Peligro

Cuando por fin llegaron al colegio, Quinn se había quedado profundamente dormida "Quinnie, ya llegamos, despierta" Dijo Dimitri, sentándola suavemente y sacándola de su pecho

"Lo siento" dijo Quinn, frotándose los ojos para poder despertarse "Por que? Se pregunto el chico muy extrañado "Porque de seguro te he incomodado bastante cuando yo estaba en tu pecho mientras que yo estaba durmiendo cómodamente" dijo la chica en un tono de disculpa.

Ella sabia que a Dimitri no le incomodaba que ella durmiera en su pecho, pero a Quinn le encantaba esa reacción de protección que Dimitri le daba cada vez que ella le pedia disculpas por algo.

"No me incomodas Quinnie, es mas, yo también me quede dormido, así que ni lo sentí" respondió el chico. El hasta ahora no podía creer que ella pudiese ser verdad, que lo que estaba pasando con ella sea verdad. Cada vez que se ponía a pensar en eso, la felicidad lo embargaba, pero de pronto, algo dentro de su corazón corto ese rayito de luz, una pequeña culpa que siempre lo acechaba, que siempre estaba ahí y que no lo dejaba en paz: el sabia que si ella supiera la verdad JAMAS lo habría aceptado como enamorado, ya que, en teoría, su amor estaba mas que prohibido, era algo que no debía pasar y que el jamás debió haber permitido.

Dimitri se encontraba en un verdadero drama: por un lado, estaba el amor que sentía por la rubia desde el primer momento en el que la vio, desde el momento en que la conoció, cuando ambos tenían 7 años; y, por otro lado se encontraba el parentesco que había entre los dos, ese era un gran factor, uno muy importante, algo que lo condenaba, ya que la chica no se acordaba de nada, y, por lo tanto, no sabia la completa verdad.

"Estas bien? Pareces distraído…" le dijo la rubia al chico, tomándolo de la mano para empezar a caminar, ya era muy tarde y ellos tenían que volver a su casa. "Si, estaba pensado" respondió el castaño, pensando rápidamente en otro tema "Quien era ese chico?" pregunto Dimitri.

"Am… nadie, no lo conozco, y tu?" pregunto la rubia, mirando lejos, evitando en todo momento el contacto visual con Dimitri "Entonces… por que te estaba abrazado? Eso solo se hace cuando uno conoce a la otra persona, a no ser que este loco…"

Quinn no sabia que decir, los había visto? No! Por favor no. Ella no le quería romper el corazón, ella lo amaba, el la había ayudado en todo momento, el siempre estuvo para ella, Quinn tenia que estar con el, ella se lo debía! "Creo que se confundió de chica, ya sabes, una persona de su pasado… Pero lo extraño es que sabia mi nombre y… por raro que parezca, tenia un aspecto que yo reconocía…" dijo Quinn, dejando de caminar.

El castaño se alarmo, era posible que… No! Ese secreto NUNCA podía conocerse, ella JAMAS debía saber eso… Ella no debió ir con ellos a ese colegio, eso le podría hacer recordar. El debía evitar a toda costa que ella lo vuelva a ver.

"No es que yo sea celoso pero… no me gusta que estes con el. He visto como el te mira y… no me gusta, en serio" le dijo el castaño muy serio, mirándola fijamente a los ojos, sin despegar su mirada de ella.

"Dimitri, eres muy bueno y tierno, y me encanta que te preocupes por mi, pero yo no lo conozco, asi que no tengo razón alguna para estar con el, aparte, no creo que vuelva a verlo" le dijo Quinn, tranquilizándolo un poco. Dimitri se veía muy alterado, muy inquieto y, sobre todo, preocupado.

"Tu sabes que tu lo eres todo para mi Quinnie y no me perdonaría si alguien te hiciera algún daño… Ese chico me da muy mala espina" le dijo el castaño, juntándola a su cuerpo, agachándose para poder besarla, sintiendo sus labios una vez mas…