AVERTENCIA: LEMMON
...
Lucius caminó largo rato por su habitación sosteniendo una copa en la mano (que raro…), ya era tarde, desde la mañana que salió no había vuelto al trabajo.
Había sido maravilloso verla recostada en el escritorio… verla gemir de placer… pero no era suficiente
-¡Maldición!
Se estaba volviendo loco, su vestido no había permitido que acariciara sus pechos… aquella incómoda posición no lo había dejado besarla hasta quitarle el aliento o acariciar sus piernas… sólo satisfacer su deseo en forma momentánea.
Necesitaba volver a tenerla, por completo… deleitarse con su desnudez… tomó su saco y salió a toda prisa de la mansión.
Ginny llegó rendida, se quitó la ropa con lentitud y de mala gana se colocó una pequeña bata blanca que dejaba ver sus encantos, siempre dormía así, a Harry le gustaba.
Apagó la luz y se tiró en la cama, pero sintió sed, así que decidió ir por un vaso de agua. Abrió el refrigerador y se sirvió, sin percatarse que una sombra negra se deslizaba a su cuarto con el sigilo de una maldita serpiente…
Regresó y de nuevo se tiró en la cama sin taparse, la bata se le levantó un poco (más?)… un sonido la hizo sentarse con rapidez.
Ahí, de pie en un rincón la figura de un mago rubio la observaba con esa llama tan peligrosa en sus ojos grises… se aproximó lentamente dejando su saco en el suelo.
-¿Qué hace aquí?- preguntó tratando de alcanzar su varita que estaba en la mesita
-Ni se te ocurra- le advirtió en voz baja empuñando su varita- sólo déjate llevar…
Sin darse cuenta el hombre llegó hasta la cama y comenzó a morder su cuello con ansia.
-Ba… basta- rogó Ginny alejándolo con fuerza
-Tranquila, niña- habló Lucius- si te estás quieta no te haré daño, he venido a terminar lo que empezamos en la mañana…
Ella iba a intervenir pero unos labios la callaron… ¿qué podía hacer? Estaba sola e indefensa en su casa… no había nadie, nadie sabía dónde vivía… ¿salvo él? Debía haberlo visto en el contrato.
Lucius la acostó totalmente en la cama y mordió su cuello, sus manos exploraban la piel desnuda de la chica… bajaban por sus largas piernas y brazos… Ginny sintió que murió cuando dejó su cuello y dejó un camino de besos pasando por sus pechos aun cubiertos por la tela y su estómago… le sacó la bata y ella no puso objeción… debajo sólo tenía sus bragas.
Un gemido ronco salió del mago y se abalanzó sobre sus pechos, a los cuales lamió, succionó y mordió por largo rato, haciendo que la pelirroja soltara pequeños gemidos imposibles de contener. Ella era tan perfecta… sus pechos tan dulces… bajó más lamiendo su ombligo. Acarició sus costados dos veces y a la tercera se llevó sus bragas al suelo, dejándola desnuda por completo.
Se separó un poco para apreciar su desnudez… y se apoderó de sus labios… Ginny le dio permiso para entrar en su boca y sin poderse contener comenzó a desabrochar su camisa. Quería tenerlo dentro en ese momento, no había dejado de pensar en el durante todo el día… pensó que a la mañana siguiente no la miraría, que haría como si nada hubiera ocurrido en su escritorio, pero no era así… ahora estaba con ella y la haría suya.
Sentir los dedos de la joven en su pecho lo hicieron enloquecer y se libró de sus pantalones, casi al mismo tiempo que ella logró arrojar su camisa al suelo, junto al resto de ropa.
Lucius estaba tan desnudo como ella y su cuerpo perfecto tibio… volvió a besar su estómago… luego a recorrerlo con su lengua hasta llegar a su parte más íntima… Ginny se sobresaltó… sus experiencias sexuales con Harry no habían sido tan lujuriosas, más bien tiernas, pero no necesitaba ser una PUTA para saber lo que el mago iba a hacer.
Se dio cuenta de que la pequeña jamás había sentido aquello, por lo que volvió a besarle el cuello, pensando que ya habría tiempo para enseñarle lo que era sentir la lengua de tu amante tocando la parte más sensible del cuerpo…
Mordió suavemente el lóbulo de su oreja y ella enredó sus manos en la larga cabellera rubia… pegándolo más… sintiéndolo… sintiendo como rozaba su enorme miembro en su ya palpitante entrada…
Esta vez no la penetró con fuerza… fue lento… entró poco a poco, con cautela, haciéndola sentir tanto como él, haciéndola soltar pequeños gemidos que lo volvían loco.
Se detuvo para que la pelirroja se acostumbrara al tamaño y comenzó a embestirla, algunas veces lento y otras más rápido. Ginny acariciaba su espalda, sus músculos, su cabello… enredaba los brazos alrededor de su cuello ofreciéndole el suyo para que lo probara… en un arranque de pasión, aprovechando que el mago estaba casi sobre ella, le besó el pecho… notó que le gustaba y siguió dejando una hilera de besos alrededor de aquel pecho tan fuerte…
Lucius disfrutaba al máximo aquellos besos, la boca de Ginny le quemaba como ninguna lo había hecho, comenzó a aumentar las embestidas y observó como el rostro de su pelirroja se contraía en una mueca… y aminoró la fuerza.
-No… nnno… se…sss detenga- suplicó entre gemidos, a punto de alcanzar el orgasmo.
Aquello fue el combustible que el mago necesitó para completar su trabajo… se movió con fuerza… sintiendo como sus paredes se contraían… sintiendo como ella gozaba tenerlo dentro…
Un gran gemido salió de la boca de ambos al mismo tiempo… juntos alcanzaron el máximo placer (yo me apunto a su lista… jejeje) Lucius sudaba, unos cuantos cabellos se le pegaron en la cara y la pelirroja se los quitó con ternura, rozando el rostro que jamás se atrevería a tocar en otra situación… él pegó la boca a su oído y tratando de regular su respiración murmuró:
-Eres mía Ginebra Weasley, no lo olvides
Salió con lentitud de su centro y se vistió en silencio...
