El viaje.
Nota del autor: Bueno, este es el Epílogo. La historia definitivamente llega a su fin. Yo sé que la historia tuvo sus errores, y probablemente fue tediosa de leer en algunas partes. Lo único que puedo usar como excusa es que esta historia fue algo incómodo en mi cabeza, la idea era prometedora, pero tenía tantas variables y tantas matices que no sabía acomodarlas, haha. Es mi primer fanfiction largo, el próximo seguro será mejor, tengan fe .-.
El punto es que, si esta historia llegó a ser aburrida y no pudo ser la mejor, ustedes siguieron leyendo y no debe haber ninguna manera posible de decirles cuán agradecida estoy por eso. En serio, en serio lo agradezco. Tener lectoras que comentan y dan fav y me hacen sentir reconocimiento acerca de mis historias es lo mejor, de verdad. El hecho de que te esfuerces mucho en algo y la gente reconozca eso es completamente encantador. Cómo sea, los agradecimientos formales (es decir, el que tengo para cada uno, haha), están al final.
¡Disfruten la lectura! Gracias por todo.
Descargo de responsabilidad: Yo no poseo Teenage Mutant Ninja Turtles.
Como nota adicional: toda la historia fue narrada desde el punto de vista de April, pero el Epílogo está escrito en tercera persona.
Cerca de las dos de la madrugada y el cielo seguía oscuro. Sin la compañía de las estrellas, el cielo era un manto de tela negra moteada de azul y morado; con una luna redonda perfecta como único punto de luz o referencia. La calle solitaria brilló debajo de la estela de los faroles que se encontraban a las orillas; con un brillo tan poco profundo que era difícil seguirlo. Ella caminó unos metros más, admirando en el suelo los círculos deformes de luz que se intercalaban con el pavimento negro.
La pelirroja hizo su camino hasta el edificio del cruce y subió las escaleras del pórtico en un andar silencioso. Ella enterró su pie debajo de la alfombra de la entrada (que contenía una inscripción, apenas legible en medio de la oscuridad reinante, en colores opacos y distantes con letras mayúsculas: B-I-E-N-V-E-N-I-D-O), y sacó la llave bañada por una nube de polvo. Normalmente no la utilizaba, pero esa era una ocasión especial porque era más que obvio que no despertaría a su tía a esa hora para que le abriera la puerta. Ella abrió la cerradura y masculló algo ininteligible mientras subía por las escaleras del departamento. Justo antes de cerrar la puerta a sus espaldas, abordó la maleta y se asomó a la oscuridad lejana de la calle. Raphael y Leonardo (sus compañeros de camino) desaparecieron en las sombras al instante en que ella desapareció por detrás de la puerta.
Entrando a hurtadillas a su propia casa, ella avanzó unos cuantos metros (arrastrando la maleta detrás de su espalda) sólo para darse cuenta de que alguien la estaba observando. Allí, entre la puerta de su habitación y el pasillo que daba a la cocina, había una figura encorvada apenas visible: con el contorno sin delinear y sombría. April se congeló en su lugar, con la respiración atascada en la garganta, y decidió esperar a que la figura le hablara. Eso porque su cerebro había quedado en blanco. ¿Qué demonios? ¿Dónde estaba su tía?... ¿Acaso esa figura era su tía?
La figura se movió hacia un costado y palpó la pared a ciegas un par de veces hasta que la luz destelló en la habitación. El movimiento repentino y el encandilamiento de la propia luz, la mandaron a llevarse ambas manos al rostro, claramente aturdida. No había alcanzado a observar a la figura porque el repentino brillo del foco (en contraste de la oscuridad anterior) le hizo ver puntos de colores en su visión periférica.
—¿April? —escuchó ella.
Bueno, esa voz no era, obviamente, la de su tía. Pero ella la reconoció al instante: lúcida, gutural y discordante; esa era la voz de Finn, el novio.
Ella se quitó las manos del rostro y parpadeó varias veces para adaptarse al nuevo entorno. La chica echó una mirada rápida a su interceptor (él se encontraba en calzoncillos y no llevaba camisa, así que su estómago delgado estaba al aire), y después habló.
—Finn. Hola —masculló ella, algo desconcertada ante su aspecto—. No sabía que estabas aquí… tan tarde.
—Yo no sabía que tú volverías hoy —replicó él—. Y tan tarde. Tu tía mencionó que estarías en Nueva York mañana.
Él frunció el ceño e hizo una pausa.
—Por cierto, ¿cómo estuvo el Museo? ¿Interesante?
Así que eso era lo que su tía le había dicho al hombre. Que ella haría un viaje educativo a un Museo en un remoto lugar de Canadá.
—Exacto —dijo ella, con cautela—. Interesante.
—¿Por qué llegaste antes?
Ella se reprimió por poner los ojos en blanco.
—No llegué antes. Mi tía debió equivocarse con mi fecha de llegada. Era hoy —se excusó.
Él no pareció creerle, pero no le insistió.
—¿Y qué haces tú aquí? —preguntó ella—. ¿Dónde está mi tía?
Por primera vez desde su absurda conversación, Finn sonrió con todos los dientes.
—Ella está dormida —contestó—. Y estoy aquí porque ella me llamó, diciendo que se sentía sola, así que vine para… hacerle compañía en la cama.
April tuvo una fugaz visión de lo que pudo ser entretenimiento en la cama, y le dieron náuseas.
—De acuerdo —se apresuró a decir ella—. No quiero detalles. Me voy a la cama.
Él se rió cínicamente.
—Nos vemos mañana —dijo él, haciéndose a un lado.
—Espero que no —respondió ella, molesta.
April se metió en su habitación e, inmediatamente, dejó caer la maleta, se lanzó a la cama y se recostó. En cuanto su frágil piel abandonó el gélido ambiente debajo de las cálidas sábanas, y su cabeza tocó su cómoda almohada de nuevo, sus ojos se cerraron en el sueño.
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April se despertó con la imagen de Raphael en la mente. Literalmente. O al menos eso creía.
Ella volvió a tallarse los ojos y parpadear en el asombro, mirando hacia el frente. Sus piernas se encogieron y ella se quedó en silencio, con la helada respiración golpeando su garganta.
—¿Ya terminaste? —preguntó él—. Te has frotado los ojos como veinte veces seguidas.
La vívida imagen de Raphael estaba ahí. Él, con sus encantadores ojos verdes brillando en diversión, estaba allí, en su habitación. Sentado sobre su cama, con ambas piernas cruzadas, el ceño fruncido y una media sonrisa, comía una tira de tocino.
—Tenías razón —dijo él—. El tocino es como el pepperoni, pero en tiras. Aunque sabe mejor.
Y, para el colmo, le estaba hablando. Su propia imaginación le estaba hablando.
—¿Dónde conseguiste eso? —masculló ella, sin saber qué decir.
Él frunció el ceño.
—Hola a ti también, Bella Durmiente.
Ella resopló. Sí. Ese era el Raphael auténtico. ¿Qué se supone que estaba haciendo a esa hora de la mañana, en su habitación?
—Bueno. Tú tampoco me dijiste hola, Raph —replicó ella.
Él levantó un dedo y abrió los labios, pero ninguna palabra salió de ellos. Estuvo así durante aproximadamente veinte segundos, hasta que soltó:
—Buen punto.
—¿Qué haces aquí? —preguntó ella, a su vez.
Él sonrió.
—Vaya. Siempre puedo contar contigo para una cálida bienvenida.
April estiró un brazo y le pegó en el hombro.
—Hablo en serio —se rió—: ¿De dónde sacaste eso? ¿Qué haces aquí? ¿Y desde cuándo estás observándome dormir?
Él alzó una ceja.
—Demasiadas preguntas.
—Entonces se requieren demasiadas respuestas —repuso ella.
Él puso los ojos en blanco.
—De acuerdo —aceptó—. Respuestas. Primera pregunta: de tu cocina. Segunda: vengo a darte los Buenos Días, como buen amigo que soy. Y tercera: es mi pasatiempo favorito, así que llevo un buen tiempo.
Ella sonrió, con las mejillas ardiendo.
—¿Te escabulliste a mi cocina? ¡Mi tía te pudo haber visto, o su novio, que es peor!...
—Nah. El muy cretino se fue esta mañana. Además, soy un ninja, April, no van a verme —interrumpió él.
Ella continuó hablando, empalmando las palabras con las suyas:
—… Segundo, no te creo. ¿Por qué viniste realmente?...
—¿No crees en mí? Eso me ofende.
—… Y, ¿qué te pasa? No es lindo que te observen cuando duermes.
Él sonrió más cuando ella terminó su discurso.
—Oh, vamos, te fascina.
Ella hizo una mueca.
—Eso quisieras.
—Además. Luces adorable cuando duermes. ¿Por qué no querrías que te mirara?
Ella no contestó, pero su sonrojo aumentó considerablemente.
Raphael se quedó mirándola atentamente, disfrutando del silencio. Y sólo entonces, April se dio cuenta de que realmente parecía nervioso cuando habló de nuevo.
—Vengo porque quería verte. ¿Algún problema con eso? —hizo una pausa, claramente incómodo—. Además, quería probar el tocino y tú tienes mucho, no le veo la molestia.
Ella sonrió y se inclinó hacia adelante. Envolvió sus brazos alrededor de él y se rió.
—Yo también quiero verte, idiota. Todo el tiempo, de hecho. Y no me molesta, sólo me sorprende. Sabes que eres bienvenido cuando quieras.
Él se mandó una mano detrás del cuello y rascó su nuca, de nuevo nervioso.
—April. Sé que dijimos que no estaríamos juntos por Donnie, pero… —comenzó a divagar—. No lo sé. Tal vez… Tal vez si pasa el tiempo y, ya sabes, seguimos sintiendo… ¿eso? ¿Se puede llamar así? No lo sé, podríamos intentarlo. Ya sabes: ser algo. Supongo que Donnie podría entenderlo.
Ella estaba muy segura de que si Raphael fuera humano, sus mejillas estarían de un rojo realmente oscuro. Eso no era un tema que a él le gustara tomar. Es decir, él siempre era obstinado, valiente…, fuerte. Y el amor, ella, lo hacía sentir… vulnerable. Era extraño.
—Yo siempre estaré dispuesta, Raph. Y lo sabes.
Él asintió.
—¿Sabes? Creo que iré a la guarida más tarde. Sólo bajo, desayuno y voy. Tengo muchas ganas de ver a Splinter, porque ayer estuvo meditando todo el tiempo.
Él sonrió.
—¿Y no tienes ganas de ver a alguien más?
Ella puso los ojos en blanco.
—Y a ti, obviamente. Pero te estoy viendo ahora, así que no creí necesario mencionarlo.
Él se rió.
—Genial —dijo él—. Entonces… nos vemos allá.
Ella sonrió.
—Sí —contestó.
Se despidieron con un abrazo.
Ella se asomó por la ventana hasta que lo vio perderse más allá de lo que le permitía observar su vista en los tejados.
A continuación, April se cambió de ropa: una playera de manga larga, unos jeans gruesos, un abrigo cálido y unas botas invernales. Todo combinado con un gorro tejido, guantes y el cabello rebelde y suelto sobre los hombros.
Todo eso a causa de que, apenas salió debajo de sus mantas, el frío la inundó horriblemente.
Ella salió de su habitación y se deslizó por el pasillo que daba a la cocina, tarareando Single Ladies de Beyoncé. Le recordaba a Mike y su extraño baile, así que comenzó a reírse sola. Genial, ahora parecía demente además de muñeco de nieve.
Se había preparado para salir de una vez porque tenía la idea de comer una manzana, beber un yogur y salir corriendo hacia las alcantarillas. En serio sentía ese lugar como su hogar.
Pero sus planes se vieron frustrados al entrar en la cocina y observar a su tía, todavía en bata, dentro. Ella estaba detrás del pretil, con un paquete de galletas en la mano: tenía la cara arrugada y contorsionada, y bebía vino de una taza enorme. La señora se llevaba la taza a los labios y aventaba el contenido dentro de su boca con desesperación; respiraba con dificultad y los dedos le crispaban en medio de un temblor involuntario.
Sí, definitivamente estaba enojada.
Ni siquiera la saludó cuando la vio entrar. Así que sí, era obvio que se había asomado fuera y no había visto el auto y ahora estaba como loca porque su "bebé" había desaparecido. Y sólo podía haber una responsable de aquello.
April entró en la cocina y decidió desviar el curso de la segura conversación que iban a tener.
—Eh. ¿Y… Finn, tía? Él estaba aquí en la noche cuando llegué.
Los dedos de su tía se crisparon de tal medida que los nudillos se le pusieron blancos. El paquete de galletas resbaló de entre sus dedos y cayó al suelo, esparciendo migajas por todos lados.
April sacó una manzana del refrigerador y, en lugar de sentarse en el pretil junto a su tía, dio pasos disimulados hacia atrás. Inclinando la cabeza ligeramente hacia un lado, ella pudo observar la marca y sabor de las galletas: exacto, las favoritas de April.
Ella estaba a punto de hablar y soltar una disculpa enorme e innecesaria cuando su tía comenzó a farfullar, claramente enojada.
—¡No-vuelvas-a-mencionar-a-ese-desagraciado! Jamás.
Ella frunció el ceño.
—¿Qué… sucedió? —preguntó April, con cautela.
Su tía respiró agitadamente y se llevó con brusquedad el último sorbo de vino a los labios. A continuación, enterró la taza en el pretil con fuerza… Sí, eso dejaría una marca.
La señora hurgó en los bolsillos de su bata en un intento torpe y frustrado. Ella arrancó una nota arrugada de uno de los bolsillos y la extendió en el aire para que April pudiera tomarla y leerla.
April tomó el papel entre sus dedos temblorosos y alisó la nota, recelosa. Se echó hacia atrás entes de leerla. ¿Qué se supone que era? ¿Una orden de arresto por llevarse un automóvil? ¿Una nota del seguro de autos? ¿Cómo habían conseguido su dirección?
La nota estaba garabateada en letras rápidas y feas de tinta negra. Todas las palabras sobre el papel viejo y amarillo se inclinaban hacia un lado y sin ningún orden. Aún así, ella pudo comprender le mensaje. Éste decía: Mi amor, fueron lindas las noches que pasamos juntos. Pero tengo que huir de esta relación porque no va a funcionar. Me llevo tu bebé, querida, porque sé que no lo necesitas, tu estado astuto es más que suficiente para conquistar —Finn.
—¡El maldito puto se llevó mi virginidad en mi bebé! —dijo su tía, en un tono excesivamente elevado.
Ella tardó un segundo en sopesar las palabras. Es decir, su tía no era virgen y no tenía un bebé, pero captó el mensaje.
Finn tuvo sexo con ella y se robó su automóvil después. Eso era lo que su tía había querido decir, después de todo, aunque no fuera cierto completamente.
Vaya. Eso no se lo esperaba.
—¿Sabes qué? —dijo su tía—. Lamento tanto haberte hecho ir hasta Canadá por un bastardo como él. No más citas en línea, eso seguro. Esta mujer necesita un hombre decente. —Ella sintió con vehemencia.
—No te preocupes por el viaje. Estuvo… bien —musitó April.
Dándole una nueva y rápida re-lectura a la nota, ella se dio cuenta de que Finn debió usar la palabra "bebé" en sentido metafórico. Tal vez haciendo alusión a la actitud pasiva de su tía, o a su inocencia o ingenuidad. O a una cosa totalmente diferente, quién sabe. Es decir, ese hombre era un raro tipo obsesionado con los muertos. ¿Quién iba a adivinar lo que él querría decir?
Y, bueno, su tía debió comprender "bebé" en el sentido de su auto. Ella debió asomarse afuera y, al no verlo ahí, supuso lo peor y comprobó sus sospechas.
April suspiró. Sabía que debía decirle la verdad, pero no quería meterse en problemas. Además, no quería alentar a su tía a regresar con un estúpido como aquel. Después de todo, sí la había dejado. Y con una estúpida nota. Así que, uniendo todas sus ideas, decidió que ese sería su pequeño secreto. Dejaría a Finn como el bastardo culpable.
—Lo lamento mucho, tía. Él no valía la pena.
Su tía asintió, ahora más calmada.
—¿Quieres que te prepare tu desayuno favorito y te lo lleve a la cama? —preguntó April. Después de todo, era lo menos que podía hacer después de perder doscientos dólares, su auto favorito, y mentirle.
Su tía sonrió.
—Eres una buena chica, linda —después avanzó hacia la salida—. Te estaré esperando en la habitación —canturreó, mirando por encima de su hombro.
La culpa le pinchó el estómago, pero, después de todo, eso no impidió que el secreto siguiera guardado dentro de su mente.
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April entró en la guarida con una caja de pizza en las manos. Ella sonrió al pasar por los torniquetes y se dirigió a la sala.
—Hola, chicos —dijo ella, alegremente.
Todos los presentes la miraron. Incluyendo a Splinter.
Fue extraño porque, literalmente, todos giraron sus cabezas al unísono con una coordinación perfecta al escuchar su voz.
—Traje… pizza —farfulló, incómoda.
Ella se detuvo en medio del camino, porque la manera en que la estaban mirando era inquietante. Leonardo fruncía el ceño y tenía la boca ligeramente abierta, perplejo. Donnie tenía una expresión inescrutable. Splinter arrugaba los labios en una fina línea de decepción y unía ambas cejas peludas en el centro de su frente, molesto. Raphael y Mike tenían la misma mirada: nerviosa e incómoda.
¿Qué es lo que estaba sucediendo?
—¿Qué? —exigió ella, secamente. Más por la incomodidad que por ser molesta.
April miró a Raph disimuladamente. Los ojos de la tortuga dieron un giro de noventa grados y se desviaron hacia del televisor. Ella le hizo caso: Se inclinó hacia el frente y miró por encima de los presentes hacia la pantalla de televisión. Ésta estaba en pausa y la imagen (obviamente deforme y confusa para definirla realmente, pero aceptable) de Raph, Mike y ella titilaba en medio del silencio en los colores blanco y negro. Era una noticia. Y el título decía claramente: "Monstruos disfrazados roban automóvil en el Condado rumbo a Canadá".
Bueno. Había llegado en el peor momento.
A menos que hubiera deseado un sermón.
N/A: ¡Booya! ¡Terminado!
Las buenas noticias es que no voy a colocar esta historia como Completa porque voy a agregar escenas extras después de esto. Unos One-Shots que tienen que ver con la historia, más bien dicho. Y los acomodaré en este archivo, así que… No. No se van a deshacer de esta historia tan pronto como quieran, haha.
Supongo que el Epílogo tuvo varios giros, pero bueno. Es algo. Es mejor que nada. Y me gustó, que es lo importante.
Espero que hayan disfrutado de la historia. Como dije, no la dejaré del todo completa así que, si gustan, revísenla de vez en cuando para ver si subo algo. No puedo definir si va a ser pronto porque estoy a punto de entrar a la escuela así que "bah". Pero revisen, voy a seguir publicando escenas extra y One-Shot a parte.
Y… *redobles, por favor* ¡Agradecimientos formales!... No soy buena para esto, pero aquí va mi mejor esfuerzo:
Cloud u: ¡Hey, hola! Haha. No sé si leas esto, pero quiero decirte que fuiste la primera que comentó la historia y te lo agradezco mucho. También tuviste fe en que podría terminar el fanfiction, y lo agradezco. ¡Lo hice, mira! Haha. Eres muy linda por eso, en serio. Siempre estuviste comentando y apoyando, así que muchísimas gracias. Me alegro mucho de que hayas disfrutado de la historia y la hayas seguido hasta el final.
KenndaAnne: ¡Hola, chica con excelentes gustos! Tu OTP es la mejor, haha. Estuviste apoyando la historia siempre y haciendo comentarios súper lindos sobre mi historia y lo agradezco enormemente. Eres muy dulce. Me alegro muchísimo de que hayas seguido con la historia hasta el final, gracias.
Sofia Rouse: ¿Qué puedo decirte? Tú siempre estuviste diciendo que mis historias son divertidas y lindas. Y siempre estuviste apoyando todo lo que escribo. Eres una persona súper linda y dulce y agradezco demasiado que hayas estado comentando siempre. Tus comentarios eran de lo mejor. Gracias.
Leirbag7: Quiero decir, que tú fuiste la que me impulsaste a escribir esta historia. Tú me dijiste en otra de mis historias que te gustaba mucho cómo escribía y que esperabas que me animara a escribir un fanfiction largo. ¡Y aquí está! Haha. Lo escribí porque tú me ayudaste a creer que podía, haha. Así que gracias. Además, gracias por leer la historia y comentar.
I Love Kittens too: Bueno. ¿Qué se supone que debo hacer además de agradecerte? ¡Tú eres súper linda! Comentaste cada uno de los capítulos y eso es más que tierno. Estoy muy, muy agradecida contigo. ¡Muchísimas gracias por estar tan atenta a toda la historia! Es genial de tu parte.
TMNTCandy: ¡Gracias por leer la historia! Eres muy linda por leerla, en serio. Y por estar atenta a cada capítulo, gracias.
Guest: Yo estoy suponiendo que todos los comentarios son de la misma persona, pero si no es así, lo siento. ¡Muchísimas gracias por comentar siempre y leer todo el tiempo! ¡Es lo más dulce posible!
Yami560: Y, tan-tan-tan, dejé lo mejor para el final. Primero que nada, yo estoy muy agradecida contigo porque fuiste el primer comentario en mi primer historia publicada aquí, haha. Así que es como que… te debo algo. Además, continuaste leyendo todo lo que escribía y dejando comentarios simplemente hermosos que me alegraban el día. ¡Y me pusiste en tus Autores/Escritores favoritos! :'D ¿Qué más puedo pedir? Eres asombrosa. Una persona muy dulce y divertida. El hecho de que hayas leído esta historia es increíble para mí. Me alegra muchísimo. Tus comentarios eran súper divertidos y siempre me sacaron una sonrisa. Estoy tan feliz y tan agradecida de que hayas leído esta historia y hayas comentado. ¡Muchísimas gracias!
Y bueno. Yo sólo menciono aquí a las que comentaron al menos alguna vez, pero ¡muchísimas gracias a todas las que dieron fav y a las lectoras fantasmas! Haha. Esas que leyeron la historia hasta el final, pero no comentaron ni nada, haha. También les agradezco.
¡GRACIAS POR TODAS SUS BUENAS CRÍTICAS!
¡LOS ADOOOOOOORO!
