Al día siguiente Elena se levanto cerca de la hora de almorzar y se encontró a su amigo en la cocina preparando unas tortillas, se sentó en la barra de la cocina a esperar al interrogatorio, cuando su amigo noto su presencia se dio vuelta y le sonrió con malicia.
— ¿Cómo estuvo tu cena? —preguntó tratando de sonar indiferente mientras se sentaba del otro lado de la barra.
—Muy bien, Kol es un chico excelente —comentó sirviéndose un poco de jugo de naranja que había sobre la mesada.
— ¿Así que es excelente? —cuestionó asintiendo, Elena sabía lo que Mason estaba pensando, por lo que negó con un gesto de resignación en la cara.
—No paso nada Mason —y dio un sorbo al jugo, al chico se le abrió la boca del tal manera que la joven pensó que se le iba a salir la mandíbula de lugar.
— ¿No lo hiciste? —preguntó cuando se recupero, el tono de voz que Mason uso la hizo reír, lo decía como si fuera el fin del mundo—, tenías al hombre más sexy del mundo a tus pies y no probaste ni un bocado? —él era tan exagerado que la joven no podía parar de reír.
—No ni un beso —acepto— es sexy pero tampoco lo exageres tanto, quizás tenga algo mal— comentó solo para hacerlo enojar.
—Vos estas mal de la cabeza! —gritó provocando que las risas aumentaran, se paro ofendido y se dispuso a servir la comida que ya estaba lista— lo viste casi desnudo y también lo sentiste, ya sabes que no tiene ninguna deformidad, esta jodidamente bueno, si no fuera tan hetero ya habría probado ese bombón —y se dispuso a comer Elena no podía probar bocado por reírse tanto, Mason la miró con fastidio.
—Eres tan exagerado —le indico cuando la risa casi había aminorado, dio un trago de jugo e intento empezar a comer.
—Es muy sexy y punto —afirmó con la boca llena de comida, ella levanto los hombros restándole importancia a lo que él decía— Bueno quizás no te gusten los australianos y tu fuerte sean los… italianos por ejemplo —cuando termino de decir eso cayo en cuenta de lo que realmente había dicho, Elena bajo la cabeza y se quedo mirando fijamente el plato— lo siento —murmuro apenado.
—Esta bien Mason —dijo levantando la cabeza para sonreírle, quería restarle importancia lo que le había dicho, no quería pensar en él porque lo terminaría comparando y no quería que pasara eso. Kol no era como Damon, no se parecían en nada, ni en lo físico, ni en la personalidad, ni como se comportaba con ella, ni como ella se comportaba cuando estaba con él. Kol era lo que ella necesitaba en ese momento, no importaba cuanto iba a durar eso que no llegaba a ser nada, pero cuando estaba con él se olvidaba de Damon y era justo lo que necesitaba para seguir con su vida, necesitaba de una vez por todas dejar de pensar en él, dejar de amarlo.
—Donde vas? —preguntó el chico cuando vio que su amiga se estaba cambiando, usualmente los domingos si salían lo hacían bastante tarde después de tener un merecido descanso de la semana.
—Tengo una cita —comentó mientras se prendía el jean azul oscuro que se estaba poniendo.
—Woow estamos terribles, ¿con quién? —dijo apoyado en el marco de la puerta.
—Con Kol —respondió. Se miró al espejo y asintió conforme había optado por algo sencillo ya que no sabía donde la llevaría el chico, se había puesto un jean con un suéter escote en v color blanco y unas Converse blancas, como estaban en pleno otoño y estaba bastante fresco tomo una campera, opto por una roja de Adidas que era abrigada pero liviana.
—No hubo acción, pero se van a ver dos días seguidos, bien —dijo levantando los pulgares en dirección a ella. En eso el timbre sonó y ambos sonrieron— yo le abro —exclamo y salió corriendo, Elena negó con la cabeza y tomo su celular, algo de plata y las llaves y las metió en el bolsillo de la campera, se decidió por no llevar cartera. Ella en eso no solía ser como las otras mujeres, aunque había veces que su cartera iba llena de cosas innecesarias por lo general estaba bien llevando lo justo y necesario por lo que muchas veces su cartera iba bacía.
—Hola ¿Como estas? —saludo Mason cuando el chico cruzo el umbral haciendo su voz más gruesa. Kol lo miró sorprendido, lo había visto en la sesión de fotos, pero no se imagino encontrarlo allí.
—Hola, bien, ¿vos? ¿Esta Elena? —preguntó y Maso asintió y con un pasa se corrió de la puerta para dejarlo pasar.
—Mason déjalo en paz —le ordenó Elena, el aludido se dio vuelta y se mordió el labio inferior y gesticulo un que bueno esta—, hola Kol —saludo sonriente— ¿vamos?
—Hola, claro —respondió olvidándose de la presencia de Mason.
—Pórtate bien, no hagas nada que yo no haría —los despidió guiñándoles un ojo.
—Que asqueroso —susurro Elena caminando hasta el ascensor.
— ¿Él vive aquí? —preguntó Kol cuando salían del edificio.
—Si es el departamento de él, lo conocí cuando vine la primera vez a París —comentó caminando por donde Kol le indicaba que estaba su auto.
—Ah, me habrías avisado y te mandaba un mensaje para avisarte que estaba aquí —dijo notoriamente incomodo.
— ¿Por qué habrías de hacer eso? —preguntó extrañada. Cuando llegaron al auto él le abrió la puerta del copiloto y la invito a subir.
—Quizás le molesta —comentó cuando el también se subió al auto. No creía que Elena estuviera con ese chico pero era raro que un hombre y una mujer compartieran vivienda y que no pase nada.
—Créeme a Mason le encanta tu presencia —respondió riendo al recordar los comentarios sobre el chico. Kol la miró extrañado— Mason es gay —explicó y el cambio el gesto por uno de comprensión— y cree que eres jodidamente sexy —agregó negando, su amigo estaba loco.
— ¿Y vos? —preguntó mirándola aprovechando que estaban en un semáforo en rojo.
—Lo eres, créeme —contestó sin un ápice de vergüenza. Kol sonrió satisfecho por la respuesta.
—Vos no estas nada mal —agregó sonriente mientras ponía en marchar el vehículo.
Luego de manejar un rato Kol estaciono y bajaron del auto después de caminar unos metros apoyo el bolso que traía con comida.
—Este es mi lugar preferido en París —indico señalando todo el lugar era un parque lleno de árboles y flores que tenía una excelente vista de la Torre Eiffel.
—Es un lugar hermoso —confirmó Elena.
Pasaron la tarde allí sentados, disfrutando la vista y la comida que había llevado Kol. Elena bromeaba con que el era un modelo que se debía cuidar por eso ella le iba hacer el favor de comerse todo, con eso Kol se dio cuenta que la chica comía tanto o más que él, le preguntó si la noche anterior se había quedado con hambre, ella admitió que no se había llenado pero que la comida le parecía muy deliciosa y que de todas maneras ella elegiría el próximo lugar donde comer y que ella iba a pagar. Ambos sonrieron ante ese comentario porque era la confirmación de que querían volver a verse.
Durante tres semanas Kol y Elena se mandaron mensajes todos los días y por lo menos dos veces a la semana se veían, salían a comer, iban al cine, él iba a la casa de ella y comían con Mason que más de una vez había logrado que Kol se pusiera nervioso por sus comentarios de doble sentido, tanto sobre la relación con Elena o por las cosas que él la haría si tuvieran el mismo gusto. Sin embargo en todo ese tiempo no se habían dado ni un beso, hubo casi besos, varios, algunos que no se concretaron por indecisión de ellos y otros porque la gente siempre los interrumpía.
Esa noche se haría una fiesta por las buenas criticas y las buenas ventas que había tenido la revista en la que Elena había sido la chica de tapa que se había publicado unos días antes. La nota de Dior, incluyendo la entrevista a Milton, las historia de la marca y las fotos de Elena y Kol habían salido perfectas y muchos del mundo de las revistas y de la moda la calificaron como una de las mejores notas de la empresa, esas que siempre se recordaran.
Caroline y Elena se estaban preparando para la fiesta mientras Mason se bañaba.
— ¿Y Kol? —preguntó la rubia mirándose en el espejo tenía un vestido azul oscuro straple, a media pierna y arriba pensaba ponerse una campera de cuero negra.
—Esta trabajando, va tuvo una sesión en Milán y no sabe si va a llegar —comentó imitando a su amiga, estaba algo tiste porque no iba a poder ir a la fiesta pero lo entendía. Ella llevaba un vestido color vino escote redondo que llegaba a medio muslo.
—Que lastima que no pueda ir, se ven también juntos —dijo delineándose los ojos.
—Creo que me estoy enamorando —admitió algo sonrojada, Caroline la miró sonriente y comenzó a dar saltitos de alegría.
—Eso es genial —exclamó la rubia entusiasmada. Pensó que era una buena señal, que ya no sentiría nada por Damon, pero no sabía que Elena en su interior todavía se devatía si estaba bien o no sentir cosas por Kol.
En la fiesta todos saludaron a la joven uno por uno, felicitándola por la buena critica y dando su opinión de la nota y de ella como modelo. Katherine hizo un brindis en honor a ella. La fiesta era bastante aburrida sin mucho que hacer, solo podía hablar y hablar con gente que en su mayoría no conocía, además se sentía ahogada de tantas felicitaciones y tantos comentarios idiotas.
Cuando pudo Elena salió disimuladamente a la terraza a tomar un poco de aire y a descansar de toda esa gente. El lugar tenía una buena vista, se estaba entreteniendo con unos perros que corrían por toda la ciudad hasta que alguien la privo de la vista, eran unas manos cálidas, de hombre, no tuvo que decir ni una palabra para que ella reconociera a la persona que estaba detrás suyo.
—Sorpresa —susurro en su oído produciéndole un escalofrió.
— ¿No que no podías venir? —preguntó sonriente al tener a Kol junto a ella.
—Si que iba a venir, pero tarde —confesó— quería darte una sorpresa —agregó. En ese momento Elena rogó que no apareciera nadie como siempre que ellos quedaban solos. Se dio vuelta quedando frente a él y sin pensarlo se acerco a su rostro y lo beso. El chico reacciono automáticamente y correspondió el beso, el primero que se pudieron dar—. Elena, te quiero muchísimo y se que va a sonar infantil, pero ¿quieres ser mi novia? —preguntó algo nervioso, ella sonrió y asintió sin decir nada antes de rodear su cuello con sus brazos y volverlo a besar.
No esperaron que la fiesta terminara, escaparon con disimulo y fueron al departamento de Elena, que era el más cercano y aprovechando que Mason estaba en la fiesta.
Lo primero que hicieron fue comer una pizza que pidieron ya que estaban muertos de hambre, la comida que había en la fiesta era bastante gourmet, por lo que no alimentaba mucho. Luego de devorar la pizza se tiraron en el sillón a mirar una película, aunque no le prestaron mucha atención a lo que había en la televisión, estaban más ocupados en besarse y acariciarse, ambos sabían donde terminaría eso, pero no querían parar.
Elena solo se detuvo para tomar a Kol de la mano y llevarlo hasta su habitación. Casi con desesperación la joven desprendió la camisa del chico besando cada pedazo de piel descubierta. Kol la tomo de ambas mejillas y la atrajo hasta su labios y la beso con devoción, entres besos y caricias se desprendieron de toda la ropa y se dirigieron a la cama de Elena. Cuando cayeron en el cómodo colchón, Kol quedando sobre ella se miraron a los ojos, se sonrieron y se hicieron uno.
El sol le dio de lleno en la cara y ella se odio por no haber cerrado las cortinas la noche anterior, se acomodó dispuesta a seguir durmiendo y fue cuando choco contra un firme cuerpo desnudo, como el de ella, al sentir el movimiento de la chica abrió los ojos y se encontró que ella lo miraba fijamente sin dejar de sonreír.
—Es raro que me mires tan fijo —comentó Kol— sobre todo cuando duermo, ¿eres psicópata o algo así? —dijo mientras se acercaba más a ella.
—Si, estaba pensando en matarte y comerte —dijo haciendo caras de locas.
—Puedes comerme si quieres —indicó y luego se puso sobre ella y comenzó a besarle toda la cara.
—Elena, que… —comenzó Mason mientras abría la puerta del cuarto de Elena— Hola —dijo sugestivamente mirando a Kol, que se había sentado junto a la joven cuando sintió que la puerta se había abierto.
—Hola Mason —lo saludo un poco incomodo por la mirada lasciva del amigo de su novia, sonrió al pensar en ella como su novia
—Voy a preparar el desayuno —agregó ante la mirada de Elena— por cierto, lindo trasero —y cerró la puerta antes de que Elena saliera a matarlo.
—Tranquilo es un degenerado inofensivo, te acostumbras —comentó mientras se levantaba para tomar un baño antes de desayunar— ¿vienes? —preguntó parada en la puerta del baño totalmente desnuda, Kol sonrió y corrió hasta ella.
Su oficina era un desastre y su vida también, había pasado ya mucho desde que había cometido el peor error de su vida, dejarla ir. Tenía muchísimo trabajo por hacer pero estaba totalmente desconcentrado mirando la revista que tenía sobre su escritorio. Ese día se había levantado animado como hace tiempo y había decidido pasar por un café en su lugar favorito caminando, pero todo esa alegría se esfumo cuando al pasar por un puesto de venta de diarios y revistas vio algo que le llamó su atención: en la tapa de la revista Runway, promocionando la nueva ropa de Dior estaba Elena. Sin pensarlo compro la revista y se la llevo a su oficina y allí estaba mirando esa revista femenina en vez de hacer su trabajo.
Lo primero que miró fue la nota de Dior, que había sido producida y editada por la misma Elena y luego empezó a ver la sesión de fotos, ella estaba hermosa junto a un idiota de dientes blancos que seguro era gay, todos los modelos eran gay, se dijo así mismo en un ataque de celos. Le molestaba que se miraran como si fueran hechos el uno para el otro, simplemente vomitivo, pero lo que lo hizo sacar de sus casillas era la imagen en la que Elena estaba sensualmente vestida con un conjunto de encaje sobre el modelo y él le tocaba sus muslos, iba a tirar la revista cuando se le dio por mirar quien conformaba el comité directivo, quizás habían cambiado, era su oportunidad hace meses que no sabía nada de ella y no preguntaba por orgullo, ni siquiera sabía donde estaba viviendo.
Directora editorial General: Katherine Petrova, el joven sonrió con malicia ella la ayudaría a comunicarse con ella, vicedirectora editorial, decía abajo y el nombre que le continuaba lo dejo aun más sorprendido que las fotos de Elena en la tapa, ella era la vicedirectora de edición.
Seguía allí sentado, pensado en que Elena estaba en Francia y que si algún día veía a ese Kul o Kal o como sea que se llamara el modelo lo mataría por tocarla así, él era el único que podía tocarla así y de alguna forma se encargaría de que fuera así por el resto de su vida. La puerta sonó sacándolo de sus cavilaciones y luego de un pase por parte suyo Lana, la nueva asistente, no tan nueva, de su padre, asomó la cabeza.
—Señor Salvatore, le traje lo que me pidió de los libros del mes —Damon levanto la mano esperando que le diera los papeles y se fuera, no aguantaba mucho a la chica, no siquiera era buena en lo que hacia pero era empleada de su padre no de él. Cuando la chica le dio las cosas se quedo parada mirándolo.
— ¿Algo más, señorita Pluzzer? —preguntó sin mirarla, comenzando a ojear los que le había traído.
— ¿Eso es una Runway? —preguntó sorprendida de que su jefe leyera ese tipo de revistas, quizás fuera gay y por eso la ignoraba, pensó con alegrías renovadas, ella le demostraría que las mujeres valían la pena.
—Si, ¿algún problema? —cuestionó mirando la revista, ella negó confundida por la cara que puso Damon al mirar la revista.
—Ninguno, solo creo que la chica de la tapa es muy bonita —agregó, queriendo extender la charla.
—Hermosa —dijo con ímpetu—. Se puede retirar si no necesita nada más —le indicó señalando la puerta. La chica sin más que decir se dio media vuelta y salió.
—Damon esta muy raro hoy —comentó Lana mientras se sentaba junto a Rose que ojeaba la revista que su jefe también miraba— ¿Qué tiene esa revista que todos la miran? —preguntó mientras se la sacaba y la comenzaba a ojear.
—Hey —se quejo la recepcionista— ¿qué todos? —preguntó sin entender.
—Damon también la tenía sobre el escritorio —aclaró sin levantar la cabeza, la revista no era muy diferente a cualquier número anterior.
—Mierda —dijo Rose preocupada, Lana la miró— Elena, la de la tapa, es la ex asistente del señor Salvatore —comenzó a explicar, la chica miraba sin entender porque había insultado— Elena es la ex novia de Damon —aclaró y Lana comprendió, se quería morir, Damon la ignoraba porque seguía enamorado de su ex.
—Señorita Pluzzer, ese no es su lugar de trabajo —indicó Damon mientras caminaba hasta el elevador. Había estado viendo los papeles y faltaban algunos datos de recursos humanos por lo que había decidido ir el mismo a buscarlo.
Iba a tocar la puerta de la oficina de Bonnie cuando la escucho hablar, aparentemente por teléfono.
—Te lo tenías escondido —dijo aparentemente feliz— se ven bien juntos y él esta como quiere —hubo una pausa y luego rió— y sigo teniendo ojos, los ojos siempre son solteros —Damon sonrió por el comentario y decidió tocar, no le interesaba la vida privada de sus empleadas y menos de las amigas de sus empleadas— Lena, tengo que seguir trabajando, te llamó luego —Damon se quedo estático y tardo en reaccionar cuando Bonnie le dijo que pasara, era mucho sobre ella en un mismo día—. Hola Damon, ¿qué necesitas? —preguntó sonriente, más haya de todo lo que había pasado ellos se llevaban muy bien.
—Me faltan estos datos —respondió dándole el papel que tenía en la mano, ella lo tomó y le dio una leída rápida.
—En un momento lo traigo —indicó mientras salía, Damon camino hasta la ventana que daba hacia el frente del edificio, cuando se dio vuelta vio en el monitor de Bonnie algo que le llamó la atención era el perfil de Facebook de Elena, tenía una foto con Mason sentados en un sofá como foto de perfil, la información decía su fecha de cumpleaños 22 de junio, que era de Mystic Falls, Virginia, , que vivía en Paris, Francia y que estaba en una relación con Kol Buzolic hace dos semanas, se quedo helado ante ese dato, curioso por saber quien era el chico tecleo sobre el nombre de este y en segundos aprecio la persona que más odiaba en el mundo, era el maldito modelo.
Mientras salía embalado por el malhumor que la noticia le provoco se choco con Bonnie que le dio lo que le había pedido confundida por su comportamiento, no fue hasta que se sentó en su escritorio que comprendió todo, Damon se habían enterado que Elena había logrado olvidarlo.
Habían pasado seis meses desde que Elena y Kol eran novios, aunque todavía no se habían decidido por vivir juntos, estaban la mayor parte de tiempo, que sus trabajos les permitían, juntos. Aunque Kol le había llevado a Australia a conocer a su anormal familia, el amor fue mutuo, la familia del chico amo a la joven y ella a ellos; Elena no había querido ir a Mystic Falls, sin embargo todos habían viajado a Paris varias veces, Jeremy y Bonnie que ahora eran novios desde que el chico vivía en Chicago para estudiar fueron juntos, hasta se había encontrado con Lexi y Stefan, que aunque les entristecía que Damon no la superara estaban feliz por ella pero al único que se atrevió a preguntarle por él fue a Giuseppe con que hablaba por lo menos una vez a la semana, había sido una única vez cuando la llamó para su cumpleaños, porque había soñado con él la noche anterior, todas las otras charlas eran sobre todo menos Damon.
Ese día cuando se levanto para ir de compras con Caroline y Katherine, se levanto preocupada porque era la tercer noche consecutiva que soñaba con Damon, siempre era lo mismo ella frente a él, decidiendo si le soltaba la mano o no, quizás que ese sueño era su subconsciente que le decía que todavía lo amaba y que tenía que dejarlo ir.
Cuando llegó al centro comercial decidió dejar de pensar un poco en el asunto de los sueños y divertirse con sus amigas, Katherine, estaba notoriamente fastidiosa y se notaba a kilómetros, el embarazo de siete meses le había sentado muy bien, estaba bellísima pero no había sido tan bueno a su ya de por si mal carácter.
—Más vale que compres algo lindo para Nadia por hacerme esperar —dijo como saludo, su jefa y amiga.
— ¿Por qué tan tarde? —preguntó Caroline extrañada.
— ¿Te quedaste hasta tarde anoche para hacerme competencia? —preguntó la castaña moviendo las cejas sugestivamente y moviendo su pelvis de adelante para atrás.
—Hay dios no! —exclamó espantada, mientras comenzaban a caminar entre las tiendas.
— ¿No quieres tener hijos? —pregunto la rubia—¿un mini Kol?
—No es que no quiera, pero no ahora —aclaro pensativa, nunca se había planteado tener hijos pero siempre los quiso y cuando se puso a pensar en tener hijos mientras miraba ropa de bebes en una enorme tienda infantil se imagino con un niño de cabello negro y ojos celestes, eso la espanto porque sabía de donde provenían esos ojos.
— ¿En que piensas? —preguntó Caroline mostrando un pequeño vestido a lunares lilas.
—Me imaginaba como sería mi hijo —respondió tratando de imaginarse uno que se pareciera a Kol, pero no podía.
— ¿Te gustaría que el primero fuera varón? —volvió a interpelar Caroline. Elena negó.
—Me gustaría tener nenas, tres —respondió y sus dos amigas la miraron preguntándole con la mirada porque se imaginaba a un nene—, me vino a la mente un nene de cabello negro y… —hizo una larga pausa sin estar muy segura de decirle— ojos celestes —finalizo y las dos la miraron sorprendidas. Caroline empezó a decir un montón de cosas sobre premoniciones y significantes de visiones y sueños, luego de que Elena les contara su sueño recurrente, Katherine en cambio se quedo callada y pensativa—. ¿Pasa algo? —cuestionó al verla tan callada.
—No creo que quiero ir a ver los vestidos para la fiesta —respondió, su castaña amiga la miró no muy convencida y asintió. Luego de pagar comenzaron a revisar en todas las tiendas con vestidos de noche para la gala anual que hacía Galen Vaugh.
No fue hasta ese momento, mientras se probaba uno de los centenares de vestidos que se había separado que en esa fiesta, que era dentro de tres días, que tenía la posibilidad de encontrarse a Damon, se sentó en la silla que había en el probador abatida, esos sueños y esa imagen del niño la estaban haciendo pensar en él más de lo que le gustaba y sentía que con eso traicionaba a Kol.
—Hola —saludo casi en un susurro a su teléfono, había llamado a Kol, quizás su voz la tranquilizara.
—Hola amor, ¿paso algo? —preguntó el chico preocupado por como hablaba su novia.
—Nada solo quería decirte que te amo —el chico respondió un yo también y después de unas palabras más cortaron. No era la primera vez que le decía que lo amaba, pero nunca en su vida se había sentido tan mentirosa.
Damon había llegado ese mismo día a Francia para la gala, a la que para nada quería ir, pero era su trabajo y guardaba las esperanzas de ver a Elena; de todas maneras ese viaje le recordaba a cuando estuvo con ella la primera vez. En esa ocasión por ordenes de su padre había ido a Lana, sabía que no quería emparejarlo con ella, porque él guardaba las esperanzas de que volviera con Elena, pero después de que terminara el anterior viaje a la ciudad del amor acostándose con Elena que era la asistente de su padre y se llevaban mal y todo la gente terminaría pensando cualquier cosa. Aunque con Elena tenía sus momentos de paz y lo que había sucedido porque ambos sentían cosas por el otro, él a Lana directamente no le hablaba a menos que fuera completamente necesario.
Había llegado la gran noche durante esos tres días Elena esquivo todo lo que pudo a Kol, quería aclarar su cabeza, no quería mentirle y sobre todo no quería lastimarlo. Su novio llego a buscarla en su auto, ya que habían decidido ir en auto para poder irse cuando quisieran sin ninguna complicación, la decisión fue tomada por ambos pero por distintas razones, él por si se podían, para estar juntos y ella por si había algunas personas indeseadas.
Todo iba viento en popa, la mayoría se sorprendía por el cambio de novio pero eran discretos, el que menos se contuvo fue Galen que le dijo que estaba ofendido porque ella había estado soltera en Francia y no lo llamo, Kol quiso matarlo pero lo dejo estar porque no le parecía correcto, él era el anfitrión, para no golpearlo tomo a su novia y la llevo a las pista de baile y comenzaron a bailar iba por la mitad de la canción cuando Kol la hizo girar, en ese giro, no supo porque pero termino bailando en brazos de otro, reconoció su olor, lo reconocería donde sea y al levantar la vista lo confirmo, después de tanto tiempo estaban uno frente al otro, Elena creyó que si se asomaba a sus ojos podía ver el mar y le sonrió como si nunca hubiera llorado por él, se miraron fijamente conocían el más ínfimo detalle del otro pero por unos segundos se sintieron como dos extraños con recuerdos en común, pero con es simple rose que estaban compartiendo algo se encendió, quizás algo que nunca se apago.
—Damon —susurró sin saber que más decir, atrapada en el profundo cielo que eran los ojos de él.
El mundo se detuvo para ambos, no les importo nada de lo que había a su alrededor. Damon le sonrió de lado deseoso por abrazarla y besarla hasta que se acabara el mundo. Elena le sonrío de vuelta, quería besarlo y decirle tantas cosas pero de sus labios no salía nada. Seguían parados en el medio de la pista de baile, la gente seguía el ritmo de la canción que no había finalizado, sabían que estaban siendo mirados por algunas miradas reprobatorias pero no les importo.
—¿Cómo has estado? —preguntó el chico rompiendo el silencio.
—Bien ¿y vos? —respondió ella sin separarse, hace tanto que no estaban tan cerca que no quería soltarlo, tenía ambas manos sobre el musculoso pecho del chico y él tenía ambas manos en la cintura de la chica, estaban en posición de bailar un tema lento, peo no se movían.
—Tirando —dijo sin querer confesarle lo mal que lo había pasado todo ese tiempo sin ella— Elena —ella cerro los ojos, escuchar su nombre de sus labios la hacia derretirse— quería decirte que…
—Hola, soy Kol, el novio de Elena —dijo el chico algo molesto ofreciéndole una mano a Damon, había estado observando la situación y realmente le molesto la cercanía que ese tipo había provocado y que a Elena no le molestara. Al escucharlo hablar Elena sintió que le caía un balde de agua helada encima, como había hecho algo así, como se había perdido en los ojos de Damon estando Kol a unos paso, como se había olvidado de él, ¿cómo había sido capaz?
—Damon, el… no creo que te tenga que decir quien soy —el chico los miró molesto.
—Claro que no —respondió, Elena comprendió que Kol estaba enojado y con toda razón, ella se alejo de Damon y tomo la mano de Kol, vio como el joven de ojos celestes la miró, pero no podía quedar bien con dios y con el diablo— ahora vuelvo voy a buscar algo para tomar —le dijo, luego de darle un casto beso se fue, les daría unos segundos para hablar y para darle la sorpresa que le tenía planeada.
A lo lejos Katherine miraba la escena, ella quería a Kol, pero el lugar de Elena era junto a Damon y cuando él la llamo para recuperarla no dudo en ayudarlo, pero no tenía idea de lo que Kol había planeado, Jess le había contado que él le dijo que tenía una sorpresa para Elena, eso podía arruinar todos sus planes.
