Yesterday

Sumary: Ren Tao solo volvió para pedirle el divorcio a la tímida e inútil de su esposa pero nunca se esperó encontrarse con que ella había cambiado… radicalmente. Ren/Tamao.


Capitulo 14: Caza.

Ren y Jun llegaron apresuradamente al hospital, buscaron a la enfermera en la recepción pero no hizo falta porque escucharon un escandalo que venía de uno de los cuartos. Ren entró al escuchar la voz de su esposa y se sorprendió de ver la escena que había ahí; Tamao peleaba con las enfermeras y el doctor para que la dejaran irse.

-¡Estoy bien!-gritaba ella intentando que dejaran de revisarla-Apenas y me golpeé.

-Tamao-ella alzó la vista al escuchar la voz de su esposo-deja que te revisen.

-Pero…-Ren la silenció con la mirada, esa mirada severa que te prevenía de replicar. Tamao se cruzó de brazos y dejó que la revisaran, Jun sonrió divertida mientras veía la escena, esos dos sí que eran el uno para el otro-¿La encontraron?

-No-respondió Ren con las manos en los bolsillos-en medio del caos se escapó-Tamao frunció el ceño.

-No te preocupes, Tamao-dijo Jun-ya hemos dado la alerta para que la busquen, ya verás que en…

-No-dijo la pelirosa con expresión sombría-yo lo haré.

-¿Qué es lo que harás?-preguntó el peliviolaceo entrecerrando los ojos lentamente.

-Yo la hallaré-dijo con voz seria-y les aseguro que será la última vez que me cruzaré con ella.

-Tamao-medio suplicó Jun acercándose a ella-por favor…

-No, Jun-negó la pelirosa rotundamente-esperé lo suficiente.

-No puedes acercarte a ella-dijo Ren-es demasiado peligrosa y tú eres…-dudó-no puedes con ella-Tamao lo miró calculadoramente, los doctores terminaron de examinarla y salieron de la habitación, Tamao se acomodó el cabello y se levantó.

-Irás conmigo, Ren-Jun abrió mucho los ojos-necesitas ver por ti mismo que ya no soy la misma niña débil de antes-el peliviolaceo asintió, a pesar de lo que ella dijera él estaría ahí para protegerla de esa psicópata.


Ren, Tamao y Jun tomaban desayuno tranquilamente en la terraza del hotel donde se quedaban, Lyserg iba de un lado a otro en el teléfono haciendo Dios sabe que, Ren empezaba a ponerse de mal humor con tanta vuelta. La pelirosa miraba distraídamente hacia la plaza mientras pensaba en lo sucedido anoche, Pilika había estado muy cerca y tenía que averiguar quien era la persona dentro de su personal que la ayudaba, cuando la encontrara ella no sería mas un problema pero tenía que saber quienes estaban de su lado y prevenir una posible represalia de parte de Horokeu cuando asesinara a su hermana.

-Todo listo-dijo Lyserg mirándola, ella asintió y se disculpó y fue hacia su cuarto, tomó un relajante baño de espuma preparándose mentalmente para lo que ahora vendría, algunos recuerdos trataron de entrar en su mente pero ella los alejó con todas sus fuerzas, no podía permitirse distracciones, Pilika Usui había llegado muy lejos y si la dejaba acercarse un poco más se enteraría de Ian y eso es algo que Tamao jamás permitiría. Nadie pondría un dedo encima de su hijo. Salió del baño, se secó y se puso un albornoz encima, abrió su armario para sacar su ropa cuando tocaron la puerta suavemente.

-Adelante-contestó ella, Ren entró en el cuarto lentamente, la examinó de arriba abajo antes de apartar la vista.

-¿Saldrás?-preguntó mientras se apoyaba en el marco de la puerta.

-Saldremos-rectificó ella, él la miró confundido luego entendió y su miraba se ensombreció.

-La has encontrado.

-No fue tan difícil-replicó Tamao encogiéndose de hombros y sentándose delante de su tocador, Ren se acercó a ella y puso sus manos en los hombros de ella mientras la miraba a través del espejo.

-¿Es necesario?

-Ha llegado el momento-dijo ella con la mirada fría y Ren se sorprendió una vez más del cambio que había en ella. Se habían conocido de niños, Tamao siempre había sido tímida, algo torpe, alegre y servicial, durante su matrimonio fue la esposa perfecta excepto que en ese momento ella le era indiferente y ahora se encontraba delante de esta mujer tan fría, calculadora y sensual.

-No puedes hacerlo-ella se deshizo suavemente de su agarre y se levantó para mirarlo a los ojos.

-No puedes saberlo-dijo la pelirosa con calma.

-Te conozco-replicó el peliviolaceo-y la conozco a ella, no puedes hacerlo-repitió, Tamao entrecerró los ojos y sonrió enigmáticamente.

-Si supieras-su mirada volvió a enfriarse por un segundo luego sonrió y volvió a sentarse-debo cambiarme-dijo ella mientras se peinaba el largo cabello rosa, él la miró fijamente a los ojos y negó con la cabeza.

-Eres demasiado terca para tu propio bien-ella rio entre dientes y le sonrió conciliadoramente sin responderle.

-Deberías ir a cambiarte mientras yo me cambio-dijo ella abriendo su armario una vez más, él se apoyó en la puerta y la miró con una sonrisa burlona.

-¿Acaso traes algo debajo de esa bata que no haya visto ya?-ella alzó una ceja mirándolo divertida y luego se abrió la bata dejando al peliviolaceo sin aliento, ella traía puestas unas diminutas braguitas y un corsé ¿Quién demonios usa un corsé en un maldito día normal? A Tamao no pareció molestarle su mirada y sacó un vestido negro, sencillo, vintage y lo colocó sobre la cama, se sentó frente a mi y las piernas cruzadas y me sonrió seductoramente.

-¿Disfrutando de la vista?-tragué saliva mientras avanzaba hacia ella y la aprisionaba entre mi cuerpo y la cama.

-No tienes ni idea de cuanto-susurré antes de besarla casi con violencia y extrema necesidad, ella le respondió enredando una de sus manos en su cabello acercándolo mas a ella como si eso fuera posible pensó pero su mente se desconectó del todo al empezar a tocar su cintura, sus manos subieron hasta rozarle los costados del busto y un gemido bajo abandonó su boca, él la miró a los ojos y Tamao casi se desmaya al ver en sus ojos un brillo nuevo, oculto pero que no podía definir. Se inclinó para volver a besarlo justo cuando sonaron unos golpecitos en la puerta, Ren maldijo en voz baja y ella soltó una risita mientras se paraba apresuradamente, se puso la bata y abrió la puerta, Jun la miraba con seriedad.

-¿Aún no estás lista?-preguntó con una ceja alzada luego miró a su hermano y sonrió-no la distraigas, Ren.

-Apestas, Jun-le contestó él abrazando por la espalda a la pelirosa, ella se sonrojó levemente y la peliverde le sonrió alegremente, ¡Se veían tan bien juntos! Suspiró y su rostro recuperó el gesto serio-tienes diez minutos-le informó, Tamao asintió y volvió al cuarto, se puso una pantimedias negras y se colocó el vestido, se acomodó el cabello con una vincha y se miró un momento en el espejo, cerró los ojos y respiró profundamente, cuando los abrió sus ojos se habían vaciado completamente de emoción, Ren se sorprendió del cambio pero no comentó nada-¿Lista?-ella asintió sin decir nada y se levantó para salir, Ren la retuvo mirándola directamente a los ojos, por alguna razón le molestaba esa mirada, era demasiado… fría.

-¿Sucede algo?-preguntó ella con el tono vacío, Ren frunció el ceño.

-Nada-suspiró, ella asintió y ambos salieron, Lyserg los esperaba en el lobby.

-Ahí está todo-dijo extendiéndole un sobre, Tamao asintió y lo abrazó-lo harás bien.

-Como siempre-replicó ella con tono engreído y él se rio, Jun también se acercó a abrazarla.

-Por favor, por favor, trata de no hacerlo-le pidió, la pelirosa sabía que lo hacía por el peliazul que en realidad no tenía nada que ver con las cosas que hacía su hermana pero esto había ido demasiado lejos.

-Haré lo posible-contestó sin querer darle muchas esperanzas, entró en el carro con Ren detrás, el camino pasó en cómodo silencio, pasó como media hora hasta que se detuvieron. Ambos bajaron del carro y miraron alrededor, era un lugar poco habitado, casi estaban a las afueras de París y una gran casa se alzaba en medio de un hermoso jardín.

-¿Estamos en la casa de verano de mi familia?-se sorprendió el peliviolaceo.

-Actualmente es de los Usui-contestó la pelirosa con tono bajo-tu padre perdió una apuesta ante su padre en una noche de borrachera y perdió esta casa-caminaron con rapidez por el jardín del lado que no daba la luz, Tamao se acercó con cuidado a la casa y miró por las ventanas, el piso de abajo parecía desierto-sígueme-le susurró a Ren y rodearon la casa para ir por la puerta trasera, Tamao la abrió discretamente y se adentró por la cocina-revisa el piso de abajo, iré arriba-Ren asintió y se alejó hacia las habitaciones de abajo mientras la pelirosa subía las escaleras. El peliviolaceo revisó a conciencia cada parte del primer piso pero un ruido en el piso de arriba lo hizo ponerse alerta, luego escuchó un disparo.

Corrió como si le fuera la vida en ella y siguió el ruido hasta una de las habitaciones del final del segundo piso, Tamao y Pilika peleaban, el arma había caído hacia uno de los costados, Ren la tomó pero se sintió incapaz de intervenir, estaba pasmado por la fuerza que demostraba Tamao. La pelirosa esquivaba con elegancia antinatural cada golpe que Pilika pretendía darle y se lo devolvía con el doble de fuerza, estuvieron unos cinco minutos así antes de que Tamao la hiciera caer y aprisionara su garganta con sus manos, los ojos de Pilika reflejaban terror.

-Tamao, para-dijo Ren pero la pelirosa no lo escuchaba, tenía la mirada fija en Pilika y una siniestra sonrisa se había formado en sus labios, el peliviolaceo la miró estupefacto, esa no era su Tamao-basta… Tamao, vas a matarla-la pelirosa la soltó mientras se levantaba, Pilika tosió compulsivamente, la pelirosa se acercó a Ren casi seductoramente y se perdió en sus ojos.

-Ese era el punto-en un segundo el arma estaba en sus manos y el disparo sonó fuertemente en la habitación, Ren estaba petrificado en su sitio mientras veía a Pilika doblarse sobre si misma, la bala había dado en un costado de su abdomen, Tamao se acercó a ella con una sonrisa triunfadora y la obligó a mirarla jalándola del cabello-agradece que no te mato en este mismo instante pero prometí no hacerlo-la jaló un poco más-pero te aseguro que si nos volvemos a ver no saldrás viva-la amenazó, la peliazul la miró con terror, la pelirosa se levantó con elegancia, la miró calculadoramente y dio un fuerte golpe entre su cintura y cadera que hizo que Pilika se desmayara-por las dudas-sacó su celular del bolsillo y se lo puso al oído luego de marcar un número.

-Diga-contestó la voz alterada de Horokeu.

-Está en la mansión a las afueras de Francia-informó ella con frialdad-deberías apurarte si la quieres encontrar viva-colgó, sonrió una ve más ante su obra y alzó su mirada solo para encontrarse con los ojos atónitos de Ren, casi había olvidado que estaba ahí.

-¿Por qué lo has hecho?-preguntó él en voz baja-ya la habías asustado, ¿por qué hacerle esto?-Tamao entrecerró los ojos.

-Porque lo tenía merecido-gruñó-nadie se mete conmigo y sale ileso-y el peliviolaceo le creyó, esa no era su dulce Tamao, era una mujer fría e indiferente que casi había matado a una mujer delante suyo y no le gustaba-vámonos-asintió y ambos salieron del casa, el carro seguía afuera, subieron en silencio y no volvieron a hablar hasta llegar al hotel, Jun los esperaba en la puerta hecha un manojo de nervios.

-¿Qué sucedió?-preguntó apenas bajaron.

-Sigue viva-respondió la pelirosa en voz baja, la peliverde suspiró notablemente aliviada, Ren se detuvo un momento con ellas luego caminó hacia el hotel, Tamao lo siguió con la mirada-creo que ha descubierto que ya no soy una inocente paloma.

-Lo superará-le dijo Jun envolviéndola con un brazo-gracias por no matarla.

-Eres como mi hermana, Jun-replicó la pelirosa y ambas se sonrieron antes de entrar en el hotel.


Bien, sé que soy una mala persona por no actualizar desde hace un tiempo pero caí presa una vez más de la lectura aunque claro, sabía que no debía leer por nada del mundo porque cada vez que lo hago solo pienso en leer y nada que escribir, mis más sinceras disculpas con ustedes, ya le estoy retomando el ritmo una vez más a la historia y espero que les haya gustado este capitulo, acepto cualquier sugerencia que tengan, nos leemos.

Leet Malfoy.