Los personajes pertenecen a SM… la historia es resultado de mi imaginación y de leer y ver demasiadas veces Orgullo y Prejuicio.

Capítulo 14 Caballero sin corazón

"Darcy nunca había estado tan ensimismado con una mujer como lo estaba con ella. Creía realmente que si no fuera por la inferioridad de su familia, se vería en peligro". Orgullo y prejuicio

.

Edward POV

Podía escuchar una dulce melodía inundar el ambiente, mientras sostenía con firmeza su cuerpo. Empecé a hacerle cosquillas en su cuello con mi nariz y ella comenzó a reír con aquella risa que calentaba mi corazón, entonces no pude evitarlo y presioné mis labios en su piel al mismo tiempo que una fragancia a fresas inundaba mis sentidos.

Edward, me haces cosquillas– protestó, aunque no sonó enojada porque su cuerpo se estremecía a causa de la risa.

Lo sé, pero me encanta escucharte reír, por eso lo hago– expliqué y nuevamente la besé pero ahora en la comisura de sus labios.

Y a mí me encanta estar contigo– dijo y se giró para mirarme repentinamente seria –pero tengo un poco de miedo– podía verlo claramente en sus ojos, lo que me provocó que la abrazara más fuerte.

¿Miedo por qué amor?

A veces siento que esto es una fantasía que no tardará en desvanecerse– susurró mientras seguía mirándome con temor y apretaba más mis brazos a su alrededor.

Pues no pienses eso, porque por lo que sé, los dos somos reales, y lo que siento por ti tal vez no sea visible, pero te aseguró que puedes sentirlo– tomé su mano y la puse en donde se localizaba mi corazón, que a su contacto comenzó a latir más fuerte.

Lo sé, porque estoy igual– ella tomó mi mano libre y la puso sobre su corazón, y al mismo tiempo el rubor comenzó a inundar sus mejillas ya que mi mano tocaba la parte superior de su seno. No pude evitarlo y la besé con todo el amor que le profesaba y mi corazón palpitó aún más cuando ella me correspondió con la misma energía. Cuando tuvimos que separarnos para respirar, la miré y sus ojos brillaban como dos hermosas lunas.

Te prometo que nadie nos separará jamás, porque así tú te escondas, yo siempre te buscaré y te encontraré, porque mi corazón te pertenece y no podré vivir sin ti a mi lado– afirmé muy seguro de mi mismo y ella me miró con muchas emociones contenidas en sus ojos y susurró.

Y mi corazón siempre estará contigo… te amo– una pequeña lagrima salió de sus ojos y se acercó a besarme, pero apenas había rozado mis labios, cuando un ruido ensordecedor se escuchó y la música dejó de sonar, mientras sentía como su cuerpo iba cayendo sin fuerza sobre mí. Aterrorizado la miré y noté una mancha roja en su pecho, misma que se extendía. La moví esperando que reaccionara, pero no hablaba y sus ojos poco a poco se fueron cerrando, mientras yo, preso de la desesperación, grité su nombre…

All the single ladies, all the single ladies, all the single ladies, all the single ladies, now put your hands up…

Me desperté sobresaltado por el sonido de mi celular. Apagué la alarma con el firme propósito de golpear a Jacob por meterse con mi celular. Eran las 6:30 de la mañana del lunes y me sentía cansado por el extraño fin de semana que había tenido, y ahora mi sueño se veía inundado nuevamente por sueños extraños muy sentimentales.

Me levanté consciente que mi tiempo para dormir se había esfumado, y decidí dedicarme, en lo que tardaba en ducharme y vestirme, a pensar la mejor manera de ayudar a Rosalie. Había muchas cosas por hacer y estaba empeñado en lograr mi objetivo.

Afuera se escuchaba mucho movimiento, que supuse, se trataba de Alice. Un rato después lo comprobé porque al salir de mi cuarto y dirigirme a las escaleras, la vi gritar y tocar la puerta de Isabella repetidas veces.

–Bella, no sé qué demonios estás haciendo allá adentro pero espero por tu bien que ya estés arreglada y salgas en 5 minutos, sino tendrás que irte aparte… ¡me escuchaste!

La ignoré como casi siempre hacía, porque nunca nos íbamos juntos a la escuela. Además, con los Swan aquí, lo más lógico era que ella se fuera con ellos. Llegué a la cocina y tomé el cereal para desayunar, lo puse en un tazón y cuando iba a servir la leche, Alice llegó y empujo mí brazo, por lo que la leche cayó en mi camisa

– ¿Por qué no te fijas Alice? – exclamé enojado, este día no pintaba para nada bien. Primero ese sueño tan perturbador, después la cancioncita del celular y ahora esto.

–Fue un accidente Edward, y se arregla muy fácil– dijo con indiferencia –sólo ve a cambiarte y listo– y sin más, salió de la cocina, mientras me mi enojo iba en aumento con cada segundo que pasaba.

Me marché de la cocina y subí las escaleras hasta llegué a mi habitación. Entré y azoté la puerta, me cambié la camisa por otra y salí mientras escuchaba más ruidos en el cuarto de al lado.

Bajé de nuevo y mi mamá ya se encontraba en la cocina. La saludé y tomé mi tazón de cereal y serví la leche sin problemas.

– ¿ya se fue mi papá? – pregunté con la boca llena, lo que causó que mi mamá me mirara con desaprobación, tenía que dejar de juntarme con Jacob. Pero que quería que hiciera si tenía hambre y ya se me había hecho tarde gracias a Alice.

–Sí, hace apenas unos minutos– contestó y después me preguntó mientras sonreía con dulzura– ¿sabes si Bella ya está lista? – la actitud bipolar de mi madre me desconcertó… y luego se preguntaban por qué era yo así.

–Creo que sí– contesté al pensar en la advertencia que le hizo Alice y seguí comiendo mientras ella se servía un poco de café y se sentaba frente a mí. A los dos minutos, Isabella apareció por la puerta y se sentó a mi lado, mi mamá la saludó.

–Buenos días cariño, ¿qué quieres desayunar? –

–Solo cereal, porque es tarde y Emmett y Alice me esperan– dijo y mi mamá le pasó el cereal y yo la leche –Gracias–. Yo me concentre en mi desayuno pero chequé mi reloj y ya era tarde así que terminé de comer y me levanté todavía con comida en la boca. Pero la voz de mi mamá me detuvo antes de salir.

–Edward, ¿podrías esperar a Bella? – pidió mientras me daba la vuelta y la veía.

– ¿Por qué? – contesté bruscamente, ya que se suponía que la estaba esperando Emmett y Alice… a los que por cierto no había visto.

–Para llevarla a la escuela– contestó y siguió tomando su café como si nada. Isabella interrumpió lo que le iba a decir a mi madre.

–No es necesario Esme, ya te dije que Alice y Emmett me esperan– mi mamá no la miró, sino que fijó su mirada en el café, se veía incomoda.

–Es que Alice y Emmett ya se fueron hace diez minutos– dijo en un susurro. Mis puños se cerraron pero me tranquilicé en cuanto Isabella habló.

–mmm ok no importa, me voy en el Jeep Esme, así que Edward eres libre– asentí le tomé la palabra. Estaba a punto de salir de nuevo cuando Esme nos detuvo otra vez.

–Esperen chicos, es que Emmett y Alice se fueron en el Jeep– el enojo que había mantenido a raya hasta el momento se desbordó y exploté.

– ¿Y por qué no se fueron en el Porche de Alice? ¿Para qué estuvo molestando todo un año que se lo compraran si no lo usa? – vi de reojo a Isabella y ella también parecía estar conteniéndose.

–Lo único que me dijo fue que tenían algo que hacer y su coche no era muy útil– dijo mamá –ya sabes cómo es tu hermana– , pensé, berrinchuda, manipuladora, escandalosa y algo loca ah si, y se cree que puede manejar la vida de los demás. El tono conciliador de mi madre sólo sirvió para que también me enojara con ella porque nunca le ponía un alto a Alice.

–Pero…–

–Basta Edward, vas a llevar a Bella a la escuela y fin del asunto– agregó enojada mamá y salió de la cocina, dejándome con mi mal humor e Isabella. Si no quería que me quejara, le hubiera dicho a Alice que esperara a Bella, pero ahora tenía yo que llevarla.

–Te espero en 5 minutos afuera– solté furioso y resignado y salí dando un portazo.

¿Qué es lo que Alice tenía entre manos esta vez? pensé mientras lavaba mis dientes.

... …

Salimos de la casa a los cinco minutos exactos y una vez dentro del coche, ambos estuvimos en silencio y sólo se apreciaba el ruido del motor. Isabella veía por la ventana, ajena a mí, y yo trataba de ignorarla. Lo único que me interesaba era no llegar tarde a la escuela, y aunque estaba lloviendo un poco, aumenté la velocidad.

–Oye, ¿puedes disminuir la velocidad? – pidió Isabella de pronto, dejándome saber que no era ajena a mí después de todo, lo cual por extraño que pareciera, me hizo sonreír internamente. La miré de reojo y ella seguía mirando a la ventana, por lo que no dije ni hice nada y como lo supuse, ella volvió a pedir –Cullen, por favor disminuye la velocidad– me giré y la miré furioso, primero Alice y mi camisa, después Alice y el auto y ahora ella se ponía a exigir cosas. A mí nadie me decía como tenía que manejar, digo, soy un experto en ello… iba a pisar más el acelerador cuando la vi abrir los ojos y el pánico que vi en ellos me descolocó por completo y de inmediato me callé todas las cosas que iba a decirle. Ella cerró los ojos liberándome y gritó – ¡Edward para! – lo hice, pero porque ya habíamos llegado. La miré y ella poco a poco abrió los ojos, su cuerpo parecía tener dificultades para respirar y pensé que en cualquier momento se desmayaría.

–Que exagerada eres, si no me apuraba íbamos a llegar tarde– dije para relajar el ambiente además de que era lo único que quería, aunque ella no lo tomó igual y parecía querer echarse a llorar. Ya no estaba enojado aunque sí muy intrigado por su actitud y el pánico en sus ojos, además de que no podía quitarme la sensación de que cuando me miró, no era precisamente a mí a quien veía.

Iba a salir para abrir su puerta y ayudarle a bajar, ya que a pesar de todo era un caballero y mi madre se enfadaría muchísimo sino lo demostraba, pero ella se me adelantó y cuando salí, ella ya había cerrado la puerta y caminaba hacia los demás que se encontraban a un lado del monstruoso Jeep, aunque sus pasos no se veían muy seguros. Rápidamente le di alcance y llegamos juntos hasta ellos. Jasper y Jacob se acercaron a ella preocupados y uno le preguntó y el otro tomó su mano.

–Bella estás pálida, ¿te encuentras bien? – la miré y efectivamente, sus mejillas estaban libres de color y gracias a eso sentí un pellizco en el estomago. Lo ignoré y antes de que ella explicara y exagerara las cosas, yo hablé.

–Se asustó porque vine a toda velocidad, pero creo que nadie le ha dicho que soy un experto al conducir y nunca he tenido un accidente– "pero ella sí" susurró Jacob al mismo tiempo que volvió a mirarla a ella. Me concentré en ellos dos, en la forma en que Jacob la sostenía y la mirada un poco perdida de ella. El susurro de Jacob me hizo pensar y y sin quererlo me preocupé, pero obviamente no se lo iba a decir a nadie, además de que sentía que algo se me escapaba. El curso de mis pensamientos se vio interrumpido por Alice y sus gritos.

–Eres un completo idiota Edward– y lo peor era que ni me miraba, todos miraban a Isabella con preocupación. Me enfadé al ver que parecía que todos sabían algo que yo no, a pesar de mis esfuerzos por descubrir todo de ella. Y la forma en que Jacob la sostenía y la miraba, me hizo enfurecer porque todo lo que estaba haciendo parecía no funcionar… nada tenía que ver que nuevamente mi estomago se apretara.

–Estoy bien– dijo ella en voz baja, tal vez para que dejaran de mirarla. Si algo había aprendido en este tiempo de ella era que no le gustaba llamar la atención de los demás. Algo muy dentro de mí, me hizo sentir culpable de toda su incomodidad… La campana sonó y tuvimos que entrar a clases y mi mal humor regresó.

La escuela no presentó ninguna variación, y me encontré aburrido y fastidiado la mayor parte del tiempo, sobre todo porque Tanya no dejaba de mirarme y sus amigas sólo murmuraban sobre mí. En un cambio de hora, ella se acercó y me preguntó.

– ¿Tienes algo con Rosalie Hale? – me sorprendí que me preguntara eso y le pregunté de vuelta, enojado.

– ¿Quién te dijo eso? – ella sonrió pensando tal vez que mi tono era de preocupación y no de enojo.

–Jane ha estado diciendo que los vio muy juntitos en tu casa ¿acaso esa zorra se atrevió a meterse con lo que es mío? – explicó enojada y sumamente posesiva. Sentí mi rostro contraerse por la forma en que habló de Rosalie además la repulsión que aparecía en mí hacia las mujeres hizo que me apartara un paso de Tanya. Esta chica en verdad era estúpida si creía que una cualquiera como ella podría llegar a ser mi dueña. Nunca más una mujer iba a gobernar mi vida y mucho menos alguien tan superficial como Tanya.

–Punto número uno Tanya– dije levantando mi dedo índice como si le hablara a una niña de preescolar –Rosalie no es una zorra, claramente no es como tú, así que nunca más vuelvas a llamarla así– ella iba a replicar pero alcé un poco más la voz y alcé mi dedo medio mientras le decía con desprecio – y punto número dos, yo no soy de tu propiedad, nunca fui tuyo y nunca lo seré, lo nuestro fue solamente un revolcón que a decir verdad no fue muy gratificante, así que no vuelvas a molestarme– me di la vuelta y pude escuchar sus gritos indignados, pero la ignoré y seguí mi camino.

… ..

Llegué a la cafetería en la hora del almuerzo y sólo se encontraban Emmett y Rosalie, obviamente estaban hablando muy plácidamente, algo raro debo agregar porque desde el sábado que Jane había irrumpido en mi casa, Rosalie se había comportado un poco más fría con él. Y yo sabía perfectamente porque lo hacía.

Pero en cuanto me senté en medio de ellos dos, ella dedicó toda su atención a mí, por lo que Emmett se enojó. Bueno, no había planeado nada, pero espero que le funcione a Rosalie.

–Hola chicos– saludó Isabella, quien llegó junto con Ángela, mi hermana y Jacob y se sentó junto a Rosalie también

– ¿Por qué Irina y Lauren no dejan de fulminarte con la mirada? – preguntó Alice.

–No lo sé, desde la mañana han estado así– contesto Isabella restándole importancia.

–Fácil Bella, están celosas porque piensan que les has quitado al chico aquí presente– dijo Rosalie con picardía señalando a Jacob –Y ¿a quién no adivinas quien fue la que soltó esa información? – su tono cambió a uno mordaz y Bella no contestó, por lo que Rose le explicó –pues nuestra gran amiga Jane– ambas pusieron cara de fastidio y de inmediato alguien empezó a gritar con voz muy, muy chillona.

– ¡Bebé! ¿Cómo está mi sexy y súper hot bebé? – Jane apareció y se abalanzó sobre Emmett y comenzó a besarlo muy salvajemente, un poco asqueroso la verdad. Miré preocupado a Rosalie y ella se veía muy incómoda, además de que sus ojos no podían esconder el dolor de ver a Emmett así, algo que al parecer sólo yo sabía. Por lo mismo, me acerqué a ella y le dije.

–Tranquila, ignóralos y piensa en algo más agradable, como en mí– dije con mi sonrisa ladeada. Sabía que en ella no causaba lo que parecía provocarle a todas las demás, por la simple razón de que en todo su ser, era Emmett quien la hacía vibrar… aunque ella intentara negar ese poder de él sobre ella. Pero al verla sonreír, me sentí mucho mejor… la parte de mi que rezaba -odio a las mujeres- comenzó a alarmarse por lo que comencé a sentir por Rosalie, pero yo la mandé a callar, porque sin proponérmelo, había conseguido una muy buena amiga en ella. Aún cuando estuviera empeñado en separar a Isabella de Jacob y probablemente hacerla sufrir… era algo ya fuera de mí.

–Que egocéntrico eres Edward– dijo y comenzó a reír con más fuerza, que era lo que yo quería.

–Ok entonces piensa en algo ridículo, como en el señor Jones en ropa interior– dije riendo también, al imaginarme al viejo profesor de Historia en esas pintas.

–Eso más que ridículo, es asqueroso Edward– y comenzamos a reír un poco más fuerte. Sentí la mirada de alguien y al voltear, vi a Isabella mirándonos a todos con tristeza y de inmediato paré de reír. La burbuja de diversión que tenía con Rosalie se vio interrumpida cuando Isabella se levantó y dijo.

–Ahorita vengo– Emmett se separó un poco de Jane y le preguntó.

– ¿A dónde vas Bella? – ella lo miró y mordiéndose su labio inferior, respondió después de una pausa.

–eh, tengo que ir a la biblioteca– no podía jurarlo, pero sentí que mintió.

–Pero si apenas has comido algo– miré su bandeja con comida sin comer y me preocupé un poco, ¿acaso se sentía enferma? Me di un golpe mental por mi extraño pensamiento y ella me distrajo cuando tomó una manzana y un jugo y sonrió.

–Me llevaré esto para el camino, y ahora me voy antes de que se me olvide lo que tengo que buscar, ya me conoces– y rápidamente se fue, no sin antes tropezarse un poco antes de salir.

… …

A la hora de salida caminé hacia el estacionamiento. Rosalie y Alice ya estaban ahí y después llegaron Emmett y Jasper, por alguna razón Emmett y la enana de mi hermana parecían molestos.

– ¿Ya podemos irnos? – me preguntó Rose y yo asentí, ya que quería preguntarle unas cosas y con ellos presentes no podía, pero Alice nos detuvo.

–Todavía falta Bella que se va a ir contigo– me miró y su pequeño cuerpo parecía tensionado. La miré enojado otra vez y le pregunté.

– ¿Eso según quien Alice? –

–Según yo– respondió con naturalidad –Emmett y yo tenemos algunas cosas que hacer y nos queda de paso la casa de Jass y Rose, así que vamos a dejarlos y tú llevas a casa a Bella– explicó como si hubiera repetido lo mismo muchas veces y Rose le dijo

–Pero ya les expliqué que habíamos quedado Ed y yo que él me llevaría a casa– Emmett bufó por cómo me llamó ella mientras Alice torció la boca y su cuerpo se tensó más. A mi sus cosas por hacer me tenían sin cuidad, además no parecía algo importante para que no llevaran a Isabella con ellos. Completamente harto de su actitud, agregué.

–Así que si nos disculpan, Lili, vámonos– la iba a tomar de la mano para irnos pero Emmett me detuvo al preguntarme.

– ¿Cómo la llamaste? – su cara era todo un poema.

– ¿lili? – respondí aunque sonó más como una pregunta, no sé porque su cara de extrañeza y enfado.

– ¿Le dijiste tu segundo nombre? – Jasper miraba sorprendido a Rosalie y después frunció el ceño al verme a mí. Su actitud me estaba sacando de quicio.

– ¿Qué tiene de malo? – preguntó ella con inocencia, aunque parecía divertida.

–Que tú odias que te llamen así– respondió su hermano –siempre te quejas con nuestros padres porque te pusieron Lilian– ella asintió.

–Lo sé, pero me di cuenta que cuando lo dice Edward suena bien– Rose soltó una risita y cuando entendí de que iba todo, no pude evitar reírme también, aunque al ver la cara furiosa de Emmett y como su vena del cuello parecía querer saltar, quise irme rápido.

–Y a mí me gusta más que Rosalie– mis palabras salieron solas –por eso le digo así– creo que necesitaba un filtro.

De repente los vi a los tres y parecían enojados en diferentes grados, Jasper nos miraba sin humor, Alice estaba extrañamente callada aunque sus ojos brillaban de ira y Emmett parecía un toro enfurecido. Isabella llegó para completar el cuarteto de la furia y preguntó Jasper, aumentando un poco la tensión.

– ¿Qué pasa? –

–Emmett y Alice querían irse tal y como vinieron en la mañana, pero Rosalie y Edward no están de acuerdo– ella hizo una mueca como dándonos la razón a nosotros. Que no saltara de emoción ante la perspectiva de tenerme como su chofer por segunda vez, como casi todas las chicas lo hacían por tener siquiera mi compañía por un momento, fue un duro golpe a mi ego… aunque también había aprendido que Bella no era como las demás chicas, ni siquiera como mi hermana o Rosalie que parecían ser mujeres raras que había comenzado a comprender.

–No veo cual es la razón de regresar igual que en la mañana– explicó Rose

–Es mucho más fácil y cómodo– insistió Alice aunque creo que se le estaban acabando los argumentos.

– ¿Cómodo para quien Alice? – pregunté de nuevo–porque a mí me toco tener por compañía a una niña que se asusta con un poco de velocidad– miré con suficiencia a Isabella, destilando veneno por mi ego herido – y eso no es cómodo para nada, además si Isabella se hace en los pantalones por miedo no quiero que dañe los asientos de mi Volvo – la ira comenzó a crecer como fuego en sus ojos y caminó directamente hacia mí, pero Jacob la retuvo y me vio directamente a los ojos, mi mejor amigo estaba furioso. Nunca lo había visto así.

–Eres un imbécil Edward– me quedé en shock por cómo me había llamado y como me miraba, mientras él abrazó a Isabella –no entiendes nada– su mirada cambió a una de lastima, se dieron la vuelta y se fueron hacia la moto de Jake y yo lo único que hice fue observarlos, pero un empujón me hizo regresar la vista a Emmett, quien tenía una expresión asesina.

–Jamás vuelvas a molestar a mi hermana, ¿me entendiste? – Jasper lo sostuvo en un claro intento por evitar que me golpeara a pesar del yeso en su brazo –si no la soportas, simplemente ignórala, pero nunca más abras tu boca en su presencia si solo vas a decir mierdas– se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia su Jeep, pero se giró de nuevo hacia nosotros y exclamó.

–Rosalie, ¿vienes o no? – ella me miró pero no fui capaz de decir nada, a decir verdad me sentía sumamente dolido por la mirada de Jacob y la frustración crecía porque no entendía en qué momento todo se había vuelto contra mí. Ella regresó su mirada a Emmett y le respondió.

–No te preocupes, Edward me llevara a casa– un rastro de dolor y desilusión cruzó el rostro de Emmett, que provocó que le pidiera a Rosalie dejarme solo y que se fuera con ellos, pero se él recompuso y yo nuevamente no dije nada.

–Bien– gruñó y sin más siguió su camino con Alice y Jasper detrás de él.

…. …

Camino a la casa de los Hale, íbamos muy callados. Rosalie estaba pensativa y yo me encontraba igual. Nunca había visto a Emmett tan enojado y tampoco pude ignorar las miradas de desaprobación de Jasper y Alice, inclusive Rosalie había estado mirándome así. Pero en lo que más pensaba era en Jacob, su actitud para con Isabella y la sensación de que era un malnacido.

¿Qué mierda le había pasado a Isabella que todo el mundo se comportaba tan malditamente sobre protector con ella?

–Edward, si te pregunto algo ¿me responderías con sinceridad? – me preguntó Rosalie sacándome de mis pensamientos y rompiendo así el pesado silencio.

–Sólo si tú también lo haces sobre lo que quiero preguntarte– repliqué y ella se quedó callada un momento para después decir.

–De acuerdo– ella me miró con suma curiosidad – ¿Por qué siempre molestas a Bella? – me quedé callado buscando una respuesta pero no tuve alguna concreta que darle, en este momento estaba muy confundido.

–Sinceramente Lili, no lo sé– mi mano derecha se fue directamente a mis cabellos, jalándolos, signo inequívoco que estaba muy confundido.

– ¿Te cae mal? – cuestionó y al instante negué con la cabeza.

–No es eso– respondí al instante –al principio, cuando la conocí, pensé que era como las demás, por cómo me miró y actuó, y lo primero que hice fue decirle que no era atractiva y por eso no había tenido novio, pero ella no se quedó callada y me contestó…– reí un poco al acordarme de esa vez .

–Sí, Bella suele ser así– y añadió –pero debe haber otra razón, no te considero del tipo de chicos que molestan porque sí– nuevamente me quede pensando y descubrí que había algo que me encantaba ver cuando ella se enojaba: sus ojos…

– ¿Qué tienen que ver sus ojos? – preguntó Rosalie y me di cuenta que lo había dicho en voz alta. Rosalie me miraba de tal manera que me hizo sentir mal lo que tenía planeado, aunado a todo lo que había pasado y el hecho que mi mejor amigo me gritara con rabia por primera en la vida me convencieron que tenía que sincerarme con Rosalie.

– Comencé a molestarla para demostrarle a Jacob que ella era una chica que no valía la pena– Rosalie mantuvo su mirada confusa en mí así que le expliqué –hace algunos años Jacob sufrió una decepción amorosa de la mano de su mejor amiga. Yo no estuve ahí para él porque tenía mis propios problemas. Cuando supe lo que había pasado, me prometí que nunca más perdería mi tiempo enamorándome de ilusiones y también, que mantendría a Jacob a salvo de sentimientos tan dañinos como el amor–.

–Eso puedo entenderlo ¿pero Bella que tiene que ver aquí? – preguntó ella todavía sin comprender.

–Desde el primer día que la vio, volví a ver a Jacob entusiasmado con alguien, así que intenté disuadirlo mostrándole los defectos visibles de Isabella. Realmente no funcionó y en cuanto llegaron ustedes, vi mi oportunidad de descubrir cosas de ella para desilusionar a Jacob, ya que ella era más reservada que un convento– Rosalie pareció comprender porque de repente, su puño se impactó con fuerza en mi brazo – ¡auch!

–Y decidiste que yo estaría tan loca por ti que podría traicionar a mi mejor amiga diciéndote cosas sobre ella– exclamó mirándome furiosa, yo asentí.

–Como bien sabes, yo no sentía el menor aprecio por ninguna mujer que no perteneciera a mi familia, y tú te acercaste a mí y decidí que podría hacer lo mismo contigo mientras averiguaba cosas sobre Isabella para separarla de mi amigo– sabía que Rose estaba enojada, lo que no me espere fue que empezara a gritar.

–Detén el auto Edward Cullen, si no quieres que te de una patada en el trasero– la ignoré y seguí manejando, pero ella empezó a golpearme de nuevo y si seguí así, podríamos chocar. Me estacioné a un lado de la carretera pero antes de que ella pudiera salir, la tomé del brazo.

–Escúchame Rosalie, déjame explicarte– ella negaba y volvió a gritar.

–Que tonta he sido, y pensar que le di la espalda a Emmett y te elegí a tú– Rose comenzó a llorar y me sentí peor al verla así.

–Esa fue mi intención al principio pero después me demostraste cuan equivocado estaba y comencé a considerarte mi amiga, eres una de las pocas mujeres que respeto con toda mi alma, además te quiero mucho– dije y la abracé aunque ella seguía retorciéndose para separarse de mí.

Comencé a acariciarle la espalda y pedirle perdón y ella poco a poco se fue calmando. Después de lo que me pareció una eternidad, ella se separó con cuidado de mí y clavó sus ojos rojos en los míos y me dio una bofetada que casi me hizo rodar la cabeza, pero estuve de acuerdo en que lo merecía.

–Eso es poco a lo que te mereces, pero te creo y soy testigo de lo que has cambiado, al menos conmigo–.

–Lo sé Rose– no hice el intento de sobarme la mejilla aunque la sentía ardiendo como el infierno.

–Ahora quiero saber cuáles son tus razones para molestarla, ya que es más que obvio que no vas a lograr separarla de Jacob– pidió ella.

–Yo soñé con ella días antes de conocerla– susurré y sentí mucha vergüenza así que mantuve mi mirada al frente –soñé que ella estaba en peligro y que yo tenía que ayudarla, pero cuando la encontraba, ella estaba herida y cubierta de sangre– creí buena idea omitir el episodio del piano, ya que eso lo sentía demasiado intimo entre ella y yo y no quería compartirlo con nadie –esos sueños me abrumaron y si bien al principio mi motivación principal fue separarla de Jake, después quise ayudarla con lo que sea que la lastimara– volví a pasar mi mano por mis cabellos y suspiré con enojo –no sé en qué momento cambiaron mis intenciones pero es lo que quiero hacer ahora, porque por alguna extraña razón, no soporto verla llorar– expliqué sintiéndome un idiota.

–Aún así no sé porque eres tan ofensivo con ella– comentó Rosalie y su voz sonó un poco entrecortada.

– ¡Es que me frustra Rosalie! – grité golpeando el volante de mi Volvo –cuando pienso que estoy a punto de saber algo de ella, se aleja y me quedo sin nada… me frustra verla con su mirada perdida o triste porque no sé qué demonios pasa por su cabeza, y eso me vuelve loco –la miré y ella sonreía un poco –es fácil para mí intuir qué es lo que harán o dirán las demás personas pero ella… con ella todo es confuso, no entiendo qué piensa, no comprendo qué hace o por qué lo hace, no…– me callé porque me sentía como si en cualquier momento fuera a llorar, pero recordé por qué comenzó todo y añadí un poco más tranquilo – además, cada vez que ella se enoja, sus ojos tienen un brillo especial que me parece interesante–.

– ¡Dios Edward! – suspiró ella y comenzó a reír –es lo más tierno y tonto que he escuchado en mi vida– ella siguió riendo –eso significa que te gusta– afirmó y yo asentí

–De acuerdo, ese brillo en sus ojos me gusta, es como si fuera un pequeño gatito enojado– dije y ella negó con la cabeza – ¿qué? Es eso lo que decías ¿no? – ella me sonrió con ternura.

–No voy a forzar a tu diminuto cerebro a que lo entienda, tú mismo lo harás cuando sea tiempo– se acomodó mejor en el asiento y lanzó un gran suspiro – y te aconsejaría que, en vez de hacerla enojar, la hagas reír, te sorprenderás de lo que sus ojos pueden mostrar– ella de repente se puso seria y agregó –no me gustó lo que le dijiste, así que controla tu frustración– suspiró y continuó –la mayoría de las veces, tus comentarios son muy ofensivos y la lastiman–.

– ¿A Isabella?, no lo creo– dudé pero ella me miró con expresión sería.

–Sé que parece muy fuerte, pero esa es sólo un mascara que se creó, y su coraza no es tan fuerte como ella hace creer a los demás– su respuesta me dejo pensando y recordé la vez que ella se descontrolo por completo frente al piano… esa no parecía ser la Bella que todos veíamos a diario. Siempre todo me dirigía hacia la misma dirección y gracias a los acontecimientos de hoy sentí que podría descubrir algo. Además estaba lo que dijo Jacob.

–lili, prometiste ser sincera también ¿verdad? – tantee a Rose.

–Sí

–Entonces dime ¿ella tuvo algún accidente de auto? – Rosalie desvió la mirada de inmediato y la fijó en la ventana quedándose en silencio. Su simple reacción me dio a entender que estaba en lo cierto y comencé a impacientarme por su silencio. Pero después de un momento, ella soltó el aire.

–Sí– contestó débilmente.

– ¿Fue grave? – pregunté aumentando mi impaciencia y sobre todo, mi angustia.

–Lo suficiente para que su acompañante muriera, pero afortunadamente a ella no le paso nada más que unos golpes y moretones– Rosalie se acomodo algunos mechones de su rubio cabello detrás de su oreja.

– ¿Cuándo sucedió? – me sentía como un policía en un interrogatorio, pero quería, no, necesitaba saber.

–Hace cerca de seis meses, días después de su cumpleaños– Rosalie parecía pérdida en sus recuerdos, que por su expresión, no parecían ser muy agradables.

–Ahora entiendo el pánico en sus ojos esta mañana– mencioné sintiéndome la peor basura de todas y ella pareció regresar al presente y me miró.

–Fue algo muy fuerte para ella, sobre todo por las circunstancias– iba a preguntar cuales pero ella habló otra vez –Ella es buena conductora y Charlie les enseño a respetar las reglas, sobre todo al manejar, ya que el abuelo Swan era policía– ella sonrió un poco y dijo –aunque Emmett a veces se las salte– poco a poco el tono de su voz fue bajando –pero desde ese día, Bella cambió mucho–.

– ¿Me vas a decir que antes era dulce y graciosa, no el gatito enfurecido que siempre muestra? – pregunté e inmediatamente me mordí la lengua ante la expresión de enfado de Rosalie.

–Deberías entender que hay cosas que pueden cambiar a las personas, y lo que pasó con Bella es una de esas cosas– me quedé en silencio dándole toda la razón, porque obviamente lo que me pasó a mí me había cambiado por completo –ya vámonos Edward, por favor– pidió y le hice caso. Encendí el auto y el recorrido que faltaba para llegar a nuestro destino fue en silencio nuevamente, ya que ambos necesitábamos procesar lo que habíamos hablado… sólo esperaba que Rosalie quisiera ser mi amiga aún después de todo. Llegamos a su casa y me estacioné, bajé del auto todavía un poco ido y me acerqué a la puerta del copiloto para abrirla para Rosalie, quien en cuanto estuvo frente a mí, me miró y dijo –Sabes Edward, eres todo un caballero, pero a veces con tus acciones, parece que no tienes corazón– su comentario me sacudió y lo más tranquilo que pude le contesté.

–Hay un poco de verdad en eso, o un mucho– ella me miró con curiosidad y ya que había confesado, continué para sincerarme por completo –hace tiempo, en un viaje a Londres que realicé gracias a una beca, me enamoré completamente de una chica– ella sonrió y preguntó ante mi repentino silencio.

–Y ¿Qué paso? – me animó ella.

–Le entregué mi corazón y ella se encargo de hacerlo pedazos– expliqué más furioso que triste.

–Oh, ahora entiendo– susurró.

–Entender ¿Qué? – le pregunté un poco a la defensiva.

–Porque desprecias a las chicas– yo no supe que decir, aunque tenía mucha razón –pero deberías saber que no todas somos iguales, estoy segura que habrá alguna que es perfecta para ti–.

–No lo sé–.

–Simplemente es cuestión de estar alerta y con los ojos abiertos– dijo ella riendo –además de no comportarte como un patán todo el tiempo, porque nunca sabes cuando unos ojos bonitos o una sonrisa te va a enamorar– me quedé en silencio un momento mientras ella abría la puerta de su casa.

–Muchas gracias por escucharme Lili– le grité un poco.

–Gracias a ti por confiar en mí y estar conmigo– regresó y me dio un beso en la mejilla –aunque todavía no me vengó por tu jueguito– sonrió malévolamente y añadió– ah y por favor, piensa lo que vas a hacer y decir antes de hacerlo– asentí, sonreí y me alejé con dirección a mi Volvo.

…. …

El camino de regreso a casa estuve por completo sumido en mis pensamientos, y obviamente sintiéndome una basura con respecto a mi comportamiento con Isabella.

Ahora entendía la furia de Emmett, aunque tal vez esta fue superior por mi comportamiento hacia Rosalie, pero de igual manera, él sólo estaba protegiendo a su hermana, algo que yo también haría por Alice, aunque la mayor parte del tiempo me saque de quicio.

Ahora debía disculparme con Isabella por haberme comportado como un imbécil.

Llegué a casa y mamá estaba en la sala leyendo. Después de saludarla, me aviso que pronto estaría la cena y le avisará a Alice y Emmett… Bella todavía no llegaba.

Subí las escaleras y al pasar por el cuarto de Alice, escuche la voz de Emmett y la de ella, mismas que se callaron cuando toque la puerta y entré.

–Mamá dice que pronto vamos a cenar– les comenté y salí inmediatamente, antes de que Emmett me quisiera golpear otra vez.

Me arrojé sobre la cama y cerré los ojos tratando de relajarme. Evidentemente no lo logré, ya que estaba esperando el regreso de ella y para disculparme. Escuché a Alice y Emmett bajar y yo me levanté y sin notarlo, caminé hasta la ventana, sólo para ver a Jacob sujetar a Bella del brazo y decirle unas palabras y que ella lo abrazara a él. Después le dio un beso en la mejilla y entró a la casa.

Me alejé de la ventana, mientras sentía muchas cosas dentro de mí que no supe catalogar. Me demoré mucho tiempo más en bajar al comedor y pude escuchar como la puerta de la habitación junto a la mía se abría y cerraba con un poco de fuerza.

Casi todos estaban en la mesa, pero ella no había bajado aún. Íbamos ya a comenzar a comer y sin poder evitarlo, pregunté

– ¿No vamos a esperar a Isabella? – sentí las miradas de Alice y Emmett sobre mí, incluso la de mi papá, pero yo seguí mirando a Esme en espera de una respuesta, misma que me dio sin mirarme, pero noté un indicio de sonrisa en sus labios.

–Ella se fue a dormir, estaba agotada y comió con Billy y Jake, así que no va a bajar– yo asentí y traté de esconder el sentimiento parecido a desilusión que me invadió aparentando calma.

Después de comer, volví a subir a mi cuarto y, después de poner un poco de música clásica para no molestar el sueño de mi vecina, me arrojé a la cama.

Estuve dándole vueltas a las cosas y me di cuenta que Rosalie no me había dicho quien iba acompañando a Bella… pero era imposible que adivinará, porque no conocía a sus amigos de Phoenix, además los que conocía estaba aquí en Forks, completos, sanos y salvos, y ella dijo que su acompañante murió.

Mi celular comenzó a vibrar y la melodía que sonó me hiso sonreír un poco.

Hey, hey, you, you, I don't like your girlfriend, no way, no way I think you need a new one
Hey, Hey, You, You, I could be your girlfriend

–El usuario esta fuera del área de servicio– hablé sin humor.

Ah sí, pues dile al usuario que lo buscaré y cuando lo encuentre le patearé el trasero– respondió una voz de chica al otro lado.

–Ok, mejor dejamos al usuario en paz, ¿en qué te puedo ayudar? – pregunté esperando que no fuera nada grave.

Pues mamá me obligó a llamarte para que le avises a tía Esme que llegamos en ¡una semana!– lo ultimo lo dijo casi gritando, tal y como le enseñara Alice.

–Que bien– dije aunque sin mucho entusiasmo, lo que alertó a Renesmee.

¿Acaso no te alegras Eddy pooh? – preguntó como niña pequeña, burlándose de mí al utilizar el apodo que su hermana me había puesto, aunque no consiguió disfrazar la desilusión.

–Sabes que sí, sólo que no estoy en mi mejor momento y bueno, no lo expresé como debía– expliqué y ella contestó con preocupación.

¿Edward deprimido está de vuelta? –.

–No deprimido pero si pensativo y confundido–.

¿y en qué piensas con tanto afán? – preguntó y se contestó, antes de que yo lo hiciera – ¿en una chica? Oh Dios si es en la zorra de Lisa otra vez o en cualquier otra de la misma clase juro que te pateare Edward Anthony Cullen– amenazó sin respirar.

–Si es en una chica y por supuesto que no es Lisa ni ninguna otra zorra, es una amiga–.

Si ya me imagino que clase de amiga– dijo riendo, ya que ella me conocía bien –y ahora que te hicieron–.

–No es lo que tú piensas, de hecho fue mi culpa– acepté –y estoy pensando como disculparme–.

Eso sí es nuevo– comenzó a reírse y dijo suspirando –hay, mi caballero de armadura oxidada, ¿Por qué la naturaleza quiso que fueras mi primo?, me encantaría tener un novio como tú– suspiró y me pude imaginar haciendo un puchero.

–Porque dos bellezas como nosotros despertaríamos la envidia de muchos y eso no nos convendría– dije riendo.

Sabes Edward que eso sonó tan pero taaan gay– su sonrisa inundo el ambiente de mi habitación.

–Ok, creo que mejor me calló– .

Bien, entonces avísale a tía Esme y saluda a tío Carlisle y Alice por favor– me pidió.

–Lo haré–.

Te quiero mucho Edward, nos vemos–.

–Yo también Nessie, adiós– y colgué.

... ...

Miré mi reloj y no era tan tarde, pero la lluvia ya llevaba un rato cayendo afuera. Me levanté para ir a la cocina por agua, además que tenía que avisarle a mamá lo que me dijo Renesmee, por lo que salí de mi habitación y caminé hasta el cuarto de mis padres. Toqué la puerta y ambos estaban ahí, papá acostado en la cama y mamá sentada frente a su tocador.

– ¿Qué deseas Edward? – preguntó papá.

–Sólo venía a decirles que Nessie llamó y me dijo que vendrán en una semana– avisé.

–Ah sí, algo ya me había comentado Caroline– dijo mamá.

–De acuerdo hijo, gracias– papá sonrió.

– ¿Por qué esta todo tan callado? – pregunté.

–Alice y Emmett no están, y Bella seguramente duerme– explicó Esme.

–Bueno– contesté girándome –voy por algo de beber, adiós– y me fui.

Bajé las escaleras y caminé a la cocina, pero cuando pasé por la sala, la figura de Isabella me detuvo. Este era un buen momento para disculparme, ya que nadie se encontraba a la vista y no me interrumpirían, ya que si no lo hacía ahora, tal vez después ya no pudiera.

Pero no pude moverme de mi lugar, y sólo me quedé mirándola. La luz de lámpara junto a ella me dejaba ver su rostro, y el brillo de sus ojos acompañado de una pequeña sonrisa en sus labios la hacía ver hermosa. Nunca la había visto tan tranquila y relajada como ahora, aunque se notaba un poco de hinchazón en sus ojos, prueba de que había estado llorando.

Y me sentí malditamente culpable por ser el causante de sus lágrimas.

Ella seguía concentrada en su libro y de vez en cuando sus labios se movían, tal vez repitiendo lo que ahí estaba escrito. Decidí dejarla en paz por ahora, tal vez después podría encontrar otro momento para disculparme, pero hice algo de ruido al moverme y ella levanto su cabeza y me miró. Completamente avergonzado por haber sido atrapado le dije.

–Lo siento, no quería molestarte– ella se encogió de hombros restándole importancia, aunque después su mirada cambió y comentó.

–No hay problema ¿sabes dónde están todos? –.

–Carlisle está arriba con Esme y Alice y Emmett salieron– y añadí, ya que lo iba a preguntar –no sé a donde–.

–Bueno gracias– ella regreso la vista a su libro, pero en lugar que diera media vuelta y saliera de ahí, seguí mirándola, lo que provocó que ella volviera a mirarme y preguntara – ¿Algo más?– decidí hacer lo que tenía propuesto y así no quedaría como idiota por mirarla tanto tiempo.

–Bueno yo… yo quería disculparme por mis comentarios esta tarde– traté de sonar arrepentido, pero estaba enojado conmigo por mirarla más de lo que la buena educación permitía y frustrado con ella por no dejarme conocerla.

–No tienes porque hacerlo, además ya no importa– dijo y suspiró cansada.

–De todos modos yo quería disculparme, en verdad de corazón lo siento– fui sincero, pero me sentía tan confundido, frustrado y demás que no supe como soné.

–Es curioso lo que acabas de decir Edward– dijo y me miró directamente a los ojos y se levantó del sillón –porque desde hace tiempo descubrí que tú no tienes corazón– soltó con desdén –ahora si me disculpas, tengo cosas que hacer– pasó junto a mí y una mezcla de ira y dolor me atenazó el pecho. Eso me sacaba por disculparme.

Subí furioso y me encerré en mi habitación, donde comencé a caminar en círculos y todo por culpa de Bella. Perversa bruja de ojos chocolate, primero me hacía tartamudear como un estúpido niño y después se atrevía a decir que no tenía corazón… ¿acaso ella me conocía? ¿Sabía lo que había sufrido? ¿Tenía alguna idea de lo que es sentirse morir porque la persona que amas te traiciona?

¡Por supuesto que no!

Y aún así, no podía olvidar el brillo de sus ojos y su sonrisa. Y sentía la necesidad de explicarle mis razones para actuar como un patán, hacerle ver que mi corazón se sentía tan débil que prefería permanecer escondido, decirle el miedo que tenía de dejar entrar a alguien a mi vida si después me terminaría lastimando…

Y por lo mismo, deseé desesperadamente alejarme de ella, y lo iba a hacer. No podía permitir que nadie y mucho menos Bella Swan tuviera poder sobre mí. Afortunadamente sólo tenía que soportarla en casa un día más, y después me vería libre de su presencia, pero antes de acostarme, recordé una frase del libro que ella estaba leyendo:

Darcy nunca había estado tan ensimismado con una mujer como lo estaba con ella.

Pobre iluso, pero yo no iba a cometer el mismo error de enamorarme, y por supuesto, si alguna vez lo hacía, Isabella Swan nunca entraría en esa ecuación.


¡Espero que el capítulo sea de su agrado! Saben que mi tardanza se debió a la escuela y bueno ahora por más que trato de escribir o en este caso corregir, a veces el tiempo me gana… pero pronto los nuevos capítulos de los otros Fics! Además el hecho de que en el cap pasado sólo haya recibido un review me puso un poco triste, pero espero que esta vez algunas más me dejen su opinión.

Ah y Gracias por sus alertas y favoritos!

L'S P