UN DIA ESCALOFRIANTE

Se removió un par de veces sobre la cama, hasta que choco contra la espalda de alguien, aquel frío que había llegado tan repentino se fue gracias al color de ese cuerpo. Se sentía tan bien dormir con alguien que te diera calor. Sus ojos se abrieron y se sentó rápido, tan rápido que la cabeza le dio vueltas. No podía creer que hubiera pasado la noche en un cuarto ajeno y encima con un hombre, aunque ese hombre fuera su novio, y encima traía una horrible reseca que la cabeza casi se le partía con cada respiración.

Trago en seco sintiendo como un nudo se le formaba en la garganta, se puso la cabeza entre las piernas y trato de recordar lo sucedido anoche. Las imágenes le vinieron como en pedazos, enrojeció al ver como ella le había insinuado a Oliver que llevaran su relación a tercera base. Negó con la cabeza tratando de evitar las lágrimas que estaban a punto de aglomerarse en sus ojos. Y Oliver la había rechazado. Levanto la cabeza y clavo su mirada en aquel chico que dormía plácidamente.

Sonrió al ver ese recuerdo, su novio era todo un caballero. La había detenido cuando quizás otros se habrían aprovechado de su situación. Llevo una mano y le quito unos mechones que caían sobre la cara. Lo acaricio suavemente queriendo recordarlo así, justo de esa manera.

-Me encanta que hagas eso- aunque sabía que se despertaría y la sorprendería, no se lo esperaba en ese instante, así que cuando oyó su voz se sobresalto y sin planearlo retrocedió sin saber que la cama se le había terminado.

Un golpe sordo se escucho y Wood se enderezo lo más rápido que pudo.

-Oh Hermione lo lamento tanto- se paro y fue a su encuentro para auxiliarla, pero no se esperaba encontrarla con una sonrisa en la cara. En cuanto sus miradas se encontraron, ambos estallaron en risas, sin importarles que despertaran a sus demás compañeros.

-Pero que es todo este ruido- dijo uno de los chicos que acababa de despertar y colocándose las gafas para ver el motivo de aquel alboroto- Wood no podías llevar a tu chica a otra parte si pensaban a hacer tanto escándalo.

-Lo lamento Geofrey ya nos íbamos- le tendió una mano que ella acepto y se levantaron. Salieron del cuarto aún sonrientes.

-Hermione- la voz de Ginny la hizo voltear, la pelirroja fue hasta ellos y se paró en seco al ver a Oliver a su lado- Oh yo... Lo siento- le dijo a modo de disculpa, pero echándole sonrisas picaras a su amiga.

-Las dejare solas- Wood se rasco la nuca un tanto apenado- te veo al rato- le dio un corto beso en los labios a su novia y salió de la sala común.

-Me debes una muy grande- dijo Ginny llamando su atención- Harry y Ron se pusieron como locos cuando no te encontraron en la fiesta- el rostro de la castaña palideció- y por suerte para ti los chicos no pueden subir al dormitorio de las chicas, así que yo tuve que subir y decirles que tenías jaqueca y querías dormir.

-Gracias Ginny te debo una- esas palabras la condenaron y casi de inmediato se dio cuenta del error que había cometido al decirlas, ya que a su amiga pelirroja se le formo una sonrisa diabólica.

-Ahora mismo me la pagaras- tomo la mano de Hermione y subieron hacía su habitación, sus compañeras ya no estaban, y eso ambas lo agradecían, ya que si así fuera no podrían conversar- quiero detalles… cuéntamelo todo- la última frase la dijo con extrema lentitud recalcando cada una de las letras.

Hermione le corto los pedazos de los cuales su memoria no se había deshecho, y que ella había hilado para formar la historia de anoche. Al final del relato Ginny parecía bastante desilusionada.

-Entonces ustedes no… dejo la pregunta inconclusa, pero no hacía falta que la terminara para saber su significado. Ella negó lentamente con la cabeza-Bueno ya habrá otra oportunidad, aunque honestamente no sé como dejaste pasar esta- le dedico un Ginny que iba cargado de dobles sentidos.

-Ginny- dijo alarmada y enrojecida.

-Bueno hay que apurarnos.

-¿Apurarnos?- no entendía la razón de ese comentario, según ella ese día era Sábado, así que no tenían clase, ni siquiera excursión a Hogsmade, entonces no veía el motivo de que se apuraran.

-Para Halloween- dijo la pelirroja con total tranquilidad. La castaña vio el pequeño calendario mágico de la pelirroja y con letras grandes que se movían vio 31 de Octubre. Su cara de sorpresa fue más que obvia para Ginny, quien soltó una pequeña risita haciendo que Hermione volviera de su ensoñación.

Como es que ya era el último día de Octubre y ella ni cuenta se había dado. Parecía que el tiempo corría más rápido que en otros años.

-Wood te ha de tener muy enamorada si olvidas el día en el que vives- tan pronto la pelirroja dijo esas palabras la castaña supo cuan ciertas eran. Lo que ella sentía por el guardián del equipo de quidditch iba más allá de un simple cariño.

Se paro rápido, se excuso con Ginny y salió de ese cuarto sintiéndose de pronto asfixiada.

Fue al suyo y se mojo la cara unas cuantas veces esperando que aquello la relajara, después de unos quince minutos logro tranquilizarse aunque no del todo. Ese le estaba resultando un día muy extraño.

Como pudo logro vestirse, nuevamente volvía a ser la chica normal, la come libros y amiga de Harry Potter y Ron Weasley. Anoche se había arreglado más de la cuenta, pero no se había sentido ella misma, al fin y al cabo Oliver le había pedido que fuera su novia así ¿o no?

Trato de peinar su cabello en una coleta alta, y unos mechones de pelo quedaron libres.

Bajo a desayunar, aunque Ginny insistía en pintarla y vestirla aunque no hubiera fiesta ese año, pero ella se negó rotundamente.

El resto del día ella no volvió a ver a Oliver, ni en el desayuno, ni en la comida, trato de parecerle normal y no prestarle atención, pero tenía un presentimiento. Ron y Harry la miraban extraño, hasta que le preguntaron cómo seguía de se jaqueca y ella contesto que ya estaba mejor.

En la cena todo parecía transcurrir normal a excepción de que Oliver seguía sin aparecer. Hermione volteo y vio a Kristen Betsford, amiga de Katie Bell sola, eso definitivamente no le gusto. No le gusto pensar que su novio pudiera estar con ella, y no se había fijado si también había faltado el resto del día al igual que el castaño.

-Que empiece el banquete- las palabras de Dumbledore la distrajo, miro al director que le sonrió, lo suficiente para tranquilizarla, y la mesa se lleno de toda clase de manjares.

-¿Te comerás eso?- Ron estaba con la boca llena y señalaba un pedazo de pudin de calabaza que Hermione había dejado, ella empujo el plato y Ron lo devoro en un solo bocado.

-Ron mastica- comenzó a reprenderlo la castaña- un día de estos te vas a atragantar.

De pronto algo estallo en la parte de afuera sobresaltándolos a todos, Hermione agarro su varita sin sacarla del bolsillo de su capa.

Afuera no se oía nada, y el silencio que se había instalado en el Gran Comedor era aterrador.

Las miradas se centraron en la puerta, y como si con eso fuera invocado un grito se oyó, el pánico se apodero de todos, y empezaron a gritar y algunos a correr sin ningún sentido. En cuestión de segundos apareció en la puerta Katie Bell, al parecer venía mal herida, estaba casi toda cubierta de sangre y lodo, en cuanto entro a la estancia se desplomo en el piso, lo que altero más a los de por sí ya alterados nervios de los estudiantes.

-SILENCIOOOOO- la voz siempre firme del director resonó en todo el lugar, y logro tranquilizar a algunos, unos a otros se abrazaban aterrorizados- señor Weasley le pediré de favor que lleve a la señorita Bell a la enfermería.

Ron miro dubitativo a sus amigos, volteo y ahí no estaban ni los gemelos y por muy raro que pareciera ni Percy, así que la lógica lo llevo a pensar que era a él a quien en esa ocasión se dirigían.

Solo basto ver desaparecer al pelirrojo para que Hermione se sintiera casi desprotegida, Ginny se veía igual que ella, la fuerza que aparentaba tener se había esfumado, estaba pálida casi combinada con un color verdoso.

-¿Te sientes bien?- negó con la cabeza.

-Creo que voy a vomitar.

-Yo te acompaño- dijo Harry tomándola por los hombros, ya que daba la impresión de que en cualquier momento se desplomaría.

Hermione no dijo nada esperando que algo bueno resultara de todo aquello, pero el ver también desaparecer a Harry no la ayudo en nada, al contrario ahora si se sintió completamente sola y a la deriva, y un hueco se alojo en su estómago.

Sin saber que hacer se acerco a Neville que estaba igual de desconcertado de todos. Quiso tomarlo del brazo y aferrarse a él, pero no lo hizo. Su lógica y su valentía parecían haberla abandonado, ya que había soltado la varita y miraba desconcertada a todos que parecían tener la misma expresión que ella.

-Pueden subir ordenadamente a sus habitaciones- eso la relajo un poco. Se iría a dormir y mañana ya todo estaría bien.

Un segundo estruendo se escucho y enseguida todas las antorchas dejaron de alumbrar, nuevamente el terror volvió y todos comenzaron a gritar, no se podían ver. Hermione se aferro a la mano de Neville, con lo que el chico tembló y quiso zafarse de su agarre.

-Soy yo Neville- le susurro.

-Oh lo siento Hermione- acepto su agarre, pero se sentía incomodo.

Lo único que iluminaba era la escasa luz gracias al techo que reflejaba el cielo, así que apenas se lograban ver las siluetas.

-En un minuto todo volverá a la normalidad- anunció Dumbledore, pero esa vez su voz tranquilizadora no surtió efecto, lo que todos deseaban era que la iluminación regresara para así poder avanzar. ¿De qué servía que tuvieran varitas si no podían volver todo a la normalidad?

Una luz bastante tenue, casi fantasmal se coló hacía la puerta, casi parecía una neblina. Y sin que nadie lo viera venir comenzaron a entrar casi toda clase de monstruos.

Los gritos en el Gran Comedor ensordecieron, y esa vez Hermione también grito.

Un fantasma que jamás había visto llego, solo que ese fantasma tenía una cara casi grotesca, como si lo hubieran asesinado de la forma más brutal posible.

La castaña retrocedió aún tomada de Neville con lo que lo jalo con él.

Parecía que sus miedos se estuvieran materializando, siempre había temido que la raza humana se extinguieran con una de esas enfermedades al estilo "Los muertos vivientes" y con lo que todos los seres humanos eran convertidos en zombies, que era lo que más predominaba en esos seres que acababan de entrar, y los fantasmas deformes. Anoto mentalmente una nota que dijera "no volver a ver poltergeist". Una película norteamericana de los 80´s que relata la historia de una niña que desaparece después de que unos espíritus la contactan a través de la televisión. Pero volviendo a lo que en ese momento sucedía en el Gran Comedor, Hermione y todos estaban aterrados, parecía como si aquellas películas de terror que habían visto desde chicos se materializaran. Algunos zombies y fantasmas atacaban a uno que otro estudiante.

-Tenemos que salir de aquí Neville- el chico asintió asustado. La castaña sentía la boca seca debido al miedo.

Sintió una mano en su hombro, y tuvo miedo de voltear, lo mejor sería pretender que ahí no había nada. Pero no conforme con eso esa persona la jalo haciendo que soltara a Neville, la luz ilumino su rostro y frente a ella tenía a un hombre, con pelo castaño, ojos rojos y lo más aterrador, que tenía la mitad derecha de la cara totalmente desgarrada. Casi se podían ver los músculos bajo la piel.

-Ahhhhh- soltó un grito y como acto reflejo cerró los ojos y su instinto actuó por sí solo.

Lo siguiente que supo fue que su puño se había estampado en la cara de aquel zombie, abrió los ojos al sentir como el agarre del zombie desapareció y lo vio tumbado, mirándola ¿divertido? Le dolía la muñeca pero eso no le importo, sin embargo había imaginado que esas horrorosas criaturas serían más fuertes, no para tumbarlos de un solo golpe.

Como si nada hubiera pasado el zombie se paro y volvió a tomarla, se imaginaria que estaría furioso por lo que ella había hecho, tomo sus dos manos impidiendo que de nuevo Hermione lo golpeara, y de un jalón la acerco a él.

-Suéltame, Auxilio- gritaba la castaña mientras forcejeaba. Vio ese rostro todo deformado acercarse a ella, y volvió a cerrar los ojos apretándolos lo más que pudo, lo siguiente que sintió fueron unos labios sobre los suyos.

Se imagino que eso la haría vomitar, pero al contrario tenía un sabor bastante agradable, y sobre todo bastante conocido. El beso termino y ella lo miro.

-¿Oliver?- pregunto desconcertada y enojada. Su enojo aumento al ver como el chico estallaba en risas, y en eso el salón se volvió a iluminar.

Algunos seguían desconcertados y otros aterrados, Hermione lo miro con el ceño fruncido molesta.

-Esperamos no haberlos asustado demasiado- todos voltearon a ver a Dumbledore que sonreía como siempre- ya pueden retirarse. Y Feliz Halloween.

Algunos chicos estallaban en risas al ver que los espectros y demás eran compañeros, otros tantos se iban molestos, Hermione estaba entre los dos.

-Tonto- fue todo lo que le dijo y dio media vuelta, pero el chico impidió que avanzara sujetándola de la muñeca que le dolía por lo que ella soltó una mueca de dolor.

-Lo siento- se excuso Oliver- déjame ver- su cara sonriente cambio a una de preocupación y examino detenidamente la muñeca de Hermione- no creo que sea nada grave, pero aún así te llevare a la enfermería.

-No hace falta mañana estaré bien- al castaño no le importaron los reclamos de su novia y la llevo a que Madame Pomfrey la viera.

La medimaga apenas los vio soltó un grito y los papeles que traía cayeron al piso, los dos castaños aguantaron las ganas que tuvieron de reír.

-Lo siento madame Pomfrey soy Oliver Wood, no quería asustarla- Se acerco y la ayudo a recoger sus documentos.

-Ay jovencito pero que susto me ha dado- puso una mano sobre su pecho- el siguiente año que se les ocurrirá- protestaba la pobre mujer.

-La señorita- hablo de nuevo Oliver haciendo que la mujer dejara de protestar y se fijara en Hermione- trae lastimada la mano.

La medimaga hizo su trabajo, apenas le dio un vistazo a su muñeca.

-No tiene fractura pero trae un leve esguince...-miro a ambos con los ojos entre-cerrados- ¿pero qué hiciste para que te lastimaras así?- la castaña enrojeció al recordar el golpe que le había propinado a su novio- bueno tomate esto- le tendió un liquido ambarino- en diez minutos estarás como nueva, joven Wood ya puede retirarse.

-Me quedare con ella- dijo por toda respuesta.

Madame Pomfrey fue a su oficina y Oliver se acerco a Hermione.

-Tienes un buen gancho- le dijo entre admirado y agarrándose la quijada.

-Lo lamento- estaba avergonzada.

-Ah no te preocupes- él le resto importancia- solo que te enseñare a pegar para que la próxima vez que lo necesites no salgas lastimada- beso su muñeca- y un calor súbitamente se extendió por esa zona. La castaña casi podía jurar que no tenía nada que ver con la poción-Que te parece si me das otro besito- la iba a besar pero ella se aparto, Oliver la miro desconcertado y preocupado, ni siquiera cuando habían peleado ella se había apartado.

-Primero quítate todo eso- señalo su cara y su ropa que iba desgarrada y con sangre y moho. El chico rio al ver la razón de que ella se hubiera quitado.

-Enseguida- y fue al baño para quitarse todo el maquillaje que llevaba en la cara. La castaña lo vio salir y sonrió, ese sí que había sido un día que no olvidaría.