Acá vengo con un nuevo capítulo, ojalá les guste. Siento estar tardandome un par de horas en publicar, pero estuve ocupada. Para las que preguntan, actualizo a diario mientras puedo :) Espero sus comentarios para poder mejorar :) Y gracias por los reviews, trato de responderlos todos, pero algunos no puedo porque no me sale la opción de responder :(, pero muchas gracias! :)

PD: La historia es mía, pero los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

GRACIAS POR LEER! :)


Nos soltamos de inmediato y nos quedamos helados, pensamos que Mía nos había visto, pero afortunadamente no. Ella se asomo a los pocos segundos pasando sus manos por sus ojitos llenos de lagañas y con el chupete en su boquita, se veía adorable. Soltamos una carcajada.

-Papi, ven a domi comigo (Papi ven a dormir conmigo).- dijo, ignorando que no estábamos en nuestro departamento.

Con Bella nos miramos por unos segundos como no sabiendo qué hacer, cómo reaccionar, hasta que Mía llegó a mi lado y comenzó a tirar de mi pantalón.

-Papi, tengo sueño.- dijo bostezando y jalando mi pantalón.

-Está bien bebe, vamos a la pieza, te abrigaré e iremos a casa.- dije tomándola en brazos y ella inmediatamente se aferro a mi cuello durmiéndose de nuevo.

Llegamos a la habitación y le puse su chaqueta de princesa, su gorrito, guantes y una manta que me pasó Bella. Por la hora ya no iba a caminar con mi bebe en brazos, se había oscurecido y hacía frío.

-Edward.- murmuró Bella desde un rincón de la habitación.- Si quieres…puedo ir a dejarlos en mi auto y así no debes esperar un taxi y Mía no cogerá un resfrío.-

-Está bien, gracias.- musité y nos dirigimos a la calle donde Bella tenía estacionado su auto, que como yo casi no usaba, porque todo le quedaba relativamente cerca y odiaba tener que buscar estacionamiento al igual que yo.

Llegamos a mi departamento y me despedí de Bella dándole las gracias unas vez más por llevar a Mía al doctor.

Una vez arriba, revisé la herida de mi bebe y estaba todo bien, solo quedaba un peloncito, pero que con el tiempo y su rápido crecimiento de cabello quedaría cubierto. Le cambié el pijama y la puse en su cuna. Primera vez en muchas noches que la dejaba sola en su habitación.

Al día siguiente me llevé a Mía como de costumbre a la empresa para dejarla en la guardería y la fui a buscar a la hora de almuerzo donde me sorprendió con un dibujito que había hecho. Mi bebe se había dibujado con Bella de la mano. Impactado y no entendiendo nada decidí preguntarle a una de las tías qué les habían hecho retratar y me respondieron que les habían dicho que se dibujaran con sus amiguitos. Me quedé helado, mi bebe se había encariñado mucho con Bella, ese lazo se estaba haciendo cada vez más fuerte, de hecho cada vez se parecían más.

Me fui con Mía de la mano por la calle hasta encontrar un restaurant, ella iba orgullosa y con la vista fija en el dibujo que llevaba en su manito.

-¿Quieres mucho a Bella verdad?.- pregunté agachándome para quedar a su altura.

-Siii.- chilló emocionada y aferrándose a mi cuello para que la tomara.

-¿Ella es buena contigo?.- dije, cómo se me ocurrió preguntar eso, es obvio que era buena con ella, es su madre y yo había sido testigo de lo buena que era con Mía.

-Siii.- volvió a chillar.

-¿Te gustaría que Bella te recogiera de la guardería para jugar?.-

-Siii, tamben quero jugar co papi (Si, pero también quiero jugar con papi).- demandó.

-Claro bebe, podemos jugar cuando vaya por ti a casa de Bella y todo el fin de semana como siempre lo hemos hecho.-

-Siiii.- volvió a decir.-

Nos fuimos conversando un rato hasta que llegamos al restaurant y pedimos tallarines con salsa, el plato favorito de Mía y con el cual quedaba toda salpicada, hasta el pelo. La lavandería haría un buen trabajo con su ropa después, pensaba cada vez.

Una vez que la deje en la guardería de nuevo, decidí llamar a Bella para contarle mi nueva idea.

-Aló…¿Bella?.- dije nervioso.

-Oh Edward, ¿ha pasado algo con Mía?.- dijo asustada. Nunca la había llamado antes a excepción para que la llevara al doctor.

-Ella está bien. Solo te llamaba porque…quiero saber si quieres recoger a Mía de la guardería luego de tu práctica durante la semana. Pueden ir a jugar al parque o algo.- musité avergonzado.

-Claro que si, muchas gracias por esto Edward, por darme la oportunidad.- dijo ilusionada.

-Es tu derecho, no te lo negaré.- Ah y puedes ir directo por ella, ya avisé que la irías a retirar tú, así que no hay problema. Yo apenas salga pasaré por ella.- continué.

-Está bien…¿Mía está de acuerdo?.-

-Es la más feliz, por ella lo hago.-

-Oh claro, bueno…tengo que colgar. Nos vemos más tarde.- dijo apresurada, de seguro los niños ya estaban empezando a inquietarse.

Pasó el resto de la tarde y ya cerca de la hora de salida, echaba mucho de menos a mi bebe. Hoy solo había podido estar con ella durante la hora de almuerzo, ya que en su hora de siesta me salió una reunión. Apenas me desocupé me dirigí a casa de Bella, que me abrió con Mía en sus brazos, lo cual me derritió por completo. Se veían perfectas juntas.

Estuvimos un rato jugando los tres en el salón, ya que Mía insistían en que quería jugar con ambos y cada vez que le decía que nos debíamos ir porque se hacía tarde ponía un puchero y ambos como niños pequeños caíamos en su juego. Así estuvimos largo rato los tres como una verdadera familia hasta que a mi bebe se le ocurrió que quería ver Alvin y las ardillas de nuevo. Intenté explicarle que en casa de Bella la película no estaba y que si quería podíamos ir a casa a verla, pero ella ya batida por el sueño solo se limitó a llorar.

La hice dormir en la casa de Bella, mientras ella me observada con cara de ternura. Luego como aún no era tan tarde la cargué hasta la casa. Una vez allí y solo en mi habitación, ya que fui a dejar a Mía a la suya, (ya debía acostumbrarse a dormir en su camita, aunque me fascinará sentir su olor de bebe por las noches), me puse a pensar en que ya era hora de tener la plática con Bella de cómo le íbamos a decir a Mía que ella era su madre.

Pasaron por mi cabeza una serie de ideas, como llevarla al parque por la tarde y sentarla en medio de ambos y decirle que mamá había vuelto, solo que no la reconoció de inmediato y se nos olvidó decirle. Todas ideas muy tontas de verdad, tal vez era mejor que le dijéramos la verdad, estaba seguro que en su pequeña cabecita ella lo entendería. Amaba a Bella, pese a que solo la conocía hace unos meses, nunca la había visto comportarse así con alguien. Supongo que es algo de la conexión madre e hija.

Al otro día mientras estaba revisando documentos como de costumbre, decidí llamar a la casa de mis padres, hace un par de días que no hablaba con ellos y seguramente querían saber cómo iba todo, pero no querían interferir, por eso no habían llamado.

-Aló…¿Alice?, por qué no estás en clases.- demandé.

-Hola, ¿cómo estás?, me alegro que estés bien, yo igual…Esas son formas de saludar a tu hermana.- dijo un poco molesta.

-Lo siento Alice, ¿cómo estás?, ¿todo bien con Jasper?, ¿cómo va la universidad?.-

-Edward, tampoco me hagas un cuestionario.- dijo riéndose.- Y está todo de maravilla. Y tú ¿cómo va todo con Bella?, ¿ya le dijeron a Mía?.-

-Pensé que habíamos quedado en NO cuestionarios.- musité riendo.- Bueno las cosas han avanzado bien, le pedí que llevará a Mía al doctor a sacarse la vendita, ya que no podía asistir y todo resultó muy bien. Mía se lleva de maravillas con Bella, el otro día en la nueva guardería, donde por cierto se ha adaptado muy bien, le hicieron dibujarse con sus amiguitos y ella se dibujo con Bella. La quiere mucho y por lo mismo he permitido que la retire de la guardería apenas sale de trabajar del jardín y se la lleve al parque a jugar y a su casa luego, donde yo la voy a buscar. Un día casi nos pilla a punto de besarnos.- dije avergonzado, estaba soltando demasiada información.

-¿Qué?.- chilló Alice al otro lado del teléfono.

-mmm estábamos hablando y casi nos besamos, pero no pasó nada. Por suerte Mía despertó de su siesta e impidió eso. Lo que menos quiero hacer es confundirla.-

-Ay hermanito, yo solo te diré que es cuestión de tiempo para que tú y Bella estén juntos de nuevo y bueno sean la familia que deben ser.- dijo un poco emocionada.

-Gracias hermanita…Y ¿cómo está todo por allá?, ¿Papá?, ¿Mamá?.-

-Todo bien por acá. Mamá se levantó temprano y fue a comprar unas cosas para una reunión con sus amigas en la tarde, papá está en el trabajo, Jasper estudiando y yo tengo día libre.- dijo emocionada.

-¡No he preguntado por Jasper!.- mofé.- Cariño es una broma, adoro a Jasper, es como el hermanito que no tuve.- dije antes de que mi pequeña hermana se enojará.

-Te amo Edward.-

-Yo también pequeña…y ya tengo que colgar, tengo un par de grandes informes que revisar. Saludos a todos, los quiero y nos vemos el fin de semana. No olvides decirle a Mamá que llamé.-

Me puse a revisar documento toda la tarde, almorcé con Mía como de costumbre y tuve una plática con Emmett, pero esta vez solo fue de trabajo. Últimamente teníamos muchos asuntos que revisar en la empresa y yo estaba tan ocupado con todo el tema de Bella y Mía que no habíamos tenido ocasión de hablar del tema. Emmett en el fondo sabía que yo estaba haciendo las cosas bien y que todo lo hacía por el bien de Mía y si no era así, él me lo advertiría, es un buen amigo.

Ya quedaba poco para la hora de salida y tenía casi todos los documentos listos, este día a diferencia de los demás iría a encontrar a Bella y Mía al parque. Saldría a las 6 y aún estaba muy despejado por lo que decidí pasar a buscarla ahí para luego ir al centro comercial a comprarle a mí bebe la muñeca que le había prometido cuando se lastimó su cabecita.

Llegué al parque y ahí estaba Bella agarrando a mi bebe mientras se tiraba por un resbalin, se veían adorables y apenas me vio llegar comenzó a gritar desde donde estaba.

-Papi, papi, ven, mira, mira.- chillaba mientras yo me acercaba a ellas.

Una vez ahí, Mía se tiró por el resbalin y Bella la agarro y se echaron a reír, se veían tan dulces.

Ahí estuvimos un rato jugando los tres y luego Bella nos acompañó al centro comercial donde Mía se volví loca apenas entramos al sector de juguetes. Le fascinaba tomar todo y quería todo, pero también entendía que como Bella le dijo "debía dejarle juguetes a los demás niños", así que solo cogió dos muñecas. Si Bella no nos hubiera acompañado, creo que le hubiese comprado toda la tienda.

Fui a dejar a Bella a su casa, ya que había traído el auto este día y le pedí si podía subir a cambiar a Mía antes de irme a casa y ella asintió. Una vez arriba nos llevamos una gran sorpresa.

-¿Papá?, ¿Mamá?, ¿cómo han…?, ¿qué hacen acá?.- dijo Bella un poco shockeada.