Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

SENTIMIENTOS

Bella POV

Miré aburrida la carretera a través del limpiaparabrisas. Billy me había dejado su coche, un Audi, para ir al instituto, pero se había negado en rotundo en dejarme el Ferrari.

Estaba pensando si estrellar este coche contra un árbol, pero no lo hice porque me tocaría ir andando hasta el instituto y porque yo iba dentro del coche.

Un disco de Children of Bodom sonaba a todo volumen, haciendo que me retumbaran los oídos. Pero pude oír como me tocaban el claxon mientras una camioneta roja me adelantaba. Pude distinguir apenas un chico de piel morena y cabello negro y corto que la conducía. Le enseñé mi dedo corazón levantado, con la intención de que me viera por el espejo retrovisor. Aún no había llegado al instituto y ya estaba cosechando problemas.

Aparqué en el sitio más complicado que encontré con la esperanza de que el coche que estaba a mi lado rallara el coche. Al menos así no sería culpa mía. No directamente, quiero decir.

Salí del coche y me dirigí camino del instituto. Mi primera clase era Historia y tuve algunos problemas para encontrar el aula. Cuando al fin la encontré, llevaba diez minutos de retraso. El profesor, alto, delgado y estirado como una escoba me miró de forma crítica.

-No es una buena forma de empezar su primer día, señorita Swan-me dijo con voz irritante, de esas que dan ganas de apretarle el cuello hasta que salga una voz mínimamente normal.

Hice una mueca.

-¿Qué mejor manera de empezar que interrumpiendo una clase y haciendo que todos me miren?-le dije con sorna.

Se oyeron algunas risitas.

-Vaya a sentarse, señorita Swan-me ordenó el profesor-. Y espero que sus modales mejoren un poco.

-Sigue esperando-mascullé en voz baja.

Me encaminé por el pasillo que había entre los pupitres hacia el único asiento libre de la clase. Al lado de ese asiento estaba el chico de piel morena que me había adelantado con el coche. Al parecer él también me reconoció, ya que me dirigió una mueca burlona.

Me dirigí a mi asiento, pisándole el pie deliberadamente al pasar a su lado. El chico farfulló una maldición, pero no pude oírla bien porque mi "querido" profesor había empezado con tedioso temario. Me senté y saqué mis libros.

El chico de al lado me cogió uno de mis bolígrafos sin permiso para apuntar una fecha importante que acababa de decir el profesor. Fruncí el ceño y le arrebaté el bolígrafo.

-Regla número 1, nunca toques mis cosas-le gruñí-. ¿Ves esta línea?-dije, trazando con el dedo índice la delgada línea que separaba su mesa de la mía-. Pues quédate en tu lado.

El chico rió por lo bajo. Guardé el bolígrafo y abrí el libro. Vi como el chico alargaba el codo, traspasando la línea de mi mesa. Me sonrió. Le pellizqué con fuerza para que volviera a su lado. Pero al minuto su codo volvía a estar allí, molestando. Esta vez le clavé la punta del lápiz en el codo. El chico siseó de dolor y apartó el codo. Me miró con expresión dolorida.

-Tampoco era para ponerse así-se quejó débilmente.

-Pues no seas tan puñetero-le contesté.

El chico se frotó la herida, ya que se la había levantado un poco la piel. No sé porqué, pero me sentí mal. Él solo bromeaba. Parecía buen chico.

-Lo siento-murmuré, poco acostumbrado a decir eso.

-¿Te sientes mal?-dijo el chico con voz de suficiencia.

Fruncí el ceño.

-Extraño, pero sí-admití.

Él me tendió la mano.

-Me llamo Jacob-se presentó.

-Bella-sonreí al estrecharle la mano.

El profesor nos llamó la atención para que nos calláramos. Le hice una mueca des desprecio.

Las otras clases pasaron sin nada digno de mención. Simplemente me limitaba a sentarme en algún sitio libre y esperar que pasaran las horas.

Cuando llegó la hora del almuerzo me sorprendí al ver a Jacob esperándome, junto con otro chico más delgado y más pálido de piel.

-Hola-saludé, confusa.

-Hola-saludó Jacob mientras su amigo me sonreía-. Este es Embry.

Le saludé tímidamente y luego los tres nos encaminamos a la cafetería. Un par de chicas de risita tonta pasaron a nuestro lado.

-¿Animadoras?*-adiviné con la ceja encarnada.

-Exacto-me respondió Embry-. Nosotros estamos en el equipo de baloncesto, así que las conocemos bastante.

Bufé.

-Vale, lo típico-protesté-. Jugador con animadora. ¿Quiénes son vuestras novias?

Los dos se echaron a reír. No entendí nada. ¿Qué era tan gracioso?

-¿No te has dado cuenta, Bella?-dijo Jacob con una sonrisa-. Embry es mi novio.

Se me aflojó la mandíbula y me quedé con la boca abierta. La cerré para no parecer idiota.

-¿De verdad?-me sorprendí-. ¿Sois gays? Vaya, eso sí que no es lo típico.

Los tres nos echamos a reír y reanudamos nuestro camino a la cafetería. Los dos chicos me condujeron hasta una mesa con dos chicos y tres chicas. Me saludaron con una sonrisa.

-Chicos, esta es Bella-me presentó Jacob-. Bella, estos son Sam, Quil, Claire, Emily y Rachel.

-Hola-saludé.

Me senté entre Jacob y Claire. Me sentía un tanto vulnerable. Llevaba mucho tiempo sin ser amable con alguien desconocido. Me sentí mal al pensar en lo mal que se lo había hecho pasar al pobre Edward. Me dolía pensar en él y en los quilómetros que había entre nosotros.

-Bueno, Bella-dijo Rachel con una sonrisa-. ¿De dónde eres?

Dudé.

-De Forks, pero antes de venir aquí viví durante unos meses en Phoenix.

-¡Vaya!-se sorprendió Sam-. ¿Y qué te hace viajar tanto?

Torcí el gesto.

-No me apetece hablar de ello-mascullé.

Me entendieron y rápidamente las chicas empezaron a cotillear sobre la última cita de Rachel y los chicos a hablar sobre el partido de fútbol de la noche pasada. Le hice un pequeño puchero al plato. Ahora me sentía culpable. Me escocieron los ojos y con velocidad me levanté de la mesa y eché a correr.

Salí del edificio y me dirigí directa a mi coche. Pero antes de que llegara a la puerta, dos fuertes brazos me rodearon y tiraron de mí. Jacob me abrazó con fuerza y no pude evitar hundir la cabeza en su pecho y empezar a llorar.

-Bella, ¿qué va mal?-dijo Jacob, angustiado.

-Me siento culpable-gimoteé.

Entre balbuceos y sollozos le conté mi historia.

-Soy una persona horrible, porque pienso que gracias a que mis padres murieran he conocido a Edward. ¿Qué clase de hija se alegra de la muerte de sus padres?

-No digas eso-me calmó Jacob, apretando sus brazos a mi alrededor-. Cuando se cierra una puerta, se abre otra, pero no por eso quiere decir que no eches de menos la otra puerta ni que quieras menos a la nueva. Son simplemente etapas de la vida. Aprovecha lo que la vida te da.

Me limpié las lágrimas y miré hacia arriba, ya que Jacob era muy alto.

-Gay tenías que ser para decir algo tan profundo-me burlé, intentando quitarle hierro al asunto.

Jacob fingió ofenderse.

-Oye, que no todos los gays nos vestimos de rosa y damos grititos, ¿sabes?

Me eché a reír. Luego toqué la pequeña herida que aún tenía en el brazo.

-Lo siento, de verdad-me volví a disculpar-. Y gracias por todo.

Con Jacob rodeándome los hombros volvimos hacia el instituto.

*Animadora: Creo que en español latino es porrista, pero como no estoy segura, digo que son las que van con uniformes para bailar en los equipos del instituto y animar a los jugadores.

¿Qué os ha parecido? En este cap Edward no sale, así que procuraré que en el próximo saga más.

Además me gustaría hacer un lemmon más adelante. ¿Qué os parece?

¡Besos!