FORGIVE AND FORGET
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de la grandiosa Stephenie Meyer. Algunos –y se que notarás cuales, son de mi autoría. La historia me pertenece en su totalidad.
Todo acto, tiene sus consecuencias.
Edward POV.
— Deja de dar vueltas, harás un hoyo —repitió Charlotte, como por tercera vez en la noche. Sin embargo, yo, como las otras veces anteriores, no la escuché y le miré ceñudo.
Ella negó con la cabeza.
¿Cómo podía estar así de tranquila cuando Bella seguía inconsciente allí adentro? En aquella… blanca habitación del hospital. Le hicieron una especie de lavado de estómago apenas llegamos con Bella en brazos. No esperamos si quiera a la ambulancia, Jasper montó su auto e Ethan condujo como un loco hasta acá. Yo, aún clavado en el suelo, reaccioné para seguirlos en el carro de Bella.
Habían pasado horas desde que Bella había sido ingresada. Charlotte e Ethan estaban a lado de Jasper. Andrew y Amanda no habían podido venir, pues estaban acompañando al padre del primero, pero la rubia le habló a la pelirroja y le dijo que apenas las cosas estuvieran bien en el otro hospital, vendría. Jared, Sam y Emily al otro lado de la sala de espera. Por lo que escuché Vanessa aún estaba inconsolable y Paul se había quedado con Rebecca, quien había sido sedada pues tuvo una crisis apenas se enteró de lo que le ocurrió a su amiga.
Y… ¿Quién no? Si perdió a su hermano hace apenas unas horas y poco después su mejor amiga pone en peligro su vida.
Emmett estaba sentado en una silla del ala opuesta, con Rose a un lado. Estaba seguro de que mi hermana solo estaba ahí por obligación y no porque estuviera en serio preocupada por Bella. Igual Alice. Jonathan y Sophie Whitlock, estaban a un lado de Jasper, apoyándolo y preocupándose también en igual medida por Bella. En cambio Charlie y Renée estaban siendo presos de la desesperación también. Esme consolaba a su amiga y Carlisle le daba palmaditas a Charlie.
No meteré mis manos al fuego, pero casi estoy seguro de que Bella se botaría a las carcajadas si viera a sus padres así.
Algo un poco cruel a mis ojos, sin embargo, algo justo a los ojos de Bella.
Hace más o menos una hora, el doctor Reeves, nos dijo que él nos llamaría cuando Bella despertara y pudiésemos pasar a verla. Me estaba desesperando. Bella llevaba mucho tiempo dormida y esto no me daba buena espina.
— Buenas noches —dijo la voz de una mujer. Estoy seguro de que todos la miramos expectantes—. Soy la doctora Witz, la psicóloga de Bella.
— ¿Psicóloga? —dijimos Charlie, Renée y yo al mismo tiempo.
— Sí, así es —respondió sin inmutarse por nuestra sincronía—. Jasper, Ethan, Charlotte, señores Whitlock —saludó a cada uno, como si los conociera de toda la vida.
Cosa que no me impresionaba, dada la infinita confianza y confidencialidad de ellos con mi Bella.
Mi Bella.
Renée se acercó a la doctora, quién no aparentaba más de treinta y muchos. De cabello corto color caramelo y ojos grandes color azul.
— Soy la madre de Bella —anunció.
La doctora Witz, la miró con desdén.
— Ya veo —respondió algo arisca, poco profesional. Sacudió un poco su cabeza y enfocó su vista en cada uno de nosotros.
— ¿Podría decirnos entonces, porqué Bella hizo lo que hizo? —preguntó Charlie, poniéndose a lado de Renée. Al parecer no fui el único que notó el comportamiento de la doctora Witz.
Ella suspiró.
— El daño viene desde mucho antes, señor Swan.
— ¿Cómo? —no pude evitar hablar.
— ¿Bella nunca les dijo que venía a terapias hace algunos años? —preguntó ella, en forma general.
De fondo, se escuchó una risa irónica por parte de Jasper.
— Helen, Bella apenas les dirige la palabra —dijo con ironía, ganándose una pequeña reprimenda por parte de su madre.
Más el semblante de Helen Witz, no era para nada sorprendido.
— ¿Podría dejarse de rodeos y decirnos que le pasa a Isabella? —exigió Charlie.
— Señor Swan, debería de saber que después de su… marcha, Bella se vio envuelta en muchas emociones que la llevaron a recaer —murmuró, con aires profesionales—. Bella tomó varias terapias, por varios años, para superar el que sus padres no estaban con ella. Que se habían ido de la noche a la mañana. Deben saber que, no es sano para ninguna niña de diez años el verse y sentirse… abandonada.
— ¡No la abandonamos! —bramó Renée, indignada.
— ¿En serio? Señora Swan debió de haber aclarado eso antes de irse, dejando a su hija con daños psicológicos —indicó la doctora Witz, con voz fría. Cuando se dio cuenta de que no la interrumpirían de nuevo, siguió con su monólogo—. La inseguridad de Bella se vio reflejada en su poca sociabilidad en los años siguientes a su partida. Ella vivió con el miedo a ser abandonada una vez más, al parecer su sistema reflejó la muerte de Jacob como eso, ella pensó que su amigo le había abandonado. Aún cuando sabía que no era así, su subconsciente hizo de las suyas, recibiendo la información de otra manera.
— ¿Quiere decir que, tenemos la culpa de esto? —inquirió Emmett, incrédulo, acercándose a nosotros.
— Algo así —expresó la doctora—. La experiencia temprana al abandono genera ansiedad y miedo en las personas por sentirse indefensos y comienzan a preocuparse por la amenaza de pérdida. Eso le pasa a Bella.
Todos nos quedamos mudos sin saber muy bien que decir. Puedo adivinar con certeza que hasta la mente de Jasper, estaba en blanco.
— ¿Desde cuándo Bella, dejó las sesiones? —pregunté, probablemente haciendo eco a los pensamientos de otros.
— Desde los quince. De ahí en adelante, solo eran sesiones mensuales, trimestrales o semestrales. O simplemente cada vez que había una crisis o algo por el estilo. Crean o no ese tipo de problemas tiende a debilitar tanto psicológica como físicamente al paciente.
— ¿Físicamente? —preguntó Charlie.
— Así es, el insomnio o la fatiga, hacen estragos en el cuerpo de la persona —respondió la señora, dejándonos analizar sus palabras por un buen rato.
— Entonces, ¿Qué sugiere? —indagó Charlie, una vez más, con la voz cansada.
La doctora Witz suspiró.
— Sugeriría que Bella tomara terapias de nuevo, pero como sea, yo hablaré con ella en cuanto despierte —sentenció.
— Bien, comenzará con las terapias una vez más… le llamaré a un buen amigo mío para que tome el caso de Bella… —comenzó a decir. Helen le interrumpió, con una risa socarrona.
— No seré mal educada, señor Swan…
— Lo ha sido ya, doctora Witz —habló Renée.
Ella, negó con la cabeza.
— Como sea, si Bella gusta tomar terapia con otra persona, que no lo creo, pasaré su caso. Si no, ella se atenderá conmigo. Es mayor de edad y yo más que nadie conozco sus problemas. Así que si me disculpan… con su permiso —y se retiró, dejando estupefactos a Charlie y Renée.
— Así es Helen, directa y al grano. Además, desde que conoció el caso de Bella, ustedes pasaron a su lista negra —esta vez fue Jasper quien habló. Su madre le miró feo pero él solo se encogió de hombros y se excusó para ir por un café.
Supuse que, al igual que los más allegados a Bella, ninguno de nosotros era de su total agrado. Suponía también que incluso a Sophie y Jonathan, los padres de Jasper, no les agradaban mucho los señores Swan.
No los culpaba.
Al cabo de unas horas, el doctor Reeves, entró a la sala de espera privada de los Swan.
— Isabella ha despertado… —anunció, haciendo que me levantara como resorte de mi lugar—, pero solo podrán pasarla a ver por unos minutos, en grupos pequeños o individualmente. No alteraciones, no estrés o si no serán retirados de la habitación —nos instruyó—. ¿Quién va primero?
— Nosotros —anunció Renée, levantándose con Charlie.
Emmett se soltó del agarre de Rosalie y bajo la mirada asesina de mi hermana, siguió a sus padres.
Si Renée o Charlie pretendían conversar acerca de sus problemas ahora, que la tenían prácticamente acorralada, estaban muy equivocados. Suspiré pesadamente.
No negaba que muchas veces había captado y comprendido el punto de vista de Charlie o Renée. Incluso el de Emm. Más el punto de Bella era el válido a pesar de todo, de una u otra manera.
Me recargué en la silla, dispuesto a esperar mi turno.
Bella POV.
Mi estómago me dolía y sentía un vacio enorme en él. Tenía hambre y mi mano retumba a en busca de atención. Claro, el suero en ella era suficiente como para darme cuenta de que estaba en un lugar el cual, detestaba:
El hospital.
Traté de levantarme pero una punzada en mi vientre me molestó. No sabía que jodidos había ocurrido pero lo dejé para otra ocasión, suponía que un doctor vendría a explicarme todo lo que había pasado y el por qué de mi molestia.
Más quien entró en la habitación, no fue un médico, fueron las personas que posiblemente menos querría ver en estos momentos. Me tensé en seguida cuando Emmett cerró la puerta, entrando al último.
— Isabella —murmuró Charlie.
Renée negaba con la cabeza, tenía lágrimas en los ojos, más su mandíbula estaba tensada fuertemente.
— ¿Qué estabas pensando, hija? —dijo Renée.
— No me digas "hija" —siseé.
— ¡Eres mi hija! —bramó.
— ¡No, no lo soy! —dije de vuelta, ella me ponía los pelos de punta.
— ¡Isabella, no le grites a tu madre! —gritó Charlie. Él también me ponía los pelos de punta.
— ¡No es mi madre! No le atribuyas cosas que no se merece.
— ¡Yo te llevé en mi vientre por nueve meses!
— ¡Oh, Renée! No me vengas con historias de madre sufrida. Por favor, estoy en una cama y no me puedo mover. No puedo salir de aquí. ¡Ahórrate tus estúpidos comentarios y dame un poco de paz!
— Bella…
— Tú cállate, Emmett —le dije con voz envenenada.
— Isabella, necesitamos hablar —dijo Charlie, ignorando mis protestas.
— ¡Claro! Y ustedes al ver que no tengo alternativa o capacidad de decidir, piensan que este es el momento perfecto. ¡Sí, sí! —chillé, con indignación e impotencia.
— ¡No nos dejas otra opción! —chilló Renée de vuelta.
Rodé los ojos dramáticamente.
— Sí, Renée, sigue hablando. Veremos si escucho.
— ¡Isabella!
— ¡Déjenme en paz! Estoy adolorida, estoy cansada y quiero estar en compañía de las personas que realmente se preocupan por mí. No de un hermano sin voz propia, de una madre falsa y un padre que solo quiere alivianar sus demonios internos. Dé-jen-me-en-paz —susurré, esto último. Sin fuerzas.
Charlie suspiró derrotado, Emmett como siempre, se mantenía callado. Y Renée, Renée se negaba a mis peticiones.
— Esto no acaba aquí, Isabella. Hablaremos tarde que temprano y lo sabes —amenazó Charlie, antes de salir de la habitación.
Renée tuvo que ser jalada casi a rastras y Emmett como todo perrito faldero que era, siguió los pasos que le eran indicados.
Me quedé sola en la habitación, pensando en las razones que me habían llevado a acabar ahí.
Jacob, aquel nombre retumbaba en mi cabeza.
Jacob. Jacob Black. Jacob Black, mi mejor amigo. Jacob Black mi mejor amigo muerto. Alcohol. Vodka. Somníferos…
Eché mi cabeza hacia atrás, dejando que unas cuantas lágrimas salieran. ¿Por qué no me morí? ¿Por qué me trajeron aquí? ¿Por qué no dejaron que viviera en la oscuridad? La oscuridad era hermosa comparada con lo que se avecinaba a mi realidad. Me sentía una de esas niñas de catorce años que lo único que piensan es cuan patética es su vida y quieren morir.
Quería quitarme el suero y dejarme ir, aunque supuse que aquello no ayudaría mucho después de todo.
La puerta se abrió una vez más, dejando ver a mi caballero de cabellera rubia.
Mis lágrimas cayeron a borbotones y Jazz rápidamente se acercó a mí, acobijándome en sus brazos. Desde hace mucho tiempo, sabía que los brazos de Jazz eran –posiblemente- el mejor lugar en el planeta. Sin embargo, hoy aseguraba mi teoría.
El solo pensar en la partida de Jacob, me hacía querer derrumbarme por completo, justo como lo hice con el alcohol y las pastillas. Quería caer una y otra vez, porque era mejor olvidarse del problema. Esquivarlo y no tocar más a la herida. Sin embargo Jasper estaba ahí para levantarme, para sostenerme y no dejarme caer más. Tal vez, pensé, en aquel momento no me dejaría vencer porque no le fallaría a Jazz.
De alguna manera sentía que le había fallado a Jacob y no quería hacer lo mismo con Jasper.
Tal vez el rubio que me sostenía en su abrazo, fuera mi único cable a tierra. Mi única ancla a lo que seguía en la vida. Mi única oportunidad de tener algo de paz.
A veces era triste pensar que, ni mi familia había estado ahí para mí en todos estos años. Que nunca tuve la imagen de una madre o la presencia de un padre. Que Emmett nunca me defendió de los niños brabucones o que no estuvo ahí en mis pesadillas posteriores a su partida… porque claro, obviamente se había ido.
No quería estancarme en el pasado, pero estaba en mí. Era rencorosa y jamás olvidaba cuando alguien me hacía daño. Me era difícil perdonar.
¿Cómo pretendían ellos, que dejaría pasar aquello?
¡No!
Unas palmaditas en mi espalda me hicieron salir de mi eterno llanto. A lo lejos escuchaba cosas como "todo estará bien", "lo siento tanto" y "estoy contigo". Supe casi de inmediato que Jazz se había quedado en blanco, dado que esas serían las últimas palabras que recibiría de él.
Eran muy clichés.
Elevé mi mirada y me topé con su sonrisa.
— Me diste un gran susto, Bells —susurró.
Le sonreí algo triste y me encogí de hombros.
— No fue mi intención.
— No, ya veo que no —me reprendió.
Suspiré pesadamente y me alejé de él.
— Jazz… Yo…
— Calla, Bella —murmuró cariñosamente—. Hablaremos de eso después.
Fruncí los labios, pero no dije nada más. Ni yo quería hablar de eso.
— ¿Cuándo me podré ir a casa? —pregunté por lo bajo.
— No lo sé, Bella. Depende del diagnostico que dé el doctor Reeves —respondió mientras jugaba con mis dedos.
— Oh.
— Helen habló con Charlie y Renée —soltó, haciendo que abriera los ojos como platos.
— ¿Qué? ¿Qué les dijo? —mi voz, prácticamente quería huir de mi garganta.
¡Estúpida Helen!
— ¿Importa? Habló con ellos… sin embargo ¿Importa que haya hablado con ellos, Bella? —tragué saliva.
— Los conozco, Jazz. Renée al menos verá esa como una opción para acercarse a mí. Y aunque no lo conseguirá, no quiero tenerla jodiendo en mi espalda todo el día. ¡Sus putas excusas son agotadoras! —Bramé— Tendré que hablar con Helen —sentencié, decidida.
Jasper asintió de acuerdo y yo bostecé sin querer.
— Debes estar cansada —dijo él.
— Acabo de despertar, aparte tengo mucha hambre…
— Eso es por el lavado de estómago al que te sometieron. Y respecto a lo otro, estás medicada, así que supongo que es hora de una siesta —dijo algo divertido. No pasé por alto la mueca que hizo al mencionar el lavado de estómago.
— Claro, claro —musité, sin saber bien que decir.
— Saldré de aquí para que los demás puedan verte antes de que caigas en el mundo de los sueños —se despidió de mi, con un beso en la frente. Yo le sonreí y sin más, él salió.
Limpié mi rostro con ambas manos, arrastrando mi nariz un poco entre estas. Sorbí e hipeé un poco. Por la puerta, entró Edward.
Casi me quedo muda.
— Hola —saludé.
— Hola, Bella —Edward no dudó en acercarse a mi cama. Rápido, en menos de un segundo, lo tenía a mi lado—. Me has dado un jodido susto de muerte, Isabella —me reprendió.
Bufé y lo fulminé con la mirada.
— Con que me vuelvas a reprender y a llamar Isabella…
— Con que vuelvas a hacer una cosa como la que has hecho —siseó él de vuelta—. ¡Bella! —Susurró— mierda, yo… yo… creí que moriría al verte ahí, tirada y con… es simplemente algo que no olvidaré jamás porque… ¡Yo pensé que te perdería! —Edward jalaba de su cabello, se levantó y daba vueltas por la habitación, haciendo que lo siguiera con la mirada. Haciendo que mis ojos se pasearan de aquí a allá como en un partido de tenis.
Así que hice lo que más se me hacía sensato hacer en aquellos momentos:
Llorar y pedir perdón.
Sentí como las lágrimas desbordaron mis ojos y sollocé, ganándome la atención de Edward. Otra vez, rápidamente estuvo a un lado mío, acariciando mis cabellos.
— Lo… s…siento —tartamudeé, algo asustada, algo abatida, algo cansada.
— No, no amor —dijo rápidamente—. Yo… yo lo siento, no debería de haberte gritado e esa manera, debería de haber estado ahí, contigo. Jamás debí dejarte sola ¿sabes? Yo…
— No es tu culpa, Edward. Fui yo quien me hizo esto y es por mí por lo que estoy en este jodido hospital, yo… solamente quería…
— ¡No! No lo digas, Bella —Edward suspiró pesadamente y yo de pronto sentí mis ojos cansados—. Solamente quiero estar a tu lado, déjame estar a tu lado y nada más te pasará, cariño. Yo te protegeré…
Sonreí como imbécil. Lo sé, lo sentí. Así que, casi perdida en el mundo de los sueños, asentí.
— Quédate conmigo —susurré, sabiendo aún que existían muchos puntos por resolver. Pero yo solo quería dormir. Solo quería dejarme ir, dejarme llevar por Morfeo.
— Siempre —y aún con los ojos cerrados, sentí ese roce tan anhelado en mis labios.
Como extrañaba a Edward…
¡Hola!
Aquí una vez más, dos semanas tardes y con un capítulo algo corto de caracteres, jaja:(. Les pido mil disculpas por mi ausencia, pero como muchas de ustedes, estoy en exámenes finales y tengo que sacar adelante el semestre. :(
¡Pero pronto pasará!
El capítulo es corto, pero ahí pueden enterarse de cosas que Bella ha sufrido. ¿Quieren acción Edward enfurruñado Bella sexy? ¡Lo prometo para el próximo cap! En serio que ando muy corta de tiempos, pero ya saben, trato de dar lo mejor para que la lectura sea agradable.
Se vienen los celos, se viene algo de drama, se viene más Alice y Rose perras totales y esas cosas.
Les juro, les juro que trataré de escribir más seguido para... obviamente, subir más seguido.
¡Búsquenme en facebook como Ivy Fawkes! Ahí podrán encontrar adelantos y fotos de los personajes. De cualquier manera, el link está en mi perfil.
También podrían pasarse y dar una pequeña leída a mi OS "Noria", participa en un contest contra la violencia. Sin embargo con que dejen un comentario y digan que les pareció, me basta. No soy mucho de OS, pero bueno, es lo que hay.
¡Nos leemos!
¡Gracias por rws, alerts y favs! Los aprecio demasiado, lo juro.
Arrivederci...
— Ivy xo.
