Preguntas y respuestas.
El estadio de Quidditch se iba llenando poco a poco, la gente anhelaba ver la final, ansiosa de disfrutar un buen juego y celebrar la victoria del nuevo campeón, la emoción se sentía en el ambiente. Mientras tanto los jugadores se preparaban en los vestidores, medimagos y enfermeras se preparaban para atender a los lesionados que seguramente habría en el encuentro entre Irlanda y Bulgaria, además cada equipo llevaba consigo su propio equipo medico y Aldana Toke era una de las que ayudaba al de la selección de Irlanda.
-¿Cuándo vas a aceptar mi invitación a comer Aldana?- Preguntó con ilusión uno de los cazadores del equipo irlandés, la chica puso los ojos en blanco e ignoró la pregunta mientras seguía con el masaje a los brazos de Aidan Lynch.
-Ríndete Troy, esta chica es más difícil de atrapar que una snitch en día lluvioso- El buscador hizo un gesto cuando Aldana lo pellizcó "accidentalmente".
-Anda, contéstame, si no, perderé la concentración y será tu culpa si por eso perdemos el juego- La chica terminó el masaje, se dio vuelta con mucha calma y encaró a Troy para contestarle:
-Cuándo el oro leprechaun dure más de un mes, entonces vienes y me buscas ¿vale?-El sonido de rechifla y burlas fue lo ultimo que escuchó la joven antes de abandonar los vestuarios y entrar a la pequeña sala del personal medico.
-¿Otro pretendiente?-El sanador Donald Derwet era el encargado de la atención medica durante los mundiales de Quidditch y estaba muy acostumbrado a las bromas hacia el personal femenino por parte de los jugadores.
-Lo de siempre-Aldana se encogió de hombros y se sirvió café de la mesa con alimentos que estaba al fondo de la habitación.
-Se me ocurren mejores formas de pasar el verano para una jovencita que estar soportando niños súper-desarrollados, podrías estar en un palco de lujo, cómoda y sin soportar tonterías, creo que te gusta la mala vida.
-Si usted supiera cuanto-La chica suspiró profundamente-En fin, gracias por dejarme ayudar a pesar de que no soy sanadora o enfermera.
-Bueno, no puedes salir al campo y no debes hacer cirugías, pero después de estar en una reserva de dragones las lesiones deportivas no deben ser nada complicado. No hay mucho que hacer, además no te voy a pagar, aunque sigo insistiendo en que si trabajas debes ganar algo-Mientras hablaban la habitación se había quedado vacía, el partido estaba pronto a empezar y todo el personal médico corría a sus puestos.
-Tengo la mejor vista del estadio, estoy haciendo lo que me gusta y estoy con mi tío favorito ¿Qué más necesito?- El sanador sonrió, miró con ternura a su sobrina y resopló por encima de su taza de té.
-Manipuladora como buena Slytherin ¿eh?- Aldana sonrió y alzo la cabeza en un gesto orgulloso.
-¿Por qué no vino tu padre?
-Por que no le gusta estar en lugares con tanta gente, por que no le entusiasma tanto el Quidditch y por que fue a Saint Patrick a ver a mamá- La chica suspiró tristemente, el sanador dejó la taza sobre la mesa y puso los brazos sobre los hombros de la chica, acercándola cariñosamente hacia él.
-Yo también la hecho de menos, Aldana, aunque sé que para ustedes es más difícil, pero ¿sabes? ella eligió su destino y lo afrontó con valor- La rubia asintió, conteniendo una lagrima que amenazaba con salir. El sanador la soltó, se encaminó a la puerta y la abrió en un gesto caballeroso. Y salieron a disfrutar del juego.
La selección de Irlanda ganó la copa de los mundiales de Quidditch, salvo algunas lesiones menores y el aturdimiento de su buscador no hubo nada grave que atender en el equipo irlandés. Aldana y su tío no tuvieron nada más que hacer excepto esperar para marcharse al día siguiente, mientras tanto se unieron a la algarabía y la celebración por la victoria.
Como buenos irlandeses los jugadores celebraron con mucho ruido, bailes y cantos de victoria, sus seguidores hacían lo mismo ¡hasta la seguridad antimuggles quedó en el olvido durante esa noche de fiesta! La consigna era celebrar y así lo hizo Aldana (aunque al principio se sintió ridícula permitiendo que una de sus compañeras le pintara la cara de verde y amarillo) la cerveza y el vino corrieron a raudales, y aunque ningún miembro del equipo tenia permitido beber, muchos disfrutaron embriagando a los fans para luego reírse a sus costillas. Al anochecer la fiesta seguía, la euforia había contagiado a la chica y celebraba con el personal medico y algunos jugadores.
-Me merezco un beso ¿no lo crees?- El cazador irlandés se acercó a Aldana, la chica esquivó al jugador hábilmente al tiempo que le respondía:
-¡Claro que sí! Allá afuera hay un montón de muchachas dispuestas a darte los que quieras.
-Quiero uno tuyo-Al escuchar esto el tono de Aldana se endureció.
-Lo siento Troy, eso no va a pasar-
-¡Ah si! olvidaba que esos labios ya tienen dueño, olvídalo, no dije nada- El cazador se dio la vuelta y con un grito empezó una porra que todos corearon.
La rubia cerró los ojos pensando en el verdadero dueño de sus besos: Charlie Wesley y la emoción por la victoria irlandesa cedió paso a una horrible opresión en el pecho, lo único que había logrado aplazar el tan temido momento de su boda, era el evento que habría de celebrarse en Hogwarts, pero al finalizar esté tendría que hacer frente a sus deberes, estos deprimentes pensamientos amenazaban con hacer estallar su cabeza y decidió dar una vuelta para despejarse, comenzando a caminar sin rumbo.
Mientras tanto, en una tienda de segunda mano, el joven convivía con su familia, comentando el partido con su padre, sus hermanos y Harry, conforme la noche avanzó el sueño fue venciendo uno a uno a los habitantes de la tienda. Y finalmente todo quedó sumido en la paz de un sueño tranquilo.
Cuando Aldana levantó la cabeza se percató que estaba en una parte del campamento desconocida para ella, trató de ubicarse usando como referencia el estadio, pero había quedado detrás de un tupido bosquecillo, bufando de enojo sacó un plano de uno de sus bolsillos leyéndolo para saber hacia donde debía ir. El sonido de risas escandalosas y de varios pies caminando al unísono la puso en alerta, ese bullicio no sonaba como el de los irlandeses celebrando, miró desesperadamente alrededor buscando un lugar para esconderse y se puso en cuclillas detrás de una fuente que estaba afuera de una tienda muy elegante. Varios sujetos encapuchados levantaron las varitas y con ellas convocaron una luz verdosa, iban riéndose de algo que se movía arriba de ellos, Aldana forzó la vista y alcanzó a distinguir cuatro siluetas humana, se tapó la boca para ahogar un grito de horror y comenzó respirar pesadamente, miró de nuevo alrededor tratando de encontrar un espacio para escapar, cuando, de pronto, la tienda que estaba frente a ella, estalló en llamas, la chica buscó desesperadamente otro escondite o una ruta de escape, aturdida por el ruido causado por el escandalo de los encapuchados y el de la gente que corría hacia el bosque ¡El bosque! El estadio estaba tras el bosque, y el campamento de la selección Irlandesa estaba al lado del estadio, Aldana intentaba a correr hacia ahí, agachada, con los sentidos alerta y la varita preparada, cuando una voz la hizo detenerse:
-¡Hacia allá Bill! ¡Percy ten cuidado!- Aldana comenzó a buscar a Charlie por todas partes, la prudencia no tenia cabida en esos momentos, y comenzó a llamarlo a gritos.
- ¡CHARLIE!, ¡CHARLIE!- El pelirrojo volteo hacia la chica creyendo que su mente le jugaba una broma, parpadeó incrédulo pero comprobó que era ella y no un fruto de su imaginación
-¡Aldana!- El joven mago extendió una mano que la bruja tomó con el ansia de un naufrago que se aferra al salvavidas en la tormenta. Charlie la jaló hacia su cuerpo para protegerla, se colocaron espalda con espalda con las varitas listas, respirando agitadamente, pero felices de estar juntos.
-¿Qué haces aquí?- Charlie preguntó sin dejar de mover los ojos en busca de cualquier indicio de peligro.
-No creo que sea el mejor momento para charlar- Un destello verde pasó rozándole el hombro, la chica apenas lo pudo esquivar-¡Rayos!-frente a ellos había dos tipos encapuchados dispuestos al ataque.
-¡Expelliarmus!- Charlie logró desarmar a uno, el otro calculó el riesgo y miró a Aldana
-¡Expelliarmus!- Ahora la bruja también estaba desarmada, Charlie la colocó detrás de él y la chica ahí permaneció, luchando por controlar su miedo; un haz de luz roja salió del encapuchado, pero Charlie lo detuvo con un "protego", el sujeto levantó la cara y los dos jóvenes vieron la mascara que ocultaba su rostro, la chica ahogo un grito y Charlie se puso en alerta, con los músculos tensos y la varita lista. El enfrentamiento entre el enmascarado y Charlie fue haciéndose más intenso, mientras el otro sujeto buscaba su varita, Aldana reaccionó sintiendo bullir una rabia ciega desde el fondo de sus entrañas, deseó con toda su alma tener su varita en la mano, entrando en un trance de furia, protegida por el cuerpo de Charlie (quién creyendo que la chica estaba en shock, pensaba en deshacerse rápidamente del enmascarado para atenderla). Ella tenía su varita en la mano, había llegado ahí con la magia generada por su coraje.
-Mor-tí-fa-gos- siseó la rubia en un tono bajo y amenazante, sintiendo el tibio calor de la magia alrededor de la mano donde llevaba la varita.
-¿Aldana? ¡PROTEGO!- La chica juntó su espalda con la de Charlie y con una furia salvaje redujo a otros dos mortifagos que se acercaban hacia donde ellos estaban. El otro no recuperó su varita y hecho a correr lejos de la pareja.
-¡ARGH!- Un hechizo alcanzó a Charlie en el pecho haciéndolo sangrar, el mortífago parecía satisfecho y se acercó a la chica, pero ella no dio paso atrás, lo observó desafiante, agitada, como cazador ante una presa jugosa.
-¡SECTUSEMPRA!- El mortífago lanzo el ataque hacia Aldana
-¡PROTEGO! ¡EXPELLIARMUS! ¡LACARNUM INFLAMARAE!-La defensa y contraataque fueron hechos con brutalidad, la capa del mortífago se incendió y el sujeto salió corriendo tratando de quitársela. La chica recordó a Charlie y se agachó para revisar su herida.
-¿Con que hechizo te la hizo? Mientras hablaba la chica rompió un trozo de su enagua para limpiarle la sangre.
-Con un sectusempra ¡¿Qué demonios paso ahí?
-Artes obscuras- La chica se desabrochó los botones del cuello y sacó lo un enorme medallón, con un símbolo grabado en él, un hueso y una varita separados, Aldana lo tocó con la punta de su varita y sopló sobre el símbolo, la varita y el hueso se cruzaron y el medallón se abrió revelando un ungüento, la chica tomó un poco y lo frotó sobre la herida del joven Weasley. La cual comenzó a cerrarse y a sanar de inmediato, Aldana suspiró aliviada y lo guardó de nuevo.
-¿Qué esta pasando? ¿Por qué atacan estos sujetos?
-No sé, pero ¿tú estas bien?
-No, estoy asustada y tengo mucho coraje, mucha rabia- La chica se acercó al pecho de Charlie y él la abrazó dejando que se calmara, le levantó la cara y mirándola a los ojos, logro sacarle una débil sonrisa y se acercó para darle un beso lleno de cariño y ternura, cuando se separaron, una figura verde representando a una calavera de cuya boca salía una serpiente se dibujó en el cielo en un tétrico tono verde.
-¡No! ¡No es posible!- La rubia se aferró al brazo del joven mago.
-¡Demonios! Amor cálmate, quizá hay una explicación para esto, no necesariamente…- La voz del tío de la chica buscándola interrumpió lo que le iba a decir
-¡ALDANA! ¿DÓNDE ESTAS?
-Tengo que irme mi amor, hablaremos en la reserva, tú también debes volver con los tuyos ¡Tergeo!-Con un movimiento de varita limpió la ropa del muchacho-Mejor, así no asustaras a nadie- Y le sonrió al mago.
-¡ALDANA! ¿NOS OYES? ¡ALDANA!
-Charlie, te quiero- Luego de darle un beso fugaz en los labios, la chica se alejó corriendo para reunirse con su tío.
El pelirrojo corrió al espacio donde acampaban sintiendo tranquilidad al ver que las tiendas seguían en pie, al entrar vio que Bill sangraba profusamente de un brazo y que Percy lo atendía lo mejor que podía con una sabana.
-¿Están bien?
-Si, tranquilo, podemos curar esto, no fue hecho con magia negra- Bill sonrió de medio lado- Ya ves, hasta Percy tiene heridas de guerra- El tercero de los Weasley sangraba por la nariz. En ese instante Los gemelos y Ginny entraron a la tienda, se notaba que estaban asustados solo por el silencio de Fred y George, Ginny corrió a los brazos de Charlie, quien le acarició el cabello para consolarla, lo que preocupaba a todos era ¿Dónde estaban Ron, Harry, Hermione y el señor Weasley?, se escucharon murmullos fuera de la tienda, Charlie reconoció la voz de su padre y soltó a Ginny para asomarse a ver que ocurría.
-¿Qué pasa, papá? -le dijo en la oscuridad-Fred, George y Ginny volvieron bien, pero los otros...
-Aquí los traigo -respondió el señor Weasley, agachándose para entrar en la tienda. Harry, Ron y Hermione entraron detrás.
Tuvieron una charla sobre lo ocurrido, sobre la marca y sobre mortifagos Ron, Harry y Hermione pusieron al tanto a los demás sobre las sospechas que había hacia una elfina domestica, acusándola de invocar la marca obscura con la varita de Harry. Finalmente el señor Weasley decidió que lo mejor para todos era dormir un poco y salir temprano en uno de los primeros traslatores. Charlie curó las heridas de Bill y Percy usando su botiquín y después se acostó con mil preguntas dándole vuelta en la cabeza, cuyas respuestas pensaba sacarle a Aldana durante el viaje a Hogwarts.
