Y aquí me tienen de nuevo. Después de sentir como me movían la cama, pensar que era mi perro, recordar de estaba en la planta baja y que estaba sola, solo para salir como alma que se la lleva el diablo, para que finalmente me gritasen desde el otro lado de la calle que apagase la olla...
Si eres de México y sentiste el temblor, espero que estés bien y no halla daños materiales en vuestro hogar. Si no, deseo que disfrutes la lectura.
Reitero que el final se acerca, creo que le quedan dos o tres capítulos a esto y quizá le haga una portada (Quizá, no aseguro nada).
Bleach no me pertenece o esto sería la saga final (En cuanto al emperador).
Sakamaki soltó un pequeño suspiro al tomar una decisión.
—Ishida no pierdas de vista a Aizen, Inoue acompañe a ver a los heridos, Ichigo descubre que demonios le sucede a mi teniente. — dijo el capitán con seriedad.
El pequeño grupo se separó, Sakamaki esperaba que alguno de los espadas siguiera vivo, pero no podía sentir energía alguna, ni siquiera la de sus aliados. Intentó calmarse ante el miedo que comenzaba a surgir en su interior, quizá se había estresado demasiado con el emperador y estaba desconcertado.
—¡Por allí! Ese es Stark— dijo su acompañante antes de señalar a la distancia.
Ashura se sorprendió de verlo inconsciente junto a Ukitake, aunque luego recordó que Shunsui había bebido la misteriosa bebida de Urahara y ahora recordaba su muerte. Estaba casi seguro que el castaño fue el último capitán de pie y seguramente el último en morir.
No tardaron mucho en llegar y cuando fueron percibidos por Ukitake este sonrió, aunque su gesto se desvaneció al ver a su oficial inconsciente en los brazos de su compañero. Pronto se percataron que Stark no era el único espada herido que se encontraba bajo resguardo del shinigami, también se encontraba Halibell, Barragan y un moribundo Kaname.
—Inoue, trata primero las heridas de Tousen, yo haré lo posible con los otros— comentó Sakamaki antes de buscar un lugar para dejar a Rukia descansar. Cuando ella despertase, él se aseguraría de descubrir que era lo que le sucedió.
Orihime asintió antes de comenzar su labor, solo para percatarse de que el capitán de la tercera división se acercaba a Ukitake para obtener información.
—Puedo ver que han ayudado a varios espadas— comentó Sakamaki con curiosidad.
El albino asintió —Kyoraku me pidió que los protegiera, además de descansar… Aunque últimamente él ha estado bastante extraño.
—¿Por qué lo dice? — le cuestionó Ashura.
—Se apresura para terminar sus labores y así visitarme al comandante, la capitana Unohana y a mí. Además pareciera apegarse un poco más a Nanao-san. Me preocupa que algo le suceda y no quiera contármelo.
Sakamaki le dio un par de palmadas en el hombro a su compañero —Tranquilo, estoy seguro que pronto se le pasará. Quizá tuvo una pesadilla donde la soledad le atacaba, ya sabes que él piensa que tiene una maldición.
—Tal vez tengas razón, pero tengo un mal presentimiento sobre eso— respondió Juushiro antes de colocar su mano sobre su pecho —Es como si algo en mi interior intentase advertirme de que algo malo sucederá.
—Entonces vamos a cambiar el destino— comentó Sakamaki antes de sonreír ligeramente —Pero antes debo apresurarme a ayudarles.
Mientras Inoue sanaba las heridas del antiguo capitán de la novena este parecía arrepentido, además de que intentaba hablar, aunque esto solo le producía más dolor.
—No se preocupe, estoy segura que el capitán Sakamaki se asegurará de que le perdonen— le mencionó la joven en un intento de consolarle.
El antiguo capitán negó con la cabeza y levantó su mano para apuntar a Sakamaki, enseguida hizo lo mismo pero con Rukia. Ante este gesto, Inoue les prestó más atención a ellos dos, algunos minutos más tarde vio cómo su amiga comenzaba a despertar y casi inmediatamente el capitán de la tercera se acercaba para ver su estado.
Aun no llegaba Sakamaki con Rukia pero Inoue vio como claramente ella murmuraba un nombre que conocía bastante bien.
Ichigo.
Primero, Orihime creyó que el cuarto espada se encontraba cerca, sin embargo no era así.
—Rukia, finalmente despiertas— dijo el capitán mientras ignoraba por completo el hecho de que era observado por la joven de cabello anaranjado.
Cuando Rukia le pudo ver con más claridad habló —Ashura…
Sakamaki le interrumpió —No hables, descansa. Pronto acabaremos con este problema.
Una idea bastante extraña llegó a la mente de Orihime, quien miró a Kaname.
—Dime que escuche mal— le pidió al moreno.
Este negó —Misma… energía…— murmuró.
Inoue intentó comprobarlo al analizar el reiatsu del capitán, de cierta forma era familiar al de Ichigo, pero aun así no podía decir que era el mismo. Tal vez tenían un lazo familiar que no conocían.
Aunque viendo con más detenimiento a Sakamaki este compartía un cierto parecido con Ichigo, sus facciones eran maduras y poseía un marcado ceño fruncido que era acompañado por algunas líneas en su frente que usualmente mostrarían una constante preocupación sobre algo, más allá de eso eran ligeramente diferentes en personalidad y apariencia, además que el capitán era más alto que el Kurosaki por alrededor de cinco o siete centímetros, incluso en su mano izquierda tenía un anillo con una extraña piedra azulada que cuidaba como su propia vida.
Sabiendo que de seguir pensando en ese detalle se delataría tarde o temprano, Inoue se concentró en sanar lo más pronto posible a Tousen quien ahora intentaba mantenerse lo más quieto posible para no causarle más problemas a la Sociedad de Almas.
Ichigo no entendía del todo cual era la intención de Sakamaki para mandarlo por su teniente, quien parecía haber perdido un tornillo, pues su sonrisa se había ensanchado y sus ojos azules se asimilaban a los de un animal salvaje.
Cuando se acercó lo suficiente como para ser detectado por los otros capitanes, vizard y tenientes un aroma familiar llegó a él; si tuviese que describirlo diría que era similar al yeso pero más suave y esto solamente lo había percibido en Hueco Mundo, asociándolo como un aroma característico de los hollow.
—¿Acaso eres una especie de hibrido? — murmuró para sí mismo el Kurosaki al percatarse de que los ataques de Gin eran impredecibles y que al parecer había olvidado que bastaba con mostrar su shikai para revelar que él no era Aizen.
Sabiendo que el tiempo se agotaba y que Sosuke estaba cada vez más cerca de llegar a su forma de crisálida con el Hogyoku, no tuvo más alternativa que elevar su energía y atacar a sus aliados.
—¡Ese no es Aizen, sino una ilusión! — exclamó antes de lanzar un pequeño Gentuga Tensho, el cual logró dispersar a todos los que se encontraban peleando contra el teniente de la tercera.
Sin embargo su ataque fue detenido sin esfuerzo por el zorro, quien mostraba varias heridas en su cuerpo.
—KU-RO-SA-KI— dijo Ichimaru con fuerza antes de reír de forma siniestra y abalanzarse contra Ichigo.
—¡Busquen al verdadero! — exclamó Ichigo antes de esquivar el ataque, solo para percatarse de que la velocidad de su oponente era mucho mayor a la cual se había enfrentado Sakamaki.
El Kurosaki intentaba que la pequeña espada no tuviera oportunidad de atravesarlo, pues no estaba seguro si Ichimaru podría invocar su shikai desde esa distancia o lo que era mucho peor: su bankai. Conforme el tiempo transcurría el más joven se percató de que no podría hacerle daño a su oponente mientras estuviese en ese extraño estado, a la par de que la velocidad del zorro aumentaba y hacía más difícil para Ichigo retenerlo sin provocarle daño.
La espada de Gin encontró un momento idóneo para atacar el pecho de su oponente.
—¡Muere! — dijo de forma burlona Ichimaru antes de hacer su estocada. Sin embargo al perforar la piel de su objetivo, el zorro se detuvo de inmediato a la par de que su mirada mostraba una mezcla de sorpresa y temor.
Sakamaki sentía como la sangre goteaba de su hombro izquierdo, pero no podía detenerse y solo le quedaba atrapar a su teniente con bakudo para solucionar la idiotez que había cometido al beber aquel líquido diseñado para vizards—Carruaje del trueno, puente de una rueda giratoria: ¡con luz, divide esto en seis! — pronunció el encantamiento con seriedad, ignorando el leve dolor que sentía en su cuerpo.
De inmediato, los seis rectángulos de luz aprisionaron sin piedad al zorro, quien se limitó a soltar un murmullo ahogado de dolor.
Pero esto no era lo único que haría el capitán de la tercera división, aunque se tratase de alguien valioso para él, debía hacer lo que estuviese en sus manos para protegerlo aunque se tuviese que ver como un desalmado. Sus ojos se posaron sobre los de Ichimaru, en donde pudo ver miedo y confusión, aun así Sakamaki levantó su mano hacia el cielo —Paredes de arena férrea, una pagoda sacerdotal que brilla con luciérnagas acorazadas, manteniéndose recta y silenciosa hasta el fin. Gochūtekkan — dijo sin cambiar su tono de voz.
Los cinco pilares de color grisáceo cayeron sobre Gin, aprisionando sus extremidades contra el suelo, después de asegurarse de que su teniente estaba inmovilizado por completo, Ashura se agachó.
—Lo siento, pero no estoy seguro si vas a convertirte en un hollow o tu cuerpo podrá absorber la toxina a tiempo. Realmente espero que sea lo segundo — mencionó el capitán antes de ver al joven de cabellera anaranjada —Vámonos, Aizen debe estar a punto de hacer su siguiente jugada.
Sin embargo cuando dieron un paso, la energía de Gin comenzó a crecer en un intento de acumular la suficiente como para liberarse, ambos se giraron para observar como el reiatsu comenzaba a escalar por el bakudo.
—…Ca-capitán! —murmuró el zorro con desesperación, aún estaba confundido y las heridas en su cuerpo no le ayudaban en nada. Solo sentía un pánico sin sentido al hecho de que Ashura tuviese que irse.
—Sigamos, Ichigo.
—Pe-pero, ¿No crees que puedas hacer algo más por él? — le cuestionó el joven un poco preocupado, quizá su versión adulta no lo había notado pero el aroma de hollow había aumentado de forma considerable, además el tono de Gin le causó escalofríos al escucharlo.
—No, eso ya no nos concierne y lo sabes bien — fue la respuesta del capitán antes de seguir avanzando.
Ichigo al escucharlo apretó la mandíbula —¿Realmente no te importa? Si es así, eres peor que Aizen, mucho peor — preguntó serio. Aunque sus palabras crearon un dolor punzante en el pecho del zorro al escucharlas.
Ashura detuvo su andar —Yo solo hago lo mejor que puedo, si tuviera una forma de eliminar la toxina más rápido por supuesto que lo habría hecho.
—No parece que te hubiese esforzado en pensar alguna alternativa, Ashura— respondió el joven de forma retadora.
—Si eso crees, dame una opción — le pidió el capitán, ante el silencio le dio la espalda al Kurosaki —Como pensé, tampoco tienes idea.
—¡Pero eso no justifica que le dejes atrás!, ¡Siempre intentas avanzar lo más rápido que puedes y no te percatas de que todos a tu alrededor no conocen lo que sucederá, en consecuencia se sienten menos! — exclamó enojado Ichigo.
Sakamaki se quedó en silencio para desviar la mirada, cosa que hizo que Ichigo caminase hacia él.
—¿Ves? ¡Nadie avanza a tu maldito ritmo sin medio matarse en el camino! — agregó el joven antes pasar a su lado —No deberías de pensar que eres el salvador, tú ya has fallado en traer paz a los tres mundos. Pero esta vez yo me aseguraré de que todo salga bien, así que hazte a un lado y déjame manejar esto a partir de ahora.
Pero al dar otro paso, la energía del teniente volvió a aumentar al igual que la presión del lugar. Gracias a eso, Ichimaru comenzó a levantarse con lentitud.
—No vuelvas a dirigirte hacia él de esa forma — mencionó el zorro de forma amenazante mientras intentaba levantar la mirada. —¡Si lo haces voy a matarte! — exclamó para forzar a su cuerpo a vencer al bakudo a cambio de gran parte de su energía.
Ichigo miró a Sakamaki, quien se mostraba sereno. Podría pensar que esto había sido planeado por el capitán, pero no estaba seguro. Iba a hablar pero Ichimaru le arrebató la oportunidad.
—Él me salvó de Aizen y de mis mentiras, nunca tuve que engañarle para protegerme, además me mostró sus heridas sin preocuparse de que yo fuese un completo desconocido, ha sido el único que nunca le temió a la serpiente y fue más astuto que el zorro para finalmente domesticarlo... Que importa si los demás no pueden seguirle el paso, yo lo haré aunque pierda todo, me encargaré de cuidar ese corazón noble que ha sido herido en más de una ocasión ¡Y lo haré porque Sakamaki Ashura es mi preciado capitán!—dijo Gin mientras se levantaba con lentitud y obligaba a los pilares a romperse con su energía —Así que calla tu boca de una buena vez sobre quien es el héroe y deja de perder el tiempo, en vez de eso ¡Mejor pelea por salvar aquello que amas! — agregó con fuerza para que sus ataduras se quebrasen por completo.
Después de eso, Ichimaru se tambaleó pero pudo mantenerse de pie, con pasos lentos se acercó a Sakamaki.
—Descansa teniente, te lo has ganado — comentó Ashura antes de atrapar en sus brazos a uno de sus oficiales más cercanos, solo para dejarlo recostado.
—¿Acaso lo planeaste? — le preguntó Ichigo.
Sakamaki negó con una leve sonrisa—No, tuve suerte de que decidieras enfrentarme. Cuando utilizamos esta poción sobre los rasos muchos murieron al no poder controlar su energía, otros se trasformaron en hollow tan agresivos que se devoraban entre ellos sin importarles que el emperador fuese a hacer lo mismo.
—En ese caso, busquemos a los demás — comentó Ichigo para seguir a Sakamaki por la falsa Karakura, mientras avanzaban comenzó a sentir la energía de Aizen crecer y prepararse para mostrar su fuerza. —Temo que algo suceda— confesó.
Al escucharlo Sakamaki se detuvo —En ese caso preparemos un señuelo— mencionó antes de cortar un poco su brazo con Tarkan para manchar su ropa y rostro de sangre.
—¿Vas a fingir estar moribundo? — le preguntó el Kurosaki, aunque al observar como el capitán se atravesaba a si mismo con su espada obtuvo la respuesta.
—Sí, yo me encargaré de todo, tú solamente llévame con él— respondió Ashura con calma, solo para notar como su versión joven se sorprendía de que la herida no le provocase dolor —He sufrido más de lo que imaginas, puedo con esto — le aseguró.
Ichigo soltó un pequeño suspiro —Vale, haré lo que pueda— dijo antes de cargarlo en su espalda.
Mientras tanto, en otra zona, Aizen se encontraba rodeado de los capitanes, sin embargo ahora mostraba una confianza sin precedentes.
—Realmente no puedo creer que hayan jugado por tanto tiempo al señuelo— dijo el castaño con arrogancia —Solo espero que Gin no esté muerto— agregó fingiendo lástima.
—Estas rodeado, dudo que puedas seguir con esto por mucho más— respondió Hikaro.
Sosuke rio al escucharlo —Quizá de haber llegado antes podrían hacerme daño, pero ahora no. Pues he llegado a mi forma perfecta— respondió antes de elevar su energía para que el Hogyoku reaccionara y mostrara su forma de crisálida.
Con un pequeño además invitó a sus oponentes a que lo atacasen. Los primeros en atacarlo fueron los capitanes y tenientes de la segunda y décima división, asimismo Kyoraku aprovechó para ocultarse en las sombras en busca del mejor momento para asestarle un único golpe al castaño.
Por otro lado, Hachigen y Yamamoto comenzaban a preparar en conjunto el bakudo noventa y uno: Senju Kōten Taihō, el cual sería más devastador al ser creado por dos shinigamis con un alto nivel en el kido.
El resto de shinigamis siguieron a los primeros atacantes.
Aizen comenzó a esquivar todos los ataques con ayuda de Jikanteishi, ya que al detener todo por un breve periodo de tiempo, tenía una mayor probabilidad de evitarlos. Aunque se divertía al observar que sus oponentes creían que su velocidad era mayor a la de ellos.
Pronto utilizando esta pequeña ventaja comenzó a mermar las fuerzas que quedaban del Goitei 13, primero comenzó con los tenientes, ya fueran vizards o no. Rápidamente los shinigamis caían con heridas graves y la furia de sus superiores despertaba.
Las púas de luz se extendieron sobre el cielo, los capitanes se vieron obligados a retirarse cuando todas se abalanzaron hacia Aizen, quien iba a utilizar la misma jugarreta para esquivarlos, sin embargo sintió que alguien le sujetaba por la espalda.
Se trataba de Shunsui, quien en silencio colocó su mano sobre el rostro de Sosuke.
—Ittō Kasō— pronunció el capitán de la octava división con calma, mientras miraba con ojos fríos a su oponente.
Ambos ataques golpearon con fuerza a los dos shinigamis, sin embargo gracias al encantamiento que había realizado momentos antes, Shunsui recibió un poco menos de daño. Cuando la nube de humo se desvaneció, se podía ver como Kyoraku aun sostenía con fuerza a su oponente pese a estar herido.
Sosuke intrigado hizo que su forma crisálida avanzara a la segunda etapa. —No temes morir, ¿Verdad? — le preguntó a quien fuese su compañero.
—Es mejor morir primero, si lo haces al último la soledad es tan grande que no puedes soportarla mientras tu aliento se escapa y el aroma a muerte inunda el lugar— respondió antes de sonreír para alejarse con shumpo—La cresta de la turbidez, se filtra hacia fuera. Un buque de la locura insolente. Hervido, negar, entumecimiento, parpadeando, obstruyendo el sueño. La princesa de acero que se arrastra. El muñeco de barro, cada vez se desintegra. ¡Unida! ¡Oponiéndose! Llenado de la tierra, conoces tu propia impotencia!
El traidor observó como la caja de energía oscura se creaba con rapidez, asimismo el resto del Goitei se apresuraba para formar junto a Hachigen el Shijū no Saimon y las cuatro partes necesarias para invocarlo.
—Realmente ustedes no se cansan, ¿Verdad? — mencionó Aizen —Pronto verán que me he convertido en el nuevo Dios del mundo— agregó antes de sentir como algo le atravesaba el pecho, al girarse observó a Urahara, quien enseguida le lanzó un segundo Senju Kōten Taihō que hizo un poco más de daño que el de Kyoraku.
Aun así, Aizen se mantenía sereno y se ahorraba comentarios sobre sus planes, como si estuviese a la expectativa y solo se limitó a destruir el hado de Shunsui con su presión espiritual. Urahara tenía una leve sospecha sobre lo que planeaba su enemigo, sin embargo al ver como el hechizo de kido le encerraba mientras el castaño sonreía satisfecho un escalofrío le recorrió.
Y antes de que pudiese actuar al respecto, hicieron aparición los cuatro Quincy.
—Kirchen Lied: Sankt Zwinger— corearon a la par, solo para que la estructura que contenía a Aizen fuese atravesada por una de las técnicas más poderosas de los Quincy y se pudiese escuchar el grito de dolor del castaño al interior.
Parecía que la batalla daba un giro a favor del Goitei, sin embargo pronto una enorme presión espiritual hizo aparición. Esta era tan grande que algunos comenzaron a sentir que respirar era difícil, además la prisión que contenía al traidor presentó grietas, las cuales crecían con cada segundo que pasaba.
El Goitei se preparaba para lanzar una segunda ofensiva, sin embargo cuando una gran columna de energía apareció fue demasiado tarde. Ante ellos apareció Sosuke Aizen en su forma final, quien no perdió el tiempo y atacó, su velocidad era tal que varios shinigamis solo pudieron reaccionar cuando un gran corte comenzó a sangrar, otros tuvieron suerte y lograron esquivar por milímetros la hoja afilada que se encontraba fusionada con la mano del castaño.
—¿Qué pasa? — les preguntó Aizen de forma burlona antes de aumentar la presión un poco más.
—¿D-de donde has sacado este poder? — mencionó Urahara sorprendido, no había llegado a imaginar una situación donde Sosuke llegase a un nivel tan grande como para poder colapsar la falsa Karakura si lo deseaba.
Sus palabras solo despertaron el temor en sus aliados, pues ellos no podían creer que uno de los mejores estrategas no pudiese ver algo así. Aizen miró con satisfacción como uno de sus rivales más peligrosos se mostraba confundido.
—Es sencillo, estoy utilizando la ventaja del emperador— respondió antes de extender sus brazos para mostrar el Hyogyoku que yacía en su pecho—Me da mi máximo potencial a cambio de mi corazón, pero como ustedes saben yo ya lo he perdido.
Enseguida las flechas y hado aparecieron en un intento de detenerlo, cuando estaban cerca de impactarlo Aizen se burló haciendo que su energía aplastara los esfuerzos de sus enemigos.
—Evacua a todos, Urahara. Me encargaré del resto— dijo Yamamoto con seriedad, no esperaba verse obligado a utilizar su bankai contra un simple shinigami, pero las circunstancias le obligaban.
Los demás que conocían el poder destructivo que podía alcanzar el comandante obedecieron y obligaron a sus compañeros a seguirlos.
—Así que finalmente reconoce mi poder, comandante.
—Solo sé que necesitaste ayuda de una bestia para poder superarme— fue la respuesta del hombre, la cual hizo enfurecer al castaño, quien no dudó en disparar su cero contra el shinigami.
Las esferas de energía oscura fueron lanzadas desde seis distintos ángulos, pero estas no intimidaron al comandante, quien se mantuvo estoico. —Danku— pronunció Yamamoto para que el escudo absorbiera el daño.
Sin embargo después de que el humo se disipó, Sosuke comenzó a atacar al anciano quien se limitaba a bloquear o esquivar sus golpes, cosa que irritaba aún más a Aizen. Pero al ver a una figura familiar acercarse y cargando a su mayor oponente la ira se disipó.
—Aprecia a tu mejor capitán y a mi mejor vizard— dijo el castaño antes de Ichigo utilizara shumpo para quedar a su lado.
—Sakamaki…— murmuró sorprendido Yamamoto, pues hacía unos minutos le había visto sano y junto al chico de cabellera anaranjada. Cuando volvió a mirar a Aizen, este disparó una nueva ráfaga de ceros los cuales impactaron en su objetivo, dejándole fuera de combate.
—Bien hecho Kurosaki— mencionó Aizen antes de romper la barrera que le separaba de la verdadera Karakura —Ahora quiero comprobar que realmente está muerto, así que sujétale del cuello frente a mí.
—Como ordene— respondió el Kurosaki para obedecer.
Aizen después de ver la sangre y la herida en el abdomen de Sakamaki, le golpeó dos veces en donde el capitán no emitió sonido más allá de sacar un poco de aire que fácilmente podría entenderse como su último aliento.
—Perfecto, realmente eres leal a mí— fueron las palabras del castaño antes de avanzar para ser seguido por Ichigo.
Cuando ellos dos desaparecieron, Urahara se acercó rápidamente junto a los cuatro Quincys hacia Yamamoto, quien intentaba levantarse.
—Ayúdame, Uryuu— le ordenó Ryuken a su hijo, quien asintió antes de levantar al viejo shinigami.
—Ustedes deben ser a quienes él salvó, ¿No? — mencionó Yamamoto al observar detenidamente a Masaki y a Katagiri.
Ambas asintieron, pero Masaki se acercó un poco más hacia el shinigami —Comandante, hay algo que debemos decirle. El emperador no es nuestra única amenaza, sin embargo creo que ellos podrían verse interesados en aliarse para destruirlo. Recibí esto antes de venir con mis compañeros.
—¿De que hablas? — le preguntó Yamamoto, ante su pregunta, Masaki sacó de su ropa una medalla con el símbolo de su raza que estaba en perfectas condiciones —Entonces él sobrevivió… Quiero que me ayuden a ir con los demás capitanes, debemos detener a Aizen y después nos encargaremos de lo demás.
—Comandante, creo que ya debería saber que Sakamaki tiene una resistencia excepcional, superando con creces a la del capitán Zaraki. Dudo que esté muerto, además si ya pudo derrotar una vez a Aizen, ¿No cree que puede otra?— comentó el rubio con una pequeña sonrisa.
Yamamoto soltó un pequeño suspiro al escucharlo —En ese caso, deberé de arreglar un trato con ellos. Dudo que se conformen con poco y seguramente los de la división cero se negarán a aceptar cualquier término.
Cuando Aizen finalmente llegó a Karakura y pudo observar a los humanos sonrió, estaba tan cerca de obtener la llave que le daría acceso al palacio del rey Espíritu.
—Aizen-sama, a cuatro cuadras se encuentra el lugar más concurrido de la ciudad, podría utilizarlo, pero si no lo cree necesario estará bien— mencionó Ichigo con calma.
Sosuke asintió —Vamos— mencionó para apresurarse a llegar, cuando lo hizo miró al joven quien se mantenía estoico —Sabes, me sorprende que puedas abandonar todo esto con facilidad, quizá tú y yo no somos tan distintos.
—Lo siento, pero no pienso de la misma forma. Yo no puedo abandonar a quienes necesitan ayuda, mucho menos a lo que amo — respondió para ver como el antiguo shinigami se tensaba de inmediato.
Aquellas palabras fueron la señal para Ashura —¡Kūkanten'i!
Y de un momento a otro se encontraban en aquel lugar rocoso, Ichigo bajó a Sakamaki para colocarse a la defensiva.
—Vaya, realmente me has sorprendido Ashura— comentó Aizen antes de elevar su energía y mostrarse molesto —No pensé que fueras lo suficientemente astuto como para convencer a mi espada más leal.
Sakamaki negó —Esto debía de suceder, incluso en el fondo conoces el resultado. Así que como mínimo déjame mostrarte mi bankai, a modo de agradecimiento— dijo con calma.
Sus palabras hicieron encolerizar a Aizen, quien se lanzó a atacar y fue recibido por un Gentuga Tensho y la presión adicional de Tarkan.
—Tú siempre te interpones en todo— murmuró Sosuke antes de elevar su energía —¡Y estoy harto de eso! — exclamó antes de lanzarle una ráfaga de ceros a sus dos oponentes.
Ambos las esquivaron y se alejaron lo suficiente como para que las explosiones no pudiesen hacerles daño a cambio de separarse. Ichigo fue el primero en ir tras Aizen y hacer chocar ambas espadas.
—¿Porque has cambiado de opinión?— le cuestionó el castaño antes de ejercer más fuerza y obligar al joven a retroceder un poco.
—No podrías entenderlo si te lo explico yo, pero comprendo porque anhelas el poder… sin embargo creo que no es lo que esperas— respondió Ichigo, al notar un pequeña duda surgir en su oponente materializó su máscara y lanzó un cero.
Sin embargo esto solo provocó que Aizen lo sujetara del cuello y utilizara su ultrafragor, haciendo que Ichigo gritase de dolor, creándole varias heridas.
Sosuke levantó su espada contra el joven, dispuesto a arrebatarle la vida, pero sus ojos pronto se encontraron con los de Sakamaki.
—Hablemos, Aizen— dijo el capitán con calma, aunque por dentro estaba hecho un mar de nervios, no quería que Ichigo muriese pero tampoco deseaba que este utilizara el Mugetsu contra el castaño, pues estaba seguro que eso debería de bastar para eliminar al emperador.
—¿Hablar?, ¿Acaso he escuchado bien? — mencionó con arrogancia Sosuke antes de apretar un poco más el cuello de quien fuese su subordinado, el cual soltó un gruñido de dolor antes de comenzar a retorcerse ante la falta de aire.
Sakamaki dio un paso hacia él, solo para ser apuntado por sus alas —Entiendo porque odias a la Sociedad de Almas, ellos han cometido demasiados errores y permanecen hundidos en las mentiras, fingiendo ser los buenos pero… Tú no mereces ser el rey de un mundo imperfecto— al percatarse de que su oponente no mostraba la más mínima señal de empatía soltó un pequeño suspiro, en ese momento clavó su espada en el suelo —Traté, pero no lo logré, luché pero perdí, mi último recurso son ustedes almas sumidas en la desesperación, atiendan a mi llamado, cuelguen al culpable en el árbol torcido mientras los siervos cantan la canción del final…
Aizen estiró su mano libre y apuntó a Sakamaki con la espada, no iba a permitirle terminar la invocación de su bankai —Kurohitsugi— pronunció.
La energía oscura comenzó a crear la prisión, pero cuando estaba a punto de llegar a las rodillas del capitán se disolvió en una energía grisácea, Aizen al prestarle más atención se percató que aquel reiatsu tenía la forma de varias personas que parecían arrastrarse. De nuevo miró a Sakamaki quien se mostraba sereno.
—… Y cuando la última línea sea escuchada, el árbol será resguardado dentro del castillo, donde las espinas terminarán con todo.
Enseguida, Aizen sintió como todos sus músculos se dormían y el joven caía inconsciente solo para ser sujetado por el capitán.
Sosuke intentó elevar su energía para disuadir al bankai, pero este siguió hasta que un lazo de energía rojiza se enroscó a su alrededor, mientras observaba impotente y con furia como su oponente cargaba al joven con cuidado, pudo notar el anillo. Sabía de su existencia como uno de los artefactos más preciados de Sakamaki pero nunca se tomó la molestia de verlo.
Al reconocerlo sus ojos se abrieron con sorpresa, intentó hablar pero su garganta se negaba y en lugar de eso era arrastrado por la energía hacia un árbol hecho de reiatsu en donde terminó de cabeza. Casi enseguida, del suelo comenzaron a crecer unos muros de color blanco, bastante similares al de la Torre de la Penitencia, mientras la luz disminuía y el frío al interior del lugar comenzaba a ser perceptible, el castaño mantenía su mirada fija en la mano de Ashura que poseía el anillo.
Cuando las puertas de oro del castillo se cerraron, fue cuando el contacto visual se rompió y poco después se observó como la maleza comenzaba a crecer sobre las paredes, solo para perforar su interior con unas largas y delicadas espinas.
Después de eso el bankai se desvaneció y Aizen apareció levantándose con dificultad e intentando que su energía no terminase de caer.
—Sakamaki, ¿De dónde has sacado esa piedra azul que portas en tú anillo? — preguntó Aizen con dificultad, solo para percatarse de que el joven Kurosaki estaba a un par de metros atrás del capitán y parecía recuperado.
—No te incumbe— respondió el shinigami antes de ver como el castaño utilizaba sonido para quedar frente suyo y sentir como le arrancaba el dedo que portaba el anillo.
Aun con el leve dolor, Sakamaki enfureció y atacó con un cabezazo a Sosuke seguido de un rodillazo al estómago.
—¡Eso me pertenece! — bramó Sosuke.
—¡Mientes! — respondió Ashura antes de arrebatarle el dedo —¡Uno de mis camaradas me lo dio antes de ser asesinado y me juré que iba a cuidarlo con mi vida!
Al escucharlo Sosuke rio —Eso es imposible, porque esa piedra no pudo serte entregada en ese tiempo en el que llegaste.
—¿De qué hablas? — le preguntó Ashura un poco extrañado.
—¡Porque eso es mi corazón! — respondió Aizen antes de ensanchar su sonrisa —¿Recuerdas que soy curioso? Pues en uno de mis experimentos hice que la esencia de mi corazón fuese sellada, pero en un momento determinado la perdí o eso creí.
Pero antes de que Ashura o Ichigo pudiese preguntar, la nueva prisión de Sosuke hizo aparición. Esta vez el castaño no intentó liberarse, sino que miraba con curiosidad a quien le había derrotado con su poder.
—Nunca imaginé que fueses tan poderoso, si sabías todo lo que planeaba ¿Por qué no tomaste mi vida desde antes?— preguntó el castaño con curiosidad.
Sakamaki soltó un pequeño suspiro antes de mirar a su anillo, no había podido imaginar que Aizen le daría algo tan valioso para convencer a su versión "joven" de pensarle como un aliado —Porque me agradas, sin importar que seas un arrogante de primera— respondió con sinceridad.
Aizen negó con la cabeza mientras sentía como su energía iba en picada —No entiendo cómo puedes decir eso cuando has visto lo que he hecho pero, concuerdo en que soy un arrogante de primera— dijo antes de ser encerrado.
Enseguida, Sakamaki comenzó a aplicar kido en un intento de regenerar sus tejidos dañados y poder unir su dedo con la mano.
—Nunca había escuchado de que podías encerrar la esencia de tu corazón en algo tan frágil— mencionó Ichigo al acercarse —Además, no imaginé que ese ataque doliese tanto.
—Es porque no has alcanzado la forma perfecta de Zangetsu, cuando lo hagas no dolerá mucho— respondió Ashura mientras se concentraba —Ahg, como me fue a arrancar mi dedo...
Ichigo chasqueó la lengua antes de intentar hacer kido para ayudarle esperando no causar una explosión—Tarkan fue sorprendente.
—Gracias, pero él fue quien me permitió controlar su bankai.
—Bueno, por lo menos hemos avanzado un poco más, ya solo quedan los Quincy y el emperador y ya.
Sakamaki sonrió ligeramente —Al fin, esto se acabará.
Unos pasos calmados se escucharon a las espaldas de ellos dos, se trataba de Kisuke Urahara quien les observaba con detenimiento.
—Capitán, hay un asunto del cual debo hablar con usted. Relacionado sobre aquella forma tan peculiar en que se mantiene con vida, pero será después de que asista a su junta con los capitanes del Goitei— dijo el rubio para caminar con calma hacia ellos —Al parecer alguien más hizo aparición.
Sus palabras solo crearon curiosidad en el capitán, quien debió de esperar a que llegasen el resto de los refuerzos.
Cuando Ashura escuchó sobre la presentación que ahora había tomado Yhwach se sorprendió. Y en un par de horas se encontraba en una reunión con sus compañeros capitanes actuales y antiguos, mientras los tenientes realizaban un pequeño chequeó medico a los espada y la cuarta división trataba a los heridos de gravedad.
—Tenemos que pensar en lo que podemos ofrecerles, ellos son una buena alternativa para enfrentarnos al emperador— mencionó Shunsui.
—Recuerda que todo un ejército no podrá entrar, si la leyenda nos indica algunos puntos lo menos que podemos hacer es respetarlos— respondió Unohana.
—¿Por qué deberíamos buscar un trato? No creo que el emperador sea una amenaza tan grande, no vimos un comportamiento extraño en los espadas— opinó Komamura.
—Solo sucede en Hueco Mundo— le contradijo Byakuya —Y puedo asegurarle capitán Sajin que el emperador puede obtener ventaja abrumadora sobre nosotros en caso de no tener cuidado.
—Además nosotros no podríamos poner un pie allá, desconocemos si su poder también se aplica a quienes solo poseen una parte de hollow en su interior— agregó Shinji.
Yamamoto golpeó su bastón contra el suelo al ver que la discusión podía crecer y desviarse del tema principal. Su mirada se posó sobre quien más conocía sobre el emperador. —¿Alguna propuesta capitán Sakamaki? Ya que usted es el más erudito en el tema del emperador.
El aludido asintió —Sé de sobra que ellos solo aceptarán al rey Espíritu como recompensa, podemos entregarlo y después encargarnos de su líder. La Sociedad de Almas puede mantenerse de pie con una fuente grande de reiatsu, Aizen sería nuestro sustituto en lo que asesinamos a Yhwach y lo colocamos como el nuevo rey.
Sus palabras causaron revuelo entre sus compañeros, quienes se miraron sorprendidos entre sí, sin tener idea de que decir.
—Solo deberíamos encargarnos de la división cero, ¿No es así comandante? — mencionó Urahara con calma ante el silencio abrumador en la sala.
—Yo lo haré, sin embargo necesitamos que solo un pequeño grupo vaya a encargarse del emperador junto a los Quincy— respondió Yamamoto. No le interesaba proteger a un cadáver, sino mantener a salvo a todas las almas inocentes que habían llegado al Seretei y al Mundo Humano el cual también dependía de aquella entidad que era resguardada por los mejores.
El primero en hablar del resto de capitanes fue Hitsugaya —Comandante, ¿No cree que el rey tenga que defenderse de una traición así?
—El rey es solo un recipiente de toda la energía y la realidad misma. Su cuerpo es inútil y su mente puede ver el futuro en cualquiera de sus formas, estoy seguro que él ya está enterado de lo que planeamos. Y por lo visto no hará nada para detenernos, de lo contrario la división cero ya estaría aquí— fue la respuesta del viejo shinigami.
De pronto del suelo aparecieron unas sombras, las cuales rápidamente tomaron la forma de Yhwach, Haschwalth, Äs Nödt y Gremmy.
—Sin embargo nosotros si estamos escuchando— dijo el soberano del Wandenreich con calma.
El Goitei 13 iba a colocarse en posición de ataque, pero Sakamaki soltó un pequeño suspiro antes de caminar hacia Yhwach.
—En ese caso ya tienes una ventaja mucho mayor sobre nosotros, conoces lo que planeamos pero ya tienes lo que deseas ¿Por qué no ayudarnos a terminar con esto antes de que seas devorado por el emperador? — fueron las atrevidas palabras del capitán de la tercera división.
Haschwalth desenfundó su espada y apuntó al cuello del shinigami —¿Quién te crees para hablarle de esa forma a su majestad?
Sakamaki le miró sin mucho interés antes de responder —El que no quiere perder contra una bestia que se alimenta del miedo y puede crear casi de la nada a un hollow capaz de aplastarte como un insecto y que como si no fuese suficiente, con cada uno de sus siervos perdidos él se vuelve más fuerte.
—En ese caso, podría aplastarlos en este instante y encargarme junto a mis Sternritter del susodicho emperador— fue la respuesta Yhwach antes de sonreír ligeramente.
—Sabía que diría eso— comentó Sakamaki antes de chasquear los dedos, para que Ginjo entrase a la habitación con parte de la traducción que ellos habían logrado descifrar —Si lo deseas puedes hacer el mismo trabajo con tus subordinados, pero solo escucha— se aclaró la garganta antes de leer — Susurrará su nombre al viento hasta olvidarlo, sus pecados no podrán ser borrados ni por el más poderoso de sus hijos, pero al final su sangre corre por la de todos a su alrededor como el padre ingrato, pues es la misma maldad en persona.
—¿Quieres decir que he seguido a un hombre equivocado durante todo este tiempo? No me hagas reír shinigami— dijo el soberano.
—Entonces descúbrelo por ti mismo, pues he escuchado con atención la descripción de ese hombre y es demasiado similar al rey Espiritual— mencionó Sakamaki —Pero si quieres pelear, con gusto mataré al Quincy de tu elección.
Yhwach rio al escucharlo —Acabas de pelear y salir herido, ¿Cómo podrías matar a alguien? — le cuestionó. Y en un segundo a otro, Ashura desapareció de su vista, solo para que momentos después sintiese la punta de una zampakuto en su cuello.
Enseguida sus Sternritter se abalanzaron contra el capitán, quien sonrió con arrogancia —¡Tarkan!
La fuerza del shikai era enorme que incluso llegó a afectar un poco al resto de capitanes.
—¿D-de donde has sacado tanta energía? — preguntó Haschwalth mientras intentaba levantarse.
—¿Esto? Es solo Tarkan permitiéndome usar su máxima potencia— respondió Ashura antes de caminar hasta quedar de nuevo frente a frente con Yhwach —Como puedes ver, soy una pequeña caja llena de sorpresas. Pero incluso alguien como yo se encuentra preocupado por una bestia al interior de Hueco Mundo.
—¿Cuál es el truco en esto? — le cuestionó Yhwach, quien se encontraba bastante impresionado de que un shinigami pudiese poner en aprietos a algunos de sus mejores oficiales.
—No hay, puedes buscar pero no encontrarás nada. Después de que nos encarguemos del emperador puedes tomar al rey Espíritu, nosotros no intervendremos, solo deberás lidiar con la división cero, luego nuestra batalla llegará— respondió Ashura con calma. Estaba guardándose el hecho de que sabía que el Quincy aun no alcanzaba su forma perfecta, ya que después utilizaría ese pequeño detalle para derrotarlo.
—Me parece comprensible— dijo Yhwach antes de mirar a sus subordinados —Te daremos dos días, después de eso nos dirigiremos sin pretexto alguno a Hueco Mundo.
—Perfecto— respondió Sakamaki antes de hacer una pequeña reverencia —Agradezco su comprensión.
El Quincy alzó una ceja bastante extrañado del comportamiento de aquel capitán, sin embargo ya no tenía nada que hacer y con una pequeña seña les indicó a sus subordinados que era momento de regresar al Wandenreich.
Cuando los capitanes volvieron a estar a solas, Ashura rio de una manera un poco siniestra —Pronto veremos quién es el mejor— dijo para regresar a su puesto ante la mirada curiosa de los demás.
Pronto sería momento de liberarse de las mentiras, pues eso podría ser su perdición ante la bestia que yacía atrapada en aquel mundo tan árido…
Pero el dolor llegaría en esa parte.
