KHR no es mío, solo tomo prestados a sus sexys personajes.


Capítulo 14: Una tarde muy herbívora

Tardaron unos 15 minutos en salir de casa porque Elena se tuvo que cambiar y repasar la lista que ella ya habia hecho sobre lo que deseaba comprar, salieron de casa rumbo al centro comercial donde fueron en un automóvil ya que la rubia aseguro que comprarían muchas cosas y no dejaría que Alaude cargara nada de nada… pero pese a las quejas de Elena, el rubio platinado fue el que manejo el automóvil ya que ella era un peligro al volante.

Al llegar notaron que el lugar estaba lleno de herbívoros para disgusto de Alaude, pero no logro tener ni tiempo de quejarse ya que literalmente fue arrastrado al interior del edificio a la fuerza.

- Sabes esto me recuerda a esos días donde eras un pequeño y tenía que traerte a rastras cada vez que debía comprarte ropa nueva – comento de forma risueña la rubia, provocando que su acompañante solo rodara los ojos – hehe, ahora que lo pienso solo espero que mis nietos no sean igual de ariscos que tu – dramatizo la rubia.

- … - Alaude solo frunció el ceño ante ese comentario - "prefiero eso a que sean como ese herbívoro" – pensó molesto.

- Oh mira, que te parece esta tienda como primera parada – indico divertida Elena, señalándola una de las 3 boutiques infantiles que tenía ese lugar, pero nuevamente no espero respuesta alguna ya que inmediatamente entraron al lugar – awww mira estas cosas lindas – dijo Elena de forma risueña – ah… me traen tantos recuerdos de cuando sobregire por primera vez la tarjeta de tu papá.

- ¿Eso es un buen recuerdo?

- Pues claro, porque fue cuando compre tus ropitas y accesorios de bebe – indico alegre la rubia – aunque lo más divertido fue ver a tu padre al borde de un colapso nervioso cuando llego el estado de cuenta – menciono divertida – oh mira este hermoso conjunto – indico corriendo hacia el primer conjunto que vio que era un pijama de cuerpo completo con forma de ovejita – pero que cosa más linda, oh mira aquí tiene de diferentes animalitos – indico mientras se adentraba en la tienda admirando toda la ropa del lugar.

Alaude estaba buscando calmarse para no molestar a la omnívora en su fantasía, pero todo estaba agotando su poca paciencia… todo en ese lugar era demasiado herbívoro para su propio gusto. En eso noto que la habia perdido de vista, ante eso recordó que siempre era lo mismo con ella por lo que solo atino a dejar escapar un suspiro antes de empezar a caminar por el lugar buscando a su madre antes de que comprara todas las cosas herbívoras que viera.

Elena por su parte se sentía soñada y como si hubiera regresado al pasado, en eso se percató de que lo habia vuelto a hacer y se habia separado de Alaude y en sus manos ya tenía como unos 20 conjuntos de ropa.

- Jeje, ups… - dijo alegre – bueno mejor busco a Alaude antes de que arreste a algún herbívoro – y tras ese comentario para sí misma empezo a mirar a los alrededores buscándole.

Lo bueno es que su hijo resaltaba entre toda la multitud pero al acercarse noto algo divertido por lo que se quedó mirando desde lejos ya que Alaude estaba mirando con atención unos zapatos bordados y unos guantes, lo cual provoco que ella sonriera ya que le encantaba poder presenciar de esas pocas veces donde podía ver ese lado emocional de su hijo… la verdad a veces se sentía mal al recordar sus acciones y de cómo fallo como madre ya que su pequeño resulto ser alguien muy tímido, retraído, agresivo y temperamental, pero después noto que ese comportamiento habia sido culpa de ambos… la culpa era tanto de ella como Diego ya que al principio su pequeño Alaude no era así y cuándo noto el cambio de actitud drástico fue porque su hijo dejo de llamarla mamá y empezo a decirle omnívora… lo lograba disimular pero a veces le dolía notar todo lo que perdió por atender la vida social que debía tener por el nivel social en el que se encontraban e igual a veces que se hacía a la desinteresada cuando notaba el poco interés que le mostraba Diego a su hijo solo porque era un doncel. En eso noto que ella estaba llorando de forma silenciosa, era verdad… reacciono tarde pero ella mismo se dijo que no dejaría que esa situacion empeorara y empezo a cambiar prestándole atención más atención a su único hijo y buscar estar mas tiempo en casa para hacerle compañía, aunque este se mostraba autosuficiente y sin interés de estar a su lado… obvio con este cambio empezo a tener discusiones con su esposo pero poco le importo ya que recordó que lo más importante era su hijo que todo lo demás incluyendo a su propio esposo y le alegro notar que a su nueva forma su hijo seguía demostrándole su amor y cariño; busco limpiar sus lágrimas y acercarse hasta donde estaba.

- Alaude – le llamo Elena, pero en eso noto que su voz sonó con eco, sorprendiéndose un poco y notando a cierto rubio que se acercaba hasta donde estaba el nombrado, por lo que decidió mantener distancia y observarlos.

Giotto por primera vez en su vida habia tomado su tiempo para pensar bien las cosas… si tal vez era alguien distraído y a veces muy infantil, pero hasta él podía tener un límite aún seguía dándole vueltas a los hechos… es decir, primero estaba el problema con Kyoko de que quería buscar de quien sabe dónde a un hijo y presentarlo como suyo, después el nuevo problema que descubrió gracias a Alaude donde varias enemigos ya estaban conspirando para atacar a Vongola… y ahora esto… la verdad le tomo completamente desprevenido la idea que aquel chico el cual ya consideraba como amigo, pese a tener unos meses de conocerlo, resultara que llevaba a sus hijos en su vientre… sus hijos, esa hermosa palabra le llenaba de muchos sentimientos alegres, hermosos e igual nostálgicos, donde recordaba los momentos alegres que paso al lado de su madre y pensar en que le gustaría volver a vivir todo eso al lado de sus pequeños e igual de él, porque si… si comparaba prefería comenzar desde cero con el rubio platinado para conocerlo, ganarse su confianza y porque no… llegar a enamorarlo ya que deseaba que estuviera a su lado para que los gemelos crecieran en un ambiente familiar con sus padres.

Tras mucho pensarlo decidió que a él no le importaría quien fuera el padre de Alaude… si tal vez habia escuchado muchas cosas terribles de Diego Hibari, pero igual sabía que tal vez toda esa verdad estuviera exagerada ya que esa era de las especialidades de todos en la mafia, pero sabía que debía ir con cuidado, primero se tomaría la molestia de conocerlo para después trazar su plan a seguir ya que, si deseaba pasar un futuro con el doncel a su lado y debía hacer las cosas tal y como su madre siempre le indico de pequeño diciéndole que como caballero debía hacer las cosas de forma correcta, en hablar y conquistar a la persona amada antes de nada y primero obtener su amistad antes de buscar algo más.

Ese día amaneció con un dolor de cabeza… la verdad eran demasiadas preocupaciones para una sola semana… irónico se alejó de la mansión para descansar y al contrario consiguió más problemas que estando encerrado en su oficina haciendo su habitual papeleo, por ello decidió salir a dar un paseo y en su andar entro al centro comercial, al cual ingreso sin dudarlo ya que estar rodeado de gente le ayudaría a dejar de pensar en todo… aunque sea por un rato, en eso empezo a observar los aparadores de las tiendas hasta que su vista capto algo curioso, dentro de una tienda de maternidad estaba Alaude observando algo… curioso, por lo poco que le conocía podría asegurar que él jamás estaría en un lugar como ese por cuenta propia así que con una sonrisa en los labios entro al local a saludarle.

- Alaude – le saludo alegre parándose a su lado y notando que este le miraba con el ceño fruncido – eh, ¿te asuste? – pregunto en tono divertido, pero en eso recibió un golpe en su brazo con las esposas de este – ¡itte…! oye en serio tu amor duele – se quejó.

- Deja de decir ridiculeces herbívoro – dijo molesto.

- ¿Y qué andas haciendo aquí?

- Lo que ves.

- Que frio – opino

- ¿Qué quieres herbívoro?

- La verdad, estaba de paseo y fue coincidencia el que nos encontráramos – indico con calma.

- Hmm…

- Sabes me gustan estos – dijo tomando unos zapatitos tejidos de color naranja claro.

- …

- ¿Podemos comprarlos?

- Has lo que quieras herbívoro – dijo fastidiado mientras buscaba girarse para seguir buscando a la omnívora, pero en eso noto que era jalado de su brazo – suéltame – le ordeno, al mismo tiempo que se preparaba para volver a golpearlo.

- Es que ahí está tu mamá – indico rápido Giotto señalando a la rubia que les observaba desde una distancia prudente.

- … - Alaude busco zafarse de su agarre mirándolo con el ceño fruncido.

- Hola Giotto, que te trae por aquí – pregunto de forma casual la rubia mientras se acercaba a los chicos.

- Pues estaba dando un paseo para relajarme – respondió con sinceridad Giotto.

- Oh bueno, ¿te gustaría acompañarnos? – sugirió Elena – estamos escogiendo la ropa para los gemelos.

- Si / No – hablaron al mismo tiempo Giotto y Alaude, por lo que el rubio platinado miro de reojo al herbívoro que estaba a su lado y frunció el ceño.

- Entonces sigamos – dijo animada la rubia divertida ya que ambos contestaron al mismo tiempo.

Elena solo era una mera espectadora notando cada pequeño gesto que hacia su hijo en compañía del rubio y la curiosa relación e interacción que tenían, donde se alegro al notar que sus sentidos de madre no le fallaban y todo indicaba que tal vez ese chico era el indicado para ser la pareja de su hijo.

Siguieron revisando las tiendas donde de vez en cuando, Giotto era disciplinada por decir comentarios tan herbívoros… pero lejos de enojarle o molestarle ese comportamiento, al rubio parecía divertirle.

Al final del paseo y pese a la negativa del rubio platinado sus acompañantes terminaron comprándole muchas cosas para los futuros bebes donde la mayoría de los gastos fueron cubiertos por Giotto. E igual decidieron entrar a un restaurante bufete por algo para comer y hacer una parada para descansar.

- Aun me siento mal – hablo Elena – si gustas dime cuanto es y te lo regreso.

- Descuide Elena-san no es molestia.

- No señor, tu no debes estar gastando tu dinero en estas cosas yo dije que las compraría porque soy su abuela, esta bien que desees comprarle un regalo a mi hijo, pero tampoco es correcto que pagues toda la cuenta de algo que no te corresponde.

- Am… bueno…

- Oh mira, ya sirvieron mas de esa rica pasta – dijo alegre notando que uno de los empleados del lugar colocaba mas alimentos en la barra de servicio – ya vengo – informo colocándose de pie para ir a servirse un poco más.

- Herbívoro quieres dejar de ser muy obvio – le regaño Alaude, quien tenia los ojos cerrados y estaba disfrutando de su comida.

- Cierto, es que la idea de que todo eso es para los gemelos me emociono y no me medí.

- Bueno deja de ser obvio o la omnívora sospechara ya que nadie cubre una cuenta como esa solo porque sí.

- Bueno… es que la verdad el dinero nunca a sido de mi interés – confeso con algo de pena Giotto.

- Si que eres un herbívoro curioso – dijo divertido Alaude.

- ¿Eh? ¿porque lo dices?

- Eres el primer herbívoro mafioso que escucho que dice que el dinero no lo es todo – dijo sonriendo de lado y mirando de reojo.

- Bueno es que yo prefiero los dulces al dinero – confeso el rubio sonriéndole.

- … - Alaude no dijo nada y solo desvió la mirada, en eso recordó ese detalle que le enojaba, pero cuando estaba por girarse para reclamarle algo noto que Giotto también se habia ido a buscar más comida – herbívoro… - murmuro para sí entrecerrando los ojos.

Al llegar a la barra Giotto tomo un nuevo plato y se encaminó hacia la sección de postres para empezar a tomar algunos de estos.

- Mucho dulce no es bueno – escucho que le hablaban, notando que Elena se acercaba hasta el para igual seleccionar un postre.

- Es que los dulces son mis favoritos – confeso algo apenado.

- Bueno Giotto aprovechando que estamos a solas creo que ya me puedes decir la verdad – indicó de forma seria Elena, asustándolo.

- Verdad… a…. ¿a qué se refiere? – pregunto nervioso.

- No me mientas Giotto, crees que no me e dado cuenta, así que confiesa.

- Am… bueno… yo… vera yo, yo pensaba decirle a usted y a su esposo, pero no sabía cómo lo tomarían porque yo…

- Hehe tranquilo no tienes que ponerte nervioso yo lo digo porque se nota que estas enamorado de mi hijo, pero me gusto tu cara de asustado jajaja.

- ¿Eh…? - ante eso Giotto se sonrojo, por un momento habia pensado que era lo otro – ah eso… pues… s… si, Alaude me interesa mas que como un amigo.

- Hmm… ¿aunque tenga a su interior a unos bebes que no son tuyos? – dijo de forma seria Elena.

- Aun así, me gustaría estar al lado de ellos – indico de forma segura Giotto y realmente no mentía, antes de enterarse de todo se habia planteado seriamente tratar a esos bebes como suyos, aunque no lo fueran ya que noto que empezaba a sentir algo por el rubio platinado… y ahora que sabia que esos bebes realmente eran suyos tenia mas ganas de tenerlos a su lado y conseguir el amor de Alaude.

- Me gusta esa respuesta – indico sonriendo de lado Elena y caminaba de regreso a la mesa.

Tras terminar de llenar su plato con diversos pasteles y dulces Giotto regreso a la mesa, pero justo cuando estaba por probar todos esos sabrosos y deliciosos postres noto que su plato habia sido robado.

- ¡Hey! – se quejó, pero enseguida recibió un castigo ejemplar y fue esposado hasta la muerte por tratar de quitarle esos postres a Alaude y que todo eso fuera su culpa.

Elena solo se limito a ver divertida a ambos chicos, se notaba que ambos se entendían y le alegraba notar que su hijo se estaba divirtiendo en compañía de Giotto.