Capítulo 7.- Siguen las complicaciones (parte dos: la cena).
Previamente…
¡La cena! — dijo Gokú muy contento.
¡Espera Kakarotto! — le reclamó Vegeta — ¡Esa cena es mía!
¡Papá! — Gohan trató de alcanzarlo — ¡Yo también quiero comer!
¡Señor Vegeta! — Mirai Trunks hizo lo mismo.
Vegeta y Gokú llegaron al mismo tiempo y se abalanzaron sobre una gran fuente con bocadillos. Sus hijos trataron de detenerlos al darles alcance.
¡Kakarotto! — gruñó Vegeta tirando de la fuente hacia él —. ¡Es MI cena, tú perdiste la apuesta!
Pero Vegeta… — el aludido tiró hacia sí — tengo hambre, no quiero quedarme sin cenar.
Papá… — dijo Gohan tratando sin éxito de tomar la fuente para apartarlos — Vegeta tiene razón… perdiste en buena lid.
Señor Vegeta… señor Gokú… — Mirai Trunks también tomó la fuente, aunque sin saber hacia donde jalar — lamentablemente es verdad… usted aceptó la apuesta.
Oigan chicos — contestó Gokú sin dejar de tirar para no darle a Vegeta todo —, mi cena…
Las dos mujeres que se desviven por ellos llegaron al momento adecuado, pues algunos meseros los quedaron viendo con la boca abierta de sorpresa y susto.
¡Gokú! — le reprochó Milk, jalándole un poco la oreja —. ¡Compórtate por favor, se buen ejemplo para tu hijo!
Vegeta… — Bulma le reprendió también al mismo tiempo, mirándolo con enfado — demuestra tu "educación real" y tu "nobleza".
Milk… me duele… — dijo Gokú a su vez, agachándose un poco a la altura de su esposa por el tirón.
No tienes porque hablarme así mujer — Vegeta rezongó mirando a Bulma igual que ella lo veía —, el Príncipe de los Saiyajins no tiene porque darle cuentas a una terrestre inferior como tú.
Vamos a arreglar esto como lo harían las personas normales — dijo la peli azul en respuesta, y dirigió la vista a su amiga —. ¿Estás de acuerdo Milk?
Por supuesto — contestó la aludida soltando delicadamente a su esposo.
Las dos se cruzaron de brazos y los miraron muy serias, tan serias que hasta el mal encarado Príncipe parecía un chico sonriente a su lado. Eso puso nerviosos a los dos tragones mayores… Gokú rascó su nuca aparentando calma y sonriendo tontamente, Gohan se escondió detrás de su padre, un tanto asustado por la expresión macabra de su progenitora; Mirai Trunks parpadeó asombrado y Vegeta trató de no intimidarse sin mucho éxito, pues retrocedió un paso ante la ira escondida de la joven científica. Los demás entraron al área y les brotó una gota anime colectiva ante semejante escena.
Bien Gokú — habló Bulma sin cambiar la expresión —, aceptaste la apuesta con Vegeta y perdiste, por lo tanto…
Pero Bulma, no quiero quedarme sin cena — protestó un poco mirando a su amiga con un deje de seriedad —. No puedo dormir bien sin tener algo en el estómago.
Admítelo Kakarotto — le interpeló el Príncipe un poco alto, sin poder ocultar su desagrado —, me gané la cena, TU cena ahora es MI cena, de buena y justa manera.
Denme un minuto — dijo la de cabellera azul una vez más, después de poner brevemente los ojos en blanco.
Sin previo aviso jaló a su amigo de años un poco aparte, dejando a los demás parpadeando de la duda. "¡Saiyajins irracionales tenían que ser ambos!" pensó la chica arrastrando al de peinado punk.
¿Qué pretenderá Bulma? — se preguntó Gohan por lo bajo.
Lo ignoro — le contestó Mirai Trunks igual de callado, mirando de reojo a su padre y a la señora Milk, los cuales tenían un tic en la ceja y gesto de "¿What?"
Amigos, tomen asiento por favor y disfruten la cena — les indicó la peli azul a sus demás compañeros al pasar a su lado en lo que llevaba con trabajo a Gokú de la manga del saco, con una sonrisa alegre —. Yamcha, estarás a mi lado, junto con Vegeta y el joven del futuro. Regreso en seguida.
Eee… si, claro — contestó el aludido un poco dudoso.
"¿Sentarme con Vegeta? Bulma está loca" pensó el joven luchador con una sonrisita tonta.
Oye Bulma… ¿qué pasa? — habló al fin el ingenuo Saiyajin, pues la chica lo había tomado por sorpresa.
Pon toda tu atención Gokú — dijo ella deteniéndose al fin, mirando de reojo hacia donde se quedaron Milk y Vegeta, considerando que era una distancia adecuada para que no los escucharan —. Se que eres demasiado tragón, y déjame decirte que Vegeta no se queda atrás…
De eso no me cabe duda — le interrumpió —, pero no es justo que…
Guarda silencio — le hizo movimientos con las manos —, y baja la voz. Te explicaré lo que haremos para que no te quedes sin cenar, sin que Vegeta sospeche algo.
¿En serio? — la miró con ojitos esperanzados —. ¿Me lo aseguras?
¡Shh! — lo calló un poco irritada —. Claro. Ahora… — bajó la voz y le habló cerca del oído parándose de puntitas sobre sus tacones — dale tu cena sin rezongar, mandaré servicio a cuarto más tarde para que complementes tus necesidades básicas alimenticias.
Pero… — el de peinado punk quería quejarse otra vez.
Sin "peros", eso es lo mejor — lo miró enojada separándose de él —. Enséñale a ese "Príncipe de los Envidiosos" lo que es aceptar una derrota sin perder la dignidad, que mucha falta le hace… y no seas quejumbroso. No digas nada de esto, ni a Milk. Más tarde le comunicare yo.
Gokú se quedó meditando un poco, como tratando de encontrarle sentido a la explicación de su amiga. A lo lejos Milk cambió el gesto y decidió sentarse en una mesa cercana con su hijo, sabiendo que la joven científica encontraría la solución práctica para evitar que su marido peleara con ese salvaje extraterrestre… ¡sería tan vergonzosa una guerra por comida! En tanto el Príncipe se cruzó de brazos sin quitarles la vista de encima, con Mirai Trunks a su lado. Yamcha se le acercó al joven del futuro.
¿Qué pasó? — preguntó con curiosidad.
La señorita Bulma arreglará… la apuesta de la tarde — le explicó con seriedad, mirándolo con ese gesto fruncido heredado, aunque con una expresión más amable.
Ahh, entiendo — contestó y le lanzó una mirada al Saiyajin de levantada cabellera, el cual no le había prestado atención.
Bueno — contestó al fin el ingenuo Saiyajin a su compañera de aventuras —, pero no vayas a tardarte con el servicio — le dijo sonriente.
Descuida — ella le correspondió el gesto amable —. Ahora a cenar ligero, y no abras la boca más que para comer.
Regresaron sobre sus pasos.
¿Y bien? — dijo Vegeta con su tono hosco habitual.
Ni modo — Gokú se encogió de hombros, con esa mirada y gesto amable y despreocupado que lo caracteriza —, un Saiyajin también debe saber perder de vez en cuando. Buen provecho Vegeta.
Se dirigió a la mesa donde ya se encontraba su familia, dejando al Príncipe un tanto boquiabierto.
¿Qué no es lo que querías? — observó Bulma con un dejo de diversión y su linda sonrisa —, comerás a sus costillas. Yamcha cariño, siéntate junto a mí — miró a su novio con ternura —. Tú también guapo — se dirigió a su joven hijo con amabilidad —. Por favor "Alteza" — dijo un tanto melosa —, se enfría la cena.
Así que todos se acomodaron en sus respectivos asientos para disponerse a tomar sus alimentos. Los malos ya se encontraban cenando, después de pasada la primera impresión no se preocuparon más por los "Z". En realidad sólo el Dr. Maki y Majin Boo parecían comer con ganas, aunque Dabura y Babidi mordisqueaban pequeños bocadillos como para no dejar.
Claro que la presencia de Yamcha incomodaba tantito a Vegeta pero, para no demostrar nada, prefirió ignorarlo y comer como su "nobleza" le indicaba, sin decir ni media palabra. Mirai Trunks decidió imitar a su progenitor para no intervenir en la empalagosa conversación de su futura madre y el novio actual de ella. Bulma le dedicó atención a Yamcha, como compensando su falta de interés desde que llegaron a Montecarlo. El joven luchador no se encontraba muy a gusto que digamos, y se abstuvo de darle a su novia besos y abrazos efusivos que tenía ganas de darle… se cohibía también ante el altanero Saiyajin, aunado a que la peli azul era tan considerada con el guerrero espacial que limitaba las muestras de cariño para no molestarlo. A pesar de ese detalle tuvieron una plática amena sobre ciertas cosillas de pareja.
Pikoro fue a sentarse con Gokú, sólo para ver más de cerca a Vegeta y sus gestos. Milk le había dado a su marido su porción correspondiente para apaciguarle un poco el hambre.
Me doy cuenta de que, a pesar de todo, esa mujer es bastante inteligente — habló Pikoro después de tomarse un buen vaso con agua en lo que el de peinado alborotado se zampó en un dos por tres la cena de su esposa —. Mira que convencerte de no tragar como cerdo para que le des ese gusto a Vegeta… y encima de todo tener a Yamcha ahí sin que el arrogante diga ni pío…
Es que Bulma es la más lista de todos — dijo Gokú —, así que no ha de faltar mucho para que…
Pero el que no aprende a cerrar la boca eres tú — le interrumpió el namek viéndolo de fea manera.
¿Para qué papá? — intervino Gohan, que no había perdido detalle de la charla. Milk también lo miró con curiosidad.
Para que… — "¡Chispas, otra vez!" pensó algo preocupado— para que… Vegeta llegue al nivel de SS con su ayuda — "¡Qué se lo crean!" sonrió como bobo en lo que rascaba su nuca.
¡Aahh! — dejó escapar el chicuelo, no muy convencido de las palabras de su progenitor. Volvió la vista hacia Pikoro —. Señor Pikoro… ¿es cierto eso?
El verde alienígeno miró a su joven discípulo con esa cara tan seria e intimidante, que el pobre se dio cuenta de que no debía importunar a su maestro sobre temas que no eran de su incumbencia. Aun así el namek le contestó parcamente.
Posiblemente — dijo —, pero sólo son ideas tontas de tu padre a mi parecer, aunque… como es ella no podemos saberlo a ciencia cierta. A lo mejor desea estudiarlo detenidamente para un proyecto científico.
Eso — dijo Gokú sin haber entendido ni papa del breve discurso, con un deje de entusiasmo —, eso está haciendo Bulma por Vegeta.
Eee… — tartamudeó el peque, un poco apenado por la ingenuidad del autor de sus días — si tú lo dices papá…
Lo que sea que este planeando Bulma… — opinó Milk mordisqueando una zanahoria — ese Vegeta nunca va a poder ganarle a Gokú — miró a su marido complacientemente —. Así le haga una cámara de gravedades inmensas, tú siempre serás mejor que él en todo.
Sí Milk — se apenó un poco agachando la cabeza y sonriendo con vergüenza —, lo que digas.
Pikoro puso los ojos en blanco por un breve instante. Lo que nunca sospecharía la esposa de Gokú es que Vegeta pudiera llegar a ser mejor marido que el suyo, en casi todos los aspectos.
Estaban todos tan entretenidos en su cena y en sus conversaciones que no se percataron de la llegada de una muchacha de cabello azul semejante al de Bulma, aunque de un tono más oscuro. Vestía un sencillo vestido en color mostaza. La chica se dirigió a la mesa en donde la joven científica platicaba con su novio en tanto sus acompañantes Saiyajins se dedicaban a… tragar educadamente.
¡Yamcha, mi amor! — gritó abalanzándose sobre el luchador, abrazándolo y sentándose en sus piernas, distrayendo a todos de lo que hacían, incluidos los meseros que estaban ahí para atenderlos —. ¡Ya llegué!
Ma… ¿Maron? — dijo aquel tratando de soltarse de su apretón —. ¿Qué haces aquí?
¿Maron? — preguntó Bulma sorprendida, levantándose de su asiento, mirando a ambos con sorpresa —. ¿La novia de Krilin?
De Krilin nada, no señor — dijo la chica besando al de las cicatrices en una mejilla, muy cerca de los labios —. Yamcha y yo somos novios hace tiempo. Vine a verte amor — le dijo al joven —, ¿por qué estás con la loca "abuela"?
Vegeta y Mirai Trunks habían dejado de comer momentáneamente y miraron un poco a la pobre enferma mental recién llegada. A Bulma le dio un tic en la ceja ante las últimas palabras. Todos los demás sonrieron como bobos, y les brotó una gota anime colectiva, incluidos los malosos, ante la bochornosa escena.
¿Qué no es Maron, la que fue tu novia? — le preguntó Oolong a Krilin por lo bajo.
Fue… la muy traidora — dijo el pelón bastante enojado.
Se lo advertí a Yamcha — suspiró Puar mirando muy triste a su amigo beisbolista —, le dije que le traería problemas.
Mejor me la hubieran dejado a mí — opinó Rōshi sangrándole la nariz, pues esa chica es de proporciones más exageradas que la joven científica —, así se evitaba esas dificultades.
¿Qué hace esa aquí? — dijo Milk bastante escandalizada.
Parece que también es novia de Yamcha — opinó Gokú parpadeando un poco.
¿Quién es papá? — preguntó Gohan extrañado de la actitud tan impropia de la muchacha desconocida.
Una descarada — le contestó su madre, muy enfadada.
Pikoro sonrió levemente. "Vaya, así que el bruto de Yamcha abrió el camino solo. Un estorbo menos…" meditó retornando a la seriedad, "ahora depende de Vegeta".
¿Me llamaste… "abuela"? — le espetó Bulma bastante airada a la insulsa jovencita.
Pues es que eso eres — contestó la otra sin pizca de vergüenza y volvió a besar a Yamcha, quien luchaba para quitársela de encima —. Vamos a divertirnos amor, deja a esta "abuela" amargada.
Maron… espera… — el de las cicatrices ya no sabía que hacer al darse cuenta de que su "novia oficial" estaba como fiera.
Vegeta se sonrió un poco ante la escena y continuo comiendo como si no fuera de su incumbencia. "Gusano miserable," pensó divertido aguantando las ganas de carcajearse enfrente de todos "de está no sale vivo por estúpido". Mirai Trunks parpadeó observando a su futura madre, la cual, si fuera Saiyajin, fácilmente se transformaría en SS.
Yamcha… — dijo tétricamente Bulma — ¡Esta me la pagas! — apartó a la otra como si fuera un guiñapo y encaró a su aun novio —. ¡Me has estado viendo la cara, pero esto no se quedará así!
Bulma… puedo explicártelo todo… — dijo el aludido bastante asustado.
¡No quiero oírte, cretino! — lo abofeteó con tantas ganas que el pobre luchador fue a parar al suelo con el cachete bastante inflamado.
En tanto Maron casi se cae sobre el de cabellos lilas, pues Bulma ni siquiera se fijó para donde la aventó, de lo enojada que estaba. El muchacho se apartó rápidamente de su camino. El agresivo y arrogante Saiyajin ni la peló, mirando con diversión los golpes que la desquiciada y hermosa hembra le metió a la lombriz arrastrada sin dejar de gritarle. La demente jovencita les puso atención a los dos galanes, volviendo a sonreír.
¡Hola guapos! — les dijo en tono un tanto bobo —. ¿Por qué no salimos juntos los tres y nos olvidamos de la "ancianita"?
Eee… — tartamudeó Mirai Trunks — disculpe señorita… no la conozco.
Ni que estuviera loco como el gusano ese — espetó Vegeta al tragar el pedazo de carne que masticaba, mirándola momentáneamente con gesto de asco —. Sólo a un tarado idiota se le ocurre enredarse dos veces al mismo tiempo.
¡Van a ver que la pasaremos súper! — no hizo caso a sus razones y se abalanzó sobre ellos con intenciones de abrazarlos —. Soy experta en consentir a los hombres, no podrán quejarse.
En ese instante, en tanto los Saiyajins pusieron cara de susto, y después de que la joven científica le dio a su ex – novio otros tres bofetones más diciéndole "¡Mentiroso, vil, mujeriego!" se percató de lo que pensaba hacer su competencia, y, olvidándose del luchador, atrapó a Maron en el aire.
¡Ah, no! — le dijo tomándola de las greñas —. ¡Quédate con Yamcha si quieres, pero a ellos no los tocas!
¡Suéltame "abuela", estás loca! — gritó la muchacha queriendo liberarse.
¡No me llames "abuela"! — la científica le dio una sacudida brusca —. ¡Eres una corriente busca hombres!
Se agarraron dándose de golpes ante el asombro de todos, especialmente de sus consentidos, los cuales parpadearon con la boca abierta.
Creo que iré a ayudarle — dijo Milk levantándose.
¿A quién? — preguntó Gokú mirándola sin entender —, ¿a Bulma o a Maron?
Pues a Bulma — dijo la morena un tanto irritada por la falta de sentido común de su esposo.
Me parece que no lo necesita — observó Gohan.
Efectivamente la joven científica le metió a la loca muchacha dos contundentes puñetazos, mandándola a volar hacia el jardín por un ventanal abierto. Inmediatamente volvió a ver a Yamcha, aun echando chispas por sus pupilas azules, que en ese momento parecían huracanes.
Y tú… — se dirigió amenazadoramente tomándolo por la solapa.
Bulma… yo… — tartamudeó.
¡Lárgate de una buena vez con ella! — lo arrojó con fuerza.
El joven apenas si pudo gritar:
¡Jerónimo! — fue lo último que se le escuchó.
La peli azul sacudió sus manos como quitándose la mugre. Había quedado un tanto despeinada y su vestido algo roto, o sea más abierto del muslo y del escote. Retomó a la calma y, mirando a todos sus amigos y a los enemigos, volviendo a sonreír, dijo:
¿Me disculpan un momento? Sigan divirtiéndose — después miró a los hombres de su corazón —. No se vayan a ir, regreso en cinco minutos.
Los aludidos aun no habían cerrado la boca. Padre e hijo casi se abrazaban cuando Maron se lanzó sobre ellos y se quedaron estáticos en esa posición en lo que Bulma se lió a golpes con la otra chica. La vieron alejarse visiblemente sorprendidos por su actuar. Mirai Trunks sabía que su mamá defendía lo que quería… pero a su madre en su tiempo tal vez le faltaron agallas para defender su amor, o le faltó paciencia para soportar a su padre. Vegeta se imaginaba lo que esa mujer era capaz de hacer cuando algo la incomodaba de verdad… por algo se le plantaba enfrente sin achicopalarse fácilmente en su presencia, aunque no pensó que llegara a perder el estilo con otra más demente, y por el gusano maloliente o… ¿por su persona? Porque, bien declaró en la maldita entrevista, aunque no de forma directa, que el joven del futuro no le interesaba como para una relación de pareja, simplemente le tenía cariño… ¿Entonces? Decidió no quebrarse la cabeza y, sentándose pesadamente, continúo con su interrumpida cena.
No cabe duda… esa mujer está bastante loca — gruñó por lo bajo mordiendo un buen pedazo de carne.
Si usted lo cree… — su futuro hijo lo imitó al sentarse, con los ojos abiertos como platos.
Afuera se escucharon algunos gritos y Puar se elevó para ir a regañar a su amigo.
Ahora sí perdió a Bulma — murmuró el gatito volando hacia el ventanal.
Ten Shin Han, Krilin, Oolong y Kame Sen'nin también continuaron comiendo, visiblemente ruborizados. Chaozu parecía haberse bronceado de lo rojo que estaba. Gokú se encogió de hombros y se resignó a morder la zanahoria que Milk había dejado en la mesa, pues ella fue tras su amiga peli azul con discreción. Gohan le dio a su padre otra porción de su cena, apenado como todos por el incidente. Pikoro sonrió levemente, sin quitarle la vista a Vegeta, como leyendo sus pensamientos y comprendiendo que, en su interior, el ego de por si alzado del Príncipe estaba más arriba de sus negros cabellos en punta. La mujer de ojos y cabello azul mandó a volar al luchador y encima se peleó con otra por defenderlo de su acoso. Si eso no funcionaba para juntarlos de una buena vez sería porque el engreído tal vez deseaba una prueba más… dependía de la joven científica consentirle algo. El namek hizo gesto de asco, imaginando lo que un tipo como Vegeta era capaz de pedir y hacer… ni Gokú en su matrimonio se atrevería a tanto, a pesar de llevarle "años luz" de "experiencia".
En el baño Bulma se limpió la cara y se retocó el maquillaje, soltó su cabello y lo cepilló para dejarlo bien acomodado y disimular un leve moretón que le hizo Maron. Se arregló el vestido y se puso otro poco de perfume. Milk la alcanzó.
Bulma… — le preguntó al entrar — ¿estás bien?
¿Por qué no habría de estarlo? — respondió con una sonrisa —. La noche aun no termina.
Bueno, pensé que… — tartamudeó la morena.
¿Qué iba a llorar por Yamcha? — la peli azul se puso momentáneamente seria —. Algo me decía que… si no se dieron las cosas hace años, iba a ser imposible ahora — suspiró un poco para hacerse la fuerte y volvió a sonreír —. Tengo amigos de sobra… no voy a morir por él.
¿De verdad estás tranquila? — su amiga la miró entre suspicaz y dudosa.
Milk… — desvió la vista para salir — vamos, terminemos por hoy; no quiero llorar ahora.
Y… ¿qué harás después?
Más tarde… tal vez sí haga duelo — contestó la joven científica sin verla —. Ya mañana será otro día para continuar con mi vida.
Yamcha tuvo que irse para llevar a Maron al aeropuerto, después de convencerla que la llamaría en cuanto regresara y que le llevaría autógrafos de esos dos hombres tan atractivos que acompañaban a la "dulce abuela Bulma". ¡Cómo si Vegeta fuera a consentir tal cosa! Tal vez el joven del futuro accediera… eso si es que la científica no lo mataba antes, de una forma más cruel y dolorosa que ni al Príncipe se le ocurriría en sus más sádicos pensamientos.
Por cierto que el beisbolista estaba pensando sobre la posibilidad que entre su hermosa ex novia y el guerrero alienígena surgiera una relación más allá de simple amistad… las actitudes entre ellos parecían confirmar una atracción disimulada. Ya hablaría con la joven para explicarle las cosas con calma, y así evitar que se arrojara desesperada a los brazos del altanero y engreído Saiyajin. Eso no evitó el regaño de su amigo y compañero de aventuras. Puar estaba tan molesto que le negó a Yamcha su ayuda para convencer a Bulma que sería la última vez que la engañaba, que se casaría con ella y haría todo lo que le pidiera. La aludida y Milk regresaron al comedor. La de negra cabellera fue con su marido y su hijo, y la de cabellos azules ocupó su lugar junto al joven del futuro y el de cabellera parada, los cuales la miraron brevemente. Mirai Trunks se animó a hablar al verla sonreír como si nada. Vegeta continuo comiendo sin decir ni media palabra, apreciando el bonito perfil de la muchacha y disfrutando el aroma de su larga cabellera suelta.
Señorita Bulma… ¿se encuentra bien? — preguntó el del futuro con sincera preocupación.
Claro… tal vez un poco… — lo miró con agradecimiento y cariño —. Gracias guapo, no te preocupes… ya pasara.
Ella también se dispuso a terminar su cena sin volver a hablar, como concentrada en sus alimentos, y sin atreverse a mirar directamente a Vegeta, recordando los últimos sucesos y sonrojándose bastante. Se enojó con Yamcha y Maron por atreverse a verle la cara, pero le molestó aun más que esa descarada deseara también algo con el joven del futuro y con el Príncipe orgulloso. Podría disculparla porque, al final, le abrió los ojos en cuanto a que Yamcha había dejado de ser el dulce y tímido muchacho del cual se enamoró, para sacar su lado pervertido y engañarla cada vez que podía con cualquier babosa que se le cruzara enfrente… pero lo que si no le disculparía es la osadía de pretender abusar de un joven tan guapo e inocente, y encima tratar de quitarle al hombre sobre el cual se había hecho algunas locas ilusiones. Sonrió brevemente ante sus pensamientos y se bebió una copa de vino que había pedido para pasar el trago amargo, vaciándola lo más rápido que pudo. Mirai Trunks no podía dejar de verla y hasta dejó su propia cena de lado.
Vegeta se hacía el indiferente, mirándola fugazmente. En el fondo pensaba que, por más fuerte que aparentara ser, la joven científica terminaría llorando como varias veces la había visto en cuanto tenía una discusión seria con el luchador. Por ese motivo no podía dejar de creer que la hermosa mujer era una estúpida por enredarse con un estúpido imbécil, que al parecer buscaba cualquier pretexto tonto para hacerla sentir mal. En esas ocasiones, sin comprender a ciencia cierta porque, deseaba estar junto a ella y consolarla con un abrazo, sintiendo ese hermoso y delicado cuerpo junto al suyo, y matar una y mil veces al cretino gusano por atreverse a lastimarla. La muchacha siempre parecía pendiente de sus necesidades, dispuesta a oírlo cuando él quería hablar… pero él no era recíproco con ella, porque no deseaba involucrarse en sus "sentimentalismos idiotas de terrestres"… le parecían absurdos. Y Bulma no lo importunaba con eso ni lo incomodaba de más, simplemente estaba ahí para escucharlo sin juzgarlo.
La joven encendió un cigarrillo… necesitaba algo para no soltarse a llorar delante de todos. A Vegeta nunca le ha gustado que fume, así que se lo quitó de entre los labios con un poco de delicadeza, haciéndolo polvo con sólo apretarlo.
No empieces con tus vicios mujer — le soltó en tono serio mirándola profundamente, como queriendo leer sus pensamientos y tratar de comprender su dolor —. Por ese no vale la pena que envenenes el aire… mi aire.
Tienes razón — le respondió la peli azul sin ánimo de discutir, y se levantó desviando la vista para ocultar el temblor de sus pupilas —. Con permiso, voy a descansar.
Se levantó y se fue con paso firme, despidiéndose de todos amablemente.
Bulma… — Puar la alcanzó para hablarle de cerca — lo siento, yo… no quise decírtelo por…
¿Lo sabías? — preguntó mirándolo un poco adolorida.
Sí… — el gatito se apenó —. Perdóname.
No te preocupes — la chica le dio un besito en la cabeza —. Eres un buen amigo, guardaste bien el secreto de Yamcha.
Pero te lastimé a ti — dijo muy bajito sin mirarla.
Creo que… de alguna manera tenía que terminar — suspiró y continuó su camino.
¿Va a dejar que se vaya sola? — Mirai Trunks la reprochó un poco a su futuro progenitor, quien no le había quitado la vista de encima a la joven hasta que salió del comedor.
¡Mph! — rezongó Vegeta —. Esa tonta mujer no me importa… se lo buscó porque quiso al enredarse con ese imbécil arrastrado.
El joven se levantó y, sin despedirse de nadie, fue rápidamente tras su progenitora. "Por eso mamá en mi tiempo no pudo contigo papá… eres tan duro." se dijo internamente "Espero que mamá en este presente pueda cambiarte un poco… por mi bien… el bien de mi "futuro" yo". La alcanzó antes de que subiera al elevador. Se notaba que hacía un gran esfuerzo para no sucumbir al llanto.
¡Señorita Bulma! — llamó su atención —. Que bueno que todavía está aquí. ¿En serio se encuentra bien? — la miró complaciente y cariñoso en lo que abordaron.
Pues… — las lágrimas empezaron a correr — yo… — se abrazó a él —. ¡Soy una tonta! — sollozó agitada —. Perdón, te estoy arruinando el traje — trató de secarlo con un pañuelo.
No se preocupe — le sonrió —, usted necesita desahogarse.
¡Eres un buen muchacho! — volvió a llorar —. ¡Tú mamá debe estar muy orgullosa de ti!
Llore todo lo que quiera — le dijo un poco serio sin dejar de mirarla —. A mi madre también le gusta llorar conmigo, cuando recuerda a mi padre y la forma en que nos abandonó… para morir.
Yo lloro por un baboso y tu vida ha sido más triste — ella secó las lágrimas otra vez —. ¡Qué desconsiderada soy!
El del futuro le sonrió nuevamente con sinceridad, y la besó en lo alto de la cabeza, teniéndola aun entre sus brazos.
Descuide — le dijo amablemente —. Los hombres somos tan malos que hacemos llorar a las mujeres con nuestras maldades… en serio que no las merecemos. No debería llorar por el señor Yamcha, pero le permitirá liberarse por completo — y le acarició la suave cabellera —. Han sido tantos años juntos, ¿verdad?
Salieron y se dirigían al cuarto de la joven, aunque ella mejor prefirió entrar a la habitación que el muchacho compartía con Vegeta y Pikoro.
Se sentaron en la cama del de cabellera lila y Bulma dejó caer todas las lágrimas que tenía acumuladas, entre grandes y profundos sollozos ahogados. Le había dolido mucho, al lado de Yamcha había compartido tantas cosas, aventuras y sueños… esta vez sintió que ya no habría regreso a ese lejano tiempo. No podía permitir que siguiera engañándola, ahora entendía perfectamente porque siempre su ex novio evadió el tema de formalizar la relación y hasta de tener un hijo como su madre les pedía a cada momento, algunos años atrás. Claro que tener un heredero sin una seguridad no era algo que le atrajera a Bulma. Aun así, sus instintos maternos parecían salir a flote de vez en cuando con Gohan u otros pequeños… incluso ese joven del futuro, que la abrazaba cariñosamente acariciándole un hombro para reconfortarla, le había hecho pensar más seriamente en el tema, pues irradiaba ternura para con ella.
Tendría que emprender la búsqueda de alguien más idóneo que el luchador, que siempre le sea fiel y acepte el compromiso. "Vegeta…" el nombre menos indicado cruzó por su pensamiento, y se sonrió un poco sin dejar el llanto. Ese "Príncipe" arrogante a más no poder tenía cierto encanto y atractivo, pero no podría decirse que fuera el adecuado… nunca aceptaría un compromiso de esa naturaleza, menos con ella por ser una "terrestre inferior a su clase"… así que a buscar por otro lado. Lo mejor era dejar de llorar y disfrutar esos días, ya tendrá la mente despejada para fijar sus objetivos.
Gracias — le dijo recobrando la calma después de quince minutos de melancolía —, me siento mucho mejor.
Puede contar conmigo señorita Bulma — el joven la miró profundamente con cariño —, quiero ser un buen amigo suyo.
El color de sus pupilas cambiaba entre un azul oscuro y helado cuando estaba serio, a un azul brillante y eléctrico cuando estaba sonriente. Había algo en esas juveniles facciones que le recordaban al altivo y noble guerrero… ¿será alguna característica Saiyajin?
Creo que mejor me voy — la joven se levantó con calma —. Me imagino que los demás no han de tardar y no quiero que Vegeta me encuentre aquí.
¿Le preocupa lo que el señor Vegeta pueda pensar? — preguntó Mirai Trunks con algo de curiosidad.
Ella enrojeció un poco y desvió la vista algo apenada.
Pues… — tartamudeó — nunca le ha gustado verme llorar, dice que soy débil y me veo horrenda — suspiró un poco —. No quiero discutir, ya tuve suficiente por hoy.
Entonces vaya a descansar — se levantó también para acompañarla a la salida.
Ni bien abrieron la puerta se toparon cara a cara con el mencionado Saiyajin, quien los miró alternativamente, con ese ceño fruncido y característico, fijando la vista en la muchacha, cuyos bonitos ojos azules se veían ahora enrojecidos.
Espero que hayas terminado tus dramas, mujer idiota — le soltó sin pizca de consideración —. Y que abras los ojos de una buena vez así como abres la boca… ese gusano es un tipejo que únicamente te quitaba el tiempo.
Señor Vegeta… — al joven del futuro no le gustó nadita el tono altanero y agresivo de su papá — la señorita Bulma no…
Descuida — Bulma le apretó suavemente una mano y encaró a Vegeta —. Si "Majestad", ya acabé mi drama — y sonrió otra vez… le sonrió al simio pleitista como si nada —. Y tienes razón, Yamcha es historia para mí. Ahora, si me disculpas… — dijo tranquilamente y pasó a su lado con su porte coqueto y seguro — iré a dormir. Mañana hay muchas cosas que hacer. Duerman bien — les guiñó un ojo de forma traviesa y salió contoneándose para meterse en su habitación.
La mirada oscura de Vegeta siguió el caminar de Bulma hasta que la chica cerró la puerta de su dormitorio… casi se le tuerce el cuello. Mirai Trunks prefirió aguantarse la carcajada ante la evidencia y se apartó para disimular que había visto todo. "Bien papá, tienes vía libre y mamá también te espera" meditó en sus adentros mientras se cambiaba, mirando de reojo a su progenitor. Vegeta no dijo nada más, decidió botar el traje y meterse a bañar para bajar el calor interno que sentía desde un buen rato. El Príncipe pensaba que ahora, sin la lombriz de agua puerca de por medio, tendría mayor oportunidad de desahogar sus apetitos y hacer de la hermosa mujer… SU mujer, en toda la extensión de la palabra.
Nota larga: algo triste la "ruptura", por el momento. A mi en lo personal Yamcha me caía bien desde su aparición en "Dragon Ball" y todas las peripecias que sufrió por la muchacha… jajaja se me hacían una bonita pareja, y nunca encontré la razón lógica para que Bulma lo cambiara por Vegeta, especialmente porque le tenía mucho miedo al Saiyajin cuando lo conoció personalmente en Namek, y por ser el indirectamente culpable de la muerte del luchador… hasta pensó en matarla a ella si le estorbaba en sus planes, aunque internamente admitió que le era atrayente (cuando, en el capítulo de la llegada de Frezeer a la Tierra, antes que Mirai Trunks, ella llegó con Puar en una de sus naves para alcanzar a Vegeta y a Yamcha y, cuando Yamcha le llamó la atención y Bulma le contestó, el Saiyajin pensó en un tono un tanto de "que interesante" que no nada más era vulgar, sino también agresiva… tal vez le gustaba una hembra fiera e indomable para conquistar jajaja)
Dentro del manga no lo dice del todo, en el anime se insinúa un poco que Vegeta se hizo más "blandito" con Bulma antes del inicio de la saga de Cell a plenitud (de sólo recordar la camisa rosa de "Bad Man", aunque se molestó bastante se la puso jajaja) y la joven estaba muy al pendiente de sus necesidades (cómo pensar en que estuviera bien en el espacio o el hecho de ir a auxiliarlo en cuanto la cámara explotó), se ve que ya se gustaban; pero no da a entender más de cómo Bulma y Yamcha rompieron, sólo habla de las infidelidades del de las cicatrices para con ella, sin ir más a fondo. Su ex novio fue el que se enteró "primero" sobre la relación entre su antes chica y el altanero Saiyajin… y del nacimiento de Trunks, algo que se ve no lo tomó nada a bien, pero que tuvo que admitirlo.
Pero en fin, por algo Toriyama lo decidió así. Yamcha fue perdiendo espacio y Vegeta se hizo más sobresaliente, y, a pesar de ser tan altanero y arrogante, la joven científica terminó viviendo a su lado, criando a dos hijos con él. También el Saiyajin sufrió sus cambios, por ella dejó de hacer muchas de las cosas malas que tenía en mente. El final de mi capítulo fue algo picante… ¡la provocativa Bulma Briefs al ataque!, dejando a Vegeta todo alborotado jajaja.
P.D. No conocí muy bien a la tal Maron, no la recuerdo del todo, pero me llegó a caer en la punta del hígado, especialmente porque la he "visto" en otros fics alusivos de DBZ, la ponen tan chocante y torpe… también abusé de su persona, jajaja. Sigan divirtiéndose.
