Disclaimer: Los personajes de la caricatura no son de mi propiedad, yo solo los utilizo para depravarlos un poco sin recibir nada a cambio (a menos que el lector considere adecuado pagar con un review). Escribo fics por hobbie, de fan para fans.
Advertencia: Leve lenguaje vulgar.
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Campanas
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Las campanas que adornaban la entrada del local volvieron a sonar por novena o décima vez. Butch ya comenzaba a fastidiarse del tintineante sonido, la terca, malhumorada y condenadamente deseable mujer lo estaba haciendo esperar aun habiéndole advertido que no lo hiciera. Los segundos seguían corriendo y para su mala suerte, los cigarrillos se habían acabado, el que ahora encendía era el último de la cajetilla y maldijo mentalmente cuando se dio cuenta de eso.
Recargado en la pared con las manos en sus bolsillos vio a la gente pasar. Compras y más compras navideñas, todos iban tan deprisa que no les importaba malgastar el dinero en absurdos adornos y regalos que no servirían para después. El consumismo en su máximo esplendor. Aunque el moreno no se quejaba, él también solía ser materialista en algunas ocasiones, solo que el dinero no le era ningún problema y podía conseguir lo que quisiera sin esforzarse, las ventajas de tener fuerza sobrehumana para intimidar, solo tenía que cuidarse de sus enemigas para que no lo intentaran atrapar.
Sonrió al recordar la última pelea que tuvo con Buttercup, habían pasado por lo menos unos diez años de eso cuando todavía eran unos críos. La chica lo había golpeado como nunca sin saber que esa sería su carta de despedida, después de eso se largó de Townsville junto con sus hermanos para hacerse más poderosos y regresar a matarlas. Claro que en el proceso los planes cambiaron y diez años después habían regresado a la ciudad, tan diferentes que eran casi irreconocibles. Obviamente la villanía no la habían abandonado y, para pesar de algunos, jamás lo harían.
Movió su cuello con pereza, comenzaba a acalambrarse y la maldita Superpoderosa no daba señales de llegar. Bueno, se lo había advertido, iría por ella directamente a su casa.
—¡Hey, idiota!—Reconoció la voz en seguida, no necesitaba voltear a su dirección para averiguar de quién se trataba.
—¿Qué?, ¿la puntualidad no es cosa de héroes?—Comentó disfrazando el fastidio, ella puso los ojos en blanco.
—El deber con el crimen es asunto nuestro. Llegué tarde porque los agentes de la policía identificaron un cadáver cerca de la carretera, saliendo de la ciudad. Y como inútiles que son siempre, nos llamaron, creyendo que ayudaríamos a resolver más rápido el caso—Butch arqueó una ceja al tiempo que apagaba la colilla de su cigarro con la punta de su bota. No entendía por qué le estaba diciendo eso, ni siquiera le había preguntado y no requería explicaciones de su parte, solo deseaba molestarla con su retraso—. Ahora, ¿me vas a explicar qué le pasó al jefe de La Mafia? Blossom está muy segura que ustedes tienen que ver en esto. Hace meses descubrimos que tienen relación con la organización.
El Ruff sonrió altanero y pasó de largo a la chica para ir directamente hacía su moto estacionada. Buttercup frunció el ceño.
—Sube—ordenó él.
—No, hasta que me digas quién lo mató. ¿En qué otras mierdas estás metido? ¿Tus hermanos también están en esto? Porque te juro que si…
—¿Y qué si lo estamos?—Interrumpió con total calma, sin verla—, ¿te sorprende? Debiste esperarlo de nosotros, ¿o crees que solo nos involucramos en delitos tan leves como carreras ilegales?
—¿Quién lo hizo, Butch?—El aludido chasqueó la lengua, odiaba cuando ella se ponía seria. Se volvía la heroína aburrida que tanto detestaba y añoraba molerla a golpes. Pero lo entendía, era su trabajo, era su deber. Buttercup podía ser la mujer más testaruda que conocía pero no era una estúpida irresponsable y la influencia que tenía de sus hermanas no ayudaba en que fuera completamente la chica rebelde que anhelaba follar.
—Hoy no—pidió con hastío—. Después te encargas de investigarme lo que quieras y acosarme para que sepas hasta las veces que voy a cagar, pero hoy vas a subirte en la puta moto para que podamos pasar el resto de la tarde, ¿sí?
Buttercup lo meditó por unos segundos y después soltó un bufido. Sin hacer espera más al chico que ya encendía el motor, se puso el casco y se acomodó detrás de él para abrazarlo por la cintura. Por fin se alejaban del local donde la campana había irritado los oídos tan sensoriales del Rowdy, solo el ronroneo de su preciada motocicleta lo calmaría y ya si Buttercup quería cooperar al no ser tan necia, también serviría de ayuda para pasar un buen rato.
Ella cerró sus ojos para olvidarse del estrés que el dichoso caso le causaba. Tanto su hermana mayor como ella sospecharon en seguida del trío más peligroso de delincuentes. Bubbles por fortuna no se había enterado de nada, supo que de hacerlo se sentiría angustiada ante la posibilidad de que Boomer tuviera que ver en el homicidio, porque, no es como si la rubia se sintiera cómoda al salir con un asesino. La pelinegra, en cambio, no le afectaba saberlo, aunque sí le decepcionaba bastante el que Butch o alguno de los otros dos no tuvieran un mínimo de principios. Por eso estaba segura de que con un RRB no había futuro, pero… ¿por qué parecía deprimirse por eso? ¿No se suponía que le daba absolutamente igual esas cosas? Solo coqueteaba con el cretino que la llevaba a… bueno, no sabía a dónde carajos la llevaba, pero daba lo mismo, solo veía en Butch la posibilidad de un buen polvo, ¿por qué se preocuparía si era una persona rastrera? No es como si ella esperara algo más de él, un futuro a su lado, estable, formal o esas mierdas que tanto soñaba Bubbles con Boomer. No, claro que ella no era así, ¿verdad? No podía empezar a pensar en otras posibilidades con ese bastardo pervertido.
De repente habían parado y Buttercup echó un vistazo en el lugar donde se encontraban. Se quitó el casco para ver mejor y resopló al saber que se trataba de un bar a las afueras de la ciudad. No era para nada inusual que se vieran en lugares apartados, lejos de la farándula que la acosaba cada vez que se olían que estaba haciendo algo indebido.
—Juguemos una partida de billar, preciosa. Si yo gano me adelantarás parte de mi regalo esta noche, o sea que no concluiremos tan delicioso acto—pronunció con deseo a la vez que fingía resignación—, pero sí que la pasaremos muy bien con otros jugueteos previos.
—¿Y qué si yo gano?—Preguntó la Superpoderosa, divertida.
—Si tú ganas seré tu esclavo hasta Navidad—Butch notó como su contraparte femenina se relamía los labios, posiblemente ideando las cosas humillantes que le obligaría a hacer. La conocía bien, nunca rechazaría un reto como ese.
—Está bien—aceptó y se adelantó para entrar al local—. Voy a acabarte tan pronto que lamentarás haber apostado conmigo.
Luego abrió la puerta y el ruido de una campana provocó en Butch el disgusto que creyó dejar atrás. Bueno, no es como si ese molesto inicio presagiara su derrota en el billar, ¿cierto? Su cuerpo necesitaba liberar tensiones, definitivamente no iba a perder.
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Aquí el de hoy. Mañana toca "Cascabel" y por fortuna ya sé que hacer para ese. Jejeje.
Por cierto, ya que me hiciste una pregunta, SuisRen, lamento decirte que en este fic no pienso escribir lemon. Sé que con la situación de los verdes podría hacerlo, sin embargo, ya he clasificado el fanfic como raiting T y eso no incluye la narración de las relaciones sexuales. Quizás después me anime con otros escritos pero por lo pronto me quedaré en lime con este. Espero entiendas y disculpa si querías leer algo más explícito u.u. De todas formas muchas gracias por leer y por tu review. c:
¿Sabías que ya se me está haciendo costumbre escribir estos capítulos a última hora? xD
Mortem.
