El Cuervo
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Harry Potter y ninguno de sus personajes me pertenece, de lo contrario estaría forrada :3
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Omake 4.
Aun cuando el mundo mágico tenía un gran avance en curaciones que evitaba cierto procesos casi barbáricos como el de los muggles. Para algunas enfermedades parecía imposible no recurrir a los métodos no mágicos.
Al parecer un trasplante de hígado era imposible, una vez que el dichoso órgano se dañaba era necesario al menos una porción compatible y después se podrían usar las pociones de reposición y sanación que reducirían meses de recuperación a menos de una semana.
Por desgracia para James Sirius Potter a pesar de su extensa familia, ninguno de sus hermanos, primos, padres, tíos, ¡nadie! Era compatible.
Así que tendría que entrar a una lista de espera muggle en busca de un donador para su hígado. Y es que realmente el ser una persona de terrible carácter le había acarreado una cirrosis biliar que se había complicado a tal grado que le causó una falla hepática y aun cuando la pociones ayudaban, no harían mucho a largo plazo.
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Leía el profeta sobre el avance de los Chudley Cannons, el actual equipo campeón y al cual había tenido que renunciar temporalmente por enfermedad. Estaba realmente frustrado, era mitad de temporada y aun cuando el equipo había jugado tan bien no significaba que pudiera existir algún revés.
—¡Hey! ¿Cómo te encuentras? —dijo una voz que pocas veces escuchaba y realmente no era muy alentador.
—¿Qué quieres? —cuestión James, buscaba no enfadarse, sabía que sería peor para él—. ¿Quién te dijo que estaba aquí? Le pedí a Lily que no dijera nada.
—Fue Albus —dijo un tanto sínico el ya hombre de veinticinco años.
En ese tiempo se habían encontrado varias veces, aunque no siempre en buenos términos. James odiaba a Patrick, el resentimiento heredado y alimentado por su madre no había disminuido aun cuando sus hermanos parecían realmente encantados por el hombre.
Lily quedo embelesada con ser una hermana princesa, rápidamente quedo prendada al joven. Albus un chico más reservado tuvo un primer acercamiento gracias a la pelirroja y aun cuando los lazos no fueran tan obvios como con la menor de los Potter, el joven mago quedo muy impresionado por su medio hermano, al parecer era un hombre muy diestro en muchos ámbitos mágicos, no solo pociones y duelos, Albus amaba la trasfiguración Patrick era un experto en teoría y práctica. Una vez escucharon que la madre de Patrick era un genio en la mágica, había tenido las más altas calificaciones obviamente el chico había heredado su talento. Y con eso la capacidad de acercarse a sus hermanos, para desgracia del mayor de los Potter.
Así pronto James se resintió con sus hermanos menores, acusándolos de una especie de traición y abandono. Aunque las cosas seguían igual, ellos obviamente parecían emocionados con estar cerca del hijo bastardo de su padre. Conforme pasaba el tiempo, los hermanos menores organizaban alguna reunión donde pudieran convivir los cuatros, por desgracia James siempre lo arruinaba y Patrick parecía tolerarlo ignorando todas sus groserías, eso lo enfurecía más.
—¿Qué deseas? —repitió el joven molesto.
—Um, nada, solo deseaba saber cómo te encontrabas —dijo suavemente—. Pero sé que tu situación es delicada y prefiero no incórdiate, mejórate.
James no pudo replicar nada tal como entro se había marchado. Aquello lo hizo dudar un poco, pero finalmente lo dejo pasar. No quería tener contacto con ese hombre, con el error de su padre. El motivo de amargura de su madre y por último la causa de la separación de ambos.
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Cuando la doctora le indico que habían encontrado un hígado compatible sintió que su alma volvía a su cuerpo. La cirugía se programó con rapidez, sería un procedimiento rápido en el que intervenían decimado las pociones y hechizos para evitar cualquier complicación y acelerar todos los procesos. Lo único que se requería era una compatibilidad para que el cuerpo no rechazara el órgano suplente.
Fue cuando despertaba por segunda vez después de la intervención cuando escucho el susurro de sus hermanos menores. Estaba aún cansado y deseaba seguir durmiendo pero algo llamo su atención.
—Patrick tampoco tuvo complicaciones aun cuando sus padres estaban un poco temerosos por la enfermedad que tuvo —comunicaba Lily—. Pero todo salió con bien.
—Es sorprendente que se ofreciera a tal cosa —dijo Albus un poco más serio—. Digo, James es el único con el que no tiene ninguna relación, es muy grosero con él e incluso le ha golpeado.
—Bueno, Pat es así —respondió la pelirroja, siendo la más cercana a su medio hermano—. Voy a ir con él, tú sigue aquí con James.
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Tres días después cuando finalmente tuvo la fuerza de levantarse James Potter salió de su habitación para encontrarse con quien él mismo proclamo su rival y enemigo. Estaba confundido entre el odio que había alimentando durante años y las acciones desinteresadas del futbolista.
Cuando dio con la habitación entro sin pensar o llamar. Su sorpresa fue encontrar a Patrick vistiéndose y preparando sus cosas para marcharse. James estaba sorprendido, a él le habían dado al menos una semana de reposo antes de marcharse a casa.
—¿Por qué te vas? —cuestiono el mayor de los Potter.
—¡Oh, James! Que sorpresa, ¿cómo te encuentras?
—Te pregunté algo.
—Mmm, debes cuidar mejor ahora tu carácter no es bueno que continúes dañando tu hígado con bilis.
—Solo respóndeme.
—Mis padres pueden cuidarme en casa, yo realmente no tengo apego a los hospitales pase muchos años de mi vida en ellos —el rostro de Patrick finalmente mostro una emoción que no fuera una sonrisa o tranquilidad, esto sorprendió a James—. Siempre he estado agradecido contigo, aunque no fuera tu voluntad ayudarme... tu salvaste mi vida. Vivía en el dolor, mi cuerpo sufría una repercusión de un cruciatus cada vez que generaba magia. Así que cuando finalmente fui libre de mi maldición, aun cuando adoraba la magia que hacían mis padres, me tomó un tiempo poder trabajar con ella.
—¿Por eso prefieres la vida muggle?
—No, realmente disfruto muchas cosas muggle, y si lo dices por mi trabajo. El futbol es mi vida desde que tengo memoria nada me hace más feliz, como lo que sientes por el Quidditch debo suponer.
—Si, bien, en mi familia eso es muy normal.
—En mi casa mis padres me han permitido seguir el futbol, pero a lo mucho son solo visuales. Solo Rose parece querer seguir mis pasos en la práctica.
Hubo un largo silencio un espacio que no era capaz de llenarse, al menos no hasta que pudieran limar esas asperezas que principalmente James había fomentado. Celos, odio, resentimientos, eran todos sentimientos negativos hacia una misma persona, un chico que al parecer durante muchos años estuvo agradeciéndole en silencio. Por primera vez se sintió avergonzado, tal vez Lily tenía razón y el odio entre sus padres no tenía por qué afectarle a ellos.
—Mi madre odia a la tuya —dijo James, buscando justificar todos sus años de odio.
—Y la mía a la tuya... y a tu padre —añadió sonriente—. Pero ustedes son otra cosa, ella dice que aun cuando no lo quieran las cosas son así y nosotros compartimos un lazo de sangre.
—¡Hermano! —dijo una voz cantarían mientras entraba intepestuosamente a la habitación—. Venimos para llevarte a casa, prepararemos tu postre favorito.
—Oh, princesa Rose, es un honor que venga usted por mi —contesto el hombre causando la risa de la pequeña.
—No seas bobo hermano, ya no soy una princesa —entonces la niña tomo una mirada al invitado—. Lamento haber interrumpido —se acerco al otro hombre y extendió su mano—. Soy Rose Snape.
—James Potter —respondió el hombre.
—¿El hermano de Lily? Al fin puedo conocerte. Espero que pronto puedas visitarnos como Lily y Albus. Es muy divertido ir al apartamento de Pat, vemos películas y comemos comida chatarra toda la noche. ¡Es el mejor hermano mayor!
Tras un incomodo silencio, donde ambos jóvenes se observaron a los ojos y la pequeña Rose ignorante de la situación tensa esperaba ansiosa la respuesta.
—Tal vez lo haga —respondió James—. Te veré después —se despido antes de marcharse.
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Durante muchos años James Potter se llenó de rencor hacia una persona que le agradecía en silencio. La influencia de su madre y las acciones de su padre lo llenaron de sentimientos que tal vez nunca le correspondieron.
Así que ahí estaba, en el séptimo piso de un lujoso edificio, con una caja de cervezas de mantequilla y nervioso por encontrar a las personas del otro lado de la puerta.
—Me alegro que vinierais —saludo Pat al abrir la puerta y permitiéndole el paso. Ellos ya no eran niños pero la fiesta que tenían dentro era contagiosa.
—¡Llegaste! —grito Lily emocionada saltando por los sofás hasta abrazarlo—. ¡Estoy muy contenta!
No podrían recuperar tanto tiempo perdido, él no podría pensar en ese chico como su hermano, al menos aun no, pero darle la oportunidad de un amigo es algo que estaba en sus manos.
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Fin Omake 4.
:3 Gracias por seguir leyendo, comentando y siguiéndonos.
Esto termina y espero leerlos pronto en otra historia.
