Hey. ¿Que tal?
Oh... espero que la espera no les haya parecido tan larga, -le tiran piedras por tardarse tanto-.
Bueno, espero que les guste el capitulo :D es un poco extenso, así que espero que no se les haga pesada la lectura.
Disclaimer: Los personajes de Five Nights At Freddy's pertenecen a su creador Scott Cawthon.
¡A leer!
Durante la cena la plática fue amena; con Margaret y Chica hablando animadamente salió a la luz el tema de Halloween, que estaba solo a diez días.
—Ya falta poco para Halloween, ¿Qué se suele hacer por aquí? —Preguntó Bonnie a la castaña.
—Los niños salen a pedir dulces, nada más.
—Supongo que mis padres harán su fiesta como cada año. —Comentó Chica. —Posiblemente continúen peleando con los vecinos para ver quien decora mejor su casa.
— ¿Iras? —Habló de nuevo el pelimorado.
— ¡Claro! Espero que sea como el año pasado.
—Ese día hasta yo terminé involucrado. —Siguió Bonnie sonriendo mientras volteaba hacia los demás. — Su padre se tomó muy enserio lo de ser el mejor de la cuadra y organizó una fiesta para los mayores de edad y mientras todos se divertían yo tuve que llevar a quince niños a pedir dulces.
— ¡Debieron haberlo visto! Las niñas hicieron que se vistiera de conejo.
— ¡No lo digas! ¡Es vergonzoso!—Las mejillas del pelimorado adquirieron un ligero tono rojizo mientras le dirigía una mirada de molestia a la rubia.
— ¡Oh, vamos! ¡Te veías adorable! —Sonrió ignorando la molestia de su amigo. —. Esperen, creo que tengo una foto.
— ¡Dijiste que no habías tomado fotos! —Dijo aún más avergonzado mientras Chica buscaba en su celular la foto.
—Lo siento pero no pude evitarlo. ¡Si! Aquí está. —Mostró la pantalla del dispositivo a los otros mientras alejaba a Bonnie. —Estoy segura de que Foxy también creerá que te ves bien.
Margaret soltó una risita mientras observaba la imagen. En ella aparecía Bonnie con un par de orejas de conejo del mismo color que su cabello, con una especie de uniforme de mesero y algo de maquillaje mal colocado en su cara, llevando un par de bolsas en sus manos y rodeado de un montón de niñas.
— ¿Por qué hiciste eso? —Preguntó Freddy.
— ¡No fue mi culpa! Yo era el único que no estaba haciendo nada importante y los niños se emocionaron un poco; no pude decirles que no —Dijo mientras hacia una mueca.
— ¡Te veías adorable! —Exclamó Margaret mientras sonreía.
— ¡No! ¡Es vergonzoso!
— ¿Tu qué crees, Foxy? —Preguntó Chica al pelirrojo.
—Ah… yo creo que le queda bien.
— ¡Foxy! —Exclamó de vuelta el pelimorado al ver que el último apoyo que tenía lo había abandonado.
— ¡Deberías disfrazarte de nuevo este año! —Opinó Margaret con una gran sonrisa.
— ¡No!
—Lo siento Bonnie, somos mayoría. —Dijo Chica como si lamentara lo que estaba diciendo.
— ¡No van a hacer que me disfrace!
—Eso es lo que tú crees. —La rubia le guiñó un ojo mientras llevaba una galleta a su boca.
Bonnie decidió no responder y se encogió de hombros; después dirigió su mirada hasta Foxy, quien había estado muy callado. Se preguntó si debía preguntarle qué le sucedía, aunque claro, debía esperar a que estuvieran solos.
Estuvieron un rato más hablando sobre cualquier cosa, hasta que Freddy dijo que tenía tareas pendientes y se encerró en su habitación. Chica y Margaret se fueron diciendo que iban a la habitación de la rubia; dejándolos solos.
—Oye Foxy… —Comenzó con voz baja.
— ¿Qué pasa? —Respondió mientras formaba una sonrisa en su rostro; una sonrisa demasiado falsa, por cierto.
— ¿Estás bien? Has estado muy callado.
—Estoy bien, no te preocupes, solo estaba pensando.
—Claro. —Le sonrió de vuelta sin creerse lo que el más alto le decía, pero no podía hacer nada para que le contara lo que sucedía. Si quería decírselo el estaría ahí para escucharlo.
—Entonces… ¿Qué tal la universidad?
—Algo aburrida, en realidad no hay mucho que hacer por allá más que estudiar. —Decidió dejar pasar el tema y respondió con naturalidad. Iba a seguir hablando, pero el pelirrojo se acercó a él sin previo aviso y unió sus labios en un contacto suave.
—Te quiero, Bonnie. —Le dijo con su rostro escondido en el hueco de su cuello.
—También te quiero. —Pasó su mano con delicadeza entre las hebras rojizas del otro. — ¿Estás seguro que te sientes bien?
—Si. —Murmuró sin separarse. —Solo déjame estar así un rato.
Bonnie se dedicó a seguir acariciando el cabello del mayor con una leve sonrisa en su rostro.
—Sabes que puedes contarme cualquier cosa. —Dijo con suavidad.
—''Estoy muerto, ¿puedes vivir con eso?'' —Pensó con amargura, para después abrir sus labios y responder. —Lo sé.
El pelimorado depositó un beso en la cabeza de Foxy y se quedó callado.
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Margaret y Chica estaban en la habitación de esta última. Hablando sobre cualquier cosa que se les ocurriera.
—Oye Chica, ¿Tú crees en esas cosas de fantasmas?
— ¿A qué viene la pregunta?
—Oh, solo es un tema de conversación.
—Bueno, supongo que puede ser, ¿no crees? Nadie ha probado que no existan esas cosas y desde mi punto de vista es posible.
—Entiendo. —Sonrió sin decir nada más.
— ¿Qué te parece si vamos a molestar a Foxy y Bonnie?
— ¡Claro!
Ambas bajaron tratando de hacer el menor ruido posible y se asomaron a la habitación en donde ellas creían estarían los chicos.
Se encontraron con Bonnie acariciando el cabello de Foxy, quien parecía estar dormido; aunque no podían asegurar nada.
— ¡Son tan lindos! —Exclamó Chica en voz baja mientras llevaba sus manos a su boca.
Entraron al lugar y antes de que alguna pudiera decir algo escucharon la voz del pelirrojo.
—Váyanse.
— ¿Por qué? Solo venimos a verlos.
Foxy gruñó levemente y se separó del pelimorado, quien sonreía tratando de ocultar su vergüenza.
—Gracias por la interrupción.
—Oh, vamos Foxy, no seas tan grosero. —Regañó Margaret mientras se sentaba al lado de Bonnie. —Venimos a aligerar el ambiente.
El más alto no respondió.
—Anda, callado te ves mejor. —Sonrió levemente la castaña. A leguas se notaba que quería hacerlo enfadar. Tomó del brazo a Bonnie y lo acercó a ella para después abrazarlo; el pelimorado no lo tomó a mal y no hizo nada para zafarse. La sonrisa en su rostro se ensanchó y dirigió una mirada altanera al mayor. — ¡Eres adorable Bon! ¡Me dan ganas de abrazarte todo el día!
Foxy rodó los ojos y trató de ignorar la escena que se desarrollaba a su lado. Aunque no pudo aguantar mucho.
— ¿Quieres dejarlo ya? —Comentó molesto.
— ¿Por qué? No estoy haciendo nada malo. ¿Verdad Bonnie? —Preguntó mientras veía al mencionado.
—Está bien Foxy, Margaret no está haciendo nada malo. —Respondió Bonnie inocentemente mientras sonreía suavemente.
— ¡Ves! —Sonrió de nuevo. —A Bonnie no le molesta.
El pelirrojo se encogió de hombros y chasqueó la lengua, no sin antes dirigirle una mirada de odio a la joven.
—Deja de molestarlo, Margaret. —Intervino Chica. —Estaban en su momento pre-sexo, ¿verdad, Bonnie?
— ¡No! —Esta vez fue Bonnie quien se sintió incomodo por el comentario. — ¡Deja de decir tus perversidades!
—No es mi culpa, es inevitable molestarlos.
— ¡¿Verdad que si?! —Fue Margaret la que habló esta vez. —Amo ver como Foxy se pone celoso y como Bonnie se avergüenza de todo lo que decimos.
—Bien, ya nos molestaron un rato, pueden irse. —Dijo el pelirrojo.
— ¡Que cruel! —Margaret hizo una mueca para después suspirar y hablar de nuevo, pero esta vez con seriedad. —Bien, nos vamos; Foxy… deja de ser un idiota cobarde.
Dicho esto ambas se fueron. Bonnie no entendió muy bien lo que la castaña había querido decir con esta última frase, así que decidió preguntar.
—No es nada, a veces esa idiota dice cosas sin sentido y luego no recuerda que lo dijo.
— ¿Estás seguro?
—Claro, confía en mí. No te mentiría. —Dijo fingiendo una sonrisa. Sabía perfectamente a lo que la joven se refería; Foxy se había propuesto decirle la verdad a Bonnie antes de que alguna otra cosa pasara y él se diera cuenta de todo, pero las cosas estaban complicándose, no tenía muchos ánimos de hacerlo y tampoco quería hablar de ello, porque, ¿Cómo contarle a alguien que es la víspera de tu muerte?
Agradeció internamente que Bonnie no insistiera más en el tema y aunque sabía que estaba haciendo que se preocupara no encontraba el valor para hablar. Así que lo dejó pasar.
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— ¿Por qué le dijiste eso? —Preguntó Chica para después dar una mordida al cupcake que tenía en sus manos.
—Porque es un idiota, no sé si Bonnie te lo ha dicho, pero aunque actúan como una pareja no lo son, ¡Foxy es un cobarde por no pedírselo! —Mintió tratando de actuar lo más convincentemente posible para que la rubia no sospechara.
—Ya, entiendo. —Respondió Chica mientras le extendía a la castaña un cupcake. —Oye… ¿harás algo en Halloween? —Volvió a hablar después de un largo rato en silencio.
—No lo creo, ¿por qué?
—Es que… se me ocurrió que tal vez podrías venir conmigo a la fiesta de mis padres… aunque solo si tú quieres…
— ¡Claro! —Respondió emocionada. Sería su primera vez en salir después de cuarenta y un años. Trató de controlar su alegría y continuó hablando. — ¿Qué debería llevar?
—Cualquier disfraz que te guste —Respondió Chica sonriendo; estaba feliz de que Margaret aceptara. —Puedo ayudarte si quieres.
— ¡Claro! —Sonrió de vuelta.
Nuevamente se quedaron en silencio. La rubia no sabía que decir y la más alta porque estaba pensando en lo que podría ponerse para la fiesta.
—Lo siento, pero ¿sabes qué hora es? —Preguntó de pronto la castaña.
—Son casi las diez.
—Uh… supongo que ya deberíamos irnos. Mi madre se molestará si llega a casa y no estoy.
—Claro. —Chica se levantó de su asiento y siguió a la más alta hacia la sala de estar.
— ¡Foxy, nos vamos! —Se acercó sonriendo y después de despedirse ambos salieron de la casa.
Dieron un par de pasos y al bajar la pequeña escalera del recibidor el pelirrojo se detuvo y dejó escapar un pesado suspiro.
— ¿Por qué no se lo dijiste?
—No puedo, Mangle… no quiero que me odie…
—Oh, vamos. Él te quiere un montón… estoy segura de que sorprendería un poco, pero no puede odiarte.
—Sabes que día es mañana, ¿no?
—Sí, lo sé… —La joven bajó la mirada y esbozó una sonrisa triste. —Puedo cubrirte si quieres… sé que esta fecha es difícil para ti.
—Gracias. —Murmuró como respuesta y después de dar una corta revisión a su alrededor, desapareció.
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— ¿Y entonces? ¿De qué hablabas con Foxy cuando llegué junto a Margaret? No tienes que decirme, lo sé…
Chica frunció el ceño levemente sin dejar de sonreír.
—Estaba tratando de sacarle información sobre Margaret, pero creo que no entiende indirectas…
Bonnie río levemente mientras jugaba con una manzana que había tomado de la cocina.
—Algo te preocupa, ¿Qué es? —Preguntó poniéndose seria.
—No sé… tengo la sensación de que algo malo está por suceder, ¿no te pasa lo mismo?
—Para nada… Tranquilo, Bon; estas cosas te pasaban cuando estábamos en secundaria, ¿recuerdas? Al final todo seguía normal y solo te estresabas.
—Si… tienes razón. —Murmuró. Nunca se lo había contado a nadie, pero su intuición era realmente buena. Cuando era más joven siempre ocultaba las cosas malas que le pasaban para no preocupar a la rubia. Un par de días antes de que sus padres le dijeran que iban a divorciarse él ya lo sentía; y no por el ambiente que se sentía en la casa gracias a las continuas peleas de sus padres –eso siempre había sido así, frío y tenso- sino porqué algo en su mente le decía que debía prepararse para la tormenta.
Fue a su habitación tras darle las buenas noches a Chica y aun con ese sentimiento oprimiendo su pecho trató de dormir; consiguiéndolo minutos más tarde.
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Freddy estaba en su habitación terminando un montón de tareas que había ido aplazando gracias a Gabe.
Se detuvo un momento a pensar en su situación, llevaba casi tres meses recibiendo visitas nocturnas de un tipo que entraba a la casa quien sabe cómo y para colmo, ¡se había relacionado sexualmente con él! Su salud mental tenía que estar severamente dañada...
Gruñó regresando a su tarea. Tenía que ser honesto consigo mismo, el rubio no le desagradaba del todo; tal vez si lo hubiera conocido bajo otras circunstancias podrían haber llegado a entablar una relación, pero no. No quería seguir relacionándose con él porque sabía que terminaría herido de alguna forma, el problema aquí era que su cuerpo reaccionaba de una forma completamente opuesta a lo que su mente indicaba; un simple roce del rubio y ya no podía negarse a nada.
Suspiró y dejó caer su cabeza contra el escritorio, se quejó levemente y pidió mentalmente que Gabe no se apareciera esa noche; tenía mucho trabajo por terminar y si el tipo aparecía estaba seguro de que seguiría dejando su responsabilidad de lado.
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Bonnie abrió sus ojos lentamente al sentir entre sueños la mirada de alguien sobre su cuerpo. Dio una mirada alrededor de su habitación y al no encontrarse con nada fuera de lo usual tomó su celular y lo encendió para ver la hora. Tuvo que cerrar los ojos ante la luz que provenía del dispositivo; cuando se acostumbró observó durante unos segundos la hora.
Las 12:38 am.
Se sintió un poco desconcertado; su sueño había sido realmente profundo y creyó haber dormido por más tiempo. Se levantó con pereza y sin encender ninguna luz se dirigió al baño.
Lavó sus dientes y su cara. Suspiró mientras se miraba al espejo y transcurridos unos minutos regresó a su habitación. Cerró la puerta detrás de sí y pudo distinguir una silueta moverse en la oscuridad; encendió la luz en un rápido movimiento y después de adaptar su vista a la iluminación pudo ver a un chico de cabello rubio, claramente más alto que el, sentado en su cama, hojeando uno de los libros que el pelimorado siempre dejaba tirados por la habitación.
—Hey, ¿Qué pasa?
Bonnie no se alteró ni nada por el estilo; se estaba volviendo normal encontrarse con personas dentro de su casa sin previo aviso, aunque eso no evitaba que se preocupara un poco. Sonrió levemente nervioso.
—Disculpa, ¿puedo preguntarte porqué estas en mi habitación?
El rubio se levantó dejando el libro sobre la cama.
—Por lo visto a nadie se le da la gana aparecerse, así que pensé que podría ser un buen momento para venir.
—Claro… entonces tú eres…
—Me llamo Gabe Evans, vivo en este lugar desde hace cincuenta y tres años, cuando morí tenia veinte años.
El pelimorado hizo una mueca antes de seguir hablando.
—Supongo que tú ya sabes quién soy, ¿cierto?
—Claro, ha sido muy interesante verlos durante estos meses; nunca había venido alguien tan interesante.
—Y… ¿vas a hablarme sobre ti?
—Tal vez en otro momento, por ahora solo quiero decirte un par de cosas.
—Entiendo, dímelo.
—Supongo que ya tienes muy claro lo que harás cuando nos conozcas a todos, pero, ¿realmente podrás con eso? Tener ocho espíritus pendientes de lo que haces día y noche no suena muy agradable. Aparte de eso, ¿no tienes miedo? Hay algo en esta casa que no es normal; sé que te diste cuenta desde que llegaste, el ambiente siempre es algo oscuro. ¿Por qué crees que todas las personas que han vivido aquí murieron? ¿Son todas coincidencias o de verdad hay algo mal con esta casa? ¿Habías pensado en eso alguna vez?
—Espera… no todos han muerto, ¿te olvidas de la mujer que estuvo antes que nosotros?
— ¿Esa tipa? —Gabe rio. — Honestamente no creo que le quede mucho tiempo.
— ¿Por qué?
—Ella no reacciono bien a nosotros. Se asustaba con cualquier sonido y lloraba mucho. Por esa razón nunca pudimos acercarnos a ella y desde luego, nunca nos aparecimos; aunque pasó algo raro, ella sabía que estamos aquí, llámalo intuición, paranoia o como quieras, pero creía que íbamos a matarla… empezó a hablar de lo que le pasaba con cualquier persona que viniera y poco a poco las visitas que recibía se volvieron nulas. Todos comenzaron a creer que estaba loca.
— ¿Sabes dónde está ella ahora?
—Si siguió hablando de nosotros, probablemente encerrada en algún psiquiátrico. Pero como te dije, no creo que le quede mucho tiempo. Se pasaba días sin dormir solo por miedo a que nosotros le hiciéramos daño, dejó de comer y empezó a ponerse mal, adelgazó y su piel se volvió pálida, después de dos semanas casi ni podía mantenerse en pie. Vendió la casa y se fue. Probablemente aun tenga miedo de nosotros.
Bonnie hizo una mueca y decidió ir con Mike al siguiente día para preguntarle sobre la mujer.
—No quiero asustarte, pero hay algo aquí que nos causó la muerte a ocho personas y si no te andas con cuidado podrías terminar como nosotros… y no solo tú, también tus amigos.
—Por lo que dices pareciera que quieres que nos vayamos, pero ya no hay vuelta atrás, ¿no?
El rubio sonrió.
—Tienes razón, se queden o se vayan, las cosas no cambiaran mucho. Termina lo que empezaste y tal vez puedas vivir.
— ¿Eso era todo lo que querías decirme?
—Hay una cosa más; las cosas están por cambiar completamente, lo que viene será muy difícil para ti, pero quiero que sepas que ninguno de nosotros quiere hacerte daño, ni a tus amigos. Tratamos de cuidarlos para que no les pase nada dentro de la casa, pero como ya sabes, no podemos salir. Tomate con calma lo que sucederá y piénsalo dos veces antes de tomar una decisión, ¿bien?
—No entiendo a qué te refieres. —Bonnie lucia muy confundido por las palabras del rubio.
—Está bien, no es necesario que lo entiendas ahora, pero recuérdalo cuando las cosas se pongan raras.
—Bien… —Asintió pensativo.
—Te veré otro día, niño. Cuídate y deja de romperte tanto la cabeza. —Se despidió y desapareció antes de que el pelimorado pudiera decir algo.
Con las últimas palabras de Gabe resonando en su cabeza fue a acostarse y trató de conciliar el sueño nuevamente.
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La mañana era fría a causa de la lluvia que había caído durante la madrugada y tal parecía que el cielo permanecería gris por el resto del día.
Bonnie no había podido quitarse esa molesta sensación que podría jurar se había vuelto más fuerte durante la noche.
— ¡Genial! Hoy vamos más temprano que de costumbre, no tendremos que correr como siempre. —Comenzó Chica con voz animada.
—Por suerte si pude terminar todas mis tareas… —Comentó Freddy mientras cerraba la puerta de la casa detrás de sí.
—Es que siempre las aplazas… deberías ser más cuidadoso con eso. —Regañó la rubia.
—Ya lo sé.
Durante el camino a la universidad el pelimorado no hablo mucho, dejando a Freddy y Chica solos en la conversación.
— ¿Estás bien, Bonnie? Has estado muy callado.
—Ah… lo siento, es solo que no dormí muy bien.
Chica le sonrió y palmeó su cabeza con cuidado para después seguir caminando.
Al llegar se separaron de la rubia y fueron a su primera clase. Por más que el pelimorado trató de concentrarse no pudo, y no terminó el trabajo de esa clase.
Pasaron un par de clases más y durante una hora libre se encontraron con Chica, quien también estaba libre.
—Oigan chicos, iré a la biblioteca a buscar un libro que necesito para unas cosas.
— ¿Estás seguro? —Preguntó Freddy. —Yo podría ayudarte si quieres.
—No, gracias. Iré por el libro. —Sonrió y comenzó a caminar.
En realidad no era del todo necesario que fuera a buscar el libro, pero quería estar un rato solo para poder pensar en lo que le preocupaba, aunque sería más fácil si supiera que era lo que le preocupaba.
Suspiró y elevó su mirada hacia el cielo; parecía como si fuese a llover pronto.
Al regresar la mirada al frente y reflexionar hacia donde iba se dio cuenta de que había tomado el camino más largo y ahora tenía que rodear el edificio de la facultad de ingeniería; volvió a suspirar y al desviar su mirada hacia la entrada del edificio pudo ver una especie de altar colocado en un espacio que había en el centro de la escalera; una especie de jardinera.
Se acercó sin percatarse de ello y al ver la fotografía de la persona a quien estaban dejándole flores sintió un enorme vacío formarse en su pecho.
Tal vez solo era un error… ¡sí! Eso debía ser. Eso simplemente no podía estar pasando.
Un chico se acercó a dejar un ramo de flores y Bonnie, tratando de evitar que su voz se rompiera, habló.
—Uh… disculpa, ¿Q-quien es este chico?
—Ah, su nombre era Foxy Olsen, era estudiante de la facultad. Murió hace dos años, hoy es el aniversario de su muerte.
— ¿Lo… conocías?
—Si. —El chico le sonrió con tristeza. —Era uno de mis mejores amigos. Nos conocíamos desde pequeños.
—Yo… lo siento mucho. —Dijo sintiéndose más vacío con esas palabras.
—Está bien. Estoy seguro que ese idiota se reiría de mí sí me viera ahora. A él no le gustaba ver a las personas tristes. Soy Isaac, por cierto.
—Soy Bonnie, disculpa, pero tengo que irme. —Trató de parecer normal pero su voz se quebró al final.
— ¿Estas bien?
—Si… solo recordé que tengo que hacer algo. —Sin dar tiempo a una respuesta comenzó a alejarse a paso rápido. Salió de la universidad sintiendo la humedad que se formaba en sus ojos. No. Esto no podía estar pasando. ¿Por qué? ¿Por qué justo él? ¿Por qué había tenido que pasar por ese jodido lugar? ¿Eso quería decir que Foxy solo lo usaba para no aburrirse? Sintió una punzada en el pecho ante su último pensamiento.
Tomó el camino hacia la casa y sacó su móvil para enviarle un mensaje a Freddy.
''Tuve que irme''
Realmente deseó que el castaño no le respondiera.
Durante el camino a la casa había comenzado a lloviznar y para cuando estuvo en el jardín la lluvia comenzó a caer con fuerza. Por un momento creyó que el clima estaba conectado a su estado emocional, después rio para sus adentros con sarcasmo y entró azotando la puerta lo más fuerte que pudo.
— ¡FOXY! —Gritó con fuerza, haciendo que su voz resonara entre las paredes. — ¡Maldita sea, sal de una vez! ¡Ya no tiene caso que lo ocultes, lo sé todo!
Al terminar de hablar pudo sentir una presencia detrás de él.
—Bonnie, yo…
— ¿Por qué? —Preguntó con la voz quebrada mientras las lágrimas se derramaban por sus mejillas. Se dio la vuelta y alzó la mirada.
—Bon… —El más alto se acercó con la intención de abrazarlo. Bonnie retrocedió al darse cuenta de esto.
— ¡No te atrevas a tocarme! —Elevó la voz y segundos después volvió al tono apagado de antes. —Dime… ¿P-por qué?
— No quería hacerte daño.
—Pues lo hiciste.
—Déjame explicártelo…
— ¿Explicar qué? ¿Qué me utilizaste para pasar el rato o que nunca te importó lo que yo sintiera?
—No… Bon, eso no es-
—Ellos también están muertos, ¿no? —Algo había hecho clic en su cabeza. Todas las piezas se acomodaron y por fin entendió porque Margaret se parecía tanto a Mangle Ross, el por qué ninguno hablaba de su vida o de sus padres, porque nunca les decían cuál era su casa; estaban muertos. —Margaret… o más bien Mangle, Ben y Fred, ¿cierto?
—Si.
Siguió derramando lágrimas sin control y buscó su voz para poder hablar de nuevo.
— ¡Por eso estabas tan extraño ayer! ¡Es el aniversario de tu muerte! ¡En la facultad de ingeniería hicieron un altar para ti!
—Bonnie, por favor…
—Espero haberte divertido bastante, siento haberte arruinado la diversión. — Comenzó a caminar con dirección a la escalera, pero Foxy lo tomó por el brazo y lo hizo retroceder.
— ¿De qué mierda estás hablando? ¡Yo no te utilice para no aburrirme!
—Suéltame… —Murmuró sin alzar la vista.
—Bien, es suficiente. —La voz del pelirrojo se volvió ligeramente más ronca y por unos segundos Bonnie temió que fuera a herirlo. — ¿Eres idiota o qué?
— ¿Por qué otra razón me lo ocultarías? ¡Sabias que si yo me daba cuenta de esto el juego terminaría para ti!
— ¡Bonnie! ¡¿Quieres escucharme?! —Lo obligo a darse la vuelta y lo tomó por los hombros con fuerza. —No quería herirte, eso es lo que menos quiero. Intenté decírtelo, pero tenía miedo de que reaccionaras de la forma en que estás haciéndolo justo ahora.
— ¿Por eso nunca te quitabas la camisa, verdad? —Bonnie ignoró el comentario y siguió en lo suyo. —Tienes marcas de tu muerte.
El mayor suspiró y asintió con pesar.
— ¿Vas a escucharme ahora?
—No tengo nada que escuchar, al menos no de tu parte.
—Por favor, Bonnie…
— ¡Deja de hablarme como si lo lamentaras! ¡Dijiste que nunca me mentirías! Siempre me decías que me querías… También eso fue una mentira, ¿cierto?
— ¡No saques conclusiones por tu cuenta! Te quiero, eso no ha cambiado, ni lo hará.
— ¡Si me quisieras no me hubieras hecho esto! ¿Tienes idea de cuánto me duele esto?
Bajó la mirada sin poder soportar la forma en la que el más alto lo observaba. Nunca había visto esa expresión en su rostro. Cuando sintió que el agarre que el pelirrojo ejercía sobre él se aflojaba, lo empujó y subió la escalera corriendo lo más rápido que pudo.
Sabía que de nada serviría correr dentro de la casa, pero en ese momento no pudo pensar en algo mejor. Entró a su habitación y empujó la puerta. Sin necesidad de darse la vuelta sabía que Foxy estaba detrás de él.
—Dijiste que me querías. ¿Por qué ahora es distinto?
— ¡Estás muerto! —Gritó sin poder contenerse más, con los ojos inundados en lágrimas. — ¡¿Qué tanto podré hacer si me quedo contigo?! ¿Estar encerrado siempre en esta jodida casa todo el año? ¡No seas ridículo! ¡No tengo por qué estar con alguien que solo puede salir un día por año!
Se dio la vuelta y al instante se arrepintió de haber dicho esas cosas. Foxy había bajado la mirada y pudo jurar que por un momento vio sus ojos ámbar humedecerse.
—No estás hablando en serio…
— ¿Tu que sabes? Estas muerto. No puedes entender como me siento. —Estaba comenzando a odiarse a sí mismo por seguir hablando de esa forma, pero no podía detenerse. —Lárgate. No quiero verte más.
—Bonnie…
— ¡Lárgate! ¿No lo entiendes? ¡Ya no quiero verte nunca más! ¡No vuelvas a aparecerte enfrente de mí! ¡No me importa si estoy en problemas, no quiero volver a verte o recibir nada de ti nunca más!
— ¿Te das cuenta de lo que dices? —Preguntó el más alto dolido.
—Lo sé perfectamente, ahora, si tú lo entiendes, lárgate. —Dijo lo más frío que le fue posible.
Esperó un par de segundos y al notar que Foxy no hacía amagos de moverse volvió a gritar.
— ¡Vete! ¡No quiero que vuelvas a aparecer! ¡No te acerques a Chica o a Freddy! ¡Olvídate de que todo esto ocurrió y sigue fingiendo que estás vivo aunque te hayas podrido hace años en la tierra!
El pelirrojo sintió una punzada en el pecho. Eso no era común. Al estar muerto no podía sentir muchas cosas, ese tipo de dolor era una de ellas. ¿Por qué estaba sintiéndolo en ese momento? Decidió irse para evitar otro comentario del pelimorado. Todo lo que le había dicho de verdad lo había herido, y de alguna forma se culpaba a si mismo de esa situación; por no haber sido capaz de hablar antes.
Se dio la vuelta para no ver el rostro de Bonnie; se sentía extremadamente mal por haber hecho que el pelimorado se pusiera de esa forma, nunca había deseado hacerlo llorar de esa forma.
Se rio mentalmente de sí mismo al darse cuenta de que no había otra forma en la que Bonnie podría haber reaccionado. Era una idea muy estúpida el creer que el chico lo dejaría pasar y seguirían juntos como si nada.
Desapareció aun con la mirada baja gracias a los comentarios del más bajo.
Al verse solo Bonnie se dejó caer frente a la cama y se cubrió el rostro con sus manos; sollozando en silencio. Rogando estar teniendo una horrible pesadilla.
Pero no.
Lo que estaba pasando era real. El dolor que sentía en el pecho era real, lo que había dicho era real, que Foxy estaba muerto… era real.
Pudo sentir un par de pasos acercarse a él después de unos cuantos minutos. Alzó la vista para encontrarse con una joven de cabello corto y de color rosa que lo observaba con una expresión preocupada y triste.
—Él no quería hacerte daño, Bonnie.
—No vengas a defenderlo ahora, Mangle. —Habló lo más claro y frio que pudo. —Nada puede cambiar lo que hizo… lo que hicieron.
—Creo que entiendo cómo te sientes… No lo hicimos con mala intención Bonnie, ninguno de nosotros quiso hacerles daño. No lo pensamos bien.
—Vete, por favor. Ya no quiero oír más de esto.
—Claro… pero quiero recordarte que deberás enfrentarte a esto como un adulto tarde o temprano.
—Tú también deberás enfrentarte a Chica.
—Lo sé… Payton cree que estaría bien que les hablaras a tus amigos sobre nosotros. —Sonrió con tristeza y desapareció sin esperar respuesta del pelimorado.
Bonnie se levantó y fue a cerrar la puerta; después de apagar la luz se dirigió a su cama y cubriéndose lo más que pudo trató de calmar su respiración entrecortada, para después cerrar sus ojos esperando poder dormir y olvidarse de todo ese lío.
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Lo despertó un grito proveniente de la planta baja. Era Chica. Seguramente estaba preocupada porque se había ido sin avisarles.
Al levantarse y parpadear sintió un ligero ardor; sin necesidad de verse al espejo sabía que sus ojos estaban hinchados gracias al llanto que lo acompaño hasta que pudo dormirse.
Un par de golpes acompañados de la voz de la rubia lo hicieron sobresaltarse en su lugar. No quería que lo vieran; no se sentía listo para contarles lo que había pasado, aun con la aprobación de Payton.
— ¿Bonnie? ¿Estás bien? —Escuchó la voz preocupada de su amiga.
Al intentar hablar para responderle sintió su garganta rasposa y reseca.
— ¿Bon? Estas preocupándonos…
El pelimorado decidió levantarse y abrirles la puerta, pero sin mostrar su rostro completamente.
—Hola chicos. —Asomó solo una parte de su cuerpo. Lo suficiente como para poder ver a Freddy y Chica.
— ¡Nada de eso! ¿Vas a decirnos por qué te fuiste así?
—Me sentí mal de repente… lo siento. — El pelimorado esbozo una sonrisa demasiado falsa.
—Oh, entiendo. —Sonrió la rubia. —En ese caso te dejaremos descansar. Baja cuando te sientas mejor.
Dicho esto Bonnie cerró la puerta y Chica y Freddy fueron a la cocina.
—Si sabes que estaba mintiendo, ¿verdad? —Comenzó el castaño.
—Claro que sí. No soy tonta. Ha sido mi amigo desde hace años, sé perfectamente cuando le ocurre algo. —Hizo una pausa para tomar un sorbo de café que recién había preparado. — Pero el aun no quiere hablarnos de eso; será mejor que no lo presionemos.
El más alto asintió y tomó la taza que la rubia le ofrecía.
—Luces preocupada.
—Si… lo sé.
El día se volvió lento para los tres cuando Freddy no tuvo tareas que terminar, Chica no recibió la visita de Margaret y Bonnie estuvo encerrado en su habitación toda la tarde.
No dejó de llover durante la madrugada.
Respondiendo reviews en anónimo:
Guest: Hola! La verdad no tengo pensado en poner a Springtrap en la historia por que, bueno, no se me ocurrió un papel bueno para el y ademas creo que ya serian muchos personajes :p Gracias por leer :D Cuídate :D
Nahax: Hola! Muchas gracias por leer :D Bueno, acertaste con lo de las marcas de Foxy :D Ya viste la reacción de Bonnie con lo de Foxy, ¿que te pareció? Creo que fue un poco cruel al echarlo de su habitación :p De nuevo, muchas gracias por leer y dejarme tu review. Cuídate :D
¿Alguien necesita pegamento para su kokoro? Por que yo creo que Bonnie si, y mucho. (ok... comentario cruel y muuuy malo)
Ah, no sé... ¿les gusto? A mi parecer Bonnie se pasó de cruel con Foczo ;-; D':
¿Ustedes como habrían reaccionado?
Como sea, dejando eso de lado. Creo que esto las tomó por sorpresa, es decir, fue repentino que Bonnie se enterara de todo así, pero para mi fue la mejor manera en la que pudo haberse dado cuenta xD ademas de que no quise tardar mucho en hacer que esto pasara.
Muchas, muchas gracias a quienes se toman la molestia de leer y dejarme su review, significa mucho para mi que les guste :D
En verdad no tengo mucho que decirles por hoy... así que mejor lo dejo aquí xD.
Nos leemos en el siguiente capitulo.
¡Hasta luego!
