Disclaimer

Todos los derechos pertenecientes a la Sra. Rowling, la WB y Salamandra. No hay fines de lucro bajo la realización de este escrito, sólo la mera satisfacción y entretención que saco de ello.

Aviso

Las cursivas son flashbacks y las cursivas entre '' son pensamientos, todo es fácilmente reconocible.

Dedicación

Al Milen… cuatro años… demasiado..

¡Disfruten la lectura!

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SI TU ME MIRAS

Capitulo Catorce

Órdenes y Condiciones

Harry apretó el papel entre sus manos, Hermione se arrodilló en el sillón confundida. Él la miró por unos segundos y luego guardó la carta en el bolsillo de su pantalón.

- ¿Quién lo mandó, Harry?

- Nadie… -le murmuró y se acercó a buscar la túnica.

- Harry—comenzó ella en advertencia.

- ¡Nadie! ¡Ya te dije que nadie! –le gritó girando por unos segundos.

Al contrario que otra chica recibiendo ese tipo de grito el rostro de Hermione era frialdad y seriedad extrema. La castaña se puso de pie y cruzó los brazos.

- Es Voldemort ¿No?

Harry bajó la vista y se puso la túnica, no le respondió.

- ¡Es Voldemort! ¡¿No?!

Los verdes ojos de Harry estaban tan fríos como los de ella.

- Sí. Es él.

Y con eso se acercó a la puerta.

- ¿A dónde vas? –le preguntó seria acercándose por detrás.

- Necesito hablar con algunos miembros de la Orden.

- Iré contigo –le dijo agarrando su chaqueta azul.

- No lo harás –le dijo mirándola desde el otro lado del agujero.

- ¡Tú no eres nadie para decirme que hacer!

- No me hagas hechizarte, porque de ser necesario no transaré en esto. Te quedarás aquí y eso no es una orden como tu esposo o amigo, es una orden como superior.

- ¿Qué? –preguntó ella confundida, pero lo único que recibió fue la puerta cerrada en su cara.

Una onda extraña se sintió sobre la puerta y trató de abrirla, estaba sellada, Harry la había hechizado.

- ¡HARRY! ¡ABRE ESTA PUERTA!

La pateó y golpeó pero sólo consiguió frustrarse más, intentó diferentes hechizos sin ningún resultado, y pegó también un grito. ¿Qué le pasaba a Harry? ¿Todavía con eso de querer protegerla? ¿No eran un equipo? ¿Y que había querido decir con superior? Cansada y sin ganas de seguir denigrándose más dio media vuelta y entró a su habitación pegando un portazo.

Al otro lado del cuadro Harry soltaba un respiro y sacaba la carta una vez más. Cerró los ojos asqueado y lleno de impotencia, no podía creer lo lejos que Voldemort había llegado en todo esto. Sin molestarse más, se dirigió a la oficina de la Directora.

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- Ginevra, espérame afuera.

El tono que Arthur Weasley ocupaba no era fuerte, pero si duro y a la vez suave que sólo le daba un aire inquebrantable a la orden. Ginny trató de mirar que pasaba en la mente de su padre que estaba serio, pero no rojo de furia, y sin querer molestarlo más asintió y lanzándole una última mirada a Draco salió de la sala.

Arthur Weasley tomó una varita e hizo una silla aparecer al lado de Draco que continuaba en el piso. El rubio entendió el mensaje y se puso de pie.

- Señor Weasley, déjeme decirle que todo es mi—

- No hablaré de ello contigo, Malfoy. Toma asiento –la voz era fría, y el natural ambiente de optimismo que el Weasley siempre traía había desaparecido. Eso asustaba más a Draco.

- Pero, señor—

- He dicho que no lo discutiré contigo, punto final.

- Sí –el chico bajó la cabeza y se sentó.

- He venido a avisarte sobre tu madre.

- ¿Le pasó algo? –preguntó mirando al pelirrojo asustado.

- Soy el encargado de las visitas regulares que se le hacen y lamentablemente tengo que informarte que en estos momentos ha sido trasladada a un hospital.

- ¿Qué ocurrió?

- Apendicitis.

- ¿A dónde la llevaron? –preguntó un poco más calmado.

- A un hospital muggle en el sur Nueva Orleáns.

- ¡¿Qué?! ¡¿Están locos?! ¡Meterán a mi madre a un psiquiátrico luego que se entere que la internaron en un hospital muggle y haga un escándalo!

- Lamentablemente era lo más cercano y no podemos llamar la atención en el mundo mágico.

- ¡Y la cicatriz! ¡Se volverá loca! ¡Un sanador pudo haber tratado eso en minutos sin dejar marcas!

- Ya te lo dije, sin llamar la atención –le habló calmado- Ahora, si estás tan molesto por ello, puedes hablar con McGonagall y tú y tu madre serán dejados en libertad y bajo ningún tipo de seguridad. Tú decides.

Se notaba que Arthur Weasley esperaba que el chico dijera que sí, y eso Draco lo noto. Bajo la vista y lo miró no de manera desafiante, pero dejando claro que no lo haría caer.

- No. Seguiremos donde estamos, sólo le pido que por favor me de actualizaciones en su salud.

- Muy bien… Nos vemos, joven Malfoy –y con un asentimiento de cabeza comenzó a caminar a la puerta.

- La amo, señor –se escuchó en la sala antes que el Weasley saliera.

Arthur se congeló en su puesto al escuchar las palabras que salieron de la boca del integrante menor de la familia rival. Lo miró no enojado, pero con lástima en los ojos y un poco de duda.

- Lamentablemente, a veces, el amor no es suficiente. Buenas noches.

Y con eso estaba afuera.

Su hija lo esperaba apoyada de la muralla a un costado, se estaba mordiendo las largas uñas y pisaba con un pie frenéticamente.

- Papá—

- Sígueme.

Sin querer contradecirlo le hizo caso y siguió a su padre a través de los pasillos, hasta que este se detuvo en un salón vació y le abrió la puerta. Ella lo miró antes de entrar y sentir a su padre prender las antorchas en el pequeño cuarto y cerrar la puerta luego de silenciarla.

- Papá—

- ¡¿En qué estabas pensando?! ¡¿DRACO MALFOY?!

- ¡No estaba pensando!

- ¡Exactamente! ¡NO ESTABAS PENSANDO!

- ¡Pero lo amo, papá, y las cosas pasaron y—

- ¿Te has acostado con él? –la miró seriamente.

- ¡Papá!

- Responde la pregunta, Ginny. Respóndela de inmediato.

La pelirroja bajó la vista y negó.

- No. Él me respeta.

Arthur soltó un respiro y se sentó en la silla más cercana tomándose la cabeza.

- Merlín –respiró incrédulo.

No podía creerlo, era imposible. La menor y su única hija estaba enamorada del hijo de uno de los mortífagos más buscados, siendo el chico un mortífago a la vez, que si bien había venido a refugiarse bajo el ala de la Orden, no dejaba de serlo.

¡Malfoy! ¡Se había enamorado de un Malfoy! ¡Eso no era natural! ¡Malfoy y Weasley no cabían en una misma frase! ¡NO!

- Papá –la voz de la chica se quebró un poco.

Ella no estaba acostumbrada a ser el foco del enojo de su padre. Muy pocos de sus hermanos habían llegado a ese extremo, siendo Percy el único que todavía mantenía el título hasta cierto grado, ya que había pedido un poco de disculpas hacia días después de la muerte de Dumbledore. Pero ella no, ella jamás había conseguido mantener a su padre de esa manera, nunca, ella era la regalona de su papá, la bebé de la familia, estado que muchas veces le molestaba, pero con que ciertas personas en secreto disfrutaba.

- No lo volverás a ver ¿Me escuchaste?

- ¿Qué? –preguntó sin entender.

- No volverás a ver a Draco Malfoy y esa es una orden.

- No puedes prohibírmelo –lo desafió perdiendo la calma y culpa.

- Si no me haces caso te sacaré del colegio y te llevaré a Rumania con Lauren, la amiga de Charlie, hasta que la guerra termine y la situación con Malfoy se estabilice.

- No puedes hacerme esto.

- Puedo y lo haré. No eres mayor de edad todavía y yo soy tu padre, o me haces caso y te alejas de él, o te juro que no respondo. Jamás he hecho nada que tú no quieras, pero en esto no transaré.

- ¡Papá! ¡Nos amamos! ¡Queremos estar juntos!

- ¡Es un mortífago, Ginny! ¡Todavía no sabemos si lo tramitarán en el Ministerio por ello! ¡Podría terminar en la cárcel!

- ¡Él no ha hecho nada!

- ¡Eso no lo sabemos! ¡No todavía! ¡Y no me arriesgaré a que peligres tu vida y futuro por creerle a un joven que probablemente esta contigo sólo para sacar información!

- ¡Él no haría eso!

- ¡¿Hace cuanto lo conoces?! ¡Draco Malfoy jamás ha sido una buena persona hacia ti! ¡¿Y de pronto está enamorado?! ¡Discúlpame si soy más que escéptico!

- ¡Papá, por favor!

- No. O no lo ves más o te vas del castillo. Si sigues intentando verlo, haré que lo trasladen y no lo vuelvas a ver en tu vida. No le diré nada a tu madre o a tus hermanos, esto quedara entre ambos, y agradéceme que no le diré nada a Ron, que ambos sabemos como eso terminaría. Ahora vete a tu habitación y no me discutas.

Las lágrimas estaban cayendo silenciosas y la chica sintió resignada. Se acercó a la puerta y sacó los hechizos pertinentes. Se dio media vuelta para preguntar a su padre.

- ¿No me dejarás despedirme?

- No me presiones, Ginevra, te lo pido.

Ella asintió y se secó las lágrimas, sus ojos se llenaron de impotencia y frialdad.

- Te desconozco, luchas por la igualdad y la oportunidad a todos los que son diferentes, pero tu odio hacia Lucius Malfoy te ciega incluso a ver que personas que han estado bajo él han podido encontrar la forma de cambiar y arreglar sus errores. No se como sentirme hacia ti, o enojada… o avergonzada. Buenas noches, padre.

Arthur Weasley quedó congelado como la puerta se volvía a cerrar, su corazón se había apretado ante las palabras de su hija, jamás le había escuchado hablarle en ese tono y menos decirle padre de esa manera. Cerró los ojos y golpeó el puño en la mesa.

Esto era demasiado complicado.

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Harry dio la contraseña a la oficina y golpeó al llegar a las puertas de roble.

- Adelante –se escuchó la voz de McGonagall.

El chico abrió la puerta y se encontró justo con las personas que necesitaba en ese momento. McGonagall, Lupin, Shacklebolt, Moody y Tonks. Les asintió a todos cordialmente.

- ¿Pasa algo, Harry? –le preguntó Remus preocupado.

- Sí, algo muy grave –les comunicó acercándose a la mesa.

- ¡Habla, Potter! –instó Moody acercándose al chico cojeando con su pata de palo- ¿Has tenido alguna visión con Voldemort?

Harry negó y sacó la carta poniéndola sobre la mesa para que McGonagall leyera. La mujer la ojeó y abrió los ojos al llegar a la firma.

- ¡Voldemort te ha escrito!

Harry asintió, mientras Lupin se acercaba a leer el la carta, su expresión era seria, pero algo confundida.

- Pero no dice mucho, nada además de las esperadas amenazas e ironías.

- Si que lo dice –Harry tomó la carta de las manos de su ex profesor y leyó en voz alta para los que faltaban.

"Estimado Harry,

Felicitaciones van en orden ¿No? Déjame darle mis más sinceros deseos por el nuevo camino que has tomado junto a la sangre-sucia, o ahora, señora Potter. No te imaginarás mi sorpresa al enterarme que ya eres todo un hombre, y casado. Por una vez en la historia, el Profeta publica algo que me sorprende.

¿La has embarazado? Por qué no hallo otra forma para que te amarres de alguien por el resto de tu vida, menos a una sangre-sucia como ella, prefería a la traidora de sangre de Weasley, pero cada uno con lo suyo. Tiendo a olvidarlo.

Pero basta de un tema tan poco trascendente como lo es tu vida amorosa, quiero que sepas que ya me he enterado sobre la destrucción de mis horcruxes, no creía que lo tenías en ti, cuando lo comencé a sospechar ya había sido demasiado tarde y tengo que darte crédito porque lograste pasar todo, de mis hechizos de seguridad a los de destrucción, podría apostar que a la señora Potter debió haberle dolido la pluma. Me hubiera gustado ver eso.

Hace mucho que he tenido que resignarme a creer que tienes potencial, escapar de mis garras tantas veces, lograr frustrarme más de lo necesario, pero la profecía tenía razón, estamos de alguna forma conectados, y a veces eso juega a mi favor, porque serás un muy buen mago, pero yo soy mejor. Puedo asegurarlo.

¿Así que nuestro pequeño Harry Potter le gusta ser egoísta? ¿O sólo por las noches? ¿Estás seguro que nunca disfrutaría de un paseo familiar, Harry? ¿Por qué no empezarlo hoy? ¿Así que nunca has tenido familia y ahora a ella?

¿Ves a lo que me refiero, Harry? Debes tener cuidado, porque yo estoy en cada momento ahí mirando, y debes proteger a lo que tanto amas, uno nunca sabe cuando lo perderás.

El momento final se acerca y te aconsejaría estar preparado, lo único que te puedo decir es, que todo terminará donde comenzó, si eres lo suficientemente inteligente, puede que tengas al menos una advertencia. Ahora es tiempo que me retire, y puede, que te llegue algún otro mensaje de este amigo por correspondencia.

Se despide afectuosamente,

Lord Voldemort"

- Voldemort ha logrado entrar a mi mente sin siquiera yo notarlo.

- ¡¿Qué?! –saltó Shacklebolt.

- Estoy seguro que no ha podido ver todo, porque algunas cosas, especialmente las cosas con la Orden las he logrado mantener escondidas hasta para mi mismo, pero… si otras ha logrado llegar, y son muy personales.

- ¿Cómo estás tan seguro? –preguntó Moody estudiando la letra.

- Ha citado frases que hemos compartido con Hermione –Harry bajó la cabeza avergonzado- Lo del egoísmo fue hace unas pocas noches atrás y lo del paseo familiar fue una pesadilla que tuve con él. Otra es cuando le pedí matrimonio y otra más cuando le hablé la noche de la fiesta de Navidad. No se cuanto ha logrado recolectar, pero me da la impresión que en algún momento, y me atrevería a creer que fue hace unas noches atrás solamente, he logrado liberar mi mente y si no detengo esto que está haciendo para no sentirlo podría peligrar nuestros planes.

McGonagall asintió con entendimiento.

- Llamaré a Severus –murmuró y se acercó a un cuadro.

La bruja mayor cuchicheó con el retratado por unos cuantos segundos, hasta que el viejo anciano gruñó y se paró de su silla. Todos esperaron por una visita que no deseaban, pero que era necesaria. Harry era el más incómodo con toda la situación, estaba más que clara la inocencia por parte de su ex profesor de pociones, pero el hombre jamás le agradaría.

Unos cuantos minutos después y cuando el silencio ya llegaba a ser abrumador, la chimenea se llenó de verdes llamas y luego de un pequeño flash que dejaba claro el ingreso restringido, Severus Snape salió sacudiéndose el hollín que se había juntado en los hombros de su impecable túnica negra.

- ¿Se podría saber para qué me han llamado? –preguntó el hombre con un tono cansino.

- Necesitamos información respecto a Voldemort.

- Todos tenemos claro mi utilidad dentro de esta habitación, Lupin, no hay necesidad a que lo saques a relucir cada vez que vengo –y se giró a Mcgonagall.

Remus sólo rodó los ojos y se sentó frustrado.

Severus Snape en un principio había sido puesto bajo la completa responsabilidad de la muerte de Albus Dumbledore, pero… evidencias demostraron lo contrario. Al menos el testimonio jurado, confesión mediante veritaserum y uso de un pensadero demostraron que la decisión de la muerte de Dumbledore esa noche había sido meramente responsabilidad del mismísimo Dumbledore. Todo había sido de alguna u otra forma planeado y Snape no era más que un peón encargado de ejecutar una orden.

De esa forma, y a varios escépticos dentro del Círculo Superior, grupo de magos y brujas a la cabeza de la Orden desde la caída de Dumbledore, Snape volvía a las filas de la luz bajo el título de doble espía. Para Harry había sido demasiado difícil aceptar toda la situación, pero eventualmente tuvo que dejar de lado rencores y aceptar que el viejo idiota de nariz ganchuda era de utilidad.

- Voldemort le ha enviado una carta a Harry, haciendo relucir datos de su vida personal.

- ¿De eso se trata? ¿Voldemort molestando a Potter con sus amoríos con Granger? –miró al chico con brazos cruzados y una ceja levantada.

- Voldemort ha entrado a mi mente y de manera desapercibida, se ha enterado de definitiva sobre los horcruxes y no se que más ha descubierto. ¡Tampoco como detectarlo! ¡En estos momentos podría estar ahí mirando todo y yo con la menor idea!

- ¡Merlín! –el hombre del cabello grasiento soltó un gruñido- ¡Sabía que eras un idiota para oclumancia, pero no pensé que tanto!

El ex profesor se sentó en la silla y miró a McGonagall.

- ¿Sabes lo que ha ocurrido, Severus?

- Sí –dijo finalmente- El Señor Tenebroso ha venido a mí en busca de una poción que pudiese ayudarle a escabullirse dentro de Potter. Con la conexión que ambos tienes era más fácil y en secreto la diluí para que se le hiciera más difícil y al menos Potter tuviera la posibilidad de detectarlo. No pensé que fuese tan débil de mente.

- ¿No sabrías si esto se repetirá? –le preguntó Shacklebolt.

- No, pero podría avisarles. La utilizó hace un par de semanas, no debería haber durado demasiado, pero si por al menos una noche. Potter debió haber estado completamente relajado para no sentir nada, porque me encargué que esa poción contuviera errores –y miró críticamente al chico.

Harry recordando los eventos de la noche que al parecer todo había ocurrido se ruborizó y dio la espalda. Todos en la sala se quedaron en silencio captando lo que significaba.

- Tienes que avisarme si va por más –le dijo el chico todavía de espaldas volviendo a la postura inexorable que había conseguido al correr de los meses en estos asuntos- Debes hacer la poción más débil.

- ¿Quieres que me atrape?

- Quiero atraparlo yo, Snape –se giró decidido- Si no puedes darle algo más débil a él, al menos intenta ayudarme a mí, puede que yo consiga tanta información como él lo ha hecho.

Snape rió.

- ¿Estás demente? ¿O estas historias de tu grandeza al parecer de verdad te afectan? Voldemort es uno de los hombres con fuerza mental más grande que he conocido, que tú intentes entrar a su mente es casi imposible, sólo lo has logrado por accidente, entre más esfuerzo le pongas, menos las probabilidades.

- Entonces crea algo que me sirva como escudo, no te pido nada más.

Snape lo miró por unos segundos antes de ponerse de pie y ajustarse la túnica mientras caminaba a la chimenea.

- Y un escudo tendrás –le dijo dirigiéndose a él antes de la directora- De saber que el Señor Tenebroso vendrá a mí por más, te aviso, Minerva.

- Gracias –y luego que la mujer le asintió, Severus Snape había desaparecido entre verdes llamas.

La puerta de la oficina se abrió y ahí parado estaba Arthur Weasley, se veía algo pálido pero más serio de lo normal.

- Disculpen el retraso, ¿Me he perdido de algo?

- No, luego te contaré, y ya que todo el Círculo está presente, podremos proceder a las actualizaciones –notificó Shacklebolt en un tono ejecutivo.

Harry asintió y se sentó.

Sí. Harry Potter pertenecía al Círculo Superior, en secreto, por supuesto. La reunión fue como todas las otras, el chico escuchó con atención pero su mente no podía evitar alejarse del tópico y ponerse a pensar en Hermione y como iba a lograr salir de esta con ella. Su esposa iba a estar furiosa, de eso podía estar seguro.

Miro a las personas alrededor. Siempre había sido incómodo sentir a la gente contar en él, pero aquí estaba, siendo parte del Círculo Superior, tomando decisiones que influenciaban la guerra de manera impresionante y ese no era el único secreto que escondía a Hermione. Había uno más y no sabía como podría contárselo.

Había decidido hacerlo de esta forma para no comprometer a nadie, para no preocuparla a ella y para que las personas que eran escépticas de él no se revelarán contra la cabeza de la Orden. Era lo más fácil para todos.

- Y eso sería todo por el momento.

Harry salió de su ensimismamiento al escuchar las palabras de Moody, vio alrededor como se despedían y se acercó a Shacklebolt.

- Hey, Kingsley.

- ¿Cómo has estado? –le preguntó el hombre revisando unos archivos.

- Bien, más tranquilo hasta hace unos momentos –Shacklebolt asintió dándole una pequeña sonrisa antes de regresar la vista a sus papeles- ¿Cómo están los chicos?

- Extrañándote. Pero Green hace buen trabajo como capitán, no tienes que preocuparte.

- Lo sé.

Se quedaron en silencio.

- Lo extrañas ¿No?

Harry lo miró por unos segundos y rompió en una sonrisa asintiendo.

- Nunca me consideré un adicto a la adrenalina, con todas mis situaciones con Voldemort tenía suficiente, y esperaba convertirme en auror, pero… esto es… genial.

- Lo sé, yo también fui joven, también estuve en una guerra, pero déjame decirte, que al salir de ella, todo se convierte más en papeleo que acción.

Ambos rieron.

- ¿Harry? –la profesora McGonagall lo llamó, el chico giró- Necesito hablar contigo por unos minutos.

- Sí, por supuesto –le dio la mano a Kingsley- Dile que los veré por ahí, pero que no se preocupen que no he renunciado.

- Ningún problema.

Harry asintió y fue donde la mujer.

- ¿Pasa algo?

- Sí. Toma asiento.

El joven miró a su alrededor, ya no quedaba nadie, eso lo tranquilizó un poco, porque no estaba seguro de que quería hablar la Directora. Se sentó y cruzó los brazos.

- ¿Para que quiera hablar conmigo?

- Potter, tu sabes que la señorita Granger—

- Señora Potter –le corrigió con una sonrisa, la profesora se la devolvió a medio camino.

- Perdón, señora Potter, es una persona muy apreciada por mí. Hermione es una de las chicas más tenaces e inteligentes que he tenido el placer de conocer y ahora está hecha una mujer excepcional.

- No creo que tenga que decirme todo lo que ya sé de Hermione.

- Pero sí tengo que decirte esto, y lo que te diré creí que serías la última persona a la cual debería haberlo hecho. Harry, estás subestimando a Hermione de manera preocupante.

La boca de Harry se abrió por unos momentos y luego la cerró para bajar la vista.

- Profesora, yo—

- Sé tus motivos, se que le has escondido todo esto para no preocuparla y perjudicarla, pero Hermione es una mujer fuerte y valiente y tú mismo me has dicho que lo sabías. Ella no merece que le escondas este tipo de cosas, no es mi posición reprenderte por tus decisiones, pero si no lo haces pronto, ella se enterará y no será por tu boca.

- Lo sé, yo—

- Entonces, lo sabes. Y por ello no dudaré que la señora Potter, se enterará muy pronto de tus andanzas, porque si algo sí sé del matrimonio, es que su base además del amor es la confianza y guardar este tipo de secretos de ella, no es saludable para ninguno de los dos o su relación.

Harry asintió y se puso de pie.

- Buenas noches, profesora.

- Buenas noches. Y suerte.

'Suerte será lo que necesitaré. Hermione me matará' pensó Harry camino a la puerta, mientras guardaba una copia de la carta.

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Harry sabía que el camino a su sala se estaba alargando más de lo necesario. Y a voluntad propia, porque lo último que quería enfrentar era a una furiosa Hermione. Dio la contraseña al cuarto luego de poner el contra hechizo que había conjurado y respirando profundo entró para encontrarla sentada en el sillón frente al fuego leyendo un libro, o al menos eso parecía.

Las manos de la castaña estaban tan apretadas sobre ambas mitades que llegaban estar blancas, las hojas de encima se estaban ya arrugando y sus ojos parecían en cualquier lugar menos en las palabras. Había algo extraño en todo el cuadro y Harry encontró la respuesta cuando notó que el libro estaba al revés, ni siquiera estaba leyendo, sólo estaba descargando parte de su enojo.

'Oh, Merlín' y por poco suelta un tembloroso aliento.

- Mi posible ex marido me acaba de encerrar en la sala. ¿Te importaría explicarme por qué, Harry?

La chica dejó el libro al costado hablando en una tranquila voz mientras se cruzaba de brazos.

- No hagamos esto esta noche, ambos estamos mal y terminaremos peor.

- No lo creo. O me lo dices ahora mismo o pierdes tu oportunidad.

- No sé—

- ¿Desde cuando no sabes confiar en mí? –Hermione estaba de pie su tono más duro.

- No se trata de confianza.

- Claramente estás escondiendo algo de mí. ¡Jamás lo has hecho! ¡Especialmente luego que empezamos lo nuestro! ¡¿Cómo quieres que no crea que has perdido la confianza en mí?!

- ¡Hay cosas que es mejor que no sepas!

- ¿Qué crees que soy? ¿Ginny? ¿Qué me moveré a un lado porque es mejor dejar al gran Harry Potter solo, para que así juegue el papel de héroe? ¡Yo no soy esa clase de chica! ¡Jamás lo fui! ¡Me conociste así y así me moriré! ¡He estado a tu lado en todo lo que las circunstancias me han dejado! ¡¿Y ahora no, porque TÚ no quieres que sea así?! ¡No soy de porcelana! ¡Y no dejaré que me trates así!

- ¡Soy egoísta! ¡¿Está bien?! ¡No quiero que nada malo te pase! ¡¿Eso me hace una mala persona?!

- Entonces ¿Debería considerar el hecho que ahora me amas como la inhibición de mi verdadera persona?

- ¡No! ¡No se trata de eso!

- ¿Qué tenía la carta, Harry? –le preguntó tranquilizándose un poco y sobándose la frente.

- Idioteces, recordatorios, nada importante.

- Nada importante –respondió ella con una triste sonrisa- Si fuese algo tan poco importante… ¿Por qué toda la idea de esconderlo?

- Hermione… no hagas esto.

Ella asintió y lo miró con los ojos un poco vidriosos, pero se detuvo.

- Está bien. No hablaremos sobre la carta por ahora, pero ¿Sabes algo? Jamás pensé que tendría que andar revisando las cosas del que sería mi marido, porque estuviera escondiendo algo de mí, pero lamentablemente… no me dejaste opción ¿Te importaría decirme que significa esto? –y de su camisa sacó una cadena.

Harry se quedó pasmado mientras el sentimiento de Deja Vu invadía sus sentidos.

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Ginny esperaba impaciente en el pasillo de la oficina de la Directora, hacía visto a su padre entrar y probablemente ya saldría. Estaba nerviosa, jamás había pensado en chantajear a su padre, pero esto se le había ocurrido en la camino y de la forma que amaba a Draco valía la pena.

Tonks y Remus salieron tomados de la mano.

- ¿Qué haces a estas horas, Ginny? –le pregunto la mujer que llevaba el cabello en una melena lisa color azul eléctrica.

- Esperando a mi padre.

- Ya esta por salir, ten cuidado –le aconsejo Remus y con una sonrisa la pareja continuó.

Resultó ser que su papá fue el último en salir, y la miró preocupado al verla ahí.

- ¿Ginny? ¿Qué haces aquí? Creí haberte dicho que te fueras a tu habitación.

- Bueno, he tenido segundo pensamientos.

- ¿Qué quieres ahora?

- Padre, tengo algunas condiciones.

- ¿Hasta cuando te referirás a mí de esa forma?

- Hasta que mi verdadero papá regrese. Sí quieres que me mantenga lejos de Draco tendrás que conseguir dos cosas.

- ¿Estás chantajeándome? –le preguntó asombrado.

- Sí.

- Merlín ¡Te dije que Malfoy es una mala influencia!

- ¡El jamás ha sido más que bueno conmigo! ¡Y lo único que te pido es que le den más comida y le cambien esa horrible contraseña que tiene puesta! ¡Es denigrante! ¡Sólo han caído tan bajo como los mortífagos!

Arthur Weasley se quedó en silencio y trató de hablar, pero no podía, su hija había tocado un nervio. La pelirroja se cruzo de brazos.

- Yo—

- La única razón por la que me hice amiga de él en un principio era porque andaba buscando comida, el ha hecho un trato y creo que al menos deberían tenerlo en condiciones dignas, bajo ningún contrato él es prisionero y la Orden se ha comprometido a protegerlo, no terminar matándolo de hambre. Eso es lo que te pido. Y ahora si me disculpas…

La joven avanzó por el lado de su padre.

- Ginny—

- Sí la próxima vez que te vea, no ha habido cambios, te juro que hablo todo. Buenas noches, padre y dale saludos a mamá.

Y con eso lo dejo de pie en el pasillo completamente congelado.

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- Yo—

- ¿Para que necesitas un giratiempo, Harry?

- ¿Dónde quedó mi privacidad, Hermione? –la mejor solución que Harry encontró fue revertir los papeles y jugar a la defensiva.

- Ya te lo dije, no creí que llegaría a ese punto, pero tú me obligaste. Debería decirte que encontré otras cosas interesantes en una bolsa en tu baúl, pero prefiero que tú seas el que me explique.

- No tengo que explicarte nada.

- Eso lo sé, no es tu obligación, pero al menos te lo pido por respeto a mí y por la supuesta relación basada en confianza que tenemos. ¿Para qué necesitas el giratiempo, Harry? –le preguntó desafiante.

- No te lo diré –le murmuró bajando la vista.

Los ojos de ella se llenaron de lágrimas y con fuerza rompió la cadena, dejando resbalarse por sus dedos hasta que el giratiempo quedó descansando en la mesa de centro.

- Entonces esto se acabó.

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Notas de la Autora

Holas… no saben cuanto siento no poner la historia antes, pero la universidad ha consumido mi tiempo de manera impresionante. En cualquier caso aquí esta e siguiente capitulo… no se si alguno alguna vez sospecho esto, pero puse pequeñas pistas sobre lo que se vendra en todos los capitulos… ahora espero que me perdonen y disfruten…

Nos vemos!

"Los reviews son el oxígeno de un escritor de fics"

¡No quiero morir ahogada¡Ni tan joven!

¿Por favor?

Nos vemos!

Francis

Delusional al 100