Por Claudia Medina
Capítulo 14
"La Alternativa"
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La plaza estaba llena de gente, los aplausos y gritos cimbraban las paredes, la trompeta sonó estridente, la cuadrilla se enfilo para dar los primeros pasos en cuanto abrieran la compuerta, la presentación de la alternativa estuvo compuesta de adjetivos positivos.
La garganta de Sandy se cerraba cada vez más, quería gritar, apoyar cada uno de los cumplidos que le daban al Gato, pero una sensación de temor le sacudió el cuerpo, lo había visto entrenar, allá en el rancho, a las vaquillas, pero nunca lo vio en una arena hasta ahora, su posición de estar en contra de la fiesta brava y defender al toro limitaban su apoyo al sueño de su amigo a felicitarlo cuando ya le daba los resultados y Chava se tomaba tres cervezas en su honor. Pero esto era ridículo, ya había visto el tamaño de esos toros y el peso, Alberto iba a estar solo frente a ese animal, por un momento imaginó que tenía la capacidad de detener todo eso y sacar al Gato de ahí a como fuera lugar, pero se aguanto como las meras machas, según ella. Definitivamente no iba a ser ella quien le cortara las alas a quien merecía obtener su sueño.
Por fin apareció el Gato enfundado en su nuevo traje de luces, verde con oro, como las hombreras que le regaló Sandra seis meses atrás, su cara estaba iluminada, su sonrisa de ángel calmaba la angustia de su amiga. Era oficial, estaba feliz.
-No te preocupes Sandy, así es siempre, dímelo a mí, tantos años y no me acostumbro, siguen esas mismas burbujas en la boca del estómago- dijo la esposa del matador Elías Cabrera, con cierta resignación, le tomó la mano como muestra de apoyo.
-Gracias Doña Marga, espero que todo salga bien- dijo esbozando una sonrisa.
-¿Lo quieres mucho?-dijo la mujer con un tono amistoso.
-Si, mucho. –Asentó rápidamente, al instante sintió la presencia de Ricardo al llegar apresurado al lado de ella.
-¿A tiempo?-preguntó acelerado haciéndose la melena a un lado y sonriendo un poco nervioso, se sentó junto a Sandra, inmediatamente se paró al darse cuenta que no había saludado a Doña Marga; por lo que se encimó sobre el asiento de Sandy para alcanzar a darle un beso en cada mejilla, como el clásico saludo europeo. Sandra se hizo hacia atrás para darle espacio, el pelo mojado, la cara pulcra y el halito de la colonia deambulando en su cuerpo afirmaba el baño recién tomado. Esa cercanía la hizo como ya era costumbre retener la respiración como instinto de supervivencia- como las zarigüeyas,- pensaba,- que se quedaban inmóviles ante el peligro. También la saludó a ella, ya tenían tiempo de saludarse de beso, solo uno, al estilo americano, su respiración ya no aguantó más y tomó una bocanada de aire, él la miró hacia abajo y apenas levantó el labio superior asomando sus dientes… también soltó aire que tenía sostenido en sus pulmones.
Tomó su asiento, esperaron a que la cuadrilla terminara el paseíllo.
-Pues vamos a ver de que está hecho El Gato, ha llegado el momento de la verdad- aseveró a la vez que se pasaba las manos por sus piernas una y otra vez.
-¡Ya Pelos!-dijo Sandra al detenerle la mano por la muñeca.-Me pones más nerviosa.
La verdad también él estaba nervioso, la fiesta brava no era un juego, sabía el talento y destreza de su amigo pero siempre había la posibilidad de una cornada. Imposible comentarle eso a Sandra, sería capaz de bajarse cual vil improvisado para salvar a Alberto.
Para fortuna de todos, Alberto se lució, cada movimiento era temerario y majestuoso, el toro estuvo a su nivel, lucharon frente a frente, lo habían determinado desde el principio, al cruzarse las miradas de ambos, hombre y bestia, solo uno iba a salir de ahí con vida.
El calor de la respiración del toro invadía la de Alberto, la larga figura humana brillaba con los rayos del sol, así cara a cara se decidía el destino de ambos… Alberto esperó un segundo, sintió el calor a través de sus zapatillas, el olor de la sangre de su oponente en la arena y embarrada a su piel lo seducían a terminar de una vez por todas, pero no, "el que no sabe esperar el momento preciso, jamás gana", lo escuchaba constantemente de Chava.
En un asiento de la plaza la Tía Rita acompañada de Elisa, Néstor y los cuates observaba la corrida, tenía que estar ahí como representante de la ganadería Zambrano. Aceptó que el Gato le brindara su primer toro. Su cara inmutable solo podía ser descifrada por María que en el otro extremo de la plaza la observaba sin ser ella misma vista por la anciana, solo fue ella, sin esposo, sin hijos, sin sobrinos, sin Latifa, solo como una sombra protectora de quien todavía veía como a un niño jugando a ser torero.
El movimiento fue certero, la estocada mortal entró en el lomo de "Caramelo", con irreverencia y supremacía Alberto decidió darle un beso a su oponente; el toro lo aceptó bajando la cabeza al sentir su derrota pero, de pronto, decidió -"Nos vamos los dos" -tomó fuerzas cuando el Gato se levantó triunfante y lo lanzó por los aires.
Sandra saltó de su asiento como resorte,
-¡No!-gritó desesperada, Ricardo la tomo de los brazos tratando de calmarla, ella se acomodó en su pecho para no ver lo que sucedía, él la abrazó y con su mano derecha le sostenía la cabeza contra sí, a la vez de dirigir su atención al ruedo para saber que pasaba exactamente.- ¿Qué pasa Ricky?- dijo llorando y temblando, su corazón palpitaba fuerte, las piernas le empezaban a negar su sostén, sentía las manos de Marga tratando de tranquilizarla
-Ya lo están ayudado hija-decía serena.
-¿Dónde está Pelos?
-En la arena, cálmate, no lo deben mover así-dijo Ricky tratando de ser lo más ecuánime posible.
-Ya lo sé-gritaba por dentro-fue lo mismo con Antonio-pero solo se escuchaba el sollozo que podía salir de su boca.
Una ovación se oyó de pronto, gritos, aplausos y silbidos reinaron por todos lados.
-En el oído pegado al pecho de Ricardo escucho una carcajada, así que se decidió ver lo que pasaba.
-¡Mira Sandy, es un vil gato!, tiene más vidas que un gato callejero-dijo riendo e invitándola a ver lo que sucedía.
-¡Méndigo Gato! Me mató del susto-fue su respuesta enojada, al ver que Alberto se levantaba como si nada de la arena, sonriendo de oreja a oreja, respondiendo a los saludos del público y corriendo para recoger su capote que estaba cerca del toro ya muerto.
Los aplausos seguían y aumentaron al determinarse que le daban los apéndices merecidos.
-Fue una gran alternativa- decía Elías Cabrera a los periodistas que los esperaron afuera de los vestidores,-Oficialmente, señores, El Matador Alberto Pérez " El Gato" que tiene un futuro prometedor- dijo al palmearle la espalda- me siento muy orgulloso de que sea mi ahijado-dijo sonriendo el hombre de mediana edad-empezó desde abajo y este es el resultado de su disciplina.
Ya bañado y vestido con unos jeans y camisa blanca sport dejó que lo fotografiaran con Elías. Marga venía acompañada de Sandra y Ricardo, la chica corrió por el pasillo abriéndose paso entre los reporteros, fans y chicas que querían saludarlo.
-¡Alberto!-gritó Sandra, y al ver un pequeño espacio corrió para acercarse a él.
-¿Estás bien? ¿Te revisaron?-dijo preocupada al tomarle las manos
Alberto sonriendo al ver su interés dijo -Estoy bien chaparrita-contestó al abrazarla.
-¡Pues mugroso gato roñoso!, me las vas a pagar, me diste un susto de aquellos-dijo al aventarlo y darle un golpecillo en el brazo. Haciendo que los que estaban cerca soltaran la carcajada.
-¡Felicidades Gatito! Tu mereces todo el éxito del mundo-dijo sonriendo con un brillo en los ojos feliz por su amigo.
Como respuesta el la tomó de la cintura y le dio unas vueltas como era su costumbre, mientras ella le plantaba un beso en la mejilla.
-Pues, ya nos dimos cuenta quien manda-dijo en son de broma Elías a los reporteros.
Los flashazos no se dejaron esperar-como toda respuesta Alberto tenía su sonrisa nívea y transparente que le dulcificaba la fuerte mirada azul. Tener a Sandy en sus brazos en un momento así lo hacía sentir completo, muy a su pesar la tuvo que bajar ante la presencia de Rita.
-Sandra, eso es impropio de una señorita como la que deberías de ser- escuchó la voz de Rita- no es la manera de felicitar a Alberto-dijo algo molesta pero, en realidad no cabía de orgullo.
-perdón se.. Tía Rita.
-Disculpe Señora Rita, no volverá a ocurrir- dijo Alberto cuadrándose ante la presencia de Rita, cual superior militar.
Todo esto sucedía mientras Marga y Ricardo llegaron a saludarlo.
-Hermano, estuviste genial, ya sé porque te dicen el Gato-dijo riendo. Otros flashazos se dispararon, una noticia importante el hijo del duque de Salvatierra estaba presente en esa alternativa y parecía amigo del torero.
Los cuates también lo felicitaron sincera y efusivamente. Elisa, no creía que el "vaquerillo limpia-vacas", fuera el Adonis que estaba frente a ella, con fama creciente y no tardó en hacer a un lado a Sandy para saludarlo de beso y posar abrazada a él ante las cámaras de los periódicos madrileños.
-¡Qué confiancitas Armando! Como siempre has sido amigo de Alberto y siempre lo trataste con respeto pues ahora mereces estar con él ¿Verdad?-Dijo Esteban criticando la actitud de Elisa. Sandy bajo la cabeza para que no vieran su sonrisa y se paró junto a Marga y Ricky.
-Claro hermano, nunca le dije vaquerillo-limpia vacas-dijo Armando mirando al Gato a los ojos quien con la mirada le indicaba que se callaran.
-Basta-dijo Rita-La fiesta se realizará en el hotel donde me hospedo-dijo al dirigirse a Elías-usted sabrá como invitar a las personas indicadas.
-Muchas gracias Señora-dijo serio Alberto.
Elisa se salió con la suya y presionó para ser la pareja de Alberto, aún cuando públicamente El Gato le pidió el honor a Sandy. Ricardo le pidió de favor a Rita le permitiera ayudarla con tan embarazosa situación de no encontrar pareja para su sobrina adoptiva, ya que también le negó la posibilidad a Armando, argumentando que ya le había pedido a Ana Landeros su presencia, entonces no le quedó más que aceptar el sacrificado ofrecimiento del amable joven duque de acompañar a esa niña que no terminaba por aprender las reglas sociales. Lo cual también molestó a Elisa, ya que desde aquella vez que Ricky apareció sin camisa en el auditorio se convirtió en su admiradora.
La fiesta estaba en su esplendor, había de todos los ámbitos además del taurino. Ricardo como siempre trataba de mantenerse al margen del barullo, platicaba con Sandra en una esquina mientras esperaban que Alberto se desocupara un poco de los invitados que lo saludaban. Un hombre joven de cabello alborotado, algo desaliñado y look de intelectual se acercó a saludar a Ricky.
-Salvatierra, como siempre acaparas a las modelos más guapas.-dijo al saludarlo con una mano y la otra sostenía una copa de champaña. Conversó con ellos un rato, manteniendo un leve juego de coqueteo con Sandra aun cuando Ricardo le explicó que no era modelo que era su amiga y compañera de colegio.
-Ya que estás acompañada voy por algo de tomar ¿Quieres algo?-se levantó Ricky, necesitaba tomar líquido para su boca seca, Sandra se veía genial vestía un juvenil mini vestido color azul eléctrico con un blusón transparente de ese mismo color que tapaba la blusa strapless, ¡Usaba medias y tacones! Y como era obvio una de las peinetas de la abuela Constanza recogiendo solo un lado de su cabellera suelta.
-Un agua mineral, porfis.-dijo Sandy
Cuando Ricardo se fue llegó una mujer con vestido negro, Pedro la reconoció.
-Leonora, hola- la llamó y la mujer se acercó con confianza.
-Leonora ¿Me recuerda?- preguntó Sandra.
-¡Claro! Sandy eres de las personas que se recuerdan, por cierto ¿Cómo estás?-dijo Leonora con una sonrisa amable y con gran porte.
-Un poco mejor-dijo con una sonrisa casi a fuerzas.
-¿Se conocen?-preguntó Pedro Alcántara asombrado
-Si, fuimos madrinas de boda de Moesha ¿tú fuiste no?-preguntó Leonora.
-Ya ves, la que dice mentiras eres tú , si eres modelo.-Le dijo a Sandra- No me acuerdo… tengo una memoria buena para las caras…
-Pues dejarías de ser cineasta…
-Toma- aquí está, no me tardé porque ya te conozco Pedrito…-dijo Ricky sin percibir la presencia de Leonora.
-Mira Rick, te quiero presentar-lo tomó de la mano para acercarlo, pero él se resistió y su cara cambió de semblante- a Leonora Montenegro, la actriz y cantante, a Ricardo también le gusta la actuación –dijo Sandra gustosa de presentarle a alguien importante en el ámbito que a Ricardo le interesaba destacar.-bueno todo sabemos quien es ella.
-Y me hace el favor de participar en un cortometraje que tal vez lleve a Cannes-agregó Pedro.
Para entonces las miradas marrón de Ricardo y Leonora estaban en una lucha de poderes, la de ella suplicante y la de él a mantenerse fría e impenetrable como cuando Sandra lo conoció.
-Pues te recomiendo escoger mejor a tus actrices, las de Hollywood y más si son latinas que han hecho telenovelas no dan presencia en Cannes. Su trabajo histriónico deja mucho que desear, es demasiado comercial.
Sandra se quedó congelada al escuchar la respuesta
-Ricardo, no es forma de contestar… Leonora se puede sentir mal-dijo Sandy defendiéndola.
-¿Ahora eres Pepe Grillo?
-No hay problema Sandy, tu amigo solo está diciendo su opinión, en esta carrera uno aprende a escuchar todo tipo de opiniones.-dijo con voz casi audible.
-Me largo, tengo que tomar aire me estoy intoxicando-dijo al dejarlos con la palabra en la boca y salir apresurado al jardín del hotel.
Pedro para aminorar la tensión dijo-Ya me acordé porque no me acerqué a ti en esa boda, tenías a tres guarda-espaldas junto a ti- así de grandotes como Ricardo.
-¿Guarda-espaldas?, No son mis primos.
-Con permiso, tengo que hablar con otras personas-añadió Leonora-acompáñame Pedrito, por favor- rescatando la poca dignidad que le quedaba.
Sandra buscó a Ricardo por un momento iba a salir al balcón, pero fue interceptada por Alberto.
-¿Bailas conmigo?, por fin me deshice de Elisa.
Sandy titubeo un poco, no quiso decirle sobre el incidente para que nada empañara ese día tan especial para él.
-Claro-dijo con una gran sonrisa.
Al bailar lento comentaban lo sucedido en la corrida.
-¡Besaste al toro!-dijo Sandy haciendo una mueca de disgusto-¡Guácala!
-Entonces no aceptarías un beso mío- dijo en son de broma.
-¿Cómo sería un beso de Alberto?- pensó Sandra al mirarlo a sus ojos de cielo, de pronto apareció la imagen viva de su beso al toro.
-Tu novia debe de quererte mucho para poderte besar después de esto.
-¿Y tú?
Tratando de no ofenderlo y siendo lo más sincera posible contestó
-Sin tomar en cuenta que eres como mi hermano mayor y que besaste a un toro, pues creo que aceptaría un beso tuyo…
La música, la tenía tan cerca, en sus brazos, sería la cereza en el pastel un beso de Sandy para coronar ese día perfecto.
"El que no sabe esperar el momento preciso, jamás gana" oía la voz de Chava en su mente, se conformó con abrazarla, ella recargó la cabeza en su pecho…
-Ooh, oh-¿Vas tu o voy yo?-dijo Alberto viendo a Ricky en el bar-Es Ricardo, ya lleva dos tragos al hilo ya pidió el tercero.
-No te molestes, voy yo, ya tengo una idea de lo que pasa, tu sigue disfrutando tu fiesta.
Lo siguió con la mirada y supo por donde salió.
Ricardo estaba sentado en un escalón, se había quitado el saco, desabrochado la corbata y los primeros botones de la camisa, veía insistentemente un cigarrillo que lo movía con los dedos y su mirada estaba fija en la nada, su coleta de caballo le llegaba casi a mitad de la espalda.
Sandra se sentó juntó a él y se quitó los zapatos, extendió las piernas y movió en círculo los tobillos. No se percataron que detrás de los arbustos cerca de la puerta estaba una mujer con un velo en la cabeza, ella podía oírlos y verlos, pero ellos no.
-Ya no los aguanto, ah, que rico-dijo al volver a mover los pies, el tercer trago de Ricky no fue tomado sino vertido en una maceta con flores.
-¿Lo tratas de convencer de dejarse encender? Las flores ya están borrachas…
-¿Qué quieres… Sandra?
-nada, descanso mis pies, y pensar un poco, hoy mi cerebro se dio cuenta que sus neuronas pueden trabajar.
-No empieces Sor metiche…
-Con lo del cigarro, nunca voy a terminar…-suspiró y esperó un segundo, y soltó las palabras que brincaban en su boca luchando por salir. –Es tu mamá, Leonora Montenegro es tu mamá.
-Cállate- volteo con los ojos enfurecidos-Sandra esto no te importa
-Si me importa, todo lo de las personas que quiero me importa.
¡Machetazo a caballo de espadas! Con esa declaración quedó totalmente a merced de aquella niña. Volteó asombrado y regreso a su posición inicial.
Ella suspiró de nuevo y vio al cielo oscuro con destellos brillantes no se había percatado del cielo madrileño, también era hermoso.
-Cuando conocí a Leonora me dijo que si hubiera tenido la mitad del coraje para defender a los suyos, aún tendría su hijo con ella, un hijo según su descripción era como de mi edad, muy bueno, muy inteligente y muy guapo. Cuando te conocí a ti hiciste el lío de la revista que por casualidad tenía a Leonora Montenegro en la portada y aunque lo niegues, estabas llorando… Por casualidad también me encontré a Moesha preocupadísima buscando a un pasajero que ya había salido en otro avión a Madrid y se fue desconsolada a tratar asuntos familiares con Leonora y por último, al verlos frente a frente están igualitos, la misma cara, los ojos, los gestos… es más te pones un vestido negro y pasan como Pili y Mili…
-Ve a divertirte a costa de otro-siguió sin verla.
-No me regañes, es mi cerebro el que piensa en voz alta…-dijo calmándolo-Tu sabrás las razones para tener tanto resentimiento, … no sé… tu lo viviste en carne propia y sabes que tan injustas o malas fueron las cosas que sucedieron… Yo sé que 10 años en el San Carlos no han sido fáciles…entiendo, y no se que haría si fuera Ricardo…Pero, Yo, Sandra te puedo decir que haría si tuviera a mis padres en este momento frente a mí… a mí que me dejaron cuando tenía un año, en una casa-hogar solo con la ropa que traía puesta y con mi nombre Sandra Nelly Garza…
María que estaba oculta, escuchó esa declaración y se acercó más para saber más de lo que Sandy estaba diciendo.
-En los siguientes nueve años, gracias al amor de la hna María y de la señorita Poly no me preocupé por eso, fue hasta que me topé con los Linares, ellos se encargaron de hacérmelo saber, los detalles, no vale la pena recordarlos… Después por un tiempo, con todo lo que viví no me había acordado de ellos hasta que conocí a los Hernández, que supe lo que era una familia de verdad… Si yo los tuviera enfrente, especialmente a mi mamá, lo último en que pensaría es en los reproches…-dijo ilusionada-le besaría las manos, sus ojos, su frente, le agradecería haberme cargado por nueve meses, la abrazaría todo el tiempo que fuera posible y le diría que nos desquitáramos de estos 15 años de ausencia…
Leonora iba a entrar al jardincito pero fue detenida por María insistiéndole con señas que esperara un poco.
- Eres un suertudo Ricardo Salvatierra,-prosiguió Sandra- tu si la tienes frente a ti… ella es una mujer talentosa, valiente, hermosa que te ama mucho, Pelos, ¡mira que decir que eres guapo!-sonrió-, seguro mamá cuervo…dijo para sacarle una sonrisa al tocarle el hombro…
-Sandy, es que tú no sabes…-dijo al momento en que la abrazó y empezó a llorar.
-Llora, no me digas nada, tengo idea de cómo te sientes…lo que si te puedo decir es que el perdón es una gran bendición, renueva tu espíritu.
Así estuvieron por unos minutos, sin decir nada. Ricky se separó y se limpió los ojos
-Tú decides si quieres escucharla
-¿Crees que me perdone?
-Ah, por favor,-dijo obviando la respuesta- las mamás después de un embarazo de 9 meses y un trabajo de parto mínimo de una hora, más tu con esa cabezota-dijo al darle un sape-son capaces de perdonarnos todo.-dijo riendo.
Ricardo rio con la broma-Está loca-dijo al verla con admiración, despues se puso serio y añadió
-Gracias Tarzán-dijo al tomarle la mano.
-Ni lo digas, era mi penúltima opción la que seguía era darte una cachetadas guajoloteras para que se te acomodara el cerebro y no trataras así a tu mamá-lo observó por un instante- a lo mejor con esa cola de caballo que te hiciste, no te irriga bien la sangre a la cabeza, si el de la coleta debía ser el Gato…-dijo riendo al soltarle el pelo-así, así eres tú-dijo al acomodarle la melena-El Pelos, mi amigo, el bueno, inteligente y… guapo-dijo con una sonrisa serena, viéndolo tiernamente como a un niño asustado.
-¿Cómo puedes ser así? ¿Cómo puedes tener ese corazón tan sencillo?-pensaba Ricardo mientras la veía admirándola-Se te corrió el maquillaje- dijo al quitarle las lágrimas que quedaban en su rostro con su dedos pulgares, rodeándole la cabeza suavemente con el resto de las manos, mantuvieron las miradas y Ricky la desvió para fijarla en sus labios que delineó con el pulgar derecho…
María y Leonora empezaron a sentirse incómodas de estarlos espiando al mismo tiempo de sonreír con complicidad y ternura por la escena de la que eran testigos. No podían salir serían descubiertas así que evitaron verlos para respetar su privacidad.
-Es una buena niña-susurró Leonora-me gusta para mi Ricky.-sonrió.
Sandra no podía decidirse en mantener los ojos abiertos, en alerta, siendo obvio que delataban su miedo o cerrarlos y hacerle caso a sus labios que deseaban que terminara esta espera para recibir los de Ricardo, como siempre su respiración se entrecortó. Él la miraba como un animalillo cercado, todos esos gritos y la bandera feminista la abandonaron a su suerte, ahora era su turno, ella lo había capturado al decirle que lo quería, pero ahora, él literalmente la tenía en sus manos, temblando. Por fin los ojos de Ricky se cerraron, ya se había decidido, fue entonces cuando ella también los cerró; pero su proximidad fue lenta como si disfrutara cada milésima de segundo de esa tortura, el aliento de ambos se mezcló como preámbulo para esa unión… ambos sentían ese ya acostumbrado cosquilleo.
-hey, los estaba buscando…-dijo el Gato al entrar al jardincito, su sonrisa se esfumó al ver a los chicos tan cerca, tragó saliva, sintiendo que era inoportuno.
Sandy y Ricky se separaron inmediatamente que escucharon la voz de su amigo, los tres se quedaron viendo.
- Yo… venía a avisarles que ya me desocupé un poco… e invitarlos a que pasen a cenar…-dijo Alberto.
-Pues vámonos…-contestó rápidamente Sandra al encaminarse nerviosa y apresurada al salón.
-Sandy…-dijo Alberto antes que la chica cruzara la puerta-No traes zapatos.
-Ay, ya sé,-refunfuñó al regresarse por los zapatos- por mí ni me los ponía, son una tortura… invento de los hombres…
-Machistas, pervertidos y misóginos- Repitieron al unísono Alberto y Ricardo como letanía.
Esperaron a que Sandra se pusiera los zapatos, mientras que Ricardo se acomodaba el saco
-Chicos, ¿Pasa algo?-preguntó Alberto- queriendo saber exactamente lo que pasaba.
-¡Nada!- Contestaron a una voz al atravesar el dintel de la puerta, cruzando levemente las miradas.
Esa noche, desde ese momento Ricardo y Sandra no cruzaron palabra, después de la cena Ricky se fue con Leonora y Alberto regresó al jardincito para asimilar lo que vivió ese día, sobretodo, lo que creyó ver entre su chaparrita y su amigo. María estaba sentada en la banca, lo esperaba tranquila, lista para escuchar.
