Los que fuimos nosotros
Capítulo 14
Kikyo estaba hojeando algunos apuntes de la universidad a la cual entraría recién al comienzo del segundo cuatrimestre. Mientras los hojeaba vio que su hermana se paseaba de un lado a otro por el pasillo.
- ¿Kagome, qué te pasa? Hace más de una hora que te veo pasear de un lado para otro como si estuvieses nerviosa – comentó la muchacha preocupada por su hermana menor.
- No, no es nada – mintió la negriazulina mientras se fijaba cada tanto en su reloj.
- ¿Segura que no es nada? Sabes que puedes confiar en mí – le sonrió Kikyo amablemente.
- Por kami, ¿Por qué tiene que ser tan dulce mi one-san? Me siento terrible de tan sólo acordarme aquellas bellas noches que pasé con InuYasha mientras ella no estaba – se lamentaba Kagome mientras se mordía el labio inferior.
La joven mayor se puso de pie, dejando los apuntes en el escritorio, y se acercó a su preocupada hermana. Miró a sus ojos azules grisáceos con los suyos del mismo color y vio un destello especial en ellos. Sonrió y la abrazó cálidamente.
- Kagome, yo te conozco muy bien y sé lo que te pasa – murmuró Kikyo separándose de su hermana – Estoy segura que debe ser eso.
- ¿Qué debe ser qué? – preguntó con una ceja levantada.
- Tú estás enamorada.
- …
- Cuando yo digo algo acerca de ti y no me respondes es que lo que digo es verdad – río la mayor.
- Yo… no, no estoy enamorada – Kagome trataba de evitar la mirada de la chica.
- No soy tonta.
- Pero sitúsupieras de quien estoy enamorada – cerró la negriazulina tristemente los ojos.
- Ay, Kagome, me lo decís como si fuera un crimen sentir lo que sientes por esa persona – dijo Kikyo parpadeando y con un rostro confuso.
- Lo que pasa es que…
- ¿Qué pasa?
- …
- ¿Le vas a ocultar a tu hermana mayor de quién estás enamorada? – preguntó Kikyo con las manos a cada lado de sus caderas y con una mirada insistente.
De repente, el timbre de la casa en donde vivían sonó.
- ¿Quién será? ¿Tú esperabas a alguien? – preguntó la muchacha de cabello negro y se dirigió cerca de las escaleras que daban al gran comedor donde estaba la puerta.
- Debe ser él. Estoy segura que debe ser él – pensó Kagome mientas se acercaba a su hermana mayor.
- ¿InuYasha? ¿Qué hace aquí? – preguntó Kikyo en voz alta, pero era como si se lo hubiese preguntado para ella.
Desde abajo, InuYasha que se encontraba con las manos en los bolsillos de su jean negro gastado saludó a las dos muchachas con una sonrisa fugaz.
- ¿Me vienes a visitar InuYasha? – preguntó su novia alegremente bajando las escaleras.
- Yo, en realidad – Ella no lo dejó terminar de hablar ya que lo fue a abrazar.
- Mi amor, ¿cómo estás?
- Normal– murmuró él separándose de la joven y mirando para el suelo lustroso.
- ¿Qué te pasa? Todavía Sigues distante – habló Kikyo seriamente.
InuYasha sólo la miró y luego levantó la vista para observar a Kagome que aún seguía arriba, viendo todo lo que ocurría. En sus ojos azulinos se podía ver una mezcla de ansiedad y tristeza. Kagome quería que él le dijera a su hermana mayor la verdad, pero también tenía miedo de herirla mucho.
- Si quieres que Kagome se vaya, le digo. Ella lo va a entender – ofreció la pelinegra señalando a su hermana.
- No, no Ella tiene que estar – y al decir eso el plateado le hizo una seña a la chica de arriba para que bajase.
- ¿Qué está pasando? Los dos últimamente estuvieron muy raros – dijo Kikyo moviendo su cabeza de InuYasha a Kagome y parpadeando una y otra vez.
- One-san… si me terminas odiando te voy a entender. Tu siempre me cuidaste desde que nuestros papás viajan por negocios, tu siempre me entendiste y yo, yo… - Kagome rompió en llanto.
- ¡Kagome! ¿InuYasha tu sabes por qué esta así? – preguntó la mayor con furia en los ojos pensando que su novio le había hecho algo.
- Kikyo, yo te quiero mucho, pero como una amiga – habló InuYasha mirándola a los ojos.
- ¿Me estás cortando? Qué tiene que ver Ka… - Kikyo no terminó la frase porque en un segundo entendió el porqué su hermana se sentía culpable y el porqué InuYasha le decía lo que le estaba diciendo.
- Yo. Perdón Kikyo, en verdad ninguno quiso. Pero no está bien censurar los sentimientos y menos cuando son mutuos- explicó el muchacho poniendo sus manos en los hombros de su, en se momento, ex novia.
- Ahora entiendo, Los dos están enamorados, ¿verdad? – Tanto InuYasha como Kagome asintieron - ¿Estuvieron juntos mientras yo no estuve acá? – Ninguno respondió, ellos tan sólo se miraron como si fuesen culpables – Ya entendí – concluyó Kikyo y se quitó las manos del joven de sus hombros.
- One-san, por favor…
- Ya entendí todo. Me tendría que haber dado cuenta antes de irme a Inglaterra, desde ahí Inuyasha estaba raro – decía Kikyo mientras desparecía por una puerta.
- InuYasha, ella está triste – murmuró Kagome aún con lágrimas.
- Habrá que esperar. Lo que pasa es que recién se entera. Hay que ser optimistas – Habló él abrazando a una triste muchacha de cabellos negros azulinos.
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Lin se encontraba frente a la florería. Desde aquella vez en el parque no volvió a ver a Sesshomaru. Habían pasado tres semanas desde entonces.
- Tengo que hablar con él. ¡Estuve tres semanas enteras sin verlo! Seguramente me este degradando por volver al lugar donde él casi me viola, pero… Yo lo amo – pensaba la adolescente frente al negocio.
Decía "cerrado" el local, pero por alguna extraña razón ella creyó que la puerta estaría abierta, y así es, estaba abierta. Lin se fue introduciendo lentamente, preguntando si había alguien adentro y nadie respondía. Entonces decidió dirigirse al final de la tienda, donde sabía que Sesshomaru vivía, en esa pequeña habitación.
Ella golpeó la puerta.
- Totosai, hoy no me toca atender, todavía estoy de vacaciones – murmuró una voz como aburrida
Lin, sin atreverse a hablar volvió a tocar.
- Totosai… ya te dije que no. No me hagas gastar saliva – dijo el joven abriendo la puerta y se encontró con una persona totalmente diferente a la que se imaginó – Lin.
Allí estaba ella, con una faldita cortita, mucho más arriba que sus rodillas. La falda era naranja. Luego, vestía una blusita blanca, muy livianita de mangas cortas. Obviamente que también su usual colita al costado dándole un toque angelical a aquella bella mujer frente a sus dorados ojos.
Él, en cambio, nada más vestía un jean común. Su torso se encontraba al descubierto. Esa era la segunda vez que Lin lo veía así. Pero la primera vez no lo pudo admirar ya que estaba preocupada por lo que él pudiese llegar a hacer a ella.
- Quería hablar contigo. – murmuró mirando al suelo y luego levantó su vista.
-Pasa - dijo el plateado cerrando la puerta cuando la muchacha ya se encontraba adentro.
- Yo… yo quería decirte que no sé si te voy a poder perdonar – comenzó a decir Lin mirando a los ojos a Sesshomaru.
- Eso me lo dijiste hace tres semanas…
- No terminé de hablar – lo interrumpió con firmeza – tal vez pienses que soy una tonta, pero en este último tiempo no pude evitar pensar en ti...
-Lin, ¿a dónde quieres llegar? – preguntó él sentándose en la cama y viendo el bello perfil de la chica junto a ella.
- Yo… - Lin se dio vuelta y se sentó junto a al hombre de cabellos plateados – ya te lo dije, pero tú no me hiciste caso. Sólo me abrazaste y después me dejaste en la plaza.
-Lin, seguramente te encontrabas muy sensible. ¿Cómo me podías decir que me seguías amando? – explicaba Sesshomaru con su tono distante.
- Porque es verdad, y todavía lo hago – al terminar de decir esas palabras él se la quedó observando.
Lin fue lentamente acercando su rostro al de él. Sesshomaru terminó cortando la distancia que había entre ellos y tapó sus labios con lo de él. Él beso fue desesperadamente apasionado. Ella rodeó sus manos por el cuello de él para juntar más su cuerpo con el del joven. Entonces, el pasó sus manos por las caderas de Lin y comenzó a masajearlas muy suavemente.
Las manos de Lin se movían para arriba y para abajo por el cuerpo torso desnudo de Sesshomaru. Para él, esos toques ardían y trataba de quitarle las manos de allí, pero ella las volvía a colocar.
-Lin, para. Voy a hacer algo que tu no vas a querer – decía él con la voz entrecortada.
- Perdón, pero tenía tantas ganas de volver a sentirte, de volver a besarte.
Ellos siguieron besándose por más tiempo, hasta que finalmente, Sesshomaru fue acostando lentamente a Lin en la cama. Los dos seguían besándose hasta que necesitasen respirar.
-Lin, yo…
- Quiero estar contigo, con nadie más que contigo. Quiero que me hagas olvidar ese mal entendido – susurraba Lin rozando su nariz con la de él.
-Lin… ¿Tú confías en mí?
- Sí...
- Entonces, yo sé de una manera para hacerte olvidar aquello – dijo el joven alejándose un poco del cuerpo de la muchacha –Tú relájate.
Sesshomaru le dio un pequeño beso en la boca, luego le besó las mejillas. Lentamente, desde una mejilla comenzó a trazar una línea con su lengua hasta el cuello de ó allí, y comenzó a darle pequeños besos. En eso colocó sus manos sobre la blusa, buscó sus senos y los acarició tiernamente.
Lentamente, fue desabrochando la blusa de Lin y cuando llegó al botón final, ella se levantó un poco para que él se la pudiese sacar. Así, lo hizo. Luego, comenzó a masajear sobre el corpiño lila sus senos, y pudo sentir como sus pezones se endurecían debajo del material. Buscó detrás de su espalda el botón para desabrochar la prenda y cuando ya no la tenía puesta se quedó embelesado con los dos senos libres de la chica que tenía debajo de él.
Su boca fue directamente a uno de sus pezones y lo comenzó a lamer, haciendo círculos que hacían que Lin gimiera del placer. El otro pezón estaba siendo gentilmente pellizcado con dos dedos muy habilidosos de él.
Sus dos pezones estaban siendo hermosamente estimulados, uno por la húmeda lengua de Sesshomaru y el otro por dos dedos de él. La mano que tenía estimulando a uno de los pezones, la corrió hasta el espacio que había entre cada seno y con un dedo fue bajando lentamente hasta llegar al pelvis de ella tapado por la falda. Entonces, la levantó un poco y metió su mano entre la entrepierna de ella.
Lin se sobresaltó un poco, pero al ver la, extrañamente, cálida mirada de Sesshomaru volvió a acostar su cabeza y cerró sus ojos para disfrutar.
Sesshomaru pasó lentamente su mano por la prenda íntima de Lin haciendo que ella volviese a gemir. Luego, con el dedo índice comenzó a frotarla de arriba abajo y ella se retorcía del placer. Su hábil dedo se introdujo dentro de la prenda y él pudo sentir ya sus jugos haciendo que Sesshomaru quisiera probarlos. Luego introdujo otro dedo comenzando a frotar los dos contra la intimidad húmeda de Lin. Repentinamente paró y Lin no entendió porque lo hizo y cuando levantó su cabeza vio que él se dirigía hacia su entrepierna.
Sesshomaru levantó la falda y bajo cuidadosamente la prenda íntima de ella. Luego le sacó por último la falda y ella quedó completamente desnuda. Era hermosa. Cuando subió la mirada vio que ella estaba totalmente colorada cosa que hizo que él se excitara más de lo que estaba, pero Sesshomaru nada más quería brindarle placer a ella.
La cabeza de Sesshomaru se dirigió al hueco que había entre sus piernas, las separó un poco y pudo notar la humedad que salía de su intimidad. Lentamente fue acercando su boca hasta ella y sacó su lengua para comenzar a lamer los labios de su intimidad. Lin soltó un gemido mucho más fuerte. Él seguía lamiendo los labios hasta que se encontró con el sensible clítoris de Lin. Entonces su lengua se apoderó de éste.
Lin seguía gimiendo y de vez en cuando decía él nombre de Sesshomaru. Mientras tanto él succionaba su sensible intimidad y luego fue introduciendo un dedo en su interior y empezó un movimiento que hizo que Lin se estremeciera del placer. Él introdujo otro haciendo que ella temblará. Sesshomaru comenzó con sus dientes a tironear de su excitado clítoris haciendo que ella pusiera sus manos sobre los cabellos de él haciendo presión para que su rostro se hundiera más en ella. Sus dedos seguían dentro de ella embistiéndola cada vez más rápido.
Finalmente, Lin llegó al primer clímax proporcionado por alguien ajeno. Su amado Sesshomaru. La sensación que sentía ella era de estar volando, se sentía llena de vida. Él se tragó todos sus jugos y luego comenzó a subir lentamente besando su vientre, sus senos y por últimos su boca. Lin se probó a si misma por primera vez.
- Eso fue hermoso – murmuró Lin toda sonrojada mientras sus ojos se perdian en la mirada de Sesshomaru – quiero hacerte sentir lo mismo.
- ¿Qué? – Preguntó el plateado incrédulamente - Estás segura de lo que… - no pudo terminar de decir lo que quería ya que Lin se incorporó dejándole el espacio donde ella estaba acostada a él. Así lo hizo.
Sesshomaru recibió un dulce beso de Lin en la boca y luego ella imitó sus besos en las mejillas y en el cuello. Esos inexpertos besos de ellas lo estaban volviendo loco porque estaban cargados de una ternura indescriptible.
Lin se dirigió a su pecho y pasó sus manos por éste admirando su musculatura que no era muy exagerada, pero era muy atractiva. Sus manos se dirigieron a sus pezones pellizcándolos suavemente. Eso hizo que Sesshomaru cerrase los ojos del placer. Luego su lengua se dirigió a uno de ellos haciendo que él gimiera. Comenzó a hacer los mismos movimientos que le hizo Sesshomaru a ella. Cuando terminó con uno se fue al otro a darle el mismo tratamiento.
Sus manos ya se encontraban en la entrepierna de él acariciando la dureza que quería escapar de los pantalones. Cuando Lin terminó de estimular la parte de arriba de su hombre, se dirigió abajo. Con ayuda de él le sacó los pantalones haciéndolo quedar en bóxer. Sus manos se introdujeron dentro de la prenda y apretaron inexpertamente el miembro de Sesshomaru. Luego, ella comenzó a bajar y a subir por éste mientras miraba el rostro de él.
Los ojos de Sesshomaru estaban cerrados y fruncidos del placer que sentía. Abrió la boca un poco como queriendo gritar cuando el movimiento de la mano de Lin fue acelerando, pero no gritó y trató de calmarse.
Lin le quitó el bóxer y se quedó contemplando en su totalidad la longitud de Sesshomaru. La tomó entre sus manos y le besó la cabeza. Luego, inexpertamente la introdujo en su boca. Él volvió a gemir al sentir el calor que emanaba de adentro de la boca de Lin. Ella comenzó a ir de arriba abajo haciendo que Sesshomaru inconscientemente comenzará a embestir lentamente dentro de su boca.
Él no pudo más y le aviso que estaba por llega a su climax, a Lin pareció no importarle y él la llenó de sus líquidos. Cuando se retiró de su longitud, ella fue besando una vez más los pezones de Sesshomaru hasta llegar a la boca de él y compartió con él lo que quedaba de su líquido.
Los dos quedaron recostados totalmente exhaustos. Ella no tardó en dormirse en sus brazos al sentir las caricias de él sobre su cabello negro. Sesshomaru se quedó mirando el techo como hipnotizado por lo que acaban de hacer los dos. En especial por lo que le acabó de hacer Lin a él.
La abrazó quedando su rostro pegado al de ella y sus ojos se fueron cerrando. Sesshomaru y Lin dormían desnudos disfrutando del calor que emanaba del cuerpo de cada uno.
Me sentí en el mismísimo cielo al sentir sus caricias. Era la primera vez que un hombre me tocaba de esa manera tan gentil y tan excitante.
Sentí como si hubiese sido la primera vez que tocaba a una mujer o que una me tocara. Jamás me sentí tan lleno de vida, tan amado.
Continuará...
