KHR! pertenece a Akira Amano.


A pesar de la molestia inicial de Squalo este tenía que admitir que pocas veces se había sentido tan vivo como en ese momento. La música ensordecedora haciendo estremecer sus entrañas, las luces parpadeantes impidiéndole una buena visión más allá de ella y su cuerpo contra el suyo en un agradable contacto. En esos momentos no deseaba que se fuera pero como si le hubiera leído la mente ella se volvió a inclinar sobre él apretando su pecho contra su musculoso cuerpo.

—Creo que tengo un trabajo que hacer—le dijo en el oído dándole un suave mordisco en este antes de dirigirse hacia el objetivo.

—Será perra...—murmuró Squalo antes de volver a la mesa y observar cómo se desarrollaban los acontecimientos.

Mila ya había llegado a la barra tomando asiento al lado del moreno llamando su atención con un poco de movimiento y marcando su escote cuando pidió una bebida al barman. Aprovechando que sabía que la estaba mirando captó sus ojos y le saludó con un movimiento de cabeza, el hombre le correspondió. El juego de miradas se prolongó durante un rato hasta que ella le indicó la pista de baile donde este la siguió.

No disfrutaba bailando cerca de este hombre ni la mitad de cuando lo había hecho con el de cabellos plateados, cosa que la extraño. Hasta hacía relativamente poco todos los hombres eran lo mismo para ella, un amasijo de carne con pocas neuronas y una libido muy pronunciada de la cual ella no dudaba en aprovecharse. El asesino era mucho más inteligente que los demás pero no dejaba de ser un hombre, como había demostrado hacia un rato, aun así el peligro que emanaba la atraía, igual que una polilla a la luz y había decidido quemarse.

Cansada de que el objetivo la manoseara y con ganas de llegar al final de la noche hizo su siguiente movimiento.

—¿Hay algún sitio más privado por aquí?—preguntó sensualmente ella aprovechando su acercamiento.

El hombre no tardó en mostrar una sonrisa y cogiéndola de la mano la guió hasta el ascensor. Antes de que se cerraran las puertas metálicas echó un último vistazo a la sala viendo al hombre de cabello plateado dándole una mirada de aprobación. Cuando se quedaron a solas el moreno no tardó en acorralarla contra la fría pared en un beso lujurioso. Sus intenciones estaban claras, ahora solo tenía que esconder las suyas devolviéndole el beso. La agarro por la parte trasera de los muslos haciendo que enrollara las piernas alrededor de la cintura, la chica de ojos rojos comenzaba a preguntarse si el hombre sería asesinado antes de que su ropa interior estuviera olvidada en algún rincón del ascensor cuando este se detuvo quedándose iluminado únicamente con las luces de emergencia.

El objetivo no pareció especialmente preocupado continuando subiéndole el vestido hasta la cintura. Cuando el moreno comenzó a dejar besos húmedos por su cuello ella dirigió la mirada hacia el techo viendo como la trampilla de emergencias se abría y como su asesino favorito se dejaba caer en el interior de la caja metálica aún con el sonido de la música haciendo estremecer su corazón. La hoja plateada brillo ligeramente bajo las luces anaranjadas y se clavaba en el moreno haciendo que soltara un gorgoteo sangriento que por suerte la chica logró evitar dándole un empujón alejándolo de ella.

El suelo se llenó rápidamente de sangre mientras Mila ponía la falda del vestido en su sitio. El asesino puso en funcionamiento de nuevo el ascensor pero en vez del piso superior lo mandó bajar hasta el aparcamiento.

—Casi te pierdes la fiesta—bromeó mientras bajaban ganándose una mirada de advertencia por parte de Squalo.

Las puertas se abrieron mostrando las filas de coches. Caminaron en silencio hasta el coche donde esta vez ella espero en la puerta del conductor que quitara el seguro.

—Conduzco yo—dijo el hombre acercándose a la puerta dispuesto a abrirse camino si era necesario.

Mila sonrió negando con la cabeza acercándose a él con una sonrisa. Pasó uno de sus brazos por el hombro de Squalo enredando la mano en el cabello de la base de la nuca obligándole a bajar la cabeza dándole un beso cargado de pasión y tensión sexual no resuelta, hasta ese momento. Aprovecho que él aventuró la lengua en su boca para morderla juguetonamente antes de continuar con el beso. Sus manos pronto vagaron por su cuerpo cada vez más caliente hasta el bolsillo de la chaqueta de donde saco las llaves del vehículo. Una vez las tuvo en su poder desbloqueó el coche haciendo que el asesino descubriera lo que había estado planeando.

Antes de que este pudiera tomar represalias le besó de nuevo agarrándole por la parte delantera de la camisa como una promesa de que merecería la pena dejarla ganar. Squalo sonrió durante el beso mordiéndole suavemente el labio como advertencia.

La chica se metió en el asiento del conductor mientras el asesino tomó el asiento del copiloto.


Lamento no haber podido cumplir con mi propósito de acabarlo antes de terminar el año, pero se intentó. Muchas gracias por los reviews del anterior capítulo.