Espero que les guste este largo capitulo! Me hubiera gustado mucho haberlo terminado y subido antes, pero tuve examenes y me super enferme, asique no lo pude hacer... Esta vez tarde menos que la anterior asique...
Por favor diganme que les parecio no se queden en un simple "Sigue" me encanta saber lo que piensan y como van viendo la historia y si vale la pena que la sigan leyendo, por favor hagan a esta chica feliz y comenten.
*Espero que tambien les haya gustado la actualizacion de Resultados Inesperados*
Ya estaban ahí, David los podía ver desde la ventana de la estación y no podía contener su emoción. La reina había estacionado su auto negro en frente de la estación y pudo ver la cabecita del rubio espiando por la ventana, no pudo evitar la sonrisa que se formó al verlo así.
Al encontrar la mirada de Regina, David inmediatamente se alejó de la ventana un poco avergonzado porque lo habían atrapado espiando, aunque tampoco pudo evitar su sonrisa al ver la de la reina.
Al alejarse de la ventana no pudo ver como se bajaban los niños ni con que atuendo lo esperaba Oliver.
Regina desabrocho de sus asientos a los niños y luego los ayudo a bajar, uno a uno salieron, primero Isabella y luego Oliver. Ambos estaban muy ansiosos por ver donde trabajaba su nuevo amigo, David, ya querían verlo y comenzar a jugar por todos lados.
"Niños no corran"- dijo la morena pero ya era muy tarde los pequeños estaban entrando a la estación sin ella.
Fue detrás de ellos y llego a tiempo para ver la cara de David al ver como estaba vestido Oliver.
"Lo siento, no pude hacer que saliera del traje"- explico la reina con una sonrisa y una mirada de disculpas, pero el rubio sacudió su cabeza diciendo 'no'.
David no sabía que decir, su hijo estaba vestido como él? Capa roja, botas marrones y una camisa blanca. Estaba tan feliz, tan pero tan feliz, que no pudo contener la gran sonrisa que había en su rostro.
"No me importa en lo más mínimo"- dijo David levantando a Oliver del suelo y lanzándolo por el aire para agarrarlo nuevamente, la risa del pequeño le llenaba el corazón al príncipe.
La reina sonrió al verlos, le sorprendía como se llevaban tan bien. No es que sus hijos no se llevaran bien con todo el mundo, porque lo hacían, pero esta relación… solo le sorprendía.
"Estábamos jugando en casa y Oliver quiso mostrarte su disfraz"- dijo la reina desordenando el pelo del pequeño, ganándose una sonrisa de parte de este, quien seguía en los brazos de David.
"Y la pequeña Izzy no trajo su disfraz?"- pregunto el rubio dándole una gran sonrisa.
"En mi mochila esta la tiara de mami"- dijo Isabella con una voz súper tierna, señalando a su mami.
"La Reina tiene corona?"-pregunto el rubio con una sonrisa malvada.
"Que es una reina sin corona?"- dijo la morena devolviéndole la sonrisa.
"Lo que me recuerda"-dijo nuevamente la morena, agachándose para estar a la altura de Isabella y mirarla a los ojos y luego levantar la cabeza para ver a Oliver- "Que estos pequeños traviesos se escaparon y no me esperaron a que sacara las cosas del auto"
Ambos mellizos sabían que a su madre no le gustaba que se escaparan y que no la esperaran, mucho menos cuando estaban en lugares que no conocían.
"Porque no ayudan a Mami a sacar las cosas?"- pregunto David, que no podía contener la felicidad por este simple momento, en familia, que el universo le estaba regalando.
Los pequeños asintieron y David bajo a Oliver para que pudieran seguir a Regina afuera. Y ahí estaban los 4 como si fueran una familia normal, Papá y Mamá sacando las cosas de los niños del auto para luego pasar la tarde en el trabajo de papá, almorzar ir al parque o hacer tantas cosas más.
Regina abrió la puerta trasera del auto y saco dos mochilas una de violeta con un dibujo de "Boo" de Monster INC, y una verde también de Monster INC pero esta vez tenia a "Sully" como dibujo central. La morena entregó la violeta a Isabella y la verde a Oliver, ambos muy contentos con sus mochilitas de sus personajes favoritos.
"Monster Inc.?"-pregunto el rubio, un poco sorprendido los hubiera pensado de ´Toy Story'.
"Les encanta la película"-dijo la reina con una sonrisa, mirando a los pequeños que se estaban tratando de poner sus mochilas, Isabella que casi lo conseguía pero Oliver que por su capa le costaba-"Aunque algunas partes le dan miedo, y se acurrucan con Mami"
David entendió, aunque no le gustaba que sus pequeños tuvieran miedo, siempre venia el plus de que se podían esconder en los brazos de ella hasta que el miedo pasara, el esperaba poder disfrutar de eso con sus hijos algún día.
Al ver que Oliver no podía ponerse la mochilita David se acercó y le dijo si quería sacarse la capa, pero el pequeño no quería le gustaba ser el príncipe Encantador, David sonrió y trato que las lágrimas no se formaran ante el comentario de su hijo, tomo la mochila de Oliver y dijo:
"Quien quiere probar primero mi silla nueva con rueditas?"- grito David emocionado, cambiando de humor para no llorar de la emoción.
"YOOOOO"-gritaron los dos niños al unísono.
"El primero que llega tiene la silla!"-dijo la morena, y ambos niños miraron a su madre como si estuvieran viendo a la mejor persona del mundo, su heroína, con gran admiración y amor, sus ojos bien abiertos y felices.
Luego de unos segundos ambos niños salieron corriendo nuevamente para adentro, lo más rápido que podían con sus pequeñas piernitas, Regina y David por detrás.
Isabella llegó primero, aunque Oliver había estado muy cerca.
"Gane! Gane!"-dijo Isabella con los brazos al viento, y una gran sonrisa en su rostro.
David se acercó a un Oliver enojado y le paso la mano por el pelo como lo había hecho su madre anteriormente para que se riera.
"Luego seguís vos Campeón"- dijo David levantando a Izzy poniéndola sobre la silla y haciéndola girar, ganándose unas cuentas risas de parte de la pequeña morena y de su madre. Al ver que su madre y hermana se reían Oliver no pudo contener su entusiasmo y su risa, todo era perfecto.
"Ahora yo! Ahora yo!"-grito Oliver muy entusiasmado, cambiaron lugares y esta vez fue el turno del pequeño príncipe.
David y Regina no paraban de sonreír al ver a sus pequeños felices. Se miraron y no pudieron evitar quedarse en ese momento, con la risa de sus pequeños de fondo y los ojos del otro, azules mirando marrones, marrones perdiéndose en azules, todo estaba bien.
David inmediatamente vio lo hermosa que estaba su amada, estaba vestida con ropas simples pero que la hacían ver como toda una mamá, y una muy hermosa. Jeans ajustados claros, una remera blanca, y una chaqueta, pero era la mujer más hermosa que había visto, el pelo lo tenía perfectamente arreglado, como siempre.
"Y ahora Mami!"- Una gran sonrisa en su rostro y ojitos picaros.
"QUÉ?"-dijo Regina saliendo del trance en el que se encontraban ella y el rubio.
"Mami"-dijo Izzy de acuerdo con su hermano. Y por alguna razón a David le pareció una buena idea poner a Regina en su silla y darle vueltas y vueltas.
"Vamos Regina"- dijo el rubio ganándose una mirada asesina de la reina, había cosas que no cambiaban pensó el rubio-"La Reina le tiene miedo a una silla?"-pregunto el rubio sabiendo muy bien que Regina Mills nunca decía que no a un desafío.
La reina se sentó en la silla, con una expresión seria que no concordaba para nada con la de David y los mellizos, ellos estaban con grandes sonrisas en sus rostros.
"Lista?"-dijo el rubio no pudiendo creer que estaba por hacer dar vueltas en una silla con rueditas a la 'Ex Reina Malvada', si se lo hubieran dicho tiempo atrás jamás lo hubiera creído.
A los niños como eran chiquitos solo les daba dos vueltas, pero no dejaría pasar esta oportunidad, asique le dio la primera vuelta a la Reina y ella no se movió ni se rio. Le dio la segunda vuelta y esta vez se agarró fuerte al asiento de la silla, para la tercera se le escapo una risa y no pudo sostener más su agarre a la silla.
David vio que su Reina estaba a punto de caer asique trato de agarrarla pero ambos se fueron al suelo, ambos cayeron y estaban riendo en el suelo, con sus pequeños riendo de sus desgracias.
La reina seguía riéndose como hacía mucho que él no la escuchaba, se dio la vuelta y se apoyó en el pecho del rubio quedando frente a frente el uno del otro. Las risas murieron pero las sonrisas estaban plasmadas en los rostros de los adultos.
"Qué tal si damos una vuelta en la patrulla?"-dijo el rubio sin soltar a la morena y sin sacar los ojos de los de ella, parecía que cada vez lo hipnotizaban un poco más.
"Con luces y todo? Sheriff?"-dijo la morena antes de que los niños lo pudieran preguntar.
"Con luces y todo"- al decir esto ambos niños gritaron de emoción.
"Vamos mami"-dijo Oliver tratando de que ella se levantara del suelo, donde estaba con David.
El rubio se sentó primero en el suelo, para poder pararse y darle la mano a la morena para que se parara, esta tomo la mano y le dio las gracias por su caballerosidad.
"Todo un príncipe Encantador"-dijo la morena, con seriedad pero a la vez con esa voz que lo volvía loco a David.
"Como yo Mami"- dijo Oliver muy tiernamente.
"Exactamente como tú"- la reina se agacho y le dio un beso en la mejilla a su pequeño príncipe.
"No hay uno para mí?"-pregunto David con la misma cara tierna de Oliver-"Por favor?"- agrego el rubio al ver la cara de la reina.
"Solo porque lo pedís educadamente"-dijo la reina poniéndose de puntitas para llegar al cachete del príncipe, y dejando un pequeño beso ahí. La sonrisa del rubio inmediatamente se agrando al sentir los labios de la morena en su rostro.
"Vamos Mami"-dijo Oliver tomando de una mano a su madre y de la otra a su hermanita y luego tirándolas para afuera.
Ambos adultos se rieron y le dieron el gusto al pequeño de salir afuera.
Salieron afuera y Oliver inmediatamente las vio, dos patrullas había al lado del auto de su madre, una al lado de la otra. Regina ni David entendían como no las había visto antes ya que estaban al lado del auto de su madre pero ambos concluyeron que estaba demasiado emocionado para verlas.
"Que te parece si luego vamos a Granny's?"-pregunto el rubio a la morena.
"Está bien"-respondió la morena con una pequeña sonrisa-"Déjame agarrar mi cartera con mis llaves y el celular y- "
"Yo me encargo de los asientos y de tu bolso"-dijo David cortándola rápidamente-"Ve con los niños"-Regina asintió y camino hacia donde estaban los pequeños hablando uno con el otro muy emocionados.
David la vio caminar hacia los niños y una sonrisa se acomodó en su rostro, así deberían ser todos los días de su vida.
Una vez todos acomodados, los niños cada uno en su asiento en la parte de atrás y los adultos en la parte de adelante de la patrulla, David iba a arrancar cuando Regina dijo:
"Henry y Neal no iban a venir con nosotros a la estación?"
"Porque no les mandas un mensaje?"-pregunto David sacando su celular del bolsillo de su chaqueta y entregándoselo a Regina.
"Okay"-dijo la Reina tomando el celular de la mano del príncipe y escribiendo un mensaje a Neal.
Hola Neal, soy Regina, cambios de planes vamos a estar en Granny's con los niños, nos vemos allá.:*
David arranco el auto he inmediatamente se escucharon los gritos de emoción de los mellizos, al escuchar la sirena de la patrulla. Ellos estaban tan emocionados que cada vez que veían a algún residente de Storybrooke pasar por la vereda de en frente los saludaban agitando sus pequeñas manos, recibiendo una sonrisa como respuesta.
En unos minutos los pequeños mellizos tenían a todas las personas de alrededor de Granny's agitando sus manos y con grandes sonrisas, saludando a los pequeños hermanitos.
"Vamos a almorzar a Granny's"-dijo Regina con una gran sonrisa al ver a sus pequeños tan felices, siempre estaban felices, pero estos últimos días…
"Puedo pedir panqueques?"-Preguntó Isabella con una voz muy pequeña y tímida.
David miro por un segundo a Regina sabiendo lo que Isabella quería hacer, sabia como Regina era con lo que comían sus hijos y algo dulce de almuerzo no era lo que ella esperaba, él sonrió y con un suspiro ella finalmente dijo:
"Está bien! Por hoy pueden pedir lo que quieran!"-sonriendo al escuchar los pequeños gritos de victoria que daban los pequeños traviesos.
"También Helado?"-pregunto Oliver, con una gran sonrisa que mostraba lo entusiasmado que estaba por tener el postre dulce y tan rico en su boca.
"También Helado"-dijo la reina sacudiendo la cabeza ante la pregunta de su hijo, a él le encantaban los helados.
Helado, al decir la palabra una imagen cruzo por su cabeza, era ella? Sentada afuera de una heladería que no conocía, a su lado sentado en una silla y con un pequeño cono de helado, estaba Henry?, un Henry de 7 años con la cara de color rosa por el helado de frutilla.
"Estas bien?"-pregunto David al ver cómo había cambiado la expresión de la Reina, de una de pura emoción y alegría a una de confusión?.
"Sí, sí, no te preocupes, estoy bien"-respondió la reina no muy convencida, no sabía que habían sido esas imágenes y no entendía porque habían aparecido en su mente, porque sabía cómo lucia Henry a sus 9 años? Y como sabía que ese era Henry?
Aun no muy convencido con las palabras de la morena, y conociendo sus caras, el rubio extendió una de sus manos, retirándola del volante, y la puso sobre una de la morena apretándola un poco, Regina se tensó un poco ante el contacto pero aun así permitió que la mano del príncipe siguiera sosteniendo la suya. Él sabía que a ella no le gustaban los gestos muy grandes más bien los simples, asique siguió manejando con la vista adelante pero sin soltar la mano de la reina.
"Por Dios Diana!"-dijo Peter ya perdiendo la paciencia-"Voy al funeral de mi padre"- él no entendía como ella no podía ver eso, que él estaba dolido, su padre acababa de morir y en lo único que ella pensaba era en sus malditos celos.
"PERO VAS A DONDE ESTÁ ELLA!"-grito Diana ya furiosa, como él no veía el punto?
"LA CIUDAD ES LO BASTANTE GRANDE PARA LOS DOS!"-gritó en respuesta Peter, mientras metía su ropa en una maleta.
Estaba cansado de estas peleas siempre por lo mismo, pero él había creído que por lo menos le daría un respiro y entendería que tenía que ir a New York por la muerte de su padre, la única familia que le quedaba. Pero no, Diana siempre pensaba en ella y en sus malditos celos.
"SABÉS QUE NO PODES VERLA! SI ME LLEGO A ENTERAR QUE LA VISTE O QUE LA LLAMASTE…"-dijo Diana usando la misma amenaza que usaba siempre, la misma amenaza por la que él se había casado con ella.
"Lo sé, lo sé"-dijo Peter resignado a lo que tenía, esperaba que estas dos semanas pudieran alejarlo del problema que era su vida, lo único que no le gustaba era alejarse de su pequeño… por él valía la pena aguantar lo que fuera.
"Quiero que me llames cuando llegues, y me digas donde vas a estar hospedado"-dijo la rubia demandantemente, quien lo miraba de brazos cruzados mientras él seguía empacando.
Peter no le hizo caso y se acercó a donde estaba Lucas, su hijo, dibujando.
"Papá te va a extrañar mucho cariño"-dijo el castaño abrazando a su pequeño.
"Papi, porque no puedo ir con vos?"-pregunto el pequeño Lucas con una mirada triste, abrazando aún más fuerte a su papá. La pregunta le rompió el corazón a Peter, parecía que él no era el único que se estaba cansando de toda esa situación.
"Vos mi niño especial, vas a hacer una tarea muy especial mientras no estoy"-dijo Peter alejándose un poco de su hijo para mirarlo a los ojos, y sostenerle su carita entre sus manos.
"Vas a ser el hombre de la casa mientras no estoy, vas a hacer eso por mí? Vas a cuidar que todo esté bien cuando vuelva?"-una lagrimita rodo por el pequeño rostro del niño de 6 años que inmediatamente su papá secó, no le gustaba que su pequeño llorara.
"Sí Papi"
"Ese es mi campeón"
La familia llegó a Granny's en la patrulla, todos muy contentos y animados, los momentos confusos o tristes fueron olvidados en el recorrido mientras escuchaban a los mellizos hablar o cantar alguna canción que su madre les había enseñado. Había sido un paseo muy agradable que todos, adultos y niños, habían disfrutado. Ahora almorzarían todos juntos.
"Mammiiiiii"-dijo Oliver mirando a Regina mientras caminaban hacia la puerta del restaurante.
"Si cariño?"-pregunto la reina mirando hacia abajo a su hijo quien le sostenía la mano.
"Estará Henry adentro?"
"Vamos a tener que averiguarlo"-respondió la morena con una sonrisa para su pequeño. Los mellizos se estaban encariñando con la gente del lugar y Regina no pudo evitar pensar en eso, tal vez podríamos volver en alguna oportunidad.
"Davi sabias que a mamá le encantan los caballos?"-preguntó Isabella dulcemente, quien estaba agarrada de la mano del rubio que caminaba al lado de la morena.
"No, no sabía"-mintió David, por supuesto que la sabia pero no le iba a decir eso a la pequeña-"Sabias que acá hay establos?"-le pregunto el rubio a la pequeña con el mismo tono que ella había usado.
Los ojos de ambos mellizos se volvieron más grandes con emoción al escuchar aquello, haciendo que la sonrisa que llevaba la morena también se hiciera más grande.
"Mami, Mami podemos ir?"-pregunto Isabella que le encantaban los caballos tal cual como su madre.
"Me encantaría"-dijo la morena mirando a su pequeña, quien daba saltitos agarrada de la mano de su padre.
David les abrió la puerta del restaurante y todos entraron, haciendo que algunas personas pararan lo que estaban haciendo y se dirigieran a mirarlos. Algunos ya se habían acostumbrado a ver a la reina con los mellizos en el pueblo, pero aun así era extraño verla con David como una pequeña y hermosa familia. Luego de unos segundos todos volvieron a lo que estaban haciendo, pero aun así el momento había sido extraño e incómodo para ellos y para Regina.
"Que es lo que le pasa a esta gente?"-le pregunto la reina a David, despacito para que los mellizos no escucharan.
"No les hagas caso"-dijo el príncipe, las personas de Storybrooke tenían que aprender a meterse en sus propios asuntos y no en de los demás.
Caminaron hacia una mesa todos juntos y se sentaron ahí, Isabella y Regina de espaldas a la puerta y David y Oliver frente a ellas.
"Todavía Henry no vino"-dijo Oliver un poco triste.
"Tranquilo cariño estoy segura que ya están por llegar"-aunque le parecía raro que aún no hubieran llegado, después de todo hacia un rato que les había mandado el mensaje y suponía que se iban a encontrar con ellos en la estación.
Pero inmediatamente que dejo de pensar eso, la puerta se abrió y dio lugar a Henry, Neal y Emma.
"Hola!"-dijeron Henry y Neal a la vez, muy emocionados y felices de ver a su mamá y a los mellizos.
"Henry!"-gritaron Izzy y Oliver a la vez, con grandes sonrisas en su rostro al ver al joven. Los dos querían ir y abrazar al joven pero ninguno podía ya que estaban del lado de la pared y no del lado del pasillo.
"Lamentamos haber tardado pero tuvimos que pasar a buscar a Emma"-dijo Neal mientras traía dos sillas para que se sentaran Emma y Henry, ya que no había mesa que tuviera 7 sillas, para luego buscar una para él.
"No hay problema"-dijo la reina con una sonrisa-"Lo importante es que ya están acá"
Los hombres no podían creer lo que estaba pasando, parecía como si el pecho les fuera a explotar. Henry estaba tan feliz, finalmente podía almorzar con su mamá y ahora tenía hermanos con quien compartir el almuerzo, el día no se podía estar mejor.
Neal no podía dejar de sonreír, tenía a su hermana frente de él, también ahora tenía sobrinos. No era la situación ideal ya que ella no lo sabía y sus sobrinos tampoco pero disfrutaría el momento, luego se preocuparía por lo demás. Por ahora la miraba y se dedicaba a estudiarla, sus ojos marrones y como brillaban al ver a sus hijos charlar animadamente con David y Henry, o como se le escapaba una sonrisa blanca y hermosa, su hermanita era muy hermosa y no era una pequeñita, era una mujer y él se había perdido toda su vida.
"Vamos a ordenar?"-pregunto Emma que ya estaba con un poco de hambre, todos conociendo a la rubia se comenzaron a reír, pero la morena no entendió el chiste asique solo les dio una pequeña sonrisa.
Luego de hacerle una señal a Ruby esta se acercó y tomo las ordenes:
"Regina?"-dijo David para que ella ordenara.
"Una ensalada para mí y para los niños… "-la reina miro a sus hijos para que rellenaran la frase, aunque ella ya sabía que querían selo habían dejado bien claro.
"Panqueques"-dijo Isabella muy animada seguida por Oliver que decía-"Helado"
Ninguno pudo evitar reírse ante los gustos de los pequeños, eran demasiado adorables.
"Panqueques de manzana?"-preguntó Ruby, a lo cual Regina asintió-"Helado de?"
"Chocolate y frutilla?"-pregunto Regina para ver si tenían y Ruby asintió.
Al escuchar lo que había dicho su madre, la sonrisa de Henry se ilumino, a su hermanito chiquito le gustaban los mismos gustos de helado que a él.
"Recuerdo este día que estábamos en la heladería con mamá"-empezó a contar Henry mientras los demás ordenaban y lo escuchaban-"Yo tenía como 7 años, y me enchastre todo…"-al escuchar esto Regina comprendió que estaba hablando de su madre adoptiva.
"Le había pedido si no podía ordenar helados para los dos, ella dijo que si, entonces fui y los ordene, chocolate para ella y frutilla para mi…"-Henry no pudo evitar reírse ante el recuerdo, pero aun así lagrimas empezaron a brotar de sus ojos al saber que su madre no recordaba eso.
Regina se sintió muy extraña, y volvió a recordar lo que ella había visto en la patrulla, Como puede ser que yo conozca esa historia si Henry nunca me la contó? Se preguntó la reina sin encontrarle mucho sentido, sin saber que ella lo había vivido.
"Nos habíamos ubicado en las mesas de afuera, al lado de la puerta, cuando la estaba atravesando… no mire hacia abajo que había algo en el camino y caí al suelo, quedando todo cubierto de helado, tenía helado rosa en mi cara y helado de chocolate en mi ropa"-todos comenzaron a reír al escuchar la última parte, se podían imaginar a un Henry todo manchado, hasta los niños reían.
Pero la reina no reía, aunque quería que le pareciera divertido estaba demasiado confundida para eso. Gracias a Dios su celular comenzó a sonar distrayéndola de sus pensamientos, ella inmediatamente contesto sin mirar quien era.
"Gina?"-dijo Peter, quien estaba sentado en la sala de la vieja casa de su padre, había llegado, luego de un vuelo de 24 minutos desde Boston a New York. Y se había prometido que no la llamaría pero llegar a esa casa y que su padre no lo recibiera había sido demasiado para él.
"Peter?"-al escuchar su tono de voz ella inmediatamente se preocupó, solo había escuchado ese tono de voz cuando Marta, la madre de Peter, había muerto casi 3 años atrás.
El no contesto nada, y que le podía decir? Le tendría que decir que su padre había muerto, le tendría que romper el corazón a la morena, asique no contesto nada y trato de que sus sollozos no se escucharan a través del teléfono, sin resultados.
"Por favor, Peter me estas preocupando"- y ante estas palabras todos se callaron, no sabían lo que estaba pasando ni con quien estaba hablando Regina, pero parecía serio asique se callaron.
La Reina se levantó, mirando a Neal y luego a los pequeños, que no parecían darle importancia a lo que estaba pasando porque sus pequeñas mentecitas no entenderían, como señal que se cuidara de ellos a lo cual Neal asintió y ella salió apresuradamente del lugar. Camino hacia el costado del restaurante y cuando vio que no había nadie intento que Peter hablara con ella.
"Peter, por favor háblame"-dijo la reina muy preocupada por el que pudiera haber sido su esposo.
"Gina, Papá… "-no decir las palabras y en su lugar un sollozo se escapó.
"Peter? Que pasó con Matthew?"-Peter estaba llorando, algo malo debe haber pasado, pero no… Matthew no podía… NO.
"Papá murió"-finalmente las palabras salieron de su boca y el sonido que se salió de la boca de la morena le rompió el corazón aún más de lo que ya lo tenía.
"OH por dios! Peter! Lo siento MUCHO!"-Ella no lo podía entender, no lo podía creer, NO, no podía ser. Ahora ella estaba llorando abiertamente y podía escuchar como Peter lloraba al otro lado, y eso le rompía el corazón. Él ya había perdido a su madre y ahora perdía a su padre, pero esta vez ella no podía estar con él para consolarlo.
"Gina, te necesito!"
"Lo sé, pero lo siento, sabes que no puedo, no podemos…Diana"-quería estar con él, siempre se habían apoyado en los momentos difíciles, juntos siempre cuando el otro lo necesitaba.
Ella lo había acompañado en el momento que había muerto su madre, mientras consolaba a su padre, mientras seguía adelante con su vida, eran amigos que luego creció a algo más. Él la había acompañado cuando por primera vez había entrado al hospital, él estuvo con ella durante todo su embarazo como su amigo, luego como su pareja, amando a sus pequeños y dándole todo el amor que tenían, se habían apoyado y ya no lo podían hacer. Él perdería a su hijo si solo su esposa se enterara de que él había hecho esa llamada.
"Lo sé…Escuchar tu voz es mejor que nada, Gracias Gina, por todo"
"Siempre vas a contar conmigo Peter"-dijo la morena y luego colgó.
No lo soporto más, era demasiado, Matthew estaba muerto… Ese hombre que la había apoyado que la había cuidado, su segundo padre, que la había querido como un padre que… estaba muerto y jamás lo vería otra vez, jamás vería su sonrisa cariñosa cada vez que ella tenía un día malo, él jamás le volvería a dar esos abrazos que le demostraban todo el amor que tenía para ella. Jamás volvería a jugar con los mellizos, jamás vería como se le iluminaba la cara cuando los pequeños lo llamaban abuelo…Jamás.
Cuando David la encontró ella estaba con un brazo extendido que la apoyaba contra la pared, cabeza gacha mirando el suelo, y su cuerpo estaba templando, estaba llorando. Su corazón se rompió al verla así, hacía mucho tiempo que no la veía así.
Se acercó despacio hacia donde ella estaba y le toco un hombro, para no asustarla, a ella nunca le había gustado cuando venía y la abrazaba bruscamente, sin darle tiempo a darse cuenta que él estaba ahí, asique no lo hizo.
Al verlo y sentir que él estaba ahí, lo miro a los ojos y se lanzó a sus brazos, no importándole nada, ni que nadie los viera. Su dolor era muy grande y él estaba ahí para confortarla.
"Matthew…Matthew murió"-dijo Regina llorando, mientras David la abrazaba y mantenía una mano en su cabeza acariciándola lentamente con su pulgar, moviéndolo de un lado a otro. Él no sabía quién era el hombre, pero se notaba que significaba mucho para ella.
"Mi…Mi ex-prometido llamo"-dijo Regina lentamente, tratando de explicarle aunque era difícil hablar con las lágrimas cayendo. Aunque David no quiso porque ella estaba muy mal, los celos subieron al escuchar la palabra 'prometido' salir de la boca de la morena, ella se iba a casar.
"Matthew era su padre…él murió, era como un padre para mi"-y David ahora entendió, el solo la escuchaba y la contenía, no sabía que decir pero cualquier cosa que dijera no iba a ser la correcta asique solo la abrazo, fuerte como a ella le gustaba.
"F-fue tan bueno conmigo y con los mellizos…Ellos lo llamaban Abuelo Matt"-dijo la reina con una pequeña risa, que dolió demasiado.
David lentamente comenzó a deslizarse por la pared hasta quedar con la morena en el suelo, así en esa posición la podía abrazar aún más fuerte, y sabía que las piernas de la morena tampoco aguantarían mucho tiempo parada.
"Él era tan bueno, David, no sabes cuánto"-dijo la morena escondiendo su cabeza aún más en el pecho del rubio.
"Shhh, Shh solo respira"-comenzó a decir David cuando Regina comenzó a respirar rápidamente y sin control-"Despacio, tranquila"
"Es que-no puedo"-dijo la reina llorando y tratando de respirar normalmente como lo hacía el príncipe.
"Respira conmigo, céntrate en mi voz y nada más"-dijo David tratando de calmarla-"Así, así muy bien, ahora exhala… inspira"-el seguía abrazándola mientras su respiración se controlaba, con una mano en su espalda y la otra en su cabeza. La soltó suavemente para poder tomar su cabeza y secar sus lágrimas.
"Gracias"-dijo la reina con su voz muy bajita por el llanto.
El rubio no contesto nada y solo le dio un beso en la frente.
"Estas mejor?"-pregunto el rubio mirándola a los ojos.
"Sí"
