LOS PERSONAJES SON DE STEPHENIE MEYER, LA HISTORIA ES COMPLETAMENTE MÍA


Atrapada

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Edward

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No fue hasta que acabé de hablar con Jasper que noté que Bella no había regresado a la mesa en un buen rato, miré alrededor pero tampoco pude encontrarla por ningun lado. Me disculpé con los chicos decidí entrar a buscarla, sabía que ella estaba planeando un regalo especial para su hermano pero sea lo que sea no podría tomarle más de diez o quince minutos hacerlo, no media hora.

Subí hasta la habitación que sabía ocupaba, la puerta estaba entornada, entré pero no había nadie allí, incluso el bolso de Bella todavía estaba sobre la silla en la que lo dejó esta mañana. Lo que sentí casi enseguida fue el extraño olor, también busqué en el baño pero nada, regresé trás mis pasos totalmente confundido cuando lo noté.

Una rosa roja sobre la cama, una única rosa y nada más.

La tomé aún más confundido, la decoración de la boda no era roja sino blanca y verde, no había una flor en toda la casa que no fuera blanca. Era obvio que la persona que la dejó allí la trajo desde fuera.

Salí de la habitación con rápidez dispuesto a averiguar qué estaba sucediendo, y sobre todo en dónde estaba mi novia.

Alice me interceptó nada más salir.

―¿Te encuentras bien? – preguntó al ver mi rostro.

―No puedo encontrar a Bella, cuando fui a su habitación vi esto sobre su cama – levanté la rosa para que ella pudiera verla.

―¿Roja?

―No me gusta Alice – acepté sintiendo una extraña sensación en mi pecho.

―Hablemos con los chicos – sugirió ella.

Varios minutos después confirmamos que nadie la había visto en mucho tiempo, Alice y Rosalie volvieron a la casa para hablar con el personal del catering por si alguno de ellos sabía algo, Emmett salió de la fiesta para observar los alrededores mientras que Jasper y yo continuamos preguntando a los invitados por Bella. Con el pasar de los minutos y con las negativas mi nerviosismo iba en aumento.

―¿Qué está sucediendo?

Jacob apareció a nuestro lado sorprendiéndonos, junto a él estaban Sam y Demetri Vulturi.

―No te precupes Jake, es tu boda – intentó inútilmente Jasper.

―¿Qué pasa?

―Bella no aparece, lleva casi una hora que nadie la ha visto – vi como el rostro del hermano de mi novia palidecía.

―¿Cómo que no aparece? ¿han buscado ya en todo el lugar? – Jasper asintió.

―Ella habló sobre traer un regalo para ti, cuando noté que demoraba entré a buscarla y encontré esto sobre su cama – también le enseñé la rosa que todavía seguía en mi mano, la expresión de Jacob y de Sam fue bastante parecida a mi reacción inicial pero en el rostro de Demetri se leía conmoción.

―No es posible – murmuró quitándome la flor de la mano.

―¿Qué pasa? – insitó Jacob mirándonos de vez en vez.

―No se asusten, pero creo que sé lo que pasó con Bella. Ella fue secuestrada.

Sus palabras hicieron que mi sangre se helara completamente, ella no podía ser secuestrada, nadie querría lastimar a alguien como Bella, era impensable.

―¿Cómo que secuestrada? – Jasper fue el único que habló.

―La rosa es un símbolo, y sé de alguien que dejaba rosas rojas cada vez en cada escena del crimen.

―¿Quién? – pregunté temeroso de la respuesta.

―Félix.

Esta vez creí que de no ser por Jasper hubiera ido de bruces al suelo, me dejé caer en una silla incapaz de concebir la idea de que la mujer que más amaba en la tierra estaba bajo el dominio de un hombre que quería matarla sin ninguna piedad.

―¡Ese hombre está muerto! – chilló Jacob fúrico ganándose unas cuantas miradas de personas que estaban lo bastante cerca como para escuchar.

Emmett eligió ese preciso momento para aparecer, por la expresión de su rostro supe que no tuvo suerte tampoco.

―Él no puede haber engañado a la polícia de esa forma, ¿no puede, verdad? – insistió Jasper al ver que nadie respondía.

―¿Cómo estás tan seguro? – hablé finalmente saliendo de mi letargo.

―Lo investigué por años, incluso antes del accidente de los Swan. Siempre dejó una rosa junto a los cuerpos, también había una en el coche destrozado de tu padre Jacob, no tengo dudas.

―¡Dios mio!

―Alertaré a la policía – continuó Demetri – saca a esta gente de tu casa hijo, y permanece atento, no sabemos que es lo que quiere, su motivación siempre fue el matar pero tal vez quiera otra cosa ahora.

―¿Te refieres a dinero?

―Puede ser, eso sería lo más lógico, el necesita salir del país.

Los invitados se fueron marchando poco a poco de la fiesta, no mencionamos nada sobre el secuestro pero más de uno sospechaba que alguna cosa extraña sucedía.

Nosotros nos quedamos con Jacob en su casa, mis padres y los de Jasper insistieron en quedarse también preocupados por la situación de Bella. Demetri no tardó ni un segundo en movilizar a todo el departamento de polícia de Seattle con tal de atrapar a ese maldito asesino, después regresó a la casa para estar con nosotros aunque no fuera de mucha ayuda.

Rosalie y Alice estaban destrozadas, Leah no estaba mejor, Emmett permanecía quieto en su lugar mientras que Jasper consolaba a mi hermana que no paraba de llorar. Jacob mantenía a su esposa entre sus brazos, reconfortándola y recofortándose a si mismo. Pero yo no podía permanecer quieto, caminaba de un lado a otro como un león enjaulado esperando que el tiempo pasara más deprisa.

―¡No puedo estar aquí sin hacer nada! – grité enojado, esa era una de las cosas que más dolía, el saber que no podía hacer algo por ella.

―Edward, tranquilízate – me paré mirando a mi hermano indignado.

―¡¿Cómo puedes pedirme eso?!

Todos se tensaron ante el tono de mi voz, Jasper y Demetri se levantaron del sofá para interponerse entre nosotros, imagino que intentando evitar una pelea. Me importaba poco, no quería ser controlado, quería descargar mi ira y frustración de cualquier manera.

Lo que sea que estuviera que estuviera por suceder quedó en un segundo plano cuando el teléfono sonó, después de la sorpresa inicial Jacob miró a Demetri preocupado sin saber qué hacer.

―Pon el altavoz – contestó este en tono calmo – el resto ni una palabra.

Jacob asintió mientras que los demás permanecimos en silencio.

―Diga.

Jacob... – era su voz, la voz de Bella.

Respiré hondo ante la irrefutable evidencia de que la mujer que amaba estaba con vida, ahora había una esperanza, no necesité mirar a los demás para saber que pensaban lo mismo.

Resistí el impulso de hablarle por temor a que alguien más estuviese escuchando la conversación, si lo hacia podía arruinarlo todo.

―¿Dónde estás Bella? ¿estás bien? – preguntó mi cuñado frenéticamente.

Ayúdame, por favor – pidió Bella sollozando.

Mi corazón se partió en dos, ese bastardo la estaba lastimando. Sentí a Rosalie llorar mientras que mi hermano la abrazó con más fuerza, Demetri nos hizo una seña para que mantuvieramos el silencio.

―¿Dime dónde estás?

¡No, sueltamé! ¡no! – gritó ella, un fuerte golpé interrumpió la conversación haciendo que todos nos paralizaramos.

―¡Bella!

Se acabó su tiempo, ahora hablaras conmigo – murmuró la voz masculina y estridente, resultaba bastate escalofriante escucharla.

Ese era el maldito que se la llevó, Félix, el hombre que mató a sus padres y juró llevarse a mi novia a la tumba con ellos. Ese hombre era un animal y ella estaba indefensa ante él, cómo pude permitirlo, no era capaz de comprederlo, yo le prometí que la protegería y todo lo que hice fue bajar la guardia para que ese bastardo pudiera llegar a ella.

Si algo malo le sucedía jamás iba a poder perdonármelo, no podría vivir con ello.

―¡Hijo de puta! ¡Le tocas un pelo a mi hermana y haré que te pudras en el infierno! – rugió Jacob como nunca antes lo había visto.

No te conviene amenazarme, no cuando tengo a tu hermanita aquí para mi solo.

―¿Qué es lo que quieres?

Quiero matarla, por supuesto, pero eso no es lo que me conviene ahora así que te daré una oportunidad para que la salves.

―¿Cuánto? – preguntó Jacob mirando a Demetri que le hacía gestos para que continuara hablando.

Un millón, en efectivo. Te espero en dos horas en las bodegas a las afueras de Seattle – la voz de Félix se volvió menos divertida y más seria – ve solo, si veo a otra persona o a algún polícia la mataré, ¿has entendido?

―Si – ni bien Jacob contestó la llamada se cortó.

Caí sobre el sofá desesperado, no podía soportar la idea de que ese hombre pudiera lastimarla. Mi padre colocó una mano sobre mi hombro reconfortándome mientras que mi madre lloraba calladamente a mi lado, yo sólo pude quedarme allí sintiéndome como un inutil.

―Mierda – masculló Demetri cerrando su móvil con fuerza – no pudieron rastrearlo, cortó demasiado pronto.

―Todo saldrá bien – intentó tranquilizarme mi padre nuevamente.

―¿Qué haremos ahora? – le preguntó Jacob. Demetri se mentuvo quieto por varis minutos meditando sus opciones.

―Ve por el dinero, le tenderemos una emboscada.

―Pero el dijo que no quería policías – murmuró Leah con la voz seca.

―Obvio que es una trampa, seguramente cuando tenga lo que quiere la matara – me congelé –, no lo permitiremos.

Demetri dio un rápido saludo antes de marcharse para coordinar el operativo con su compañero.

―Iré al banco – mi cuñado se levantó de su lugar mientras tomaba su saco, me levanté tambien.

―Voy contigo.

―Edward – intentó mi madre pero lo ignoré, Jacob me miró durante un segundo hasta que finalmente asintió.

En poco más de una hora teníamos el dinero y regresabamos a su casa en donde todos esperaban noticias, ahora solo debíamos esperar las ordenes de Demetri para seguir con el plan. Solo esperaba que funcionara.

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Bella

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Me sentía mareada, agotada. Después de hablar con mi hermano Félix volvió a dormirme no sé por cuanto tiempo, ya había perdido la noción del tiempo, podría haber estado a merced de mi secuestrador por horas o días sin notar la diferencia.

Desperté nuevamente en la vieja y sucia bodega a la que me trajo en un principio, pero ahora estaba acostada sobre una colchoneta rota, mis manos estaban atadas a mi espalda y mis pies también estaban amarrados.

Intenté moverme, sacudirme pero fue inutil, mi cuerpo estaba entumecido. Fue su risa lo que me hizo desistir, giré mi rostro para verlo a mi lado observándome con una sonrisa en su rostro, él sabía que tenía poder sobre mi y le encantaba. Mantuve la mirada, negándome a demostrarle temor aunque por dentro estaba muriendo de miedo.

―Despertó la bella durmiente – murmuró burlón – realmente tienes más vidas que un gato niña, jamás alguien se me había escapado tantas veces – rió jugando con un mechón de mi cabello.

Le retiré la cara con brusquedad.

―¿Qué quieres?

―Matarte – una sonrisa aterradora apareció en su rostro, el hombre estaba completamente loco.

―¿Por qué no lo has hecho?

―Necesito dinero linda, y tu hermano va a dármelo.

―Mi hermano no te dará nada – grité sin poder contenerme.

―Si que lo hará, él imbécil hará lo que le pida porque cree que eso te salvará – su mano volvió a tomar mi cabello pero esta vez con fuerza, tiró de mi hasta que nuestros rostros estuvieron a escasos centimetros de distancia –, pero jamás cambiaría nada por el placer de matarte.

―Estás enfermo – jadeé mientras intentaba zafarme de su agarre sin éxito.

―Será mejor que regreses a tu sueño bella durmiente, así eres menos molesta.

Sin más aviso presionó un paño mojado sobre mi rostro, intenté gritar aunque sabía que sería inútil, peleé con la poca movilidad y fuerza que tenía pero no hubo mucho que pudiera hacer. Empecé a sentirme pesada, agotada, como si una nueve me envolviera, escuché su risa lejana antes de volver a quedar inconsciente y a su merced.

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Edward

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Estabamos listos.

Jacob iría solo al lugar con el dinero en una maleta de mano, Demetri y la policía lo seguirían de cerca para poder intervenir en el momento correcto y arrestar a Félix sin arriesgar la vida de Bella, o la del propio Jacob.

Yo estaba preparándome, a pesar de las negativas iniciales me había negado a permanecer en la casa mientras todo esto sucedía, después de un tiempo conseguí convencer a Demetri que me permitió acompañarlo.

―Estoy listo – admitió Jacob terminando de abotanar su camisa.

Le habían puesto un microfono por debajo de la ropa, de esa forma la policía podría escuchar todo lo que sucedía, más que nada para evitar que hubiera algún peligro.

Nos despedimos de la familia asegurando que estaríamos todos bien, que volveriamos con Bella sana y salva.

Mi cuñado me dio una última mirada antes de subirse a su coche, Demetri y yo salimos poco después siguiendo el camino que Jacob transitaba. Nos detuvimos a gran distancia del lugar acordado, obviamente para que el bastardo no notara que estabamos ahí.

Vi claramente como Jacob se bajaba del coche y entraba a una bodega abandonada.

Félix.

Escuché al hermano de mi novia hablar por el microfono luego de varios minutos de silencio.

¿Tienes el dinero? – era esa voz, la voz de la llamada teléfonica.

Sentí el impulso de ir hacia allí y destrozar al bastardo pero la mano de Demetri sobre mi muñeca me lo impidió.

¿Estás bien, Bella?

¡Jacob, no! Tienes que irte, nos matará a los dos – gritó Bella, pude oír la preocupación en su voz.

Estúpida niñata, odio que cuenten el final.

Esto no era parte del trato – gritó Jacob, sonaba impaciente y algo asustado también.

El trato cambió – rió el maldito burlándose –, ya sabes el tipo con el arma manda.

¡Hijo de puta!

Quietito ahí, o le vuelo la jodida cabeza.

No, espera, te daré el dinero pero dejanos ir – pidió Jake mucho más tranquilo después de su arrebato anterior.

Miré a Demetri, él estaba con su arma en la mano listro para comenzar. Se bajó del coche con prisa, yo lo seguí de cerca, no pensaba quedarme sentado en el auto mientras la mujer que amaba se juega la vida en manos de un asesino.

―¿Qué rayos haces? – preguntó Demetri muy serio.

―Iré contigo, no pienso quedarme aquí – me miró fijamente durante un segundo.

―Te quedarás detrás de mi – yo asentí – hablo enserio Edward, harás lo que te diga sin peros.

Corrimos hacia la bodega abandonada, pude ver algunos policías en posición con sus armas desenfundadas, nunca vi antes tantas armas juntas. Eso únicamente aumentó mi preocupación por Bella, tan expuesta al peligro.

Demetri me hizo señas para que guardara silencio, a medida que nos acercabamos podía escuchar al bastardo gritar del otro lado de la puerta.

Despídete de tu hermanita – ese fue el comentario que hizo reaccionar a la policía.

Al entrar el panorama fue desolador, mi corazón se encogió al verlo. Jacob estaba varios metros delante de nosotros, un poco más lejos Félix mantenía a mi Bella por el cuello mientras que con su mano libre manejaba un arma bastante cerca de su cabeza.

―¡Alto, policía! – gritó una voz desconocida, segundos después una horda de hombres uniformados ingresaron en el lugar y rodearon a Jacob, Bella y Félix.

Uno de ellos se adelantó y tomó a Jake de un brazo para sacarlo de ahí y ponerlo a salvo.

―¡Miserable, te dije que vinieras solo!

Félix presionó el arma en la cabeza de una llorosa Bella, era una imagen aterradora, él estaba a solo un movimiento de volarle la cabeza y nadie podría hacer nada para evitarlo.

―Bella – grité saliendo del lugar seguro donde me encontraba.

Demetri me habló pero no lo escuché, mi impulso era ir hacia ella.

―Edward – chilló ella removiéndose mientras él apretaba más el agarre en su cuelo.

―Pero miren qué tenemos aquí, tu noviecito vino a rescatarte – rió el maldito burlonamente – tal vez lo mate para que lo veas, así recuerdas que se siente ver morir a alguien que amas otra vez.

―¡No!

Lo siguiente pasó muy rápido, Bella mordió su brazo provocando que este se qujara de dolor aflojando el agarre en su cuello. Ella consiguió tomar el arma pero Félix no pretendía soltarla, ambos comenzaron a forcejear mientras la policía avanzaba hacia ellos aprovechando la distracción proporcionada por Bella.

―¿Qué esperan para dispararle? – insistió Jacob a mi lado tan preocupado como lo estaba yo.

―Puedo herir a Bella – contestó Demetri sin alejar la mirada.

Entonces el arma se disparó, por un momento todos nos quedamos paralizados sin saber quién había sido herido, mi mayor temor se confirmó cuando vi a Bella caer al suelo sin fuerzas.

Intenté ir hacia ella pero no me lo permitieron, varios disparos se estrellaron contra el cuerpo de Félix que cayó desplomado segundos después.

Jake y yo corrimos hacia Bella que continuaba en tendida en la sucia bodega sangrando copiosamente.

―Dios, Bella – me dejé caer a su lado, coloqué su cabeza sobre mis rodillas mientras que con ambas manos presionaba la herida sangrante en su abdomen.

―¡Revísala! – me urgió Jacob.

Sabía que tenía una bala en el abdomen, no estaba seguro de qué tan grave era pero ella perdía mucha sangre y su pulso se estaba volviendo débil. Necesitaba llevarla al hospital ahora mismo.

―Su pulso es débil, ¡llamen a una ambulancia! – grité a nadie en particular.

―Jake, lo siento – murmuró ella en un susurro.

Él se inclinó sobre Bella y acomodó un cabello detrás de su oreja.

―Tranquila hermanita, todo estará bien – estaba llorando, probablemente yo también lo estuviera.

Bella secó una lágrima del rostro de su hermano, seguidamente ella me miró.

―Te amo Edward, siempre lo haré – sonrió levemente.

―También te amo, estarás bien cielo – dejé un beso sobre sus labios – te prometo que estaremos bien.

―Nunca lo olvides – susurró antes de que sus ojos se cerraran completamente.


Y se termina... gracias por sus comentarios, alertas y favoritos... ¡hasta el otro capítulo!