DISCLAIMER: NARUTO Y SUS PERSONAJES © MASASHI KISHIMOTO
"Renacimiento" y "Mi Favorito" © SAKURA_TRC, 2014

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RENACIMIENTO
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Capítulo 14 "LA SINCERIDAD"

- Ayer oí que Tsunade-sama recibió un águila de tinta.

- Seguramente es Sai reportando sus hallazgos –contestó el hijo del Rayo Amarillo sin muchos ánimos. Llevaba varios días encerrado y sin saber nada de sus amigos. En ese momento se encontraba tirado en el frío suelo, con los brazos cruzados en la nuca como almohada y una pierna doblada recargada sobre la rodilla de la otra.

- Naruto-kun… te veo muy… calmado. ¿Seguro que estas bien?

Naruto se encogió de hombros– ¿Qué más puedo hacer? ¿Golpearme contra los barrotes? ¿Morirme de la angustia?

- Lo siento –gritó Hinata sin poder contener más el llanto– Lo siento. Lo siento.

El portador del Kyuubi se sentó y rápidamente se acercó al límite de su celda para ver a la hija de Hiashi– No Hinata. No tienes nada de que disculparte. Soy yo el que debería pedirte perdón.

- No he podido hacer nada por ti –sollozó la joven Hyuuga– Solo estar aquí sentada, como una tonta.

- Eso es todo lo que necesito –el futuro Hokage intentó sacar la mano de su celda, pero una descarga eléctrica lo hizo contraer la mano, pero luego negó con la cabeza. No se daría por vencido tan fácilmente. Sacó la mano a pesar del terrible dolor que sentía y acarició la mejilla de Hinata– Una amiga con quien poder hablar.

La heredera del Byakugan sintió como si el Uzumaki le diera una bofetada en lugar de una caricia dulce y comprensiva.

- El resto del Equipo Kakashi regresó –informó un ANBU que bajaba tranquilamente– Shizune-sama me ha pedido que venga a sacarte.

La tristeza en la kunoichi se hizo más profunda cuando los ojos azules de Naruto brillaron entusiasmados por la noticia.

Naruto no pudo llegar más rápido debido a que su chakra aún estaba sellado, así que todo el camino lo hizo corriendo. Cayendo de vez en vez, pero levantándose con la esperanza de verlos nuevamente.

- ¿Dónde están? –preguntó en cuanto llegó a la recepción del hospital.

La enfermera en la entrada se asustó tremendamente con el grito desesperado del héroe de la Cuarta Guerra Shinobi– Segundo piso –dijo sin poder detener la carrera del shinobi– Pero no puedes entrar… Tsunade-sama va a matarme.

El miembro hiperactivo del Equipo 7 subió las escaleras corriendo evitando a todo aquel que se atravesaba en su camino. Al llegar al 2do piso se detuvo un momento buscando con la mirada alguna cara conocida. Kakashi. Yamato. Sai. Incluso Ino. Y no tardó mucho en encontrar a los tres miembros restantes de su Equipo.

- ¿Logró encontrar a Sakura-chan? Están bien, ¿verdad? ¿Por qué tardaron tanto en regresar? Tengo que hablar con Sasuke-teme y darle una paliza por irse sin mí. ¿Dónde están? –el hijo del Yondaime Hokage no paró a respirar ni un segundo, todas las preguntas las soltó como le vinieron a la cabeza.

Yamato usó su "inusual" personalidad para tranquilizar a su exasperante subordinado. El efecto atemorizante del ex ANBU tuvo el éxito esperado– Na-ru-to. ¿Dónde crees que estas? Esto es un hospital, no deberías gritar y mucho menos andar corriendo por los pasillos. ¿Entendiste?

- Si, Yamato-tacihou –a pesar de ser uno de los shinobi más fuertes de la aldea, el miembro más joven del Equipo 7 aun sentía un poco de temor por su capitán– ¿Puedo verlos?

Una mano se posó en su hombro. Kakashi estaba a su lado dándole apoyo y tratando de decirle algo– No te preocupes, Naruto. Tsunade-sama solo los está revisando y en cuanto podamos entrar lo haremos.

- ¡Kakashi-sensei! ¿Usted fue a la misión de búsqueda? –el hijo del Colmillo Blanco asintió con una leve sonrisa bajo su máscara– ¿Cómo están? Es lo único que quiero saber.

- Ellos están bien.

- Si hubiera algo malo… me lo diría, ¿verdad?

Kakashi sonrió por la mirada infantil que les mostraba Naruto en ese momento. Tan fuerte, tan seguro de sí mismo y aun así tan débil y tan dependiente de sus compañeros– Claro. La sinceridad es la base de la familia, ¿no?

- Sí. Porque el Equipo 7 es una gran familia –dijo recargándose en la pared y dejándose caer lentamente al suelo– Una gran familia donde todos nos cuidamos los unos a los otros –su voz se iba apagando lentamente hasta que por fin, el Jinchuuriki, se quedó profundamente dormido.

- ¿Naruto? –Sai se acercó a su compañero y lo movió un poco– ¿Naruto?

- Déjalo, Sai –pidió amablemente el ex sensei del Equipo 7– A juzgar por el rostro de Naruto, no ha dormido desde que Sakura desapareció.

- ¿Tan preocupado se puede estar?

- Ellos se conocen desde pequeños, son equipo desde los 12 años, han sido de los primeros en reconocer la existencia de Naruto, han peleado hombro con hombro, incluso han peleado a muerte. No puede evitar preocuparse por ellos.

El pintor miró a su compañero– ¿Sus lazos son tan profundos?

- Algún día lo entenderás, Sai –le dijo Yamato con gran sinceridad al ver a Kakashi acomodarse junto al hijo del Rayo Amarillo en espera de noticias de sus dos compañeros.

- Ordenaré que lleven a Sasuke-kun a otra habitación –dijo Shizune terminando de anotar algunas cosas en el historial médico.

- No, dejémoslos juntos por el momento –Tsunade acariciaba la cabeza de la kunoichi del Equipo 7 de manera maternal– Estoy segura que es lo que quisiera Sakura.

Cuando la asistente de la Godaime se acercó a la cama, el brillo de algo rojo en el cuello de su compañera de estudios llamó su atención. Estiró la mano y tomó el pequeño dije en forma de llama en el cuello de Sakura– ¿Qué es esto?

La nieta de Hashirama miró el pequeño objeto en la mano de su alumna– Lo había olvidado. Ino me dijo que Sasuke se lo había dado a Sakura durante su última misión.

- Es muy bonito –señaló Shizune.

- Sí. Solo espero que el pequeño Uchiha no se lo haya dado con el motivo que pienso yo.

Sasuke sintió el calor de unas suaves mantas sobre su cuerpo. Ropa seca y la falta de alguien a su lado. Se paró tan rápido que estuvo a punto de caerse de la cama. Al mirar a su alrededor se dio cuenta que ya no estaban más en los lodosos campos de Amegakure. Ahora estaban en la seguridad de una habitación totalmente blanca, paredes, sabanas y cortinas. Ropa.

Se levantó y estiró sus músculos adormecidos por descansar después de días sumamente agitados.

Al otro lado de la habitación se encontraba otra cama con un delgado cuerpo bajo las sabanas.

Lentamente se acercó a la cama. Sin haberla visto sabía quién dormía ahí. Levantó la mano y la acercó para acomodar un mechón de cabello rosado que picaba la nariz de la kunoichi– Pareces un roedor –señaló divertido al ver como su compañera movía la nariz tratando de apartar lo que le molestaba. Pero sin siquiera mover una mano para hacerlo.

Aun se sentía cansado, quería seguir durmiendo otro rato más. Miró por encima de su hombro la cama al otro lado de la habitación. Su cama. Y le pareció tan lejana que fijó su vista en la cama donde dormía Sakura. Suspiró y se encogió de hombros. No tuvo que pensarlo mucho, levantó las sabanas y se tomó la libertad de compartir el lecho con su amiga, como lo habían estado haciendo los últimos días. Y aunque la cama era pequeña, empujó un poco a la medic-nin y se acomodó perfectamente a espaldas de ella– Por fin estamos de regreso.

Se sentía calientita y cómoda. Segura y protegida. Unos fuertes brazos la mantenían pegada a un tibio pecho. Abrió los ojos y sintió una respiración erizarle el cabello de la nuca. Miró la mano en su estómago y luego giró un poco su cabeza para ver a quien la tenía atrapada. Aunque era obvio que lo sabía desde antes de abrir los ojos. Sasuke estaba aferrado a su cuerpo con un brazo, como si no quisiera que nada ni nadie la apartara de él.

Sin deshacer el abrazo giró su cuerpo para quedar de frente a él. Se veía tan tranquilo, incluso podía decir que tierno e inofensivo. Nunca lo había visto tan vulnerable. Quien lo viera así no podría creer que fuera uno de los shinobi más feroces de la historia humana.

Con una sonrisa en sus labios y con ojos llenos de ternura y amor, acarició el rostro de su antiguo compañero de equipo– Cumpliré mi promesa y te haré el hombre más feliz del mundo. Si me lo permites –dijo en medio de un bostezo.

Se acomodó contra el cálido y reconfortante pecho del Uchiha y enredó sus piernas con las de él para no separarse ni un centímetro.

- Na-ru-to –escuchó la dulce llamada en su oído– Na-ru-to.

- Sakura-chan –balbuceó atrapando en un abrazo a la persona que tenía enfrente pensando que era a quien él llamaba– Sakura-chan… yo te am…

Un golpe y un gritó lo despertaron de su alegre sueño– ¡Despierta, Naruto! –Ino lo estaba sacudiendo como si fuera un simple costal de papas– No puedes dormir en los pasillos del hospital.

- Ino, no tenías que despertarme a golpes –reprendió sobándose la cabeza– Ya te pareces a… ¡Sakura-chan! –de un salto se puso de pie y trató de correr, pero la hija de los Yamanaka lo detuvo por el cuello de la chaqueta.

- No tan deprisa –la usuaria de los jutsu mentales se cruzó de brazos tras tirar a su amigo al suelo– Tsunade-sama dijo que nadie, absolutamente nadie, puede ir a verlos sin antes pedir su autorización.

- ¿Por qué? ¿Están enfermos? ¿Están graves?

Ino desvió la mirada ligeramente sonrojada al recordar la posición en que había encontrado a su mejor amiga. Abrazada con Sasuke con las piernas enredadas– Solo quiere que descansen otro poco más. Pero si quieres, te mando a buscar en cuanto ellos hayan despertado.

Naruto sonrió ampliamente poniendo sus manos entrelazadas tras su cabeza– Me muero por ver a Sakura-chan. Quiero preguntarle tantas cosas. ¿Quién se la llevó? ¿Por qué se la llevaron? ¿Cómo demonios la encontró el teme?

- Naruto –cortó la compañera de estudios médicos de Sakura– Te llamaré en cuanto ellos hayan despertado. ¿Sí? Ahora ve a casa, date una ducha y descansa. Tú también necesitas olvidar un poco lo que ha pasado y prepararte para ver a Sakura y a Sasuke.

- ¿Prepararme? ¿Por qué debo prepararme? –preguntó confundido el Jinchuriki.

- ¡Ve a casa antes de que te mande arrestar nuevamente! –gritó fuera de sus casillas la joven miembro del Equipo Asuma.

Después de estar a una distancia prudente de su ex compañera de academia, el hiperactivo shinobi le gritó a todo pulmón– Te hace falta un novio para que se te quite lo gruñona.

- Lo hago por tu bien, Naruto –Ino se sentía mal por Naruto, pero no podía hacer nada por cambar las cosas. Su amiga ya había escogido a alguien y resultaba ser el mejor amigo y compañero de equipo del Uzumaki– Apresúrate en despertar, Sakura, para que podamos hablar.

- Y eso fue lo que pasó, Tsunade-sama –terminó de relatar Sakura a su maestra.

- Ese tal Masayoshi fue quien ordenó que te llevaran para que lo curaras –la kunoichi del Equipo 7 asintió sin dudarlo– Lo que no me queda claro, es cómo regresaste a la normalidad tan rápido.

- Digamos que sufrí una fuerte impresión –dijo asesinando con la mirada a Sasuke, quien se limitaba a ver por la ventana del cuarto de hospital.

Tsunade no entendía del todo, pero comprendía que el Uchiha había sido parte importante en la recuperación de su querida alumna– Pues eso es todo. Ambos pueden regresar a casa.

- Gracias, Tsunade-shishou –la kunoichi hizo una reverencia y caminó a la puerta de la habitación, seguida por un inexpresivo shinobi.

Al salir del hospital, Sakura estiró los brazos tan alto como pudo sobre su cabeza. Se sentía llena de vida y entusiasmada de continuar su vida en la aldea– ¿Quieres ir a comer algo? –dijo señalando en dirección a la zona comercial.

- Primero quiero darme una ducha –vio la ropa que traía y de verdad sentía la necesidad de cambiarse por algo más que solo ropa de hospital.

La kunoichi entristeció un poco, pero no lo demostró– ¿Nos vemos luego?

Sasuke asintió sin decir palabra alguna. Deseaba que eso también hubiera cambiado en él. Siempre tan callado y estoico, que le costaba trabajo saber lo que estaba pensando.

Con la mejor sonrisa que pudo fingir, se despidió y empezó a caminar rumbo a su casa. Los ánimos de la esperanza de una vida nueva se habían esfumado a cada paso.

La vio caminar lentamente, como si los pies le pesaran una tonelada. La alegría y el brillo que había demostrado cuando la Hokage los había dejado salir ya no estaban.

Quería despejar su mente por un momento y se dejó llevar por sus pies sin destino determinado. Tenía tantas cosas que pensar y no tenía ánimos de encerrarse en una casa sola y llena de recuerdos…

- ¡Estúpido! –se dijo golpeándose la frente con la palma abierta. Había olvidado que la casa a la que regresaría su compañera era un cascarón vacío y sin vida. Estaría sola.

Con su chakra recuperado, salto a los tejados y emprendió el camino de regreso a la residencia Haruno.

Sakura estaba parada frente a las escaleras que llevaban a la entrada de su apartamento. Un lugar solo y frío al que antes llamaba "hogar", pero que ahora solo eran paredes, pisos, techos y ventanas que eran una vivienda. No un hogar.

Iba a dar el primer paso, cuando una persona aterrizó tras ella– Lo siento –dijo la voz a sus espaldas– No entendí que no querías estar sola –sus fuertes brazos la rodearon por el cuello y sumió su rostro en el hueco de su cuello– ¿Quieres venir conmigo? A mi casa.

La kunoichi agradeció de corazón que Sasuke estuviera ahí. Lo había deseado. Había deseado que no se separaran después de dejar el hospital y al principio pensó que a él ya no le interesaba estar con ella. Pero se equivocó y lo agradecía infinitamente.

Llegaron a su apartamento. Los pocos muebles estaban llenos de polvo por su ausencia.

Aunque sabía que nadie más vivía ahí, la medic-nin pidió permiso y entró tímidamente.

- ¿Quieres algo de comer o prefieres darte un baño primero? –preguntó Sasuke sacando un vaso para servirse agua. Sakura se sonrojó al pensar en la propuesta de su compañero y cuando él se acercó para ver su rostro claramente, ella sintió que la cabeza le explotaría por la cercanía extrema– ¿Tienes fiebre?

La kunoichi se echó hacia atrás para poder respirar un poco de aire fresco y tranquilizar su acelerado corazón– Creo que un baño estaría bien.

- ¿Recuerdas dónde está el baño? –la medic-nin asintió aún sonrojada– Si necesitas algo, avísame.

- Gracias –dijo la Haruno dándose la vuelta y caminando hacia el baño.

Cuando Sakura se quedó sola en el cuarto de baño, abrió el grifo esperando a que el agua saliera un poco más caliente mientras se quitaba la ropa. Estaba en el baño, en la casa de Sasuke y… sin ropa limpia que ponerse. Cuando terminara de bañarse se preocuparía por eso.

El agua llegó a la temperatura ideal, ligeramente más caliente para relajar los músculos que sentía entumidos por la falta de ejercicio. Así era cuando estaba demasiado tiempo inactiva.

De verdad estaba disfrutando el baño cuando unos golpes en la puerta la sorprendieron– Adelante –dijo tímidamente.

- Olvidaste traer ropa, así que te traje algo mío –Sasuke había entrado al cuarto de baño con la mirada pegada a la ropa que traía en las manos– Te la dejo para que puedas ponerte algo limpio.

- Gracias, Sasuke-kun

Y como entró, el Uchiha salió: sin despegar la vista del suelo o de sus manos.

La ex alumna de Kakashi se relajó un poco más al ver que no era la única nerviosa por esa situación. Habían regresado a la aldea y ahora no sabía cómo actuar con él. Golpeó su frente contra la pared. Tenía que arreglar las cosas pronto o el Equipo 7 terminaría destruido por su culpa.

Al oír sus pasos acercarse, el hijo menor de Mikoto volteó a ver a su invitada por encima del hombro. La kunoichi salía del baño vestida con un atuendo muy parecido al que usaba él durante su etapa de Gennin.

- Voy a ir a comprar algo para comer –avisó el Uchiha levantándose del sofá– ¿Vamos?

- ¿Te molesta si me quedo? –preguntó Sakura un tanto nerviosa.

El usuario del Sharingan se encaminó a la puerta y se puso las sandalias– ¿Quieres que te traiga algo en especial?

La heredera de los Haruno negó con la cabeza acercándose a la puerta– Lo que tú quieras está bien, pero tendrás que prestarme dinero porque no traje conmigo –se disculpó rascándose la nuca nerviosamente.

- ¿Cuándo te pedí dinero? –Sasuke le dio un golpe en la frente a su amiga como su hermano mayor solía hacerlo con él– Molestia. Vuelvo en seguida.

- Itterashai –dijo con una gran sonrisa.

Por un momento el Uchiha se detuvo al escuchar la "despedida", miró por encima de su hombro y con una pequeña sonrisa contestó– Ittekimasu.

Sasuke tenía poco de haberse marchado y ella no sabía qué hacer. Al principio había pensado limpiar un poco el apartamento, pero él ya lo había hecho mientras ella se bañaba. No podía hacer de comer porque no había nada en la nevera y era por esa misma razón que él había salido. No tenía nada que hacer más que esperarlo regresar.

Fue a la habitación y recordó la semana que pasó como una niña pequeña. Y ahora que lo pensaba desde ese entonces había dormido con su compañero de equipo. Un sonrojo asaltó sus mejillas– ¿Qué estás pensando, Sakura? Sasuke-kun no es ningún pervertido –se regañó sentándose en la cama.

Una cómoda y mullida cama que tenía el aroma del Uchiha por todas partes. Un aroma que la hipnotizaba como sus profundos ojos negros y que le provocaba querer estar entre sus brazos para el resto de su vida.

- Tadaima –avisó en cuanto regresó de hacer las compras, pero le extrañó no recibir respuesta alguna. Por un momento se preocupó. Tras dejar las cosas en la mesa de la cocina fue a la habitación y cuál fue su sorpresa al encontrarse a la kunoichi dormida en su cama. Se sentó a la orilla y acarició el exótico cabello rosa que caía sobre la almohada. Podía darse cuenta que ahora Sakura lo usaba más largo que cuando la volvió a ver durante la Gran Cuarta Shinobi. Eso le gustaba. Y más le gustaba verla portando el emblema del Clan Uchiha en la espalda– Sakura –la llamó moviéndola suavemente por el hombro– ¿No quieres comer?

- ¿Sasuke-kun? –murmuró tallándose los ojos– ¡Sasuke-kun! –dijo sorprendida al ver a su compañero sentado junto a ella… en la cama– Lo siento, me quedé dormida.

- ¿Quieres comer?

- Hn –asintió apenada pero al ver que él no le tomaba importancia, ni le molestaba, asintió con una sonrisa mucho más alegre.

Juntos prepararon la comida. Aunque más bien Sakura ayudó y Sasuke fue el que hizo la mayor parte del trabajo. Él estaba sorprendido de ver que su amiga no tenía grandes habilidades culinarias y que más bien era un poco torpe. En cambio, ella estaba sorprendida de ver lo bueno que era él para cocinar y mezclar los alimentos; creando una gran variedad de sabores.

Cuando se sentaron a la mesa, ninguno sabía si iniciar una plática o simplemente comer.

- ¿Por qué no me preparaste alimentos así antes?

- Claro que lo hice, lo que pasa es que no lo recuerdas –el Uchiha enarcó una ceja– Espera… ¿recuerdas lo que pasó mientras estabas… como una niña?

- Si –dijo con un ligero sonrojo y una risa nerviosa.

- No sabía que desde chiquita fueras tan pervertida –a diferencia de la kunoichi, él sonreía de manera socarrona.

- ¡No es lo que tú piensas! ¡Fue un accidente! ¡Lo juro! –trató de disculparse, aunque fuera la verdad, haber cometido ese pequeño error la hacía sentir muy avergonzada– Yo solo quería bañarme contigo y… –había dicho una tontería y se arrepentía enormemente. Parecía no poder pensar adecuadamente estando en la misma habitación que Sasuke, aunque solo fuera el comedor.

- ¿Lo ves? Eras una niña precoz.

- ¡Mou, Sasuke-kun! No digas eso. Haces que me avergüence –pidió ofendida demostrándolo con un pequeño puchero.

El ex traidor sonrió divertido– Me la pase muy bien mientras estuviste aquí.

- Si, yo también.

- Tsunade me dijo que tus padres habían muerto en la Guerra. Lo siento mucho ¿Por qué no me lo habías dicho?

- Tú mejor que nadie sabes que no es fácil hablar de familias muertas –se justificó la medic-nin sabiendo lo difícil que debía ser para él hablar de familias y que tal vez sería de los pocos en saber lo que se sentía tenerlo todo y perderlo en tan corto tiempo– Además después de la guerra no estábamos en los mejores términos. Para serte sincera, ni siquiera sabía si seguíamos siendo amigos.

Sasuke se levantó de su lugar y rodeó la mesa hasta pararse junto a Sakura– Sakura, sé que soy una persona difícil de tratar; a veces ni siquiera yo mismo sé lo que quiero. Pero prométeme una cosa –pidió tomando la mano de la kunoichi– De ahora en adelante, por favor no me ocultes nada. ¿Podrías hacer eso?

- Siempre y cuando tú me prometas lo mismo –la heredera del Byakugou no In apretó la mano de su compañero y se levantó– Sé que mi carácter es explosivo y que a veces soy un poco… molesta. Pero cuando necesites algo, lo que sea, habla conmigo. Por favor.

- Es una promesa.

Entre más palabras se decían, más corta era la distancia que los separaba. Sus manos se asieron a la ropa de él y a la cintura de ella. Podían sentir el aliento del otro chocar contra su piel y fundirse con el calor de su cuerpo. Sus narices se rozaron comenzando el juego de los afectos. Sus labios se abrieron buscando el anhelado contacto y tras un leve intercambio de caricias se fundieron en un beso lleno de deseo y pasión.

Tras la primera batalla de besos y caricias desenfrenadas, Sakura terminó sentada sobre la mesa del comedor con los platos estrellados en el suelo y Sasuke acariciando las largas piernas que le rodeaban la cadera. Ella luchaba con la camiseta de él, tratando de sacársela para poder acariciar el trabajado cuerpo de guerrero escondido bajo la ropa.

No querían parar. Se necesitaban el uno al otro… pero el timbre de la puerta los interrumpió.

Con la respiración agitada, la ropa descompuesta y el cabello alborotado, Sakura y Sasuke, se separaron a regañadientes y entre gruñidos de descontento.

- Esperemos a que se vayan.

- ¿Y si es algo importante?

El Uchiha negó con la cabeza– Puede esperar. Acabamos de regresar de una situación extremadamente peligrosa, estuvimos en el hospital dos días… –la persona al otro lado de la puerta no parecía querer rendirse en su intento por que el Uchiha abriera.

- Mientras tú abres, yo limpio nuestro caos –dijo con una sonrisa al ver todo lo que habían tirado y roto.

- Tendremos que comprar vajilla nueva.

- Definitivamente –de un salto se bajó de la mesa y esquivó al shinobi perdiéndose en la cocina.

Los golpes desesperados seguían sacudiendo la puerta– ¿Qué demonios pasa? –gruñó el portador del Sharingan en cuanto abrió la entrada para encontrarse a un agitado shinobi– ¿Naruto?

- Sasuke –"habló" entre jadeos– Sakura-chan –ante el nombre de su compañera, el ex capitán del equipo Taka se tensó y desvió la vista hacia la puerta de la cocina– ¿Has visto a Sakura-chan? La fui a buscar a su casa pero no estaba ahí.

Inmediatamente Sasuke regresó a su actitud impasible– No, no la he visto desde que salimos del hospital.

- ¿Crees que le haya pasado algo malo?

- Lo dudo mucho. Su chakra ya regresó a la normalidad y…

El hijo del Rayo Amarillo se abrió paso hasta el interior del apartamento sin notar el disgusto que le causaba a su compañero– Pero y que tal si esos shinobi rebeldes volvieron a secuestrarla.

- ¿De verdad piensas eso? –eso sí que disgustó mucho al usuario del Chidori– ¿Estamos hablando de la misma persona? ¿La chica que nos salvó de tres shinobi durante el Examen Chuunin, aquella que derrotó a un Akatsuki con sus propios puños, que destruyó a decenas de clones del Jyubi y que te salvó la vida usando hasta la última gota de su chakra? ¿Aquella a la que dices no volverás a hacer enojar por temor a que te muela a golpes? –el futuro Hokage asintió sorprendido de la forma en que su mejor amigo hablaba de su compañera kunoichi– Pues entonces no confías en ella. Porque ambos sabemos que puede y sabe cuidarse bien. Aún sola.

- ¿Qué te pasó durante ese viaje, teme? Estas muy cambiado.

- Nada. Solo es que Sakura me demostró porque dicen que es la kunoichi más fuerte, incluso más que Tsunade.

Naruto entrecerró la mirada– No me importa lo que digas. Voy a seguir buscando a Sakura-chan. Con tu ayuda o sin ella.

- ¡Suerte! –dijo Sasuke abriendo la puerta e invitándolo a irse– Cuando la encuentres… no me avises.

- Maldito –gruñó el héroe de la Cuarta Guerra Shinobi dejando el apartamento de su amigo.

Cuando el Uchiha cerró la puerta, Sakura salió de la cocina con la cabeza agachada– ¿Por qué le mentiste a Naruto?

- ¿No crees que sería una mala idea que supiera que estas aquí?

- Tienes razón.

- ¿Cómo vas a decirle? –preguntó el hermano menor de Itachi.

- ¿Decirle que? Que por la adrenalina del momento nos acostamos o que no tengo ni la más mínima idea de lo que estoy haciendo. Porque para serte sincera, no sé qué piensas o si esto tiene algo más que solo pasión desbordante y hormonas en ebullición.

Para asegurarse que le quedara claro, el reintegrado miembro del Equipo 7 tomó por los brazos a Sakura y la besó lenta y dulcemente. Cuando ella suspiró el nombre de Sasuke, él supo que había logrado su cometido– ¿Te quedó claro?

- Debo hablar con Naruto y decirle lo que está pasando.

Naruto salía de la torre de la Hokage con un aura visiblemente deprimida.

- ¿Me estabas buscando? –la voz de Sakura lo sorprendió. La kunoichi salía de un callejón oscuro y solitario, con las manos entrelazadas a su espalda la hacían ver como la Gennin de 12 años que había sido su primera compañera de equipo.

- ¡Sakura-chan! –inmediatamente el shinobi atrapó a su amiga en un abrazo de alivio y jubilo. De verdad la había extrañado– ¿Dónde te habías metido?

La medic-nin alejó a su compañero deshaciendo el abrazo. No era que no quisiera su cariño; pero era exactamente por eso que no quería darle más ilusiones; ella solo lo quería como amigo– Debemos hablar.

- Claro. ¿Quieres ir a comer raamen? Yo invito.

- Es mejor que vayamos a un lugar más tranquilo.

- Vamos a donde tú quieras –dijo Naruto con una gran sonrisa.

Tanto cariño y tanta devoción hacían sentir mal a la hija de los Haruno.

Tras una breve caminata en la que el futuro Hokage se la pasó hablando de lo que le habían hecho para mantenerlo bajo control y que incluso Kurama no había querido ayudarlo porque decía que él estaba seguro que ella no lo amaba.

- La justificación de Kurama fue que no me ayudaría porque tú portabas el elemento del Clan del teme –y con esas palabras Sakura recordó que llevaba puesta una camiseta de Sasuke con el emblema del abanico a su espalda– Luego le pregunté a Baa-chan si sabía a lo que él se refería, pero nadie me quiso decir nada.

- ¿El elemento del Clan Uchiha?

- ¿Tú lo sabes Sakrua-chan?

- No. Solo sé que el Clan Uchiha tiene como símbolo el Abanico, pero no sé nada del… elemento.

- Bueno, no importa –dijo encogiéndose de hombros el anfitrión del Kyuubi– ¿De que querías hablar?

Había llegado el momento de ser sincera con su mejor amigo– Naruto… lo siento, pero ya tomé una decisión; no puedo aceptar tus sentimientos porque yo amo a otro.

Naruto abrió los ojos enormemente– ¿Qué… qué dices?

- Han pasado muchas cosas estás últimas semanas y yo… yo por fin me he dado cuenta de lo que siento de verdad.

- Espera, Sakura-chan. Ya lo dijiste, han pasado muchas cosas. Debes tomarte un tiempo y aclarar tu mente…

- No. Ya no estoy confundida. Ahora estoy completamente segura –Sakura reunió todo el valor que tenía y lo dijo sin titubear– Yo amo a Sasuke-kun. Lo siento, Naruto, pero no puedo cambiar los sentimientos que tengo hacia él.

- Me esforcé. Jamás me iba a dar por vencido. A pesar de ver todos los gestos de amor que tenías por él, pensé que si me esforzaba algún día podrías ver que mi amor por ti era sincero. Creí que si permanecía a tu lado, apoyándote y cuidando de ti, el amor hacía mi crecería poco a poco; pero me equivoqué. Nunca dejaste de amarlo.

- No, nunca.

- Soy un tonto por mantener la esperanza.

La kunoichi se sintió terriblemente mal por dejarlo pensar que tal vez algún día ella podría sentir algo por él– Nunca quise…

El hijo de Kushina levantó la mano haciendo callar a su compañera– ¿Alguna vez pensaste el daño que podías hacer confesándote falsamente y luego dándome esperanzas de que eso algún día podría ser realidad?

Sakura dio un paso hacia atrás impresionada por las fuertes declaraciones de Naruto.

- Basta –la profunda voz de Sasuke irrumpió en medio de la noche y la tensión entre los jóvenes miembros del Equipo 7 aumentó– No te permitiré que la trates así. No es su culpa.

- Tienes razón. Es la tuya –masculló irritado el portador del Kyuubi– Siempre pretendiendo ser el tipo más genial del mundo. Portándote indiferente a todo. Si yo hubiera sido así, ¿te hubieras fijado en mi Sakura?

- No es por eso que me enamoré de él –negó la medic-nin sintiéndose ofendida– Tal vez cuando era niña e inmadura me gustaba el porte engreído de Sasuke-kun, pero ya no es así.

- No tienes por qué contestarle, Sakura. Él es quien no ha madurado.

Naruto caminó rápidamente y golpeó al usuario de Susanoo en el rostro– Me lo dice quien dejó a su compañera inconsciente en una banca para ir a buscar su deseo de venganza.

- No voy a iniciar una pelea por algo tan estúpido.

- Solo dime una cosa, ¿qué significa el elemento del Clan Uchiha?

- ¿Cómo sabes de eso? –preguntó confundido el Uchiha levantándose ayudado por su compañera.

- Kurama lo mencionó. Dijo que Sakura-chan ya era tuya porque portaba el elemento del Clan Uchiha –Sakura y Sasuke se sonrojaron al escuchar y malentender lo que decía Naruto. Ambos se preguntaban como el famoso Kyuubi podía saber lo que había sucedido entre ellos– ¿Vas a explicarme a que se refiere?

El Uchiha se aclaró la garganta– Es un regalo de compromiso. Si la chica no lo rechaza quiere decir que acepta comprometerse con el Uchiha que se lo entregó.

- ¿Qué? ¿Qué? –gritó alarmada la kunoichi sonrojándose hasta las orejas– ¿Por qué no me lo habías dicho?

- Primero, cuando te vi en la tienda pensé que sería un bonito regalo de disculpa, luego al ver lo que era recordé que mi madre me había contado sobre una costumbre de nuestro Clan y cuando no me lo devolviste pensé explicártelo en cuanto regresáramos de la misión. Pero luego pasó lo de tu desaparición, tu rejuvenecimiento y el secuestro –con cada parte del recuento de las últimas semanas el único sobreviviente Uchiha se desesperaba más y más. Sus amigos pudieron notarlo claramente– Todo era un caos. Y luego con lo que pasó entre nosotros, pensé que no habría necesidad de explicártelo.

- ¿Qué pasó entre ustedes? –Naruto interrumpió curioso por lo sucedido.

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