Sakura Card Captors y sus personajes no me pertenecen, solo la historia.

Notas de Autora: Hola queridas! Disculpen las demoras de este capitulo, un desenlace algo inesperado y como no m gusta meter mucho relleno les dejo el cap, disfrutenlo!

Obsesión Comprada

Cap. 14 Los puntos sobre las "ies"

Había alcanzado la cima de la escalera con gran esfuerzo y casi sin aliento, así que me detuve a reponerme unos segundos.

Sentía los pies de plomo y los músculos flácidos casi sin poder sostenerme, un profundo bostezo me brotó de lo mas profundo pecho y no pude contenerlo, en ese momento realmente extrañe mi cama y le dedique unos segundos para tratar de recordar por que demonios había escalado aquellas interminables escaleras.

No era para arreglar las cosas con Shaoran eso ya lo había hecho, tampoco tenía que hablar nada con Tomoyo, es decir ni loco llevaría a Tomoyo al sitio que tantas veces había usado con Kaho para…

Oh… ahora lo recordaba.

Subía a la azotea para hablar con Kaho… como me había olvidado de eso? De cualquier manera necesitaba deshacerme de algunas telarañas y brumas que ocupaban mi mente antes de poder hablar con ella.

Bostecé nuevamente, de pronto se me antojaba aburridísimo y agotador hablar con ella, que le diría? Y lo que es peor aun, que tendría que decirme Kaho?

Traté de poner en orden las ideas de mi mente… si es que las podía hallar.

Maldición, ni siquiera tenía algo concreto que decirle.

Pasé las manos sobre mi rostro tratando de despertarme o al menos de poder mantener mis ojos abiertos.

Y haciendo acopio de cada gramo de energía que me quedaba en el cuerpo balancee mi cuerpo perezosamente a la zona sin techo de la azotea.

Hecha un ovillo sobre el suelo, con las rodillas flexionadas hasta su mentón y sus brazos alrededor de sus piernas, tenía la espalda apoyada en la misma pared sobre la que una semana antes habíamos tenido sexo, derrotada, con su cascada de brillante cabello rojo cayendo a su espalda.

Ahí estaba Kaho, con los ojos y nariz rojas mirando al horizonte.

De alguna manera verla así tan… derrotada me producía un dolor sordo en el pecho y la culpabilidad me tragó.

Donde estaba la chica que un mes antes le habría sacado los ojos a cualquier otra chica por tan solo mirarme?

Estoy seguro que ella notó mi llegada pues sus ojos se movieron hacia donde yo estaba llegando, Kaho levantó un brazo y vio su reloj.

-pensé que ya no llegarías- soltó con suavidad y un poco de reproche.

Me pasé una mano por el cabello- lo siento, me detuvieron un par de cosas- conteste muy escuetamente recibiendo de parte de Kaho a lo mucho un sonido emitido por su garganta.

Me acerqué con sigilo hasta apoyarme en la pared a su lado, pero sin tocar su hombro con el mío.

Para ser sincero no tenía muchas ganas de comenzar la conversación, es decir ella me había citado a mi, debería ser ella la que inicie no?

Sin embargo el silencio y la expectativa de la conversación me tenía ligeramente nervioso pese a mi somnolencia.

Aclaré mi garganta -creo que estas esperando una explicación- dije con cautela y escuché el atisbo de una risa amarga de su parte.

-realmente crees que es eso lo que estoy esperando de ti?- preguntó levantando el mentón de sus rodillas dejándome clara la amargura que había en su voz.

Suspire frustrado- bueno ilústrame… aunque te adelanto que no voy a acceder a lo sea que quieras, ya no- si bien no tenía motivos para ponerme a la defensiva, no podía bajar la guardia, no con Tomoyo esperándome.

-ah por favor! En que momento se intercambian los papeles y ahora eres tu la victima?- alzó ligeramente la voz agitada y levantó los brazos en el aire soltándose así misma aun sin mirarme.

-vamos Kaho no te hagas tu la victima, todo este tiempo tan solo disfrutabas de los regalos costosos y la popularidad que te traía entrar a cualquier sitio conmigo del brazo- contesté sin anestesia esperando un ataque de histeria de parte de la pelirroja.

En cambio recibí una mirada incrédula y desencajada plantada delante de mi, Kaho había cambiado de posición hasta estar arrodillada a mi altura, sus ojos seguían brotando lágrimas pero su expresión se balanceaba entre dolor y rabia.

-todo este tiempo estuviste creyendo eso?- casi grito antes de romper en llanto y cubrirse la cara con las manos.

Aquella declaración en forma de pregunta fue mas dura que una bofetada para mi y lo implícito en lo dicho tomó por tanta sorpresa como un baldazo de agua fría.

Es decir, QUE?

Pardee un par de veces para asimilar lo que me estaba diciendo y me incliné ligeramente hacia ella, levante ambas manos para tocar sus hombros retractándome a mitad de camino, aun desconcertado.

-Kaho… me… me estas diciendo que tu…?- … y me quede a mitad de la frase sin poder terminarla.

Simplemente sonaba demasiado surrealista.

Levantó su enrojecido rostro hacia mi, aun furibunda y me lanzó una sonora bofetada.

-maldito seas Eriol Hiraguisawa! Te parece impronunciable que pueda estar enamorada de ti?!- chillo con amargura.

-pero como se supone que me entere de eso?! Es decir, nunca dijiste nada!- contesté frustrado y confundido… mucho.

-oh… no estabas enterado! Entonces por que demonios crees que me revolcaba contigo cada vez que podía? Me crees acaso una especie de ninfómana?- seguía gritando con aquel agudo tono de voz sumado a su gesticulación y movimiento de brazos.

A decir verdad estaba muy cerca de lo que creía y pareció que ella logro leer eso en mi rostro.

-imbécil… eso es lo que creías de mi?!- y me lanzo otro golpe en el hombro.

-pero dime que demonios querías que piense! Maldición! La primera vez que paso algo entre nosotros fue en la fiesta de Kenzo donde literalmente te me tiraste encima, no hubo ningún compromiso ni acuerdo previo y la cosa siguió así! No parecías molesta por la situación-

-ay, mira al pobre e indefenso chico violado por mi! Acaso te puse un arma para que lo hicieras?- me contestó con amargo sarcasmo.

-sabes que no me refiero a eso, la que inicio toda esta… torcida relación fuiste tu yo tan solo te deje seguir- dije arrepintiéndome inmediatamente al escuchar lo ridícula y descorazonada que sonaba mi pobre defensa.

-claro! Eso tiene mucha lógica, una chica se te lanza y tu tan solo agradeces sin hacer el mas mínimo esfuerzo por saber en que situación están! Dime Eriol, si yo me hubiera puesto seria y hubiéramos tenido esa conversación, acaso hubiéramos seguido juntos?- sonaba exasperada y horriblemente coherente.

Me quedé en el aire unos segundos, quería con toda desesperación mentirle y decirle que eso era correcto, pero en este punto sentía que se merecía la verdad.

Suspiré y me pasé una mano por el cabello.

-lo mas probable es que no- dije finalmente con la voz mas baja y calmada.

-y es exactamente por eso que no dije nada, crees que no se como son los chicos como tu? Pagados de su suerte con todo un sequito de chicas a su alrededor literalmente mendigando un poco de atención, para ti es fácil claro, todas somos reemplazables, basta que te aburras suficiente de una o quiera dar el primer paso para que tengas la perfecta excusa de deshacerte de ella, total hay 10 mas como ella implorando ser utilizadas de la misma manera, creí que ya te había demostrado cuanto me importabas y que al menos lo reconocerías- Kaho no dejaba de gesticular y mover los brazos, si bien había algo cierto en todo lo dicho me molestaba que me crea tan superficial.

-Kaho, se que la creencia popular dice que a los hombres solo nos importa el sexo, pero eso no quiere decir que sea todo lo que se requiera para demostrarle a un chico que te importa- dije tratando de aclarar un punto.

-Dios! Eres tan superficial! Acaso no he estado en todos tus partidos a pesar de que odio el futbol? No he ido a todos tus recitales de piano escolares? No te has dado cuenta que en la cafetería como las cosas que te gustan tan solo para dártelas? Maldición! Hasta me comencé a arreglar como a ti te gustaba… pero no, nada le vasta al señorito, anda tu a saber que es lo que cuernos quiere- dijo llevándose ambas manos a la frente.

Ok, si había tomado nota de todo lo que me estaba mencionando, tan solo en alguna parte de mi cabeza me había convencido que esas cosas eran normales en ella y que no lo hacía por mi.

-Kaho… nunca te pedí que hagas esas cosas…- solté con tono cansado e inmediatamente me sentí culpable por aquellas palabras, no sabía bien por que estaba siendo tan poco considerado con mis palabras pero por algún extraño motivo no tenía mucho filtro en ese momento.

-bravo Eriol, tu si sabes como despreciar las atenciones de una chica… eres un cretino, estas escuchando mi declaración de amor por ti y es lo único que se ocurre? "nunca te lo pedí"? Créeme, siempre estuve al tanto que no me habías pedido nada solo que muy en el fondo esperaba que reaccionaras y te dieras cuenta de lo que tenias al frente y Dios sabe que fui paciente, tratando de no asfixiarte ni dejarte desatendido, me he humillado de maneras que jamás pense y sabes que es lo mas terrible de todo esto? Que lo volvería hacer! Por que… eres tu- y justo ahí se le quebró la voz rompiendo nuevamente en llanto.

Este no era un lloriqueo falso hecho con lagrimas artificiales y ensayadas, era un llanto profundo, de ese que nace desde el pecho y resulta desgarrador.

Sin poder creerlo aun tenía a Kaho sentada frente a mi con el corazón hecho pedazos y sin siquiera la dignidad suficiente como para ocultarlo, verla ahí sollozando incontrolablemente mientras se cubría el rostro me hizo sentir como el ser mas despreciable del universo.

Por largos segundos me quede sin palabras viendo como se derrumbaba delante mío y por primera vez no tenía la mas remota idea de que hacer.

Su llanto me desgarraba el alma, dentro de mi algo se retorció dolorosamente y un duro impulso me golpeó en el pecho, de pronto sentí la imperios necesidad de atraerla contra mi pecho y consolarla.

Y el otro lado de mi mente me decía a gritos que si le ponía un dedo encima estaría completamente perdido, no por que quisiera acostarme con ella, eso estaba completamente fuera de discusión, pero… y ella?

Me pasé una mano por el cabello sin saber que hacer, por acto reflejo mire a ambos lados cerciorándome que no sería pillado, inútil claro tomando en cuenta que estábamos en una azotea lejos del alumnado.

Trague saliva rogando alguna divinidad por mi suerte y finalmente estiré mi mano derecha hasta tocar con suavidad su hombro.

Al parecer, en la fragilidad de su estado emocional ese era el suficiente aliciente para que ella se inclinara hacia adelante para abrazarse a mi pecho y continuar llorando desconsoladamente.

Me quede estático unos segundos debatiéndome en lo que debía hacer, si bien no quería que ella pensara que estaba cediendo a nada tampoco podía quedarme indiferente a lo que acababa de confesarme, es decir ella me amaba… exactamente como rechazas algo así?

O peor aun, debería rechazar algo así?

Sacando cuentas…, Kaho me amaba, Tomoyo no y era probable que no lo hiciera, llevaba en ese plan con Kaho que… 3 meses? Era tal vez la relación/ no relación mas larga que había tenido, Kaho estaba literalmente dispuesta a todo por mi, lo había demostrado, Tomoyo se sentía obligada a corresponderme y no es que tuviera mas opciones, es decir, en otras circunstancias, con su madre sana, ella jamás habría accedido a nada conmigo, sin mencionar que tenía un pésimo, pésimo concepto de mi.

Aparentemente sopesando los pros y los contra, la respuesta parecía sencilla y evidente, por supuesto no necesitaba hacer un análisis de fortalezas para saber como eran cada una.

Y sin embargo la sola idea de tener que hablar con Tomoyo para "explicarle" que seguiría con Kaho me causaba un incomodo vacío en el estómago y un gran desasosiego.

Si bien tenía a Kaho llorando contra mi camisa no podía quitarme de la cabeza la sonrisa de Tomoyo o su mirada fija con aquellos ojos violeta vivos, atentos escudriñando cada detalle de mi alma. Extrañe la idea de escucharla hablar sus opiniones, no quería que dejara de ser parte de mi vida.

Suspire agotado de ser yo en ese momento y con suavidad pase una mano por su espalda para calmarla mientras la otra mano toco su hombro.

Sentí brotar una nueva oleada de llanto y gemidos.

En definitiva era el ser mas despreciable del universo.

-Kaho…- suspiré nuevamente.

-Tienes razón he actuado como un perfecto imbécil, tu… diste todo por mi y yo… simplemente no supe apreciarlo… se que no caben las disculpas, pero de igual manera me disculpo por todo esto, no quería que se den así las cosas, de verdad lo siento- mientras hablaba sentía como su llanto disminuía, probablemente para poder escucharme pues mi tono de voz era grave y bajo.

Levantó ligeramente su sonrojado rostro para secarse un poco las lagrimas con su manga.

-pero?- logro decir entre hipidos.

-perdón?- le contesté sin entender.

-a eso sonó, que hay un pero- me dijo encarándome con los ojos irritados y nariz roja.

-pero… no voy a volver a tener la misma relación contigo- apretó los labios con fuerza mientras reprimía las lagrimas que volvían a empañas su mirada y agachó la cabeza dejando que el cabello le cubra parte del rostro.

-por que ella? Es decir que tiene ella que no tenga yo? que te puede dar ella que yo no?- era una pregunta bastante valida que me imagine que haría y a la cual sin embargo no lograba encontrar una respuesta concreta.

Opte por la sinceridad y ladee la cabeza sin dejar de mirarla dejando que la pregunta me calara hondo.

Que tenia ella que Kaho no?

Pense en todo el tiempo que viví obsesionado con Tomoyo, incluso antes de hacer cualquier cosa con Kaho, claro mi vida continuaba y las hijas ricas de los socios de mi padre y madre no dejaban de compartir momentos íntimos conmigo, sin embargo mi mente siempre volvía a Tomoyo.

Por algún extraño motivo me pillaba pensando en la pelinegra, ya sea durante el sexo o después de el e incluso antes.

Me preguntaba como sería hablar con ella, que me contestaría, que sonidos haría al hacer el amor, como retozaría a mi lado, etc., etc.

La añoraba, si, lo hice por demasiado tiempo y mucho, sin embargo nunca indagué sobre el por qué y tampoco me preocupé en frenar mi hilo de pensamientos.

Por que? Que me llamó tanto? Su indiferencia? Y ahora que la tenía cerca y me prestaba atención? Dejaría de importarme?

Ese pensamiento me hizo tragar saliva y el corazón se me encogió de miedo, podría dejar de amar a Tomoyo?

Por primera vez desde que estaba con Tomoyo, realmente me sentí inseguro sobre lo que sentía por ella y no me gustó ese sentimiento.

Es mas todas mis señales de alerta se manifestaron en mi mente nuevamente, sobre todo por que tenía en frente una chica vulnerable que había confesado su amor por mi y a lo que estaba dispuesta por mi.

Escuchaba peligro por todas partes.

Me sentí algo cohibido al mantener la mirada sobre Kaho que esperaba con expectación una respuesta que aun no existía, así que decidí empujar aquel temor para mas tarde y centrarme en lo que si sabía.

No quería volver a tener la misma relación con Kaho pues eso supondría no poder seguir con Tomoyo y si quería estar con Tomoyo, aunque no supiera aun por que.

-Kaho… no me… atrevería a compararlas por que ambas son únicas en su clase, así que no es algo que ella o tu me puedas dar… es… es que en este momento no podría decirte por que ella en vez que tu, por que no lo se… solo se que quiero que sea ella, y… no puedo evitar que así sea- Kaho me escuchó mientras su respiración se calmaba y asintió con una mirada triste y derrotada hasta que cerro los ojos y agachó la cabeza.

-lo sabía-musitó.

-que sabias?-

-te enamoraste de ella- me soltó en un doloroso susurro impactándome directamente en el pulso, logrando que me sonroje.

-como sabrías eso?-

Sin mirarme aun me soltó el atisbo a una sonrisa amarga y me miró.

-por que si alguien me preguntara por que estoy enamorada de ti probablemente tampoco sabría decir por que- contestó sorbiéndose la nariz dejándome un sabor agridulce con ese comentario.

Tragué saliva, suspire y me pase la mano por el cabello una vez mas.

-lo siento mucho- volví a repetir, no sabía muy bien si por la manera en que ella se enteró de todo o si me disculpaba por el solo hecho de no poder corresponderle.

Ella movió la cabeza negativamente y se puso de pie para apoyarse en la baranda de la azotea dándome la espalda.

-soy tan tonta… debí darme cuenta que no te enamorarías de mi, es decir, antes de la fiesta de Kenzo yo solo era una mas y después lo seguí siendo- sus palabras estaban cargadas de melancolía y parecían perdidas en el viento, como si se lo dijera mas a ella misma que a mi.

Y por un segundo temí por que tratara de aventarse por la azotea, así que me puse de pie de un salto con la finalidad de pararme a su lado.

Quería decirle que lo que acababa de decir no era cierto, sin embargo ella tenía razón, probablemente lo que sentía por ella antes de haberme acostado con ella, seguía siendo lo mismo después de haberlo hecho, salvo ahora claro que sentía un terrible remordimiento por haber jugado con ella.

Pero aun así, y hubiera sido elección mía no hubiera sido ella.

Por que rayos lo permití?

El sexo era grandioso, escuche decir a una voz en mi cabeza.

Oh… eso tiene sentido.

Sin embargo también lo fue con Tomoyo, la diferencia es que tan solo pensar en ella hacía que desee abrazarla y llenar toda su piel de besos.

-no todo es tu culpa, no debí dejar que te acercaras tanto ni que hicieras tanto por mi si es que no pensaba corresponderlo- en este punto ya no podía ser indiferente a lo que Kaho me decía, no se lo merecía y de hecho mucho de esto había sido mi culpa.

-entonces por que lo hiciste?- me encogí de hombros ante la pregunta.

-supongo que me sentí halagado por tu interés, es decir mírate, eres una de las chicas mas bellas del instituto, quien te diría que no?-

Ella soltó una risa amarga.

-claro… es mucho mejor dejarme como cornuda- contestó con sarcasmo.

-esa nunca fue mi intención Kaho, solo no pude evitarlo, de verdad siento algo por Tomoyo-

-desde cuando? Es decir, no creo que te hayas enamorado de ella en un fin de semana o si?- si bien su pregunta era absolutamente recriminadora, también estaba cargada de curiosidad.

De hecho hasta yo sentía curiosidad por esa respuesta.

Me enamore de ella antes o después de este fin de semana?

Cuanto tiempo le toma a alguien enamorarse de una persona?

Suspire, si bien la respuesta me ponía en aprietos agradecía lo "alturada" que se había tornado la conversación, aunque aun no sabía si podía cantar victoria.

-hace un par de años ella ya me llamaba la atención pero no la empecé a tratar hasta este fin de semana- contesté con precaución al notar como Kaho apretaba un poco la baranda de la azotea.

-dos años? DOS AÑOS? Y… aun así salías con otras chicas?- me recriminó algo escandalizada.

-bueno, sabes que nunca fue formal con el resto de chicas, además Tomoyo no sabía nada en esa época-

-realmente eres un cerdo- me espetó Kaho

-perdon?-

-es decir, no te importó juguetear con otras chicas cuando tu ya sentías algo por alguien mas! Ni siquiera eres fiel a lo que sientes!- ok esto era algo que yo ya sabía, pero dicho por otra persona y sobretodo por Kaho, a quien por lo visto había considerado mucho menos moral de lo que era reamente, me caló hondo y me hizo entender que solo tal vez si estaba actuando mal.

Tuviera razón o no, no me sentía lo suficientemente fuerte como para aceptar mi parte de culpa en ese momento así que opte por ponerme a la defensiva.

-y que se supone que debí hacer, rogarle?-

-Dios! Eres tan ególatra! No eres capaz de arriesgar nada ni por la chica que te gusta verdad? No se como me pude enamorar de ti!- dijo ofuscada dándome la espalda para dirigirse a las escaleras.

-espera, entonces… eso es todo?-

-por que? Acaso tienes una vacante para el puesto de amante?- contestó con sarcasmo.

-no es eso!, mira entiendo que puedas tener un pésimo concepto de mi en este momento y de hecho te he dado bastantes razones para tenerlo, pero quiero cambiarlo, con Tomoyo va a ser distinto, quiero que se distinto y no voy a permitir que trates de tomar alguna represalia contra ella, si quieres acosar a alguien que sea a mi, pero no a ella-

Kaho se plantó frente a mi con los brazos cruzados y mirada retadora.

-pues contigo como novio, no creo que ella necesite de mi ayuda para ser infeliz- contestó con amargura dándome la espalda nuevamente y dejándome solo y estático en la azotea.

Suspire y me pasé una mano por el cabello y odié esa pisca de verdad que cargaba ese amargo comentario final.

Al momento que bajé las escaleras los pasillos estaban desiertos y las puertas de las aulas cerradas, espere hasta que se hiciera el cambio de curso apoyado en los casilleros a un lado del aula, pensando en lo ultimo que había dicho Kaho.

De hecho pensando en mucho de lo que había hablado con ella.

Muchas interrogantes había surgido, de verdad era amor? Era yo un mal novio? Me la merecía? Elegir a alguien que no me amaba por encima de alguien que si lo hacía era la elección correcta?

El profesor de historia salió por la puerta deteniendo mis cavilaciones. Al entrar al aula fui recibido por unos cuantos vítores y aplausos que respondí con una sonrisa y un saludos, hice un barrido rápido con la mirada mientras me adentraba en el salón de clases captando la mirada a mi parecer aliviada de Tomoyo y una sonrisa nerviosa de parte de la castaña. Kaho no daba señales de vida al igual que su rubia amiga y Kenzo me levantaba los pulgares. Meiling parecía mas atenta a un libro sobre su carpeta que a mi.

Donde estaba Shaoran?

Me percaté de su presencia ya al lado de mi asiento, puesto que se hallaba profundamente dormido sobre su carpeta.

-que le paso?- le pregunté a Mei que levantó su mirada para verme por primera vez desde que entre.

-son los analgésicos, me sorprende que sigas en pie- contestó con tranquilidad.

Oh… eso explicaba mi repentina somnolencia.

Tome asiento en mi sitio con la visión de Sakura diciéndole algo al oído a Tomoyo y recibiendo un encogimiento de hombros.

Una vez que entro el maestro del nuevo curso el aula volvió a quedar en silencio y finalmente nos dedicamos a hacer lo que se supone habíamos ido a hacer, estudiar.

Acabe el curso final del día haciendo un esfuerzo sobre humano por no caer desparramado en mi asiento dormido, tal como lo había hecho el castaño, un sonoro bostezo salió de lo profundo de mi pecho.

Cuando la campana de final de clases sonó vi como algunas compañeras se acercaron a Tomoyo explicándole algo de sus notas y libros, probablemente por las clases de la mañana a la que habíamos faltado.

A mi lado Meiling zarandeaba con nada de delicadeza a su primo dormido.

-como van a volver a casa?- le pregunté a Meiling, preocupado por el evidente estado casi comatoso de mi amigo.

-conduzco yo, quiero llegar viva a casa, necesitan que los lleve?-

Iba a contestar antes que se acercara Tomoyo.

-gracias por la oferta, pero de hecho ya llame al personal de la casa de Eriol, nos van a venir a recoger- dijo Tomoyo a Meiling para luego voltear a mirarme- a juzgar como había reaccionado Shaoran al medicamento supuse que tampoco estarías en condiciones de conducir, esta bien?- me contestó.

Oh sabia y dulce Tomoyo, le sonreí.

-es perfecto gracias- le dedique una sonrisa galante.

-todo bien con Shaoran?- se acercó Sakura al grupo viendo con preocupación al castaño.

Meiling la miró con suspicacia por su repentina aparición y la manera tan cercana de nombrarlo, pero rápidamente sonrió con picardía.

-un poco drogado, pero no creo que sea grave- dijo alzando un pulgar.

-dro… drogado?- repitió Sakura con pánico.

-le dieron un analgésico para el dolor Sakura, no es una droga explícitamente- apresuró a explicar Tomoyo calmando a la castaña y logrando una risita de parte de Meiling.

-ah… ya… entiendo- contestó Sakura rascándose la nuca y soltando una risita nerviosa.

Meiling rodo los ojos y siguió moviendo al castaño hasta que emitió un sonido con la garganta.

-Shaoran? Me oyes?- pregunto meiling.

-mmm- se escucho de parte del castaño.

-Shaoran despierta ya terminaron las clases- dijo con voz cantarina Meiling.

-mmm?- repitió el castaño.

-Si… tenemos que irnos- contestó Meiling.

-mjmm…- dijo nuevamente el castaño para quedarse en silencio una vez mas.

-Shaoran!- soltó Meiling nuevamente un poco mas alto logrando que esta vez abra los ojos.

-mmm, que paso?- preguntó mirándonos a todos aun con gesto somnoliento.

-te quedaste dormido por las pastillas para el dolor- contestó Meiling cargando su maleta.

-oh… donde están todos?- preguntó mirando el aula vacía.

-de seguro ya en sus casas y sabes me encantaría estar en la mía, así que párate!- le contestó.

Shaoran se estiró en su sitio y trató de ponerse de pie antes de volver a caer sentado sobre su carpeta y comenzar a reírse sonoramente.

-creo que aun está algo mareado- dijo Tomoyo con preocupación.

-yo lo ayudo- dije antes de ponerme de pie y sentir como el piso bajo mis pies ondulaba, caí sentado al igual que Shaoran sobre mi asiento y escuche otra tanda de carcajadas de parte del castaño.

-no, no puedes ayudarlo- dijo Tomoyo parándose delante de mí y extendiéndome una mano.

-yo te ayudo a ti- dijo tomándome una mano- Sakura, puedes ayudar a Shaoran? Meiling ya tiene que llevar su maleta y la de el-

-oh, si, lo agradecería- contesto Meiling cargándose las maletas.

-claro- dijo Sakura hasta pararse frente al castaño que le sonreía muy relajado.

Me puse de pie de la mano de Tomoyo y antes que el suelo volviera a moverse debajo de mi Tomoyo se paro a mi lado bajo mi brazo agarrándome de la cintura.

-puedes con esto?- le pregunté tratando de no apoyar todo mi peso en ella.

-descuida- me contestó guiñándome un ojo.

Sakura trató de hacer lo mismo con el castaño, sin embargo al ponerse de pie, Shaoran la envolvió en un gran abrazo y comenzó a acariciar su cabello.

-ay Sakura eres tan adorable- dijo el castaño con una consternada Sakura apretada contra su pecho, luego se separo un poco de ella para pellizcar con suavidad su mejilla mientras su otra manó seguía aferrada a su cintura - eres tan dulce que podría comerte- soltó nuevamente el castaño mordiéndose los labios mientras Sakura se ponía completamente roja bajo la sugerente mirada del castaño y las miradas entre alarmadas y burlonas del resto.

Meiling estiró una mano y le soltó un coscorrón al castaño logrando un quejido de su parte.

-no te sobrepases galán que Sakura nos esta ayudando- dijo Meiling con firmeza y un ápice de molestia- lamento que mi primo sea un idiota Sakura- terminó de decir.

La castaña iba a decir algo mientras se acomodaba al lado de Shaoran de la misma manera en que Tomoyo había hecho conmigo, cuando el castaño la interrumpió.

-eres mala!- le espetó a Meiling- por eso no me voy a casar contigo- dijo el castaño completamente fuera de sus cabales.

Lejos de sentirse ofendida o dolida, Meiling lo miró con gesto burlón y alzó una ceja- mira como sufro… ahora muévete!- dijo Mei ignorándolo mientras caminaba a través del salón con nosotros por detrás.

-te quieres casar conmigo Sakura?- escuchamos decir al castaño atrás nuestros y un balbuceo como respuesta de parte de Sakura que aparentemente también había perdido el habla coherente.

-No te lo tomes a pecho, es por las pastillas- dijo Tomoyo a Meiling alcanzando a tocarle el hombro.

-oh, descuida lo se, voy a poder chantajearlo de por vida con esto- contestó Meiling con sonrisa diabólica y autosuficiente.

-Es la primera vez que toma algo así? Es decir, si, se me mueve el piso, pero creo estar mas en mis cabales que el, no?- pregunté extrañado mientras volteaba a ver como Shaoran había capturado una de las manos de la castaña y la tenía atrapada sobre su pecho.

-recuerda que somos chinos, casi toda nuestra medicina es natural, el no suele tomar barbitúricos… aunque creo que considerare darle unos cuantos de ves en cuando- contestó sonriente.

Llegamos hasta el auto del castaño donde metieron a Shaoran en la posterior y Meiling insistió en llevar a la castaña a casa en agradecimiento por las molestias.

Un poco mas halla estaba estacionado nuestro transporte, una vez dentro del vehículo recosté mi cabeza hacía atrás y cerré los ojos al sentir como todas las pregunta que había dejado de lado hacía un momento volvían a surgir.

-te sientes bien?- escuché a Tomoyo a mi lado mientras el auto se ponía en movimiento y voltee a mirarla.

-si…,bueno, no estoy actuando como Shaoran no?- dije con una ligera sonrisa que ella correspondió.

Noté que tomó un mechón de su cabello y lo enrolló en su dedo en un sutil gesto nervioso y se acomodó en su asiento.

-y… que tal te fue con Kaho…?- hasta que finalmente llego la pregunta que tanto temía.

Suspiré y me retorcí algo incómodo en el asiento.

-pues… no salió muy bien… sin embargo creo que entendió que no voy a volver a estar con ella- dije evasivamente.

-de acuerdo…- contestó Tomoyo para luego voltear a mirar por la ventana y quedarse en silencio igual que yo.

Habían miles de preguntas no formuladas que se habían quedado suspendidas en el aire, yo no quería hablar de ello y ella por lo visto no me presionaría para responder.

-por cierto le pedí al chofer que nos lleve a la oficina de mi madre antes de dejarnos en casa, si te sientes muy cansado pueden regresar a casa y yo llego luego-

Oh lo había olvidado, las muestras del medicamento que la madre de Tomoyo estaba tomando.

-no, no te voy a dejar entrar sola- contesté.

-Eriol, apenas y te puedes mantener en pie-

-descuida, ya se me está pasando el efecto, además esto ya lo habíamos hablado no quiero dejarte sola en esto- contesté tomando su mano.

Ella me miró fijamente y asintió con una ligera sonrisa.

-está bien, gracias-

Y así tomados de la mano en un silencio algo mas ligero que el de hacía unos minutos nos dirigimos al gran edificio que comprendía la empresa en la que trabajaba la madre de Tomoyo.

El auto se estacionó y escuché a Tomoyo suspirar sonoramente y le apreté un poco mas la mano.

-no tienes que hacerlo ahora, has tenido suficientes emociones el día de hoy- dije.

-lo se… pero justamente he tenido tantas emociones hoy y esta ultima semana que necesito quitarme algo de encima y esto es algo que me mantiene en incertidumbre, necesito saber que pasó con mi mamá- la manera tan firme y convencida con la que Tomoyo hablaba me demostró lo importante que esto resultaba para ella.

-bien, entonces hagámoslo-

Bajamos del vehículo y dándole instrucciones al chofer que nos esperara cerca, entramos al edificio.

Era consiente que acercarme a una empresa de ese nivel vestido como un muchacho mas de instituto con una bandita en la nariz no era la mejor impresión que podía dar, sin embargo yo era Eriol Hiraguisawa y esta vez mi actuación no era para mi, era para Tomoyo, mi novia, y le demostraría que estaba a la altura de lo que ella necesitara de mi.

En la recepción del primer piso del edificio habían tres señoritas bastante arregladas tras un gran escritorio todas llevaban auriculares conectados al teléfono para facilitar la contestación de llamadas.

-Bienvenidos a Kiddy's Place en que puedo ayudarlos?- preguntó una chica que por su arreglo parecía mas una muñeca hiperrealista.

-buenas tardes, necesito ir al piso 20 la oficina del señor Amshel Goldsmith- hablo Tomoyo, logrando que me tense ligeramente al escuchar ese nombre.

La recepcionista la miro literalmente de pies a cabeza algo confundida, de seguro se preguntaba por que una adolecente en traje de instituto se dirigiría a hablar con alguien que ocupe algún encumbrado puesto es la empresa.

Aunque en su caso no sería nada extraño.

-tienes alguna cita con el presidente de la compañía?- preguntó extrañada y sorprendida.

-no-

-entonces para que deseas hablar con el? Es decir es por un reclamo o algo así? Por que tenemos un área que se encarga de eso-

-mi madre es Sonomi Daidouji, vengo a hablar con su jefe por que ella no ha venido a trabajar desde el viernes- contesto Tomoyo lo mas serena posible luego de tomar una profunda respiración.

La realidad es que admiraba su paciencia.

-oh… ya veo, señorita Daidouji, tienes sus mismos ojos, dame unos segundos- y marco algo en la pantalla antes de conectar su llamada, hablo por unos segundos con la que supuse sería la secretaria del señor Goldsmith y luego nos extendió unos pases de visitantes antes de dejarnos pasar.

Ya solos en el ascensor los dos soltamos el aire retenido en nuestros pulmones.

-por que con el presidente de la compañía?- pregunté.

-el es el jefe directo de mi madre, el viernes que la interné ella no pudo dar aviso de su inminente falta y de hecho yo tampoco lo he hecho, creo que si quiero llevarme algo de sus efectos personales tengo que hablar primero con él- me explicó.

-ah… ya habías hablado con el antes?- pregunté.

-creo que me lo ha presentado en alguna de esas reuniones por el día del niño pero hace años, no se si me recuerde… tu si lo conoces?-

-hemos coincidido en algunos eventos empresariales…, te digo de antemano que no es del todo de mi agrado tiene… no se, hay algo muy escalofriante en su manera de ser pese a sus impecables modales-

-se a lo que te refieres mi madre tampoco es que lo aprecie mucho, me conto también de la sórdida relación que tiene con esa joven soprano, es bastante perturbador-

-lo mas perturbador es que ella esta esperando un bebe y ni siquiera a alcanzado la mayoría de edad, dime, como es que tu mama entra a trabajar aquí?-

-tengo entendido que entro recomendada por su abuelo, el mismo que le dio la casa, claro cuando ella entró a la empresa tan solo era una jefa de ventas mas, todo lo que ha conseguido aquí ha sido por su duro trabajo-

-no creí que fuera de otra manera-

El elevador se abrió frente a nosotros revelando una lujosa sala tapizada en una alfombra persa de tonos rojos y ocres y paredes cubiertas con tapiz de diseños arabescos. La decoración era exquisita y opulenta, tal como el mismo Amshel Goldsmith se jactaba de ser.

Una dama en sus muy bien conservados treintas estaba sentada tras un gran escritorio de cedro rojizo y apenas nos levantó la vista para sonreírnos con calidez.

-en un momento los atiende- nos dijo y nos señalo un sofá de terciopelo rojo muy parecido al que tenemos en la biblioteca de casa.

Ambos tomamos asiento y esperamos en silencio.

Tendría que confesar que estar a punto de ver al hombre me ponía inevitablemente nervioso. Mire por el rabillo del ojo a Tomoyo que parecía mas concentrada en uno de los cuadros de Rembrandt que colgaba sobre la pared, se veía extrañamente tranquila, como si hubiera hecho esto miles de veces.

Me sorprendía pensar de donde sacaba ese aplomo, la tomé de la mano llamando su atención y me dedico una sonrisa tranquila.

No se muy bien por que, pero me sentí mas tranquilo.

Una llamada sonó en el anexo de la secretaría tras el escritorio y nos dijo que podíamos pasar señalándonos una gran puerta del mismo color rojizo del escritorio.

Ambos nos paramos frente a la puerta con ella por delante y toco un repique de dos golpes.

Una grave voz proveniente del interior de la puerta nos dio el permiso para pasar y así entramos.

Sentado detrás de un gran escritorio de corte colonial del mismo cedro color rojizo, se hallaba el imponente y perturbador presidente de la afamada juguetería.

Absolutamente todo era una contradicción en ese hombre, su mirada era fría, calculadora e intrigante, pese a su impecable arreglo y vestimenta, te tomaba menos de un minuto percibir aquel frio glaciar bajando por la columna vertebral si es que lograbas mantener la vista en aquella amenazadora mirada azul profundo suficiente tiempo.

Irónicamente mi padre tenía los mismos ojos azules, era poderoso e imponente, pero jamás siniestro, no como este hombre.

Impecablemente peinado y afeitado, no era un hombre que inspirase mucha confianza en niños, y sin embargo dirigía una compañía que lucraba con lograr la felicidad de los niños mediante juguetes… y por si eso no fuera poco recientemente se le hallaba involucrado en una nada sana relación con una joven prodigio en la ópera, tan joven que incluso para mi podría ser considerada tan solo una chiquilla.

Dicen que para el amor no hay edad… pero esto era simplemente enfermo, estaba seguro que un hombre cuyos afectos rallaban con la pederastia no debería trabajar tan cerca a niños, sin embargo el hombre era un genio para los negocios y en este mundo aparentemente el dinero era suficiente excusa para ser o hacer lo que uno quisiera sin importar lo amoral que sea.

-señorita Daidouji que grata sorpresa- dijo con tono forzadamente amable y sonrisa calculada- y joven Hiraguisawa, que pequeño resulta el mundo con usted aquí acompañando a la señorita- termino diciendo.

-señor Goldsmith gracias por hacer un espacio en su apretada agenda para recibirnos en este momento, veo que no es necesario que le presente a mi novio, Eriol- habló Tomoyo con formalidad y sin titubear mientras se inclinaba respetuosamente.

-Señor Goldsmith buenas tardes, es cierto, el mundo es un lugar muy pequeño- dije haciendo la misma tradicional reverencia.

El ensanchó su sonrisa y se inclinó hacia su escritorio.

-tomen asiento por favor, y díganme en que puedo ayudarlos- ambos tomamos asiento en las sillas frente a su escritorio.

-señor Goldsmith, creo que ya le deben haber informado sobre la ausencia de mi madre en su puesto de trabajo el viernes y el día de hoy- Tomoyo hizo una pausa esperando alguna muestra de entendimiento de parte del presidente de la compañía.

El mantuvo su expresión neutral tan solo alzando una ceja.

-lamento informarle que no estoy del todo al tanto de esto, si bien yo represento la jefatura de la empresa comprenderá que dentro de todas las obligaciones que tengo no suelo estar enterado de quienes faltan al trabajo, aunque reconozco que tratándose de alguien que ocupa un puesto como el de tu madre debería estar informado, en todo caso, que fue lo que paso?- dijo el presidente de la compañía genuinamente interesado en el tema.

-pues la ultima semana no se estuvo sintiendo muy bien y sin embargo estuvo asistiendo al trabajo al menos hasta el jueves pues el ultimo viernes ya no se levantó y tuvo que ser internada de emergencia-

-oh, cuanto lo siento señorita Daidouji, como se encuentra ahora? Sigue internada?-

-sigue internada y ya esta en tratamiento, no podría decir si esta mejor, pero al menos no ha empeorado-

-oh, esto es terrible, dime, por que no avisaste antes?- si bien la expresión del señor Goldsmith no había variado mucho había algo en el tono de su voz que denotaba urgencia.

-el día viernes todo sucedió bastante rápido y la verdad que llamarlos fue lo ultimo que se me ocurrió, sin embargo al día de hoy ya las cosas están un poco mas tranquilas- Tomoyo seguía hablando con tranquilidad y aplomo, no tratando de causar lastima en ningún momento, valiente y fuerte.

Realmente la admiraba.

-comprendo, eres bastante joven para enfrentarte a toda esta situación sola, eres una jovencita muy valiente-

-no lo estoy enfrentando sola, de hecho Eriol y su familia me han estado apoyando todo este tiempo y han sido determinantes para que el día de hoy pueda estar tranquila- reconozco que me sorprendió escucharla dándome tanto crédito y lo acepté con naturalidad.

-es una suerte tener buenas personas al lado cuando cosas malas nos ocurren- nos sonrió a ambos el señor Goldsmith- ahora de seguro que necesitas arreglar el tema del seguro por enfermedad de tu madre verdad?-

-pues a decir verdad ya traté de eso con el hospital y en este momento lo que realmente necesito es tener acceso a sus efectos personales dejados aquí, al igual como a los registros médicos de sus atenciones aquí-

El señor Goldsmith ladeo la cabeza como si dudara lo que había oído y lució por un segundo desconcertado.

-es una petición algo fuera de lo común- se notó incómodo.

-fue algo que solicitaron los doctores, tanto su historial como los medicamentos que estuvo tomando previo a su internamiento, es para brindarle el mejor tratamiento- intervine por primera vez.

-ya veo, pero tienen que entender que no puedo dejarlos entrar solos a la oficina de nuestra CEO, sobretodo usted joven Hirsguisawa, y creo que nuestro doctor también pedirá como mínimo una orden de parte de los doctores que están solicitando esta información- no pude evitar sentir un respingo de fastidio por ese comentario tan poco atinado.

Estaba insinuando que podría robar información?

-no hay problemas por la orden la puedo conseguir con una llamada y con respecto a ingresar a la oficina de la señora Daidouji creo que no tendremos inconvenientes en ser acompañados, o si?- pregunte volteando a mirar a Tomoyo con la mandíbula tensa y sacando mi celular del bolsillo.

-no, no tengo ningún inconveniente, siempre y cuando me permitan el acceso a lo que necesito para que se recupere- respondió Tomoyo con determinación sin dejar de mirarlo.

El señor Goldsmith nos miró con detenimiento por unos segundos y se recostó en su asiento y pasó un dedo bajo sus labios pensativo, luego estiró la mano y marco un anexo, sonó un pequeño beep y se escucho la voz de un varón del otro lado.

-dime Amshel-

-Solomon, tengo en mi oficina a la hija de la señora Daidouji, quiere pasar por su oficina para sacar un par de cosas, necesito que la acompañes- dijo Amshel al anexo en altavoz.

-como digas, envíala a mi oficina por favor- se escuchó decir a la otra voz al lado del auricular.

-gracias Solomon- y cortó la llamada- listo chicos, pueden dirigirse al piso 17, la primera oficina es de la secretaria del señor Solomon Goldsmith, el los puede ayudar también a conseguir el historial medico que necesitan-

-gracias por su apoyo señor Goldsmith- dijo Tomoyo poniéndose de pie a la par mía mientras Amshel rodeaba su escritorio para despedirnos.

De pie se le veia mas imponente aun y además peligroso, me puso terriblemente incomodo presenciar como se acercaba a darle un peso en la mejilla a Tomoyo.

-espero que todo salga bien señorita Daidouji- dijo después de soltarla.

Ella dibujo una sonrisa incomoda y agradeció, no pude esperar a que la suelte para estirar mi mano entre ambos para deshacerla sutilmente de su agarre mientas lo estrechaba con fuerza y poniéndola delante de mí la saque de la oficina entre despedidas.

Una vez fuera nos dirigimos al elevador donde suspire y Tomoyo se estremeció.

-te encuentras bien?- pregunté.

-si…, es decir, tienes razón es bastante perturbador, aunque parecía sorprendido por la salud de mi madre no pregunto por su diagnostico-

-lo noté, y de hecho tampoco le hizo referencia a Solomon por no habérselo dicho, pudo haberlo hecho por discreción pero me pareció muy sospechoso, alguien de su posición no suele temer llamarle la atención a alguien frente a otras personas, sobre todo si se trata de un pariente-

-lo se, pero al menos accedió a que entremos a la oficina de mi madre así que trata de no robar información- dijo en tono burlón.

Respondí con algo parecido a un gruñido.

-solo una mente retorcida como la de el llegaría a una conclusión de esta naturaleza, es decir que le hace pensar que si quisiera saber algo vendría yo en persona?- sonaba algo indignado mientras Tomoyo soltaba una risita y se abrieron las puertas del elevador revelando un hall algo mas modernos que el anterior pero decorado con igual cantidad de lujos.

Nos acercamos a otra arreglada señorita que no parecía mucho mayor que nosotros que nos señaló unos sofás color azul índigo para que tomemos asiento.

Al cabo de unos minutos salió por una puerta color caoba un hombre de unos 30 años, rubio, alto y magro enfundado en un estilizado traje blanco, su mirada gris se poso primero en ella y luego en mi con sorpresa.

-señor Hiraguisawa que sorpresa, no me informaron de su presencia- dijo estrechándome la mano con una cálida sonrisa, luego se dirigió a Tomoyo y le dedico una mirada demasiado curiosa- usted debe ser la señorita Daidouji, es un verdadero placer conocer a la hermosa hija de tan maravillosa amiga como lo es tu madre- dijo antes de inclinarse para depositar un galante beso sobre el dorso de su mano.

Apreté la mandíbula y los puños a mi lado sin poder hacer mucho ante aquel ingles saludo, sin embargo todo empeoró cuando un ligero sonrojo se hizo presente en las mejillas de Tomoyo seguida por una sonrisa avergonzada.

-es muy amable al referirse así de mi madre- contestó Tomoyo mirándolo con demasiado éxtasis para mi gusto.

-pues trabajo con ella hace mucho tiempo y la verdad que lo he disfrutado mucho, al igual como oírla hablar tanto sobre ti- si seguían esos dos hablando iba a vomitar.

-y en que puesto trabaja usted en relación a la señora Daidouji señor Goldsmith- intervine cortando la melosa conversación.

-por favor llámenme Solomon, de por si este puesto suele agregarme unos cuantos años, yo soy en jefe directo de Sonomi, al verte aquí supongo que no debe ser nada bueno lo que la ha retenido de venir- dijo mirando con preocupación a Tomoyo.

-no, no lo es, ella se encuentra internada y venimos por que necesitamos sacar los últimos medicamentos que estuvo tomando al igual como una copia de su historial medico-

-vaya, internada? Como paso eso? Es decir la había visto algo cansada y le recomendé que descanse, pense que por eso había faltado el viernes-

-el viernes no se pudo levantar y tuve que internarla, ella no logró comunicarse con ustedes por que desde ese día esta en un coma inducido, esta es la primera vez, que me contacto con ustedes-

Solomon se llevo la mano a la boca y luego al cabello, en su rostro ya no había ningún indicio de la anterior carisma, esta había sido reemplazada por temor y angustía.

-no tenía idea de que estuviera tan grave, lo siento mucho, ya saben que es lo que tiene? Es contagioso?-

-aparentemente es una afección al hígado y no, no es contagioso, pero los doctores nos han pedido su historial medico y también las ultimas pastillas que estuvo tomando, es por eso que hemos venido- intervine yo siendo conciso para apurar el proceso.

-si claro, síganme por favor, puedo darles acceso a la oficina sin embargo los historiales médicos de nuestros empleados son de acceso reservado, vamos a necesitar que el doctor que está tratando a Sonomi haga una solicitud formal- dijo mientras caminaba delante nuestro por los pasillos camino a la oficina de la mama de Tomoyo.

-deme el nombre de la persona a quien se le debe enviar la solicitud y me encargo de eso ahora mismo- dije nuevamente.

Solomon se paró frente a una puerta de vidrio pavonado y se detuvo unos segundos mientras tomaba el pomo de la puerta.

-enseguida te los consigo- dijo dejándonos entrar y tomando su celular para lo que suponía era buscar en su celular.

Tomoyo entro con cierto sigilo en la oficina y se tomó unos segundos para observar los detalles de la oficina, la alfombra tenía un alegre tono púrpura y los muebles eran de metal color platino, sobre las mesas habían fotografías de madre e hija juntas y de Tomoyo sola, noté como un estremecimiento la invadió y me acerque a ella para pasar un brazo sobre sus hombros.

-todo bien?- pregunté con suavidad.

-si, si estoy bien, solo veo el sitio donde mamá pasa la mayor parte del tiempo, de hecho se parece bastante a ella- contestó forzándome una sonrisa.

-vamos, busca lo que necesitas cariño- le susurre dándole un empujoncito de aliento.

Ella asintió y se acerco con sigilo al escritorio de su madre, como si tratara de no mover nada fuera del estricto orden que sobre la oficina permanecía, mientras yo esperaba que el rubio encontrase el numero de la persona con la que me contactaría para solicitar el historial medico de la madre de Tomoyo.

Cuando finalmente el rubio logró darme el nombre y numero de la persona salí por unos segundos de la habitación para hacer una llamada.

-que es lo que exactamente están buscando?- escuché cuestionar a Solomon mientras salía.

Decidí concentrarme en mi llamada dejando que Tomoyo conteste, bastaron un par de timbradas antes que mi prima descolgara la llamada.

-hola! Así que ya es oficialmente tu novia? Vaya que las cosas cambian en unos pocos dias- sonaba mi prima entre sorprendida e irónica.

Me golpee la frente.

-evidentemente viste las noticias esta mañana- solté con resignación.

-aja…, eso además de que tu padre tratara de tragarme por teléfono- contestó en tono acusador haciéndome tragar saliva.

-que papa hizo que? Por que? Se enojó por que haya trasladado a la mama de Tomoyo?- pregunté ligeramente incomodo por la perspectiva que me mintiera con respecto a su opinión de que haya trasladado a la señora Daidouji sin su consentimiento.

-ah eso? No! Mas bien creo que no le agradó la idea de que yo supiera de tu relación antes que ellos, hubiera preferido que si sabía que te gustaba alguien corriera a contarles la noticia, al parecer no compartes mucho de tu vida privada con ellos cariño- eso sonó a reproche nuevamente, solo que de una manera mas preocupada y en cierta manera me tranquilizo, aunque me sumó una cuota de culpabilidad.

-ja, créeme que tengo motivos para ello, ser parte de esta familia comienza a causarme problemas-

-siempre ha sido el precio y lo sabes…- dijo con demasiada seriedad y resignación.

Suspiré con cansancio a la vez que me apretaba el puente de la nariz.

-si lo se…, por cierto Nakuru necesito ayuda con algo, ayer uno de tus doctores, Tsukishiro, le pidió a Tomoyo que se le faciliten los historiales médicos de su madre previo al internamiento en el Memorial, llegó con los del hospital, pero aun faltan los de las atenciones particulares dentro de la empresa donde ella trabaja, resulta que no quieren darnos esa información sin la solicitud formal de su médico, te puedo dar el nombre de la persona para que se comuniquen?-

-si claro! Enseguida le digo a Touya- sonó mi prima demasiado animada.

-como te va con el tipo?- pregunté por simple y morbosa curiosidad.

-oh genial, ese hombre es todo un tigre en la cama- contestó con un tono perturbadoramente lascivo que me puso los pelos de punta.

-okey… demasiada información- dije cerrando los ojos con fuerza tratando de reprimir cualquier mórbida escena que involucre a mi prima sin ropa.

-pero tu preguntaste- contestó en defensa.

-no pregunté eso!-

-ay ya que puritano!- sonó ofendida.

-creo que solo te doy su nombre, es el doctor Aston Collins, el trabaja en el tópico de Kiddy's Place-

-ok, ya lo tengo anotado, apenas tenga alguna información te aviso-

-gracias Nakuru, estamos hablando- descolgué la llamada y me dirigí nuevamente a la oficina donde Tomoyo revisaba los cajones de un armario lateral y Solomon yacía a un lado de la oficina mirándola en silencio.

-ya me comuniqué con la clínica, estarán enviando la solicitud cuanto antes- me dirigí a Solomon y el asintió.

-encontraste algo?- le pregunté a Tomoyo.

-un frasco vacío como uno de los que vimos en casa hasta ahora- me contestó con la mirada ocupada revisando las estanterías.

-aun no logro comprender por que necesitarían lo queda de su anterior medicación- soltó Solomon reflexivo.

Tomoyo me miró inquieta algo indecisa sobre que debería contestar, separó los labios para decir algo pero la corté.

-el doctor que la está tratando no nos dio una explicación muy amplia, pero si fue muy específico con los que necesitaba- contesté bajo una sonrisa inocente de Tomoyo y la mirada confusa del rubio.

Tomoyo se estiró dentro de uno de los armarios y alcanzó algo.

-encontraste algo?- pregunté nuevamente notando como Tomoyo se quedaba unos segundos mirando algo dentro del armario.

-umh… no me… me pareció- contestó Tomoyo algo dubitativa antes que una mirada de urgencia cambiara en su rostro- bueno creo que eso es todo! Ya deberíamos irnos no?- añadió dirigiéndome una mirada significativa, dejándome algo confundido.

-si, bueno si eso es todo- dije siguiéndole la corriente y encogiendo los hombros.

-si, bueno no quiero desordenar innecesariamente la oficina de mamá, además van a enviar la solicitud de la clínica cierto?-

-por supuesto- contesté asintiendo.

Tomoyo dirigió su mirada al rubio y se acercó hasta inclinarse delante de él en un gesto formal.

-gracias por facilitarnos el acceso-

-no hay de que, dime tu madre puede recibir visitas?-

-por el momento esta sedada, así que no creo que sirva de mucho, tal vez cuando despierte-

-de acuerdo, toma mi tarjeta personal, por favor cualquier cosa que necesites, llámame- le dijo el rubio extendiendo un pequeño rectángulo color azul marino con letras en plata, ella acepto la tarjeta con una leve sonrisa y con una inclinación de cabeza dio un paso atrás.

Me despedí del rubio de manera formal y nos retiramos.

Ya dentro del elevador hice recopilación mental de lo sucedido.

-que fue lo que encontraste?- pregunté mirándola por el rabillo del ojo.

Ella sacó de la manga de su chaqueta escolar una pequeña hoja doblada y la miró.

-es una receta médica con el recibo de compra, tiene el código de la medicina y la farmacia donde lo compro fue del tópico de Kiddy's House-

-puede que sea lo que necesitamos- contesté.

Ya en el auto me acomodé en el asiento y dejé salir un bostezo que había estado reprimiendo.

-como te sientes?-

-algo somnoliento aun-

-duerme, te despierto cuando lleguemos-

Traté de refutar algo, pero el asiento del auto se me antojó demasiado cómodo y no pude hacer otra cosa que seguir su consejo.

-Eriol?- escuche entre sueños la suave voz de Tomoyo y sentí la calidez de su mano sobre mi hombro.

Abrí los ojos con dificultad recibiendo la visión de sus hermosos ojos violetas. Como se sentirá despertar todos los dias viendo aquello peculiares ojos?

-ya llegamos?- pregunte aun somnoliento.

-si, dormiste todo el camino, mas despejado?- preguntó amable.

Estiré mi cuello, alcé los brazos y contraje y estiré los brazos de mi espalda.

-si de hecho si, lamento no haber sido una compañía muy animada- dije mientras bajábamos del auto.

-descuida, me sirvió el silencio para pensar- dijo elevando los hombros.

-pensar…- repetí esperando que Tomoyo siga hablando, pensar no era malo, pero de alguna manera todas las alarmas de mi mente comenzaron a sonar.

Ella se volvió a encoger de hombros.

-muchas, muchas cosas han cambiado en mi vida en unos pocos dias, es bastante normal que tengas mucho en que pensar no?- dijo mientras cruzábamos el hall de la casa.

-supongo, aunque preferiría que compartas lo que piensas conmigo- hablaba siguiéndola por la casa.

Ella sobre paro antes de llegar a la puerta de la cocina y se dio la vuelta para estar cara a cara conmigo.

-no tengo que decirte todo lo que se me pasa por la cabeza o si?- pregunto entrecerrando los ojos ligeramente, ella comenzaba a ponerse a la defensiva y yo quería sacarla de ese estado.

-no es que estés obligada a hacerlo pero si me gustaría que desees compartirlo conmigo-

-al igual como deseas compartir conmigo tu conversación con Kaho?-

Wow eso si no me lo esperaba!

Me quede unos segundos en silencio, un poco por el shock de la abrupta pregunta y abrí y cerré la boca varias veces ridículamente sin poder articular palabra hasta que ella suspiro con hastío y se adentro a la cocina seguida por mi.

-Buenas tardes- la escuche saludar formalmente al personal de la cocina que respondió el saludo con la misma cortesía y algo de nerviosismo al vernos.

-mademoiselle, messiere Hiraguisawa, se les ofrece algo?- preguntó el chef principal con notable acento francés masticando las r como una extraña mezcla con ges y visiblemente nervioso.

Voltee a mirar a Tomoyo formulándome la misma pregunta.

-que hacemos aquí?- le pregunte.

-es lo que suelo hacer luego de llegar del instituto, venir a la cocina para almorzar-

Oh.

-a… almorzar aquí?- preguntó con pánico el hombre de delantal blanco.

-esto… te explico, almorzar en la cocina de Julien, entorpeciendo su espacio de creatividad puede resultar potencialmente desastroso, sobre todo por que el no tolera personas ajenas a cocina en su cocina, al menos no mientras el esté- dije explicando a Tomoyo mientras el chec asentía enérgicamente.

-oui, solo cocineros en mon cuisine – dije en un gesto enérgico con los brazos.

-oh… lo siento yo no lo sabia, no, no quise interrumpirlo messiere Julien- dijo Tomoyo algo avergonzada.

Coloque una mano en su hombro- descuida es tan solo un malentendido, Julien lo entiende- dije mirándolo y recibiendo una sonrisa cálida de su parte.

-no probleme mademoiselle- contesto haciendo una inclinación de cabeza.

-en todo caso esto sirvió para que se conozcan, Julien, mademoiselle Tomoyo será nuestra huésped por un mes así que quiero que estén atentos a lo que ella desee por favor-

-oh c'est magnifique! Llámenos cuando desee por favor-

-lo haré gracias- contesto la pelinegra sonrojada, me despedí con una inclinación de cabeza y la saqué de la cocina por la puerta que daba al exterior.

Mientras trataba de disimular una sonrisa que pronto se convertiría en una carcajada, nos dirigí a una de las mesas de comedor dispuestas en el jardín mas cercanas a la construcción de la casa e invité a Tomoyo a tomar asiento.

Inmediatamente un mayordomo apareció.

-señor Hiraguisawa buenas tardes, le sirvo los alimentos aquí?-

-si, gracias- contesté con brevedad y voltee a mirar a Tomoyo que me fulminaba con la mirada.

-no te atrevas a burlarte- dijo con los ojos entrecerrados y cruzada de brazos.

Contuve la carcajada sin mucho éxito.

-no he dicho nada- contesté risueño alzando las palmas.

-pudiste advertirme!- me recriminó aun sonrojada.

-lo siento, no tenía idea de lo que pensabas hacer-

-no, lo que pasa es que estabas tan distraído por mi pregunta que no supiste ni donde estabas-

Y exactamente ahí murió mi sonrisa.

Ladee mi cabeza buscando evaluar mi respuesta mientras veia llegar al mayordomo comandando a un grupo de lacayos trayendo el menaje y los alimentos en bandejas de plata cubiertas.

Esperamos en silencio que nos sirvieran la comida y agradecimos al personal cuando terminaron.

-es tan importante para ti saber lo que conversamos?- pregunte con cautela y note como Tomoyo se re acomodo en su asiento y coloco un mechón de cabello tras su oreja, ella miraba su plato como si fuera lo mas interesante del mundo.

Pasaron unos segundos y se encogió de hombros.

-es curiosidad sabes? No la vi durante todo el día y no puedo evitar pensar que tiene todos los motivos del mundo para odiarme, es así? Me odia?-

-no mas que a mi en todo caso-

-pero, no quiere recuperarte? Es decir no va a intentar volver a ser tu novia?-

-la verdad no lo creo, y no era mi novia, quiso serlo, trató pero simplemente fui muy tonto u orgulloso para notarlo- no pude evitar suspirar al sentir como la culpabilidad regresaba.

-que quieres decir con eso?-

Suspire profundamente y tome un largo trago de agua.

-yo creí que Kaho era feliz con el tipo de relación que manteníamos, que era consiente de que lo que hacíamos era algo libre de compromisos y sentimientos y que lo aceptaba como tal y pues… no pude estar mas equivocado-

-ella esta enamorada de ti- esa era mas una afirmación que una pregunta, me seguía sorprendiendo lo increíblemente perceptivas que podía ser las mujeres.

Tan solo me limite a mover la cabeza afirmativamente sin dejar de ver mi plato.

Hubo un momento de incómodo silencio que sentí eterno y peligroso, no tenía ni idea de como habría tomado Tomoyo aquella afirmación y me reprochaba aquellos 5 minutos de debilidad en los que se me ocurrido decirle en resumidas cuentas la conversación con Kaho.

Tomoyo se removió algo incómoda en su asiento, tomo también un trago de agua y se apoyo en la mesa.

-y… ahora que sabes eso… que vas a hacer?- me preguntó.

Algo primitivo, celoso y obsesivo se revolvió dentro de mi al oír esa pregunta, es decir, Tomoyo era mi novia, que clase de novia reaccionaba así ante una afirmación como esa?

-que quieres decir con esa pregunta?, o sea es todo lo que tienes que decir cuando te digo que Kaho esta enamorada de mi?- dije echándome hacia atrás en mi silla notablemente ofuscado.

-pero por que reaccionas…?- comenzó a responderme mostrando consternación.

-por que reacciono?! Demonios Tomoyo- me pase una mano desde la cara hasta el cabello- me he pasado casi una hora escuchando a Kaho llorar por reconocer que no tiene ninguna opción conmigo por que elegí sobre ella a una chica que le importa un comino si la dejo o no? O sea, te suena algo coherente para hacer?- dije y finalmente me puse de pie antes de ceder al impulso de golpear la mesa, me sentía furioso y frustrado, acaso había tomado una mala decisión?

-te equivocas…- me dijo algo alterada y con la voz un poco temblorosa.

-me equivoco? Dime que es lo que tu esperas que yo haga?- dije tratando de no alzar la voz, no era apropiado que el personal de la casa sea testigo de nuestra discusión, aunque estaba bastante seguro que la mayoría ya se había alejado lo suficiente como para ser imperceptibles.

-acaso importa lo que yo espero? Desde que entraste en mi vida todo depende de lo que tu quieres independientemente de lo que quiera el resto, eres como un niño mimado! siempre se trata de ti y de lo que quieres lograr, así que dímelo tu que vas a hacer? Que quieres esta vez?- su tono de voz lo hacia sonar mas como una acusación… de hecho lo era.

-te quiero a ti esta bien! A ti! Y sabes? Se que soy un perfecto idiota y que he forzado las cosas y si te compre ok? Pero sabes? No tenia la mas remota idea de como pasar tiempo contigo… por que parece que me odias! No, no solo a mi! A todo el genero masculino y… no se como actuar! jamás me había pasado algo así! Me siento inseguro y frustrado y… perdido por que quiero esto, quiero estar contigo y si bien se que no debí haberte forzado de la manera en que lo hice, también se que de no hacerlo tampoco habría podido pasar este fin de semana contigo, nunca me habrías dado una oportunidad y dime acaso es tan malo pasar tiempo conmigo?- el vomito de palabras había sido incontrolable, una vez mas estaba poniendo mis cartas sobre la mesa de la manera mas burda y absurda posible.

Aun a pesar de mi lastimosa, patética y abrupta explosión, esperaba que Tomoyo prosiguiera con los gritos, pero a diferencia de eso se quedo callada mirándome desde la silla que no había dejado desde que empecé mi disertación.

-no- comenzó hablando muy bajo y forzando la calma que por el temblor de sus manos revelaba que no tenía- no ha sido tan malo y si tienes razón, no te habría dado la oportunidad ni a ti ni a nadie a menos que me forzaran a hacerlo, así que eres todo un maestro moviendo tus piezas, pero también te equivocas en algo, si me importa lo que es lo quieres hacer ahora que tienes toda la información completa- soltó su servilleta sobre la mesa y se puso de pie acercándose a mi hasta encararme, me miro fijamente con aquellas amatistas húmedas por las lagrimas contenidas.

-hace unos dias te justificabas diciendo que no había nada con Kaho, que ninguno sentía nada por el otro y por eso serle infiel a Kaho no te proporcionaba ningún cargo conciencia, ahora, las cosas han cambiado, a pesar que no quieras reconocerlo, te pesa la conciencia haber jugado con sus emociones, te duele y no sabes que decidir esta vez, por que eres consiente que no estas jugando solo con el corazón de dos chicas si no con el tuyo también- su manera calmada y terriblemente alturada de hablar tan diferente a la mía me tomo por sorpresa y no pude atinar a responder a nada de lo que me había dicho por que… ella tenía razón.

Se quedo unos segundos mirándome a los ojos, buscando mi reacción o respuesta, creo que mi silencio le bastó, por que sin decir nada dio un paso atrás y se encamino al interior de la casa dejándome estático al lado de la mesa servida con la comida intacta.

Estaba casi seguro que había perdido el apetito igual que ella.

Metí ambas manos en los bolsillos y me dirigí a la dirección opuesta, el jardín, si quería hablar con ella necesitaba enfriarme y pensar.

Me seguía sorprendiendo la facilidad con la que Tomoyo podía desnudar mi alma, me sentía expuesto y vulnerable y además sentía que la confusión inmediata a la conversación con Kaho volvía a mi mente.

Maldición, Tomoyo tenía razón, las cosas habían cambiado, y si bien sabía que era lo que quería no era una decisión que quisiera tomar pues lastimaría a alguien en el camino, aunque no sabía muy bien si a una de ellas le afectaría demasiado.

Negué con la cabeza y respiré profundo, que demonios debía hacer este caso? Ir por quien me amaba o por quien yo amo?