La mañana había llegado en menos de nada, y junto con ella la hora de hablar con Haru y de una vez por todas aclarar todo este asunto y misterios que estaban sucediendo en torno a ella.

Todos estaban preparándose para salir directo hacia el lugar de la reunión, mientras los que ya lo estaban simplemente esperaban. Poco era decir que nadie estaba preparado, todos estaban ansiosos y unos más que otros.

Los Arcobaleno no decían palabra alguna, se mantenían indiferentes a la situación. Más ellos por dentro quizás tenían más inseguridades que cualquier otro. Los Vongola intentaban aparentar calma, pero para ellos era imposible debido a la situación. Pero sin duda el más afectado de ellos era Tsunayoshi, quien jamás en su corta vida se esperó encontrarse en una situación como esa.

Haru resulto ser el centro de los problemas ocurridos, la persona que había causado todos los desórdenes y quien causo que una posible masacre ocurriese. Y lo peor de todo, fue que él no fue capaz de verlo. Jamás pensó que la persona causante de todo aquello estuviera literalmente bajo su nariz, ella estuvo todo el tiempo a su lado y él no lo vio.

Ella había estado cambiando. Incluso él que es tan distraído pudo verlo, pero por desgracia su cambio tuvo que golpearlo muy duro para que se diese cuenta. Y ahora que por fin se tomó la molestia de observarla mejor lo noto, Haru se había convertido en una hermosa luz, una de la cual ellos ya no son merecedores de observar. Y aunque los demás lo negaran él sabía que fue por su ignorancia, Haru se había cansado de esperar que él, su cielo le brindara un poco de su armonía y su atención, pero él solo la alejo pensando que estuviese a salvo. Ahora ella no lo necesitaba pues ella ya no necesitaba un cielo, pues ella ahora era su propio cielo.

Tsuna agacho un poco su cabeza, no había podido dormir pues todos aquellos pensamientos no lo habían abandonado y no pudo pegar el ojo en toda la noche. Se había quedado pensando en lo que pasaría de ahora en adelante. La situación era sumamente delicada, no podían darse el lujo de dudar ahora. Si lo que Reborn y los demás Arcobaleno dicen es verdad la prioridad ahora sería la seguridad de Haru.

Tsuna no era el único afectado, pues además de él, Reborn era otro a quien la situación había tomado desprevenido, y ahora debía encontrar la manera de solucionar todo.

Aquella chiquilla que se había involucrado a la fuerza en sus vidas, él inevitablemente había terminado cayendo presa de su enorme corazón. Desde la primera vez que la vio cuando intento protegerlo de su alumno supo que ella poseía un gran potencial, uno que si era cultivado apropiadamente podría convertirse en un futuro en algo de lo cual estar orgulloso.

Él en verdad tenía grandes esperanzas en ella, no podía evitarlo, se había encariñado, y la verdad era algo predecible viendo que para ella lo más importante es la felicidad de sus seres queridos. Ella es una persona demasiado pura para este mundo.

No negaba que cuando su Dame alumno tomo la decisión de alejarla de todo se sintió algo aliviado, pues él tampoco deseaba que alguien tan puro fuera víctima de ese oscuro mundo, justo como lo fue él alguna vez.

Para Reborn, alguien tan frio que no muestra sus emociones, Haru es una imagen de él mismo, y por ello quiso protegerla de todo. Por eso cuando se descubrió todo se sintió herido, aquella pequeña a la cual había jurado proteger había terminado convirtiéndose en el pilar de ese oscuro mundo.

Él había fallado.

Había fallado patéticamente. Justo frente a él, ella estaba siendo absorbida. Y ni él, ni nadie lo habían visto. Ahora era demasiado tarde, ya no había escapatoria.

Quién lo diría, ella a la cual nadie tomaba en serio, ahora que se había convertido en alguien tan importante que todos la miraban de nuevo.

En verdad son unos egoístas.

Solo la ven cuando es necesario.

Quizás después de todo, los culpables de todo son ellos mismos.

—Está todo listo. —Hablo Lal después de empacar todo lo necesario. —Partiremos cuando digan.

Reborn asintió y tomando sus cosas se encamino directo a los autos que los llevarían al lugar, siendo seguido por los demás.

Les esperaba un largo viaje.


—¡Enma! —El pelirrojo abrió sus ojos y miro a la chica frente a él. —¿Estás seguro que no quieres ir a un hospital? —Pregunto la pelinegra mientras lo veía con preocupación. Él sonrió tiernamente.

—Estoy bien, solo necesito descansar un poco. —Adelheid suspiro.

—Estamos muy preocupados por ti, ya llevas varios días así. —Ella tomo el paño que Enma tenía en su frente y lo mojo nuevamente para ponerlo devuelta en su frente. —Estas hirviendo.

—No te preocupes, ya mejorare pronto. —Él carraspeo un poco, Adelheid observaba bastante preocupada como su ceño se frunció, le dolía cada vez que hacia aquello.

—Si no mejoras aunque sea un poco antes de que amanezca yo misma te llevare aunque sea arrastrándote. —Fue lo último que dijo antes de salir.

Enma suspiro, nadie podía convencerla de lo contrario cuando tomaba una decisión.

Desde hacía un par de semanas había estado siendo víctima de varios síntomas. La verdad no pensó que fuera algo serio pero desde que siguió avanzando el tiempo se fue enfermando cada vez más.

Adelheid como siempre fue quien se dio cuenta al mínimo descuido y lo había estado obligando a no salir de la cama. Mientras Julie junto con los demás se encargaban de las misiones.

Enma no es alguien que se preocupase mucho por su salud, pero ahora incluso estaba llegando a preocuparse.

Había estado siguiendo una misión, y cuando estaba enfrentando a la familia enemiga ellos le habían disparado con una bala demasiado extraña. Él había logrado esquivarle por poco, pues logro hacerle una pequeña herida en el brazo. Y él no se lo había dicho a nadie, porque no le tomo importancia, pero viendo las cosas como están no podía pasarlo por alto. Había estado investigando después de eso, y aquella bala que le había lastimado se había evaporado. No sabía cómo, pero pareciera que jamás existió, y ahora él debía decidir cuál sería el siguiente paso.

Al sentir como un lado de él se hundía, abrió sus ojos encontrando a un gatito mirándolo de manera curiosa. Instantáneamente Enma sonrió. Ese gatito era uno de los que había encontrado en aquel callejón. Toda su familia los adora, y eso es extraño, más que nada Adelheid pero ni ella pudo resistirse a la lindura de aquellos animalitos.

Su sonrisa se borró cuando recordó lo sucedido aquella noche en el callejón.

No sabría que hubiera sido de él y aquellos tres pequeños si no hubiera sido por… Haru.

Enma puso su mano en su pecho. Desde aquel momento algo había cambiado en él, aquella calidez que sintió, no sabía cómo explicarlo, pero sintió como todo su cuerpo se liberaba de cualquier emoción negativa, era una armonía increíble. A pesar de no encontrar alguna explicación lógica para aquello, sabía que sea lo que sea en lo que estuviera involucrada Haru Miura, estaba seguro que no sería algo muy bueno.

Ella tenía un poder increíble, si tan solo supiera su verdadera razón para ocultar. Inclusive ella que curo a su pequeños gatitos podría…

—¡Eso es! —Enma rápidamente se levantó, asustando al pequeño gatito que salto y se escondió bajo la gran cama. Él rápidamente se encorvo, pues un dolor en su pecho le impidió su movimiento.

—¿Te encuentras bien Enma? —Adelheid al oír aquel grito fue rápidamente donde Enma. —¿Enma?

—Adel… Necesito un favor. —Dijo él mientras la veía con cierto sonrojo en su rostro.


—Señor, han llegado los Vongola. —Bermuda observo como varios autos comenzaban a llegar.

—Enséñales en donde vamos a hablar.

—Sí señor. —El Vindice hizo una reverencia y se retiró.

A pesar de haber acordado todo aquello, no estaba del todo convencido de permitir que sucediera. La única razón por la cual accedió fue por Haru, ella en verdad quería hablar y clarar todo. Si hay algo de lo cual pudo darse cuenta en ese tiempo que ha observado a la castaña es que odia mentir, y si lo hace es tan mala haciéndolo que cualquiera se daría cuenta. Por ello para ella haber mentido sobre algo tan importante fue un reto, y ahora quería emendar todo aquello.

Aun así Bermuda presentía que sucedería después. Había hablado con Kawahira, pero ambos simplemente no pudieron seguir con aquella fachada, pues la pequeña primavera tarde o temprano hubiera tomado la decisión de revelar la verdad. No la culpan, claro que no. Porque ambos desean protegerla, de aquel desgarrador futuro del que Kawahira intenta cambiar.

Es por eso que ahora, en ese momento en el que todos estén se hablara de todo, porque incluso ellos son capaces de dejar a un lado su odio y resentimiento por proteger a la primavera. Aun si eso significa hablar con los causantes de aquel futuro…

Bermuda no espero más, y avanzo directo al salón principal de su base, en donde todos estarían reunidos.


—Por aquí, por favor. —El Vindice dio la vuelta y comenzó a avanzar hacia el interior del lugar, mientras ellos lo veían con cierto odio y desconfianza. Aun así no se detuvieron y comenzaron a avanzar.

Era un lugar bastante amplio. A pesar de lo sucedido ellos no habían visto todo el lugar en su totalidad, pues había ciertos lugares que debieron omitir para lograr su objetivo. Eso si el lugar era bastante gélido, ellos podían ver su respiración y sentían como sus pies y manos se adormecían.

Siguieron caminando por unos pocos minutos, en los cuales llegaron a una gran puerta metálica. El Vindice se acercó y la abrió, causando un pequeño estruendo. Al estar completamente abierta siguieron avanzando, observando el gran salón que era. Y en medio varios sillones.

No hizo falta más explicación y cada uno comenzó a acomodarse. En total eran tres grandes sillones. En dos se acomodaron los Arcobaleno, los cuales estaban al lado de un sillón más pequeño. Y en el restante el décimo junto con sus guardianes. Justo cuando todos estaban acomodados otra puerta más pequeña fue abierta, y por ella ingreso Haru, quien llevaba un lindo conjunto cálido. Ella les sonrió a todos, con esas mismas sonrisas que solo ella puede darles. Todos lograron sentir aquella calidez venir de ella, a los Arcobaleno aquella calidez les traía bastante nostalgia, mientras a los Vongola solo los hacía sentirse más miserables al ver lo bella que su amiga lograba ser al no estar a su lado.

—A Haru le alegra mucho ver que todos están aquí. —Ella se acercó, y tomo lugar en aquel pequeño sillón restante.

—Haru… —Susurro Tsuna al ver a la primavera sonreír nuevamente. Ahora lo notaba, su cabello estaba más largo que antes y mucho más brillante. Sus mejillas estaban algo sonrojadas a causa del frio, y sus ojos, aquellos orbes cafés que brillaban como nunca. Jamás había notado la belleza que ella poseía.

Por la misma puerta por la que ingreso la primavera, esta vez fueron Bermuda y Kawahira quienes sin mirar a sus invitados se acercaron y cada uno se paró al lado de Haru. Los Arcobaleno junto con los Vongola los miraron con gran hostilidad, mas ellos no le tomaron mucha importancia.

—Muy bien. —Haru comenzó a hacer fricción con sus manos y miro a sus invitados. —Supongo que ahora quieren más respuestas. Haru está dispuesta a resolver sus dudas, y si es necesario. —Ella miro a los dos a su lado. —Kawahira-san y Bermuda-chan también lo harán. —Aquellos dos solamente bufaron. —¿Cuál es su primera pregunta?

Un silencia incomodo se formó en el lugar. A pesar de tener tantas dudas no sabían cómo comenzar. Aun así Haru fue paciente y espero con su cálida sonrisa.

—¿Cómo fue que paso todo esto? —Fue Lal quien se atrevió a romper el silencio. Todos observaron a Haru, quien suspiro y observo a la peliazul.

—Desde hace unos meses, cuando Tsuna-san y los demás seguíamos en Namimori Haru estuvo a punto de tener un feo accidente. Pero fue salvada por Kawahira-san. —Ella le sonrió al peliblanco, quien solo cerro sus ojos. —En ese momento fue cuando Haru comenzo a visitarlo, y Kawahira-san comenzó a relatarme sobre el futuro.

—¿Futuro? ¿Acaso algo ha sucedido en el futuro? —Pregunto esta vez Colonello. Haru callo y miro a Kawahira, quien entendió el mensaje y suspirando observo a todos en ese lugar.

—¿Cuál es el motivo de que estés en esta época, Kawahira? —Reborn fue quien formulo la pregunta ahora. —Kawahira lo observo, podía sentir el odio en su mirada.

—Como ustedes sabrán, yo no soy de esta época. Yo vengo de diez años en el futuro. —Kawahira observo a los Vongola. —Después de que el décimo Vongola venciera al Millefiore las cosas comenzaron a mejorar en el futuro. O asi parecía hasta que una tragedia ocurrio. —Eso alerto a los Vongola quienes lo vieron extrañados.

—¿Acaso otra amenaza apareció en el futuro? —Pregunto Gokudera.

—Después de que todo empezara a tomar su rumbo, algo no termino bien. Por algún motivo la siguiente heredera del pacificador del cielo, no pudo convertirse en el cielo Arcobaleno. —Los Arcobaleno abrieron sus ojos sorprendidos y preocupados, al igual que los Vongola.

—¿Qué significa eso? ¿Qué pasara con Yuni? —Pregunto algo alterado Colonello.

—En el futuro el pacificador terminara rechazando sus llamas del cielo, lo cual tendrá como consecuencia la muerte del portador. —Haru apretó el pacificador contra su pecho, mientras los demás no podían creer lo que acababa de decir.

—¿Cómo es posible eso? En el futuro ella jamás tuvo problemas con el pacificador. —Hablo Tsuna levantándose de su lugar.

—Cuando el futuro fue alterado por ustedes, al vencer a Byakuran algo afecto la línea temporal. —Kawahira miro a los Arcobaleno. —En el futuro al morir la única posible heredera del pacificador comenzara un caos total. Al no tener el elemento principal y su armonía, los pacificadores comenzaran a absorber la energía de su portador de una manera alarmante. —Él los miro de una manera inquietante. —Y por ende todos los Arcobaleno terminaran muriendo. —Un silencio se formó después de lo dicho por él. —Y como sabrán, los pacificadores son la base del mundo como lo conocemos. Sin ellos eventualmente los objetos posteriores del Trinisette terminaran desapareciendo. —Todos abrieron sus ojos sorprendidos.

—¿Entonces la razón por la cual estas aquí, es para impedir que eso suceda? —Pregunto Fon después de salir asimilar lo dicho anteriormente. —¿Qué es lo que causara todo aquello?

—Ustedes. —Ellos abrieron sus ojos sorprendidos, incluyendo a Haru quien lo miro extrañada. —La razón de todo esto es que ustedes no pudieron proteger a su cielo. Y abandonaron al otro. —Los Arcobaleno lo miraron con odio.

—Para empezar todo esto comenzó por tu maldita culpa. —Viper fue quien ahora se levantó de lugar. —¡Tú fuiste quien nos convirtió en esto! —Fon se levantó e intento tranquilizarla. —Tú nos engañaste, nos pusiste esta maldición y ahora vienes a ponernos como los villanos. No me jodas. —Dijo ella dolida, sus compañeros agacharon su mirada.

—Todo lo que hice fue por el bien de este mundo. —Kawahira comenzaba a enojarse.

—¿Dices que te preocupas por el mundo cuando tú mismo lo destruyes? —Pregunto Reborn con ácido en sus palabras. —Mira que buen trabajo has hecho, este mundo se salvara.

—Este mundo es un asco por personas como ustedes. —Bermuda observo como Kawahira se enojaba un más. —Personas ignorantes que solo piensan en su bienestar propio. Por su culpa, y su maldito egoísmo el futuro terminara siendo lo que es. —Los Arcobaleno no iban a tolerar más ofensas. —Aria fue asesinada. —Aquellas tres palabras fueron suficientes para que todos guardasen silencio.

—¿Qué quieres decir con eso? —Lal fue quien hablo ahora. —Tu pacificador termino por matarla. —Dijo mientras apretaba sus puños.

—Ella fue atacada, no sé cómo lo hicieron pero de alguna manera el pacificador fue alterado. Ella murió antes de tiempo. —Eso sí que los desconcertó a todos.

—¿Cómo lo sabes? —Pregunto Fon.

—Porque el pacificador de esta época esta corrupto. —Haru abrió sus ojos sorprendida, cosa que noto Kawahira. —El pacificador que ustedes ven en este momento en el del futuro.

—¿Entonces dónde está el de esta época? —Pregunto Skull acercándose a sus compañeros.

—Está en el futuro. —Dijo Kawahira mientras ponía su mano sobre la cabeza de Haru. Ahora los Arcobaleno entendían porque desapareció justo después de la muerte de Aria. —Como sabrán, no pueden existir dos mismos pacificadores en la misma línea temporal. Yo cambie sus ubicaciones. —Él acaricio los castaños cabellos. —Yo vine aquí para salvar el futuro, y para eso tuve que encontrar un nuevo cielo.

—¿Por qué Haru? —Tsuna fue quien hablo ahora. —¿Por qué ella? —Bermuda lo miro durante unos minutos.

—Porque Haru Miura en una persona con las llamas del cielo más puras que he visto. No había duda alguna, ella logro formar un vínculo con el pacificador aun sin tomar la maldición. —Kawahira tomo con cuidado el pacificador. —En el futuro varios enemigos quisieron tomar el control del pacificador, usando personas con llamas impuras, lo que causo que se fragmentara. —Él volvió a ponerlo en las manos de Haru. —Y ella con solo desearlo lo reparo. —Ellos observaron sorprendidos a Haru.

—¿Acaso no había más personas del elemento cielo? —Tsuna seguía insistiendo, sus guardianes lo veían preocupados. —¿No puedo yo tomar su lugar? —Haru lo miro nostálgica, Tsuna quería que aquella horrible maldición no estuviera sobre ella. Reborn miro a su alumno con el ceño fruncido.

—El décimo Vongola no puede ser el Arcobaleno del cielo, pues él ya posee un elemento del Trinisette y no puede poseer otro. —Kawahira repitió las mismas palabras que le dijo a Haru la primera vez que hablaron.

—¿Entonces cuál es tu plan, Kawahira? —Reborn dio un paso al frente. —¿Planeas llevar a Haru al futuro?

—El futuro ya no existe como ustedes lo añoran. —Algunos bajaron sus miradas algo decepcionados. —La única esperanza ahora es cambiar el pasado. Y para ello Haru tendrá que convertirse en un poderoso cielo.

Después de decir aquello todos volvieron a sus lugares, analizando la situación. Esa había sido bastante información al respecto, en parte los Arcobaleno jamás se esperaron aquella noticia de que la muerte de Aria no fue por causa natural, sino por alguien que lo planeo. Si ese era el caso, entonces tendrían que tomar medidas más drásticas.

—Etto… —Todas dirigieron sus miradas a Haru, quien los veía con una mirada algo avergonzada. —¿Hay alguna otra pregunta que tengan? —Fon fue quien se levantó de su lugar ahora.

—Yo quisiera saber cuál es el verdadero motivo por el que aún sigo vivo. —Pregunto él sin su usual sonrisa tranquila. Todos volvieron a centrar su atención en la pequeña cielo, pero antes de que ella hablara fue interrumpida.

—El Arcobaleno de la tormenta cayó enfermo a causa de la ausencia de un cielo. —Todos miraron a Bermuda. —Al no tener su elemento principal lo mismo que sucedió en el futuro estaba pasando, sus pacificadores estaban empezando a consumir toda su energía.

—¿Eso quiere decir que todos estuvimos cerca de morir? —Pregunto Viper.

—Exacto. —Eso fue una noticia amarga para ellos. —Esa noche envié a uno de mis subordinados por el Arcobaleno de la tormenta. Al traerlo aquí hicimos que Haru pasara sus llamas a su pacificador, de tal manera que la energía que le brindara fuera suficiente para restaurar su energía. —Bermuda los miro a todos, uno por uno. —Parece que la cantidad de llamas que utilizo no fue normal, pues de alguna manera causo que todos nuestros pacificadores reaccionaran y la maldición sobre nuestros cuerpos fuera deshecha. —Las Arcobaleno lo vieron sorprendido, y después a Haru.

—¿Cómo fue eso posible? —Pregunto Lal.

—Aun no estoy seguro, pero presiento que las llamas de Haru tienen algo especial. Algo que fue capaz de romper aquella maldición. —Explico Kawahira.

—¿Eso también explica el por qué ella puede curar heridas superficiales? —Pregunto Colonello.

—Al ser del elemento cielo ella es capaz de utilizar todos los tipos de llamas. Y para curar heridas utiliza el poder de la llama del sol. —Dijo Kawahira sin dejar de mirarlos.

Después nadie más hablo, solo se miraron entre sí.

De alguna manera el ambiente se relajó un poco, ahora que lo pensaban todo había resultado tan extraño que ni ellos pudieron ver venir todo aquello. Y aunque sabían que Kawahira y Bermuda no eran buenas personas sabían que si algo de lo bueno que estaba sucediendo era gracias a ellos. Claro que no lo admitirían, pues aun por su culpa han causado varios sucesos más.

—Muy bien, creo que aclarado todo, es momento de que nosotros también lo hagamos. —Hablo Lal, y después miro a Reborn, quien entendió a que se refería. Kawahira, Bermuda y Haru la vieron confundidos. —No sé si ustedes dos ya lo sabrán, pero hemos descubierto que alguien ha infiltrado información falsa sobre Haru Miura en nuestros datos. Tal parece que ese "Alguien" no quiso que se descubriera su verdadero tipo de llama.—Kawahira miro a Bermuda y viceversa.

—Ya me parecía extraño que ustedes no lo supieran. —Murmura Kawahira apenas audible.

—El hecho es que este desconocido sabía la verdad, y aun así la mantuvo oculta. El problema es que no sabemos quien tiene esta información, ni quiénes serán los implicados. —Hablo ahora Reborn. —Hemos detenido a Verde, quien era el responsable de todos los informes. No sabemos si es infiltrado o no, por ello lo hemos excluido de todo este asunto.

—Entonces tratan de decir que estos desconocidos pueden ser los mismos que estén implicados con el asesinato del segundo cielo Arcobaleno y los ataques del futuro. —Termino de decir Bermuda. Lal asintió.

—Es por eso que decidimos tomar en nuestras manos la seguridad de Haru Miura. —Dijo Viper mientras se levantaba junto a sus compañeros. Kawahira y Bermuda fruncieron el ceño y se pusieron al frente de Haru.

—Ella no necesita que la protejan, en este lugar está a salvo. Vindice es más que capaz para protegerla. —Ellos miraron amenazantes a Bermuda.

—No dejaremos en sus manos el cuidado del pacificador del cielo, como Arcobalenos tenemos todo el derecho de cuidarlo. —Dijo Colonello.

—Ni siquiera lo intenten. —Dijo amenazante Kawahira. Algunos ya estaban a punto de sacar sus armas.

—Haru. —Tsuna se acercó un poco. —Debes venir con nosotros, estarás mucho más segura aquí. —La pequeña castaña los observo, y después a los dos a su lado. Estaba confundida.

—Ella no ira a ninguna parte. —Bermuda no cedía.

—Es nuestro cielo después de todo, nosotros debemos protegerla. —Esta vez Reborn tomo la palabra. —Así que nos iremos de este lugar con ella, aunque debamos pasar sobre ustedes dos.

Las cosas se tornaron peligrosas, era inevitable que otra batalla ocurriese. Así que intentando prevenir aquello Haru hablo.

—Por favor, dejen de pelear así por Haru. —Todos centraron su atención en ella. —Si las cosas van a estar así entre ustedes, discutiendo cada momento Haru prefiere irse por su cuenta. —Esto lo dijo con gran seriedad, una que impresiono a varios.

—Esto no es un juego niña, esto es serio. —Dijo Lal acercándose.

—No me importa. —Eso sí que los impresiono, pues su mirada se había tornado algo oscura. —Ninguno de ustedes tomo enserio a Haru, nunca. Y ahora que Haru tiene el pacificador quieren seguir tratándola como una muñeca de porcelana. —Ella se levantó de su lugar y encaro a todos.

—Haru, nosotros solo intentamos protegerte. —Esta vez Yamamoto fue quien se acercó.

—Con todo el respeto Yamamoto-san, su forma de proteger es la menos indicada para mí. —Yamamoto abrió sus ojos sorprendido. —Haru no es ningún parajito al que puedan enjaular. Haru… sabe cuidarse, no necesita estar alejada de todo. —Ella miro a Tsuna y sus amigos. —No quiero volver a como era todo antes. —Tsuna sintió como su corazón se achicaba, aquella mirada que le dirigió fue suficiente para destruir su corazón.

—Tsk, deja de ser tan necia. —Viper se acercó ahora. —Por eso el cielo Arcobaleno no puede ser alguien tan inmaduro.

—Te equivocas, Viper-san. —Viper levanto una ceja, aunque nadie pudo verla. —Aquí los inmaduros serian ustedes, que juzgan a Haru solo por su apariencia. —La castaña suspiro. —Por eso he tomado una decisión. —Ella volvió al lado de Kawahira y Bermuda. —Haru se quedara junto a su familia. Y si ustedes en verdad desean proteger a Haru entonces no me alejaran de ellos.

La tensión creció en el lugar, algunos la miraban con desprecio, otros con tristeza y nostalgia. Y otros decepcionados. Haru podía ser muy terca, pero ella en verdad lucharía por su familia y por su felicidad. Justo como lo haría un cielo.

—De acuerdo. —Todos miraron a Reborn. —Lo haremos a tu, manera. —Inclusive Haru lo miro sorprendida.

—¿Qué estás diciendo Reborn? —Lal se acercó. —¿Estas apoyando esto?

—En estos momentos no podemos darnos el lujo de discutir sobre cómo queremos que sean las cosas, por ahora lo importante en proteger al cielo. Y si es necesario lo haremos a su manera. —Lal iba a decir algo más, pero después solo chasqueo su lengua y se alejó. —Si tú lo quieres entonces formaremos una alianza temporal con Vindice y Kawahira. —Haru sonrió cálidamente. —Pero a cambio uno de nosotros deberá acompañarte por día. —Eso sí que los sorprendió a todos.

Kawahira estaba a punto de replicar, pero una pequeña mano en su muñeca le hizo desviar su visión, encontrando los enormes ojos cafés de Haru pidiendo que aceptara. Haru Miura debía ser el único ser vivo que podía ser capaz de manipularlo.

—Está bien Reborn-chan. Haru lo acepta. —Al menos había podido evitar una masacre.

—Muy bien, el orden lo decidiremos nosotros. Desde mañana comenzara la vigilancia las veinticuatro horas a Haru Miura. —Informo Reborn. Haru asintió. —Entonces no queda más que aclarar. Mañana uno de nosotros llegara, mientras los demás intentan averiguar sobre nuestros enemigos. —Sin más que decir Reborn comenzó a avanzar hacia la salida, siendo seguido por los demás.

—¿De verdad estás de acuerdo con esto Reborn? —Pregunto Tsuna a su tutor una vez salieron del lugar.

—Si es la única manera en la que podamos protegerla sí. —Respondió simplemente él antes de subir a su coche. —Por ahora necesitaremos toda la ayuda posible. —Tsuna solo giro y observo como la primavera los despedía a todos con una sonrisa.

En definitiva sería un largo viaje.


—Esto es una locura. —Dijo Kawahira mientras bebía su té.

—Pero es lo mejor si queremos proteger a Haru. —Dijo Bermuda al frente de él. —No podremos hacerlo solos, necesitamos su ayuda.

—Lo sé. —Él volvió a beber de su té. —Pero temo que la puedan alejar de nuestro lado. —Esto lo dijo con un pequeño puchero. Bermuda comenzó a reír burlón.

—Eres un idiota. —Kawahira lo miro mal. —Haru jamás se alejaría, porque quieras o no somos su familia ahora. —El peliblanco suspiro.

—Jamás dije que no quisiera. —Bermuda lo miro burlón. —Bueno, bueno. Eso fue antes pero ya no. —Él rio nuevamente. —Además, tú eras el insensible y mírate ahora, una pequeña niña cambio eso. —La sonrisa de Bermuda cambio de una burlona a una pequeña y sincera.

—Esa pequeña es capaz de vencer al tipo más macho y fuerte solo con su sonrisa. —Kawahira sonrió, estando de acuerdo con él.

—Lo sé. —Después de eso, ninguno dijo nada, estaban en un silencio agradable. O así era hasta que la puerta fue rápidamente abierta, y antes de que pudieran reaccionar unos pequeños brazos los mantenían presos. Era la pequeña Haru quien lloraba mientras lo hacía.

—¿Estas bien Haru? —Pregunto Bermuda preocupado. Haru se alejó un poco y les sonrió mientras limpiaba sus lágrimas de sus bellos ojos.

—Haru los quiere mucho. —Eso fue tan sincero que llego a los fríos corazones de los dos. —Haru lamenta haber escuchado su conversación. —Eso los sorprendió, no fueron capaces de sentirla. —Pero Haru esta tan feliz de tenerlos como mi familia. —Esto lo dijo con una enorme sonrisa, tanto que ellos dos también sonrieron.

—A nosotros también nos alegra tenerte a ti Haru. —Dijo Kawahira mientras acariciaba sus cabellos.

—Bueno, a unos más que otros. —Kawahira intento golpear a Bermuda mientras él sonreía.

—Kawahira-san, Bermuda-chan. —Ellos dejaron de pelear y la miraron. —Gracias por llegar a la vida de Haru. —Aquello los extraño a ambos, pero aun así le sonrieron en respuesta. —¡Hahi! ¡Cierto, Haru hará un pastel para todos! —La pequeña les sonrió y después se retiró dejando a los dos nuevamente solos.

—Eso fue extraño. —Dijo Bermuda.

—Así es, ya después averiguaremos que se trae entre manos esta pequeña. —Él bebió lo último que quedaba de su té.


Mientras todo ocurría con nuestros queridos personajes, en un lugar no tan lejano de ellos se encontraba en una oficina sin luz alguna, un hombre. Quien se mantenía observando por aquel ventanal. Las cosas se habían tornado extrañas desde la última vez que viajo a este lugar, sin duda algo grande estaba por suceder. Y sus sospechas fueron confirmadas cuando un gran golpe comenzó a oírse por todo el lugar. Al observar mejor podía ver como humo salía de las estructuras del lugar.

Sin duda no le sorprendió cuando la puerta tras él fue rota de un solo golpe. No necesito ser un genio para saber quién era el que podía dejar tanta destrucción tras de sí.

—Hace mucho tiempo que no te veía. —Él giro, encarando el invitado. —Siempre terminas destruyendo todo lo que ves. —Él le sonrió, mientras el otro lo miro a muerte.

—Maldito potro herbívoro. —Él siguió sonriendo.

—Es un gusto verte nuevamente Kyoya. —Hibari lanzo su tonfa la cual a duras penas él pudo esquivar, causando que tropezara y cayera sobre su escritorio.

—Vendrás conmigo a Namimori potro. —Dijo Hibari mientras se acercaba. Dino sabía que de esa visita mucho dinero saldría de su bolsillo. Pero para que Hibari fuera enviado personalmente algo grande debía estar sucediendo.

Sin duda era el inicio de un gran viaje para todos.


¡Hola!

Si, tarde mucho con el capitulo. Lamento eso. Estuve algo ocupada, ademas no se que pasa con FanFiction que no me deja subir capitulo. ¡Pero ya esta aquí!

¿Que tal te pareció el cap de hoy? ¡Deja tu opinión aquí!

Se viene lo bueno, ahora vamos a ver como nuestra querida Haru comienza a ganarse los corazones de todos y romper otros. nvn

¿Con quien te gustaría que pasara el siguiente episodio Haru? :v

Puede ser cualquiera. 7u7

Gracias por leerme, espero sea de tu agrado.

Nos veremos en el proximo cap~

;)