¡Hola, hola, hola, soy Noah!

No voy a excusarme demasiado pero han sido unos meses duros, no solo eso, en junio terminé mis clases tarde, tuve que hacer una mudanza de 3 días porque teníamos que llevarnos muchas cosas y no cogían en el coche, no solo eso, tuvimos que dejar el piso impecable para que nos devolviesen la fianza y luego estuve con trámites para entrar en mi formación profesional, además de la matrícula y buscar piso que esté cerca de mi instituto, búsqueda difícil.

Además estoy trabajando en una revista y estoy atareada. Y también estamos haciendo un juego RPG y hay muchísimo trabajo.

Así que, lo siento. Sin embargo, espero que disfrutéis esté capítulo.


XIII

- Hola- dijo, seriamente al entrar en el establecimiento.

- ¡Lú!

Rosalya no dudo en sonreír suavemente y lanzarse a abrazarla.

Leigh y Lysandro permanecieron observando y en seguida comprobaron que Lúthien estaba muy pero que muy cabreada, se le notaba en sus expresiones, incluso aunque por norma general ella podía parecer increíblemente accesible, quizás hasta una chica llena de color y luz propia, pero en general era arisca y borde. Y hoy demostraba, más que nunca, que estaba de peor humor que nunca.

- ¿Qué sucede?

- He venido a fundir la tarjeta de crédito, venganza.

Rosalya comenzó a reir escandalosamente, en aquel momento Lúthien se dedicó a revolver entre los modelitos colgados en percha para escoger un maravilloso y caro vestido. Además de vaqueros, faldas, shorts y millones de cosas más que le sentaran bien y le atrayesen.

- Venga, ¿qué sucedió?-

- Mi madre quiere que haga migas con un maldito modelito, el Kyle este-

Rosalya gritó exaltada, casi dándole un infarto.

Kyle era uno de los modelos más populares hasta el momento, casi era conocido mundialmente y si iba a hacer una colaboración con ella en una de sus sesiones sería increíblemente bueno para su carrera, aunque bueno, teniendo en cuenta que cualquiera que apareciera en una revista con él subía en audiencia y fama.

- ¡Pero eso es maravilloso! ¡Si sales en portada con él te harás aún más conocida!

- Yo no quiero esto, ¿sabes? ¡Agh, odio profundamente a esto!

- Pero a tu madre le hace mucha ilusión que participes y estás fabulosa, y además nos ayudas a Leigh y a mí con la tienda.

Lúthien gruñó en aceptación y continuó buscando por todos lados ropa cara y de su propio estilo. Ella, sin duda, iba a bajar por lo menos 4000 dólares. No le gustaba el camino que intentaba su madre que ella siguiese, básicamente quería liarla con él… como si no la conociera.

- Bueno, mira lo que necesites por ahí, Lysandro te atenderá mientras Leigh y yo nos vamos al almacén a sacar más conjuntos de tu estilo, ¿bien?

- Sí, gracias.

Y así, ella lo supo mejor que nadie, estaba a solas con Lysandro, que se hallaba mirándola con un libro de tapas gruesas y viejas, un libro hermoso y bien cuidado incluso aunque tenía aspecto de tener unos cuantos años encima.

- ¿Necesitas ayuda?

- Sí, ¿cómo cojones puedo ser tan paciente y tranquila como tú?

Lysandro sonrió suavemente, la verdad es que ella era increíblemente característica, se expresaba de maneras singulares, divertidas y muy bruscas.

- ¿Por qué quieres ser tan paciente y tranquila como yo?

- Porque así no tendré ganas de matar a nadie y quizás sea mejor para mí. Supongo.

Lysandro agitó su cabeza de un lado a otro, con suavidad y un toque de diversión en su rostro.

Ambos nunca habían hablado demasiado pero, aun así, Lúthien sabía que Lysandro era una persona agradable y a ella le gustaba que nunca se metiese en su vida y siempre permaneciese al margen de todo. No le gustaban los metiches y menos las personas que se creían mejor que ella, y solo tenías que ver a Lysandro para saber que no era su estilo.

- Creo que estás bien tal cual eres. Eso es lo que te hace única, ¿sabes?

Sus ojos chocaron en un mismo ángulo… wow…

[…]

- Estoy en camino. ¿Habías dicho Hederfield, no?

- Sí, ¿quieres que vaya a buscarte en coche?

- No, estoy llegando. Te veo ahí.

El sonido se fue desvaneciendo, solo quedaba el tránsito y alguna gente pasando por las calles.

Sus pasos no eran apresurados, pero sí que estaba caminando más rápido de lo usual, por algun casual estaba bastante excitada –aunque no iba a reconocerlo en alto- por quedar con él, se sentía un poco hiperactiva y hasta se sentía positiva al respecto. Ese chico era un extraño estilo, un estilo que le agradaba increíblemente mucho. Muchísimo.

Que locura. No se lo creía.

Hacía tiempo que Scarlett no tenía una cita, ¿podía llamarle si quiera cita a eso? Era sumamente absurdo que, después de todo este tiempo, y sin conocer demasiado a Kentin estuviese consintiéndole tanto el acercarse a ella. Ridículo. Absurdo. Pero como decía antes, era su estilo extraño lo que la atraía misteriosamente.

Abrió la puerta del bar. Una brisa cálida la invadió, tocando su rostro y haciendo que ella cerrase los ojos. Cálido. Suave. Delicado.

Desde la entrada, recorrió todo el establecimiento esperando encontrarle, y en efecto, allí estaba, en una mesa al fondo mirando la carta de los cafés, se ajustó el bolso en el hombro y caminó hacia donde se encontraba, tocando su hombro con normalidad.

- Mejor vamos a la terraza interna, ¿de acuerdo?

- ¿Eh?- preguntó. -Está bien.

Caminamos en calma hacia la terraza, que estaba a menos de dos metros, y, al llegar a la puerta, la abrió para Scar. Se sentaron en una de las mesas que estaban lo suficientemente alejadas de las ocupadas, para mantenerse más calmados y tranquilos al charlar.

- Cuanto tiempo, creo que te has hecho viejo y todo.

Rió.

- Gracias. Tú te conservas bien.

Scar puso una mueca divertida, vale. Había sido simpático, no se esperaba que le hiciese gracia una contestación tan… normal. Él sonrió suavemente para ella y no pudo evitar devolverle la sonrisa ladeada de vuelta.

Era extraño. Era idiota.

- ¿Qué has estado haciendo?

- Ya sabes, cosas, la compra y tener una cita con alguien muy insistente.

Kentin sonrió casi sin darse cuenta, la chica le parecía bastante peculiar, ni siquiera se había lanzado a sus brazos, había ignorado el aspecto físico como ninguna otra chica había hecho. Era interesante, el ambiente era siempre bromista y siempre se encontraba físicamente relajado. Se sentía increíblemente bien. Ella lo hacía sentir bien y eso que apenas la conocía.

- No soy tan insistente.

- Siempre que me ves me persigues.

- ¿Yo? Te tiraste a mis brazos borracha- dijo Kentin, con un rostro muy ruborizado y con una sonrisa tierna.

- Exacto, borracha, sin pleno uso de mis facultades-

Cuando el castaño iba a replicar, el camarero apareció.

Era mayor y parecía bastante amable y hablador, comenzó a charlar con Kentin sobre los tés y cafés más populares, haciendo que la conversación entre ambos se hiciese más difícil. El hombre comenzaba a charlar cada vez más y, aunque ya había tomado sus notas, continuaba hablando sin parar.

Scarlett empezó a molestarse. No es que ella quisiese continuar la charla con Kentin por todo del mundo, pero sí que quería que los dejasen a solas y trabajasen, sin dar la tabarra con cosas tan triviales con cómo se descubrió el café. Eso no le interesaba. Y ella apenas tenía paciencia.

- Sí, maravilloso, pero quiero mi coca cola, ahora.

- Oh, sí, disculpen, disculpen en un momento que me pongo, me tiran de la lengua y no paro.

- Di que no paras ni aunque te ahoguen- murmuró por lo bajo la chica.

- ¿Qué?

- Nada, muchas gracias.

El camarero se retiró dejándolos solos, eran horas, pensaron los dos, aunque ninguno iba a atreverse a reconocerlo en alto.

- Haz un resumen de lo que te ha contado, cuenta para la nota- bromeó la chica.

- Ja-ja-já. He pasado esa época, ¿sabes?

- Ya, pero es que la profe soy yo y yo decido si tienes deberes o no, así que, el próximo día que nos veamos quiero esa redacción.

- ¿Lo quieres por escrito?

- Lo quiero por escrito.

Se sonrieron mientras se miraban fijamente y con un aire desafiante, estas charlas parecían realmente entretenidas ahora que lo pensaba.

[…]

- ¿Hola?

- Hola Nathaniel, ¿te apetece… ir a algun lado hoy?

- ¿Yalexy?

Sonrió, su nombre sonaba realmente bien entre los labios de Nathaniel.

Por un momento se sintió realmente bien con ello, era como si un montón de manos la estuviesen acariciando, como si se encontrase en una nube. Se sentía realmente bien. Muy bien. No importaba que él estuviese detrás de su amiga.

- No, soy Afrodita que ha bajado a la tierra para deslumbrarte con su belleza.

Echó una risilla estúpida.

- Soy yo, sí- se sentó en el sofá de su casa. -¿Te apetece tomar algo? La verdad es que necesito, simplemente, despertarme.

Sus hermanos Aída y Alexei, mellizos, se sentaron a su lado y comenzaron a tironear de sus mangas. Parecían querer, constantemente, obtener su atención bajo cualquier precio, sin embargo, se mantuvieron en silencio, esperando a que dejase de hablar.

Sorprendiendo, gratamente, a su hermana mayor.

- Me gustaría… claro- dijo, atropelladamente. –Yo… ¿a qué hora?

- Siete y media, voy a jugar un rato con mis hermanitos.

- ¡Bien!- gritaron los mellizos.

Nathaniel y ella rieron al mismo tiempo, las voces de los niños eran estridentes, felices y completamente hiperactivos, parecía que iba a ser una tarde movida para Yalexy, de eso estaba completamente segura. Muy segura.

- De acuerdo, ¿en dónde?

- Hederfield-

- Nos vemos allí.

- Claro, adiós.

Colgó el teléfono.

Se sentía realmente idiota por estar sonriendo de esa forma solo porque iba a verlo, y de repente, antes de que pudiera darse cuenta, se encontraba a si misma pensando en cómo Nevra estaba sufriendo porque su relación había sido cortada tan rápidamente…

[…]

Christine se había levantado optimista, dispuesta a comerse el mundo.

Hacía mucho tiempo que no se sentía tan bien consigo misma, se estiró por completó y salió a correr por el parque, no entendía demasiado porque estaba tan enérgica, parecía que le habían dado un chute de adrenalina y que no podía estarse quieta.

Sus zancadas eran cada vez más grandes y, todavía un poco dudosa, su energía le permitió hacer lo que tanto tiempo llevaba pensando en hacer. La brisa azotaba su cabello negro corto, se sentía fresca, libre y con ganas de vivir.

Corrió varias manzanas a un ritmo progresivo, hasta que llegó a la zona de urbanizaciones, allí, donde tantas horas había pasado, donde tantos momentos había estado abrazada a un chico, donde tantos besos se habían compartido y… donde tanto sufrimiento se había amontonado.

La casa de Ezarel estaba allí.

Dejó de correr y caminó lentamente hacia el porche de su casa, se preparó mentalmente para lo que tenía que hacer, hablar directamente y preguntarle qué quiso decir, preguntarle tantas cosas que no sabía ni siquiera como debía empezar.

Estiró su mano. El timbre estaba a unos milímetros de su dedo que se acercaba más y más hasta presionar, se sentía difícil. Era difícil para ella, no sabía lo que quería del todo, estaba segura de que quería a Ezarel, al menos de alguna forma, no especifica pero si de una forma, también estaba segura de que su relación era desastrosa en los últimos meses y tenía claro que no necesitaba una relación así y, sin embargo, también sabía que Armin no le gustaba, pero sí que no sabía si en algún futuro lo haría.

Llena de determinación, tocó el timbre.

- ¿Sí?- La puerta se abrió. –¿Chris?

- ¿Valkyon?-

- Hola-

Chris sonrió, Valkyon era como ella, solo que Chris era bastante callada en algunas situaciones y Valkyon siempre. Por eso se llevaban tan bien, incluso comprendía que Ezarel lo amase, era normal, Valkyon era un trozo de pan increíble.

- Quería hablar con Ezarel, pero si estáis ocupados, puedo hablar con él otro día.

- La verdad es que estoy aquí, solo. Quiero decir, ha salido por cervezas.

- Oh, entonces volveré otro día.

- O espéralo dentro, conmigo.

Cuando estaba a punto de entrar, retrocedió.

No iba a hacer eso, eso sería incómodo, lo que tenía que hablar con él era entre ellos y, aunque luego se lo contase a Valkyon, era algo entre ellos.

- No, lo que tengo que hablar con Ezarel quiero hablarlo a solas, vendré otro día, díselo.

- De acuerdo, hasta otra, Chris.

- Adiós, Valkyon.

Se giró y respiró hondo, echando a correr en dirección contraria. Iría a dar un paseo, o al menos lo intentaría, pero sabía que tenía algo pendiente y no iba a dejarlo pasar.

Había tomado una decisión.

[…]

El silencio reinaba en la sala, Leia se encontraba sentada en el sofá, ligera de ropa, no era extraño, sobre todo porque estaba en casa de Haru y en esa casa parecía que la regla era o estar desnudo o semidesnudo, así que, ya se había acostumbrado.

- Hola, ¿cómo ha dormido la siesta la chica más hermosa del mundo?- Besó su coronilla y sonrió, sentándose en el sofá de una plaza, al lado del de tres donde estaba su novia sonriendo y leyendo unos papeles del consejo.

- Bien, ¿y el chico más tierno y maravilloso?

- Tierno es casi un insulto, soy sexy, no tierno. Es como si me llamarás lindo.

- ¿Qué tiene de malo lindo? Tú dices que soy linda.

- Pero lindo no me queda, soy atractivo. El más hermoso de todos.

Leia sonrió y besó la mano de Haru, que se había acercado a su cara para acariciarla.

Había venido a pasar su típico fin de semana, tranquilamente se había despertado luego de la siesta post-sexo, y ahora había decidido trabajar un poco en las cosas del consejo estudiantil. Le gustaba la atmosfera que tenía la casa de su novio. Era tranquila y a veces solitaria, y eso, para trabajar era perfecto. Sin embargo, Haru llenaba la habitación con su presencia de energía, calidez y una abrasadora compañía, por ello, dejó los papeles a un lado para mirar fijamente al chico.

- Siéntate conmigo, acurruquémonos.

El chico sonrió y se sentó al lado de ella acurrucándola, como había dicho, contra su pecho. Sus respiraciones chocaban contra el cuerpo del otro, Leia cerró los ojos, cuando estaba con él se sentía en casa, todo desaparecía. Todo. Pero, sus preocupaciones está vez no lo hicieron.

- Haru…

- Dime.

- ¿Me mentirías o me ocultarías algo?

- ¿Uh? No.

- Entonces… ¿no me estás ocultando nada?

- No, ¿por qué dices eso? ¿Qué te han dicho? ¿Hay algún problema? Si he hecho algo, lo siento, dime que pasa y solucionémoslo.

- No, no, solo estoy, pensando en si me mentirías, no te preocupes, no has hecho nada. Nada…

- ¿Segura?

Suspiró hondo aun con una extraña sensación.

- Segura.


Y hasta aquí.

¡Un capítulo más de Adolescence! ¡Drama, drama, drama, drama! Muchísimo drama.

Me encanta el drama.

Y HASTA AQUÍ. Decidme si os ha gustado mucho, si lo habéis odiado o si ha estado bien.

¿Podéis dejar reviews?