El resto de los días de viaje fueron prácticamente una rutina, mis pokemons debían caminar conmigo todo el tiempo, de vez en cuando uno se cansaba y debía cargarlo, yo también me cansaba en algunos momentos, lo que causaba que tuviéramos que detenernos. Había elegido el par de zapatillas más cómodas que tenía antes de salir de casa, pero eso no evitó que mis pies llegaran a doler por todo lo que caminaba, a veces me preguntaba cómo es que los entrenadores podían hacer esto durante tanto tiempo, pero luego pensé que debía ser porque uno luego se acostumbraba simplemente. Llegamos a Floaroma Town algunos pocos días después de salir de Eterna City. Era un hermoso y simpático pueblito, miles de flores se veían junto a las calles, en las colinas y en los parques, algunas casas estaban junto a la calle principal, todas ellas con sus propios jardines, y miles de flores en cada uno de ellos, se veía a no mucha gente caminando por las calles, y por la cantidad de casas que alcancé a contar al momento de llegar podía afirmar que no vivía mucha gente, pero si vi que había una tienda y un Centro Pokemon. Un dulce aroma se sentía en todo el pueblo, producto de la esencia de las flores de miles de colores distintos. Marie juntó sus manos y miró con asombro todas las flores que había, se sacó la flor que tenía sujeta con sus dientes y la miró, pero casi al momento volvió a colocársela. A ella siempre le gustaba tener una flor fresca en su boca, y cuando la que tenía se marchitaba es que la reemplazaba con una nueva, pero la que en ese momento tenía la había tomado hacía unos pocos días atrás desde el jardín de Gardenia, así que aún no marchitaba.
Mi plan era poder comprar algún bocadillo en la tienda y continuar rápidamente el viaje, pero no quise ser cruel con mis pokemons, cuando pasamos junto al Centro Pokemon les pregunté si es que querían descansar y pasar un rato en la sala de observación luego de un día entero de caminar. Aún no estaba inscrito como un entrenador pokemon oficial, por lo que aún no podía pasar la noche en un Centro Pokemon ni comer ahí, pero podía pedir atención para mis pokemons. Mis pokemons no lucían cansados, pero hacía esa pregunta por si acaso. Ellos miraron el centro pokemon pero me negaron con la cabeza. Podíamos seguir.
- Entonces sigamos – les dije – pero antes vamos a la tienda
Asintieron, así que fuimos a la tienda los tres juntos.
- "Bienvenido, joven" – exclamó el dependiente al vernos entrar. Tenía un delantal y una gorra de color verde, probablemente el uniforme de los empleados de la tienda
- "Hola" – exclamé de inmediato – "buenas tardes"
No había más empleados dentro de la tienda, era un lugar no muy grande, solo con tres pasillos hasta el final de la tienda. El dependiente que estaba ahí era el único empleado que había, y al parecer tenía que hacer todos los trabajos del lugar, incluyendo el tener que barrer, el ordenar los estantes y atender en la caja de la tienda, y eso último estaba haciendo en el momento que entré, estaba junto a la caja registradora, y tenía un pequeño televisor encendido junto a él.
- "Vean si hay alguna cosa que les guste" – les dije a mis pokemons, ellos asintieron con la cabeza y se pusieron a recorrer la tienda
Yo me acerqué a la zona de las bebidas, debía llenar mi termo con agua, ya me quedaba muy poca y debía tener lo suficiente para poder llegar al menos a Jubilife City. Tomé una botella de jugo de naranja, otra de piña y una botella de agua. En mi mochila aún quedaban suficientes barras de cereal para los tres, así que no era necesario comprar comida.
Fui a la fila de la caja, delante de mí había 4 personas más, solo uno de ellos, el segundo en la fila, parecía un entrenador, los otros tres parecían ser habitantes del pueblo. De reojo vi que mis pokemons seguían viendo en los estantes de la tienda. Por un momento solo podía oír al cajero pasando los productos por el lector de códigos y el sonido de la televisión encendida, desde mi perspectiva en la fila no podía ver la pantalla, pero podía oír lo que estaba ahí, oía una voz femenina y monótona, podía suponer que era una reportera y era un despacho en vivo de un noticiero, no podía oírlo todo porque me encontraba lejos del televisor, pero a cada cliente que se retiraba podía oír mejor.
"cazadoras… quinto ataque en menos de una semana… un desdichado entrenador… sus cuatro jóvenes pokemons… testimonio abrumador… recibirá toda la ayuda posible… extremar precaución con sus pokemons… evitar ir por lugares alejados sin compañía… ante cualquier información concurrir a cualquier Estación de Policía, estaremos atentas a cualquier información junto al resto de las oficiales Jenny de la zona"
Llegué al frente de la fila justo en el momento que el despacho estaba terminando y mis pokemons volvieron con lo que eligieron de la tienda, Marie volvió con una bolsa que tenía unas pocas bayas Leppa, mientras que Lyo volvió con una barra de chocolate blanco.
"El clima para el resto del día estará despejado, con una fresca temperatura en Jubilife City y sus alrededores, para mañana se espera un día nublado pero con agradable temperatura. Con eso terminamos nuestra entrega de noticias. Regresaremos esta noche con más información."
- "Muchas gracias por tu compra" – exclamó el dependiente antes que saliéramos
- "Ten un buen día, adiós"
Con esas compras nos sentimos más listos para salir del pueblo, así que rápidamente enfilamos hacia la salida sur que nos dirigiría a la Ruta 204.
Después de esa parada que hicimos en la Floaroma Town continuamos caminando de manera constante con la intención de llegar lo más pronto posible a Jubilife City, pero pensaba que tardaría al menos un par de días en llegar, aunque eso no era un problema para mí ni mis pokemons.
Ocurrió que cuando ya sentía que quedaba poco para poder llegar a Jubilife City decidí detenerme, pensé que no podría dormir en la misma ciudad, aún no podía pasar la noche en el Centro Pokemon si no era registrado antes, y siempre había oído el concepto de que Jubilife City era una ciudad sumamente visitada, por lo que sus hoteles estarían repletos, y aunque no lo estuvieran sabía que los precios serían muy altos para un entrenador, así que decidí pasar la noche acampando una noche extra junto a mis pokemons.
Luego de haber encendido la fogata y sacar más barras de cereal para mí y mis pokemons decidí tomar la cámara para recordar otro momento más, Marie estaba cerca de la fogata, comiendo una de las pocas bayas Leppa que le quedaba, mientras que Lyo acababa de comerse otro trozo más de chocolate y sus labios estaban manchados con algo de ese chocolate derretido. Al encender la cámara vi que Marie realmente se había divertido usando la cámara; había muchas fotos de ella misma en la memoria. Preparé la cámara y les tomé una fotografía a ambos. A Gardenia le encantarían esas fotos.
Muy temprano en la mañana llegamos a Jubilife City, apenas amaneció me levanté junto a mis pokemons y nos dirigimos a la entrada a la ciudad. Al ser temprano no había mucha gente en las calles, pero todos ellos iban de prisa, suponía que nadie me iba a responder al decir que todos irían muy apurados a donde tenían que ir. Jubilife City estaba considerada como la ciudad más grande de Sinnoh, y al momento de llegar lo pude confirmar; había muchos edificios muy altos, y mucho más altos que los que había en Eterna City, mi ciudad. Muchos de esos edificios eran tiendas donde vendían cantidades enormes de aparatos tecnológicos, siendo el más cotizado por todos el Poke-Watch, un reloj de pulsera que tenía muchas distintas características y cualidades. Era un aparato que era bastante querido por los entrenadores, aunque aún a mí no me llamaba la atención tener uno.
No había mucho que hacer en esa ciudad, así que rápidamente nos dirigimos a la salida sur de la ciudad, luego de eso solo quedaría la Ruta 202 y después llegaría a Sandgem Town. Era algo extraño, pero mientras sentía que más cerca estábamos de Sandgem Town más rápido quería llegar.
Tardamos una hora o una hora y media en llegar al otro extremo de la ciudad, me sentía tranquilo caminando por esas calles, aunque caminaba de manera veloz junto a Marie y Lyo, pero de repente:
- "¡DETENTE AHÍ!"
Sentí una mano tocando mi hombro que me erizó los cabellos y me dio una inmediata sensación de miedo. Volteé lentamente, Marie y Lyo dieron un salto hacia atrás y los vi ponerse en posición de ataque, en ese momento oí un gruñido a mis espaldas.
Al momento de voltear completamente respiré algo más aliviado, pero sólo un poco, no estaba haciendo nada malo, pero no podía evitar sentirme nervioso. Detrás de mí había una Oficial Jenny, junto a ella había un Growlithe, él estaba gruñendo en dirección a mis pokemons.
- "Buenos días" – le dije a la Oficial con algo de timidez
- "Buenos días, niño" – me dijo sacando la mano de mi hombro
- "¿Ocurre algo?" – le pregunté – "Voy en dirección a Sandgem Town para obtener a mi pokemon inicial y ser registrado como un entrenador pokemon nuevo"
- "¿Ah, sí?" – con la mano le hizo un gesto a su Growlithe para que dejara de estar en posición de ataque y se sentara sobre sus patas traseras junto a ella. Entonces señaló a mis pokemons, yo también debí hacerles un gesto para que se tranquilizaran – "Y si vas a buscar a tu primer pokemon ¿De quién son estos pokemons?"
Obviamente era más alta que yo, era una chica que debía tener entre 20 a 25 años, su cabello azul estaba cubierto por una gorra de un azul más oscuro, su uniforme era del mismo color que la gorra, y a la altura de su cintura tenía un pequeño bolso oscuro sujeto a su hombro. Se encontraba mirando a mis dos pokemons.
- "Son míos" – le respondí rápidamente – "acabo de decir pokemon inicial, no dije primer pokemon"
Me miró con algo de extrañeza, así que continué.
- "Sé que es raro que alguien como yo, recién habiendo cumplido 10 años hace pocos días, tenga ya dos pokemons antes de su pokemon inicial, pero así es"
Oyó todo eso con esa extrañeza, entonces miró a mis pokemons.
- "¿Lo que dice este niño es verdad?" – les preguntó
Ambos inmediatamente se acercaron a mí y me abrazaron con algo de susto, entonces ambos asintieron. La Oficial Jenny rió al ver esa escena.
- "Está bien, niño, te creo" – me dijo –" pero ten cuidado en tu viaje a Sandgem Town, ha habido robos de pokemons a varios entrenadores en estos días"
Eso me hizo acordar a la noticia que escuché en la tienda a la que pasé en Floaroma Town, había escuchado algunas palabras pero no había logrado entender la noticia completa porque me encontraba lejos en la fila.
- "Creo haber oído algo de eso el otro día que estuve en Floaroma Town, pero no oí mucho"
- "Ten cuidado" – respondió – "en este último tiempo se ha reportado un considerable aumento de robos de pokemons a los entrenadores, al parecer hay dos cazadoras por el lugar, hemos estado intentando dar con el paradero de ellas, pero aún sin éxito"
Sentí que mis pokemons se aferraron más fuerte de mí al momento que oyeron eso, pero Jenny siguió hablando.
- "Ante cualquier cosa recuerda enviarnos una llamada, estaremos alerta ante cualquier avance"
- "De acuerdo… muchas gracias" – nos estrechamos la mano y ella se retiró por la calle en dirección opuesta junto a su Growlithe
Continuamos caminando en dirección a la salida de la ciudad, mis pokemons lucían algo más temerosos que antes, pero continuaron caminando junto a mí, aunque con franqueza, yo también acababa de atemorizarme un poco; no me imaginaba viviendo sin mis dos queridos pokemons por culpa de dos malvadas cazadoras.
La ruta 202 era el último tramo que había antes de llegar a Sandgem Town, y como era el último tramo sentí que se convirtió en el más largo de todos a pesar de ser éste el que lucía como el más sencillo, simplemente era una caminata de entre medio día a un día, incluyendo de nuevo pasar la noche acampando junto a mis pokemons. En esta ruta nuevamente se veía la abundancia de Starlys volando en los aires o posados en las ramas, o alguno que otro Bidoof en la lejanía. De vez en cuando veíamos algún Shinx en la lejanía, indirectamente recordaba al Shinx de mi madre. Me preguntaba si es que convirtió mi habitación en su habitación, quizás estaría durmiendo sobre mi cama o sobre la de Marie.
Nos detuvimos en el momento que el sol se escondió completamente detrás de una de las colinas al oeste y la visibilidad se había reducido completamente, era el momento de preparar el campamento para esa noche.
Las barras de cereal ya se estaban acabando, solo quedaban tres, por lo que solo pude dejar una para cada uno, a Marie solo le quedaban dos de sus bayas Leppa, y a Lyo solo le quedaban cuatro cuadros de su chocolate blanco. Esa noche fue especialmente fría, así que tuvimos que colocarnos los tres cubiertos con mi bolsa de dormir abierta a modo de manta. Yo me quedé en el medio, Marie se quedó bajo la bolsa de dormir sobre mi brazo izquierdo, Lyo sobre el derecho. Mis pokemons estaban tiritando. Lamenté no tener ropas abrigadoras para ellos, así que simplemente intenté mantenerlos cerca de mí para que nos mantuviéramos con una temperatura cálida bajo la bolsa de dormir, ahora convertida en manta. La fogata también nos lograba calentar nuestros rostros, así que lográbamos tener una temperatura decente entre los tres. De vez en cuando mis pokemons apoyaban sus cabezas contra mi pecho e intentaban dormir, pero ninguno de los tres tenía sueño. Recordé entonces otro de los regalos de Gardenia, así que lo tomé de la mochila. Quizás mostrándole las imágenes del libro podría lograr que conciliáramos el sueño.
- "Miren" – les mostré a ambos el libro – "éste también es un regalo de Gardenia. Es un libro con mucha información sobre algunos pokemons, regiones y más datos."
Ellos miraron con interés el libro, sobre todo las ilustraciones que salían, así que continué hojeándolo para mostrarles algunos datos más. Busqué primero la información de los Riolus, Lyo miraba atentamente lo que iba a mostrar, tardé un rato para encontrar la página que buscaba, pero logré encontrarla. Sobre todo Lyo miró con interés la página que acababa de encontrar. En la parte superior de la página decía Riolu en letras grandes, y bajo eso salía la imagen a color de uno, donde estaba en una posición en la que parecía que estaba dando un golpe hacia delante, era idéntico a Lyo, aún no había cosas que los diferenciara.
- "Riolu, el Pokémon de emanación" – comencé a leer – "Riolu tiene el poder de ver y entender emociones como felicidad, ira y las ondas del aura."
Miré a Lyo, quien estaba sonriendo con esa descripción que acababa de leer.
- "¿Es eso cierto?" – le pregunté con una sonrisa
Él levantó sus manos y las movió ligeramente, igual que su cabeza, como queriendo decir "Puede ser"
- "Y eso no es todo" – le dije – "si es que entrenas y te conviertes en un pokemon fuerte podrás evolucionar a este pokemon"
Volteé la página que estábamos viendo, y arriba, con letras grandes decía "Lucario", y bajo el nombre salía la imagen de este pokemon, en la imagen se encontraba de pie, mirando ligeramente hacia el lado. Obviamente era más alto que Riolu, y en vez de dos sensores de auras había 4 en su cabeza, Lyo miraba feliz la imagen, parecía que quería convertirse en un Lucario. Me alegraba que se viera tan feliz al mostrarle esa imagen.
Entonces sentí que Marie me comenzaba a tocar mi hombro.
- "¡Treeeecko!" – exclamó, y cuando volteé a verla ella se estaba apuntando a si misma
- "Está bien, veremos información de ti" – le dije riendo – "pero ten paciencia"
Entonces me puse a hojear el libro hasta lograr encontrar la información de los Treeckos. En la parte superior de la página decía Treecko en letras grandes, y bajo eso un Treecko de pie y junto a un árbol, era muy parecido a Marie, solo que el de la foto no tenía una flor sujeta con su boca.
- "Treecko, el Pokémon gecko" – comencé leyendo lo que decía bajo la foto – "Treecko es capaz de trepar paredes verticales lisas y usar su gruesa cola para atacar a sus oponentes. Como Treecko construye sus nidos en grandes árboles, se dice que esos árboles tendrán una vida muy larga."
- "¡Treeeee…!" – Marie lucía muy impresionada ante esa descripción que acababa de hacer, la vi sonreír mientras decía esta descripción
- "Y eso no es todo" – le dije – "al igual que Lyo, si es que entrenas mucho evolucionarás en un pokemon más grande y más fuerte"
Le señalé a la página de la derecha de la que estábamos viendo, donde decía con letras grandes "Grovyle", y bajo el nombre salía la imagen de este pokemon, se encontraba en el momento que parecía dar un salto, obviamente éste lucía más alto que Marie, y el verde de su cuerpo era más oscuro, y tres hojas salían de cada una de sus muñecas, dos más de su espalda, que reemplazaban su cola, y una hoja mucho más grande que salía de la parte superior de la cabeza. Fue ahí que Marie cambió su cara y dejó de sonreír, solo miró con algo de seriedad esa imagen, sólo que no logré advertirlo en el momento.
- "Y si entrenas mucho más y te haces muy fuerte te convertirás en ésta…"
Volteé la página para ver a la tercera evolución de un Treecko. Sobre la página decía con grandes letras "Sceptile", y abajo salía la imagen de este pokemon, aún más grande que un Treecko, solo que no pude leer el resto de la descripción, pues Marie cerró el libro con mucha fuerza en mis manos y se escondió bajo la manta. Miré con mucha sorpresa la reacción que Marie acababa de tener, levanté la bolsa de dormir para descubrir a Marie, ella estaba en una posición fetal contra el suelo, y la veía temblar muy asustada.
- "¡Treeeeee… tree…cko!" – por como decía eso parecía que estaba muy asustada y casi parecía sollozar, si habría habido más luz quizás habría visto si sus ojos tenían lágrimas, y me pareció algo poco pertinente sacar la linterna de mi mochila para revisar
Me levanté del piso y me coloqué frente a ella y la levanté
- "Marie… Marie… Tranquila, tranquila por favor" – le dije mientras se encontraba con los ojos cubiertos con sus manos – "Por favor, tranquila, verás que habrá una solución para esto… Solo mantente tranquila"
Marie permaneció en ese estado unos minutos, yo intentaba hablarle con calma, pero me preocupaba verla con esa extraña reacción, Lyo también se había levantado y se encontraba junto a nosotros, él estaba acariciando la espalda de Marie con su palma, yo la acerqué más a mí y la abracé. Los sollozos continuaron unos momentos, pero comenzaron a disminuir luego de un par de minutos. Fue recién ahí que se quitó las manos de sus ojos y nos miró a ambos. La notaba igual algo triste pero se encontraba mejor que antes. La dejé junto al fuego para que se tranquilizara, justo después de haberle dado un besito en su cara al ver que estaba mejor y haberle devuelto su flor, que se cayó de su boca y estaba junto a la bolsa de dormir. Lyo se acercó a la mochila y tomó los últimos cuadritos de chocolate blanco que le quedaban y se los ofreció a Marie, ella los aceptó con una sonrisa, yo también sonreí al ver esa acción de mi pokemon menor; realmente veía a Marie como a su hermana. Hubo un momento de silencio entre nosotros. Lyo se había vuelto a cubrir con la bolsa de dormir, Marie permaneció un momento mirando la fogata, yo volví a tomar el libro, tenía que encontrar algo de información que a Marie podría interesarle en caso que no quisiera evolucionar.
Este libro tenía información de casi todo, parecía difícil pensar en alguna información que no apareciera, incluso había visto que había una sección que hablaba de los líderes de gimnasio de Sinnoh. Reí suavemente al encontrar la página que hablaba de Gardenia, aparecía un poco de información de ella, la edad que tenía y los pokemons que tenía, me reí al darme cuenta que yo sabía mucho más de ella que lo que salía en este libro, pero eso no era lo que estaba buscando, sino que seguí buscando la información que le necesitaba mostrar a Marie.
- "Aquí está" – murmuré, dando un golpe a la página con el dedo, y con esa información a mano es que me acerqué a mi Treecko
Marie parecía que estaba meditando junto al fuego, miraba la flama atentamente con sus ojos amarillos completamente abiertos.
- "Marie" – le dije
Ella levantó la vista de la fogata y me miró.
- "¿Tree…?"
- "Necesito saber esto con franqueza… ¿No quieres evolucionar, verdad?"
Miró nuevamente al fuego, con algo de vergüenza, y asintió lentamente con la cabeza.
- "No pienses que eso me enoja" – le dije esbozando una sonrisa – "tú sabes que yo te querré de cualquier manera. Si no quieres evolucionar lo podré entender muy bien. La evolución es algo natural en el mundo pokemon, pero hay una manera de evitar que evoluciones si es que no quieres"
Acerqué el libro hacia ella y le mostré la página que acababa de encontrar, en la página predominaba la imagen de una piedra, de color grisáceo y no demasiado grande.
- "Esta piedra, si es que la mantienes siempre contigo, evitará que evoluciones" – le aclaré – "ésta es una piedraeterna"
Marie miró con atención esa página que le estaba mostrando, sus ojos estaban muy enfocados en la imagen de esa piedra.
- "¿Te interesa que consiga una piedra eterna para ti?" – le pregunté directamente – "recuerda que no me molestaré ante lo que decidas"
Marie dudó un momento, durante unos momentos me miraba a mí, luego a la página del libro y luego a la fogata, pero finalmente me miró con firmeza a mí y asintió tímidamente con la cabeza.
- "Está bien, Marie, conseguiré una piedra eterna para ti si eso es lo que deseas, te lo prometo"
Y le acaricié la cabeza nuevamente.
Volví a donde estaba Lyo, él estaba cómodamente sentado, cubierto por la bolsa de dormir, él la levantó un poco para dejar que me cubriera también.
- "Gracias" – le dije, y me senté para cubrirme también con la bolsa de dormir
De pronto sentimos un ruido proveniente desde lejos, Marie fue la primera en percibirlo, pues giró la cabeza directamente al camino de dónde veníamos, luego de eso fue Lyo, quien giró la cabeza hacia allá, estiró una de sus palmas, al mismo tiempo que los sensores de auras que tenía en los lados de su cabeza se levantaron. Marie se acercó a nosotros y se puso en posición de ataque en dirección hacia donde se oía ese sonido, que cada vez se oía más fuerte, Lyo también se quitó la bolsa de dormir con la que estaba cubierto y se puso de pie, también en posición de ataque.
Lentamente vimos como es que también comenzó a aparecer una luz desde el camino, después de eso el sonido aumentaba, me sentía algo atemorizado, sobre todo si es que recordaba la historia que la oficial Jenny me había contado esa misma mañana. ¿Serían esas las cazadoras de las que había hablado ella? Fue lentamente que logré identificar el sonido como un motor que se acercaba a nosotros, y la luz como la del vehículo que se acercaba a nosotros. Respiré con mucha más calma cuando vimos que una Oficial Jenny se acercaba conduciendo una motocicleta hacia nosotros. Mis pokemons también se calmaron y se acercaron a mí, al mismo tiempo que la oficial detenía su motocicleta y se bajaba, acercándose a nosotros. Todas las oficiales eran iguales, salvo por alguna diferencia minúscula, por lo que no pude afirmar bien si es que esta oficial era la misma con la que había hablado en la mañana
- "¡Vaya, pero si es el mismo niño de esta mañana!" – fue lo primero que dijo al acercarse a nosotros, confirmando de esa forma que si era la misma – "aún no llegas a Sandgem Town"
- "¿Eso cree?" – respondí con una sonrisa
- "Recuerda que no estás en un lugar seguro por ahora, esta tarde recibimos un reporte de otro ataque de las dos cazadoras a otro entrenador en las cercanías y hemos estado patrullando de manera constante estos lugares. ¿Quieres que te lleve hasta Sandgem Town? Ahí podrías sentirte más seguro"
- "Está bien" – respondí de inmediato, francamente cada vez que recordaba eso me sentía más atemorizado, lo mismo que mis pokemons
- "Muy bien" – respondió ella – "entonces vamos a la motocicleta, pero apaga la fogata primero"
Asentí con la cabeza, así que tomé mi mochila y saqué mi termo, aún estaba medio lleno, y vertí el contenido sobre el fuego, el cual se extinguió rápidamente. Al voltear vi que Jenny ya se había vuelto a subir a la moto.
- "Súbete detrás de mí" – indicó – "tus pokemons pueden ir en el sidecar"
El sidecar era el pequeño vehículo acoplado al lado derecho de la motocicleta, donde podía ir otro pasajero más, pero mis pokemons, al ser más pequeños que yo, podían ir juntos ahí, y como los tres no cabríamos juntos es que Jenny me indicó que fuera con ella.
- "¿Y cómo es que están ocurriendo estos ataques?" – le pregunté en un momento del viaje a la Oficial Jenny
- "Es ya un problema" – me dijo – "éste siempre había sido considerado un sector tranquilo, pero de pronto comenzaron a oírse reportes de ataques de dos cazadoras pokemons. Para que quede claro, un cazador no es alguien que ocupa algún arma letal contra algún pokemon, sino que un cazador es un sujeto contratado por alguien para que capture de cualquier manera a un pokemon. Por lo general siempre son atacados entrenadores con pokemons poco usuales."
Volteó para ver a mis pokemons, y se cercioró que estaban durmiendo en el sidecar para continuar explicando.
- "Y debes tener cuidado con tus dos pokemons. Los Treeckos no son de Sinnoh, por lo que sería un buen botín para un cazador, en cuanto a tu Riolu, mucho más cuidado aún, los Riolus son extremadamente raros y algunos cazadores podrían obtener una enorme ganancia si es que logran capturar alguno"
Para ese momento nos encontrábamos viajando a una velocidad considerable, Jenny manejaba la motocicleta con mucha seguridad, mis dos pokemons iban durmiendo, mientras que yo me mantenía firme a Jenny para evitar caerme.
- "Nos encontramos bajo la pista de alguna posible guarida o escondite de estas cazadoras, sabemos ya que solamente son dos, así que afortunadamente no es un grupo grande el que está dedicado a esto, en las declaraciones de las víctimas de estos ataques siempre describían a dos mujeres jóvenes, vestidas con un tipo de abrigo color gris y con varios pokemons, lamentablemente aún no las logramos identificar ni hemos podido encontrar el escondite donde tendrán cautivos a los pokemons capturados"
- "¿Hace cuanto tiempo que esto comenzó?" – fue que le pregunté
- "Creo que el primer reporte fue emitido hace más o menos un mes" – respondió – "pero desde hace unas dos semanas es que los casos aumentaron demasiado, las medidas que hemos tenido que tomar fueron patrullar con más frecuencia por Jubilife City y las rutas que están alrededor de la ciudad. Lamento si te sentiste incómodo esta mañana luego de haberte detenido, pero es parte del procedimiento que tenemos que hacer ahora. Personalmente es un patrullaje agotador, en la mañana podrías verme en la estación de policía de Jubilife City y esa misma noche en la de Sandgem Town, o viceversa"
De pronto la motocicleta se detuvo.
- "Muy bien, hemos llegado" – dijo
Miré algo confundido alrededor, no me había dado cuenta que ya nos encontrábamos dentro de Sandgem Town y que Jenny había detenido la moto junto al lado del Centro Pokemon de la ciudad.
(... continuará)
