CAPíTULO 14: DÍAS DE VINO Y ROSAS (I)

- El paciente de la 315 ha tenido un mal día con la quimio. He venido tan pronto como he podido, ¿Qué pasa? – preguntó Wilson entrando en mi oficina.

- Nada irreparable. House no vendrá hasta principios de año – le anuncié con expresión asustada.

- ¿Ha vuelto a la vicodina? – preguntó James con gesto aún más aterrorizado.

- No…Al parecer, tu amigo, el psiquiatra, ha conseguido lo impensable. Lleva metódicamente el tratamiento y las sesiones de terapia – ni yo misma me lo creía cuando se lo contaba.

- ¿Y cuál es el problema? – preguntó mi colega sin acabar de entender del todo mi intranquilidad.

- Kaneti le dará el alta en un mes, tal y como estaba previsto, pero han decidido que pase todo Diciembre en Lexington, con su madre.

- ¡¡¡Guau!!! – exclamó el oncólogo.

- Sí, eso dije yo…¡¡¡Y pensar que tuve que drogarle para que fuera al funeral de su padre!!!.

- Sí, y yo no te he contado el viajecito que me dio…- apuntó con una sonrisa divertida – Supongo que tu problema es contener a la camada de lobos antes de que se devoren.

- Hablaré con Chase, pero no me vendría mal una ayuda exterior.

- No te preocupes, no me supone demasiado esfuerzo. Las paredes oyen y yo también…

[…]

- Le toca – dijo el aspirante a Rojas Marcos (1) mientras rellenaba un vaso con agua – Quiero que se extienda, Greg y quiero que todos escuchen atentos. La sesión de hoy será más larga de lo habitual.

- ¿No po…pod..podemos ir a jugar al balón…baloncesto? – dijo Nelly, una de las damnificadas del Katrina que no levantaba cabeza desde que el Banco le arruinó para pagar una casa que ni siquiera existía.

- Podrás hacerlo por la tarde, Nelly – dijo el director de orquesta, acercándose a la muchacha y captando su atención – Greg nos va a contar una historia de amor, ¿verdad, doctor House?

- Sí, de amor y de sombra, como el libro de Allende.(2) Pido la paz y la palabra.

- Con estilo, a lo Blas de Otero (3), es toda suya.

[…]

Wilson se fue y, como siempre, me dejó más tranquila. Aunque no podía parar de pensar, ¿Sería posible recuperar al hombre que conocí en Baltimore?. Sagaz, agudo, divertido y apasionado. Así era Greg House. Así lo recordaba. Sin pararme un segundo, inicié sesión en el MAC, abrí el editor de textos y escribí. Yo también necesitaba terapia, pero esta era una parte de mi vida que no había contado a nadie. Que no podía contar.

§[FLASHBACK: "Después de aquella noche no nos escondimos, tampoco es que anunciáramos un noviazgo oficial ni creo que ninguno de los amigos comunes lo esperara. Lo daban por supuesto. Como algo inevitable. Algo que simplemente tenía que pasar

- ¿Cómo es? – preguntó Heather de buenas a primeras sin venir a cuento una de pocas noches en que nos quedamos juntas para estudiar.

- Ya lo sabes, le has visto en pijama en Boston, cuando le invité a casa el año pasado. Alto, delgado, atlético, ojos azules.

- ¡¡¡Lisa!!! – gritó mi hermana con un gesto de fastidio – No me refiero a eso, sino a lo otro…¿Qué nota le pones del uno al diez?

- ¿Qué te importa? – refunfuñé defendiendo mi privacidad.

- Yo te cuento todo sobre mis apaños, no es justo que tú… - protestó Heather.

- Tú me lo cuentas y el equipo de rugby también – acusé falsamente para enfadarla.

- Son rumores. Sólo he salido con dos de esos tipos y no creo que tengan queja – aclaró dolida.

- Bueno, pues si te sirve de consuelo, yo tampoco tengo motivos para reclamar – dije mientras le guiñaba un ojo.

- No sé si creerte, no tienes con quien comparar – recordó, tirando a dar

- ¡¡¡Ocho y medio!!! – canté defendiendo mi estatus.

- ¡¡¡Vaya, vaya!!!. La pequeña Lisa no sólo estudia…¡¡¡También trabaja!!!

- En jornada intensiva – puntualicé poniendo cara de estar satisfecha con mi partenaire.

- Hablando de jornada intensiva, ¿Dónde está ahora?

- Tiene guardia en el Hospital

- ¿Otra vez? . Más le vale que te invite al baile de primavera en Mayo, si no se las verá conmigo.

- No nos gustan esas cosas, y lo sabes. – dije intentando poner los puntos sobre las íes.

- Pero a mí sí…Quiero veros bailar y emborracharos juntos. Es la prueba de fuego para toda pareja que se precie.

- Greg está más que harto de esas pachangas y yo ya estuve el año pasado. Me bastó y me sobró.

Heather no insistió. Lo que no le dije es que Greg y yo nos iríamos en Febrero, aprovechando la semana blanca, a pasar unos días a una casa de campo que tenían los padres de una compañera de clase con la que hice muy buenas migas. Beatrice McLean me veía tan enamorada que, aprovechando que su familia había viajado a Europa y disponía por completo de la vivienda, me la ofreció a condición de proporcionarle la coartada perfecta. Ella iría con su chico a California, y nosotros le vaciaríamos la nevera a la señora McLean. Así podría alardear de lo bien que se alimentaba su hija".]§

- ¿Se fue con su novia a un lugar apartado? – preguntó Kaneti algo desconcertado.

- No tema, no me volví un mentecato de pastel – dije por si las moscas.

- ¿Y entonces? – el terapeuta insistía en pedir explicaciones, mientras el silencio invadía la habitación. Los locos parecían hipnotizados por el relato. Ni que fuera Corín Tellado (4).

- Necesitaba saber si la quería de verdad – dije francamente - . Necesitaba quererla lejos de allí.

- Planeaba algo – concluyó Kaneti.

§[FLASHBACK: "Siete son los pecados capitales, siete las virtudes cardinales, los gatos tienen siete vidas y yo tenía exactamente una semana para cambiar el curso de la mía. Para hacerme valer y dejar claro que ella no era para mí una aventura más.

Llegamos al lugar, un sitio perdido en un pueblo de nombre impronunciable, después de toda una suerte de combinaciones. Un lugareño nos dejó en nuestra casita de chocolate.

- ¿Y cuándo viene Beatrice? – preguntó el hombre.

- Llega a última hora, le daré saludos de su parte – dijo Lisa amablemente.

- Muy bien, muchas gracias, señorita. – dijo el tipo igual de cordial, y mirándome a mí, mientras se tocaba su visera a modo de despedida, murmuró – Los hay con suerte.

Entramos partiéndonos de risa. Era una cabañita que recordaba a la de Blancanieves, de una sola planta, pero bastante más grande. Bien provista. El gran salón, que comunicaba por un lateral con una cocina de época, estaba presidido por una chimenea que lucía impecable con leña para dar y regalar. A los lados de la estancia varias puertas. Tres dormitorios. Uno principal, que ocupaba el matrimonio, y otros dos más reducidos. Mención aparte merecía el aseo, enorme, con una imponente bañera que permitía imaginarse muchas cosas.

- Creo que no nos vamos a aburrir – aseguré convencido.

- Puedes apostarlo – me secundó mi pecosa.

- ¿Quién es Beatrice? – pregunté algo confuso.

- ¡Qué melón tienes! – me regañó Lisa mientras deshacíamos las maletas –, ya te lo conté. Es mi amiga de la facultad, sus padres son los dueños de esta choza.

- ¡Caray! – exclamé mientras rascaba mi cabeza y confesaba algo frustrado -Lo siento, no me suena el nombre – .¡¡¡Mal íbamos!!!. ¡¡¡ Pretendía conocer a mi conquista en los más ínfimos detalles y ni siquiera sabía cómo se llamaba su mejor amiga!!!.

- Es BigMac – precisó Lisa -. ¡¡¡Arrea!!!.¿La gordita BigMac le había dejado la casa?. Estaba resuelto a no hacer más juegos de palabras con el patronímico de las personas.Y menos con su peso.

- Habrá que cambiarle el alias. A partir de ahora es tu ángel de la guarda – resolví mientras una sonrisa pintaba mis labios.

- Y el tuyo – se apresuró a corregirme."]§

[…]

(1) Psiquiatra español de prestigio internacional

(2) Segundo libro de la escritora chilena.

(3) Poema de Blas de Otero, escritor español

(4) Escritora española especializada en la novela romántica.