Candy.

Disfrutaba tanto de las llamadas de Terry.

Podía cerrar los ojos e imaginarlo a mi lado, tumbado con el rostro hacia el techo y con una respiración apacible.

-Hola amor. ¿Sabes? Extrañaba tu voz

-Princesa, también te extraño

-Muero por verte

-No, no te mueras. Soy muy joven para convertirme en viudo reímos.

Podíamos platicar sobre todo los temas existentes en un noviazgo. Del deseo de estar juntos, los recuerdos de cuando lo estuvimos y hasta de mi cobardía. Pero había un tema intocable por mucho que yo quisiera introducirlo sutilmente, él desviaba la conversación… -Entonces… la empresa de tu papá está pasando graves aprietos…

-Amor, sé que no es desconocido el tema para ti ya que tu mamá y hermanas tienen mucho acercamiento con George…

-Lo mencioné porque tú me preocupas

-Estoy bien. Te ruego que no volvamos a hablar de este tema…

¿Cómo podía decirle que deseaba ayudarle si no me permitía acercar y conocer la problemática?

Mark también tenía sus reservas y aunque nos comunicábamos por mensajes de texto y se abría un poco más que Terry, añadiendo que muchas intensiones se desviaban por la limitante del texto.

Pero la comunicación con los hermanos Grandcheser no eran las únicas que provenían de América. De manera insistente mi madre había iniciado una relación y aunque papá se mantenía a discreción yo podía notar su disgusto en la temática de mamá. –Me encantaría poder ayudarle, mamá, pero comprende que mi sociedad con papá no me permite asociarme con George

-No puedes "hacernos" esto, Candy… sabes que la empresa está pasando por un mal momento y en verdad necesitamos de tu ayuda

-¿George sabe que me estás solicitando ayuda?

-Sabe que me siento desesperada…

- Mamá, George no sabe que estás recurriendo a mí ¿Cierto?

-No. Él no lo sabe

-¿Por qué no le dices que él me llame? Puedo hablar de negocios con él

-Su orgullo no le permite recurrir a ti o a tu padre. Su amistad con Richard es demasiado fuerte, como si fueran hermanos.

-Mamá, ¿Cuánto es lo que necesitan?

-Hija, lamento mucho recurrir a ti por esto…

-Está bien, no te preocupes, pero sabes que debo hablarlo con papá.

Esto se complicaba.

Sin la presencia de los Granchester en mi vida, la comunicación y confianza con papá fluía sin problemas. Ahora sentía que no sabía por dónde comenzar o cómo introducir el tema en la plática que nuestras conversaciones se convertían en silencios prolongados e incómodos.

-Mamá me ha pedido apoyar a George

-Me alegra que tu madre y tú tengan un tema de conversación – Respondió sarcásticamente sin perder su tono cariñoso conmigo

-Papá, te lo ruego –En otro momento habría sido presa de su sarcasmo pero ahora tenía un interés genuino en meter el tema de la empresa de Grandchester

-Candy, esto es una prueba para Richard, George y su nueva socia, la señorita Marlow. Si ellos no logran resolver sus asuntos ¿Cómo pretenden cuidar los recursos de los demás?

-Sé que algunos de sus clientes se han puesto en contacto contigo

-Así es…

-¿Tomarás sus solicitudes?

-No has probado tus alimentos –Desvió la conversación

-Papá

-Candy

-Te lo suplico

-¿Qué me suplicas, hija? No te hace falta nada. Has aprendido mucho y sé que sabrás mantenerte al margen de esto.

-Mamá me ha pedido ayuda

-Ayuda o inversión

No había meditado en ello y papá tenía razón. Terry no quería siquiera tocar el tema, Mark hablaba más de su preocupación por la empresa aquí en Londres, Mamá en que tenía temor de perder la vida cómoda y sin restricciones que George le daba… papá me había colocado en el plano del que nunca debo descender… el plano empresarial. –Ayuda

-Extiéndele un cheque, yo te cooperaré con el 50%

-No se trata de eso. Lo sabes bien.

-Richard, George y su nueva socia pueden solicitar un préstamo a la banca. Siempre hay alternativas pero según entiendo tu madre se ha acercado a ti rogando tu ayuda, ayuda que los Grandchester no han solicitado, George no ha solicitado y Marlow no cree necesitar… lo que ellos deben hacer es lograr que su empresa siga unida. Sus clientes no saben a quién hacer caso, dos de ellos se mantienen firmes pero uno les ofrece más si cambian de empresa. Marlow quiere quedarse con los clientes ofreciéndoles otra alternativa

-¿Está dividiendo la empresa?

-Está acabando con la empresa. Piensa en quedarse con los clientes pero no con la empresa…

-Está jugando sucio – Mencioné enfadada

-Come, se enfriarán tus alimentos – Señaló con su tenedor – La empresa de Richard necesita una cabeza

-¿Eso lo resolvería todo?

-En gran parte. -Antes que mencionara por tercera vez que probara mis alimentos, me apuré a llevarme un gran bocado a la boca - ¿Cómo vas con tus estudios?

-Bien- Respondí con la boca llena – No te prometo la excelencia como mis hermanas pero sí acreditar todas las materias curriculares

-Deberías integrarte a algunas extracurriculares

-No, lo que quiero es regresar pronto a América

-¿Por ti? o ¿Por ese chico Grandchester?

-Por ambos.

-Deseo, de todo corazón, que puedan ser felices.

-Papá, tú que conoces a Richard, ¿Crees que se oponga a la relación de su hijo conmigo?

-No lo sé, hija, Richard ha cambiado mucho desde que le conocí.

-Papá, hay una chica que me preocupa…

-¿Alguna amiga tuya?

-No, sino que esté cerca de mi novio

-¿Y cuál es tu preocupación?

-Se trata de Susana Marlow, la nueva socia de Grandchester. De cierto modo ha presionado para que Terry se fije en ella y le ha ofrecido sus acciones a cambio de que él se comprometa con ella

-Ahora entiendo su afán por arruinar la empresa. Su padre tiene muchos recursos y le cumple todos sus caprichos.

-¿Conoces a su padre?

-Sí, de hecho llegó a compararse conmigo argumentando que en cierta forma somos iguales al mencionar que yo satisfago cada uno de tus caprichos.

-¿El señor Marlow me conoce?- pregunté con sorpresa, tal vez por eso Susana se portaba así de mal conmigo

-No, no te conoce. Sabe que tengo una hija que es mi todo, mi luz, mi princesa y eso nadie lo cambiará. Pero a diferencia de la hija de Marlow tú no eres caprichosa y yo no te compraría el amor de un hombre, sé que eres capaz de conquistar a quien tú desees.

-Te amo tanto, papá. Y sé que hablar de los Grandchester y del apoyo que solicita mamá no es fácil para ti.

-Quiero que te mantengas lejos de los problemas financieros de los Grandchester, y de los de tu madre. Richard es una persona con gran orgullo que no aceptará tu ayuda; George está en el mismo camino, por creer que puedan ser recursos económicos de mi parte

-Terry es igual, ni siquiera acepta el tema en nuestras conversaciones.

-Por el bien de su relación, no acepten problemas que no pertenezcan a la misma.

Terry

Escuchar el sonido habitual al finalizar la llamada con Candy, dolía cada vez más. Y aunque ella aseguraba que pronto regresaría a América, cada día era más desesperante la espera.

En verdad, teníamos qué cuidar cada centavo de la economía tanto familiar como empresarial; y por otra parte no podía alejarme de la empresa; así que la posibilidad de tomar el próximo vuelo a Londres no era una opción. El recién ganado tiempo al concluir la universidad lo estaba invirtiendo al por mayor en la empresa. La ayuda de Mark y la asesoría, en todo tiempo, por parte de George no bastaban para mantenerla y sostenerla ante las crisis que estábamos experimentando.

-Lo siento mucho, Señor Carson, debe existir alguna confusión en la información recibida por parte de la Señorita Marlow

-Le ruego que revise las nuevas cláusulas enviadas, ya que esto afecta nuestra relación… Asumía constantes compromisos y revisar las cláusulas que Susana se empeñaba en modificar resultaba más que desgastante, gran parte de mi tiempo me lo pasaba entre los abogados para poder revocar o negociar las nuevas políticas y normatividades que se le venían en mente para presionarme a responder a su seducción.

La empresa no era la única preocupación para mi padre a quién le rogábamos cada mañana permanecer en reposo por el tema de su salud. Existían otros aspectos que nos demandaban pronta atención. En la nueva normatividad, Susana en conjunto con el Consejo Administrativo determinaron nombrar un consejo Directivo el cual determinó, por el bien de la sociedad, no facturar a nombre de la empresa los servicios particulares lo cual comenzó a provocar crisis económicas en casa, debido a que todo el capital financiero de la familia Grandchester estaba invertido y conforme a ganancias se cubrían nuestros gustos y gastos- No, Eleonor

-Richard – Mamá intentó sonar tranquila, pero no lo lograba mucho – es necesario que retome mi vida laboral

-Me opongo, Eleonor. No quiero

-¿Por qué no, Richard? Ayudaría con los gastos más prontos de este hogar

-Creo que mamá tiene razón, papá. – Intervino Marck

-Porque quiero de ella lo más lejos posible a Robert Hattaway, no quiero ser su burla

-¡Papá! – Exclame –Mi madre es una dama – Dije con enfado defendiendo el orgullo de mi madre.

-Esto se está saliendo de control – Golpeó con su mano la cama y mamá se acercó a él con una clara muestra de preocupación

-Por favor, Richard, tómalo como una opción

-Pagaré las facturas vencidas, mamá. – Mencionó Mark sonriente.

Habían sido tantos momentos juntos que sabía que detrás de esa sonrisa existía un temor profundo.

Apreté la mandíbula y salí de la escena familiar. Conduje como un loco hasta la empresa donde aún encontré a George, haciendo exactamente lo que en casa mamá se proponía hacer, velar por la economía de su familia.

Lo miré tras las líneas de las persianas, la corbata desanudada, las mangas recogidas, el cabello despeinado y fumando un cigarrillo mientras discutía acaloradamente con alguien detrás de la línea.

-Venderé mi auto y el departamento

-Toma el siguiente consejo, Terrence, nadie pagará el precio por tu desesperación – Dijo John extendiéndome un cigarrillo

-No, gracias, no fumo

-Liberará un poco la tensión que sientes.

-Estoy que me lleva la mala suerte

-Esto es temporal, al menos tienes la oportunidad de conservar tu empleodijo con sarcasmo.

-¿A qué te refieres? – Tomé un cigarrillo de su mano que permaneció extendida frente a mí

-Susana ha mencionado en un posible despido

-Ella no puede tomarse tales atribuciones –Dije exasperado

-Puede

-No es la dueña

-Sé que es tu padre, pero él se ahorcó solo al poner a sus socios en igualdad

Me derrumbé en el sillón del almacén – Estoy desesperado. Las cosas en casa comienzan a ponerse mal. La salud de mi padre no mejora, mamá ha insinuado retomar su carrera y Marck tiene el peso de ambas empresas… Si Susana fuera hombre resolvería las cosas de otra manera

-Te está acorralando, amigo, necesitas ser más inteligente que ella.

Lo miré, en sus palabras estaba oculta la respuesta… Ser más inteligente que ella. Solamente conocía a una persona que podía llevar a Susana a los límites de perder la paciencia, Candice White.

Regresé a casa y corrí a la soledad de mi habitación.

Esperaba con ansiedad la hora intermedia entre nosotros

-Cariño – Toda la frustración y enojo se eliminaban de mi ser con escuchar su voz

-Hermoso mío – Dijo con amor – te echo tanto de menos.

Quería soltarle en una sola frase que necesitaba su ayuda, pero tantas veces que ella había intentado colar el tema y yo la había mantenido al límite no me daban la seguridad de decirle que necesitaba de su ayuda – Igual yo, amor. No existe hora en la que no piense en ti

-Tampoco logro concentrarme tanto en las horas clase, muero de aburrimiento

-Cada hora es una hora menos de estar separados, deberías mirarlo de esa manera

-por mí, viajaría en este momento.

-Me encantaría poder tenerte entre mis brazos, pero por el momento es mejor que hagas caso a tu padre y concluyas la universidad, yo te estaré esperando cuando sea momento de volver…

Dejé el móvil a un lado y llevé ambas manos sobre mi estómago, sintiendo mi respiración. La habitación estaba completamente oscura como mis pensamientos. No sabía cómo resolver la problemática; poco a poco se iban acumulando más y más problemas a los existentes y a pasos agigantados se esfumaban las posibles soluciones.

-¿Puedo pasar? – Preguntó Mark en voz baja interrumpiendo mis pensamientos

-Sí-Respondí encendiendo la lámpara que permanecía quieta en la mesa de noche

-Creí que ya te habías dormido

-No he podido dormir

-Pensé que era el único que no podía hacerlo…

-Recuerdo cuando éramos niños y lo único que nos preocupaba era jugar y comer

-Meternos en problemas

-¿En qué momento crecimos, Mark? ¿En qué momento nuestras vidas comenzaron a cambiar?

-También me hago las mismas preguntas, Terry – Se tumbó junto a mí en la cama – Al menos tú cuentas con el amor de Candy

Respiré llenando lo más posible mis pulmones. No quería que él se sintiera pésimo por haberse enamorado de mi novia – Sí y está lejos

-Lejos… - Repitió con nostalgia –Terry, necesito regresar a Londres.

-¿Tan pronto? Las cosas no serán las mismas con tu ausencia

-Las cosas, allá, marchan mal. He tomado del dinero que financia a la empresa y esto me deja en mal con Leagan, en lo que corresponde a cuatro meses…

-Marck! Necesito tiempo, solamente un poco más de tiempo…

-Le preguntaré a George si podemos transferir de los recursos de aquí para solventar los gastos de producción

-Eso sería muy bueno, pero dadas las circunstancias, es casi imposible

-Pensé en vender el departamento

-No lograremos cubrir casi nada con ese monto, en caso que puedan pagarte el valor completo, pero las personas suelen aprovecharse de las malas rachas de los demás

-Lo mismo me ha dicho John, que no me pagarán el precio y que por la desesperación puedo aceptar cualquier oferta que no nos beneficie en mucho… pero pienso en que nos puede ayudar a solventar algunos gastos aquí en casa

-La enfermedad de papá requiere un gran esfuerzo de nuestra parte, pero dudo mucho que le agrade que nos deshagamos de nuestras pertenencias para satisfacer las necesidades.

-Me siento atrapado, hermano.

-Es una gran prueba para ambos, pero si nos lo proponemos, Terry, podemos sacar ambas empresas adelante

-¿Cómo piensas pagar las boletas vencidas?

-Algo se me debe ocurrir – Se incorporó y me sonrió –No estamos tan perdidos

Me recargué sobre mis codos y le sonreí – Tienes razón. No estamos tan perdidos. Todo tiene una solución