¡Hola chicas!
Bueno, aqui traigo otro capi x) Espero que les guste. En este capitulo, vemos a un Draco más profundo, quizás hasta cursi, pero salió así no más po (léase con tono muy chileno xD), y además.. creo que era necesario para avanzar.
Gracias por los reviews: jos Black, Marta00Black y Drehn. Muchas gracias, me hicieron muy feliz. Ahora espero más reviews... Lalala (8) xD
Ya, me voy... esta lloviendo y tengo frío.
Chau.
Bella Traición
14.- Porque todo es mentira.
Después de salir de la sala, no sabía a que lugar ir. Era la primera vez que me iba de una clase, o mas bien echaban y no sabía que hacer. Me sentía mal, me sentía impotente porque nunca me había sacado malas calificaciones y además ésta primera vez ni era mi culpa.
Arrastrando los pies caminé hacia un árbol que estaba en el verde pasto del patio del colegio. Cuando me senté me comenzó a temblar el labio inferior. Tenía ganas de llorar. Llorar por todo lo que me estaba sucediendo y fue por eso que algunas lágrimas poco a poco fueron empapando mi rostro. "¡Que rabia!" Grité al mismo tiempo que arrancaba algunos pedacitos de pasto. Sabía que no estaba llorando por las malas calificaciones que me habían puesto – aunque si era un factor que empeoraba mi estado – sino porque no comprendía el motivo del comportamiento de Draco. ¿Por qué jugaba conmigo? ¿Por qué me sentía así? No entendía su actitud, no entendía porque me besaba y luego coqueteaba con otra. No lo entendía y eso me sacaba de quicio.
Cuando se me sacudieron los hombros a causa del sollozo que tuve en ese momento, escuché el sonido que hace el pasto cuando es pisado. Suspiré y traté de secarme vanamente el rastro de las lágrimas que me cayeron y que caían. Alcé la vista y lo vi a él.
- Ándate. – Susurré pasándome algunos dedos por debajo de los ojos.
- Reconozco que me has impresionado. Nunca pensé que le gritarías a Snape. – Se acercó aún más.
- ¿Y me debo sentir feliz por eso? – Sollocé y refunfuñé algo intangible. Odiaba que me viesen llorar. – Déjame en paz.
- No quiero.
- ¿No te cansas de molestarme? Te informo que has logrado mucho más que eso.
- Si, logré que Hermione Granger tuviera una mala calificación. – Sonrió burlón – Oh, verdad que son dos.
- Malfoy, en serio… - Cerré los ojos. – Déjame sola.
- ¿Por qué lloras? No eres la primera persona que las tiene, ni tampoco serás la última. – Dijo y se sentó a mi lado. Cuando lo sentí a mi lado, lo miré con sorpresa. - ¿O lloras por qué estas celosa? ¡Vamos! Pansy no es tan importante.
- Primero… - Tensé la mandíbula al escuchar su comentario. – No soy celosa y segundo, no tendría por qué estarlo.
- Si lo estás… - ¡Ahí vamos de nuevo! Siempre daba por hechas las cosas que ni yo tenía claras.
- ¿Y si lo estuviera te importaría?
- Si, porque sería otro factor que pone por hecho que te gusto.
- Creo que mi palabra basta, no necesitas ir buscando pruebas por ahí. – Respondí y miré el castillo.
- ¿Qué vas ha decirle a Snape cuando te de un castigo o cualquier cosa por el estilo?
- No me dará ningún castigo, Malfoy. – Cargué mi vista en sus ojos grises. – Aunque te lo merecerías tu y no yo.
- ¿Por qué estás tan segura? – Preguntó alzando una ceja. – Bueno, que dos calificaciones mínimas ya son para ti la sanción mas grande.
- ¡Déjame sola! – Me levanté rápidamente volviendo a estallar en llanto. Sí, aquel día andaba más sensible de lo normal, mis hormonas estaban revueltas y toda la presión que sentía no me ayudaba.
- ¿Por qué estás tan paranoica y alterada? ¡Cálmate, mujer! – Se levantó ahora él.
- ¡No entiendes nada! – Me tapé la cara con las manos. Segundos después sentí como mis brazos eran prisioneros de unas manos que se cerraban entorno a ellos como cadenas. Lo miré y vi que me acercaba a su cuerpo. Al sentir y comprender que estaba tratando de abrazarme, no pude evitar llorar aún mas. "Eres una llorona, Hermione. Arruinarás su túnica" Pero a pesar de eso, igual lo abracé y rodee su torso con mis brazos. Inesperadamente, sentí su mano en mi cabello… en mi nuca.
Inmediatamente sentí protección y seguridad, pero aún así no quería sentir lo que sentía hacia él, no quería que me gustase, no quería llegar a quererlo. Pero inexplicablemente, él estaba ahí… consolándome.
- ¿Cuándo empezaste a sentir supuestamente cosas por mí? – Pregunté aún con la cabeza pegada a su pecho. Lo único que tenía claro, era que no quería separarme de él.
- Cuando te vi débil, creo que fue ahí… - Dudó un momento. – Cuando no querías ni comer, es que era la primera vez que te veía tan decaída, tan frustrada. No podía comprender por qué tus amigos eran tan importantes para ti, por qué te reprochabas tanto haber defraudado a Potter, cuando supuestamente uno se casa por voluntad propia, cuando solo hiciste lo que creías correcto.
- ¿Perdón? – Me distancié un poco para mirarlo a los ojos. - ¿Quién eres y que has hecho con Draco-arrogante-hurón-ególatra-Malfoy?
- Creo que nunca se conoce a las personas a fondo. Al fin y al cabo cada uno guarda un secreto, y Granger, no me subestimes.
- Lo sé… - Asentí aturdida por su aroma. – Es que, es demasiado extraño que estemos hablando esto y de está manera.
- Si, es verdad.
Después de que terminaran todas las clases que me tocaban aquel día. McGonagall me citó a su despacho. Y claro que yo sabía por qué.
Snape le había mantenido al tanto sobre mi comportamiento irrespetuoso e inapropiado en un Premio Anual, y me comentó que estaba un poco decepcionada. Al escuchar sus palabras, no pude evitar enfurecerme aún más y por consiguiente, dije todo lo que pensaba y todo lo que de verdad había sucedido.
No me dieron ningún castigo, al menos no por el momento. Así que después de charlar con mi profesora, fui directo a mi torre.
- ¿Qué quería Potter? – Preguntó al verme entrar por el retrato que vigilaba la entrada de nuestra torre. Me costó unos segundos procesar a que se refería.
- Ah… - Suspiré y recordé que justo mientras McGonagall me decía que fuese a su despacho, Harry me estaba preguntando si podía hablar conmigo. A lo que no sabía que contestar, pero por suerte ya tenía otra cosa que hacer. – Nada importante, quería charlar… no sé. – Contesté yendo a mi habitación y dejando allí algunas cosas. Luego volví a la sala y me senté a su lado.
- ¿Y que le dijiste?
- Que no podía porque tenía que ir donde McGonagall. – Me giré y miré su perfil. - ¿Y como sabes tú?
- Te vi. – Respondió mirándome de reojo.
- ¿Me estabas vigilando? – Entrecerré los ojos y sonreí.
- Claro que no. – Dijo.
- Si… - Susurré y mi sonrisa se hizo aún mayor.
- ¿Debería haberlo estado? – Preguntó alzando una ceja.
- Eh… - Balbucee. – No, claro que no. Si no somos nada.
- Exacto. – Chasqueó la lengua y volvió la mirada al periódico que tenía encima de las rodillas. Me quedé un poco aturdida con su respuesta, porque no esperaba ese tipo de contestación. "Que duro…" Pensé dolida. "Bueno, y tiene razón" Dijo otra vocecilla en mi mente. Me quedé en silencio y me senté derecha. No pude no evitar agachar la cabeza y mirar mis uñas. – Es que yo no te puedo ofrecer algo más. – Habló segundos después.
- ¿Cómo algo más? – Cuestioné confusa. Draco se removió en el asiento hasta quedar mirando mi perfil, tal como yo lo hacía segundos atrás.
- Es que…
- Ah, ya sé. – Lo interrumpí. – Ya sé que no eres un hombre de relaciones estables y que si se te presentara la oportunidad de… - Lo dejé en el aire. No es que me doliera pensarlo, y bueno… si me dolía en cierta parte, pero era porque se me hacía extraño imaginarme junto a Draco. Es decir, juntos en una relación. – No sé, si una mujer se te insinúa lo más probable es que le sigas el juego.
- ¿Cómo sabes eso? – Preguntó.
- Es imposible no saber del Draco-rompe-corazones-Malfoy. He visto a muchas llorar por ti… - Comenté.
- ¿En serio? – Sonrió con arrogancia.
- Y a ti te gusta.
- ¿Qué cosa?
- Hacer sufrir a las personas. – Lo miré y me encontré con unos ojos de color mercurio que penetraban los míos de una forma brutal. Me sentí intimidada. – Eres lo peor, Draco Malfoy. – Susurré y me levanté del asiento de mala gana.
- ¿Pero qué…?
- ¡No! – Me devolví y lo miré desde arriba, porque él seguía sentado. – No digas nada, no es necesario. ¿Viste? Yo tenía razón. Lo único que quieres es jugar conmigo y hacerme sufrir para agregar una más a la lista.
- Pero si…
- ¡Y claro… menos puedes estar conmigo! ¡Una sangre sucia! – Alcé las manos y hablé más fuerte. – A veces quiero creerte, y creo que esas veces estoy a punto de lograrlo, pero ¡Por merlín! Al rato después me dices cosas que me aseguran que lo tuyo no es más que un juego.
- ¿Y quién dijo que ese era el motivo por el que te dije que no te podía dar algo más? – Se levanto acercándose a mí.
- ¡Por favor! – Suspiré. - ¡Es obvio!
- No, no es obvio. ¿Sabes por qué? – Preguntó tensando la mandíbula.
- ¡No! – Respondí. – Entonces, Draco Malfoy… deslúmbrame.
- Es la primera vez en mi vida que pienso que no soy lo suficiente para una persona. – Alzó una ceja. – Y es la primera vez en mi vida que creo no merecer a alguien, y Hermione… eso es demasiado para mí. – Había dicho mi nombre. "Dijo mi nombre, me llamó por mi nombre…" Solo unas cuantas frases me habían dejado sorprendida.
- Pero… - Dije luego de unos segundos.
- ¿Sabes? No digas nada, ya me cansé de ser el malo de todo, porque es la primera vez que trato de no serlo, pero parece que no funciona. Ya me cansé de tener que lidiar con una mujer tan terca como tú.
