Disclaimer: todos los personajes pertenecen a J.K. Rowling, Warner Bross & Salamandra. Yo únicamente juego con los personajes que Jo nos regaló. La historia es de mi muy triste y retorcida imaginación.
Disfruten de la historia, como yo lo he hecho escribiendo...
Delegados de Hogwarts
Capítulo XIV: Sentencia
Por increíble que pareciera, la velada había pasado sin ningún precedente significativo. Hermione se tuvo que admitir así misma que Draco tenía habilidades culinarias envidiables, lo hacía todo con elegancia y una parsimonia casi perfecta. Harry cambió un poco su humor triunfante a uno más obligado a convivir y no dejar que él ganara esa noche, porque era obvio que estaba utilizando sus peores armas para sacarlo de sus casillas y dejarlo mal ante la castaña, y eso era algo que no le iba a permitir. Y menos cuando llevaba la ventaja de dormir con ella esa y todas las noches que le restaban. Aunque claro, no le encantaba la idea de que fuera por un inicio de cuidarlo por si alguien intentaba apoderarse de su cuerpo en sus sueños.
Cocinar fue algo mucho más fácil que sentarse en el desayunador los tres juntos y comer... Juntos. Hermione sintió la incomodidad de ambos chicos y se exprimía el cerebro para encontrar un tema del que todos fueran partícipes pero no encontró ninguno sin que terminaran queriéndose matar.
—¿Y ya sabes con quién harás tu poema para la señora Hiddleston?—preguntó la castaña mientras se llevaba un bocado a la boca, sonriendo de lado a su amigo azabache. Draco se tensó de inmediato, pensando que quizá a la castaña le parecería buena idea invitarlo a su equipo.
—Es de parejas, ¿no?—comentó Harry sin darle importancia.—Creí que en automático estaría contigo.
Draco sonrió de lado sin poder evitarlo, haciendo que Harry tensara la mandíbula y Hermione frunciera las cejas en frustración.
—La señora Hiddleston nos puso a Draco y a mi juntos. —dijo suavemente la chica—Porque somos delegados.
Harry abrió la boca para decir algo, pero la volvió a cerrar, para luego encogerse de hombros.
—Entonces, supongo que no tengo con quien hacerlo.
—¿Le has preguntado a Ron?
Draco soltó una risita burlona que de inmediato acalló cuando Hermione lo miró feo.
—Él trabajará con Lavender.
—¿Han regresado?—preguntó con curiosidad la chica, ganándose una mirada de pocos amigos por los chicos. —Vale que no me importa en ese sentido, pero necesitamos a Ron en este momento... es decir, no puede estar distrayéndose cuando tú Harry estás...
—Hermione—advirtió Harry, mirando a Draco intencionadamente y ella lo comprendió de inmediato.
Draco rodó los ojos, tomando de su copa de vino. Ninguno dijo nada más durante la velada, cada quien perdido en sus pensamientos. Sabía que Potter estaba mal, sabía acerca de sus sueños y todo lo demás, pero había dicho eso para que la castaña no sospechara nada.
Hermione fue la primera en levantarse, tomando sus platos y llevándolos al fregadero, sintió que ambos chicos se levantaban y hacían lo mismo, casi pudo jurar sentir como ambos se mataban con la mirada. Suspiró un tanto confundida.
—Puedo hacer el conjuro ya, Hermione, ve a descansar—dijo Harry viendo como la castaña se volteaba para verlo.
—En realidad pensaba pedirle a Malfoy que se quedara a empezar y terminar de una vez el poema que llevamos retrasado.
Draco alzó la mirada hacia ella. Sí, pensó, lo que quieras con tal de seguir mirándote.
—De acuerdo. —dijo casi a regañadientes el azabache, avanzando hacia ella y tomándola de la cintura para darle un beso fugaz en los labios.— No tardes mucho. —pidió con ojos suplicantes y Hermione sintió que su corazón suspiraba ante esa mirada.
Draco tenía un trapo en la mano con el que limpiaba el desayunador con más fuerza de la necesaria, aguantándose las ganas de estampar a Potter al otro lado de la habitación. Escuchó sus pasos alejarse y finalmente encaró a la chica.
—¿Y bien?—dijo—¿Dos amantes te parece un buen tema?
Hermione avanzó hacia él con una mirada peligrosa y enojada, a punto de pegarle una bofetada cuando él la detuvo.
—Vamos, Granger, es una broma, bien sabemos que Potter no llega ni a ser un amante. —la vio forcejarse, intentar quitarse de su agarre pero solo incentivó a que la tomara con más fuerza y que con la otra mano la agarrara de la cintura. —¿Volvemos a lo de antes?—inquirió con una ceja burlona.
Hermione forcejó una vez más, pero a sabiendas de que no la dejaría ir, que estaba tendiéndole una trampa y que hasta ese momento ella estaba yendo directo a ella, como si lo deseara... evitó mirar sus ojos grises, pero mala suerte, se quedó mirando su boca, sus labios y luego subió hasta sus ojos.
Y ahí perdió.
Draco la miraba con la misma intensidad de los pasados días en diciembre, como queriéndole demostrar algo obvio, algo tan absurdamente natural que no darse cuenta era exasperante. Pero ella se negó toda posible razón, no podía querer decirle algo... Todo había sido parte de la apuesta con sus amigos, tiempo pasado. Él solo quería experimentar sexualmente. No estaba interesada en ella ni como amiga, ¿acaso no lo había dejado claro hace unas horas? Pero... ¿por qué sentía en el fondo de su mente, en el centro de su corazón que Draco quería decirle algo más...? Algo más complicado.
Suspiró, relajando su postura y parpadeando un par de veces. Draco era un misterio rotundo. Un signo de interrogación caminante. Tenía la sensación ciertas veces de que podría saber su siguiente movimiento, pero jamás pasaba... siempre la tomaba desprevenida.
—¿Podemos hacer el trabajo?
Draco la miró durante unos segundos más, su piel le picaba, le quemaba, las ganas lo carcomían en cada poro de su cuerpo por hacer algo más que solo tenerla así.
Díselo, pensaba, díselo todo. Dile que te estás jugando el pellejo para tenerla a salvo, dile que estás enamorado de ella, dile que por ella pelearías contra el mismísimo Lord Voldemort y hasta tu propia tía Bella.
Abrió la boca pero la cerró nuevamente. No podía decírselo... No ahora. Todo sería más complicado, sus sentimientos serían más difíciles de guardar en su mente porque ella todo lo intensificaba, el amor, la pasión, la lujuria, el dolor... todo se sentía más real con ella.
—Claro—la soltó de golpe, yéndose a la sala, específicamente la mesa donde hizo conjurar un pergamino, plumas y tinta. Se volteó después de unos segundos cuando sintió que ella no se había movido, justo cuando sus ojos toparon ella se acercó con rapidez, como si estuviera saliendo de un estupor.
Hermione quería hablar las cosas claras, arriesgarse a decirle que ella sí había sentido cosas en navidad, que sí había querido algo real con él, que estaba dispuesta a arriesgarse a tomar esa oportunidad, de perder amigos cuyos ideales fueran solo criticarla por su decisión de pareja, defenderlo por su pasado, romper con los prejuicios...
Pero se limitó sonreír de lado, tomar el pergamino y poner nuevamente la fecha y sus nombres.
—Creo que hablar sobre justicia y esas cosas estaría bien.—dijo él como quien no quiere la cosa, mirando sus manos sobre la mesa y evitando la mirada de la chica.—Supongo que "agonía" rima con "justicia" al igual que "la niña que estaba en agonía porque no obtenía justicia"
Hermione soltó una risita sin poder evitarlo, teniendo como respuesta una cara de pocos amigos por parte del rubio.
—¿Qué dije de gracioso?—Preguntó él, manteniéndose serio aunque quería sonreír al escuchar su risa. —No veo que te concentres, Granger.
La chica rodó los ojos, y así pasaron largos minutos tratando de rimar algo que no se viera muy forzado. Fue hasta que la castaña bostezó dos veces seguidas que Draco la tomó del antebrazo para que pararan.
—Creo que hemos avanzado lo suficiente.—la miró de reojo, tomando el pergamino y releyendo lo que habían puesto, riendo ante lo absurdo de su poema.—Espero no ser humillado por los poetas de closet que seguro habrán por ahí.
Como Blaise, pensó para sí mismo Draco con una sonrisa ladina.
Hermione sonrió de lado también.
—Gracias.—susurró de repente Hermione, ganándose la atención de Malfoy en seguida.
—¿Por qué?—preguntó realmente curioso.
—Por esto, por tu actitud en la cena, por tomar tan bien que Harry se quede...
Draco rió algo mosqueado.
—No, no... Respecto a lo último estoy lo opuesto de estar feliz o de acuerdo, Granger, pero ¿qué se puede hacer?
Hermione desvió la mirada, para luego fruncir las cejas y mirarlo fijamente.
—No te entiendo, Malfoy. Actúas como si te enojara que se quedara conmigo.
Sí, maldición. No solo le enojaba, le dolía.
—No, —se rió algo exagerado, pero no lo suficiente para que ella lo notara.—No te confundas, Granger. No me enoja que se quede contigo, me enoja por el simple hecho de que es Potter y lo aborrezco. No tiene nada que ver contigo. —mintió con tal convicción que pudo jurar ver cómo se le cristalizaban los ojos a Hermione, pero no pudo confirmarlo porque la vio parpadear rápido y luego soltar una risita.
—Aún así gracias—repitió.—Porque fuiste amable. Y cumpliste con ayudarme. Y disculpa, sé que dejaste claro eso de que nunca sentiste nada por mi, fue estúpido mencionarlo ahorita.
—No te preocupes...—dijo abatido, se percató de eso último y remató:—Eres bienvenida a mi cama siempre que busques diversión y placer de una noche. —la guiñó el ojo y se fue, dejándola ahí.
Situaciones así la dejaban aturdida. Era una montaña rusa, una que si decidías subir iba a estar muy difícil de soportar. Suspiró, algo dolida con el rubio y se encaminó hacia su propia habitación, olvidando por completo de que Harry estaría ahí esperándola hasta que lo vio leyendo un libro a la orilla de su cama con una sola lámpara encendida.
Alzó la vista de inmediato, soltando el libro y yendo hacia ella.
—Sé que es tarde pero te preparé la tina con agua caliente, para que te relajaras. He cerrado bien la puerta del lado de Malfoy así no puede molestarte.
Hermione sonrío enternecida, dejándose llevar por las atenciones de Harry para con ella. Dejó que la tomara de la cintura y que le besara suavemente los labios, que le quitara con lentitud el uniforme y se permitió un beso un poco más subido de tono mientras le desabrochaba la camisa. La mirada extasiada y esperanzada de Harry la hicieron ceder ante todo lo que acontecería. No estaba muy segura pero sí estaba decidida. Lo quería, y realmente necesitaba fundirse en ese amor para sentirse viva, para sentir que le importaba a alguien, que alguien la deseaba aparte por el simple hecho de que fuera una chica y tuviera senos o buen trasero o porque solo fuera "follable".
Odió a Malfoy por meterse a su cabeza incluso en esos momentos, así que mejor abrió los ojos y se concentró que el que estaba frente suyo era Harry.
—¿Me acompañas?—susurró a mitad de un beso, mirándolo expectante y vio casi casi que los ojos de su compañero se derretían. Lo vio abrir y cerrar la boca, para luego solo asentir. Se sintió más segura de sí misma al ver que él tampoco tenía idea de cómo llevar la situación.
—A donde tú quieras.
Ella sonrió y lo tomó de la mano, llevándoselo al baño para tomar un baño juntos en la tina, mirándose con intensidad y sonrojos por doquier. Harry no quería iniciar nada que ella no quisiera, así que se dejó llevar, deleitándose con su cuerpo desnudo y mojado, con sus cuerpos rozando por algunas áreas y no haciendo nada. Solo mirándose.
Harry tomó la esponja y tomó una de las piernas de Hermione, masajeándola con una lentitud abrumadora sin despegar su vista de la suya. La chica entre abrió los labios, sintiendo cosquillas en su centro y que se iba expandiendo a distintas partes de su cuerpo, haciéndola más sensible en muchas partes; como el simple toque de los dedos de Harry en su muslo, cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás. Sintió que él se acercaba hasta que pegó un salto cuando sintió la virilidad de él casi en su entrada, abrió los ojos para tenerlo frente suyo, a escasos centímetros y con la respiración agitada como la suya. Pasó sus manos al rededor de su cuello y ella misma se acercó solita.
—Es mi primera vez—le susurró al oído tímidamente.
—La mía también.—devolvió el susurro. —No tenemos que hacer nada de lo que no te sientas segura, Hermione—la miró con intensidad—Solo quiero que seas feliz y estés tranquila.
Hermione ladeó la cabeza. ¿Cómo iba a negarse a entregarse a alguien como él?
—Quiero que pase—dijo más decidida que hace unos minutos acercando su frente a la del azabache, chocando levemente con sus redondas gafas. —Y quiero que pase contigo.
Harry sonrió feliz, tomándola con ambas manos del rostro y besándola con pasión desmedida, disfrutando su sabor, acariciando su cuerpo por arriba y abajo del agua. Excitado de ver su ojos cerrados, sus labios entre abiertos, sus pequeños jadeos, su respuesta ante sus toques...
Se pararon a la par y mojados se dirigieron a su habitación sin importar mojar algo en el camino, sin dejar de besarse y sin la pena anterior de ver sus cuerpos desnudos. Estaban dispuestos a llevar a otro nivel el tipo de lazo que tenían.
...
Draco se levantó bostezando a eso de las seis de la mañana, sin poder conciliar el sueño nuevamente debido a las pesadillas. Dio un par de vueltas en su cama y exasperado se fue al baño con la intención de darse una ducha y bajar para adelantar algo para sus clases del día. Algo nerd, algo nada común en él.
Tardó dos segundos en entender que la puerta estaba sellada desde el otro lado, que no podía abrirse con un simple Alohomora. Golpeó varias veces. Sin obtener respuesta. Aquella situación lo despertó por completo, haciéndolo fruncir el ceño y golpear nuevamente y con más fuerza.
Nada.
Estaba a punto de patear la puerta cuando alguien del otro lado abrió la puerta de golpe.
—¡Para ya!—pidió una Hermione somnolienta y en pijama.
—¿Por qué estaba cerrada con magia?—preguntó histérico, tomándola de la muñeca con algo de fuerza.—Quedamos que si no se abría a la primera era porque estaba ocupado. ¿Por qué cerrarla con magia?
Hermione lo miró aún con cara adormilada, pero despabilándose rápido cuando la tomó con violencia a su parecer.
—No debo darte ninguna explicación.
—Oh, —rió divertido—por supuesto que debes sí ya habíamos establecido reglas, ¡reglas que tú pusiste! —reclamó.
—Shh, —lo acalló—vas a despertar a Harry.
Eso lo enfureció más, tensando su mentón y jalándola hacia él con fuerza.
—Granger...
—¡He tomado una ducha larga y no quería que nadie me interrumpiera por nada del mundo!
Draco se tranquilizó de inmediato al escuchar aquello, pero algo no lo convencía del todo. Quizá era que no lo miró cuando lo dijo...
—¿Puedo regresar a dormir?
—Por supuesto que no, Granger. En tu horario de nerd ya estás retrasada. Son pasadas las seis. —bufó, soltándola y cruzándose de brazos.
Abrió los ojos asustada y entró a la habitación del chico por completo para mirar su reloj.
—¡Por Merlín! ¿Vas a tardar mucho? —lo miró preocupada.
Draco se apuntó a sí mismo, que se encontraba con el pecho descubierto y solo usando un bóxer.
—Me tengo que bañar.
Hermione se sonrojó de inmediato y se fue fugaz susurrando un "lo entiendo" a su paso.
Draco rió divertido mientras se metía al baño y cerraba con llave.
...
Los alumnos de Hogwarts esperaban expectantes en el invernadero a la profesora Sprout que llevaba quince minutos de retraso. La mayoría no parecía darle importancia ni mucho menos, pero tanto Neville como Hermione verificaban si su reloj estaba en lo correcto o quizá ellos eran los equivocados. Era sumamente extraño que la profesora estuviera retrasada.
—¿Se le habrá olvidado la clase?—preguntó Neville arrugando la frente a su compañera castaña, haciéndola reír.
—Por supuesto que no, Nev.—dijo despreocupada—Quizá tuvieron una junta urgente los profesores y se ha retrasado por eso.
Neville asintió inseguro. Estaba muy esperanzado de ver el capítulo de ese día: Flor voladora, una planta con tentáculos largos y oscilantes. Una que habían visto hace unos años, en su cuarto año, pero no lo suficiente para aprender todas sus propiedades. Aparte, ya quería llegar a la planta que tenía ciertos beneficios para ciertas personas en cierta etapa de su vida.
Suspiró. Por Merlín, pensó, ¿cómo...? arrugó la frente y luego se la frotó, tratando de no comenzar a hiperventilar pero lo hacía cada que comenzaba a pensar en...
Mejor se concentró en sus apuntes, iba a espiar en los apuntes de Hermione cuando sintió la mirada de alguien. Alzó la vista para ver a Draco viendo a Hermione, quien se encontraba escribiendo apuntes en su libreta, se veía muy concentrada. Neville sintió un nudo en la garganta cuando observó cómo Draco negaba con la cabeza para sí mismo y apuntaba algo en su libreta, para luego fruncir el ceño y lucir enojado.
Tragó saliva nuevamente, sintiendo la boca pastosa, como si no hubiera tomado agua en semanas... Se sentía... Miserable.
—¿Hermione?—habló Ron del otro lado de la chica, ignorando por completo el rollo que traía Neville en su cabeza. La chica alzó la ceja en respuesta y el pelirrojo continuó:— ¿Cómo van las cosas con Harry? Me refiero—tartamudeó— a eso que nos contó, no de cómo van con s-su—balbuceó—relación.
Hermione lo miró interesada en su tono de voz. Le sonrió agradecida por su preocupación.
—Va... —dudó, recordando las innumerables noches que Harry se introducía así mismo en un sueño profundo del cual era cada vez más difícil despertarlo.—bien.
Ron frunció el ceño.
—No te ves como si todo estuviera bien y él tampoco. —murmuró, observando junto a ella al que parecía ser una sombra de lo que era Harry ya que el que se encontraba en ese momento ahí era una versión mal humorada y contestona debido a la falta de sueño a la que se sometía él para evitar esas pesadillas.
—Es difícil para él regresar de los sueños y por ende evita dormir, pero al final cede y eso lo frustra. Jamás nos habíamos enfrentado a algo como esto... —susurró ella, sumamente triste.—Te pido que si hablas con él no te tomes en serio nada de lo que te pueda llegar a decir, porque no es él quien lo dice.—dijo con firmeza—A veces habla como... —sintió escalofríos sólo de pensarlo—como un Slytherin.
Ron se puso cabizbajo.
—¿Y los profesores no ayudan en nada?
Hermione suspiró otra vez, sorprendiéndose de que no desapareciera por la cantidad de veces que llevaba suspirando.
—Hacen lo que pueden, no le dejan de dar pociones o remedios de plantas mágicas para protegerlo en sus sueños. —le explicó bajito, verificando que nadie los escuchara—pero lo que se necesita con urgencia es atrapar a Bellatrix.
Ron miró de inmediato a Draco.
—Apuesto a que él sabe dónde está esa maldita arpía.—escupió con odio. —No me sorprendería que él estuviera detrás de todo esto también.
Hermione quiso defenderlo, pero estaba demasiado cansada también para hablar más. Las cosas con Harry nunca habían sido así de difíciles y es que después de aquella noche donde se habían entregado por primera vez parecía tan lejana y de otra vida. Después de aquella noche habían tenido dos más igual de románticas y Harry había comenzado a no poder controlar sus sueños. No pareciera que un mes existiera de distancia a esas noches mágicas.
La profesora llegó casi corriendo, disculpándose por la tardanza y anunciando que las clases se cancelarían aquel día debido a las juntas que tendrían los profesores durante el día.
Los alumnos comenzaron a salir del lugar para disfrutar ese día sin clases. Harry no esperó mucho para ir hacia la castaña.
—Necesitamos hablar—les dijo a sus dos mejores amigos.—Creo que ya sé cómo acabar con esto.
Hermione y Ron intercambiaron miradas preocupadas. El aspecto de Harry era alarmante, sus ojeras lo hacían lucir muchísimo más delgado de lo que ya estaba, su cabello incontrolable y su mirada casi catatónica.
...
—Estás demente, colega—recriminó Ron, parándose de su lugar con las cejas fruncidas.
Hermione se mordió el labio.
—Es la única opción.
—No, Harry.—volvió a negar el pelirrojo.—Hermione, ¡dile algo!
Pero la chica no lo hizo.
—Tampoco me agrada la idea, Ronald.—dijo en voz suave, con la frente arrugada y su rostro gritaba cansancio—Pero creo que es la única salida.
Ron negó nuevamente con la cabeza.
—Debe haber alguna otra forma y si ustedes no quieren pensar más, lo haré yo.—sentenció el muchacho, aporreando las manos en la mesa y ganándose un regaño de la bibliotecaria para luego optar por irse de ahí, dejándolos solos.
Harry llevó sus manos hacia las de la castaña.
—Tú lo sabias, ¿cierto?—preguntó en voz resignada.
Hermione estrechó sus manos, evitando su mirada a toda costa, pero él la tomó de la barbilla para que lo mirara.
—Te he escuchado en sueños, Harry, el cómo luchas por no ser atrapado, para no ceder el control de tu mente. —pronunció las palabras con cuidado, para no irritarlo debido a que esos últimos días estaba muy sensible.—Odio verte así, muerto en vida. Tan... enojado, rencoroso con todos y grosero también. Tú no eres así.
Harry miró sus manos, escuchando todo aquello con resignación.
—Lo sé. —admitió—Odio verte a ti también cansada y preocupada.—le dijo, llevando un dedo a la frente de la chica para que dejara de arrugarla. —Quedarás vieja antes de tiempo y no quiero que me culpes a mi—bromeó. La chica bufó, pero sonrió de lado.—Gracias por tanto.
Hermione le sonrió con dulzura.
...
Harry escuchó que alguien entraba a la sala común, sabía que no era Hermione puesto que se encontraba durmiendo en su habitación. Observó a Malfoy aventar sus cosas en el sillón y luego tirarse en uno.
—Malfoy...
—Ugh—se quejó el rubio sólo de escuchar su voz—Ahora no tengo tiempo para que te regodees de que duermes con ella, Potter.
—No vengo a eso, suficiente con que la veas entrar conmigo a una habitación a solas y que tu mente te torture por lo que podríamos estar haciendo o no.—sonrió pícaro, ganándose una mirada envenenada.
—¿Qué quieres?
—Necesito tu ayuda.
Draco alzó una ceja, curioso.
—Vaya, ¿San Potter necesita mi ayuda? Jamás creí vivir lo suficiente para oír aquello. —decía burlón.
—No estoy de humor para estúpideces, Malfoy.
Draco soltó una risita divertida.
—Bueno, ya, dime qué es lo qué pasa.
—Voy a entregarme a Bellatrix.
Draco lo fulminó con la mirada.
—Sé que eres estúpido pero nunca imaginé que tanto.
—Y tú la vas a matar.
LunaHHr
Notas:/ Lo sé, sé que ha pasado una eternidad desde la ultima vez que actualice, pero aquí estoy. Y no voy abandonarla, tarde pero seguro :D por favor, perdonen la tardanza, no los merezco ?
