Capítulo nuevoooooooooooo y siento haber bajado la cantidad de palabras nuevamente :c pero es que, creo, que este cap es como un preámublo AL drama (?) Ya no le spoileo más (?) También pedirles paciencia porque a mi pc le dio la manía de reiniciarse sola a cada rato y me está sacando de quicio y no me atrevo a escribir algo y que de un sopetón me borre todo, no soy de las que le da a guardar cada palabra :'(

Gracias por los que aún siguen aquí (?) Chikane12 -besos y apapachos para usted, señorita :3-, sakuritasan, Cheshire Megurine, Raven Ailsa Weasley, fan a ciegas, Kristen Stewart Cullen, Alondra Scarlett, Marilinn, Qaths10, Juuvi -gracias por unirte! :D-, Kitty69Fong

Muchas gracias \*-*/


Capítulo 14

Volver sola en el asiento trasero de la camioneta de André con Cat y Robbie en la parte delantera en una muestra de afecto no muy de «amistad» me hacía sentir enferma. Más cuando noté la sonrisa idiota de Saphiro mientras Cat le picaba la mejilla con su dedo índice. En serio debía estar muy enamorado para sonreír ante semejante fastidio.

Suspiré con frustración y pensando en la forma en la que le haría pagar al par de imbéciles de Harris y Becktte por dejarme sola con la versión más bizarra de Romeo and Juliet.

Robbie estacionó frente a la casa de mi madre y me despedí de ellos con un movimiento de mi cabeza y Cat me miró risueña mientras caminaba a la puerta. ― No tienes de que preocuparte, Jadey. Confía en ella.

¿Confiar? ¿¡Confiar!? ¿¡Y ella es quién me lo dice cuando fue ella quién la empujó hacia el infeliz ese!?

No pude evitar soltar una sarcástica carcajada antes de girar sobre mis talones.

Me adentré hasta la casa y noté al instante que mi madre y Amber dormían, así que hice el menor ruido posible. Subí hasta mi habitación y arrojé el estúpido vestido después, de sacármelo, a un rincón de mi habitación, mi calzado tuvo el mismo destino. Sabía que no podría dormir nada, al menos no aún, así que decidí bajar hasta la sala y encender la televisión. Necesitaba que al menos el ruido del aparato me distrajera, y estaba consiguiéndolo; ya habían pasado más o menos un par de horas y mi cuerpo había comenzado a relajarse. Sin embargo, mi celular sonó de repente, exaltándome. Cuando miré la pantalla un vacío se me formó en el estómago.

«Puedo dormir en tu casa? No creo salir viva si llego a esta hora a la mía… porfis :(»

Y después la imbécil sin corazón soy yo.

Aún así, sentí que el peso que tenía sobre mis hombros disminuyó al instante. A Vega se le había pasado el enojo… o tal vez aún lo tenía pero, no tenía más a quien acudir. Una sonrisa se dibujó en mis labios, pero como se formó, se desvaneció al pensar en otra opción «O tal vez la pasó tan bien que se le olvidó».

Bufé al sentirme tan vulnerable.

Otro pensamiento me invadió y vi esa como una oportunidad de asegurarme que llegaría a salvo y que, tal vez, Shaw no se sobrepasaría con ella. Un escalofrío me invadió al instante al imaginarla a ella sonriéndole de aquella manera que creía especial para mí dentro de su auto…

Respondí con un simple «Sí» su mensaje y volví mi atención a la nada, pues ya ni la televisión podría relejarme después de ese estúpido mensaje.

Pasaron unos treinta minutos, tal vez un poco más, hasta que escuché el ronroneo molesto del ridículo auto de Shaw al frente de mi casa. Caminé directo hasta la puerta y apenas podía escuchar unas leves risillas estúpidas desde el otro lado. Luego unos pasos que se detuvieron justo frente a la puerta. Sonreí maliciosa al imaginarme a Vega debatiéndose entre llamar a la puerta o no ¿Quién llamaría a una casa a esta hora? No pasó un minuto cuando mi celular volvió a sonar y un bufido se escuchó desde afuera. Era obvio que había escuchado.

Abrí la puerta con calma y ella pasó veloz. La analicé de inmediato.

― ¿Qué? ― espetó.

Gruñí mientras pisoteaba en dirección hasta las escaleras con Tori detrás de mí. Llegamos a mi habitación y me dejé caer sobre la cama mientras ella se detenía justo en la entrada haciendo equilibrio en su pie izquierdo para poder quitarse el tacón. ― Él es bueno.

La miré indiferente hasta que verla luchando con su calzado me pudo. Ese sentimiento idiota de querer hacer todo por ella me estaba hartando y justo ahora tenía que salir a flote; la rodee por la cintura y con mi diestra, le quité el tacón y lo arrojé a una esquina. Ella hizo lo mismo con su vestido, al igual que con su sostén… ¿En serio hizo eso? No pude evitar admirar sus dos perfectos atributos… y sí que eran perfectos; del tamaño ideal, firmes, esbeltos y con un bombón de chocolate en el centro de cada uno. Un pedazo de tela que reconocí como una camiseta mía se encargó de ocultarlos y yo tuve que luchar con el impulso de saltar sobre ellos.

Sin embargo, el sentimiento de que algo no cuadraba ahí se afianzó en mi cabeza ¿Por qué yo sentía cierta vergüenza/deseo de verla semi desnuda y ella lo había hecho… como si nada? Ni un ápice de pena se asomó en su rostro, a pesar de que la miraba descaradamente.

Ella me miró y frunció el ceño. ― No es como si hubiese algo que no hayas visto antes. Seguro Cat lo hace ― rodó los ojos después de sus palabras y se deslizó debajo de las sábanas.

Ese, no, era, el, maldito, ¡punto!

Giré levemente para verla de reojo y estaba despaldas a mí hecha una bola acurrucada entre las sábanas. Suspiré sonoramente. Me irritaba que haya salido con Shaw, que me hubiese pedido a mí para quedarse en mí casa después de su cita y ahora se desvestía sin ninguna vergüenza delante de mí.

¿Ahora éramos mejores amigas?

Eran muchas cosas erradas para un solo día y, aún así, volvíamos a estar en esa situación platónica que comenzaba a odiar de verdad.

Había muchas cosas que crecían dentro de mí y no estaba segura de poder controlarlas todas. Cuando comenzamos con el estúpido proyecto, jamás se me pasó por la cabeza de que ella pudiera salir con alguien a «escondidas» del resto, mucho menos se me pasó la idea de que esa mierda podría dolerme tanto… pero no podía ser yo, no podía solo armar un típico berrinche muy al estilo West porque eso solo la llevaría a los brazos de ese imbécil. Solo quería mantenerla cerca, como fuera, y si mantener mis celos escondidos me daría más tiempo junto a ella, los mantendría escondidos.

― No he dormido en toda la noche ― Le dije mientras me acercaba ella y estiraba mi mano hasta alcanzar la suya.

― ¿Por qué? ― Preguntó tan fría.

― Quería asegurarme de que ese idiota no se sobrepasara contigo.

Arrugó la nariz. ― ¿Otra vez con eso? Ya conoces la situación, no tienes que hacer eso, Jade.

Suspiré con cansancio mientras apretaba mi agarre. Ella me hacía actuar tan cursi… ― Lo sé, me he comportado como una idiota éste último mes, estoy nerviosa.

― Te dije que no importaba ― siseó casi con veneno. Apreté mis párpados al instante.

― Te dije que lo sentía… y sabes que eres afortunada de escuchar eso de mí.

― Y yo te dije que no importa, Jade ¿De acuerdo?

Volví a sentir la frialdad en su habla y yo apreté la mandíbula. Se estaba tomando libertades… demasiadas.

Deshice el contacto y volví a resoplar molesta. La escuché suspirar y como cambiaba su peso para voltearse hacia mí. La miré de reojo y noté como me observaba. ― ¿Qué quieres de mí, Jade? Nunca estuviste muy contenta con esto, me lo hiciste saber desde un principio y aún así lo intentamos. Ahora que encuentro la manera de darte tu espacio, para que quedes bien delante de todos como la «victima» en nuestra relación, te comportas así. No quieres ser mi amiga, pero cuando siento que estamos siendo más cercanas… te molestas igual. En serio ¿Qué quieres?

No pude evitar fruncir el ceño ante el montón de estupideces que acaba de escupir. Voltee hacia ella y la encaré. ― ¡A mí no me importa quedar bien con nadie! Y… ― casi me muerdo la lengua por lo que iba a decir, pero me decidí a continuar ― tampoco quiero ser tu amiga.

― ¿Entonces qué quieres? Porque la verdad me estoy cansando un poco.

No, quiero, ser, tu, amiga… solamente.― Remarqué cada palabra, cada sílaba. Quería que captara lo que quería decir. No funcionó.

Resopló y volvió a darme la espalda. ― Como sea ― dijo y casi me ahogo al escucharla decir algo tan… mío. ― ¿Puedo dormir? Mañana tengo una cita.

― ¿Con Shaw?

― Sí ¿Puedo?

― Como sea ― repetí y me levanté para salir de la cama y me dirigí con pasos fuertes y firmes hasta bajar a la sala y encendí de nuevo la televisión solo para cambiar los canales hasta darle la vuelta tres veces a la bandeja. Hacía demasiado para mantener mi temperamento controlado para estar al margen, como creía, sería lo correcto con ella, pero maldita sea, esa mujer me exaspera, me vuelve loca ¡Es Vega después de todo, siempre lo ha hecho! Pero ahora se ha metido tanto bajo mi piel. Hablar con ella era como hablar con un agujero negro que solo se tragaba la información que le decían sin procesarla. No le había importado en lo más mínimo que prácticamente le dijera que quería ser algo más que amigas ¿Necesitaba explicárselo con una estúpida pizarra y manzanitas ó le daba tan igual lo que yo sintiera por ella que no le importaba si me hundía en el proceso?... me reproché ante ese pensamiento.

Vega no es así, esa soy yo… siempre he sido yo y ahora lo estoy pagando con creces.

Estuve viendo la televisión un rato más hasta que sentí que mi cuerpo caía por el cansancio. Al final, terminé durmiendo en el sillón.

Apenas habían pasado un par de semanas y las botellas de whisky de la licorera de mi padre y de mi madre habían desaparecido. Entre aguantar a Vega con el idiota pasando más y más tiempo juntos y tener que lidiar con el final de mes a tan solo un fin de semana, mi cabeza estaba vuelta un asco. Estaba desesperada y mis labios tocaban la botella más seguido que mis dedos el ordenador para escribir algo.

La escuela se había vuelto pesada, molesta… tener que verlos intercambiando miradas, mensajearse, sabiendo que ahora, apenas me escribía. Solo quería cerrar los ojos y despertar de esta maldita pesadilla, que Shaw jamás se hubiera fijado en Vega, que todo siguiera como antes o, como mínimo, que esta mierda que cada vez se vuelve más grande jamás hubiese nacido.

Era viernes, y nos encontrábamos en el Café Asfalto almorzando antes de irnos. Todo se encontraba en silencio, nuestra mesa tenía un ambiente pesado y eso se lo debíamos a Vega, era su maldita culpa… bueno, también mi carácter se había vuelto mucho peor los últimos días ¿Pero quién podía culparme? Terminamos nuestro almuerzo y no alcancé ni despedirme de Vega, pues balbuceó algo como un «los veo luego» antes de salir disparada, lo más seguro que hacia donde Shaw. Suspiré una vez más mientras me encogía en la silla, pero solo podía limitarme a resignarme. No había nada que pudiera hacer, absoluta y malditamente nada.

Al instante sentí la mirada de los chicos sobre mí. ― ¿Qué? ― Espeté.

― Vaya chica, si me hubiesen dicho que los celos matan antes de verte, hubiese jurado que solo era un dicho ― dijo sarcásticamente Rex y me dieron ganas de cortarle en pedacitos, pero luego caí en cuenta en lo que decía. Peor, todos le dieron la razón.

― ¿Qué?

¿Qué, qué, qué? Que elocuente ― volvió a mofarse y lancé el primer zarpazo en un intento fallido de arrebatarle el estúpido muñeco a Saphiro y usarlo como leña.

¿Ahora resulta que tengo un letrero en la cabeza que dice «Me gusta Vega»?

Beck me tomó por la muñeca y me arrastró fuera de la mesa, supongo que para evitar una masacre.

― Acompáñame a la casa, mamá dice que tiene tiempo que no te ve.

― Beck…

― Ya sabe todo, Jade. Incluso sabe que te gusta alguien más.

― ¿Qué?

― Voy a creer lo que dice Rex ― rió y lo fulminé con la mirada, el solo alzó los brazos en señal de paz.

― ¿Es… tan obvio?

― Pues… sip. Lo es.

Genial, ahora resultaba que todo el jodido mundo se daba cuenta que botaba la baba por Vega… menos ella ¿En qué clase de tortura me había metido el karma para sufrir tanto? No es que yo creyese en esas cosas, pero viéndolo desde un punto de vista, solo parecía ser un castigo divino.

Dejé que Beck manejara mi auto hasta la casa de sus padres. La verdad, hacía mucho tiempo que no iba y su madre siempre me pareció una gran persona. Al instante que llegamos, el padre de Beck lo secuestró para que lo ayudara a arreglar su auto, el cual se encontraba en el frente de su casa con el capó levantado y varias llaves esparcidas en el pavimento. Yo solo entré a la casa, saludando a la señora Oliver la cual me ofreció un café apenas atravesé la cocina, guiándome de nuevo fuera.

Varios minutos de conversación transcurrieron mientras veíamos al par de hombres pelear con la transmisión del auto, o algo así los escuché decir. Ésta situación ya la había vivido, muchas veces. Estar con la familia de Beck era algo diferente, tan distinta a la mía que me hacía sentir tan cómoda, no me molestaba con nada y por un momento, pensé que lo único que de verdad me dolería de terminar con él, era perder el contacto con ellos.

La señora a mi lado rió por lo bajo. ― Ésta siempre será tu familia también, Jade. No porque hayas terminado con el tonto de mi hijo dejaremos de ser buenos amigos ― dijo como si leyera mi mente, yo solo sonreí. ― ¿Y bien? ¿Cómo está la cosa con Tori? ― Casi me caigo de la silla al escucharla preguntar sobre eso. Al instante fulminé a Beck con la mirada, quien pareció sentir mi instinto asesino ya que apenas se asomó por encima del auto y volvió a esconderse.

― ¿Qué con ella? ― Pregunté dudosa.

― Sabes, siempre pensé que esa chica iba tras de Beck cuando ustedes eran novios ― no pude evitar reírme al escuchar eso. Yo también lo creía. ― Después me di cuenta que no iba exactamente detrás de él ― finalizó con una leve sonrisa y yo la miré confundida.

― ¿Qué quiere decir?

― No estoy muy segura, pero ella siempre quiso ser tu amiga ¿No? Eso era lo que me decía Beck. Incluso hizo cosas que la perjudicaran para que no salieras afectada, a mí siempre me pareció que esa insistencia iba a algo más. Con lo liberales con son los chicos ahora, con lo de la sexualidad y eso…

Reí sarcástica. ― Pues la «insistente» está de novia con alguien ahorita.

― Entonces es verdad, te gusta. ― Dijo con una sonrisa. Ahora hasta los padres de Beck sabían de lo mío con Vega. ― Jade, si hay algo que admiro de ti, es que de una u otra forma siempre terminas haciendo que las cosas que quieres… vayan a ti. Y no de una manera obligada o forzada, sino que su curso natural vaya a ti con tu determinación. Por eso siempre creí que eras lo mejor para Beck, lástima que no fue así.

Solamente asentí lentamente. Me sentía confundida

Si había algo que aprendí con el tiempo, era esto, prestar atención a las personas con «experiencia» en la vida. La mamá de Beck era una de ellas; ella tuvo una adolescencia un tanto… movida, si se podría decir y vivió muchas cosas a muy temprana edad, hasta que conoció al padre de Beck ¿Cómo no confundirme ahora? Tenía a una mujer que prácticamente se da cuenta de todo diciéndome que tal vez, Vega siente algo por mí, y por otro lado, tengo a Shaw saliendo con Tori casi todos los malditos días…

Cuando me despedí de todos y conduje hasta la casa de mi madre, el reloj ya marcaban las ocho de la noche. Estaba aburrida, exhausta. Todo se sentía tan pesado y cansado desde hace semanas, y todo porque yo no soy nada buena ocultando las cosas. Odio este extremismo, siempre me ha causado problemas, con Beck, con mis padres, con mis amigos… y ahora con Tori.

Sentí la puerta de mi habitación abrir lentamente. No me moví. ― ¿Jade?

― Hm.

― ¿Irás a verme mañana?

― No creo que Vega vaya a verte, así que no sé si quieras que vaya yo nada más.

― Jade, no jodas. Porque andes despechada porque eres lo suficientemente boba de no decidirte a tiempo con lo que sientes, no quiere decir que prefiera a tu ex… algo antes que a mi hermana.

Fruncí el ceño mientras sentí la ira subir por mi espalda. ― Amber, vete a la mierda.

― Perdón, perdón… ¿Sabes? Yo tampoco entiendo como Tori va con Shaw.

Arrugué la nariz. ― ¿Por qué lo dices?

― Todo el mundo sabe quién es Shaw ― dijo con una sonrisa irónica. ― Vamos, que el tipo ha logrado lo que ha logrado en Hollywood Arts porque toma los papeles que tu botas, hablando mal de ti.

Muchas personas en el medio decían eso. Era un rumor a voces que Shaw era un oportunista de primera, a pesar de tener talento, él prefería irse por lo seguro y, para él, lo seguro era ir rebajando a los demás actores de la academia para ir ganando fama, y ahora iba tras de mí. No me importaba, nunca me ha importado ese idiota y si no fuera porque la imbécil de Vega decidió fijarse en el niño bonito después de Beck, no me importaría ahora.

Sonreí sincera.

― Para ser un dolor en el culo, no eres tan molesta a veces.

El día pasó malditamente rápido para mi gusto y cada vez que veía la hora en mi pearphone, sabía que quedaba cada vez menos para no tener ninguna excusa para estar con Tori. Fui al partido de Amber en la mañana, la mocosa volvió a jugar espléndido y volvieron a ganar. Estaba feliz por ella, pero mi expresión no lo reflejaba, sabía que mi rostro mostraba a la típica perra malhumorada que siempre he sido, como siempre me han conocido y que, últimamente, había intensificado. Sencillamente era la misma Jade de antes, aquella imbécil vacía, sin nada.

Volví a casa después del partido y decliné la invitación que Cat y Beck me hicieron de salir junto a los demás al Nozu al instante que el nombre de Shaw salió a colocación. Vega lo había invitado y yo no tenía ganas de seguir soportando a la parejita feliz. Me sentía malditamente mal y, conociéndome, iba a explotar delante de ella y eso era lo que menos quería. Quería demostrarle que podía respetar sus decisiones, que podía ser algo diferente, por ella.

Tal vez así tendré chance un día.

Domingo, último día, y Vega siquiera se había dignado en llamarme, pero ¿De qué me sorprendía? Hacía ya dos semanas que prácticamente me evitaba, hace dos semanas que volvíamos a tener la misma relación de siempre y hace dos semanas que sentía que esta mierda nunca debió ser así. Suspiré sonoramente por vigésima vez sobre mi colchón. No sabía que horas eran, pero las ganas de levantarme no se habían asomado siquiera un ápice.

― ¿No vas a llamarla? ― La voz de Amber sonó desde la puerta. La imaginé recargada sobre ella sin voltear a verla.

― ¿A quién? ― Intenté en un fallido intento que mi voz sonora indiferente.

― A Tori.

― ¿Para qué? Ya no tenemos que pasar tiempo juntas.

― ¿Quién dijo eso? ― Su voz resonó en mí como una alerta y mi cuerpo se levantó en un impulso que no pude controlar.

Estaba ahí, parada, en mi habitación.

― ¿Qué haces aquí, Vega? ― Quería que mis palabras sonaran molestas.

― Tú lo dijiste, hoy terminamos nuestro proyecto… quiero pasar éste último día contigo, que sea nuestro.


Listo, cap subido, estoy libre hasta que se obstinen y me linchen (?) Espero tengan paciencia, veremos hasta cuando tendré la pc a tope para poder seguir. Ya saben que cualquier rabieta, felicitación, crítica y destrucrítica, o un simple (: o :( ahí está la cajita de coments, nos leemos~