Capítulo 14: La salida romántica

Al cabo de unos días, cuando Kagome ya les había enseñado toda la ciudad, Kagome y Sesshomaru decidieron salir los dos solos. Era Sábado por la noche los dos se vistieron para ir a cenar. Sesshomaru llevaba un traje color negro con una camisa blanca un poco desabotonada y unos zapatos negros. Kagome se puso un vestido negro con un escote en el que las tiras se sujetaban mediante un nudo en la espalda. El vestido llegaba hasta los pies y tenía una abertura que empezaba en medio del muslo. También se puso unos zapatos de tacón de aguja. Cuando Sesshomaru la vio quedo impresionado, sonrojándose levemente al ver a la mujer que tenía por esposa. Kagome se dio cuenta y le lanzo una sonrisa llena de amor.

Estas hermosísima amor – dijo él aún sonrojado.

Tu estas guapísimo – dijo ella antes de darle un tierno beso – voy a coger el bolso y nos vamos, he reservado mesa en un restaurante muy bonito cerca de aquí.

De acuerdo – dijo él.

¡Adiós familia! - gritaron los dos antes de irse.

¡Adiós Kagome, Adiós Sesshomaru! – gritaron todos.

Se encaminaron hacia el restaurante y Kagome le cogió la mano a Sesshomaru. – Te amo – dijo ella besándolo. – Yo también te amo – dijo él con una sonrisa. Cuando entraron en el restaurante una chica vestida de uniforme les atendió muy amablemente.

Bienvenidos ¿qué desean? – dijo la recepcionista.

Hace unos días reservé una mesa a nombre de Higurashi. – dijo Kagome.

Ah si, pasen por aquí – dijo ella encaminándolos a una mesa situada en un reservado. – Aquí tienen la carta.

Gracias – dijo Kagome a la camarera, y luego le dijo a Sesshomaru – Lee la carta y elige que quieres comer.

Creo que ya sé lo que voy a comer – dijo él convencido.

Yo también, ¡camarera!

Pidieron a la camarera lo que querían comer y al cabo de un rato se lo trajeron. – Delicioso – decían los dos al probar la comida. Comieron muy a gusto mientras no paraban de mirarse y darse caricias en las manos y el rostro.

Cuando terminaron, ella fue a pagar ya que Sesshomaru no tenía dinero de la época. Eso le hizo enfurecer, ser el Lord de las Tierras del Oeste, el hombre más rico de la zona y no poder pagar la cena. Kagome intentó tranquilizarle y le dijo que no pasaba nada, ella pagaría las cosas de su mundo y él le daría todo lo que necesitara cuando estuvieran en la época Sengoku. Así él se calmó dado que lo veía justo ya que él no tenía dinero de la época moderna.

Después de ir a cenar fueron al cine, como ella sabía que a Sesshomaru no le gustaría una película romántica, fueron a ver una de aventuras. Dado que ya habían ido al cine a ver una película con los niños a Sesshomaru no le asustó nada de aquello, Kagome le contó esa vez que todo era ficción y que nada era real.

Cuando salieron del cine fueron en dirección al Templo Higurashi, había sido una velada fantástica y ahora estaban comentando la película en el camino. De pronto Kagome se sintió débil y Sesshomaru la cogió a tiempo de que no cayera al suelo, se había desmayado.

Sesshomaru la cogió en brazos con mucha delicadeza y se fue en dirección al templo tan rápido que llegó en seguida.

¿Qué le ha pasado a Kagome? – preguntó su madre preocupada, después de abrir la puerta y encontrar a Kagome desmayada en brazos de Sesshomaru.

No lo sé, se desmayó de pronto – dijo él, la miraba de una manera muy tierna y muy preocupado.

Llévala a su cuarto, mañana la llevaremos a un doctor – dijo la madre de Kagome suponiendo lo que le pasaba a su hija.

Mientras Sesshomaru entraba en la habitación, dejaba a Kagome en la cama y la arropaba, la madre de Kagome preparaba una bandeja con algo de comer y un poco de agua para cuando Kagome despertara.

Sesshomaru, tengo que preguntarte una cosa – dijo la madre de Kagome dejando la bandeja en el escritorio.

Digame señora Higurashi.

Tu y mi hija... – se le entrecortaba la voz por hablar de un tema tan delicado – tuvieron relaciones, ¿no es así?

Si – respondió adivinando porque lo preguntaba.

Pues, Kagome podría estar embarazada.

Eso me haría mucha ilusión – dijo él mirando a Kagome de una manera muy tierna.

Mañana iremos al hospital y le harán unas pruebas para comprobarlo.

De acuerdo.

La madre de Kagome se fue de la habitación y él se sentó al lado de la cama para no molestar a Kagome mientras dormía. No durmió en toda la noche esperando que el doctor le confirmara que pronto tendría cachorros.