Capitulo 12:
Caminar derecho .No tambalearse. Mantener la boca cerrada Caminar derecho .No tambalearse. Mantener la boca cerrada. Ese era el mantra que Sakura se repetía mientras ingresaba a la academia intentando disimular que se había tomado 5 botellas de sake hace algunos momentos. Al parecer su pequeño cuerpo de niña no podía soportar más que unos tragos, incluso mientras usaba chakra para que su metabolismo eliminara el alcohol más rápido, solo había tomado un par de tragos antes de quedar borracha. Y claro que luego de cinco botellas, la chica hasta tenía alucinaciones.
Caminar derecho .No tambalearse. Mantener la boca cerrada.
-¡Sakura-chan!- la saludó felizmente Naruto, atrapándola en un gran abrazo en cuanto entró al aula.
-Yo también me alegro de verte Naruto. También me alegro de ver a tus bigotes. ¿Te conté cuanto me gustan? Me recuerdan a un zorro. Amo los zorros, lindos y grandes zorros de 9 colas con muchos dientes.- murmuró Sakura ante la atónica mirada de Naruto y Sasuke que se encontraba detrás de él.
Hasta ahí el plan de mantener la boca cerrada.
-¿Sakura-chan?- preguntó Naruto dudoso pero la pelirosa ya se había deslizado dentro del aula.- ¿Qué fue eso?- le preguntó a Sasuke que parecía tan confundido como él.
-Hn, sigámosla.- ordenó.
La escena que los recibió dentro del aula, los dejó anonadados. Hinata se había desmayado en el piso viéndose totalmente acalorada luego de que Sakura le digiera que debía confesar sus sentimientos hacia su amigo Naruto; Chouji se encontraba totalmente furioso luego de que Sakura se hubiese comido sus papas fritas; Kiba exigía que le devolviera a Akamaru quien se encontraba atrapado en un abrazo mortal por parte de la pelirosa, que a su vez se había acostado al lado de un Shikamaru totalmente fastidiado, durmiendo plácidamente con el pobre cachorro en sus brazos que intentaba escapar.
Cómo se las había arreglado la pelirosa para hacer todo ese lio en tan solo unos segundos estaba más allá de la comprensión de ambos chicos.
-Sakura, despierta.- ordenó Sasuke, pero la chica lo ignoró y justo en ese momento entró Iruka.
-¿¡Quién escribió esto!?- gritó irritado el profesor y fue cuando Sasuke vio por primera vez el pizarrón.
Besos de Uchiha Sasuke a tan solo 5 ryo. Por favor abonar en el primer receso.
-¡Sasuke-kun!- gritaron Ino y Ami al mismo tiempo, seguidas de una multitud de niñas con dinero en sus manos.
-¡SAKURA!- gritó totalmente furioso y salió corriendo del aula siendo perseguida por unas fans enloquecidas, mientras Naruto lloraba de la risa.
-¡Naruto! Así que has sido tú.- le acusó Iruka furioso y harto de las travesuras del niño.- Hoy te quedaras luego de clases a escribir un ensayo de mil palabras disculpándote con Sasuke.
-Pero Iruka-sensei, no he sido yo.- le dijo suplicante el rubio.
-Dijiste lo mismo luego de pintar la cara de todos los Hokages de la montaña.- le recordó.
-Etto … bueno, si. Pero está vez enserio que no he sido yo.- dijo rascándose la nuca avergonzado.
-¿Entonces quién ha sido?
-Bueno, pues fue Sa…- se calló antes de terminar la frase, viendo a su amiga dormir pacíficamente. El no podía delatarla, no sería de buen amigo, pero realmente no quería otro castigo. Sin embargo Iruka no le dejo tiempo a decir nada.
-Eso imagine. Mil palabras Naruto, ni una menos.- le recordó y salió del salón a buscar a Sasuke antes de que esas chicas lo atraparan.
-Esto no es justo.-murmuró el rubio por la bajo y se acercó a la pelirosa dispuesta a despertarla. Pero justo en el momento que el tomaba aire para gritarle, la pelirosa se levantó de un salto.
-¡Esto es una democracia no una monarquía! ¡No a las clases! ¡Si a recreos más largos! ¡Vótenme como su Hokage y lo haré posible!- y saltó por la ventana dejando a todos en el aula con la boca abierta.
¿Qué pasó con nuestra tranquila Sakura?- se preguntó todo el mundo.
UNA HORA DESPUÉS:
-No vuelvo a tomar en mi vida.- declaró Sakura muy convencida despertándose en la cima de la Montaña Hokage totalmente mojada, con su vestido todo roto y con un dolor de cabeza monumental. No podía recordar nada luego de haber escapado de la academia y decidir que tomar un baño en el lago sería una buena idea.
No entendía porqué, sin embargo. Al parecer su antigua resistencia al alcohol no había pasado a este cuerpo y a pesar de que había intentado utilizar su chakra para desintoxicarse eso no había funcionado del todo. Por suerte, los efectos del alcohol se habían ido más rápido que si no hubiese usado chakra y podía usarlo para disminuir su dolor de cabeza.
Una vez que estuvo mejor, decidió que ya que no iba a ir a la academia, bien podía usar el tiempo para entrenar. Así que se dirigió a los campos de entrenamiento.
Por otro lado, Iruka había cancelado la clase del día debido a que la mitad de la clase se encontraba persiguiendo a Sasuke y no había podido detenerlas, por lo que ahora, el aludido se encontraba caminando por la aldea,viéndose totalmente molesto, con la ropa desgarrada y rastros de besos por todos lados.
Él iba a matar a Sakura cuando la encontrara, iba a torturarla lentamente y luego la mataría, y enterraría su cadáver donde nadie pudiera ocultarlo jamás. Además él era un Uchiha, estaba seguro de que nadie nunca sospecharía de él y si lo hacían no se atreverían a decirlo en su cara.
-¿Sasuke?- preguntó una voz sorprendida detrás de él y se contuvo de maldecir. Por supuesto que iba a cruzarse con su hermano justo ahora.
-Primo bebe - Y por supuesto que Shisui estaría acompañándolo para acentuar su miseria y viéndose como si se estuviera a punto de echar a reir en cualquier momento.
-¿Qué quieres Shisui?- prácticamente gruñó, fulminándolo con los ojos.
-¿Qué... qué te pasó?- preguntó el aludido intentando no reírse por más tentado que estuviera, tenía el presentimiento que en el momento en que lo hiciera Sasuke intentaría matarlo.
Justo en ese momento, un borrón rosado pasó corriendo por su lado siendo perseguido por Naruto . Sasuke no dudó en lanzarse en la persecución ante la curiosa mirada de los Uchihas mayores.
La persecución terminó en cuestión de minutos, con Sakura siendo atrapada por sus dos amigos debido a su incapacidad de usar sus habilidades como kunoichi ya que tanto Shisui e Itachi los habían estado siguiendo por curiosidad. Ambos querían saber qué era lo que había causado la ira del pequeño Sasuke, cuando este era normalmente estoico con todo el mundo excepto con ellos.
-Vamos chicos, ¿no creen que están exagerando?- imploró Sakura mientras la ataban a un árbol en pleno centro.- Fue solo una pequeña broma.- intentó de nuevo, y volviendo a ser totalmente ignorada. No podía creer que hubiese tenido tanta mala suerte como para cruzarse con Naruto en su camino a los campos de entrenamiento.
-Nunca te vi como de los que necesitan atar a su mujer para que no corra, Sasuke-kun- bromeó Shisui sin poder evitarlo. Sin embargo, por primera vez en su corta vida, Sasuke no cayó ante sus provocaciones y siguió con su deber de atar a la pobre pelirosa que ya ideaba formas en las que se desataría en cuanto todos se fueran.
-Bien, terminamos.- exclamó Naruto feliz luego de pegar un cartel sobre la cabeza de Sakura.
-Sasuke, eso no es correcto.- le regañó Itachi ocultando su diversión ante las payasadas de los chicos y leyendo el cartel.
-¿Se puede saber por qué están ofreciendo los besos gratis de esta joven dama?- preguntó Shisui todo galante.
-¿¡Besos gratis!?- gritó Sakura enojada.- ¿¡Cómo van a dar mis maravillosos labios gratis!? Tendrían que cobrar al menos 5 ryo, no pueden simplemente darlos gratis.
-Creo que alguien tiene que reorganizar sus prioridades.- murmuró incrédulo Shisui, a su primo, quien asintió dándole la razón.
-Eso debiste haberlo pensado antes.- habló Sasuke fríamente y sin otra mirada se alejó del lugar, dispuesto a bañarse y sacarse de encima todos los rastros de besos de su cara antes de que su padre o madre lo vieran.
-Naruto no puedes dejarme acá. Imagina que clase de cosas me harán.- le imploró Sakura al chico, viendo que era su última opción.- Realmente lamento haber vendido los besos de Sasuke y que hayas tenido que cargar con la culpa, pero no puedes dejarme así.
Por un segundo, Naruto estuvo tentado a dejarla ir y perdonarla, después de todo él no era una persona rencorosa. Pero entonces recordó el ensayo de mil palabras que tuvo que escribir y enviar a Sasuke y toda pequeña chispa de compasión que tuviera en él se fue.
Viendo que su amigo estaba por irse y dejarla ir, Sakura hizo lo único que se le ocurrió.
-Te daré un cuarto del dinero.- lo sobornó. Ahora si que había llamado la atención del chico.
-Quiero la mitad.- dijo decidido.
-Un cuarto.
-La mitad.
-Un cuarto.
-La mitad.
Con un suspiro y mirándose realmente miserable, Sakura respondió.- Te daré la octava parte si quieres, solo libérame.
Ante sus palabras, el chico se animó y se apresuró a desatarla y tomar el dinero totalmente ajeno al engaño de la chica.
-Fue un placer hacer negocios contigo Naruto-kun.- dije la chica antes de irse corriendo.
Contento, Naruto se disponía a ir a Ichiraku a gastar su dinero recién adquirido cuando la voz del hermano el Sasuke lo detuvo.
-Naruto-san. ¿Te das cuenta que un octavo es incluso menor que un cuarto?- preguntó impasible el Uchiha.
-¡SAKURA!
Y la persecución volvió a empezar.
-¿Es el mismo color?- le preguntó Itachi a su primo, viendo alejarse a la pelirosa.
-Si.- respondió totalmente serio.- ¿Crees que sea ella?
-La edad encaja.
No había necesidad de más palabras. Esta noche confirmarían sus sospechas.
Tal como habían acordado horas antes, Itachi y Shisui se reunieron en cuanto la noche cayó a vigilar la casa de Sakura Haruno. Ambos habían concordado que debían quitarse las dudas, y que el único modo de hacerlo era metiéndose en la habitación de la pelirosa durante la noche e interrogarla. Si sus dudas terminaban siendo infundamentadas le harían olvidar todo, pero si sus dudas resultaban ciertas…
Sin embargo, pasada la media noche, cuando ambos se disponían a llevar a cabo su plan, la pelirosa salió al pequeño balcón que se encontraba en su habitación, vestida totalmente de negro. Al instante la sospecha se levanto en ambos, ¿qué hacía una mocosa de 10 años a la mitad de la noche despierta? ¿Y por qué parecía que no tenía planes de quedarse en su casa?
Con una muestra de destreza impropia de un niño de la academia, Sakura saltó del balcón y dejó la comodidad de su casa. Y con una habilidad que muchos ninjas envidiaban, Itachi y Shisui siguieron a la pelirosa que evitaba a las patrullas de vigilancia como si fuera un juego de niños, demostrando que esta no era la primera vez que hacía algo así. Ninguno sabía que esperar ni sabía a donde los llevaría, así que fue una sorpresa ver que la chica se detenía en los campos de entrenamiento.
¿Qué hacía una niña a esas horas en un lugar así?
Su pregunta fue respondida cuando Sakura se puso a realizar los ejercicios de estiramientos básicos para antes de comenzar un entrenamiento. Al parecer Sakura Haruno se escapaba de su casa a la mitad de la noche solo para entrenar.
Durante las siguientes horas, los Uchihas vieron a la chica trabajar en su velocidad, resistencia, realizar flexiones, abdominales y practicar sus patadas y puñetazos contra un muñeco de madera que debería hacer sangrar sus nudillos. También la vieron practicar lanzamientos de kunai, shurikens y sembons, sin signos de que fuera a detenerse en un futuro temprano. Fue más tarde, bien entrada la madrugada, cuando la vieron darse un descanso a los entrenamientos físicos, y se puso a meditar. Hasta el momento, ella no había hecho nada sospechoso, excepto por la rara hora y mostrar unas habilidades superiores a las de un genin pero no más allá que un chunin. Sin embargo, nadie acudiría tan tarde a los campo de entrenamiento si no tuviera algo que ocultar o hiciera algo que no podía ser visto a la luz del día.
Una mirada compartida entre ambos decidió que era momento de hacer su movimiento y dar a conocer su presencia. No hizo falta hacer mucho, en cuanto Shisui pisó una ramita con más fuerza de lo necesario, una lluvia de shurinkes fue lanzada en su dirección.
-Muéstrense.- ordenó Sakura saliendo completamente de su estado de meditación y parándose en un postura defensiva. Un segundo después, tenía a ambos Uchihas delante.
-¿Itachi-san? ¿Shisui-san?- preguntó realmente sorprendida.- ¿Qué hacen acá?
¿Y cómo diablos no se había dado cuenta de su presencia antes?
-Creo que eso deberíamos preguntarlo nosotros Sakura-san.- dijo Shisui serio.- ¿Qué haces fuera de casa a estas horas?
¿Y ahora, cómo se salía de este embrollo?
-Suelo venir a entrenar a este lugar de vez en cuando.- Siempre decir la verdad ante cualquier usuario del sharingan, se recordó, y solo mentir por omisión. La omisión era la única mentira que el sharingan no detectaba, después de todo no se podía detectar lo que no había sido dicho.
-¿Sueles entrenar pasada la medianoche? ¿Por qué no hacerlo durante el día?- no le gustaba la mirada sospechosa de Shisui. ¿Era posible que ellos hubieran descubierto su identidad. La noche que les dijo parte de la verdad, no recordaba haberles dado ningún dato que los guiara hasta su verdadera identidad, sin embargo no podía estar completamente segura y menos con la fama de genios prodigios que tenían ambos. Ella podría haberles entregado su identidad en bandeja de plata y no haberse dado cuenta. ¿Cuándo se había vuelta tan descuidada?
-Me gusta la tranquilidad de la noche.- ¿Qué probabilidades había de que pudiera volver corriendo a su habitación?
-¿Así que te escapas de tu casa en la mitad de la noche solo por la tranquilidad?
-Nadie va a interrumpirme a esta hora-Las probabilidades eran de un 0% en vista del modo en el que Itachi la miraba. Ella no podría dar ni un suspiro sin que el se enterara. Podría haber evadido a uno de los chicos, pero no a los dos.
-¿Solo por esos motivos vienes acá a esta hora?
Si respondía a esa pregunta que si el sharingan detectaría la mentira. Si decía que no, tendría que dar explicaciones que podrían exponerla. La tenían atrapada y el único método que le quedaba era la evasión.
-La brisa es más fresca a esta hora.
-Es difícil creer que te escapas por la noche de tu casa solo por una mejor brisa.
-¿Quién dijo que me escapo?- Sakura se miraba toda inocente, nada en su postura o tono de voz delataba un atisbo del nerviosismo que estaba sintiendo. Y sabiendo que si esto seguía así podían estar todo el resto de la noche interrogándola sin obtener nada a cambio, Itachi decidió intervenir.
-Te vimos salir de tu habitación por la ventana.- Mierda, ellos la habían visto.- Se acabó el juego Hitomi.
Doble mierda. Ellos sabían, no había duda.
-¿Quién es Hitomi?- preguntó inocente a pesar de la mirada de muerte que Itachi le estaba lanzando. En un instante él se encontraba delante de ella, dándole todo el peso de su mirada e intentando intimidarla con su altura.
-Dije que se acabó el juego.-En momentos como estos Itachi le recordaba al Itachi que una vez conoció en el futuro. Con una voz que exigía ser escuchado con mucha atención y que no daba lugar a la desobediencia, él sería un gran líder de su clan que sería respetado por muchos. Y Sakura estaba segura de que todo el mundo saltaría para realizar sus órdenes, pero no ella. No tendría suerte con ella.
-Si realmente crees que esto es un juego vas muy mal encaminado Itachi.- respondió sosteniendo su mirada.
-¿Te das cuenta que acabas de confirmar nuestras sospechas?- le comentó Shisui mintiéndose en el medio de ambos que seguían retándose con la mirada.
No tenía mucho sentido seguir negandolo llegado ese punto. Ellos la habrían descubierto más tarde que temprano y no quería tenerlos siguiéndola por todos lados hasta que la descubrieran. Ya era bastante malo que ellas la hubieran seguido desde su casa y que ella no se hubiese dado cuenta. Había sido descuidada.- Solo era cuestión de tiempo antes de que lo descubrieran.- se encogió de hombros -Pero tengo curiosidad, ¿Qué me delató?
-Los ojos. -afirmó Shisui.- Cuando me ayudaste con Danzou tenías tu color real de ojos; y luego le confirmaste a Itachi que la persona que me ayudo y Hitomi Himamura eran la misma persona. Así que cuando te vimos esta tarde el resto de las fichas cayeron solas.
-Ya veo- murmuró y luego los miró a ambos- ¿Y bien? ¿Qué harán ahora? Ya descubrieron quién soy y saben la verdad ¿Qué sigue?
-Ahora, vamos a ayudar.- dijo Itachi dándole todo el peso de su mirada.
-Confiamos en ti.- le dijo Shisui, también serio.- ahora queremos que confíes en nosotros. No más secretos, ni escapadas. No tienes por qué hacerlo todo sola, lo único que pedimos a cambio es sinceridad. No nos mientas ni trates de manipularnos, cuéntanos el resto de la historia y nosotros a la vez te seremos fieles a ti.
La propuesta que ellos le proponían le llamaba, era tan atractiva. Poder confiar en alguien, apoyarse en alguien, sin mas secretos o mentiras. Ellos la ayudarían, pero a cambio pedían todo el resto de la historia, no podría guardarse nada o ellos lo sabrían. Por un momento, Sakura se permitió contemplar un futuro así, ellos contra el mundo, y luego volvió a la realidad.
-No lo entienden.- les dijo fríamente.- Mentiras y manipulaciones, en eso se basa todo esto. Todo el mundo es como un pequeño peón que debe estar en el lugar exacto en el momento exacto para que las cosas resulten bien, para que el pasado, mi pasado, no se repita. No puedo preocuparme como se sentirán los demás al final del día cuando tengo que preocuparme de que sigan vivos. No puedo revelar todo indiscriminadamente. Hay secretos que simplemente deben permanecer como eso, secretos. La información que poseo, mis recuerdos, mis experiencias, nada puede caer en manos equivocados o eso podría afectar el futuro y convertirlo en algo aun peor de lo que ya es. Un mal movimiento, un error de cálculo y todo cambia. Debo pensar cada pequeño paso si quiero arreglar las cosas, no puedo permitirme errores. Quiero confiar en ustedes- les confeso finalmente más tranquila en un susurro.- Quiero a alguien en quien poder apoyarme en esta guerra, no quiero hacerlo sola.
-Entonces no lo hagas, déjanos ayudarte.- le dijo suavemente Itachi acercándose a ella. Por primera vez desde que la conoció, pudo ver un atisbo de la persona que se ocultaba detrás del nombre Hinamura Hitomi, y le sorprendía darse cuenta que esa persona tenía un borde suave que ocultaba fieramente.
-No puedo contarlo todo.- le respondió ella dejándose llevar por su tranquila presencia.- Les puedo prometer que no voy a mentirles ni engañarlos, pero hay cosas que aún no están listas para salir a la luz.
-Todos tenemos nuestros secretos.- se encogió de hombros Shisui.- Podemos esperar a que estés lista para contarnos todo.
Y así fue como una tranquila noche de entrenamiento, la unión de tres almas destinadas a un trágico futuro se inició. Itachi Uchiha, destinado a matar a todo su clan y ser odiado por su hermano; Shisui Uchiha destinado a cometer un suicidio por el bien del resto; y Sakura Haruno, destinada a ver como todos los que amaba morían, se comprometieron a enfrentar el futuro juntos. Solo dios sabía cómo terminaría.
