Ginny, mientras preparaba sus cosas para ir al entrenamiento, se quedó pensando en Ron. Desde que Harry había llegado de nuevo a sus vidas, él nunca se intereso en ni siquiera cruzar palabras con Harry ¿Por qué ahora le preguntó en donde estaría?

Esperando a que su madre la llamara a desayunar, tomó el diario que compartía con Teddy para revisar si le había escrito. Sabía que estaba en época de exámenes, así que era de esperarse que casi no escribiría mucho, aunque a veces le escribía de mas diciéndole la infinidad de cosas que tenia que estudiar, las tareas, los deberes, etc. Ginny sentía que Teddy solo le escribía para desahogarse de todas las presiones que tenia en el colegio, y todo por llegar a ser prefecto como su verdadero padre.

Sonrió al ver, que en efecto, Teddy le había escrito. Era un solo párrafo pero con eso se conformaba.

Ginny:

No sabes cuanta alegría me dio el saber que tu y mi papá están trabajando juntos. A pesar de cómo se dieron las cosas y después de tanto tiempo, tú siempre serás mi mamá.

Te quiero mucho

Teddy

P.D. Me fue súper en los exámenes.

Ginny abrazo el diario completamente sorprendida y con los ojos llenos de lágrimas. Teddy la había llamado mamá de nuevo, después de tanto tiempo, Teddy la seguía queriendo como su mamá.


Harry le platicó a Ron todo lo ocurrido durante el tiempo que no se vieron, siendo como tema principal: Hermione.

- Ron, te pido de favor que no le digas nada de esto a Ginny.

- Pero ella tiene derecho a saber que tú nunca la engañaste.

- Déjame ser yo quien se lo diga…en el momento adecuado.

- ¿Y cuando sería eso?

- Por ahora estoy aquí para cumplir mi primera misión como auror. La relación que tenemos Ginny y yo, por el momento, es la indicada para poder descubrir quien es la persona que la esta acosando. Créeme que estoy haciendo un esfuerzo para no dejarme llevar por mis sentimientos, si Ginny sabe la verdad, las cosas se saldrían de control.

- Pero yo voy a buscar a Hermione, ella tarde o temprano lo sabrá.

- Ayúdame para que sea lo más tarde posible.

Ron lo pensó un momento pero al final asintió con la cabeza. Ya había cometido un error al ir a decirle a Ginny lo que había visto aquella mañana, si Harry le estaba pidiendo ahora silencio, confiaría en él para arreglar las cosas.

- ¿Ya tienes avances en tu investigación?

- No, desde que llegue no le han enviado absolutamente nada. Reviso su correspondencia a diario y hasta ahora no he encontrado nada fuera de lo normal.

Ambos voltearon al escuchar que tocaban la puerta. Ron se levanto para abrirla y sonrió de inmediato al ver quien era.

- Draco Malfoy ¿Cuánto tiempo sin verte?

- Aquí estoy de regreso en Londres.

- ¿Dónde te habías metido? – le dijo dándole un abrazo.

- Estuve Paris mucho tiempo, después viajando, tu sabes así es mi negocio – Draco volteo a ver a Harry.

- Perdón. Draco te presento a Harry Potter, Harry él es Draco Malfoy, dueño de la revista Fashion Plus – Ambos se dieron la mano en forma de saludo - ¿Y que te trae por aquí?

- Vine a buscarte. He recibido infinidad de cartas de mis lectoras pidiendo un articulo exclusivamente tuyo.

- Pero si ya lo has hecho cuando estaba con los Chudley Cannons. Aun no se me olvida todo el tiempo que me hiciste pasar con la sesión de fotos y todo porque no te gustaba la iluminación.

- Sabes que me gusta hacer las cosas bien y que soy muy estricto en mi trabajo, además ese número de edición se vendió como pan caliente.

- Exageras.

- Entonces ¿Cuándo empezamos?

- Lo siento mucho Draco, pero no tengo tiempo.

- Ron, estamos hablando de millones de galeones que irían directamente a tu cuenta bancaria.

- Por ahora – sonrió con un brillo en los ojos – tengo otras prioridades que requieren de todo mi tiempo disponible.

- Ron olvidaste tus guantes en la casa… - llegó Ginny. Draco se le quedó viendo sin ningún disimulo, cosa que a Ginny la apenó y a Harry lo enfureció – perdón, no sabía que estaban ocupados.

- Ginny Weasley, te he visto en varias revistas pero jamás en persona. Definitivamente, eres mucho mas hermosa – se acercó para besarle la mano.

- Ginny, él es Draco Malfoy.

- Si, sé quien es. Te he visto en varios desfiles de modas.

- ¿En serio?

- Siempre estabas ocupado hablando con los diseñadores.

- Ginny ahora es diseñadora y modelo profesional – le dijo Ron.

- Ahora me doy cuenta que he perdido mucho tiempo estando fuera de Londres. Entonces eres jugadora profesional de Quidditch, diseñadora y modelo. Quiero que el próximo numero de mi revista estés en la portada.

- ¿Qué? – Se sorprendió Ginny – pero en las portadas solo haz publicado a personas a nivel mundial que son importantes en el mundo de la moda.

- Tu eres importante y además…hermosa – le sonrió.

Ron volteó a ver a Harry al ver hacia donde se había dirigido la conversación y lo que vio no le gusto nada. Harry apretaba los puños y fulminaba con la mirada tanto a Draco como a Ginny.

- Bueno Ginny se nos hace tarde para el entrenamiento.

- ¿Estas libre esta noche? – le preguntó Draco a Ginny. Ella volteó a ver a Harry que estaba detrás de Draco y éste solo negó con la cabeza.

- Si, estoy libre – sonrió.

- Excelente ¿Qué te parece Locanda Locatelli a las ocho?

- Ahí estaré.

En cuando se despidió Ginny de Draco, se fue a los vestidores para prepararse para el entrenamiento. Harry la siguió y en cuanto se cercioró que nadie los estaba escuchando, descargó su furia.

- No voy a permitir que salgas con ese tipo ¿entendiste?

- ¿Por qué, Harry? – Ginny se paró frente a él con las manos en la cintura - ¿Por qué no puedo salir con un hombre?

- Porque puede ser él quien te este amenazando de muerte.

Ginny estuvo a punto de bajar la mirada derrotada, pensaba que Harry tal vez estuviera celoso y fuera por eso que estaba de tan mal humor, pero se mantuvo firme y con la mirada fija.

- Bueno, eso ya lo averiguaremos. Si no salgo viva del restaurante, es porque la cena estaba envenenada y Draco es el culpable. Fin de la misión, Potter.

Ginny le cerró la puerta del vestidor en su cara. Harry empezó a patear todo lo que tenia enfrente sin darse cuenta que Ron lo estaba viendo.

- Tú hermana esta loca. Es muy peligroso que salga con un tipo al que apenas conoce.

- Sabes que lo hace para molestarte y al parecer lo ha logrado.

- Le diré a Dean y a Seamus que estén con ella durante la noche.

- ¿No vas a ir tu?

- No.

- Draco es el dueño de la revista más importante de modas en el mundo. Muchos diseñadores sueñan con estar en esa revista, y las mejores marcas pagan miles de galeones por anunciarse ahí. En resumen, Draco Malfoy es un hombre muy importante, famoso y sobretodo millonario – Ron camino hacia el vestuario pero se detuvo de lado de Harry – todo lo que Ginny detesta en un hombre – le cerró el ojo dándole una palmada en la espalda.

Al día siguiente, lo primero que quería hacer Ginny era matar a Harry Potter. Dean le había dicho que Harry le había encargado su seguridad durante la cena con Draco, cosa que la puso furiosa. Lo único bueno de esa cena había sido que Draco le había ofrecido un artículo exclusivo para ella, como un modelo a seguir para todas sus lectoras.

Para su mala suerte, ese día tenían que ir a Irlanda, así que Harry estaría ocupado con todo lo relacionado a su viaje. No lo vio hasta que llegaron al hotel, Harry revisaba la habitación en donde se hospedaría Ginny durante esos días, en donde tendrían primero unos entrenamientos en la cancha y después el partido. Ahora a quien le cerró la puerta en la cara fue a Dean, quien se quedo fuera de la habitación con todo y maletas.

- ¿Dónde demonios estuviste anoche? ¿No se supone que tu misión es mi seguridad?

- Dean y Seamus estuvieron contigo ¿no? – le dijo tranquilamente moviendo su varita y susurrando hechizos – además, tu misma lo dijiste, si salías muerta del restaurante, Draco era el culpable.

Ginny le lanzó un hechizo mocomurciélago pero Harry logró esquivarlo rápidamente, y con un suave movimiento de su varita, la desarmó.

- Regrésame mi varita.

Harry primero jugó con la varita entre sus dedos, camino hacia ella y se detuvo a pocos centímetros de su cara.

- Estaba en la cocina revisando que tu comida no estuviera envenenada, no la pase muy bien pero creo que tu tampoco, tu cara reflejaba querer estar en otro lugar.

Harry le regreso su varita y salió de la habitación indicándole a Dean que acomodara las maletas. Ginny estaba muy enojada y se enfureció mas cuando Dean le dijo que Harry había llegado dos horas antes al restaurante para revisar que todo estuviera en orden y que durante la cena, él había estado revisando cada cosa que le servían desde la cocina.

Ginny no quería ver a Harry. Su plan era divertirse a lo grande con Draco siempre y cuando Harry estuviera presente y todo para hacerlo enojar al ver que su misión estaba en peligro. Porque tenía que aceptar que Harry no estaba celoso de Draco, a él solo le importaba su misión. Pero estaba tan enojada al querer ella arruinarle las cosas y él había estado por delante de ella.

Hermione estaba leyendo un libro detrás del mostrador de su tienda. Luna entró y se sirvió un café sin distraerla de la lectura. Pero cuando un chico llego con un ramo enorme de rosas rojas y otro detrás de él cargando un oso de peluche precioso igual de grande, le pegó con el codo para que levantara la vista.

- ¿La señorita Hermione Granger?

- Si, soy yo.

- Le traemos esto ¿Dónde los ponemos?

- Pues aquí no caben – comento Luna.

- Ayúdame Luna a subirlos a mi casa.

- Tiene que firmar aquí.

Hermione firmo la hoja de entrega y subió con el oso de peluche a su casa.

- ¿Tiene tarjeta el ramo? – le pregunto Hermione a Luna.

- Si, pero solo dice "Perdóname"

- ¿Perdóname?

- Si ¿Pues que te hicieron?

- Nada ¿Pero no viene algún nombre?

- No, solo eso ¿Y el oso? – Hermione reviso si el oso llevaba alguna tarjeta encontrando una debajo de un listón que llevaba en el cuello.

- También dice "Perdóname".

- Que raro, si quiere que lo perdones pues al menos te hubiera puesto quien es. Las flores están preciosas.

- Si, esto es muy raro – le decía Hermione abrazando al oso pensativa.

Ni toda la mañana volando había calmado a Ginny. Teddy era el único que podía hacerlo, así que tomo el diario para escribirle y encontró una nota de él.

"Hoy tengo partido de Quidditch, estoy muy nervioso, como me gustaría que estuvieras conmigo"

Como si hubiera tenido un resorte, se levantó y empezó a arreglarse.

Seamus iba completamente pálido a un lado de Harry. Desde que le había dicho que Ginny iba a salir, éste no había dejado de maldecir en voz alta. Entró sin tocar a la habitación de Ginny mientras que ella se maquillaba tranquilamente frente al espejo.

- ¿Qué crees que estas haciendo?

- Voy a ir a Hogwarts.

- ¿Qué? ¿Acaso te has vuelto loca? – Dean y Seamus voltearon a verse con el ceño fruncido al ver como le hablaba Harry a Ginny.

- No, Teddy va a jugar hoy y quiero ir a verlo.

- De ninguna manera.

- Dean ¿Ya buscaste al profesor Dumbledore?

- Si, pero la chimenea de su despacho esta bloqueada.

- Eso lo hace cuando no esta en el colegio, así que mejor te calmas y te quedas aquí.

- No – le contesto tranquilamente Ginny – me voy a aparecer en Hogsmeade y de ahí puedo tomar un carruaje que me lleve a Hogwarts.

- Ni creas que te voy a permitir hacer eso.

- No te estoy pidiendo permiso, Potter. Le prometí a Teddy que iría a verlo. Seamus por favor consígueme un banderín de Gryffindor.

- Tu te quedas donde estas Seamus – le dijo Harry mientras que Seamus empezaba a parpadear muy nervioso – Teddy va a entender perfectamente las razones por las cuales no puedes ir a verlo jugar.

- Dean, Seamus ¿Ustedes creen que pueda comprarme un banderín y una playera de Gryffindor en Hogsmeade?

- ¡No vas a ir a Hogsmeade, Ginny!

- Claro que voy a ir, quiero ver a Teddy.

- ¿Dónde esta el diario?

- ¿Para que?

- Para escribirle a Teddy y decirle que no vas a ir.

- Ya le había dicho que si iba a ir.

- Conozco a mi hijo y sé que estará de acuerdo conmigo en que lo que piensas hacer, es una locura – Dean y Seamus de nuevo se voltearon a ver con el ceño fruncido.

- Dame ese diario – le dijo Ginny en cuanto Harry lo encontró debajo de su almohada.

- No, le voy a escribir a Teddy.

- Lo vas a hacer sentir mal, va a pensar que por su culpa nosotros estamos teniendo problemas.

- Claro que no.

- ¡Claro que si! Esta nervioso por el partido y tu todavía quieres molestarlo con tus cosas.

- ¡Entonces quédate aquí!

- ¡Se lo prometí! Se sentiría muy triste si no lo cumplo.

- ¡Claro que no! ¡Es mi hijo y lo conozco!

- ¡TAMBIEN ES MI HIJO!

Dean y Seamus abrieron la boca y los ojos sorprendidos al mismo tiempo. Harry al darse cuenta de la presencia de sus dos ayudantes y de que habían hablado de más, les pidió que salieran de la habitación, no sin antes, recordarles el código de confidencialidad.

- Voy a ir te guste o no – le dijo Ginny una vez que se quedaron solos. Terminó de maquillarse y empezó a cepillarse el cabello. Harry había permanecido en completo silencio viendo por la ventana. Teddy había sido el responsable de que ellos se conocieran y ahora iba a ser el responsable de que, después de tanto tiempo, hicieran algo juntos.

- De acuerdo, pero lo haremos a mi manera – Ginny lo vio por el reflejo del espejo.

- Esta bien.

Harry le ordeno a su equipo de seguridad que vigilaran Hogsmeade durante el día, pero en ningún momento les dijo que ellos iban a estar ahí. Le escribió a la profesora McGonagall que Ginny Weasley y él asistirán al partido de Quidditch, pidiéndole de favor que les otorgara unos asientos con los profesores, así como también le hizo saber la manera en que entrarían a Hogwarts.

Cuando estaban listos, Harry sacó una capa.

- ¿Qué es eso?

- Es una capa de invisibilidad, era de mi padre. Vamos a aparecernos en Hogsmeade y de ahí caminaremos hacia Hogwarts.

- ¿Caminar? ¿Pretendes que caminemos juntos hasta Hogwarts debajo de esta capa?

- No, tu solo sígueme y por favor, haz todo lo que te digo.

- De acuerdo.

Harry puso la capa encima de ellos, quedando casi abrazados. Se quedaron viéndose a los ojos por un momento y después Harry la tomo de la mano apareciendo en el hermoso pueblo de Hogsmeade.

Ginny no dejaba de sonreír, todo le parecía demasiado lindo y pintoresco. Harry, que en ningún momento la había soltado de la mano, la guiaba hacia las afueras del pueblo.

- Espera, quiero un banderín y una playera…

- Le dije a la profesora McGonagall si nos podría proporcionar unas.

- Mira – le señalaba una tienda muy emocionada sin recordar que estaban debajo de la capa – una tienda como la de mis hermanos.

- Ginny te pueden escuchar, y si te mueves mucho nos pueden ver los pies.

- Vamos a esa tienda.

- No. Esa tienda se llama Zonko y no se compara con la de tus hermanos.

- Dulces, mira que ricos dulces. Quiero uno Harry – Harry tuvo unas ganas de besarla en ese momento, parecía una niña: con su sonrisa tierna y un brillo en sus ojos.

- Esta bien, espérame aquí, cuando me veas me tocas para saber donde estas.

Ginny durante el camino iba comiéndose una paleta de caramelo que le había comprado Harry en la tienda de Honeydukes. Permanecieron en silencio hasta que llegaron a una casa alejada de todo, parecía más bien una casa embrujada.

- ¿Qué es eso, Harry?

- Por ahí vamos a entrar a Hogwarts.

- ¿Qué? Yo ni loca entro a esa casa.

- ¿Tienes miedo, Weasley? – le sonrió de lado burlonamente.

- No.

- Le llaman la casa de los gritos. La leyenda cuenta que hace muchos años se escuchaban horripilantes gritos y sonidos que procedían del interior de esa casa – le empezó a platicar mientras caminaban hacia la casa – sobretodo cuando había luna llena. Los fantasmas de Hogwarts evitan este lugar porque dicen que aquí viven fantasmas brutales.

- ¿Y eso…eso es cierto?

- No, en realidad quien hacia esos horripilantes gritos y sonidos era un hombre lobo.

- ¿En serio?

- Si… el papá de Teddy.

Durante todo el camino a Hogwarts, Harry le platico la historia a Ginny de los merodeadores. Enfocándose especialmente en el papá de Teddy, como conoció a su mamá y las preocupaciones que tuvo al quedar ella embarazada. Teddy no sabía toda la historia, Harry solo le había dicho unas cuantas cosas sin entrar en muchos detalles.

Cuando llegaron a Hogwarts la profesora McGonagall le había pedido a un prefecto de Gryffindor que los llevaran directamente al estadio de Quidditch, donde ya se encontraban todos los alumnos reunidos esperando a que iniciara el partido.

Harry saludo a sus ex – profesores, todos felicitándolo por su carrera como auror. Al igual, saludaron a Ginny a quienes ya conocían por sus visitas a Hogwarts para ver a Teddy.

Cuando salió el equipo de Gryffindor, Ginny fue la primera en levantarse emocionada y agitar su banderín. Ahora entendía a sus fans, ella era ahora, una fan de Teddy.

Teddy, se acomodó en su posición de cazador para iniciar el partido, pero mientras esperaba el silbato de la profesora Hooch, dio un rápido vistazo hacia las gradas de los profesores para saber si en realidad había ido Ginny. Pero su sorpresa fue aun mayor, cuando vio que no nada mas estaba Ginny sino también Harry, ambos con playeras de Gryffindor y agitando sus banderines muy contentos. Teddy sonrió feliz, sus padres habían ido juntos a verlo jugar.

Durante todo el partido, Harry pudo contar unos cuantos minutos en los que Ginny estuvo sentada y callada.

- ¡Vamos Teddy, vamos!

- Lo esta haciendo bien, Ginny.

- Aun le fallan esos giros, tendremos que trabajar más en eso.

- Hay que tomar en cuenta el viento.

- También tiene que dominar el viento.

- Si hubieras estudiado aquí, te hubieran nombrado la capitana del equipo ¿en que casa hubieras sido seleccionada? Porque en Gryffindor no creo, ahí están los valientes.

- Oye ¿Qué quieres decir con eso?

- Tenías miedo de entrar a la casa de los gritos.

- Yo no tenía miedo.

- Yo ni loca entro a esa casa – le dijo Harry remedándola.

- Tonto – Ginny lo empujo, riéndose los dos.

Entre gritos de júbilo, todos aplaudían al buscador de Gryffindor cuando atrapó la snitch. Entre platicas con los profesores y Ginny firmando uno que otro autógrafo a otros padres que habían ido a ver el partido, esperaron a que Teddy saliera ya bañado y cambiado de los vestidores.

- Vamos Ginny, ya están saliendo los chicos de los vestidores, recuerda que no nos podemos tardar mucho.

Teddy y Ginny se abrazaron fuertemente. Después, Teddy abrazo a Harry dándose fuertes palmadas en la espalda. Teddy ya estaba mas alto, le faltaba muy poco para alcanzar a Harry de estatura, así que ahora se llevaban un poco mas pesado.

- Jugaste excelente, aunque Ginny dijo que eras pésimo con los giros.

- Mira si serás mentiroso.

- Sabía que no ibas a estar muy contenta y sé que el viento no es pretexto.

- Solo falta que practiquemos más, eso es todo.

Caminaron rumbo a los jardines. Ginny iba abrazando a Teddy, ella rodeando su cuello con su brazo y él con su mano en la cintura de ella. Harry caminaba a un lado de ellos recordando viejos tiempos como estudiante.

- Runas Antiguas esta muy difícil, no entiendo como le encanta esa materia a mi tía Hermione – Ginny aun le extrañaba que Teddy llamara "Tía" a Hermione, y a ella "mamá". Se preguntó ¿Cómo tomaría esto Hermione?

- Solo estudia y no te presiones – le dijo Harry.

- Ginny ¿Va a venir Victoire en las vacaciones de Navidad?

- Creo que si.

- Me invitó a la Madriguera para que nos veamos.

- Me parece excelente – se sentaron debajo de un árbol, cerca del lago.

- ¿Y como les va trabajando juntos?

- Tu papá es un poquito paranoico.

- Si siguieras las reglas.

- Si no fueras tan estricto – Teddy sonrió divertido.

- Si no fueras tan terca.

- Bueno ahora ya están trabajando juntos. Les vuelvo a preguntar lo mismo que hace años ¿Cuándo se van a casar? – les pregunto con una sonrisa pícara.

- Ted – dijo Harry negando con la cabeza mientras Ginny lo veía completamente extrañada.

- ¿Qué? El motivo por el que terminaron hace años fue porque casi no se veían. Ahora se ven todos los días.

- ¿De que estas hablando, Teddy? – le preguntó Ginny.

- De que tal vez puedan reanudar su relación. Por favor ¿no me van a decir que no se siguen queriendo? Ninguno de los dos tuvo una relación con otra persona durante todo este tiempo, eso solo significa que se siguen amando.

Harry se pasaba la mano por el cabello nervioso, mientras que Ginny lo fulminaba con la mirada pidiendo explicaciones.

- Ted, después hablamos de eso.

- Ya no soy un niño, papá. Entendí perfectamente que la razón por la que decidieron separarse fue porque Ginny no tenía tiempo para la relación y que acordaron en darse un espacio. También fui lo suficientemente maduro para no presionar a Ginny llamándola "mamá".

- Pero…pero ¿Qué estas diciendo, Ted? ¿Presionarme?

- Mi papá me decía que no te presionara con la relación de ustedes, como lo hacia cuando tenia 8 años. En una ocasión te pregunte si tu eras feliz siendo famosa y me contestaste que si, eso solo me hizo pensar que preferías ser famosa a estar con mi papá.

- ¿Cómo pudiste pensar eso? ¿Y Hermione?

- ¿Qué tiene que ver mi tía en esto?

- Ted, si en aquella ocasión te pedí que no presionaras a Ginny, te lo vuelvo a repetir.

- Quiero explicaciones, Potter – le dijo Ginny.

- Y las tendrás…después.

- Las quiero ahora.

- ¿Qué esta pasando? – les pregunto Teddy extrañado.

- Teddy, dices que Harry no ha tenido ninguna relación con alguna chica ¿Qué me dices de tu tía Hermione? ¿Ella si ha salido con alguien? – le preguntó viendo directamente a Harry.

- ¿Mi tía? Ella sigue enamorada de Ron, como siempre. Pero él, al igual que tu, con su carrera como jugador ya no tuvo tiempo para ir al Callejón Diagon y tuvo que dejar su casa muggle debido a que casi no pasaba tiempo ahí.

Teddy vio que todos los alumnos empezaban a entrar al castillo, vio su reloj de mano y resopló.

- Demonios, tengo que ir a clases. Muchas gracias por venir – Teddy le dio un beso a cada quien – espero que para la próxima no se comporten tan raros. Los quiero.

Ginny se levantó esperando a que Teddy y los otros alumnos estuvieran lo suficientemente lejos para que no los escucharan.

- ¿Me quieres explicar de que demonios estaba hablando Teddy?

Harry suspiro y tomándose su tiempo se levanto también del césped, encarando a Ginny.

- Entre Hermione y yo, nunca hubo nada. Aquella vez, Ron confundió todo y yo simplemente aproveche la ocasión.

- ¿Para que?

- Para terminar contigo – Ginny se toco el pecho, al sentir un dolor profundo – Ron me dijo que tu pensabas renunciar al equipo para estar conmigo.

- Porque tu me pediste que estuviera contigo.

- Exactamente, pero jamás me imagine que hicieras tal tontería.

- Estando en el equipo era prácticamente imposible que estuviera contigo, tú lo has visto.

- Por eso decidí dejarte libre. Tu merecías algo mucho mejor, mereces todo lo que tienes ahora. Si te hubieras quedado conmigo, hubieras pasado muchas carencias.

- Me hiciste a un lado. Decidiste tú mi futuro, sin ni siquiera preguntarme que era lo que yo quería.

- Estaba en la calle, Ginny.

- Yo podía ayudarte…

- Creí que había quedado claro que jamás aceptaría dinero de ti.

- ¡Juntos pudimos salir adelante!

- ¿Cómo? ¿Viviendo en tu casa y siendo yo un mantenido? ¿O ayudándome tu a levantar escombros como lo hicieron Neville, Hermione o Luna delante de todas las personas que pasaban por ahí? – Ginny empezó a llorar – No Ginny, yo salí adelante gracias a un préstamo de Gringotts y a la ayuda de mis amigos que no tenían que esconderse de los periodistas.

- Los periodistas – dijo limpiándose sus lagrimas – tienes toda la razón. Desde que nací mi destino estaba escrito. Ser una Weasley significa ser una persona publica y que los demás digan y manejen tu vida sin importar cuales son tus sentimientos. Ahora entiendo a Charlie y el porque decidió quedarse solo y alejarse de todos. Pues bien, si hace dos años tú decidiste mi futuro, vamos a sacarle provecho.


Jejeje, pensaban que Ron iba a ser el que iba a decir a Ginny? Pues no, pensé que Teddy era el indicado.

Alguna información la he sacado de el diccionario (punto) org, como por ejemplo la definicion de la casa de los gritos, tambien en el proximo capitulo viene algo, ah porque ya estoy escribiendo el proximo capitulo, pero necesito saber que opinan de este.

Apareció Draco! Le dará dolores de cabeza a Harry?

Mil gracias por sus reviews, por ellos estoy actualizando seguido.

Saludos.