Capitulo XIII
Capítulo beteado por Zaida Gutiérrez Verdad Beta Élite Fanfiction www facebook com/ groups/ elite. fanfiction
Playlist:
Rumour has it- Adele
Entrégate- Luis Miguel
Por la mañana me levanto como todos los días, tomo mi píldora, que está en la mesita de luz, y prendo la televisión. Es sábado, no tengo ganas de hacer nada. Mis ojos están tan hinchados que me molestan. Mientras hago zapping, veo mi foto en un programa de chismes.
—Ahora vamos a profundizar la noticia del romance entre la escritora y actriz Isabella Swan y su compañero de elenco Emmett McCarthy.
—Así como dices Steve, las imágenes van más allá de la ficción. En el mes de febrero a esta joven se la vio en compañía del empresario Edward Cullen, y en varias oportunidades asistieron a cenas y discotecas, pero al parecer Bella, como la llaman sus amigos, con quien realmente está manteniendo una relación es con el reconocido actor.
—¿Qué te lleva a pensar eso?
—Dejemos que las imágenes hablen por sí mismas, mira estas fotografías. —Muestran fotos de un día que nos encontramos en el parque, corriendo, luego una de las veces que salimos a almorzar y cuando me llevó al hospital—. Díganme si la cara de él en este último retrato no es la de un hombre sumamente preocupado por la mujer que ama.
—Claro que sí, y mira esta imagen. —Ponen en pantalla una en la que Emmett acuna mi mejilla mientras yo lo miro fijamente—. Hacen una hermosa pareja.
—Déjame decirte Steve, que sé de muy buena fuente que en la filmación de la película es más que notoria la atracción entre ellos, y que además pasan mucho tiempo en el set… Juntos.
Decido apagar el televisor y poner música, intento con Adele sacar de mi cabeza las imágenes de los titulares que anuncian mi romance con Emmett, sobre todo porque temo la reacción de Edward.
. . . . . . . . . .
Por la tarde me pongo una solera estampada en tonos salmón con una chaqueta de jean. Los zapatos y bolso combinan con mi atuendo. Tomo el regalo para Bree y me dirijo a la casa de Esme y Carlisle, donde festejan el tercer cumpleaños de su hija.
Al llegar a la casa, me sorprendo al ver todo decorado de rosa y con miles de niños revoloteando a mí alrededor. De inmediato Esme se acerca a saludarme.
—Bella, ¡qué alegría que pudieras venir!
—Por nada me perdería la fiesta de Bree. —Es verdad, en el poco tiempo que llevo con ellos, he aprendido a querer a ella y a Diego.
—Ven por aquí. —Me guía hacia un lugar más apartado de los niños, donde se encuentra un grupo de mujeres.
—¡Bella! —Chilla Alice.
—¡Alice! —Saludo con un fuerte abrazo. Ella me toma del brazo y comienza a presentarme.
—Ella es Isabella Swan. Bella, ellos son Tía y Benjamín, nuestros primos, y su pequeño bebé Amun. —Explica señalando a una pareja que carga un bebé de no más de seis meses.
—Hola. —Saludo tímidamente mientras estrecho sus manos y hago un cariñito en la cabeza del bebé.
—Ellas son Makena, Maggie y su esposo Vladimir. —Los saludo también.
—Bella, déjame presentarte a mi suegra —dice Esme y me acerco hasta donde está sentada una señora mayor.
—Elizabeth, ella es mi amiga Isabella Swan. Bella, ella es Elizabeth Masen Cullen, la madre de Carlisle y Edward. —Siento el calor en mi rostro al conocer a la madre del hombre que amo.
—Señora Elizabeth, un placer conocerla —Digo estirando mi mano.
—Un gusto jovencita —responde mi saludo aunque no es muy amable.
En ese momento se acercan Jasper y Carlisle con el pequeño Diego.
—Señorita Bella, ¿cómo está usted hoy? —pregunta el pequeño mientras toma mi mano y deposita allí un beso.
—Muy bien, señor Diego, ¿cómo se encuentra usted? —Me agacho para estar a su altura y poder mirarlo a los ojos.
—Muy bien, gracias. ¿Quieres que te lleve a ver los juegos? Hay un pelotero muy grande, y un castillo inflable, puedo invitarte un helado, o un algodón de azúcar.
—Suena muy tentador Diego, estaré encantada de acompañarte. —Lo tomo de la mano y me dejo guiar por él.
Durante un rato los dos paseamos por la mayoría de los juegos y comemos un helado juntos. Luego me disculpo para volver con los adultos.
—¿Al fin te dejó venir? —pregunta Esme acariciando su pancita.
—Sí, lo dejé jugando con los niños. Es un encanto.
—Lo sé, creo que tengo hijos perfectos.
—Eres muy afortunada.
Tras conversar con todos los invitados, Alice y yo decidimos llevar al pequeño Amun a ver los juegos. Ella carga a su sobrino mientras conversamos.
—¿Cómo vas con Edward?
—¡Dios!, será mejor que no hablemos de eso, de verdad necesito dejar de pensar en él. Por momentos es el novio perfecto y por otros un perfecto idiota.
—Lo sé, así es él. —Asiento mientras acaricio la manito del bebé.
—¿Quieres cargarlo?
—Sí, me encantaría. —Alice me pasa a Amun, que de inmediato empieza a jugar con mis aretes. Luego mi amiga se disculpa y me deja sola unos instantes.
Me siento en un banco cerca de un árbol y comienzo a hablar con el pequeño, a hacerle cosquillitas. Me encanta su risa, su carita de felicidad. Por un momento me imagino qué sería si este bebé fuera mi hijo. La sonrisa en mi rostro es deslumbrante. Amun posa su manito en mis labios y yo se la aprieto delicadamente, logrando sacarle una carcajada.
—Se te dan muy bien los niños —dice seductoramente mientras se sienta a mi lado. Su cara tiene una expresión que nunca antes había visto, entre ternura y anhelo.
—Por lo menos a Amun le gusta jugar conmigo —respondo mientras hago cosquillas en el cuello del bebé.
—Vamos, ya van a cortar el pastel.
Él me ayuda a ponerme de pie y con una mano en mi cintura me guía camino al salón donde todos se encuentran.
—Edward, cariño, ¿cuándo vendrás así con tu mujer y mi nieto? —pregunta Elizabeth en cuanto nos ve entrar.
—Mamá. —Es la respuesta de él, que con una expresión incuestionable da el tema por concluido antes de empezar.
Todos le cantamos el feliz cumpleaños a Bree, y nos sacamos las fotos junto a ella. Alice promete que me las enviará a mi correo.
Cerca de las seis de la tarde me voy a mi departamento. Edward dice que irá más tarde, pero yo me niego, alegando que estoy muy cansada.
. . . . . . . . . .
El miércoles es el día en que rodamos las escenas más complicadas, que son cuando Anna y Brad mantienen relaciones.
Si bien la escena es lo que denominan cuidada, no deja de representar un reto. Las chicas de vestuario me dan un bikini del color de mi piel y me maquillan de forma tal que prácticamente no se sabe que lo llevo puesto.
Me coloco la bata de seda negra que usaré y salgo rumbo al set.
Emmett me espera, vestido con una camisa y un jean. Billy nos explica lo que debemos hacer.
—Bells, tranquila —dice Emmett al ver mi estado de nerviosismo—, deja que yo lleve el control, tú sólo relájate.
Y eso hago, primero él me besa, luego me toma entre sus brazos y yo enredo mis piernas en su cadera. Con sus grandes manos recorre toda mi espalda. Puedo notar cómo empieza a moverse hacia la cama que está en medio de lo que simula ser un cuarto, me deposita en ella y empieza a quitarse la camisa, sigue con su cinturón y finalmente desabrocha el pantalón. Yo miro sus músculos con deleite. Cuando está en bóxer me empuja suavemente sobre la cama y se sitúa encima de mí. Comienza a abrir mi bata y besar mi cuello, no sé bien en qué momento la bata ha desaparecido de mi cuerpo y nos encontramos cubiertos por las sábanas.
—Van muy bien chicos, ahora quiero que se muevan suavemente simulando que tienen sexo —dice Billy.
En ese momento, me percato de lo que estamos haciendo y de toda la gente que hay a nuestro alrededor.
—Tranquila —murmura Emmett.
—Hay mucha gente. —Él se hace a un lado y Billy se acerca a nosotros.
—¿Qué sucede?
—No puedo, hay mucha gente —explico nerviosa.
—Tranquila Bella, vamos a hacer que sólo se quede la gente necesaria y a relajarnos. ¿Te gustaría escuchar música? —Yo asiento suavemente.
Minutos más tarde sólo están dos camarógrafos y Billy, ha bajado un poco la intensidad de las luces y la música de Luis Miguel inunda el ambiente.
Emmett de a poco se pone más cerca de mí, con una mano acaricia mi cabello, comienzo a relajarme, cierro mis ojos y siento sus besos en mi cuello y después en mis labios. Luego se sitúa encima de mí y empezamos a movernos arriba y abajo.
Puedo sentir su excitación, pero no me resulta incómodo. Él acaricia mi cuerpo y en ningún momento deja de mirarme.
En un momento los dos cerramos los ojos al mismo tiempo y siento como hecha su cabeza hacia atrás.
—Corten —dice Billy.
—Chicos, la escena quedó perfecta.
Emmett me abraza y me habla al oído.
—¿Te das cuenta del efecto que tienes en mí? Me encantaría que esto fuera real.
Ambos nos separamos y muy sería me dirijo a mi camerino, donde intento relajarme.
Ya no tenemos nada más por hacer, así que me voy a mi departamento.
. . . . . . . . . .
Edward llega a mi casa el jueves por la noche.
—Hola nena, ¿cómo estás?
—Bien, ¿y tú?
—Con mucho trabajo, mañana tengo que salir de viaje a Marruecos.
—Bien —murmuro sin ganas.
En esos días intentaré alejarme de él, finalmente he aceptado que mi relación con Edward es tóxica, pero no puedo sacarlo de mi corazón de un día para otro.
—Sé que no te gusta que estemos lejos, pero entiende que es mi trabajo y es importante —dice adivinando erróneamente la razón de mi estado de ánimo.
Él me abraza y empieza a besarme apasionadamente. No puedo resistirme y respondo a él.
Después de hacer el amor él se viste y se marcha… Como siempre.
. . . . . . . . . .
El viernes por la mañana mi mamá me llama antes de abordar el vuelo que la traerá de regreso desde París.
—¡Hola mami! ¿Cómo estás?
—Hola Bells, muy bien hija, feliz de la vida con el viaje que nos has regalado. Creo que nunca disfruté tanto.
—Me alegra que sea así mamá, te lo tenías merecido.
—Te compré muchos regalos hermosos, ya los envié a tu apartamento en Seattle, con Phil queremos ir el próximo mes a visitarte.
—Los esperaré ansiosa.
—¿Has podido resolver los problemas con ese chico?
—Creo que lo mejor será dejarnos, pero no quiero que hablemos de eso ahora.
Durante media hora se dedica a contarme los pormenores de su estancia en Europa, de los lugares que ha visitado y me promete enviar a mi correo todas las fotografías.
Cuando la llaman para abordar tenemos que cortar la comunicación.
—Adiós cariño, recuerda que te amo más que a nada en este mundo.
—Lo sé mami, yo también te amo. Cuídate mucho, saludos para Phil.
—Tú también nena, y sé muy feliz. Te amo, cuídate.
Con una opresión en el pecho me dirijo a filmar la última escena de la película.
Emmett y yo nos subimos en un Cadillac rojo y escapamos por la carretera al mejor estilo de Hollywood.
Tras escuchar el "corten" por parte de Billy, todos nos abrazamos y aplaudimos.
Decidimos que esa noche saldremos a festejar.
Alice, que está presente, da una cena para todos los presentes en el estudio, al finalizar el brindis salimos rumbo a un famoso club en el centro de la ciudad.
Por primera vez en mi vida bebo todo el alcohol que puedo, quiero sacar de mi cuerpo el sabor amargo que me dejó la conversación con mi madre, quiero olvidar al idiota de Edward por no corresponder a mi amor.
Emmett se acerca a mí y me cuida toda la noche. Cerca de las tres de la madrugada, y cuando estoy demasiado ebria, él se ofrece a llevarme a casa.
—Vamos Bella, te llevaré a casa.
—Bien, pero sólo acepto porque quiero sacarme este incómodo vestido que Alice me obligó a ponerme —digo al tiempo que tomo en mis manos los tacones altos, que hasta hace unos momentos estaban en mis pies.
Él me toma por la cintura y salimos de edificio. Hay muchos paparazzi en el lugar y siento sus flashes encandilarme.
Emmett me abraza más hasta que llegamos a su auto, hasta el momento no me había percatado de la presencia de dos guardias de seguridad que nos escoltan.
El me abre la puerta del acompañante y, tras abrocharme el cinturón de seguridad, arranca rumbo a mi departamento.
No sé exactamente cuánto tardamos en llegar, sólo sé que me ayuda a bajar y entrar a mi casa. Luego voy al refrigerador por algo de agua y cuando voy a ir a la cama el teléfono suena. Es demasiado tarde para una llamada, sin embargo atiendo.
—¿Hola?
—Bella, soy James.
—James, ¿por qué llamas a esta hora? ¿Pasó algo?
—Bella, papá y Renée acaban de tener un accidente con el coche, están muy graves. Tienes que venir urgentemente. —Escucho como llora del otro lado.
Mágicamente el alcohol que tengo en el cuerpo se esfuma, como un torbellino cambio mi ropa, tomo mi bolsa, un poco de dinero y salgo corriendo hasta el aeropuerto para tomar el primer vuelo que me devuelva al lado de mi madre.
Hola a todas, ¿cómo les va? ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Qué creen que hará finalmente con Edward? ¿Y cómo seguirá todo con Emmett? ¿Qué pasará con Renée y Phil?
Nos leemos pronto. Miles de besos y gracias por leer, por apoyarme, dejar sus comentarios.
Miles de besos
