Reviews:

Oolaila and grinchyoO: Hola! Nos alegramos de que te guste, aunque a nosotras nos gustaría actualizar más rápido, lo que pasa es que estamos las tres muy liadas, así que sentimos no amenizar mas las vacaciones. Muchas gracias y que todo te vaya bien!

Jameslovestolily: Hola ! Nuestras vacaciones tb se estan agotando, por no decir que ya han muerto, pero de todas formas seguiremos escribiendo que hay que ver lo que le pasa a Chris. Como pista te daré que nuestra intención en este ff es no hacer nada dramatico (aunque a veces se nos vaya la mano). Besitos!

AnnaTB: No llores, plis! Aunque es q Alan a salido clavadito a su madre en la cabezonería y cuando chocan son como dos trenes. Un besazo y muchas gracias por el review!

Squall Lionhart1: Hola! Nosotras estupendamente, aunque muy liadas como siempre. Muchas gracias y prometemos seguir, cn mas o menos prisa pero lo seguimos seguro. Un abrazo!

Hikaro Itsuko: Hola! La verdad es que hay un cachito un poco triste, pero luego tenemos siempre a la pekeña que con lo mona q es alegra a cualquiera. Muchas gracias por los animos, y para ver la reaccion de remus… paciencia solamente jejeje. Un beso!

Andy Black Lupin: Lo sentimos muchisimo, si no lo contestamos fue un fallo técnico, un despiste nuestro, pero este no se nos escapa.Muchisimas gracias y la verdad es que a nosotras tampco nos importaria tener a estos niños de carne y hueso jejeje. Un besazo!

Marce: Tranquila, sabemos lo q es eso de estar agobiada asi que tu cuando puedas, nosotras seguiremos por aki. A ver… Alan necesita mucho para madurar y aceptar lo que supone tener un protegido y q encima ponga en peligro a su madre y para ella tb es difícil contarselo a Remus. Matt.. el siempre ha sido un buen chico pero tiene catorce años, hay q entenderle jejej. Un abrazo fuerte.

Demalfoy: Hola! El castigo se lo merecían por brutos aunque ellos estan acostumbrados a esas cosas y sí Alan ahora estará un pco mejor aunque el no deja q nadie le ayude, es muy independiente. Muchas gracias por el apoyo y hasta la proxima. Un besazo!

Xaica: Holaaaaaaaa! Las vacaciones muy bien, aunque por desgracia cortas, como siempre, pero aki estamos con nuestra tarea. Vamos al capi, Alan lo esta pasando mal pero poco a poco se recuperara y el castigo es duro, pero es q ellos se pasaron un poquito, aunque nosotras tb lo hubieramos hecho. Y nada mas, solo q muchas gracias por los animos y que ya nos veremos por aki. Un beso enorme!

Mariet: No hay nada por lo que disculparse, bastante que dejas el review con todo lo que tienes q hacer para escribirlo, así q muchas muchas gracias, esperamos que te sigan gustando los siguientes capis, aunq para la forma animaga todavía queda un poquito. Un abrazo!

Armelle Potter: Hola Armelle! Antes q nada, explicarte por qué la contestación es en castellano aunque tu review fuese en catalán. Nosotras los aceptamos y los entendemos en catalan (y si no crisy pide una rapida traducción simultanea aunque en este caso no ha hecho falta) lo que ocurre es que como no hablamos las tres catalán siempre contestamos en castellano pero tu deja los reviews en el idioma que quieras. Y ahora sí: ya hemos actualizado, aunque reconocemos que hemos tardado porque estamos liadisimas, incluso Evix ahora se nos ha marchado para Barna y esta todo mas difícil. Chris y Alan dan un poco de penita pero se recuperarán. Y nada más, muchas gracias por los animos y hasta la proxima. Un peto molt fort!

Blacklady: Hola! Muchas gracias! A todas os gusta Alan, por que sera? Jejeje Remus se enterará...algún día! Muchas gracias de nuevo y besos!

Bronwyn bm: Muchísimas gracias! Sentimos tardar tanto! Nos vemos!

Kaosblack: Hola! De Nuevo sentimos tardar tanto pero nuestra vida es bastante estresante y no tenemos tiempo para escribir. A ver si contestamos tu pregunta para que se entienda: Alan siente cuando Chris esta mal debido al niño que ella espera que a su vez es el protegido de Alan. Un arcángel siempre siente cuando su protegido se encuentra mal, esta debil o está herido. Por eso cuando ahora Christine esta mal, eso repercute al bebé y el a su vez se lo transmite a Alan por su conexión. Mmmm no se si ha quedado muy claro, es difícil de explicar pero más o menos es eso. Bueno chica muchas gracias y cuídate mucho!

Flor89: Hola! Muchas gracias! A ver, los personajes que aparecen en este fic son los de el fic " la segunda guerra" de evix black, "james vs Harry" de crisy Weasley y "Volví" y "Always on my mind" de pekenyita allí salen todos y sabrás de sus vidas. Más cosas! El idioma arcángel que utiliza Alan con Chris es un latin sin declinaciones. Nosotras no sabemos latín ya que no dominamos mucho, por no decir prácticamente nada de latín. El otro idioma que utilizamos en el fic es el alemán, y lo utiliza patricia con Ízar. Remus algún día se enterara del embarazo de Christine, tu tranquila, jejeje Bueno chica, muchas gracias por leer el fic y nos vemos!

Saruky: Hola! Como estas? Nos alegramos que te gustara el capitulo, muchas gracias! A todas os encanta Alan, aish... jejejejej Remus se enterara tu tranquila, no tengas prisa...No te imaginabas a patricia con mala leche? Jejeje pero es sirius en femenino! Jejej tiene una mala leche de impresión, no la hagas enfadar. En fin niña, que sigas tan loca como siempre y nos vemos muy pronto!

Nani: Hola! Muchísimas gracias! Nos alegramos que te guste el fanfiction. Alan tendrá a sus amigos con él, eso esta seguro. Muchas gracias de nuevo y cuídate!

Zirta Black: Hola! Gracias por leer el fic. Nosotras también queríamos hacer un fic diferente donde no estuviera Voldemort matando y fuera más o menos de humor. No te gusta Alan? Jejejej debes de ser la única de por aquí. Alan es chulo, sí, pero en realidad es solo una mascara para que nadie sepa que le ocurre en realidad, las responsabilidades del chico son muchas y con esa chulería y arrogancia hace ver que no le importa. Remus se enterara pronto el hombre no es tonto. Este Harry es muy diferente al real, verdad? pero no ha vivido lo que el de "verdad" a pasado, por lo que es un James en pequeño, igual de casanovas que su padre y un romeo en potencia. Muchas gracias por leer nuestros fics! Un beso muy grande!

Eleanor Blackriver: Hola! Que tal? Liada? Nosotras también y mucho. Nos alegramos que te guste el fic y muchas gracias por este pedazo review. Vamos a allá:

1: A otra que le gusta Alan, ya hemos perdido la cuenta. Todos tienen su puntillo, pero Alan si, siempre dando la nota, nos encanta escribirlo, es muy fácil de hacerlo. Es como escribir a Sirius. Ízar es una mezcla de los tres merodeadores, tiene mucho de Remus y también de su padre y aunque no se note tanto también tiene algo de James esa chulería que muestra no muchas veces pero que la tiene. Como Ízar se lie con Andrea, nos quedamos sin niño Black, Alan haría de amigo MUY protector y creo que Ízar lo pasaria muy mal. Y Harry y Matt...son muy divertidos los dos cuando estan juntos, son los típicos hermanos que parece que se odian pero que se quieren muchísimo, pekenyita tiene una predilección especial por Matt (me encanta mi niño!)

2: Alya es la leche, es muy divertida, y las escenas donde aparece ella son la bomba, nos reímos mucho escribiéndola y comentando las cosas. Eso si, a Luna la tiene loca.

3: Los chavales son clavaditos a los padres, jejeje, pobres chicas. Los hombres están locos, como en su juventud. Y las chicas también tienen su puntillo, cada una en su estilo.

La verdad es que es difícil escribir un fic compartido, por falta de tiempo, porque compaginar ideas, estilos, todo, pero también es mucho más divertido.

Más Yael? Jejjeje haremos lo que podamos y más canciones de Bon Jovi? Si fuera por Eva y Peke lo habría pero crisy no es muy bonjvera que digamos, pero haremos lo que podamos. Y bueno creo que esto es todo. Muchísimas gracias por todo de nuevo muchos besos y cuidateeee!


CAPÍTULO 14: ¿Feliz Halloween?

31 de Octubre. Halloween. Un día de fiesta, festejos, comida a tutti plen y diversión para niños y adultos.

Esa festividad, en el mundo mágico tenía otro motivo de celebración que su archiconocido día de los muertos. Ese día se celebraba que 14 años atrás el mundo mágico recuperó la paz. Hacía 14 años que Lord Voldemort había desaparecido de la vida de todo muggle y mago, para siempre. Y el más mítico colegio de magia y hechicería, Hogwarts, no podía dejar pasar esa fecha.

Cuando los alumnos se habían levantado y habían salido de sus salas comunes para ir a desayunar en el Gran Comedor se había encontrado con una decoración digna del más cruel y tétrico castillo del conde Drácula en Transilvania.

-¡Oh queréis parar de una maldita vez! – gritó Harry al la bandada de murciélagos que sobrevolaban el castillo y que en el transcurso de 5 minutos que llevaba andando le habían "atacado" tres veces.

Los chicos se dirigían hacia la biblioteca. Hacía tiempo que tenían un tema pendiente y aprovechando que hoy era fiesta y que nadie en su sano juicio iría a la biblioteca a estudiar en un día como ese, habían creído que ésa era la mejor opción aunque por el humor de alguno de ellos no parecía lo más apropiado.

Harry llevaba desde que había puesto un pie en el suelo, insultando y maldiciendo cualquier cosa. Ese era el día más delicado para Harry que siempre acusaba esa fecha donde él y su familia hubiesen muerto si su madrina no hubiese aparecido.

Sus amigos, conocedores ya de que ese día Harry no estaba para mucha fiesta andaban a su lado sin comentar nada. Incluso Alan, había dejado pasar su rabieta con los murciélagos. En otra ocasión hubiese hecho alguno de sus tan socarrones comentarios.

-Esto...tíos – interrumpió Ízar – estos día he estado pensando en algo. ¿Alguno de vosotros tiene la mínima idea de cómo lo haremos para saber en que animal nos transformaremos?

-¿Alan? – le interrogó Matt.

-Hey, que porque sea el más inteligente de todos vosotros, no tengo porque saberlo todo. Si no lo sabe la estrellita que es el prefecto de la familia...

-Yo diría la oveja negra de la familia – murmuró Harry.

-No lo hubiera dicho mejor – apoyó Alan con una sonrisa mirando directamente al hijo de los Black.

-Piraos ya – espetó Ízar agarrando a Matt por los hombros y apartándolo de allí, mientras que el menor de los Potter intentaba contener la risa.

Cuando llegaron a la biblioteca, eso parecía un sitio fantasma. Por no haber no estaban ni la bibliotecaria.

-Que mal rollo – opinó Matt. Tanto silencio en un sitio tan grande no le parecía muy acogedor.

-Como mínimo nos aseguramos de que nadie nos esté mirando por encima del hombro – dijo Ízar, que sin perder tiempo se dirigió a la mesa más apartada de todo el lugar, sitio que solía utilizar él.

Dejaron encima de la mesa sus mochilas y empezaron a sacar todos los apuntes que habían ido recopilando durante sus dos años de estudios.

-Todo lo que necesitamos esta ahí – dijo Alan sentándose de cualquier manera en la silla señalando con la mano la montaña – el otro día estuve investigando en uno de los libros que tienen nuestros padres en su habitación y lo tenemos todo.

-Espero que no te vieran – dijo Harry bruscamente.

-Tranquilo, era de madrugada y yo diría que tanto tío Sirius como tío James, estaban demasiado ocupados para prestarme atención – les contó con una sonrisa. Aún recordaba los zapatos y la camiseta de James por el sofá y los pantalones de Sirius en los primeros escalones de la escalera. Esos dos parecía que se habían quedado anclados en la edad del pavo.

-Dejaros de tonterías y empecemos – apuntó Harry con su mal humor quitándole los papeles de las manos de Ízar y empezando a ojearlos pasando las paginas con una fuerza excesiva. Los otros se sentaron a su lado sin comentar nada.

Estuvieron un rato releyendo sus propios apuntes. Lo tenían todo bastante ordenado, cortesía de Ízar y se podía decir que dominaban la teoría bastante bien, aunque Matt no estaba del todo seguro.

-No podré hacerlo – susurró para si mismo desesperado de ver largas listas de formulas raras de transformaciones. Sus amigos habían hablado de eso hacía poco, Christine habló de los animagos hacia un par de semanas a los de quinto sin que se diera cuenta de que tanto su hijo como Harry e Ízar prestaban más atención y tomaban más apuntes de lo normal, pero Matt lo único que sabía de animagos era lo que esos pergaminos le mostraban – no voy a ser capaz.

-¿Qué es lo que no entiendes? – le preguntó Harry en el tono más dulce que le habían escuchado en ese día.

-Nada, no entiendo nada – se quejó amargamente dejando caer su cabeza en una clara pose de derrota.

Harry intercambió miradas con Ízar y Alan, éstos dos últimos estaban juntos comparando un punto con un libro que el arcángel había tomado prestado de la sección prohibida.

-¡Pero qué dices! – intervino Harry – si lo llevas muy bien, enano. Esta es la parte más difícil y es lógico que te cueste, Chris aún no te ha contado esto en clase – intentó animarlo dándole un golpecillo en el brazo – ahora te lo explico yo y ya veras como lo entiendes. Además, piensa que cuando lo consigas serás el merodeador más joven en lograr ser animago.

Harry, a pesar de su abatimiento personal, estaba sacando otra vez su vena de hermano mayor, animando al pequeño cuando éste más lo necesita. No era muy dado a los gestos de cariño y menos con su hermano, pero especialmente ese día, se sentía agradecido de poder estar ahí y de poder tener un hermano, cosa que hacía 14 años, muy poca gente hubiese apostado por ello.

-Eso es verdad – ratificó Ízar sumándose a la campaña pro-Matt – piensa en la rabia que le dará a mi padre cuando te vea transformado. De momento él es el que lo consiguió más joven, ostenta el record con 15 años 4 meses y 10 días. Todos nosotros ya pasamos de esa fecha.

-Quien sabe, a lo mejor eres el animago más joven de la historia. Lástima que seamos ilegales, si no entrarías en el libro record de los guines – añadió Alan.

-¿Dónde? – preguntó Ízar que nunca había oído hablar de ese tal guines. Pero Alan no contestó. Por lo visto su madre acabada de levantarse y estaba sufriendo su tan típico problema matutina. Por una parte deseó que su padre estuviera allí y se enterara, pero por otro deseó que no se enterara nuca. Lo último que les faltaba a todos en ese día era que sus padres se pelearan, por estaba seguro que cuando Remus se enterara, la pelea seria de órdago - ¿Alan¿Te encuentras bien? Estas pálido – dijo Ízar mirando fijamente a su amigo. Con gesto entendido, el hijo de los Black puso su mano en la frente de Alan para comprobar que no tuviera fiebre. Ese contacto sacó al arcángel de su ensueño e intento reponerse rápidamente.

-Estoy bien, estoy bien – dijo – solo que estaba intentado acordarme de un libro que podría ayudar al enano – mintió de forma maestra y antes de que ninguno de los otros le preguntara nada, se levantó y se perdió entre las estanterías, donde tuvo que agarrarse en una de ellas para no caer.

En la mesa, los chicos intercambiaron miradas preocupadas. Alan tenía la tendencia de huir cuando se encontraba mal debido a su protegido y no dejaba que ninguno de ellos le ayudara para nada. Unos pocos minutos después, y cuando Ízar ya empezaba a preocuparse y pensaba ir a buscarlo, Alan regresó con toda la tranquilidad del mundo, como si nada hubiese pasado y con un libro en las manos.

-Toma Matt, te ayudará – le tendió el libro con una sonrisa un poco forzada.

-Alan, sabes que si...

-Estoy bien, Ízar, no te preocupes, no os preocupéis – dijo y dando por cerrado el tema, volvió a sus apuntes.

´´´´´´

-Por lo que pone aquí, cada persona es un mundo. Nadie descubre su animal de la misma manera ni en el mismo momento del aprendizaje.

-¿Eso qué quiere decir exactamente?

-Pues que yo puedo descubrirlo mañana y tu tardar tres semanas más.

-Eso ya lo he entendido, angelito.

-Entonces porque preguntas, Romeo.

-Tranquilidad chicos – puso paz Ízar con su vista fija en el libro que Alan había traído a Matt – ¿alguno de vosotros ha tenido nunca alguna afinidad especial con algún animal? Quizás podemos basarnos en eso.

-No, si a mí me muerde hasta Luna, con eso está todo dicho – dijo Matt mientras negaba con la cabeza.

-Yo tampoco, tío – siguió Harry que se dejó caer hacia atrás en su silla. El silencio de la biblioteca estaba empezando a agobiarlo.

-Nops – añadió Alan.

-Pues vamos apañados, chicos. Yo diría que estamos listos para empezar a practicar, pero si no tenemos ni idea en que nos transformaremos...

-¿Empezar ya? – preguntó alarmado Matt

-Hombre no, si quieres nos esperamos 5 años más – inquirió Harry, todo el buen rollo de antes con su hermano se había esfumado. Empezaba a necesitar salir de allí ya, ese silencio mortal le estaba trayendo demasiados malos recuerdos – a veces tienes cada idea, Matthew.

-¿Entonces qué? Empezamos a practicar...

-¿Practicar el qué? – preguntó una vocecita tras de ellos sobresaltando a todos.

La pequeña Alya había aparecido allí. Tenía a Luna a su lado, aunque la perra al ver a Alan se había acercado a él y ahora estaba intentando lamer la mano de su dueño.

-¿Qué haces aquí pequeñaja? – dijo Ízar haciendo un gesto para que su hermana se acercara. Cuando estuvo a su alcance la aupó y la sentó encima de la mesa, mientras que su hermano le colocaba bien la falta de color rojo que llevaba la niña y la peinaba con cariño. Seguramente había vuelto a usar a Luna como caballo de carreras para buscarlos hasta allí.

-Mutti ha salido con tía Lil y tía Chris al pueblo. No se porqué pero estaban tristes hoy – dijo con inocencia. Ella no sabía nada de nada. Quizá eso era lo mejor, pensó Harry – y Vati y los tíos están aburridos en la sala por eso he venido a buscaros. ¿qué hacéis vosotros aquí? Nunca estáis aquí – la niña entrecerró los ojos como intentado descubrir que hacían sus hermanos en un sitio con tanto libro y sin ninguna chica – si no llega a ser por Luna no os hubiese encontrado.

-Teníamos que estudiar unas cosas – contestó Ízar con una sonrisa acariciando la mejilla de su hermana.

-Tengo hambre – hizo saber Alya dejando pasar el tema del lugar de donde se encontraban.

-Yo también – le apoyó Alan – ¿qué os parece si vamos a las cocinas, cogemos algo bueno para comer y nos vamos a la orilla del lago?

-Sí por favor, esto me está agobiando – aceptó Harry con rapidez levantándose – vamonos pequeña que si somos los primeros comeremos más chuches – el mayor de los Potter atrapó a la niña en sus brazos mientras dejaba atrás a los otros tres recogiendo los papeles – tonto el último – dijo por encima de su hombro haciendo reír a Alya. Luna ladró y empezó a correr tras la niña, mientras que Matt negaba con la cabeza.

-No creo que esos cambios de humor sean saludables.

-Hoy está un poco descontrolado, ya lo sabes – opinó Alan encogiéndose de hombros.

-Claro, claro – Ízar guardo el último pergamino en su mochila y cuando se la hubo colgado a la espalda, miró a sus dos primos y exclamó – ¡TONTO EL ÚLTIMO!

´´´´´´´

Había un ambiente enrarecido en la habitación de los mayores. Como era día festivo, los chicos no habían tenido clase y después de comer se habían acomodado en los sillones de la sala común de la malas formas y rostros ceñudos por el aburrimiento y abatimiento.

Se respiraba la tensión del momento. Ízar, con los pies sobre una mesita de madera y recostado sobre el pecho de su padre, pasaba los canales de la televisión muggle, mientras bostezaba ruidosamente. Alan y Harry jugaban una partida al ajedrez mágico, pero estaban más pendientes de los intercambios de miradas entre Sirius y James. Apenas bromeaban y eso era un lujo que sólo se presenciaba en Halloween.

Remus parecía mucho más tranquilo que sus compañeros. Tal vez era la madurez que había adquirido con el paso de los años y de la cual, muy poca parte se había contagiado en sus mejores amigos; pero trabajaba en silencio en la mesa del fondo, revisando los trabajos de quinto curso, que James y Sirius le habían obsequiado. Ninguno de los dos estaba con ánimos para echarles un vistazo.

Las chicas habían desaparecido después de comer. Sabían que tenían que estar a punto para cenar en familia, como cada 31 de Octubre, pero habían decidido relajarse e irse a tomar a un café a Hogsmade, antes de arreglarse para la "celebración". Ninguno de los hombres había puesto objeciones, puesto que comprendían los malos recuerdos que les agolpaban cada año por esas fechas. Los únicos que parecían estar más ajenos al tema, quizás porque eran los pequeños y esa época quedaba incluso más atrás que la de sus hermanos, eran Matt y Alya. Estaban sentados en la alfombra de la sala, montando un puzzle del "Rey León" que Sirius le había regalado a la pequeña. Ambos bromeaban y soltaban alguna que otra risita después de encontrar una pieza especialmente difícil.

-Dame la cabeza de Skar.- pidió el muchacho, barajando entre sus manos las partes de la melena del león y cerrando un ojo tratando de averiguar cuál era la correcta.

-¿Cuál es la cabeza?- preguntó Alya un poco confusa, rascándose la sien. Para ella todos los leones eran iguales.

-La que sea más fea.- le respondió Matt con simpleza y por fin, dio con la pieza que le faltaba. La colocó en su lugar y el puzzle comenzó a cobrar mucho más sentido.- ¡Bien¿Has visto Alya? Te dije que era pan comido...- la niña comenzó a reír a aplaudir como si Matt fuera un héroe de guerra.

-Simba se parece a ti.- dijo y le dio un besito en la mejilla, poniéndose colorada al instante y revolviéndose las manos con nerviosismo como si se acabara de declarar.- Serías un león muy guapo.- Matt se sonrió interiormente. Le gustaría que su forma Animaga fuera la de un león, el claro signo que lo representaba como un verdadero Gryffindor, pero había otras muchas transformaciones que no le desagradaban.

-¡Joder, pero mira que tiene suerte el angelito!- Harry dio un manotazo al tablero de ajedrez y las piezas salieron volando por los aires. Algunas cayeron cerca de Alya que trató de atraparlas y estrujarlas y éstas se apresuraron a refugiarse debajo de los sillones.

-No tengas tan mal perder.- le reprochó James, que había estado observando la partida distraídamente. Sabía que aquel día siempre ponía muy nervioso a su hijo mayor, pero era un adulto y tenía que dar ejemplo. No podía quedarse tumbado como Sirius y pasarse el rato lanzando suspiros.- Ha jugado mejor que tú. No deberías haber movido el alfil y dejar desprotegido al rey. En Quidditch te pasa lo mismo, te centras sólo en el ataque y dejas al Guardián sin defensa.

-La mejor defensa es un buen ataque.- replicó Harry de mal talante y se levantó para recoger las piezas que había tirado por el suelo. Alan lo observaba en silencio. No hacía ni un mes cuando su amigo se había enfrentado a él, reprochándole que no era el único que sufría y alegando que tenía pesadillas con la noche en la que Lord Voldemort trató de asesinarlo a él y a sus padres. Pensó en Christine y en lo mal que debía sentirse también. Ni ella ni su padre habían dado muestras de ello, pero Alan también tenía sueños sobre esa noche. Recordaba ruidos en su casa, probablemente por el revuelo que se había formado al saber que Voldemort iba a atacar a los Potter. Lo único que permanecía en su mente con mucha claridad, era que su madre le había dado un beso en la frente y le había susurrado un te quiero. Alan no sabía como podía recordar ese detalle, pero intuía que la magia de Christine lo había hecho posible, por si ella no regresaba jamás. Y estuvo a punto de no hacerlo.- No sé para qué me esfuerzo- iba refunfuñando Harry, mientras obligaba a las piezas andantes a meterse en la caja que llevaba en la mano. El jinete del caballo empuñó su espada y le hizo un corte poco profundo en el dedo gordo.- ¡Auch¡Mierda!- James se levantó en seguida a ver lo que le había ocurrido a su hijo, pero éste le rehusó.- ¡No puede salir nada bien ni un puñetero Halloween!

-Trae.- James le obligó a que le tendiera el dedo de mal talante, mientras con la varita le aplicaba un vendaje sencillo.- Creo que tus comentarios están de más.

-Relájate, Romeo.- sonrió Alan y se acercó a darle una palmadita en la espalda.- Piensa en lo que supone Halloween si uno se lo monta bien.- sorprendidos porque Alan volviera a ser el de siempre y no ese chico enfuruñado y callado que se había manifestado en las últimas semanas, todos le miraron interesados. Alan, a sabiendas que debía sacar a sus compañeros de aquel abatimiento, se subió encima de la mesa y se arropó con la capa negra de su padre, que estaba encima de la silla, simulando ser un interesante galán.- Esta noche es la única noche del año en la que los muertos pueden regresar a la Tierra, uhhh.- el chico aulló como si fuese su propio padre, que para sus adentros arrugó la frente. "Supongo que tiene que haber heredado alguna de mis cualidades lobunas", pensó; y continuó hablando en un tono siniestro. Alya, que comenzaba a asustarse, se refugió en las piernas de Matt.- De hecho, podrían estar aquí...- señaló con el dedo bajo la mesa.- podrían estar...entre nosotros...¡Podría ser yo!- acabó gritando. Alya chilló aterrorizada y comenzó a sollozar. Sirius se levantó del sillón para consolarla y decirle que todo era una broma, mientras Alan, Ízar y Matt soltaban una carcajada. Cuando se trataba de hacer reír, Alan era el mejor. El único que no se mostraba contento parecía Harry.

-¡Vete a la mierda, tío!- espetó furioso, mientras se despeinaba el cabello azabache.

-No, en serio.- Matt recuperó un poco la compostura.- Mira, Alan tiene razón. A las chicas les encanta escuchar historias de miedo. Coge a tu Julieta y llévala a lo alto de la torre mientras le cuentas un cuento de terror, ya verás como te abraza. Nosotros por nuestra parte,- señaló a Ízar y Alan, que estaban sorprendidos de que la parte merodeadora de Matt comenzara a dar sus frutos por fin.- iremos a la sala común de alguna de las casas, exceptuando Slytherin, por favor y ya verás como se nos tiran al cuello.- Harry, que habían mantenido el rostro ceñudo durante toda la explicación de su hermano, dio un paso al frente y repentinamente, le dio un empujón a Matt, que chocó bruscamente con la pared que tenía detrás y casi se cae al suelo. Alan e Ízar se agacharon a su lado, comprobando que estuviera bien.

-¡Harry!- gritaron James y Sirius al unísono, en un tono autoritario.

-¿Pero qué coño te pasa?- rugió Ízar, sin comprender la reacción tan brusca que había tenido su amigo.

-¿Queréis una historia de terror?- bramó Harry fuera de sí, avanzando un paso más y mirando a su hermano como jamás lo había mirado anteriormente, como si él no llegara a alcanzar a comprender algo.- ¡Yo os voy a contar una historia de terror¡Matt yo te voy a contar una historia de terror!- sin que sus amigos lo detuvieran, Harry agarró a Matt por las solapas y aproximó su rostro al suyo, para que sus ojos se conectarán. Su hermano pequeño, que jamás había visto a Harry comportarse de esa manera, abrió los ojos asustado.

-¡Ya basta, Harry!- exclamó James. Sus ojos inspiraban una furia inusitada. Su hijo se estaba pasando y lo sabía. Sirius lo miraba anonadado y sin saber qué hacer y Remus se había puesto en pie, pero se mantenía en un prudente segundo plano.

-Se remonta a catorce años atrás.- prosiguió Harry, haciendo caso omiso a su padre. Alya comenzó a llorar y ocultó la cara en la ropa de Sirius. Los ojos de Harry estaban desorbitados y hablaba con un cinismo inusual.- Había una vez un mago tenebroso llamado Lord Voldemort...

-¡Para Harry!- advirtió James, perdiendo la paciencia. Nuevamente, Harry lo ignoró.

-...que ansiaba hacer desaparecer a los muggles y acudió a matar a las familias de magos que se oponían a su reinado...

-Harry...

-...recibió un chivatazo y logró descubrir la guarida de los Potter, donde residían unos magos que luchaban en una organización contra los mortífagos...aquella noche de Halloween, forzó la cerradura, cruzó el umbral de la puerta y se encontró cara a cara con una pareja a la que pilló desprotegida...

-¡Detente, Harry!- rogó Matt. También había comenzado a llorar, pero su hermano, con los ojos brillantes y enrojecidos, no parecía querer ceder.

-...un bebé lloró...- en ese momento, Harry vertió la primera lágrima.- ...pero nadie podía escucharlo...no podían porque se libraba una batalla encarnizada...

-¡Tío, es suficiente!- Alan se levantó y cogió de un hombro a Harry para alejarlo de su hermano, pero éste, totalmente desquiciado, le propinó un puñetazo en el pómulo y lo derribó. James abrió la boca, quiso acercarse, pero se dio cuenta de que temblaba y se había quedado estático, sin poder reaccionar, anclado a esa historia que jamás había logrado relatar por segunda vez.

-...el mago tenebroso dejó inconsciente al padre del bebé...- James sintió un escalofrío. No había podido derrotar a Voldemort.- ...y para causar mayor daño...quiso asesinar primero al niño. La madre subió las escaleras corriendo y trató de impedirle el paso a la habitación del bebé...pero Voldemort era demasiado poderoso...

-No sigas por favor, Harry.- suplicó Sirius apartando la mirada contra la pared. Matt también temblaba. Nunca le habían contado nada relacionado con esa noche, sabía lo mínimo. Que Voldemort había tratado de matar a sus padres y a su hermano y que Christine lo había impedido.

-...La madre gritó...- llegado a este punto, James apretó los puños de rabia. Quizás, era mejor que Harry se desahogara y narrara lo que le atormentaba en sueños. Así, se sentiría mejor.-...quiso proteger al bebé con su cuerpo y entonces...se escuchó una carcajada fría...y...la habitación se inundó de color verde...- Harry hipó. Su rostro estaba empapado. Remus lo observó entristecido y Alan desde el suelo, se maldijo por lo bajo. Quizás, sólo había pensado en sí mismo y en lo mal que se encontraba, ignorando que sus amigos eran tan humanos como él y que necesitaban apoyo.- y entonces...apareció Christine.- terminó el muchacho y observó a Matt, que se había encogido sobre sí mismo y se convulsionaba como si lo que acababa de escuchar, sólo fuera el mal trago de una película de acción.- Christine derrotó a Lord Voldemort...y aquí acaba la historia. Ya tienes tu novela de terror, Matthew. Ahora puedes ir a contársela a la chica que te dé la gana.- Harry retrocedió un par de pasos y se dejó caer sobre una silla, tapándose el rostro con ambas manos. Matt, ayudado por Ízar, se puso en pie y se recostó en la pared, todavía ligeramente tembloroso.

-Yo...no lo sabía, Harry. No pensaba que tus sueños...

-Tú nunca sabes nada, enano.- sollozó Harry sin destaparse la cara. En el fondo, se sentía mal por haber desfogado su frustración con su hermano, que no tenía la culpa de nada. Pero jamás se había atrevido a hablarles a sus padres de ese tema por miedo a hacerles daño y cuando por la noche se reproducía la pesadilla, Harry se escondía debajo de la cama, aguardando a que la sonora carcajada de Lord Voldemort se apagara y que la luz del amanecer se llevara las sombras que dibujaban las cortinas.

-Llévate a Alya de aquí, Sirius.- pidió James en un tono seco, que no admitía réplicas. Sirius miró a Remus indeciso y el licántropo asintió con la cabeza. Así que, el animago se encaminó con la niña, todavía llorando, escaleras arriba, hacia las habitaciones.

-Siento haber hecho llorar a Alya.- se disculpó Harry, derrotado. James se acercó a él, se agachó a su altura y para sorpresa de todos, lo abrazó. Normalmente, Harry se habría avergonzado de esa muestra de cariño, pero en aquella ocasión, Alan se sentía demasiado asombrado para soltar un comentario gracioso e Ízar estaba pendiente de la reacción de Matt.

-Ya ha pasado todo¿vale?- le dijo James despeinándole el pelo como siempre hacía. Harry asintió y se sonrió un poco por la manera tan cariñosa que tenía su padre de decir las cosas.- Lord Voldemort es una cosa del pasado, Harry y nunca más volverá a nuestras vidas. Sé que esta fecha te afecta, igual que a todos nosotros, pero si tenías pesadillas debías habérnoslo dicho. Si es necesario, me arrastraré ante Snape para pedirle que te haga alguna poción para dormir sin soñar¿de acuerdo?

-No quiero que te arrastres ante Snape, papá.- sonrió Harry.

-Bueno, pero seguro que vosotros me vengaríais después¿no es así?- James les guiñó un ojo a los chicos y comprendió que estaba logrando su propósito: levantarles el ánimo.

-Siento haberte dicho todo eso, Matt. He sido un sonado gilipollas.

-¿Más de lo que eres normalmente?- Alan, devolviendo el gesto que Harry había tenido con él cuando éste les había confesado su problema, lo apoyó utilizando su toque humorístico.

-También siento lo del puñetazo, tío. ¿Me perdonas?

-Umm..- Alan fingió pensarlo.- Con una condición.- Harry enarcó las cejas. Conocía de sobras las condiciones de su amigo.- Verás,- le pasó un brazo por el hombro a su amigo y se lo llevó en dirección a la puerta. Parecía que quería aprovechar el hecho de que sus madres no estaban.- hay una chica de Ravenclaw que está mejor que Demi Moore en Streptease, que ya es decir y necesito que le pidas a Yael que nos concierte un encuentro casual, ya sabes, chico conoce chica, chica se enamora perdidamente de chico y acaban en la cama. Sencillo. Lo haría yo mismo, pero la tía en cuestión es más popular que Pamela Anderson y siempre va rodeada de preciosas hadas que desviarían mi sentido ocular¿entiendes?- ambos chicos desaparecieron de por la puerta y James dio un prolongado suspiro. Se acercó a su hijo menor y como había hecho con Harry, lo abrazó. Como las chicas estuviesen de ese mismo humor, aquella sería una noche muy larga.

´´´´´´´´

Hogsmade estaba decorado para la ocasión. Normalmente, Lily no habría accedido a salir en una noche como aquella, pero Patricia las había convencido a ella y a Christine. Las dos mujeres necesitaban olvidarse de los problemas y tomar un poco de aire fresco. Pasearon por el pueblo, observando el tumulto de gente y los adornos de las tiendas. Honeydukes estaba repleto de niños porque habían estrenado un nuevo caramelo para la ocasión.

Las chicas entraron en las Tres Escobas y se sentaron en una mesa al fondo. Pidieron tres cafés y se dedicaron gran parte de la media hora venidera a observar la gente que entraba y salía del pub.

-No me importaría volver a nacer.- suspiró Patricia, con una mano debajo de la barbilla. Christine y Lily se miraron y no pudieron evitar sonreír. Su amiga estaba mirando a un nuevo camarero que había contratado Rosmerta exclusivamente para Halloween.

-No te quejes.- le dijo Christine, dando un sorbo a su taza. Se sentía melancólica, por la fecha tan señalada. Por aquel entonces su vida pendió de un hilo, exactamente igual a lo que le estaba ocurriendo.- Tu marido también es muy guapo.

-Sí, sí, si guapo es guapísimo, pero también es un celoso y eso me atrae y a la vez me enfurece. No sé, supongo que somos muy similares.

-Ya lo puedes decir.- sonrió Christine. Ella y Lupin, por el contrario, no eran tan iguales. Pero siempre se habían llevado bien. Siempre...

-También hacía frío.- comentó Lily ausente frotándose los brazos. No había participado para nada en la conversación. Christine y Patricia intercambiaron miradas preocupadas.- Aquella noche hacía mucho frío...

-Vamos, Lily.- la animó Patricia, sintiéndose ligeramente incómoda. Ella estaba de misión para la Orden del Fénix cuando ocurrió todo aquello. Christine observaba a su mejor amiga en silencio y con el rostro sumido en la seriedad.- Mejor no recordemos esas cosas...

-Tienes razón.- asintió la pelirroja y sonrió tranquilizadoramente.- Pero cada vez que me acuerdo de lo que ese monstruo podía haberle hecho a Harry...el pobre lloraba y lloraba y si Chris, no hubieses aparecido en ese momento...

-Pero aparecí.- afirmó Christine con rotundidad y taladrándola con aquellos profundos ojos azules.-Y volvería a hacerlo, Lily, que no te quepa la menor duda. Y ahora...- Christine se levantó de la mesa, dejó caer unas monedas y sonrió con picardía a sus amigas.- ¿Os acordáis de la revista esa donde salían esos brujos tan guapos?

-¿Te refieres a aquella que robabas con tus poderes cuando éramos pequeñas?- inquirió Lily y Christine asintió con una nota de culpabilidad en la mirada. Hacía demasiado tiempo que no sonreía y no se lo iba a permitir a sí misma.

-La misma. ¿Qué tal si vamos a buscar algún ejemplar?

-Hecho.- dijo Patricia de inmediato y salió la primera, abriéndose paso entre la gente, en dirección a la salida. Christine iba a seguirla, pero el brazo de Lily la retuvo un instante.

-Nunca te di las gracias por ello. Casi diste tu vida por nosotros...- los ojos de Lily brillaron de gratitud y Christine sintió como el peso que había soportado durante aquellas semanas, disminuía notablemente.

-Superaremos juntas cualquier cosa. Te lo prometo.

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Si había alguien en el castillo a quien le gustase estar de fiesta esos eran los merodeadores, da igual que hablásemos de los adultos o de los jóvenes porque efectivamente habían heredado las mismas cualidades, pero a pesar de que en ese día los chicos sabían que el gran comedor estaría a rebosar de dulces y que la noche se alargaría algo más de lo normal, los cuatro estaban sentados en los sofás de la sala común con más ganas de meterse en la cama que de dirigirse al comedor, donde el resto de sus amigos ya estaban. Habían oído de boca de Harry lo que había sido aquella noche, habían notado, como siempre, en sus padres que el humor se reducía bajo mínimos y habían visto llegar a las chicas sin la típica sonrisa que les producía la forma de conducir de Patricia.

-Chicos, entiendo que queráis quedaros aquí, pero yo tengo que bajar.- comentó Ízar poniéndose de pie, recordando sus labores de prefecto.

-Tranquilo, señor prefecto, bajaremos a hacerle compañía.- saltó socarronamente Alan imitando a su amigo.

A Harry y a Matt les costó un poco más levantarse pero al final los cuatro caminaban por los pasillos desérticos y adornados para la ocasión en busca de coger tal subidón de azúcar que les quitase la depre en al menos dos meses, hasta que llegase navidad y los turrones pudiesen cumplir con la misma función.

La primera sensación que tuvieron cuando entraron en el comedor fue que la mesa de los profesores estaba más vacía de lo normal y era lógico, teniendo en cuenta que seis profesores no cenaban, como cada noche, con el resto. La noche de Halloween no era una fiesta para ellos y desde que tenían uso de razón, las tres familias se juntaban para cenar y recordarse a sí mismos que por suerte seguían juntos, pero desde que entraron en el colegio los chicos, con más o menos intención de divertirse, habían dejado siempre solos a sus padres y cenaban con el resto de alumnos.

La mesa gryffindor estaba perfectamente estructurada por grupos de manera que su sitio era siempre el mismo y allí podían ver a sus amigos charlar entretenidos antes de que se sirviera la cena. En cuanto estuvieron a apenas un metro, Ron y Hermione se acercaron a Harry y le preguntaron cosas que dado el barullo de la sala no se entendían muy bien aunque estaba claro que se relacionaba con el estado de ánimo del mayor de los Potter. Ginny hizo lo mismo con su mejor amigo y no paró hasta que no sacó una sonrisa sincera de Matt que se sentó con ella y con sus compañeros de habitación, esperando que un rato distendido sacase de su cabeza las palabras de su hermano. Andrea, que sorprendentemente cargaba con Alya, se acercó a Alan y le besó en la mejilla con dulzura. Ízar echó un vistazo al panorama y dejó que sus amigos fueran consolados mientras él echaba un ojo al tramo de mesa que le correspondía vigilar y que por suerte para él no estaba repleto de niños de primero. Estaba muy concentrado riñendo a un niño de segundo que se estaba peleando con otro y no se dio cuenta de que tenía a alguien detrás esperando para saludarle, así que cuando se giró se llevó una sorpresa.

-¡Vaya con el prefecto! Se dedica a sus labores antes que saludar a sus amigos.- Andrea estaba allí plantada con una sonrisa y con Alya en brazos jugando con los rizos negros de la chica mientras miraba a su hermano divertida. No estaban muy lejos de sus amigos y las voces de Alan podían oírse perfectamente aunque no parecía que le prestasen mucha atención.

-Es que como estabais todos muy entretenidos preocupándoos por ellos pensé que era buen momento para darle un repaso a los enanos.- respondió él con más timidez de la que hubiese almacenado en toda su vida.- ¿Qué haces con mi hermana?

-Fuimos a buscaros a la torre de vuestros padres y tu madre nos dijo que acababais de marcharos.

-Nos metimos por un pasadizo, así que tuvimos que cruzarnos por el camino- le explicó ahora mucho más suelto, una vez repuesto del primer impacto.

-Tu hermana se me enganchó en el cuello y como puedes comprobar todavía no se ha descolgado.- bromeó la chica.

-Anda Alya no seas pesada y vente conmigo- Ízar le extendió los brazos a su hermana para que se fuera con él pero ella no estaba muy por la labor. Los miraba a uno y a otro y después se reía.

-¡Ven a por mí!- exclamó con mi estuviera jugando al pilla-pilla. Ízar no estaba a más de un metro de las dos chicas pero al parecer la pequeña quería que se acercara más porque se aferró al cuello de Andrea y escondió la cabeza en su hombro.

Ízar meneó la cabeza y se acercó a coger a su hermana, tiró de ella un poco y Andrea intentó colaborar pero Alya no se soltaba. Los dos estaban muy concentrados en la niña, pero al ver que no habían manera se buscaron para encontrar otra estrategia, con tan mala suerte de que no esperaban estar tan cerca, así que sorprendidos dejaron de lado a la pequeña y se miraron unos segundos.

-No has felicitado el Halloween a Andrea, Ízar.- comentó la niña que los miraba entusiasmada, sacándolos de su momento de trance- Si mamá se entera dirá que eres un mal educado.

-Alya, no me jodas.- murmuró más para sí que para las chicas.

-¡Uy lo que ha dicho!- Alya se tapó la boca con las dos manos y se rió de que su hermano hubiera dicho aquella expresión, pero si la pequeña se estaba riendo a Andrea no le había sentado tan bien.

-Nadie ha dicho que yo quiera que me felicites, es más, no me hace falta. – se calló un momento y miró a Ízar con altivez- Me voy con Alan.

-¡Mierda!- murmuró Ízar- ¡Andy espera!- le cogió del brazo y tanto ella como él se sorprendieron al oír de boca de Ízar el nombre de "Andy", sólo Alan la había llamado así en cinco años que llevaban en el colegio- Quiero decir, Andrea- rectificó él.- No me has entendido...- empezó nervioso- no es que no quiera felicitarte... es que... bueno que mi hermana se mete en todo.

-¡Eso no es verdad!- protestó la niña, pero se calló inmediatamente con la mirada fulminante de su hermano.

-Pues eso que... fe... feliz Halloween- Se acercó a darle un beso en la mejilla y ella hizo lo mismo con él. No era ni por asomo el primero que iba a darle, porque tanto él como ella siempre habían sido muy cariñosos, pero sí era el primero en el que Ízar se estaba poniendo nervioso.

-Feliz Halloween, estrellita- Andrea le rozó la cara con la punta de los dedos cuando le llamó por el mote cariñoso que sólo usaban sus amigos, una forma de devolverle el "Andy" y demostrarle que no le había importado.

-¡Andy, nena!- Alan sonó de fondo interrumpiendo el cruce de miradas- ¿Quieres dejar al prefecto que haga su trabajo y venir aquí a darme cariñitos?- los dos rieron con las payasadas del arcángel y Andrea se giró para irse a la mesa.

-¡Espera, espera!- exclamó Alya- ¡Yo me quedo con mi hermano!

Andrea le dio a la niña intentando evitar otro cruce de miradas e Ízar hizo lo mismo.

-¿Ahora sí quieres conmigo?- le recriminó en broma a la pequeña.

-Travesura realizada, estrellita.- Alya sonrió abiertamente y se sintió orgullosa de sí misma. Ízar sin embargo empezó a reírse y negó con la cabeza. Realmente aquella niña estaba mucho más poseída por el espíritu de sus padres que lo podía haber estado él en toda su vida.

Ron y Hermione habían vuelto a su sitio dejando a Harry en el pasillo que comunicaba la mesa Griffindor con la Ravenclaw, iba a sentarse en una de las dos sillas vacían que estaban reservadas para él y para Ízar cuando notó que alguien le tiraba de la manga de la túnica.

-Feliz Halloween, Romeo.- Harry se giró y vio a Yael con una enorme sonrisa y una mirada tierna, el "feliz halloween" sólo había sido una forma de hablar y ambos lo sabían.- ¿Qué tal estás?

-Ahora muy bien- Harry la abrazó y dejó que la sensación de calidez le envolviera. Se separó unos centímetros y la besó -¿y tú que tal, Julieta?- remarcó el nombre haciendo reír a la chica que ahora le acariciaba el pelo sin apartar los ojos de los esmeralda de Harry.

-Bien, pero te he echado de menos todo el día.- Harry sonrió amargamente sin querer reconocer que se había estado escondiendo del mundo todo el día.

-¿Qué vas a hacer esta noche?

-Dormir- le respondió ella sencillamente.

-¿Conmigo?- Harry levantó una ceja con aire interesante y ella se rió. Apoyó la cabeza en el pecho del chico y lo mullió un poco como si fuera una almohada.

-A ver, a ver- siguió palmando un poco- Es más blando que mi almohada, desde luego. – bromeó, dado que la musculatura de aquellos chicos, para sus quince años, no era precisamente blanda después de años de quidditch- Te ha sentado mal el mes sin quidditch.

-Ey, pequeña, no te pases un pelo- siguió él bromeando- que estás hablando con el capitán de gryffindor.

-Uuuuuu, perdone, señor capitán.- ambos se rieron con la tontería, Harry era la primera vez que se reía de corazón en aquel día- Pásate esta noche a buscarme ¿vale?

Harry la volvió a besar con dulzura, saboreando cada gesto e ignorando que estaban en medio del gran comedor y que eso no estaba permitido.

-O te cortas un poco o te quito cinco puntos- Ízar estaba delante de ellos con Alya en brazos, ambos intentando no reírse, si por él hubiera sido le habría dejado toda la eternidad, pero no quería escuchar a su madrina cuando se enterase, que su función como prefecto era evitar ese tipo de cosas.

-Eres un cortarrollos- se quejó Harry.

-Y tú un salido. Por cierto, feliz Halloween, Yael.- después del pequeño inciso volvió a su amigo- Sabes que tienes mil sitios en el castillo, tío no me jodas y no te pongas en medio del comedor.

-¿Celoso?- le picó

-¿De tener una relación seria con quince años?- sabía que les estaba dando a los dos donde más les dolía, pues ninguno era capaz de reconocer que eso estaba tomando carices serios- No gracias, yo soy un hombre libre.

-Tú, hombre libre, - le espetó Yael- No te pases que ya caerás y ese día me reiré mucho.

-Sí, sí, sí yo quiero que caiga con...- Ízar tapó la boca de su hermana justo en el momento en el que la pequeña celestina iba a decir "Andrea". Llevaba todo el curso diciéndole lo bien que le caía y lo guapa que era y eso sólo podía significar una cosa, que por otro lado se había confirmado con el numerito que acababa de montar.

-Enana, no te pases o te llevo con Mutti.

Harry lo miró con suspicacia y luego a la niña. Yael se fue con sus compañeros de casa mientras los dos chicos se sentaban a la mesa, sin que Harry se perdiera ni un detalle de la cara de su amigo.

-¿Quién es?- Ízar, que por fin se había librado de su hermana encasquetándosela a Matt le miró como si no supiera de que hablaba- ¿A quién se refería Alya?

-A nadie, son chorradas de ella, pero no quiero que me deis la brasa.

Una conversación sobre quidditch en la que ya se oía muy de cerca el partido contra slytherin que sería en tres semanas, salvó a Ízar de un duro interrogatorio, pero le metió en más preocupaciones. Llevaban un mes sin entrenar y slytherin estaba fuerte así que ahora tendría que apretarle duro, a lo que se sumaban sus ya abundantes horas de estudio y la necesidad de mantener un status en su vida social.

-Tranquilidad, chicos,- Harry puso calma entre los miembros de su equipo que parecían algo nerviosos. – Nuestro castigo acabó ayer, ya estamos listos para entrenar otra vez y darles una paliza a esas asquerosas serpientes.

-Procurad que no os vuelvan a castigar sin quidditch- apuntó Andrea, que había tenido que ejercer las funciones de capitana en ausencia de otro miembro más veterano en el equipo.

-Tranquila, nena, la liga empieza de lleno, no creo que mi madre se vuelva a atrever a castigarnos sin quidditch y dejar al equipo con el culo al aire- le intentó tranquilizar Alan, aunque ella no estaba tan segura.

-Yo que tú no apostaría por ello.- apreció Matt- Tu madre lleva un tiempo que cambia de humor al ritmo de la luna. ¿Seguro que tu padre no la ha mordido?

-No seas idiota, enano.

Después de la referencia a los cambios de humor de Christine, Alan se salió de la conversación y se concentró en comer una gran cantidad de dulces a medias con Alya que ahora se había sentado con él. Su mente le traicionó y se imaginó a sí mismo con una niña con los ojos tan azules como los de su madre abrazándose a él como Alya lo hacía con Ízar y es que por mucho que la niña quisiese a los demás, siempre acababa buscando a su hermano para que la consolara. Alan pensó en lo mucho que había deseado siempre tener un hermano pequeño y sonrió a la misma vez que lo hacía Alya, a pesar de que no era a la pequeña de los Black a quien veía sino a su hermana, veía a otra niña también morena pero con sus ojos y con los rasgos más finos que Alya y eso le trastornó, movió la cabeza rápidamente para sacarla de su cabeza y su racionalidad volvió a decirle que esa niña que acababa de ver podría llevarse a su madre.

-¿Estás bien?- le preguntó Alya con cautela.

-Sí sí muy bien.-se escaqueó él- Anda, Alya ¿por qué no te vas un ratito con Andrea?- colocó a la niña de nuevo en el regazo de su amiga y dejó caer la cabeza entre sus manos, pensando en lo que acababa de visualizar.

Cuando Dumbledore dio por terminada la cena, Ízar se tragó su orgullo y le pidió a Hermione que le cubriese porque iba a ir a la torre de sus padres. La chica que sabía todo lo que suponía ese día para las tres familias no soltó ninguno de sus comentarios hirientes y asintió con la cabeza mientras que los cuatro merodeadores se desviaban del camino hacia la torre de los profesores. Al entrar, Ízar dejó a su hermana en el suelo y recogió su gato que ya le estaba rondando las piernas, se acercó uno por uno a los seis miembros de la mesa y les dio un beso, aunque cuando lo hizo con su padre tuvo que soltar a Alkes para evitar una nueva pelea perro-gato. El resto de los chicos hizo lo mismo y Alan se quedó para el final, le dio un beso a sus tíos, haciendo un gran hincapié en James y Lily y otro a su padre, cuando llegó el turno de Christine, se lo pensó, pero el niño de quince años que llevaba dentro le empujó a hacerlo.

Por un momento esperó encontrarse con el rechazo de Christine que seguía empeñada en darle una lección, pero aquella noche era especial y su madre sabía que podía haberlo perdido para siempre, a él y a todos, así que en cuanto sintió en la mejilla los labios de su hijo le abrazó con fuerza y lo mantuvo ahí unos segundos. En circunstancias normales, Alan se hubiera escaqueado con un "estamos en público", pero se mantuvo dejando que el abrazo de su madre le sacara de todos sus problemas. El resto no vio mucho de extraño en ello pues sabían lo mal que se habían llevado en los últimos meses, así que lo vieron como una especie de reconciliación. Después del saludo se quedaron por ahí un rato, medio tirados por los sofás, escuchando la sobremesa de sus padres, que no era tan animada como de costumbre.

-¿Por qué no os quedáis a dormir aquí?- preguntó Lily.

-Sí, es cierto, no habéis usado todavía vuestras habitaciones este año.- apoyó Patricia.

-Por mí vale.- saltó Ízar que le daba mucha pereza tener que ir ahora hasta su cama. El resto iba a dar una opinión parecida pero vieron a Harry negándoles con la cabeza de forma poco disimulada, él ya tenía planes para dormir esa noche.

Ninguno de los adultos, excepto Sirius se dio cuenta del detalle de Harry. Sonrió para él y pensó en que una jovencita de ravenclaw debía estar esperando a su ahijado para pasar esa noche juntos, así que decidió echarle una mano.

-Vamos chicas, dejadles en paz, ya no son unos críos y tienen que volar.

-¿Y eso a qué viene?- Lily lo miró extrañada y Sirius se vio en un aprieto a pesar de que los chicos ya estaban apoyándole porque se habían dado cuenta de por donde iban los tiros de Sirius. Harry sintió que quería a su padrino más que a nadie en el mundo.

-Nada¿es que uno no puede aceptar que sus hijos crecen?- Sirius se había acercado a Patricia por la espalda y la había abrazado- Además... que si ellos tienen su habitación lejos ¿por qué hay que tenerlos cerca?

-¡Sirius!- exclamó Patricia sorprendida- ¿Cómo puedes pensar en ... en... esta noche?

-¿Pero qué concepto tienes de mí?- se ofendió él. Fue una pequeña broma que distendió el ambiente y que los chicos aprovecharon para escaquearse.

Christine estaba cerca de la puerta, observando a sus amigos pero sin poder quitarse de la cabeza la reacción que había tenido su hijo. Vio a los chicos salir con una sonrisa por el agujero del retrato y les dio a todos las buenas noches con un beso rápido.

-Será niña.- susurró Alan cuando se acercó a su madre.

-¿Qué?- el comentario la había pillado descolocada y no sabía de qué estaba hablando.

-Que será niña- le repitió él ahora con más frialdad.

-¿Cómo lo sabes?

-Lo sé y punto.

Christine cerró los ojos derrotada al ver que Alan seguía sin aceptarlo, pero algo le dijo que si había sido capaz de verla o de sentirla es porque algo había cambiado en él, aunque fuera algo insignificante; el problema llegaría cuando todo saliera a la luz.

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N/A: Hola a todos! Q tal va el verano? (o el invierno en el hemisferio sur jejejejeje) bueno, meteorología a parte, ya estamos akí, queremos decir que lo normal será que actualicemos cada dos semanas y a veces un poco más porque hemos empezado a currar y en breve empiezan tb las clases, además Evix está ahora en otra ciudad y es mas difícil ponerse de acuerdo.

Esperamos que os haya gustado mucho el capi y daros las gracias por todos los reviews, que han sido muchos. Y ya esta todo dicho, solo que hasta el proximo capitulo y que os vaya muy bien a todos.

BESOS!