NA: Hola. Sí, ya sé. Soy una hija de puta.
En fin, ¿la verdad? Me cuesta mucho escribir éste fic, porque lo empecé hace años, y no estoy contenta con los resultados en general. PERO tengo dos o tres capítulos más terminados que voy a ir posteando en estos días; después de eso, voy a ver si puedo llegar a tomarle el interés de vuelta, para seguirlo escribiendo. JURO QUE VOY A HACER LO POSIBLE, sé que es un asco cuando te gusta un fic, y la autora decide dejar de escribirlo.
AH, ¡esto no está beteado! Ni por mí misma, advierto.
13 (PG rated)
A la mañana siguiente Iruka había tenido que ir a una reunión urgente, pero le había dejado una pequeña nota a Naruto en la cocina; Naruto bostezó mientras la leía:
"Tienes el desayuno sobre la mesada... Lamento no poderlo tomar contigo, pero tuve problemas de última hora."
Se encaminó hacia la mesada, dónde Iruka había dejado una pequeña jarra de café, un vaso de leche, un par de tostadas con manteca y mermelada y una pequeña manzana. Se desilusionó un poco al ver que no había ramen, pero bueno.
Se sentó a desayunar, tranquilo, mientras pensaba qué haría de su día... Hasta que Kakashi no llegara con una nueva misión estaba libre, así que disponía de todo su tiempo.
-'¡Ah! Hoy debo preguntarle a Tsunade baachan porque quiere que viva con Iruka touchan...' Recordó.
-'No sé qué es lo que te intriga tanto, Cachorro' Acotó el Kyuubi, intentando convencerlo de no ir.
-'Si tú no me lo dices, pues me lo dirá Tsunade baachan'- Pensó Naruto mientras mordía su tostada y se manchaba la nariz con mermelada en el proceso.
Terminó de desayunar. Se dirigió al baño a asearse.
Tsunade miró al rubio, que esperaba una respuesta. Shizune le sonrió, apoyada en el borde de la puerta.
-'¿Qué vas a decirle Tsunade?'
Suspiró, y enviándole una pequeña mirada a la morena, ésta se retiró, un poco decepcionada de no poder presenciar el espectáculo.
-Toma asiento Naruto... 'Esto puede llevar un rato'
El chuunin obedeció, tranquilo.
Se formó un extraño e incómodo silencio entre los dos rubios.
Naruto suspiró.
-Baachan... Quiero saber qué está sucediendo ¿Por qué de pronto necesitas tenerme vigilado?
La Godaime se mantuvo en silencio un momento... Se masajeó la sien...
Entonces masculló una maldición por lo bajo, y mirándolo fijamente le explicó lenta y detalladamente su situación; El rubio permaneció callado y con una pequeña expresión de asombro en su cara durante el tiempo que se prolongó toda la explicación.
Al finalizar su (Ya repetitivo) discurso acerca de la nueva condición irresistible del chico, lo miró fijamente, esperando su reacción.
... Y ésta no fue exactamente la que Tsunade esperaba.
Naruto se desmayó, cayendo con un suave "Pum" al suelo.
La rubia pestañeó un par de veces...
... Y un par de veces más...
-¡Naruto!- Lo tomó en sus brazos, y llamó a Shizune, para que la ayudara con el chico.
Percibió un leve aroma a comida, que despertó sus sentidos poco a poco. Abrió sus ojos, perezosamente.
-'¿Dónde estoy? ¿Qué sucedió?' – Se preguntó, mientras se incorporaba de la mullida cama en la que estaba, y masajeaba un pequeño golpe en su cabeza.
-'¿Cuándo me hice esto?'
En ése momento recordó lo que había sucedido en el despacho de la hokage.
Repasó la información que había obtenido de la mujer. Era demasiado para digerir.
-'Atracción Natural' Pensó, confundido, mientras se levantaba de la cama, y salía del cuarto (Al que reconoció cómo el cuarto de huésp... Su cuarto).
Se dirigió a la cocina, con cierta pesadumbre, y encontró a Iruka cocinando.
Se acercó lentamente a él y lo abrazó, hundiendo su rubia cabeza en la espalda del hombre, que se paralizó un poco, pero luego reconoció al chico y se volteó para abrazarlo.
-¿Naruto?
-¿Es verdad lo que dijo Tsunade baachan?- Preguntó en voz baja.
El mayor suspiró. Ya sabía que iba a suceder algo parecido.
-Si- Contestó, mirándolo a los ojos. Notó el destello de temor que había allí.
El rubio cerró los ojos un momento.
-Sasuke y yo ahora... Somos pareja, o algo así...- Dijo, en voz baja, con temor y sus mejillas arreboladas- ¿Cómo sé que él... En verdad me quiere a mí?
Iruka acarició suavemente los cabellos del chico. Sintiendo un acceso de ternura.
-Él te ama... –Contestó, en un tono suave- No hay don que pueda fabricar amor.- Sonrió.
El rubio meditó la respuesta del otro chuunin.
Él también sonrió... Iruka tenía razón, no había don que pudiera manipular los sentimientos de una persona.
Estrechó con más fuerza a su touchan. Olfateó graciosamente.
-¿Es ramen casero? – Preguntó, mirándolo con ojos esperanzados.
El otro asintió.
-¡Sugoooooooiiiii!
Una joven mujer se acercó a pedir sus órdenes, un tanto cohibida por el aspecto amenazador de los clientes. Temari ordenó udon para ella y miró fijamente a su hermano, que estaba bastante distraído, esperando que ordenara algo. Movió su mano en frente de su rostro... No obtuvo respuesta alguna.
Le sonrió a la joven, que tragó saliva, sonriendo, con nerviosismo.
- Y para él, un plato de gyouza. Y té verde, para los dos.
La joven anotó las órdenes y partió con rumbo a la cocina, rápidamente y ella se dedicó a observar a Gaara un momento, intentando descifrar la expresión de ensoñación que el chico tenía.
-'¿Qué mierda le está pasando?'
Pasaron un par de minutos, y la muchacha que había tomado sus órdenes volvió con el té, para los dos.
Tomó su taza, sintiendo el calor que ésta despedía. El pelirrojo no prestó atención a la suya.
Notando esto, la rubia suspiró, entornando los ojos. Estaba así desde hacía uno o dos días... Tiempo que coincidía con su llegada a Konoha. Tomó un sorbo de su té verde...
... Y lo escupió.
Algo había hecho "Clic" en su cabeza.
-'¡NARUTO!'- ¿Cómo no lo había pensado antes? ¡Todas las piezas indicaban eso!
-'Una misión inexplicablemente estúpida, en Konoha. Una desaparición sospechosa, el día de nuestra llegada...'- Sonrió, sintiéndose Poirot en una obra de Agatha Christie.
Sonrió, mirando a su hermano con picardía.
-'Está concentrado en su futuro consorte'
Emitió una risita maliciosa, que intentó ocultar tras su mano.
-¡Gaaaaaaaaaraaaaaaaaaaa chaaaaaaaaan!- Dijo, en un tono de voz meloso y particularmente elevado.
Obtuvo inmediatamente la atención de su hermano, que salió de su estado meditativo, y la miró con una expresión amenazante.
Temari ensanchó su sonrisa y se acercó más a él.
-Deja de pensar en mi futuro cuñadito, Naruto kun- Susurró, en un tono burlón que le habría costado la vida a cualquiera- ¿No querrás sufrir un "accidente", verdad?- Dijo, señalando por sobre la mesa en dirección a las partes íntimas de su hermano.
... El rostro del Kazekage se volvió tan rojo cómo su cabello.
-... Voy a matarte, Temari- Fue la amorosa respuesta.
La rubia sonrió... Con el tiempo Sabaku no Gaara se había amansado. Sabía que no hacía daño (Por lo menos, no a ella).
-D...Dis...culpen...- Era la moza, con sus órdenes.
Gaara la fulminó con la mirada, y la chica intentó no orinarse encima.
