Capítulo 13

El profesor repartía los exámenes corregidos lentamente. Mojaba la punta del dedo con saliva y entregaba el examen de cada uno de los alumnos. Leía en voz alta el nombre del alumno y le entregaba su examen después de acercarse a su pupitre. Se acercó lentamente hacia el pupitre del Hyûga cuando le sonrió y anunció:

-Otro examen impecable.

El Hyûga miró al sonriente profesor, cogió el examen que éste le tendía y asintió en silencio. Cuando el profesor se alejó, el joven observó el perfecto diez que tenía escrito en la parte superior derecha del examen. Luego posó el examen sobre la mesa, sin darle mucha importancia, pues ese diez se repetía en todos los exámenes. Mantuvo los ojos cerrados unos instantes, meditando, hasta que los abrió y observó al profesor dándole el examen a la joven de moños. En este caso, el profesor no le dijo nada. Simplemente le entregó el examen y continuó repartiéndoselos a los demás alumnos.

Tenten cogió el examen con las dos manos, con ciertos nervios y temor, pero después de ver la nota, suspiró posando el examen en la mesa con desaliento, y miró profundamente por la ventana durante el resto de la clase. Neji era consciente de la decepción que sentía Tenten. Podía ver cómo su desanimada mirada se posaba en el paisaje. Sintió lástima por ella.

El profesor ya había recogido todos los exámenes cuando el timbre sonó y los alumnos salieron aliviados del aula para ir a almorzar. Tenten se giró hacia Karin y hundió la cara en la mesa, mientras que la pelirroja recogía sus libros.

Neji observaba la escena al otro lado del aula, en su grupo de amigos. Karin sonrió cuando Tenten levantó la mirada.

-Tienes mala cara. ¿Te ha ido mal en este examen?-preguntó Karin.

Tenten se estiró, como si le doliera hablar del tema, y contestó:

-¡En este, en el anterior y en todos los que recuerdo!

-Vaya, eso es mala suerte.-comentó Karin, sin saber qué decir-. ¿Qué nota tienes en este?

-Bueno, pues…-murmuró la joven, como si le diese vergüenza decirlo-. Un 3.

Karin pudo notar su corazón pararse al escuchar aquella nota tan baja. Le dedicó una sonrisa torcida y preguntó:

-¿Y en el anterior?

Tenten volvió a vacilar por un momento, pero después de pensárselo, contestó en bajo:

-Un 2,85…

-¿Y eso? ¿No estudiaste?

-Estudié lo suficiente, pero no sé qué me pasó en el examen…-se excusó la de moños.

-Si estudias sin entender no me extraña que suspendas. Si no entiendes algo deberías preguntarle al profesor, que para eso está.

Tenten se sonrojó, avergonzada. Lo que había entrado en el examen era sumamente fácil que incluso los más tontos lo entendían, pero sin embargo ella no lo hacía. Para ella, no tenía sentido nada de lo que decía el profesor, y como toda la clase entendía el tema, el profesor iba cada vez más rápido, por lo que la joven se enteraba menos, pero no quería que se rieran de ella por no entenderlo, así que no levantaba la mano para preguntar. Negó con la cabeza.

-No le pienso preguntar. No sabe explicarse. Me va a dejar en las mismas.-desvió la mirada.

-Pero entonces no entenderás nada. Si quieres yo te puedo ayudar para la recuperación.-contestó Karin, prestándose voluntaria.

-N-no importa. Me da igual suspender física y química. Gracias por intentar ayudarme, Karin.-agradeció Tenten, sonriéndole.

La pelirroja se sonrojó, y negó con la cabeza diciendo:

-No es nada. Pero, ¿estás segura?

-Sí, tú tranquila.-aseguró la joven de moños. Después, cogió el almuerzo y con un gesto de cabeza señaló el patio-. ¿Vamos?

Neji las vio marchar, preocupado por la joven que había suspendido. Él se preguntaba a qué se debía aquella preocupación que sentía por ella. En su interior sentía que quería protegerla, pues ella necesitaba a alguien que cuidara de ella. Se quedó pensativo, rodeado por sus sonrientes amigos que reían a carcajadas.

Tenten abrió el primer libro del montón y comenzó a estudiar. Sólo faltaban dos días para la recuperación del examen, por lo que se puso manos a la obra. En aquella silenciosa biblioteca sólo se escuchaba el bolígrafo de la joven posarse en el papel, haciendo ejercicios. Cada esquina de la biblioteca estaba perfectamente adornada por unos preciosos adornos navideños. Con un profundo suspiro, abrió el siguiente libro del montón. La joven continuaba con dudas, pero seguía haciendo ejercicios.

El sol se escondía, al igual que la biblioteca se vaciaba. Sin embargo, Tenten permanecía ahí sentada sin obtener ningún resultado. Cerró los libros, ya cansada y desesperada. Se frotó los ojos, cuando notó una mano apoyándose en su hombro. Al abrir los ojos y girarse, fue grande su sorpresa al ver a aquel joven hablándole, cuando éste nunca le había dirigido la palabra.

-¿Cómo vas?-preguntó.

Tenten no sabía qué decir. Estaba nerviosa, y su labio inferior empezó a temblar. Cuando por fin el atractivo Hyûga se había presentado delante de ella, la joven no sabía que decir, apenas estaba preparada. Era incapaz de sostener la penetrante mirada que se clavaba en ella, por lo que desvió la mirada hacia los libros, intimidada. Con su temblorosa mano, comenzó a hojear el libro. Se maldijo por estar temblando completamente. Pero todo empeoró cuando notó sus mejillas ardiendo.

-Pues…-calló por unos segundos-. N-no se… Supongo que…

Neji miró su reloj, haciéndole pensar a Tenten que no le prestaba atención y que estaba siendo aburrida. Sin embargo, volvió a levantar la cabeza, esta vez con una casi imperceptible sonrisa, diciendo:

-Ya que se hace tarde y cerrarán pronto, ¿por qué no vienes a mi casa y te ayudo?

El corazón de la joven se paró. Iba a estar por primera vez en la habitación de un chico, o mejor dicho, de Neji Hyûga. Quería ver lo agradable que era su habitación, su rico aroma y podría estar con él a solas, que aunque eso le ponía un poco nerviosa, lo deseaba con toda su alma. Además, aquella sonrisa que el Hyûga le había dedicado, por muy leve que fuera, ahora mismo estaba haciendo que Tenten se derritiese por dentro.

Con una gran sonrisa y sonrojándose, asintió con energía.

Llegaron a la gran mansión de los Hyûga. El corazón de la joven latía lento, pero cada paso que daba la velocidad de los bombardeos se incrementaba. El joven abrió la puerta, y un acogedor olor a comida hizo que a la joven le entrara el hambre.

-Bienvenido, Neji.-se escuchó una voz grave que provenía del salón-. Veo que vienes acompañado.

Tenten se preguntó cómo pudo saber que era la invitada, pues ella era incapaz de ver la puerta del salón.

-Muchas gracias, Hiashi-sama. Si nos busca, estaremos en mi cuarto estudiando. Con permiso.

El joven se inclinó levemente hacia adelante para hacer una reverencia y se dirigió hacia su cuarto.

Al abrir la puerta de su cuarto, Tenten pudo ver su ordenada habitación. Era espaciosa y grande. Al fondo, en la esquina de la derecha, había un armario, y al lado de éste, una ventana por la que se podía ver la luna llena. En la esquina de la izquierda del fondo, estaba la cama perfectamente hecha con unos cojines sobre ella para adornar. Tampoco eran colores llamativos. Al lado de la cama había una mesita de noche en la que había una foto de Neji de pequeño. ¡Qué lindo!,pensó. En el medio de la habitación había una mesa baja. Finalmente, al lado de la puerta había una grande estantería llena de libros.

Con la cara roja como un semáforo, entró a la habitación, inspirando el rico aroma de Neji. Huele a Neji, huele realmente bien…, pensó, sintiendo los pasos del joven entrar tras ella.

-Deja los libros sobre la mesa, por favor.-dijo Neji.

La joven le obedeció, sentándose en el suelo frente a ella. Ordenando los libros, alzó la mirada para ver cómo el Hyûga se sentaba al otro lado de la mesa, desatándose la corbata y dejándola caer sobre el pecho.

-Bien.-dijo el joven, haciendo una pausa-. Dime qué no entiendes.

-E-esto…-murmuró Tenten, pasando las hojas del libro-. Esta tarde conseguí entender algunos apartados, pero del resto no tengo ni idea.

-Entiendo…-el joven extendió la mano, pidiéndole a la muchacha el libro.

Le entregó el libro, con un temblor de manos. Veía su mirada tan fría clavarse en el libro. Podía notar su aura de concentración mientras pasaba las páginas. El silencio reinaba en su habitación, haciendo que la inseguridad de Tenten se apoderara de su cuerpo. La joven no podía evitar que su mirada se posara en el descubierto cuello del joven, en su mirada y en sus labios. Cuando éste se mojó los labios sensualmente, la chica se sonrojó. Lástima que, cuando el Hyûga alzó la mirada, vio a la chica de ojos oscuros aún más roja, mirando cómo el joven hundía sus dedos y echaba el cabello que le caía por el rostro hacia atrás.

Tras aclararse la garganta, el joven comenzó a explicarle cada apartado lentamente, haciendo que la muchacha entendiese todo. Después de casi una hora explicándole todo con paciencia y profundidad, decidió darle algunos ejercicios para que practicase un poco, y, mientras tanto, él ordenaría su habitación.

Apenas tardó unos treinta minutos en hacer los ejercicios, pero al acabar decidió preguntarle una duda a su compañero. Él atendió a la joven enseguida, sentándose a su lado y escuchando su cuestión. La muchacha escuchaba la calmada respiración del Hyûga en su oído. Notó el grande pecho del joven vibrar en su espalda cuando éste aclaró:

-Sería así, pues su temperatura es constante.-dijo, escribiendo la operación.

-Ah, claro. Gracias, Neji.-le agradeció la joven, dedicándole una sonrisa tímida.

-De nada.-contestó él, devolviéndole una pequeña sonrisa.

Tenten inspiró disimuladamente el aroma de Neji aprovechando que lo tenía bastante cerca.

-¿Ya has acabado?-preguntó Neji, agarrando la hoja en la que estaban los ejercicios.

La de moños asintió, esperando una respuesta positiva sobre los ejercicios que había hecho.

-Vale, ya está. Si mañana cuando estés estudiando tienes alguna duda, revisa los apuntes, ¿entendido?

-Pero, ¿están bien los ejercicios?-preguntó Tenten, ansiosa por saber la respuesta.

-Están todos correctos, de una manera limpia y elegante al plantear las cosas.

La joven se llenó de alegría por dentro. Por fin entendía el tema y los ejercicios le iban bien, así que podría aprobar el examen de recuperación sin problema y no tendría que estudiar en Navidades. Fue tanta su felicidad y sorpresa que abrazó a Neji con fuerza, y él, sorprendido, le devolvió el abrazo suavemente. Permanecieron así durante unos largos segundos, pero sin embargo, Tenten no se quería separar todavía. Sus párpados le pesaban, intentaba mantenerse despierta, pero esos fuertes brazos que la abrazaban le daban calor, y su pecho era tan cómodo que podía dormir ahí. Sin embargo, tenía que separarse algún momento.

-Gracias por ayudarme, Neji.-dijo Tenten, al separarse.

-No fue ninguna molestia.-contestó el Hyûga, y después miró el reloj de su muñeca-. Es tarde. Quédate a cenar. Será un placer tener una invitada como tú.

Antes de que Tenten pudiese contestar, Neji ya se la llevó al comedor, donde estaba toda la familia reunida, y una era Hinata.

-Disculpen la tardanza. Podían empezar a cenar sin nosotros. Que aproveche.-se disculpó el joven Hyûga, sentándose en la mesa.

-C-con permiso.-dijo Tenten.

Tenten también se sentó, nerviosa. Todos los Hyûga de aquella mesa, excepto Hinata, tenían la misma expresión facial tan seria e inquietante. Neji y Hinata la miraban con una sonrisa en la cara, invitándola a empezar a cenar. La joven de moños se llevó un trozo de arroz a la boca, y al masticarlo, su delicioso sabor hizo que un escalofrío recorriera su espalda.

-¡Qué rico!-exclamó.

-Gracias.-respondieron todos los Hyûga a coro, sonriendo-. Nos alegra que te guste nuestra comida.

Al acabar, Tenten ya se estaba calzando cuando Neji le puso una chaqueta suya sobre los hombros.

-Ten, o sino enfermarás.-le acomodó mejor la chaqueta tan grande y añadió-. Te acompañaré a casa.

Tenten se sonrojó y le agradeció por su cortesía.

Caminaban juntos y a solas, rodeados de nieve, donde el silencio sólo era quebrado por los lejanos ladridos de perros. La luna parecía sólo iluminarlos a ellos, como si les sonriera con su blanca sonrisa. Llegaron pronto a su destino. La joven se giró hacia el joven, mirándole a sus fríos ojos, y sonrió diciendo:

-Gracias por todo, Neji.-el vaho salía de su boca rápidamente. Se inclinó hacia adelante para hacerle una pequeña reverencia de agradecimiento-. Aprobaré este examen, te lo prometo.

Neji le dedicó una de sus más dulces sonrisas a la chica y contestó:

-Claro que aprobarás el examen, no me cabe ni la menor duda.

Tenten ya estaba sacándose la acogedora chaqueta del joven para devolvérsela cuando el Hyûga se la volvió a poner sobre los hombros. También dejó cada mano sobre cada hombro, y anunció después de mirarla profundamente a los ojos:

-No importa. Quédatela por ahora. Ya me la devolverás.-sonrió con énfasis antes de llevar sus labios a la frente de la chica.

Mantuvo sus suaves labios sobre la fría frente de Tenten durante unos largos segundos. Después de separarse, la joven buscó en su mirada la explicación sobre su romántico gesto, pero sin embargo no encontró la respuesta. El joven Hyûga se giró y, dándole la espalda, le dijo:

-Nos vemos. Cuídate.

Y se marchó, dejando un rastro de su rico aroma.