Disclaimer: Los personaje son de Stephenie Meyer, yo solo los adapto.

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Todo lo que hice fue dormir. Por horas. Fue malditamente glorioso. Incluso lo hice por más de diez horas seguidas. Amaba mi trabajo, y estaba bien con el hecho de dormir poco, pero tener un día libre y poder dormir toda la noche era malditamente refrescante. Me había despertado a las cuatro de la mañana, fui al baño y comí un montón de galletas de chocolate de la caja y tome dos vasos de jugo de naranja antes de volver a mi habitación y caer dormido una vez más.

Eran las diez de la mañana cuando me levante, incluso a esa hora ya tenía tres llamadas perdidas de mi madre. Deje el teléfono sobre mi cama y quitándome los calzoncillos en el camino, me dirigí al baño. Deje el pedazo de tela en el cesto de la ropa sucia antes de meterme en la ducha y activar el agua caliente, si había algo que amaba tanto como dormir o como el sexo, era ducharme con agua caliente. Me moví debajo del agua, dejando que la calidez relajara mis músculos.

Solo había pasado unos siete minutos debajo de la ducha cuando escuche el tono de mi teléfono, medio ahogado por el sonido del agua cayendo, suspire y gire el grifo. Mi madre no iba a parar hasta que respondiera y le dijera que estaba de camino a su casa. Saque mi cabello y envolví mis caderas en una toalla.

- Mama, lo juro… - Comencé a decir con el teléfono pegado a la oreja, hasta que una risita familiar me interrumpió. Mire el identificador de llamadas y me quise patear a mí mismo – Bella.

- Hola Edward – Podía escucharla sonrisa en su voz.

- Pensé que ibas a estar estudiando.

- Si, resulta que no puedo más, y dijiste que te avisara si terminaba temprano.

- Cierto – Me recosté en la cama, con las piernas cruzadas una sobre la otra y la espalda apoyada en el cabecero -. Te quiero llevar a un lugar.

- Oh, ¿Puedo saber a dónde?

- No, no puedes.

- Idiota.

- Solo espérame lista dentro de una media hora, ¿vale? – Yo absolutamente no iba a decirle que la quería llevar a casa de mis padres.

- Vale – Respondió como una niña pequeña a la que sus padres le acaban de decir que todavía no puede abrir sus regalos de navidad. Sonreí.

- ¿Debo usar algún tipo de ropa o…?

- Lo que usas usualmente está bien – Mi madre amaría a Bella tanto si vestía una bolsa de basura como si vestía una elegante vestido de noche.

- Me gustaría saber adónde vamos – Murmuro enfurruñada al otro lado de la línea.

- Si bueno, eso no va a pasar. Te veo en media hora.

- Bien.

Sonreí como un idiota mientras dejaba el teléfono a un lado y buscaba ropa en mi closet. Me gustaba la ansiedad que crecía en mi interior, me gustaba saber que ella iba a ser la primera chica que llevaba a casa de mis padres, me encantaba que fuese ella, estaba emocionado por su reacción al saber a donde la llevaba, y la reacción de mi familia al ver a quien había llevado. Nunca había tenido novia, nunca fue un tipo serio en cuanto a situaciones románticas, pero lo que estaba a punto de hacer dejaba bastante claro que mis intenciones con Bella eran bastante serias.

Después de vestirme con unos pantalones negros y una simple camisa blanca, tome mis zapatos en las manos, puse mi teléfono en mi bolsillo y camine hasta la sala. Puse mis zapatos lo más rápido que pude y casi salí corriendo por la puerta.

- Llegas tarde – Me dijo Bella, que esperaba en el vestíbulo de su edificio. Sonreí y mire el reloj alrededor de mi muñeca.

- No es cierto. Llegué temprano.

- Pues no se siente así – Negué con la cabeza y sonreía. Ella camino hacia mí y dejo un suave beso sobre mis labios. La tome de la mano y caminamos hasta mi auto - ¿Ya me vas a decir a dónde vamos?

- Tienes que prometerme que no te vas a poner histérica, porque no significa nada – Significa mucho -, no es la gran cosa – Si es bastante grande, al menos para mí.

Ella frunció el ceño, soltó mi mano y camino hasta la puerta del copiloto – No te voy a prometer eso – Dijo cuando ambos estuvimos en el interior del auto.

El auto ronroneo cuando encendí el motor y lo hice avanzar, mire a Bella de reojo y ella me miraba con el rostro lleno de preguntas, sus ojos brillando con expectación y curiosidad – Entonces no te digo nada – Me encogí de hombros. Ella abrió la boca para replicar, pero la volvió a cerrar después de algunos segundos callada. Miro el camino del frente, y luego volvió su mirada a mí.

- Vale.

- Vale, ¿Qué?

- Vale, no me pondré histérica.

- Tampoco puedes negarte a ir.

- ¿Me vas a llevar a un prostíbulo? Porque estaría bien con eso. ¿Vas a llevarme a un lugar secreto donde me dirás que has estado fingiendo y me sacaras los órganos para traficarlos? – Reí por sus palabras, puede que lleva este en sus veinte, pero a veces actuaba y decía cosas que eran propias de una adolescente, eso me gustaba.

- Es bueno saber que estas bien con ir a un prostíbulo. Y sobre lo otro, no, no soy esa clase de tipo.

Ella estuvo callada por unos minutos, mirando de un lado a otro, contemplando las posibilidades.

- Vale, no voy a negarme a ir.

Tome una respiración profunda antes de pronunciar las palabras – Vamos a casa de mis padres.

Ella asintió, y por un momento pensé que incluso estaba relajada con el hecho, pero el pánico y los nervios comenzaron a verse en su expresión.

- Oh por Dios, ¡Edward! Debiste decirlo antes. ¿Cómo demonios pretendes que me presente con ellos vistiendo esto? – Señalo a sí misma. Vestía pantalones desteñidos y desgastados, estos caían sueltos de su cadera y una camiseta verde menta cubría su parte superior. Zapatos de tela de un verde más suave que el de su camiseta. Su cabello caía suelto sobre su espalda y hombros.

- Estas perfecta.

- No. Me veo desaliñada, nada decente. ¿Qué irán a pensar tus padres de mí?

Por muy retorcido que suene, yo disfrutaba de su pánico, ella no se estaba negando a ir, ella no encontraba apresurado y raro que la estuviera llevando con mis padres, ella solo estaba nerviosa por lo que pensarían de ella, porque quería agradarles.

- Les vas a encantar.

- Te odio. Debiste advertirme, no funcionó bien cuando no sé lo que me espera.

- No me odias. Mis padres te van a amar, deja de ser tan tonta.

- Vale, no te odio, pero ahora mismo no me agradas mucho. Y no soy tonta – Sus brazos estaban cruzados sobre su pecho y su ceño estaba fruncido. Detuve el auto en un semáforo en rojo y gire hacia ella.

- Me gustas tanto – Susurre antes de besarla. Ella abrió su boca para mí y me inundó la sensación de tranquilidad que sentía al besarla. Su lengua se movió junto a la mía, y sus manos fueron a mi cabello casi de inmediato. Sonreí contra sus suaves labios antes de alejarme.

- Tu también me gustas mucho – Confesó cuando volví a poner el auto en marcha. Alce mis cejas y la mire por un segundo.

- ¿Mucho?

- Si, mucho – Sus mejillas estaban de un ligero tono de rosa, y sus labios estaban luchando por no sonreír.

- ¿Cuánto es mucho para ti?

- Bastante – Soltó una risita suave.

- Quiero que me digas que tanto te gusto.

- ¿Y qué voy a tener a cambio de darte esa información? – Su voz cambio, ahora me hablaba casi con seriedad, como si fuesen negocios, pero sus ojos delataban lo divertida que estaba con nuestro pequeño juego.

- Podría ser muy beneficioso de para ti tenerme de tu lado.

- Oh, ¿Así que voy a tener beneficios? ¿De qué clase de beneficios hablamos?

- Beneficios de cualquier tipo – Las palabras salieron de mi con el todo más sugestivo posible. Ella rió antes de volver a ponerse seria.

- Me gustas más que el pollo frito. Y casi tanto como el chocolate. La manera en la que me siento cuando estoy contigo es como cuando lees un libro y al final tu personaje favorito sigue vivo – Las palabras salieron de ella con dificultad, como si le costara mucho pronunciarlas.

- Tú si sabes cómo ser romántica.

Ninguno de los dos dijo nada más. Estaba eufórico por dentro. Yo le gustaba, le gustaba mucho. Casi podía ver un futuro con nosotros juntos, tal vez incluso viviendo bajo el mismo techo, compartiendo nuestras vidas como no lo había hecho con nadie más. Me imagine a mis mismo llegando del trabajo y encontrarla en la cocina, terminando la cena, me imaginé besando sus labios después de haber pasado todo el día sin verla, nos imagine a los dos sentados alrededor de la mesa hablando sobre nuestros días, compartiendo.

- ¿Esa es la casa de tus padres? – Preguntó con sorpresa, al ver que estacionaba en frente de una casa en los suburbios de Manhattan. La calle estaba silenciosa, las imponentes casi parecían deshabitadas desde afuera. Salí y rodee el auto, encontrando con ella del otro lado.

- Si, aquí es – Ella asintió, y era obvio que estaba nerviosa. Tome su mano y subimos los escalones de la imponente casa victoriana delante de nosotros. Me volví hacia ella – Está bien, les vas a gustar – Bese su frente antes de tocar el timbre. Unos segundos después mi madre estaba abriendo la enorme puerta de madera para nosotros.

- Hijo – Dijo histéricamente, bajando un par de escalones y rodeándome con los brazos. Senti la mano de Bella apretarse dentro de la mia, por lo que me aleje un poco de mi madre. Ella me miro con el ceño fruncido antes de dediacrle a Bella la mas grande de las sonrisas.

- Mama, ella es Isabella Swan. Bella, ella es Esme – Bella le dio una sonrisa timida, aparentemente sin darse cuentade que mi madre estaba planeando nuestra boda en su cabeza.

- Mucho gusto – Bella le tendio una mano y mi madre negó con la cabeza, soltando una carcajada, se acerco a ella y la abrazo, con incluso mas entusiasmo del que uso conmigo.

- Que encantadora eres – Murmuro todavía pegada a Bella -. Estoy feliz de que estes aquí.

- También estoy contenta de estar aquí – Bella le sonrió y mi madre junto las manos a la altura de su pecho, mirándonos soñadoramente.

- Bueno, entren, ya todos están aquí, y la comida está casi lista – Mi madre seguía murmurando mientras caminaba al interior de la casa, sus tacones resonando en el piso de madrea.

- Te odio, ella se ve malditamente elegante y yo estoy usando jeans y camiseta, todo es tu culpa – Intento soltar mi mano, pero la sostuve más fuerte. Sonreí y la arrastré al interior conmigo, cerrando la gran puerta detrás de nosotros.

Bella observaba su alrededor maravillada. La casa era simple, de colores otoñales y sin muebles muy ostentosos. La amplia sala de estar estaba llena de gente, todos susurrando mientras nos miraban. Bella sonrió hacia las personas delante de nosotros y todos callaron inmediatamente. Fueron unos buenos segundos de incomodidad hasta que John salió de detrás de mi hermana y corrió hasta nosotros, rodeando la cintura de Bella con los brazos.

- ¡Bella! – Todos los ojos estaban sobre ellos – Lamento que nuestros planes se arruinaran – Su cara seguía pegada al torso de Bella.

- No te preocupes, siempre lo podemos dejar para otro día – John se alejó, asintiendo y echándole a su madre una mirada de disgusto.

- Hola tío – Asintió hacia mi antes de tomar la mano de Bella y llevarla hasta un sofá de cuero negro, donde se encontraban Jasper y mi padre -. Bella, este es mi papa y él es mi abuelo. Señores, ella es Bella.

- ¿Alguna amiga tuya? – Le pregunto Jasper con el ceño fruncido después de haber estrechado la mano de Bella.

- Ella también es la novia del tío Edward – Me acerque a ellos, parándome al lado de Bella y tomando una de sus manos entre la mía. Mi padre se levantó y la miro con una ceja alzada.

- Bueno, eso es una novedad – Le ofreció su mano y Bella la estrecho, no pareciendo muy convencida sobre qué hacer con la situación -. Carlisle Cullen, encantado de conocerle.

- Isabella Swan.

Mi padre abrió la boca para decir algo más, pero fue interrumpido por una voz notablemente irritada desde detrás de nosotros - ¿Así que eres la novia de Edward?

Alice estaba parada junto a una columna, sus brazos cruzados sobre su pecho, sus labios rojos torcidos en una mueca. Su falda de tubo se veía demasiado ajustada, y su camisa lucia demasiado… planchada.

- Si, Alice – Respondí con el tono más agradable que pude lograr -. Estamos juntos.

- ¿Dónde la conseguiste? – Parecía como que todos en la habitación habían dejado de respiras. Mi madre miraba a Alice mortificada, como su lo estuviera arruinando para ella. John seguía sosteniendo la mano de Bella, ajeno a las palabras insultantes de su madre, mi padre y Jasper parecían avergonzados y el tío Liam parecía extrañamente divertido con la situación.

- Alice – Susurro mi madre entre dientes -. Ya basta.

- ¿Qué? Solo viendo su ropa puedo ver que no fue de un lugar decente – Sentí el cuerpo de Bella tensarse a mi lado.

- Tu camisa es camisa es casi transparente, lo cual no es muy decente. Y tu falda esta tan apretada que puedo ver que no usas ropa interior. Cuida lo que dices de otras personas – La voz de Bella se mantuvo firme, y sonrió un poco cuando la boca de mi hermana se abrió con sorpresa. El tío Liam soltó una carcajada y mi madre lo miro horrorizada.

- Bella, lo lamento tanto, esto…

- Este bien, de verdad – Bella le sonrió y apretó mi mano.

- Mama, nos vamos a ir ahora – Sentí que era lo que Bella deseaba.

- Pero Edward, el almuerzo ya está casi listo.

- Comeremos en otro lado – Mi madre parecía preparada para intentar obligarnos a quedarnos, hasta que se fijó en Bella y se dio cuenta de lo incomoda que estaba.

- Bien. Pero me gustaría que volvieran otro día. Te quiero conocer más – Lo último lo dijo dirigido a Bella ella sonrió y asintió.

- Nos vemos después John – Ellos se abrazaron -. Fue un gusto – Asintió hacia mi padre y hacia Jasper y dio unos pasos hacia la puerta.

- John, asegúrate de no repetir esta palabra, al menos no mientras seas menor de quince – El niño asintió, esperando ansioso por mis palabras -. Alice, eres una completa perra. Y tu camisa está muy planchada. Nos vemos, papa.

Tome la mano de Bella y salimos. Cerramos la puerta justo cuando los gritos de mi hermana comenzaron a sonar detrás de nosotros.

- Eso fue horrible.

Después de un momento de manejar sin rumbo Bella había accedido a visitar mi apartamento, que era a donde estábamos entrando. Intente recordar si tenía ropa sucia tirada en el suelo, o platos sin lavar en el fregadero, pero no tuve una visión clara de cómo estaba el lugar la última vez que lo vi.

- Tengo que estar de acuerdo con eso – Murmure riendo mientras abría la puerta para ella y la dejaba entrar.

- Es muy de hombre- Aprobó cuando las luces estuvieron encendidas y ambos estuvimos dentro. Se desplomo sobre el sofá soltando aire por la boca. Me senté a su lado.

- No fue tan horrible.

- Fue bastante horrible, tu familia es algo inusual.

- ¿Has conocido padres antes?

- Por supuesto, a los padres de Benjamin – No era como que yo quisieras torturarme a mí mismo con la historia, pero ella parecía emocionada por contarme, por lo que la inste a seguir -. El muy imbécil me llevo a conocerlos después de tres encuentros entre nosotros. Yo estaba nerviosa, pero al segundo de conocerlos me relaje por completo, son de mis personas favoritas en el mundo. Ellos inmediatamente me hicieron sentir bienvenida. El padre de Benjamin, Amun, ponía una cerveza en mi mano cada vez que veía la botella vacía, y su madre me sirvió comida hasta el punto que Benjamin tuvo que interceder porque iba a reventa, le dijo a su madre que no quería una novia gorda, justo después de pronunciar las palabras ella le arrojo un plato de comida encima.

Ella lucia contenta hablando sobre eso, y los celos picaron en mí. La situación con mi familia había sido un completo desastre, y Bella se sintió mal en el proceso.

- Lamento lo de hoy.

- Esta bien, no fue tu culpa – Ella se veía más chispeante ahora, la alegría volviendo a sus ojos. Con una sonrisa, se irguió en el sofá y se acercó a mí, su cara tan cerca de la mía que podía sentir su aliento contra mi rostro. No sé lo que intentaba ella, pero no la deje, toma su cara entre mis manos y la acerque más, pegando sus labios a los míos, moviéndolos suavemente hasta que ella jadeo y abrió su boca para mí.

Sus manos se movieron de sus costados y comenzaron a hacer su recorrido por mi cuerpo, al igual que las mías por el suyo. Sus dedos se movían por mis costados, debajo de la camisa, acariciendo ansiosamente mi piel, encendiendo fuego en cada lugar que tocaba. Yo me limité a acariciar su cuello y hombros, siendo todo lo decente que podía ser. Hasta que la pequeña pervertida puso sus dedos en el dobladillo de mi camisa y la levanto. Yo, como buen hombre, no me negué. La ayude a sacar la camisa y cuando estuvo fuera la arrojo a algún rincón. Ella sonrió mientras miraba mí la piel desnuda con bastante detalle. Sus ojos brillaban y sus sonrientes labios estaban provocando cosas duras en mí. Puso las manos en mis hombros y volvió a besarme, pero este beso era diferente, más ansioso y salvaje. Y sabía que si no nos deteníamos yo no iba a poder parar después. Intente apártala, pero ella se negó con firmeza.

- Bella – Dije sintiéndome estúpido, un consejo: Nunca intenten detener a una chica que les está dando lo que desean desde que la conocieron -. Tenemos que parar ahora.

- No quiero parar – Sus labios formaron el más lindo puchero antes de volver a sonreír y volvió a pegar sus labios a los míos.

- ¿Estas segura? – Pregunte.

- Si maldición. Si, Edward, estoy segura. Bastante justo. Asentí, y con manos agiles saque su camiseta por su cabeza. Ella rio cuando la arroje del mismo modo que hizo ella con la mía.

Alzo una pierna por encima de mí, quedando sentada sobre mi regazo. Mi dureza presionándose dulcemente contra ella. Podía sentir lo excitada que estaba, y yo ciertamente lo estaba. Puse cada una de mis palmas abiertas sobre el centro de cada uno de sus glúteos, su trasero sintiéndose tan firme como se veía, y en un movimiento, la levante, sujetándola contra mí. Ella soltaba carcajadas mientras yo caminaba con paso firme hacia mi habitación. No me moleste en encender la luz al entrar, en lo único en lo que podía pensar era en Bella, desnuda en mi cama, todos los otros pensamientos se esfumaron al momento en que ella me dijo que estaba segura.

- He estado esperando por este momento desde que te conocí – Susurre dejándola caer suavemente contra el colchón.

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AJAAAAA, ¿pensaban que se los iba a dar así de fácil?

Bueno. Si tengo errores de ortografía, de verdad lo siento, escribo por las noches y de paso, a veces no encuentro los lentes así que se me pasan cosas.

La historia está ambientada en Nueva York, no en Seattle, ¿Alguna vez dije que era Seattle? Si es así, lo siento.

Gracias a todas por comentar, me hacen feliz.

PD: En realidad no tengo nada más para decir, pero quería poner un PD.