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Confianza


El sonido del viento era lo único que contradecía la paz y el silencio de la cima de esa montaña, alrededor solo se podía observar un océano formado por infinidad de nubes. Aunque la temperatura era muy baja, el ki de Vegeta lograba darles el calor necesario.

—Este lugar es realmente maravilloso. ¿Por qué nunca me habías traído aquí? —preguntó Bulma mientras se acomodaba la ropa y sacaba un espejo de su mochila.

—Si mal no recuerdo no te traje, tú llegaste sola —respondió Vegeta, sobre la manta recargado en una roca ya con su uniforme puesto.

—Pensé que necesitabas compañía. – Le guiñó un ojo—. Y creo que no me equivoqué.

—¿Cómo demonios me encontraste? – preguntó poniéndose de pie y caminando hacia ella.

—Vegeta, Vegeta, Vegeta. Después de cinco años de conocernos hay cosas que ya deberías saber de mí: como el hecho de que soy capaz de cualquier cosa con tal de salirme con la mía. —Le guiñó el ojo de nuevo y se abrazó a su cuello.

—¡Déjate de tonterías! —Se zafó bruscamente de su abrazo—. Espero no se te haya ocurrido ponerme un rastreador o algo.

—¡Uy! ¡Eres un bruto! —Se sobó los brazos— . Para tu información, no eres tan importante como para querer saber dónde estás todo el tiempo. —Levantó la cara con desdén—. Te encontré con esto. —Le mostró un rastreador verde—. Solo seguí la lógica: los niveles más altos se encontraban dos en la montaña Paoz, otros en Kame house y uno de los más fuertes en el lugar más recóndito del planeta, y conociéndote como te conozco y esa manía tuya de aislarte cuando estás mal, era lógico que te encontraría aquí.

—¡Deja de decir que me conoces! ¡Porque no es así! —La encaró molesto.

Bulma le dio un empujón que aunque comparado con la fuerza de Vegeta no era nada, éste dio un paso atrás.

—¡Te conozco y lo sabes! ¡Ya déjate esa careta de chico malo que conmigo no te va a funcionar! —Le apuntó el pecho con el dedo—. ¡Te conozco tan bien que sé que tus malditos fantasmas y frustraciones te están volviendo loco! ¡Ya es suficiente de autocompadecerte, Vegeta! ¡Sé lo mucho que te afectó la muerte de Goku! Pero no puedes seguir así. —Le habló más suavemente y puso su mano en el pecho de Vegeta—. Si no vas a hacerlo por ti, hazlo por tu hijo. ¿Quieres que crezca observando solo el cascarón de lo que fue su padre? ¿Es eso? ¿Acaso no quieres que se sienta orgulloso de ser el hijo del gran príncipe de los saiyajin?

—¡Cállate de una maldita vez! –Le dio un leve empujón—. ¡A mí no me importa para nada ese mocoso ni me importas tú, si dices conocerme ya deberías saber eso! —Sonrió de manera maliciosa y dio un paso más hacia ella, y la hizo quedar justo a la orilla del abismo—. Si fuera tú no andaría tan confiada a mi alrededor, si me conocieras realmente sabrías de lo que soy capaz.

Su intención era asustarla, pero Bulma sonrió sin demostrar una pizca de miedo.

—¿Intentas asustarme? Vegeta, si estoy confiada es porque sé que contigo estoy segura. Confió en ti. —Le sonrió.

Vegeta por un momento se desconcertó ante sus palabras. ¿Cómo podía confiar en él después de todo? No tardó en recuperar el semblante serio.

—Eso lo dices porque tienes miedo, y sabes que en cualquier momento podría acabar contigo. —Sonrió maliciosamente y le puso la mano en el cuello.

—¿No me crees? Sé que Trunks y yo te importamos, Vegeta, y confió tanto en ti que sé que si salto de este risco tú vas a salvarme. —Levantó el rostro de forma altanera igualando su sonrisa.

Vegeta se hizo un lado, molesto por la seguridad que denotaba esa maldita mujer. Él era el maldito príncipe de los saiyajin, había masacrado planetas enteros, solo se importaba él mismo y nadie más. ¿Cómo se atrevía a decir eso?

Bulma, desbordando confianza y seguridad, pasó juntó a él y se colocó su mochila.

—Estás loca. —por fin dijo Vegeta—. Yo mismo podría arrojarte por ese risco solo para demostrarte lo equivocada que estás.

Bulma se giró hacia él. Le dedicó una encantadora sonrisa y luego corrió a toda velocidad y saltó hacia el abismo.

Los ojos de Vegeta se abrieron como platos y sintió su corazón detenerse por un segundo, no tuvo tiempo de pensar nada cuando ya se había lanzado volando tras ella. Para cuando se dio cuenta, ya tenía a Bulma en brazos y volaba rumbo a la Corporación.

—¡Estás completamente loca! ¡Solo una demente se lanzaría así al vacío! —Vociferó llenó de rabia—. ¡Cómo se te ocurrió hacer una tontería así! ¡Pudiste haber muerto!

Escuchó a Bulma sollozar en su pecho.

—¡Y ahora lloras, maldita sea! ¡Debí dejar que te estrellaras contra las rocas! —Bajó la cara para verla y se encontró con que no estaba llorando, sino que se estaba riendo. ¡La maldita mujer se estaba burlando de él!

—¡Oh, Vegeta! Sabía que me salvarías —dijo y se apretó más a él—. Confío en ti, te lo dije. —Le dio un beso en la mejilla, lo que causó que vegeta se sonrojara.

—¡Basta! ¡Voy a soltarte! —Apretó los dientes furioso.

—Sé que no lo harás. —Bulma sonrió.

Diez años después.

—¡Ah! ¡Me encanta este lugar! —dijo Bulma desperezándose—. Qué bueno que se me ocurrió construir una casa en este lugar, a veces necesitamos estar en paz, lejos del trabajo y de los chicos, no me malentiendas, amo a nuestros hijos, pero siempre es bueno tomar un tiempo para nosotros —dijo recostándose sobre el pecho desnudo de Vegeta.

—Buma… —Guardó silencio por un minuto—. Cuando te lanzaste por este mismo risco, ¿cómo sabias que te iba a salvar? Ni yo mismo sabía que lo haría.

—Eso quiere decir que yo te conozco mejor que tú mismo, eso es obvio, sé juzgar a las personas, recuerda que soy una genio y ¿quién podría dejar morir a un chica tan linda como yo? —Le guiño el ojo y se recostó nuevamente en su pecho—. Además, mi mochila era un Jet pack, en caso de que se te ocurriera no salvarme solo tenía que accionar el botón. —Empezó a reír.

—¡Me engañaste! —Se sentó de golpe—. ¡No confiabas en mí!

—¡Ay! Basta, Vegeta, tú mismo acabas de decir que ni tú mismo sabias que me salvarías, además eso pasó hace años. ¿Quieres que vuelva a saltar de ese lugar sin mochila para demostrártelo?

—Deberías hacerlo, tal vez esta vez si te deje caer por embustera —dijo y se recostó de nuevo en las almohadas.

—No lo harías, sino ¿quién te haría esto? —Sonrió maliciosa mientras bajaba la cabeza por su torso.

—Mujer loca… —Sonrió Vegeta antes de dejarse llevar.


N.A Aooow ya me hacía falta escribir un BxV despues de tantos de Trunks jsjjss Este lo dedico especialmente a Dev fanfiction por que ya hace tiempo que me viene insistiendo que suba algo a pensamientos. Lo hice para ti Dev .

Tambien lo dedico a las chicas de Fangirleando en especial a Shopy y Grisell que prometieron leerme xD y por supuesto para mi queridísima beta Schala S

Tambien gracias a Prl16 que siempre me lee, saldoos y gracias.

Y por supuesto para todas aquellas que me han dejado tan lindos rw me encanta leer sus opiniones.

Bueno nos vemos y dense una vuelta por Erase una vez y Miradas xD