Hermione, despierta, vas a llegar tarde- La colorada la sacudía con violencia. A la simple mención de una llegada tarde, la castaña salto de la cama. Se bañó y vistió con una velocidad sorprendente.

Ambas chicas bajaron directo a sus clases, saltándose el desayuno.

La primera clase de Hermione era Pociones por lo que se dirigió directamente a las mazmorras.

Una vez dentro, ocupó su lugar en el frente de la clase y abrió su libro. Unos momentos después entraron sus amigos y ocuparon su lugar junto a ella. Harry lucía cansado, pero había un brillo en sus ojos que se acrecentó al ver el collar aún colgando del cuello de la castaña. Ron, como siempre, lucía simplemente dormido.

No te vimos en el desayuno- comentó el colorado mirándola.

Me quede dormida.- sonrió

Esas rondas tuyas deben dejarte exhausta. Yo no podría saltarme el desayuno. O el almuerzo. O la cena…-

Hermione asintió divertida por el comentario. Por el rabillo del ojo vio que por la puerta entraba Malfoy y su séquito de idiotas.

Potter, parece que has vuelto de las vacaciones. Ya esperaba yo que no lo consiguieras. Voy a tener que pagar mis apuestas esta vez- dijo mordaz en dirección a Harry.

Es una lástima que pierdas tu dinero Malfoy. En tu lugar, dejaría de invertir en causas perdidas- respondió

Oh, no debes preocuparte por eso, mi familia tiene mucho dinero casi tanto como los Weasley. Oh, espera, los Weasley no tienen un centavo.- sus amigotes se rieron ante el comentario y las orejas de Ron se tornaron coloradas.

Al menos no es un idiota como tu Malfoy-

Oh, la sangre sucia al rescate. Debes dejar de esconderte detrás de la sangre sucia Weasley. Quizá ella no esté aquí la próxima vez- Le dijo con voz seseante

¿es eso una amenaza Malfoy?-

Por supuesto que no. Los Malfoy no amenazamos, tomamos cartas en el asunto.-

Ron se levantó de su asiento, dispuesto a golpear a Draco cuando Snape apareció por la puerta sosteniendo lo que parecía ser una mutación extraña de una rana. La sola presencia del oscuro profesor fue suficiente para zanjar la cuestión y todos volvieron a sus asientos.

La clase transcurrió tranquila, y solo perdieron 30 puntos por un innecesario comentario de Ron respecto de la rana y alguna tía lejana de su madre.

Luego de la clase de pociones, Gryffindor y Slytherin se separaban para ir el primero a transformaciones y el segundo a herbología.

Hermione tenía que ir a buscar un libro a la biblioteca y les dijo a sus amigos que se adelantaran, ella los alcanzaría luego. Corrió escaleras arriba hasta alcanzar la biblioteca. Una vez adentro, recorrió las estanterías que conocía como la palma de su mano hasta que dio con el libro que buscaba. Al salir de allí a toda velocidad chocó contra un cuerpo.

Se disculpó brevemente por su torpeza hasta que se dio cuenta quien era. Malfoy la miraba con gesto burlón.

Maldito Malfoy- dijo antes de marcharse corriendo.

Ella no lo sabía, pero ese iba a ser el primero de una serie de encuentros y tropiezos accidentales con el Slytherin.

El resto de la semana fue igual: tropezó con él en el baño de prefectos, antes de ir a cenar, en la biblioteca, a la salida de un par de clases y en los jardines. Siempre parecía ser accidental, por eso ella nunca notó el patrón de encuentros fortuitos.

Siempre que tropezaban era cuando ella se alejaba de sus amigos por algún motivo, pero Hermione no lo sabía.

Tengo la horrible sensación de que Malfoy me está persiguiendo.- le confesó una vez a Ginny, luego de chocar con Malfoy en un pasillo aparentemente desierto.

¿por qué dices eso?-

No lo se, sigo encontrándolo por todos lados. Es un castillo enorme y sigo chocando con él.-

Quizá es solo una coincidencia. O quizá esta enamorado de ti.- bromeo la colorada.

Eso me da aún mas miedo.-

Ambas rieron por el comentario.

Por cierto Hermione, he querido preguntarte… Es un hermoso collar el que llevas desde hace una semana. ¿es regalo de algún admirador secreto?-

Hermione palideció. Conociendo la relación inestable de Ginny y Harry, ¿podía contarle que aquel hermoso regalo había sido de él? ¿Qué pasaba si ella no lo sabía y arruinaba la relación? Pensó en guardar silencio, pero la colorada no dejaría de insistir hasta sonsacárselo.

Fue un regalo de mi amado Draco- se miraron un segundo antes de prorrumpir en carcajadas.

Por cierto, ¿Cómo van las cosas con Harry? ¿ya está cediendo?-

Está un poco escurridizo últimamente- le dijo la colorada- estoy planeando un picnic secreto para nosotros solos. Quizá logre que el maldito de el paso definitivo. No voy a esperarlo por siempre ¿sabes? Con toda esa moral de ser el mejor amigo de mi hermano y esas patrañas.

¡Ginny! Yo pienso que es muy honesto de su parte-

Yo pienso que es muy aburrido de su parte.- Ginny sabía muy bien lo que quería y como conseguirlo. Había que preguntarle a todos sus ex novios.

Es casi hora de la cena, deberíamos bajar.

Por supuesto, primero voy a dejar unos libros a la biblioteca y los veré allí-

De acuerdo-

Hermione se dirigió a su segundo hogar tarareando bajito una canción mientras pensaba en el regalo de Harry.

Ron había aprovechado el almuerzo a darle su regalo de navidad: la primera edición de un antiguo libro de historia de la magia que ella no había logrado conseguir en las vacaciones. Ginny le había regalado un libro también, pero el de ella contenía 101 trucos para arreglar tu cabello. Harry, por su parte se había excusado y pedido disculpas por no haber podido comprarle nada. Ambos intercambiaron una mirada de complicidad, y ella no dijo nada.

No estaba segura de porque seguía manteniendo en secreto la procedencia de aquel regalo, como si fuera un pecado. Pero a Harry no parecía molestarle compartir aquel secreto con ella.

Una vez en la biblioteca, busco el libro de runas que necesitaba y se sentó un momento a ojearlo. Se concentró en la difícil lectura hasta que la mesa tembló: alguien le había dado una patada.

Parado frente a ella estaba Malfoy con las manos en los bolsillos y una terrible expresión de fastidio. La miró y luego sus ojos se detuvieron en el precioso collar que colgaba del cuello de la castaña. La flor variaba de tonos púrpuras oscuros hasta azules tan claros como el cielo. Era una pieza única y hasta Malfoy debía reconocerlo.

Pensé que había sido claro- dijo enojado

¿de qué demonios estás hablando comadreja?-

Tu no ibas a osar hablar de mí, ni de lo que pasó esa noche.-

¿qué? Yo no le contaría eso a nadie, ¿crees que quiero que todo el mundo sepa que un asqueroso Malfoy me tocó?

No te hagas la desentendida. Te oí hablar de mí con la traidora. Incluso le dijiste que yo te había regalado esa baratija barata que cuelga de tu cuello. Yo tengo más clase, sabes, yo hubiera elegido algo más delicado, algo más de mi nivel. Como un anillo por ejemplo.

No aceptaría un regalo tuyo ni aunque lo hechizaras a mí.- contesto mordaz

Ahora estoy curioso- comentó Malfoy sentándose- ¿quién de todos tus… "admiradores" te regalo semejante porquería?

No es de tu incumbencia Malfoy.

Oh vamos, tienes tantos hombres tras de ti que me dan ganas de competir con ellos.-

Déjame en paz- La castaña se levantó para marcharse cuando Draco la agarró por la muñeca y la detuvo.

No me importa cuántos amantes tengas Sangre Sucia, pero no te atrevas a nombrarme como uno de ellos por qué haré de tu vida un infierno.

Allí estaba otra vez: un comentario sobre ella y sus amigos. Esta vez no iba tolerarlo. En un arrebato de furia vio a su mano salir disparada hasta alcanzar la mejilla de Malfoy que, sorprendido por aquella reacción, la soltó.

Hermione sabía que había cruzado el límite, que él iba a vengarse y por eso decidio no darle tiempo y salió corriendo a velocidad sobrehumana.

Draco se había quedado petrificado. Perplejo por la respuesta de la castaña, se quedó allí parado, con una mano en la mejilla que lentamente empezaba a tornarse roja y caliente.

Nunca nadie se había atrevido a levantarle la mano, solo su padre. Él era un Malfoy, alguien respetado por los hombres y deseado por las mujeres. Ninguna había reaccionado así ni siquiera alguna chica con la que él hubiera sido particularmente brusco. Esta acción no tenía precedente.

La maldijo, pero a la vez, reconoció un poco de respeto hacia ella. Había sabido defenderse como ninguna. Pero no por eso dejaba de merecer un castigo.

Hermione no lo sabía, pero su presentimiento era cierto: Malfoy la seguía. Y la saguía cada vez que estaba sola.

Mcgonagall le había dicho que no interviniera, que ella y el resto de los profesores se iban a encargar de protegerla, pero no había visto que ninguno pusiera manos a la obra. Por eso, él había iniciado una campaña para asegurar su supervivencia.

Cada vez que detectaba que se separaba de sus amigos, Malfoy la seguía, protegiéndola. Sin embargo su mala suerte había logrado que ella tropezara con él cada vez que intentaba pasar desapercibido, consiguiendo que empezara a sospechar.

Él iba a tener que despejar todas sus dudas enfrentándola, dándole a entender que a pesar de todo, eran enemigos, no importaba lo que él estuviera haciendo por ella. Y por supuesto, jamás debía enterarse.

Malfoy no estaba realmente seguro de porque hacía aquello. Sus amigos no sabían nada. Pero desde la noche en que se enteró que los mortífagos iban tras sus pasos, la idea le quitaba el sueño. La sola idea de verla caer en manos de esa banda de sádicos psicópatas le quitaba la respiración y por eso lo primero que había hecho era avisarle a la jefa de su casa para que ponga en marcha un plan para protegerla. Pero no lo había hecho y ahora era él quien lo llevaba adelante a espaldas de todos los demás.

Pero él tenía la horrible sensación de que no estaba engañando a todo el mundo como él creía: Pansy notaba sus ausencias y se ofrecía siempre a acompañarlo cuando él decidía que era hora de salir corriendo. Pansy siempre se había caracterizado por ser astuta cuando de mujeres se trataba, y aquel detalle no se le pasaba por alto.

Estaba segura de que Malfoy estaba con alguna mujerzuela y estaba determinada a averiguar quien, por eso ahora más que nunca, el Slytherin debía cuidar sus pasos. No había nada peor que una Pansy obsesionada: podía entregarlo a los mortífagos, o delatarlo o aún peor, podía entregarla a ella.

No, él no iba a dejar que eso pasara.

Alcanzo a Pansy en la mesa de Slytherin y se acercó a ella con gesto displicente.

Draco querido, aquí estas. Iba a mandar a alguien a buscarte si no aparecías- le dijo

Aquí estoy- no pudo reprimir el tono hosco de su voz.

Bien, me alegro. Vamos a sentarnos. Pero ven, ven, allí no. Tú sabes que no me gusta que te sientes cerca de esas chicas. Son cazafortunas.- lo tomó del brazo y lo guío hasta el final de la mesa donde Crabbe y Goyle ya engullían su comida como los brutos animales que eran.

Ven esta noche a mi habitación.- le dijo a Pansy que sonrió complacida. No había una pizca de rubor en su rostro, ella no era como…

De acuerdo. Espero que no estén tus amigotes para interrumpirnos.-

Por supuesto que no.- a pesar de estar diciendo aquellas cosas, no estaba siendo galán ni caballero. Estaba casi ordenando.

Bien. Allí estaré-

Draco asintió distraído. Eso la detendría de su cacería por un par de días. Maldita sangre sucia y todas las cosas que hacía por ella.