Disclaimer:
La serie Naruto (tanto manga como anime) son propiedad de Masashi Kishimoto. Las letras y citas incluidas en el texto son propiedad de sus respectivos autores.
Duty Before Honor pertenece a SilverShine, yo sólo me ocupo de la traducción.
Advertencias:
Clasificación: M
El deber antes que el honor
Capítulo 14: En el que Sakura tiene una cita
La hermosa chica sonríe cuando más lo necesito.
Sonríe contra mis pesados párpados de nuevo.
Había una vieja leyenda en Suna que Sakura había escuchado varias veces en su niñez. Era simplemente tan famosa que era difícil no escuchar al menos una versión del cuento, incluso si vivías en un país tan distante como Konoha. Y seguro, Konoha tenía su buena cantidad de leyendas y fábulas que recorrían el mundo, pero era el cuento de Suna sobre Toin y Mana el que había capturado el joven y romántico corazón de Sakura.
Era la historia de un joven llamado Toin quien era un simple ninja de la arena. Sucedía que él se convertiría en el primer Kazekage, lo que significaba que no era 'un simple ninja', pero para servir como héroe, se suponía que él era ordinario. Y un día mientras Toin estaba patrullando las dunas, se cruzó con una hermosa mujer que respondía al nombre de Mana.
Mana, resultó, era una diosa del desierto. Pero era una diosa en desgracia por encima de eso. —¿Has visto mi velo? —Le preguntó con aflicción a Toin. —He buscado por todos lados, ¡Pero no puedo encontrarlo! ¡Y si no lo encuentro no puedo regresar a mí reino!
Toin, siendo un jovenzuelo de gran corazón y muy susceptible a las caras bonitas, acordó ayudarla a buscar el velo. Buscaron varios días, y con cada noche que pasaba, Toin se sentía más y más enamorado de Mana.
El sexto día, Toin encontró el velo de Mana, pero estaba tan perturbado por la idea de ella yéndose que decidió esconderlo debajo de una duna de arena para que nunca lo encontrara.
Con el tiempo, Mana también se enamoró de Toin y decidió rendirse en su búsqueda por el velo y le dio su mano en matrimonio para terminar viviendo muchos años hermosos y felices. Sin embargo, un día mientras Toin estaba fuera por negocios, Mana fue a desierto y encontró algo que capturó su atención: un pedazo de tela que brillaba orgulloso entre la arena. Era su velo. En el momento en que lo tomó, supo lo que Toin había hecho.
Cuando Toin regresó, encontró a su esposa usando su velo celestial; su corazón se detuvo y cayó de rodillas, rogando por su perdón. Sin embargo, Mana no podía perdonar esa traición, aunque lo amaba lo suficiente como para compadecerse de él.
—Constrúyeme un reino. —Le dijo. —Quiero una tierra digna de una diosa y regresaré a ti.
Toin pasó el resto de sus días fundando Sunagakure. Se casó de nuevo para tener herederos, pero nunca amó a su nueva esposa como amó a Mana. Incluso comenzó a usar una máscara en honor a su primera mujer y su velo.
Pero aparentemente sus esfuerzos de construir un reino que le hiciera honor nunca dieron frutos, las expectativas de Mana nunca parecían cumplirse y él murió, todavía esperando su regreso; incluso si muchos ciudadanos de Suna consideraban que su tierra era definitivamente digna de una diosa, en la opinión de ella, no lo era –y ellos consideraban que era demasiado quisquillosa.
Si la leyenda tenía alguna base real, Sakura no lo sabía. Tenía el presentimiento de que sólo era una exagerada historia que cubriera la razón por la que la esposa del Shodaime Kazekage le había dejado. Ciertamente era porque era una diosa, no porque él era malo en la cama o le insultó demasiadas veces su talento para cocinar o algo así…
Sakura no había pensado en esa historia en un largo rato. La única razón por la que la había recordado ahora era porque alguien había deslizado bajo su puerta un volante que decía '¡Festival en Honor a Toin y Mana esta noche! ¡No se olvide de venir!'.
Pero esa mañana mientras se sentaba en la cama con el volante en mano y su cabello revuelto de un lado, miró por la ventana y entendió por qué Mana no había regresado aún. En la luz incorrecta, Suna, con todo su escarpado de agujas marrones y cúpulas, sólo aparentaba ser un castillo de arena demasiado ambicioso.
Pero todo se veía muy feo esa mañana, incluyendo a Sakura. Cuando consiguió salir de la cama para verse en el espejo y picarse la cara, ella se arrepintió. Las oscuras manchas bajo sus ojos y su piel pálida sólo mostraban una mala noche y una terrible pesadilla. Deseaba tener un velo como Mana o una máscara como Toin para esconder su cara de todos, porque la cara que mostraba –de verdad- era muy espantosa…
Sin embargo, tenía un trabajo que hacer ese día, así que no tenía más opción que sacar el contenido de su maleta y ponerse el uniforme médico. Era un día demasiado caluroso como para estar sufriendo con el traje blanco que parecía una camisa de fuerza, pero las reglas eran las reglas, y si Tsunade le decía que usara un gran cartel que dijera 'DOCTOR' entonces por dios que ella lo haría o terminaría sufriendo las consecuencias.
Cuando terminó de ponerse la cofia con la cruz roja, se volvió a tirar en la cama, demasiado cansada y sufriendo el malestar de depresión como para ir a despertar a Naruto y a Sasuke. Tomó el volante que recordaba el festival y lo puso contra sus labios mientras se debatía en ir o no. En ese momento no se sentía de humor como para ir a bailar o celebrar una vieja historia de amor, pero sin duda Naruto pensaría que estaba enferma de amor de nuevo y le sacaría para que si divirtiera un poco.
Recordó lo que había pasado la noche anterior cuando él había hecho exactamente eso, y cerró los ojos por el recuerdo del suave beso de Kakashi en la esquina de sus labios. Había sido tan tierno y tan gentil… tan robado. Incluso ahora el pensamiento le hacía sentir culpable. Se sentía incorrecto robar un beso de un hombre que claramente estaba luchando consigo mismo. Él la había deseado de nuevo. Ella había sentido su moderación y sospechaba, pero sus palabras lo habían confirmado.
Cierra tu puerta.
Lo había hecho. Y ahora se preguntaba si él había intentado abrirla. ¿Qué hubiera pasado si la hubiera dejado sin seguro? ¿Hubiera despertado con él a un lado? ¿Estaría escuchando la vieja cantaleta de 'es un error' y 'no sucederá de nuevo'?
Tal vez había hecho lo correcto. Por mucho que deseara que Kakashi se presentara en la noche, probablemente su corazón no hubiera podido soportar el golpe que inevitablemente él le daría una vez que saciara cualquier lujuria que sintiera por ella.
Al cuarto para las nueve se levantó de nuevo y tomó sus cosas para caminar rumbo al hospital. Mientras pasaba la puerta de Naruto, se detuvo y la golpeó. —¿Naruto? ¿Sasuke? Es hora de levantarse. El examen de Sasuke es en una hora.
Hubo un escandaloso e infeliz gruñido del otro lado que no podía venir de otro más que Naruto. —Maaarghhhh…— Algo así como, 'Por favor baja la voz y déjame solo, me duele la cabeza como el infierno y no tengo ganas de levantarme ahora mismo. Regresa después con aspirinas, gracias.'
—¡Es tu culpa! —Le recordó con hastío. —¿Los dos tienen resaca, cierto? Típico.
Con una última advertencia siniestra diciéndoles que Sasuke sería genin por otro año si no se levantaban, continuó su camino al elevador. Sin embargo, en el momento en que entró, deseó no haberlo hecho.
Primero, los focos fluorescentes sobre su cabeza habían poco favor a su pálida y enferma piel. Los espejos alineados en cada pared del elevador se lo informaban mucho.
Segundo, algún idiota había decidido picar cada botón de cada piso. —¡Maldición! —Gritó escandalosa cuando se dio cuenta y estaba a punto de salir y tomar las escaleras cuando las puertas se cerraron a dos centímetros de su nariz. El elevador comenzó con lentitud a descender.
Sakura bufó y se dio la vuelta para examinar su apariencia más de cerca en el espejo junto a ella. Se enderezó la cofia, alineando los pasadores para mantenerla en su lugar sólo para que la cruz roja quedara al centro. Su cara todavía no era perfecta, pero no había punto de usar maquillaje. Sólo se arruinaría por el calor del desierto.
El elevador disminuyó su velocidad cuando alcanzó el cuarto piso y las puertas se abrieron con su suave ruido. Sakura alzó la mirada al mismo tiempo que Kakashi y por un momento ambos fueron conejos lampareados, aterrorizados e incapaces de moverse. Sólo se quedaron viendo el uno al otro a través de las puertas del elevador.
Sólo cuando la puerta comenzó a cerrarse de nuevo Kakashi pareció recordar qué estaba haciendo. Su mano se adelantó para evitar que los paneles se cerraran y Sakura se movió hacia un lado abruptamente para hacerle espacio, su cabeza humillada y sus mejillas ardiendo. Él se paró junto a ella, una mano en su bolsillo y la otra preparándose a tocar el botón a su destino. —Uh… —Se dio cuenta del mismo problema que Sakura.
—No fui yo. —Dijo con rapidez, en caso de que él se hiciera la idea equivocada.
—Mm-jum. —Parecía que había hablado demasiado tarde.
No dijeron nada mientras las puertas se cerraban de nuevo y el elevador continuó su lento descenso. Sakura se cruzó de brazos tensamente, mordiéndose el labio.
Aquí estaban. Dos adultos (o al menos un adulto y un hombre muy constipado emocionalmente), pretendiendo muy bien que no pasaba nada entre ellos –que no se habían dado un pequeño beso la noche anterior y que él no le había advertido que cerrara su puerta contra él. Y que no le había empujado al suelo en el Campo de Agua y no le había mostrado la prueba de su lujuria tan sólo unos días atrás. O que días antes de eso no le había desvestido debajo de un sauce, o chupado su pulgar, o no se hubieran besuqueado en una galería, o metido la mano entre sus piernas luego de disfrutar de un ligero bocadillo de viaje consistente en mochi.
¿Y qué tenía que decir luego de todo este tiempo?
—Me gusta tu… sombrero o lo que sea.
—Gracias. —Ella dijo, levantando una mano para ajustarlo con timidez y casi arruinando el cuidadoso arreglo que antes había hecho. —Um… todos los médicos ninja deben usarlo.
—Por supuesto.
Ahora pregúntame por el clima. Lo provocó en silencio, sintiéndose un poquito molesta. ¿Por qué insistía él en vivir en este constante estado de negación? ¿Por qué tenía que meterse en su elevador y dictar las reglas de compromiso, todo tiempo oliendo tan masculino y delicioso como para debilitar sus rodillas?
Estaba dolorosamente consciente de él en todo sentido, desde su tentador y limpio olor al suave movimiento de su respiración. Físicamente él la empequeñecía; podía ver en todos los espejos que incluso luego de todos esos años, seguía llegándole a la barbilla. Y si en ese preciso momento él decidiera usar su largo cuerpo para empujar el suyo considerablemente más pequeño contra una de las paredes del elevador y proceder a dársela… ella le dejaría, preparada a entregarse a su fuerza y confort en cualquier ocasión.
Pero eso si ella no saltaba sobre él antes.
En ese momento parecía debatible, porque mientras para el observador casual Kakashi probablemente parecía calmado y tranquilo, Sakura notó que su indiferencia no era la usual. Su natural encorvamiento había sido reemplazado por una postura más rígida y tensa. Sus manos que siempre habían estado ocupadas con el Icha Icha o guardadas en sus bolsillos estaban libres. Casi podía sentir la tensión cubriéndolo en olas. Él estaba tan consciente de ella como ella de él, y lo que probablemente sólo habían sido unos segundos en la realidad en el elevador el tiempo parecía estirarse y hacer que la tensión se incrementara y se hiciera peor.
Sakura sabía que sólo tenía que alzar la mano para tocarlo y él probablemente la bajaría. Estaba tan cerca…
Antes de que pudiera entregarse a la tentación para ver qué sucedería cuándo Kakashi bajara su mano, el elevador se detuvo en la tercer planta. Las puertas se abrieron para revelar a dos jóvenes que claramente no eran madrugadores.
—Buenos días. —Ino croó, aunque claramente eran malos días, y caminó hacia el elevador con un bostezo pobremente cubierto. Sakura suspiró internamente, sintiendo que Ino y Shikamaru habían caminado dentro del elevador, más que conscientes de la atmósfera entre Sakura y Kakashi y que habían roto la tensión como si caminaran a través de telarañas invisibles. Todavía estaba ahí, pero se sentía menos por la proximidad de otra gente.
Fue entonces que Sakura se dio cuenta que Ino estaba mirándola a ella y a Kakashi de manera sospechosa a través de los espejos. Evidentemente no había estado tan borracha anoche como para olvidar lo que Sakura le había dicho, y Sakura tardíamente notó que Ino podría sobreanalizar cualquier interacción que tuviera con Kakashi desde ese día en adelante.
Lo que más le preocupaba a Sakura era que Ino podía ver cualquier mínimo desarrollo en su no existente vida amorosa, porque entonces pondría esa mirada astuta y divertida. Pero durante todo el viaje en elevador, la expresión de Ino se mantuvo curiosa e incluso un poco cautelosa. Era casi como si no lo aprobara.
Tal vez estaba celosa.
O tal vez simplemente ella, como todos los demás, no pensaba que estudiantes y maestros podían desarrollar ese tipo de sentimientos el uno por el otro.
Casi todos desarrollaron cierto sentimiento egoísta de alivio cuando el elevador finalmente llegó al primer piso. Sólo quería salirse y alejarse de todos. De Ino y su mirada de desapruebo, de Kakashi y su comestibilidad y de Shikamaru con sus vistazos furtivos que preguntaban '¿Cuándo-va-a-castrarme?'. Sakura tal vez hubiera corrido directamente hacia el hospital de Suna para los exámenes si Temari no estuviera bloqueando la salida del elevador.
—Examinadores, tienen que ir a la academia. Los médicos a la enfermería, y los maestros y sus genin tienen que estar exactamente a las diez en punto en la academia. —Dijo, mirando a cada uno de ellos antes de fijar sus ojos en Ino, que no era ni maestra, estudiante, médico, examinador, ANBU o Hokage. —¿Por qué estás aquí?
—Apoyo moral. —Ino dijo firmemente.
Y por el servicio a cuarto gratis. —Sakura agregó en silencio.
—La tercera fase de los exámenes comenzará alrededor de las tres en punto. Serán requeridos en el estadio a esa hora. —Temari continuó. —También el Festival de Toin y Mana es esta noche, ¿Van a ir?
—Creo. —Sakura dijo insegura.
—¿Por qué no? Ino se encogió de hombros, sonriendo ante la posibilidad de obtener más cosas gratis.
—Um… —Shikamaru se rascó de nuevo la nuca.
—Uh…—Kakashi se unió a él.
—Como quieran. —Temari se burló, dándole a los dos hombres una mirada divertida mientras se metía entre los dos y desaparecía dentro del elevador antes de que las puertas se cerraran de nuevo.
Ino jaló a Shikamaru, proclamando en voz alta algo sobre desayunar y dirigirle una última mirada de sospecha a Sakura y Kakashi antes de desaparecer. Sakura echó un vistazo a Kakashi y le dio un desinteresado encogimiento de hombros. —¿No sabrás de casualidad dónde está el hospital, o sí?
Su ojo se posó sobre ella brevemente mientras caminaba hacia la salida. —En el mismo distrito que la academia genin. —Le informó con casualidad. —Voy a encontrarme con mis estudiantes ahí, así que puedes venir.
—Ya veo. —Dijo, poniéndose a un lado de él. —¿Supongo que vas tarde a con ellos, no?
—Siempre es una posibilidad.
Él le condujo hacia la calle principal la cual, salvo por la copiosa cantidad de polvo y arena asentados alrededor de las esquinas de los edificios, estaba tan ocupada y diversa como la propia Konoha. Colorinas serpentinas y decoraciones colgaban de ventana a ventana mientras la gente comenzaba a instalar puestos donde hubiera espacio. Sakura ya podía oler algo delicioso y sabroso cocinándose en el aire.
Ella le dio un codazo a Kakashi. —¿Estás seguro de no querer venir al festival? —Preguntó. —Estoy segura de que será divertido.
—Hm. —Sonaba reluctante. —Probablemente estaré en el hospital echándole un ojo a mis estudiantes una vez que Sasuke los convierta en papilla.
—Oh, vamos. Puedo arreglar la papilla en diez minutos. —Dijo como si nada. —Esa no es excusa.
—Estoy seguro de que encontraré una mejor más tarde.
—¿Por qué no quieres venir? —Preguntó. —¡Será divertido!
Él suspiró. —Sakura, los festivales y las fiestas son para los jóvenes.
—Eso es ridículo. Eres joven.
—Para los estándares ninja, prácticamente debería empezar el papeleo para mi retiro.
—Si tú eres un pensionado, entonces, ¿Qué demonios es Jiraiya-sama?
—Alguien que debería estar buscando su féretro.
—Ohh… no más descuentos en los Icha Icha para ti.
—Qué pena. Y no me gustan las multitudes.
—No te habían molestado antes.
—Y no me gustan los dulces.
—¡Pero tú amas los dulces! —Protestó Sakura. Ella esperó a que pensara en otra razón por la que ir al festival sería una mala idea, pero cuando él permaneció obstinadamente silencioso, ella bufó enojada. —No quieres ir porque crees que yo voy a ir. Ni siquiera quieres estar alrededor mío- ¡Apuesto a que enseñarme el camino al hospital está destrozándote!
—Por supuesto que está destrozándome. —Dijo como si fuera la cosa más obvia en el mundo.
La boca de Sakura se abrió, incapaz de pensar en qué responder a ese comentario. Sentía que estaba montando una bicicleta que de pronto había cambiado a primera, los engranajes de su cerebro de pronto corrían inútilmente. —¡Kakashi! —Gruñó, apretando los puños. —¡Tal vez huelas bien pero a veces eres un completo idiota!
Ella se giró y se alejó de él. Inmediatamente vio una bata blanca adornada con el signo de médico y comenzó a avanzar hacia ella, para nada preocupada de estar caminando hacia un extraño. —Disculpa. —Comenzó a decir con rapidez, haciendo que el médico ninja de Suna se quedara rígido. —¿Sabes dónde está el hospital?
—Yo… uh… —Parecía haber tomado al joven hombre por sorpresa y se le quedó viendo como si nunca hubiera visto a alguien con cabello rosa antes. —Yo-voy ahora mismo ahí.
—Oh, bien. Entonces puedo caminar contigo. —La forma en que ella lo dijo le hizo saber que no habría discusión alguna, que no se lo estaba pidiendo.
—Por… por supuesto. —Parecía ligeramente confundido mientras comenzaba a mostrarle el camino. —Uh- Soy Takuya, por cierto.
—Sakura. —Dijo ella, mirando por encima de su hombro para intentar ver la reacción de Kakashi ante su nuevo guía.
Sólo que él se había desvanecido.
—Entonces, ¿De dónde eres?
Era una pregunta tonta, considerando que sólo tenía que mirar al hitai-ate atado alrededor de su brazo para encontrar la respuesta. Pero claramente estaba haciendo el intento de tener una conversación educada, así que Sakura se obligó a responder. —Konoha. —Entonces para tomarle el pelo, agregó. —¿Tú?
—Oh, yo vivo aquí, soy un ninja médico de Suna. —Respondió con entusiasmo. —¿Supongo que estás aquí para los exámenes?
—No, estoy aquí para trabajar en mi bronceado. —Le dijo igualmente.
—Oh. Esa es una razón extraña.
Al chico claramente le faltaba el sentido del humor, Sakura se dio cuenta. O al menos le faltaba la habilidad de entender las bromas discretas y eso le recordaba mucho a Naruto. Era su propia culpa. Ella le había hablado a él como si fuera Kakashi, esperando que automáticamente atrapara la seca observación y respondiera algo así como 'Sí, cubriéndote en varias capas de uniforme, naturalmente que sí'. Excepto que él era más listo que ella, así que probablemente encontraría algo todavía más ingenioso.
Con un aguijonazo se dio cuenta de que extrañaba las conversaciones fluidas que tenía con Kakashi. Ahora cada vez que hablaban, sus palabras estaban aderezadas con incomodidad y eventualmente terminaban discutiendo.
Parecía que tenía que ser un poquito más obvia con este chico. —No, estoy aquí por los exámenes. —Dijo con una ligera risa de vergüenza. —Soy la aprendiz de la Hokage.
—¿De verdad? —Takuya parecía sorprendido. —¿Eres Haruno Sakura?
—La misma. —Sakura estaba sorprendida por dos razones. La primera era que parecía que Takuya había escuchado de ella, y la segunda porque ella había dicho 'la misma''. Algo que nunca antes había dicho en su vida y que esperaba no volver a decir. Le hacía sonar como si fuera mucho más vieja, como de las películas en blanco y negro.
—¿Tú eras la que estaba con Chiyo-baa-sama cuando ella… no es cierto? —Takuya dijo con suavidad.
—Sí, ¿Conocías a Chiyo?
—La mayoría de la gente en el campo médico la conoce. —Takuya le sonrió. —Ella inventó la mitad de las técnicas que usamos hoy ¡Oh! —De pronto le tomó de la mano y la jaló hacia un puesto que olía delicioso. Sakura se sorprendió pero no se soltó de él, parecía grosero hacerlo ya que estaba haciendo su mayor esfuerzo para ser agradable y educado. No quería dejar la impresión incorrecta en él, así que le siguió. —Tienes que probar estos. —Dijo, soltándole para señalar los dulces y velas alineados en las repisas más altas. —Emi-san hace deliciosos postes- ¡Los mejores de Suna! Emi-san, esta es Sakura ¿Le puede dar uno? Ella es una invitada.
—Son para el festival, Takkun. —La mujer detrás del puesto le reprendió con suavidad, pero de cualquier forma sonrío. —Pero por supuesto. Tendrás uno de cada uno si prometes contarles a otros sobre mi puesto.
Sakura tomó un pequeño pastel que parecía ser de chocolate y crema y algo pegajoso y rosa. Cuando ella lo mordió, gimió. —Es tan rico… —Susurró. —Es… ¡Es felicidad comestible!
Ella le agradeció a Emi-san profundamente antes de que Takuya comenzara a apresurarla de nuevo. —¿Vas a venir al festival? —Preguntó mientras la conducía por un callejón largo y estrecho detrás de la terraza de varias casas.
—No lo sé. —Dijo con honestidad. No se había sentido con ganas cuando había despertado esa mañana, y su argumento con Kakashi tampoco le había puesto de humor. —Tal vez termine muy cansada… y no es como si tuviera alguien con quien ir.
—Oh, no es ese tipo de festival. —Le informó felizmente. —Está abierto a todos. Es para celebrar la historia del divino amor entre Toin y Mana, pero también celebra que Toin encontrara por segunda vez el amor en su nueva esposa. Vino aquí y sanó su corazón, sabes. Hay muchas versiones de la historia, verás, pero en el cuento original la segunda esposa de Toin es tan importante para él como lo fue Mana. La gente se olvida de ella porque no es interesante como la diosa, pero fue la madre de sus hijos y merece algún tipo de reconocimiento. Muchas personas vienen al festival para encontrar de nuevo amor pese a tener un corazón roto.
—No lo sabía. —Sakura dijo, pensando en sus palabras.
Takuya sonrió con suavidad. —Mucha gente dice que Mana sigue esperando para regresar y que un día cuando Suna cumpla sus expectativas, ella va a hacerlo. Se dice que ella es la única mujer con la belleza suficiente como para hacer que el viejo Cactus de los Amantes florezca. Imagino que se parece mucho a ti.
Sakura le miró bruscamente, preguntándose si había escuchado mal o si él se estaba burlando. Pero parecía que había hecho un halago genuino y por un momento se debatió en cómo debía responder. —Bien… creo que ese viejo cactus difirió ayer. — Se sintió incómoda, y no era el tipo de incomodidad que sentía cerca de Kakashi cuando estaba siendo frío. Era el tipo que sentía siempre que Lee mandaba un suspiro soñador en su dirección.
—No pienses en ese viejo cactus. Estoy muy seguro de que murió cincuenta años atrás. —Él le miró como si le fuera a contar un secreto y agregó en un susurro: —Dicen que Chiyo usó un jutsu muy feo en su juventud cuando el cactus no abrió en su presencia, para quitarle su poder. Al menos eso es lo que todo el mundo le dice a sus esposas y novias cuando van a visitarlo.
Sakura se río. —Esa planta podría ser responsable de un montón de rupturas, sabes.
—Lo sé. —Él volvió a tomar su mano. —Vamos, el hospital es por este lado.
Esta vez ella no sintió ganas de jalar la mano.
Cuando la tercera etapa de los exámenes terminó casi literalmente con la arena de batalla de Suna (Sasuke, principal responsable, ya que había pateado a su oponente fuera de la gran plataforma y hasta las gradas) todos parecían algo cansados y mugrosos. Los genin de Konoha y otras aldeas simplemente no estaban acostumbrados a pelear en el calor de Suna, y con frecuencia, Sakura estaba corriendo a las plataformas para revivir a los niños deshidratados.
Había sido emparejada con Takuya, pero con frecuencia cuando él llegaba a sus pacientes ella ya lo había sanado.
—Eres buena. —Le dijo, sonando ligeramente enervado luego de la quinta ocasión en que ella le había derrotado. —Tsunade-sama debió enseñarte bien.
Ella observó a Sasuke derrotar a su segundo oponente sin compasión alguna, el peleador era uno de los estudiantes de Kakashi y parecía haber sido una burla. En algún momento él incluso había puesto una mano sobre la cabeza del chico y la mantuvo a la altura de su brazo mientras el niño intentaba cortarlo con un kunai. Eventualmente Shikamaru terminó parando el duelo ya que claramente no iba a ningún lado y Sasuke simplemente no podía ser derrotado.
Lo que más le molestaba a ella era que los examinadores de Suna dejaban escalar las peleas al punto que casi llegaba a proporciones letales. Los perdedores estaban apenas vivos para cuando las peleas terminaban, y los ganadores usualmente no estaban en mejores condiciones. Incluso con los otros médicos de las otras aldeas ahí, ninguno de ellos tenía un momento de paz. Sakura estaba corriendo constantemente de aquí para allá, garabateando sellos en el dorso de su mano y concentrando su menguante chakra.
Para el final de los duelos, Sakura estaba físicamente y mentalmente exhausta. Y si quería sentirse emocionalmente agotada, todo lo que tenía que hacer era echarle un vistazo a Kakashi y su corazón de pronto pesaría como mil toneladas. Mientras los conserjes entraban para limpiar la arena empapada en sangre y las multitudes comenzaban a disiparse, Sakura colapsó cerca de una pared con las piernas como gelatina. Alrededor de ella, los genin se quejaban y estaban preocupados o alegres sobre sus actuaciones, fanfarroneando con sus maestros mientras que otros estaban en las camillas pareciendo tristes y apagados.
Sakura estaba contenta de no tener que repetir el examen chuunin. Sólo ver el espectáculo completo de nuevo le había recordado lo horrible que había sido…
Algo frío se presionó contra su mejilla y sus ojos se abrieron al igual que su boca.
—Parece que necesitas un trago. —Kakashi dijo simplemente, ofreciéndole la maravillosa botella fría de agua que él había ocupado para tocarle la mejilla.
Sakura suspiró con una mezcla de gratitud y fatiga. —Gracias. —Aceptó la botella con manos temblorosas y con ganas echó la cabeza hacia atrás para dar varios tragos hasta que tuvo que respirar. Kakashi le estaba viendo de manera extraña cuando ella bajó de nuevo la botella e inmediatamente se sintió consciente de cuan empapada con el sudor debía estar. Y un montón de agua se había deslizado de la botella por su garganta y hasta su escote. Kakashi probablemente pensaba que se veía como una vagabunda mugrienta y ligeramente loca. —¿Qué? —Ladró, escondiendo su inseguridad detrás de una máscara de hostilidad.
Kakashi sonrió y se río con suavidad. —Oh, nada. —Dijo, de la misma forma en que las personas bromeaban cuando no sentían ganas de explicar lo que pasaba.
Él se sentó contra la pared junto a ella, su propia botella en la mano y de la que tomaba a través de la máscara. Por un largo rato no dijeron nada, pero por una vez se sentía agradable.
—Hiciste un buen trabajo hoy. —Le dijo luego de un rato.
—También tus estudiantes. —Murmuró. —Sabes… cuando no estaban peleando contra Sasuke.
—Sí, eso fue… —Kakashi estaba buscando la palabra correcta.
—¿Cruel? —Ella intentó. —¿Feo? ¿De mal gusto?
Kakashi hizo un ruido vago. —Iba a decir 'gracioso', pero ahora me siento mal.
—Eso es porque eres una mala persona. —Le dijo con seriedad, apretando los dientes alrededor del cuello de la botella mientras la chupaba pensativamente.
—Eso es muy cierto.
Él le miró y ella hizo lo mismo. Una mirada de sufrimiento cruzó su ojo visible cuando la botella se deslizó de sus labios con un húmedo chasquido. —¿Qué? —Ella preguntó de nuevo, preguntándose la razón por la que le seguía dando miradas tan extrañas como si le estuviera creciendo un bigote sin que estuviera consciente. Ella iba a regresar la botella a su boca, pero la mano de Kakashi le obligó a bajar la botella con lentitud.
—No hagas eso. —Fue todo lo que dijo.
—¿Qué no haga qué? —Genuinamente no tenía idea de lo que había hecho.
—No chupes la botella así.
Sakura le miró sorprendida. —¿Por qué no?
—Sólo no lo hagas.
—No puedes decirme qué hacer. —Dijo acalorada, zafando la botella de su agarre. Como resultado una cantidad considerable de agua le roció la nariz. —Ew… hiciste que me salpicara toda la cara. Espero que estés feliz.
Pero parecía ser lo opuesto. Kakashi se dobló con la cara entre sus manos, sacudiéndose ligeramente como si estuviera dando pequeños y silenciosos sollozos. Era un fenómeno tan raro que le tomó a Sakura varios minutos darse cuenta de que estaba riéndose.
De pronto él se enderezó, exhalando a profundidad. El humor seguía bailando en su solitario y oscuro ojo. Alzando la mano, él sacudió su cabello. —Eres tan bonita. —Se burló. —Y tan inocente.
Sakura frunció el sueño. —Oye… —Por mucho que amara cuando le tocaba –incluso si era para desacomodarle el cabello- tenía el presentimiento de que ser llamada 'inocente' era más un insulto que un cumplido.
Kakashi se puso en pie y se estiró un poco antes de agacharse para levantarle la barbilla y sonreírle a la confusa cara de Sakura. —Espero que nunca tengas que cambiar. —Le dijo con suavidad.
Un fuerte sonrojo se asentó en sus mejillas y no tenía nada que ver con el clima. Le observó caminar para irse, no del todo segura de qué quería decir con ese comentario. Sabía que no lo apreciaba del todo. Ser llamada 'inocente' estaba en las mismas líneas que ser llamada 'ingenua' o 'inmadura' o 'estúpida Frentona', todos ellas palabras que habían sido ocupadas para describir a Sakura muchas veces en el pasado.
Alguien había llegado junto a ella y Sakura se vio obligada a quitar sus ojos del lejano trasero de Kakashi para mirar hacia arriba y ver a Takuya. Él tenía un hilo de sangre corriendo por su mejilla que parecía no pertenecerle a él, pero al menos no parecía estar tan cansado como ella. —Hola, Sakura-chan. —Le saludó.
—Hola, Takkun. —Ella intentó encontrar de nuevo a Kakashi, pero ya estaba fuera de su vista.
—¿Con quién estabas hablando? —Takuya preguntó casualmente, tomando el asiento que Kakashi había dejado.
—¿Contigo? —Se burló.
—No, el hombre de hace un rato. Ese con el… —Su mano cubrió su ojo izquierdo, pero entonces pareció darse cuenta de lo políticamente incorrecto que era y señaló alrededor de su cabeza. —El tipo con el cabello blanco.
—Sólo un amigo. Mi viejo maestro, de hecho.
Takuya se quitó la bata y pasó el dorso de su mano a través de su húmeda ceja. Él era moreno, Sakura se dio cuenta tardíamente. —Aunque te diré algo. —Dijo. —Es la viva imagen del Colmillo Blanco.
—¿El blanco qué? —Repitió, sintiendo una extraña sensación de déjà vu. —¿Quién es ese?
—Un criminal de guerra de hace tiempo. Muy famoso por aquí.
—¡Oh! Bien-no. —Sakura sacudió la cabeza furiosamente. —Kakashi no es el Diente Negro o, como sea. Es demasiado perezoso como para ser un criminal de guerra; todo lo que hace es leer libros y usar su máscara.
—Qué aburrido. —Takuya dijo.
—Mm. —Sakura canturreó, imitando la respuesta que Kakashi hubiera dado.
—¡Entonces! —Takuya declaró radiante. —Ya que hemos terminado nuestros trabajos, supongo que este es el adiós. Probablemente no te veré luego de esto.
—Supongo… —Dijo con suavidad.
—A menos, —Agregó cuidadosamente. — ¿Que quieras venir conmigo al festival?
Sakura parpadeó sorprendida. —Ir al… ¡Oh! —Ella abrió la boca. —¿Quieres decir, como una cita?
Takuya se río con vergüenza. —Sí, supongo. Como una cita.
Todo el día Sakura había estado preparándose para encerrarse en su habitación del hotel para evitar que Naruto y Sasuke le arrastraran con ellos para pasar un buen rato. Quería sentir pena por ella misma. Kakashi era un idiota obstinado y ella simplemente no era lo suficientemente valiente como para lidiar con él sin el uso de alcohol. Era suficiente como para hacer que cualquiera quisiera hacerse bolita en la cama y dormirse temprano, sólo para olvidar los horribles elementos de sus vidas.
Pero Naruto había dicho que tenía que encontrar a alguien 'normal'. Sasuke silenciosamente se había mostrado de acuerdo. Entonces Ino se había unido al consenso general que decía que Sakura necesitaba salir más y encontrarse a un tipo normal ¡Suficiente con los hombres emocionalmente distantes! Ella sospechaba que Kakashi incluso quería eso para ella, ya que había dejado más que claro que no quería una relación con ella.
Así que ella tomó un rápido trago de agua y tapó la botella para ponerla contra sus labios. —¿Te describirías como 'normal'? —Preguntó curiosa.
Takuya parecía confundido. —¿Cómo opuesto a…?
—Como opuesto a extraño, frío, misterioso, enigmático… uh… algo tocado, y un poquito excéntrico con increíblemente mala percepción de la profundidad el 90% del tiempo y con una afinidad a la pornografía pobremente escrita.
—Oh, sí. —Asintió con rapidez. —Muy normal en ese caso.
—¡Bien! —Declaró, poniéndose de pie para mirarle. —Buscaré un vestido bonito y puedes recogerme a cualquier hora. Sabes cuál es mi hotel. Mi habitación es la quince y está en el piso más alto, ¿Está bien?
—¡De acuerdo! —Takuya saludó.
Ella se sentía empoderada –como Tsunade debía sentirse luego de repartir órdenes que serían cumplidas sin pregunta alguna. Sakura encontró que le gustaba. Dándose la vuelta, ella ondeó la mano mientras se iba. —Te veré en la noche, entonces, Takkun.
—¡Qué-NO! ¡Te lo prohíbo! ¡No vas a salir con ese tipo!
Sakura ignoró a Naruto, lo que era una tarea muy difícil cuando él insistía en seguirle dentro del cuarto, su cabeza encima de su hombro todo el tiempo. Podía verle mascullando y entrando en pánico detrás de ella mientras se examinaba en el espejo, sosteniendo un vestido frente a ella y luego otro. —Pensé que habías dicho que me buscara un tipo normal. —Apuntó, cerrando un ojo para ver si su juicio mejoraba así.
—¡Sí, pero no todavía! —Chilló. —¡Espera algunos años al menos!
Sakura quería especificaciones. —¿Cuántos años?
—Bueno…—Él se talló el cuello. —Al menos cinco años. Y entonces al final de esos cinco años hablaremos de ello, y tal vez esperemos un poco más.
—¡Por el amor de-! —Sakura se giró y lo empujó con tanta fuerza que terminó cayendo en la cama tres metros lejos. —¿Por qué tú puedes enamorarte y divertirte, pero cada vez que yo lo intento y quiero ser un poquito feliz intentas detenerme?
Sasuke, sentado en una silla cerca de la ventana con su espada sobre su regazo se mostró de acuerdo. —Ella tiene razón.
Naruto balbuceó, consciente de que le faltaba apoyo. —¿Por qué no puede volver a gustarte Kakashi? Incluso él es mejor que cualquier perdedor de Suna.
Sakura no respondió. No estaba ni siquiera segura de que Takuya le gustara tanto como para salir, pero al menos debía intentarlo y sacarse a Kakashi de la cabeza. Si le decía a Naruto esto, sólo se pondría más neurótico. Una cosa era enamorarse de un viejo, pero ¿Sentir algo más fuerte por él…?
En lugar de ello, evadió la pregunta con otra pregunta: —¿Qué vestido les gusta? —Ella alzó cada uno. —¿El negro corto o el blanco con flores rojas?
—El negro. —Los dos chicos respondieron desolados.
Entonces decidido. Sakura se metió en el blanco con flores rojas.
—Takkun es un buen tipo. —Les dijo mientras se vestía. —Es agradable, amable, educado. Conoce a una señora que hace pasteles. La gente mala no se lleva bien con la gente vieja, así que no sé cuál es tu problema, Naruto- y deja de ver mi brassier. Es médico como yo, así que probablemente tenemos los mismos intereses.
—¿Cuántos años tiene? —Sasuke preguntó.
—No lo sé. —Se detuvo a mirar el techo pensativamente. —¿Veinte? ¿Veintiuno?
Naruto resolló. —¡Es demasiado viejo!
—¡Cállate! —Sakura le arrojó la percha en su berrinche. —¡Dios! ¡Estoy comenzando a pensar que un minuto más y cualquiera sería 'demasiado viejo' para ti!
—¡Sakura! —Naruto rogó. —Tipos de esa edad… bueno, esperan ciertas cosas en una cita.
Las manos de Sakura detuvieron el ritmo con el que estaban anudando el moño a su espalda. —¿Cómo qué? —Preguntó, confundida.
—Quiero decir, me refiero a que, no van a querer sólo abrazos y besos. Takkun-bastardo probablemente va a querer tocarte y meter la mano en tus pantaletas.
Esta vez no había nada qué arrojarle nada. Simplemente no entendía. Sakura intentó permanecer en calma y le dio la espalda. —Puedo manejarlo. —Dijo.
—¿Estás segura? —Naruto preguntó con ansiedad. —Quiero decir eres V-I-R-J-E-N.
La palma de Sakura golpeó su cara. Un silencio pesado corrió en la habitación hasta que ella escuchó a Sasuke decir: —Eres un idiota.
—Serás un idiota muerto, —Sakura agregó. —Si vuelves a mencionar ese hecho en voz alta de nuevo, ¿Entiendes?
Entonces hubo un golpe en la puerta.
Sakura instantáneamente se giró a los chicos y ondeó un dedo con severidad a ellos. —¡Compórtense! —Siseó vehementemente.
Pero cuando abrió la puerta, no era Takuya quien estaba de pie ahí. Era Kakashi. —Yo. —Dijo, levantando una mano.
—Hola. —Dijo con frialdad. Detrás de ella, Naruto se enderezó en la cama. —¿Qué estás haciendo aquí?
—Busco a Sasuke. —Respondió. —Necesito decirle cuándo estarán listos los resultados del examen. —Sakura no sabía si sentirse aliviada o decepcionada –no, ella estaba decepcionada. Definitivamente decepcionada.
—Sasuke está aquí. —Dijo apática, retrocediendo para dejarle pasar.
Kakashi entró, asaltándola una vez más con su aroma masculino. —¿Van a ir todos al festival? —Preguntó a su antiguo equipo. —Bueno, al menos uno de ustedes está haciendo un esfuerzo. —Él dirigió un vistazo a Sakura, era su manera de decir que se veía bien. Nunca sería tan directo.
—Eso es porque tiene una cita. —Naruto dijo, de la misma forma en que uno diría 'Tiene hongos en los pies'.
Sakura observó la reacción de Kakashi con cuidado. Su mirada volvió a ella –un poco más rápido como para ser interés casual, pero no tan rápido como para que los chicos lo notaran. —¿Una cita, huh? —Murmuró. Su tono era suave y casual, sin embargo, había cierta intensidad en la forma en que la veía y que la mantuvo quieta. —Es bueno que te compadezcas de los ciegos.
Incluso si era una broma entre amigos, le molestó más de lo que debió haberlo hecho. —No está ciego. —Gruñó, preguntándose si estaba más irritada por lo fácil que aceptaba esto que por otra cosa. Tal vez sólo estaría satisfecha si él se tiraba de rodillas y sollozaba contra su vientre mientras le decía que él era el único para ella? —Es moreno. —Agregó sin venir a cuento.
—¡Oh, wow! —Kakashi dijo con falso entusiasmo. —¡Un moreno! Entonces, ¿Cómo se llama para que podamos encontrarlo y cómo lo asesinamos?
—Su nombre es Takkun, es médico, es absolutamente guapo y no pueden matarlo porque voy a salir con él, ¿Está bien? —Se dio la vuelta para acomodarse el cabello mojado. —De verdad es muy agradable.
—Suena horrible. —Naruto dijo, poniendo caras.
—Terrible. —Kakashi se mostró de acuerdo.
—Suena… débil. —Sasuke murmuró pensativo.
—Bueno, los tres están completamente podridos por dentro, naturalmente no podrían reconocer un alma buena incluso si sentaran en una. —Estaba a punto de rebatir sus puntos cuando otro golpe fue dado contra la puerta.
—La habitación se está poniendo apretada. —Kakashi dijo secamente mientras ella se movía para responder.
Takkun le saludó con una sonrisa del otro lado. —Hola, Sakura-chan-oh-no me di cuenta de que tenías compañía. —Él ondeó la mano a los otros hombres en su habitación, estaba ligeramente confuso y curioso.
—No hay nadie. —Dijo como si nada, ignorando el ceño fruncido de disgusto que Naruto tenía. —¿Estás listo?
—Uh-sí. —Takuya dijo, confundido.
—D'acuerdo, ¡Vámonos!
Se puso las botas y jaló su brazo mientras salía de la habitación. Antes de que cerrara la puerta detrás de ella, miró con ira a los tres hombres.
Entonces se fue.
Naruto, Sasuke y Kakashi se quedaron viendo la puerta cerrada en mudo disgusto, indiferencia y sorpresa respectivamente.
—Horrible. —Naruto dijo eventualmente, dándose una vuelta para terminar recostado sobre su espalda. —Dios ¿Cómo puede atreverse a tocarlo?
—Te estás poniendo posesivo. —Sasuke le dijo con hastío.
—Sí- bueno, ¡Ella es nuestra! —Naruto ladró. —¿No quieres que ese perdedor de Suna nos la arrebate o sí? ¿Qué tal si de verdad le gusta él? ¿Qué tal si ella se viene a vivir con él?
El silencio de Sasuke confirmaba que no le gusta por entero la idea, pero admitir que Naruto tenía razón era que no iba a admitir en alto. Los dos chicos alzaron los ojos para ver a Kakashi, esperando que dejara de ver la puerta.
—¿Qué piensas tú, Kakashi-sensei? —Naruto se aventuró.
Kakashi pareció salir de su estupor con una suave inhalación mientras metía la mano en su bolsillo. —Parece agradable.
Sasuke bufó. —¿Lo odias, no?
—'Odiar' es una palabra muy fuerte. —Kakashi murmuró, más para sí que para los chicos. —Pero tal vez no tan fuerte en este caso. —Él miró a Naruto y a Sasuke con desinterés disimulado. —¿No van a ir al festival?
—Estoy cansado. —Sasuke dijo, girándose.
Naruto le hizo un puchero. —No me importaría ir. —Se quejó.
Un vago suspiro escapó de Kakashi mientras se giraba hacia Naruto y sacaba la mano que había estado en su bolsillo. Entre sus dedos había dos monedas. —Veinte ryo. —Dijo, sosteniendo ambas monedas frente a Naruto. —Para que los gasten en lo que quieran.
La cabeza de Sasuke se giró de nuevo para ver indignado a Naruto que avanzó con felicidad gritando '¡Sí!' —La mano de Kakashi se levantó y arrebató las monedas del alcance de Naruto. —Sí —Comenzó con lentitud, haciendo bailar provocativamente una moneda sobre sus nudillos. —me hacen un favor.
Sakura nunca había estado en una cita propiamente dicha. No contaba las que supuestamente tenía con Naruto, porque… bueno… era Naruto. Probablemente era algo triste que a sus diecisiete, la mayoría de sus amigos y conocidos estuvieran formando relaciones serias y disfrutando de las maravillas del sexo y que ella todavía no hubiera experimentado una primera cita. Aunque no estaba exactamente segura de qué pasaba en las citas (y nunca entendía las reglas de conducta para la primera, la segunda y la tercera) podía suponer algunas cosas. Tal vez sólo debía dejarse llevar.
El festival estaba totalmente vivo. La música muy fuerte, las calles llenas de gente y la mitad del tiempo Sakura no pudo estar segura si las cosas contra las que chocaba y disculpaba eran marionetas o gente. Divisó a Ino forzando a Shikamaru a divertirse mientras Chouji se acomodaba en el puesto de comida más cercano y 'probaba' cada cosa en el menú, y en el medio de la amplia calle estaba un grupo de actores y sus marionetas representando un tipo de obra. Sakura supuso que estaban contando la historia de amor de Toin y Mana. Los niños tal vez los disfrutaran y estuvieran gritando con felicidad, pero luego de su batalla con Sasori, Sakura no podía mirar a ningún tipo de marioneta sin temblar.
—¿Tienes frío? —Takuya preguntó con preocupación. Antes de que Sakura pudiera abrir la boca y negarlo, él se había abierto la chaqueta y puesto alrededor de sus hombros.
—Oh- no tenías que hacerlo. —Dijo con rapidez. —No tengo-
—Se pone frío en el desierto cuando el sol se pone. —Le dijo como si nada. —La querrás después.
—Oh, bien. —Ella discretamente olfateó el cuello. No era desagradable, pero no era parecido al olor de Kakashi. Si esta fuera la chaqueta de Kakashi ella estaría parada ahí con una sonrisa tonta en la cara y tallándose contra la tela; se hubiera olvidado del mundo alrededor de ella. Si Kakashi tuviera un armario, probablemente sería uno de sus lugares favoritos en el mundo y se sentaría ahí sólo para respirar.
Pero Takuya estaba siendo amable, así que Sakura hizo la única cosa educada que quedaba y la aceptó con una sonrisa encantadora.
—¿Tienes hambre? —Preguntó.
—Supongo.
—¡Conozco un grandioso lugar para comer ramen!
En este punto Sakura comenzó a pensar que tal vez había cometido un gran error. Sin embargo, igual le dejó que la condujera a un lugar que era bastante parecido a Ichiraku, con dos barras que daban a la calle y una carpa que cubría la cocina de la que salía el inconfundible olor a ramen. Sakura ordenó lo que sospechaba era el plato menos picante en el menú, pero no estaba segura con todos esos nombres extranjeros.
Mientras comían, Takuya habló. De hecho, Takuya habló tanto que eventualmente Sakura perdió el hilo de lo que estaban diciendo y se limitó a ver su boca moverse, ocasionalmente mostrándose de acuerdo y asintiendo cuando creía que era apropiado. La verdad es que sus pensamientos estaban a miles de kilómetros lejos. Cuando Takuya mencionó su último ascenso, se encontró a sí misma recordando el día en que se convirtió en jounin. Recordaba la fiesta… cuando Naruto se había desmayado debajo de su cama e Ino intentaba convencer a un muy borracho y malhumorado Sasuke de besarse, claramente bajo la mala impresión de que él seguía interesado en conseguir un heredero. Recordó a Kakashi, con su salchicha en un palito y con una tonta sonrisa en su ojo mientras le decía que dejara de llamarle 'sensei' y comenzara a referirse a él como Kakashi-sama. Su charla había sido mucho más fácil en ese entonces. Quién hubiera pensado que un año después sin virtualmente ningún contacto los traería a esto…
—¿Sakura-chan?
Ella parpadeó. —¿Perdón?
—Dije, ¿Has pensado en entrar a ANBU? —Takuya le preguntó.
—¡Oh-no! —Sacudió la cabeza con tanta fuerza y con una risa de vergüenza que hizo que su cabello parara a su rostro. —No soy tan discreta como para estar en ANBU.
Estaba a punto de colocar esos mechones errantes de vuelta a su lugar, pero la mano de Takuya se adelantó. —De verdad tienes un bonito cabello. —Le halagó, acomodándole el cabello tras la oreja. —Es tan brillante y… atrapante.
Sakura se preguntó si sólo estaba siendo educado. Tenía un montón de orzuela, y estaba horriblemente seco y algunos días se quebraba. 'Atrapante' era una forma bonita de decir que llamaba mucho la atención. Además, ella no estaba segura de sí se sentía cómoda con toda la familiaridad que él estaba tomando. Ella consiguió alejarse de su mano y buscó una forma de distraerlo.
Takuya llevó su mano a la nariz y olió sus dedos. —¡También huele bien! ¿Qué shampoo usas?
—Esencia de flor silvestre. —Dijo en silencio, su mirada en él. —Solía usar Flores Verdes, pero luego descubrí que el perro de mi sensei usaba el mismo…
—Qué feo.
—No tienes idea. Encontrar que hueles igual que… —Ella se detuvo cuando notó que la mano de él estaba de vuelta en su cabello. Sakura no sabía cómo responder. No estaba segura de sí le gustaba, pero esta era una cita.
—Entonces, ¿Tienes algún novio esperándote en casa del que debo saber? —Takuya preguntó contento, finalmente su mano alejándose.
—N-no. —Comenzó a decir insegura. —Bueno, no, no realmente. Nunca he tenido un novio.
—¿De verdad? —Él parecía sorprendido. —No puedo creer que tengas muchos problemas para encontrar a alguien ¡Eres tan hermosa!
—Yo-yo-yo- —Sakura no pudo evitar el tartamudear, sonrojándose. —Estaba ocupada. —Dijo un poco a la defensiva, dándose cuenta que estaba comenzando a sonar como su madre cuando le preguntaba 'Por qué no has encontrado un hombre todavía y estás segura de que no eres lesbiana, tienes un montón de amigos hombres'.
—Esa no es excusa. —Se burló.
—Bueno, yo… —¿Por qué su mano estaba ahora en su rodilla?
—¿Cuánto tiempo planeas quedarte en Suna? —Presionó.
—No-no lo sé. —Dijo distraída, mirando a su alrededor. —Creo que depende de la Hokage y qué-
—¿Estás bien? —Su mano ahora estaba en su mejilla, ella volvió a verlo. —Pareces ansiosa.
—¡Estoy bien! —Ella estaba acorralada. Sus caras estaban muy cerca, y la mano de Sakura fue bailando en la mesa buscando cualquier cosa que usar como arma. Se posó en una servilleta. —Oh- ¡Tienes salsa por toda la barbilla! Déjame quitártela. —Ella paseó la servilleta en toda su cara, esforzándose en hacerlo con fuerza para que retrocediera.
—Eres tan considerada, Sakura-chan. —Dijo, aunque parecía que estaba preguntándose si le había partido el labio o no.
—Lo sé. —Dijo abruptamente. Hizo pelota la servilleta y la tiró por encima de su hombro antes de que se diera cuenta de que no había salsa alguna. —Considerada, considerada, así soy. Y- ¿Qué estás haciendo?
Él tenía una mano a cada lado de su cabeza. —Sólo quiero intentar algo.
—Yo- um- qué estás- —Sus palabras fueron silenciadas cuando sus labios se encontraron. Sakura retrocedió un poco por la sorpresa, pero él sólo retrocedió con ella y terminó reclinada con incomodidad con el tipo casi encima, todavía besándola.
Cada vez que recibía un beso, ella entendía un poquito más sobre cuán único y diferente cada beso era. Su primer beso con Kakashi había sido demencial; lleno de pasión, un beso que había hecho que sus dedos se doblaran, pero que sólo había sido dado por pura desesperación y miedo sin algún tipo de preámbulo. Su segundo beso había sido suave y dulce, tímido y casi restringido, pero bajo eso había un poder que ella no entendía por completo. Su tercer beso –este beso- bueno, bien, era algo completamente distinto.
Si pudiera visualizar las diferencias de cada uno de los besos, entonces su primer beso le recordaba la obra de marionetas que estaba desarrollándose detrás de ella. El segundo era como enfrentar a un tigre enmarañado cuyas garras estaban estiradas hacia ella y lejos por apenas unos centímetros de su nariz, sólo detenido por una cuerda deshilachada. Y el tercero…
El tercero era como ser besado por un mono que quería el maní que ella apenas había comido.
Los dientes de Sakura se apretaron, determinados a no dejar que la lengua de Takuya llegara más lejos. Sus labios le rogaron, pero Sakura no sentía ninguna mariposa. No existía la urgencia de hundirse en él como cuando besaba a Kakashi. No había rastro de timidez o deseo. La única razón por la que su corazón estaba latiendo con tanta fuerza era porque estaba enojándose, y una vez más su mano comenzó a andar por la barra, buscando un arma –buscando algo que fuera más grande, más pesado y ligeramente más afilado- para enterrar en el cráneo de Takuya.
Su mano paró en un más que afilado palillo cuando se encontró recostada y mirando una pared naranja.
—¡Ramen, por favor! —Naruto gritó.
—Sopa miso. —Sasuke pidió del otro lado de Naruto.
Los dos aparecieron de la nada y literalmente se codearon con ella y Takkun para apoyarse en el mostrador. No había mucho espacio y casi se encontró cayendo de espaldas y fuera de su asiento. Entonces cometió el error de moverse, lo que invitó a Naruto a sentarse en su lugar y ella terminó en el siguiente taburete. —¿Bonito festival, huh? —Dijo en voz alta. Al otro lado de él, Sasuke había acribillado con la mirada a Takuya y éste había retrocedido, tomando su asiento del mismo modo en que Naruto había tomado el de Sakura.
Incluso si estaba contenta por su intervención, Sakura no podía creer en sus agallas. —¿Qué están haciendo? —Siseó a Naruto.
Él le miró con frialdad y levantó la mano, mostrándole las dos monedas metidas entre sus dedos. —Kakashi-sensei dijo que nos pagaría veinte ryo si nos sentábamos aquí ¿Me puedo comer tu ramen?
La boca de Sakura se abrió de sorpresa. —¿Qué… tú… por qué?
Naruto parecía ofendido. —Me gusta el ramen. —Dijo.
—No- ¿Por qué Kakashi les pagaría por…? —Ella se interrumpió con un gruñido de frustración y se jaló el cabello. —Me tengo que ir.
Cuando se levantó, Takuya le miró confundido. —¿Sakura-chan, qué está sucediendo?
—Lo siento, Takkun. —Dijo, retrocediendo mientras se sacaba la chaqueta y la arrojaba hacia él. —Tengo que irme. Necesito hablar con alguien.
Ella corrió entre la multitud, evadiendo bailarines y marionetas y serpentinas. La música estaba muy fuerte, sacudiendo sus pensamientos y confundiendo su sentido de dirección. Vio el hotel alzarse por encima de los techos más allá en la calle y sólo tenía que cruzar a la gente para llegar a él. Cuando la multitud comenzó a dispersarse como para ver la brillante entrada, fue abordada.
Por Kakashi nada menos.
Como Naruto y Sasuke, él también había aparecido de la nada. Él le tomó el brazo, haciéndola saltar, girando para encararlo. —Pareces estar apurada. —Comentó.
—¡Tú! —Gruñó, picándole el esternón con un dedo. —¡Quiero hablar contigo!
Él asintió un poquito impaciente, como si estuviera quitándole el tiempo. —Ven conmigo.
—¿Dónde?
—Sólo ven. —Sin liberar su brazo, comenzó a jalarla mientras se movía. Presumiblemente él finalmente estaba listo para hablar con ella y quería más privacidad para que nadie fuera capaz de escuchar sus gritos. Él le jaló por la calle y rumbo un estrecho callejón que corría detrás del hotel y una tira de otras casas y edificios, y luego se giró para entrar a otro callejón. Cada esquina que doblaban los conducía más lejos de la música y la gente, y cada callejón parecía más oscuro que el anterior.
—¿Podemos hablar ahora? —Preguntó, intentando detenerlo, no gustándole mucho el nuevo camino en que le había puesto. Era el tipo de callejón que veía en TV donde la gente terminaba brutalmente asesinada y dejada detrás de botes de basura.
—No aquí. —Dijo, jalándole el brazo con más fuerza.
—¿Por qué no? —Demandó saber.
—Sólo vayamos un poco más lejos.
—Kakashi, en verdad no estoy feliz, y no estás haciendo mucho para mejorar mi humor. —Le dijo.
Él no respondió. Luego de otra esquina él volvió a jalarla hasta que finalmente se detuvo, veía a cada lado como si fuera un lugar que reconocía. Para Sakura era sólo otro callejón sucio, apenas lo suficientemente grande como para que dos personas caminaran lado a lado, con un edificio alzándose a cada lado de la pared haciéndole sentir como si estuviera atrapada entre dos acantilados. Sentía un poquito de claustrofobia. Pero al menos aquí Kakashi parecía preparado para encararla.
—¿Por qué le pagaste a Sasuke y Naruto para hacer eso? —Demandó saber enojada, pegándole de nuevo en el pecho. Seguro que era más alto con ella y probablemente era la pesadilla de algunos graduados de la academia –e incluso algunos jounin- pero él no le asustaba. No con su mirada velada de un solo ojo o su cabeza ligeramente inclinada hacia un lado y hacia atrás, de esa forma podía verle por encima de su nariz. —¿Qué derecho tenías para interferir así?
—Ciertamente hablas mucho. —Le dijo, poniendo los ojos en blanco. Entonces le agarró por la nuca, bajándose la máscara y besándole en los labios.
Tener dos besos en un día era sorprendente y un poquito desorientador. Pero si el primer beso de ese día le recordó a un primate peludo intentando robar comida de su boca, el segundo era como ser asaltado por un rinoceronte.
Kakashi le besó con tanta fuerza que su cabeza se hizo hacia atrás y sus labios se apretaron dolorosamente contra sus dientes. Ella jaló el cuello de su chaleco, intentando dejarle en claro que necesitaba respirar, pero él tomó sus muñecas con fuerza y le mantuvo inmóvil.
Estaba todo mal. Kakashi no besaba así. No era así de egoísta. Y Kakashi tampoco olía así. Él era una indefinible mezcla de calor y almizcle, y si las esencias tuvieran colores, Kakashi sería un azul profundo, elegante y majestuoso. El hombre forzando su lengua a llegar a su garganta tenía un nauseabundo tono marrón manchado con amarillo.
Sakura le empujó y abruptamente su espalda golpeó la pared del callejón con tanta fuerza como para hacerla crujir. Ella se talló la boca con el dorso mientras buscaba el kunai escondido debajo de su falda con la otra. —¡Tú no eres Kakashi-sensei! —Le acusó molesta. —¿Quién demonios eres tú?
—Ciertamente te tomaste tu tiempo para darte cuenta. —El hombre comentó. Tenía la voz de Kakashi, pero su tono no era familiar. Un tono que Kakashi nunca usaría. —Es un misterio cómo te convertiste en jounin. Agárrenla.
—¿Qué-?—Antes de que Sakura pudiera reaccionar, brazos salieron de la pared de roca detrás de ella, envolviendo su cuerpo y jalándola hacia atrás. Estaba atrapada. Ella rasguñó y mordió las extremidades asfixiándola, pero parecían haber tomado la misma textura dura de la roca de la que habían salido. Pero eso no importaba. Si había una cosa que Sakura sabía romper, era la roca.
Reuniendo chakra, se preparó para lanzarlo, intentando destrozar los brazos y lisiar a los bastardos escondiéndose detrás de ella. Pero antes de que pudiera canalizarlo del todo escuchó un suspiro. —No, no, no tenemos tiempo para eso.
Sakura escuchó el golpe antes de sentirlo. El dolor explotó frente a su cráneo como si alguien hubiera roto un huevo en su cabeza. Su boca se abrió en un silencioso sollozo mientras su visión disminuyó y su cuerpo se hundió. Alguien le había golpeado. Con fuerza. Era difícil concentrarse en otra cosa que no fuera el increíble dolor, mucho menos en controlar su chakra como para ayudar su fuerza.
—Pónganle las drogas. —Escuchó que alguien dijo, sonando como si estuvieran hablando a través de un largo, largo tubo. —Dente dos centímetros. Eso es todo lo que necesita.
Sakura dio un gemido sordo de dolor y miedo mientras sentía que era empujada sobre la rodilla de alguien. Incluso con su cabeza mareada todavía tenía suficiente consciencia como para sentirse indignada y avergonzada cuando alguien detrás de ella alzó su vestido para exponer su trasero cubierto por sus bragas blancas y planas. Cuando la misma persona comenzó a bajarlas, ella comenzó a luchar con más fuerza, de pronto temerosa de estar en peligro de ser violada.
Debajo del dolor que estaba en su cabeza vino otro, como el piquete de una abeja en su nalga derecha. Ella se puso rígida con un gañido, moviéndose para intentar alejarse de esa sensación. Alguien se río y entonces el dolor se fue. Una mano le nalgueó justo en el punto donde la aguja había penetrado y luego le acarició.
—¿Te gustó eso, huh? —Otra risa distante.
—No hagas eso. Ahora es de Matsura.
Ya no había ninguna sensación en Sakura para ese punto. No podía reunir la energía suficiente como para enojarse o reaccionar. Estaba rodeada por al menos cinco hombres, cuyas borrosas siluetas parecían hacerse más grandes y más amenazantes con cada centímetro que ella se acercaba al suelo.
Lo que fuera que le hubieran puesto le estaba provocando sueño. Podía sentir garras alzándose de la oscuridad por las esquinas de su visión, intentando tragarla enteramente. —No… —Ella suspiró, sabiendo que entregarse a la sobrepoderosa urgencia de dormirse significaría el fin.
—No pelees. —Escuchó que alguien dijo con dulzura. Sonó tanto como Kakashi por un breve momento, que pensó que era Kakashi. Y eso era todo lo que necesitaba.
Dejó de pelear.
Notas de la traductora:
¡Hola! Disculpen la tardanza.
¿Ya adivinaron quién fue detrás de Sakura? Cuando pensábamos que ya todo estaba mejor...
Además, ¡Kakashi pagó para que Naruto y Sasuke arruinaran la cita! Y bueno, aunque no fuera la mejor cita eso no se hace.
Muchas gracias como siempre por sus alertas y sus bonitos comentarios; espero que este capítulo les haya gustado o al menos los mantenga otra semana para leer el siguiente jajaja.
Tifakxt: ¡Hola de nuevo! ¿Cómo estás? Ya vimos que Kakashi no ha hecho todavía nada, pero... lo de la cita sigue siendo un gran indicador, ¿No?
Les mando un abrazo a todos y muchas gracias por leer :3
