Capítulo 14. Plue.

Aquella pequeña criatura no ha dejado de jalonear de mi única fuente de calor, obligándome a seguirlo a donde sea que me estuviera llevando. No sé de donde estoy consiguiendo la energía suficiente para seguir caminando, pero estoy segura de que si sigo de esta manera me desmayaré en cualquier momento.

Técnicamente estaba caminando a ciegas, mis ojos no dejaban de nublarse cada vez que intentaba abrirlos, me estaba forzando a mí misma hacer cosas que ningún humano podría hacer. Aunque no soy humana.

Festejé internamente cuando a lo lejos comenzaba a ver luz, luz de hogares. Agradecí infinitamente a la pequeña criaturita que aún seguía jalándome hacia la dirección de las luces.

Pero supongo que, mi cuerpo ya había soportado bastante.

Abrí los ojos cuando sentí una calidez invadiendo mi cuerpo. Que incluso ya había olvidado. Se sentía tan bien, no quería mover ni un musculo, solo quería disfrutar de la mejor sensación hasta ahora. Mi vista estaba borrosa y mis ojos solo me rogaban que los cerrara y los dejara disfrutar de la tranquilidad.

–¡Pun-Pun!

Abrí los ojos de golpe, sentándome para mirar rodar a la extraña criatura blanca sobre las colchas. En el momento en que aquella criatura se alejó, el frio inundó cada centímetro de mi piel, golpeándome con fuerza.

Rápidamente, tomé a la criatura en mis brazos y la abracé como si no hubiera un mañana. Sorprendentemente, el frio comenzó a desaparecer hasta que ya no hubo más frio.

La criatura temblaba levemente en mis brazos. –¡Pun-Pun-Pun!

Lo alcé en mis manos para poder apreciar bien al extraño ser. Si lo veías detenidamente era la cosita más mona que nunca antes había visto. Era como un hombre de nieve muy adorable, con patitas de perro y una pequeña colita.

Es como un perro. –Gracias…

–¡Oh! Ya está despierta. –exclamó Ultear, mientras caminaba por la habitación. –De nuevo.

Rápidamente Gray y Juvia entraron a la habitación, Gray tenía una cálida sonrisa en su rostro, mientras que Juvia parecía notablemente incomoda. Luego recordé. Me levanté de un salto obligándome a quedarme sentada en la incómoda cama, señalé a Juvia con mi dedo acusadoramente.

–¡Tú, maldita luciérnaga con exceso de ego! –exclamé, furiosa. Sentía las tripas revolviéndose de la ira. –¡¿Cómo se te ocurre dejarme en medio de la nada?! ¡Pude haber muerto!

Juvia se encogió de hombros, aun sin mirarme fijamente. –Aún sigues aquí.

Rechiné los dientes, mas enojada por su tono indiferente. –Vete al diablo.

Gray tosió cortando la fuerte tensión. –Creo que lo que Juvia quiso decir es: Lo siento.

–¿Ah? –exclamó Juvia, consternada.

–Ya sabes, las Saktim no controlan muy bien sus emociones y menos cuando las han puesto en su lugar como tú lo hiciste. –continuó Gray ignorando el rostro de incredulidad de Juvia.

–¡Eso no-¡

–¿Oh? Bien, si es así. –dije interrumpiéndola. –Me parece un poco infantil e inmaduro. Así que seré la de la madurez y te perdono, Juvia.

Juvia gruñó, ahora era ella la enojada mientras que Gray yo sonreíamos con suficiencia. El pequeño perrito blanco se escabulló por las sabanas hasta quedar sentado entre mis piernas, mirando hacia Gray y Juvia.

–¿Qué es eso? –dijo Juvia ladeando la cabeza mientras miraba al perrito.

–Un Nikola. –contestó Gray no muy sorprendido. –Una pequeña criaturita que vive entre las montañas nevadas.

–¿Es muy bonito, verdad? –dije frotando su cabeza blanca. –Me ayudó a encontrar de nuevo la casa.

–Sí. Ellos son guardianes de las personas perdidas. –explicó Gray mientras tomaba a la criatura en sus brazos. –Son muy venerados en nuestro pueblo. Son completamente inofensivos y confianzudos con las demás criaturas. Por lo general siempre están en manadas.

Pestañeé confundida. –¿Manadas? Cuando me encontró, estaba solo.

–Oh. –el rostro de Gray se entristeció un poco. –Se separó de su manada. Pobrecito.

– ¿Por qué dices eso?

–Morirá. –dijo Gray frotando la cabeza del perrito con lastima. –Los Nikola no sobreviven si no están con su manada.

–¡¿Qué?! –pregunté levantándome de un salto. –¡Tenemos que encontrar su manada! ¡No puedo dejarlo morir!

Gray me miró con seriedad. –¿Cómo planeas encontrar su manada? Los Nikolas se mueven por todo el planeta, nunca están en un punto fijo.

Mordí mi labio inferior, preocupada. Me había encariñado como nunca de aquella curiosa criatura, nunca antes he tenido una mascota, no sé lo que se sienta tener un lazo con una mascota, aun que, no sé si pueda definir aquella criatura como una mascota. Además, me salvó de congelarme, ¿Cómo podría abandonarlo a su suerte cuando me salvó? Eso sería cruel.

Tomé a la criaturita de los brazos e Gray y lo estreché en los míos.

–Yo cuidaré de él. –dije con autoridad. –No dejaré que muera.

–¿Qué? –dijo Juvia que hasta el momento se había quedado callada. –No puedes llevar esa cosa a casa. No sabes nada sobre cómo cuidar un Nikola.

Miré con recelo hacia Juvia. –Puedo hacer el intento. Además, llevarlo conmigo es mejor que dejarlo a su suerte en las laderas nevadas.

–No creo que a Madre le parezca buena idea. –dijo Juvia luciendo un poco preocupada.

Bufé. –Nunca me ha importado lo que Layla piense.

–Plue. Tu nombre será Plue de ahora en adelante. –le dije al pequeño perrito blanco mientras caminábamos por el castillo. –¿Te parece bien?

–¡Pun-Pun!

Sonreí satisfecha. Plue caminaba con entusiasmo siguiendo mis pasos mientras que una de sus patitas sujetaba mi vestido.

–Asi que… ¿No bromeabas cuando dijiste que lo adoptarías? –preguntó Juvia mientras caminaba al lado mío. Mirando de vez en cuando hacia Plue. –¿No le afectará el cambio de clima?

Miré hacia Plue que parecía fascinado por las paredes de cristal, caminando torpemente por el suelo liso y tocando todo con curiosidad. Parecía un pequeño niño curioso. Miré de regreso hacia Juvia que seguía con su mirada fija en Plue de manera perspectiva.

–Parece tomárselo muy bien. –dije despreocupada.

Juvia suspiró. –Tengo un mal presentimiento.

Continuamos nuestro camino de regreso a la gran sala del comedor, aún sigo sin comprender porque mierdas tienen un comedor si nunca se sirve comida allí. Es desesperante. Tengo que escaparme o rogarle a Erza para que me den comida, creo que incluso he bajado unos cuantos kilos desde que llegué aquí.

Una vez me di un largo baño y dormí por horas, Layla nos había llamado para una "pequeña reunión familiar" o como yo lo llamo "Reunión de brujas brillantes".

Bostecé. No sé porque yo soy parte de esta reunión. Lo que menos quiero es ser parte de todo esto. Era como una clase de hermandad contra la felicidad, una hermandad que se encargaba de conseguir esclavos y que se divertían pateando pequeños cachorritos.

Instantáneamente miré hacia Plue solo para asegurarme que seguía en mi punto de vista. Suspiré. Sigue ahí.

Un vez sentados en el comedor comencé a sentir curiosidad por lo que sea que este apunto de pasar. Senté a Plue en mis piernas, mientras que Juvia tomaba un lugar junto a mí. Erza había llegado primero y puntual, se sentó frente a mí, cuando nuestras miradas chocaron, ella sonrió amablemente. Le devolví el gesto.

Su mirada vago hacia Plue que seguía sentado cómodamente en mi regazo mientras miraba de un lado a otro con curiosidad. Temí cuando Erza ladeó la cabeza mientras miraba fijamente a Plue.

–¿Qué es eso? –dijo señalando a Plue.

–Se llama Plue. –dije temerosa por lo que fuera a pasar. –Es un Nikola.

Erza regresó sus ojos hacia Plue. ¿Qué tenían las Saktim con el pequeño Plue? Primero Juvia ¿Y ahora Erza? Sujeté a Plue acercándolo más a mí.

–¿P-Puedo… cargarlo? –preguntó Erza después de un largo momento mirando fijamente hacia Plue.

Abrí los ojos, sorprendida.

–Aquí va. –murmuró Juvia rodando los ojos.

–Es que… es tan adorable. –continuó Erza brillando cada vez más como la vez anterior. –Tan pequeño y lindo.

Temerosa, tomé a Plue en mis brazos y se lo acerqué. Miré como Erza lo tomaba con delicadez en sus brazos y frotaba su cabeza con cariño. Casi se me cae la mandíbula al suelo cuando miré una sonrisa dibujarse en el rostro impasible de Erza. Por primera vez, me sentía a gusto en este lugar, por primera vez imagine como sería vivir de ahora en adelante… como sería vivir aquí y conocer mejor a estas personas que eran mi familia…

Me estremecí.

Oh, no. Estoy comenzando a acostumbrarme a este lugar. Una parte de mí –. Posiblemente el lado Saktim. –Está comenzando a encariñarse a este planeta, está comenzando a relacionar las cosas de aquí con las cosas en la Tierra.

Esto está mal. No puedo dejarme encariñar por este lugar. Aún tengo que volver a casa. Mi casa.

–Llegas tarde. –dijo Juvia a Levy cuando esta tomó asiento al lado de Erza. –Madre está en camino.

–Entonces aun no es tarde. –respondió Levy con una sonrisa cómplice.

Juvia rodó los ojos divertida. Erza seguía apapachando a Plue que parecía más que contento en los brazos de la Saktim rojiza. Levy se acercó a ellos, sonriendo al ver a Plue y en poco tiempo se animó a darle mimos a Plue.

–¡Veo que todas están aquí! –saludó Layla complacida mientras tomaba su típico asiento en medio de la gran mesa. –Muy bien.

Al momento en que Layla se sentó, las puertas del salón se cerraron y los perros guardianes de Layla se colocaron como soldados de plomo en las puertas, completamente quietos y serios. Me incomodaba demasiado el simple hecho de que estaban bloqueando las salidas como si alguien intentara huir.

¡Ah! Yo una vez intenté huir. Tal vez sea por eso.

–Estoy contenta de que haya regresado, Juvia, Lucy. –dijo Layla con una gran sonrisa en su rostro. –¿Cómo les fue en su viaje? ¿Te divertiste, Lucy?

Alcé una ceja, sorprendida por su incontrolable emoción sobre el asunto.

–El clima frio no es lo mío, pero fue divertido salir de lo habitual, supongo. –contesté.

–¡Oh~! ¡Qué bien! Estoy contenta de que… –aplaudió con emoción, su mirada vago por la mesa hasta toparse con Plue y repentinamente dejó de aplaudir y su sonrisa desapareció. –¿Qué es eso?

Un escalofrió me recorrió la espalda con rudeza cuando miré como Layla parecía más que impactada por la presencia de Plue. Me estiré sobre la mesa intentando arrebatar a Plue de los brazos de Erza, Plue, al ver mis intenciones, salió disparado de los brazos de Erza hasta los míos. Lo sujeté con fuerza mirando a Layla con desafío.

–Es mío. –dije con firmeza. –Me ha parecido adorable y lo he traído conmigo.

Layla hiso una leve mueca de desagrado, una mueca que ignoré.

–Bueno, no puedo decirte que puedes tener y que no. –dijo Layla con cierta burla. –Eres una princesa y puedes tener lo que quieras, pero… creí que tendrías mejor gusto. Puedo darte algo mejor que esa cosa.

–No lo quiero. Quiero a Plue. –dije tenazmente. –Y no es una cosa. Es un Nikola y se llama Plue.

–¡Pun-Pun!

Layla frunció el ceño cuando Plue le ladró. Con un suspiró alejó la mirada de nosotros, yo festejé mi pequeña victoria. Juvia que hasta el momento había estado tensa, se relajó cuando Layla se mantuvo al margen de la situación.

–¿Hoy tampoco vendrá Evergreen, Madre? –preguntó Erza sacando a Layla de su enfurruñamiento.

–No. Evergreen sigue ocupada en "ese" asunto. –contestó Layla con cierto aburrimiento. –Ya saben cómo es su hermana. Siempre entregada a su trabajo.

–Creí que sería buena idea de que Lucy conociera a Evergreen.

–Le pregunté si quería conocer a su hermana pequeña, pero ella se negó. –dijo Layla encogiéndose de hombros. –Dijo que vendría algún día a conocerla. Pero no hoy.

Centré mi atención a la conversación, curiosa por aquella Saktim desconocida llamada Evergreen. Era otro hermana, tan madura como Erza, solo espero que sea tan amigable como Levy o Juvia.

Las puertas se abrieron de golpe y una Saktim de color rosa apareció corriendo hacia Layla. Corrió y cuando llegó hasta nuestros lugares tropezó cayendo de cara al suelo.

Preocupada me levanté para asegurarme de que estuviera bien. El golpe había sonado malditamente fuerte. La Saktim seguía en el suelo mientras que Layla bufó fastidiada.

Juvia tenía una mano en el rostro mientras que Erza negaba lentamente. Confundida por la actitud de todas, me acuclillé para saber cómo estaba la desconocida.

–Lucy no– No tienes por qué… –intentó decir Layla con tono cansado.

Ignoré su petición mientras ayudaba aquella Saktim a levantarse del suelo. Su rostro estaba brillando con intensidad mientras que una mueca de dolor aparecía en su rostro.

La Saktim me miró confundida y sorprendida. Tal vez sorprendida de que la estaba ayudando ya que nadie se dignó a levantarse de su lugar para ayudar a la pobre chica.

–¿Estas bien? –pregunté.

–Uhm-Yo… S-sí… –tartamudeó mientras bajaba la mirada. Su rostro brilló más.

¿Qué con ese brilló intenso? Ya lo he visto antes de Erza y aun no sé qué significa.

La tomé de la mano y la ayudé a levantarse. Era un poco más baja de estatura que yo, su Coada era un poco más rizada que la mía o que la de cualquiera otra Saktim sentadas en la mesa.

Su color rosa era adorable. Aunque parecía ser muy tímida, porque no me miraba a los ojos y su cabeza estaba cabizbaja, sus dedos se movían con nerviosismo.

– Imitatia. –dijo Layla con tono duro y firme, dejando en claro que estaba disgustada. Imitatia se estremeció ante su tono. –Siempre tan torpe. ¿Es que acaso no has aprendido que cuando las puertas se cierran nadie tiene que interrumpir?

Me gire hacia Layla en un intento de defender a la pobre chica, pero Layla no me estaba viendo a mí o siquiera notando mi presencia, miraba con ojos fulminantes y fríos a la joven Saktim que temblaba ligeramente a mi lado.

Imitatia dio un paso hacia atrás con pavor. –Perdóneme, Mi señora… yo-yo- he venido por algo que la Señora Mavis me ha mandado personalmente.

Layla cambió un poco la mirada, parecía algo sorprendida, pero eso cambió tan rápido como llegó, seguía tan fría como siempre. En un segundo, tanto Juvia como Erza y Levy se levantaron sincronizas y se dirigían hacia la salida. Abrí los ojos, confundida.

¿Qué? ¿La reunión se terminó?

–Vamos, Lucy, hay algunos libros que quiero mostrarte. –dijo Levy rápidamente jalándome hacia la salida.

Miré sobre mi hombro como Imitatia se arrodillaba en el suelo y como Layla se levantaba con lentitud aun sin dejar de fruncir el ceño. Levy sujetó con más fuerza mi brazo, casi arrastrándome del lugar y cuando menos lo pensé, las puertas volvieron a cerrarse, ocultando lo que fuera a suceder en aquella habitación.


N/A: Lo siento si hay palabras erróneas o que no quedan, la verdad es que escribí este capítulo medio zombie D:

Layla mode Dominatrix(? xD

Yeeei al fin pude meter a Michelle (Imitatia) en la historia :'D Plue empalagando corazones hasta en los seres mas malditos del universo :'3


Bonitos comentarios~

lady-werempire: Al cliente lo que pida. Puedo intentar meter algo de Jerza, aunque no sé como poner a Jellal xD Ya se me ocurrirá algo. Quiero creer que la historia será larga o haré segunda parte.

Hiyoko-sama: Nadie se lo esperó. Factor sorpresa es mi segundo nombre xD Recuerden, Juvia sigue siendo una Saktim por lo que debe ser arrogante y cruel a veces. A pesar de que esta en contra de Layla.

NaLu 1933: Revelaciones! x'D tendrás que esperar a que continúe la historia para saber la verdad *Muajajajaja* Okno. Juvia tan Troll como siempre, es su esencia. No es una adaptación, la historia es mía c: Por eso me tardo tanto en actualizar xD Hay veces en las que amanezco con inspiración y, la mayoría del tiempo, no. Yo creo que te amo, siempre me gusta leer tus comentarios, me hacen feliz :'3

Dragon-Slayer-Del-Arcoiris: Recuerden, Juvia es una Saktim, tiene sus lados malos, pero se le perdona c: Es que Plue es tan adorablemente hermoso *-* Al igual que Happy... ahora que lo pienso, no he metido a Happy a la historia xD

Eagle Gold: Plue es taaaaan Kawaii *-* Juvia es amors :3