El Conde de Monte-Cristo

-Versión Poni-

Primer Acto: Le Chateâu d´If.

Capitulo 13: Cuando Muere la Esperanza…

"Dios, es un ser que su nombre da esperanza, se manifiesta de diferentes formas, pero siempre buscara la manera de mantenerte con vida, busca las señales, cualquier cosa que te mantenga con vida; es dios, incluso ese deseo podrido de venganza: es dios tratando de mantenerte con vida."

Quiero aclarar que no soy católico, soy ateo, pero, desde mi punto es de las mejores lecciones del libro.

Cuando llego el tercer mes, Rainbow estaba ilusionado, fascinado, pero Boville, su ángel jamás llego, cuando paso el cuarto mes, Rainbow estaba desesperado y dolido, pero la esperanza es lo último que muere, pero el dolor lo estaba atormentando, y en un acto desesperado extiende sus alas bruscamente, se lastima; estas no se extienden por la venda que posee.

Se quita la venda despacio, ya lo había hecho en varias ocasiones, al hacerlo, cae su saco que, como mencionamos antes, siempre llevaba consigo, y los pegasos tenían la peculiaridad de guardar cosas bajo sus alas, miro la bolsa con tristeza y la regreso a su lugar, busco si se había lastimado realmente al intentar extender sus alas sin quitarse la venda.

Una de las plumas primarias estaba fuera de su lugar, solución: quitársela, pero las alas de un pegaso son sensibles en muchos aspectos, con cuidado tomo la pluma con su hocico, en ese momento recordó una escena:

"Cerca Sugar Cube Corner, Dantés preparaba un anillo que había comprado, llego volando a casa de Fluttershy, lanzándose a sus brazos; los dos se besan, Dantés observa a su primo, Twilight Mondego, le saluda y este… le rechaza con recelo…"

"Él" piensa.

Cierra de golpe su hocico y, enloquecido de ira, se arranca la pluma, la sangre sale en poca cantidad, el dolor es tan fuerte, pero la ira lo es aún más.

-No sé cómo la habéis hecho!, pero os culpo de haberme enviado aquí! Mondego, cobarde!—

Pasan los meses, primero se quita una pluma al mes, luego de seis meses se empezó a quitar las plumas a la semana, luego al día, hasta que las plumas más grandes, las principales se habían retirado.

Sentía ese dolor satisfactorio, cada que un pluma era arrancada, ese dolor superaba al de su desgracia y le hacía olvidar, darle otra razón de por qué llorar que no sea su encierro, poder dormir en paz, pero le atormentaba el hecho de que probablemente Mondego ya se robó a su amada.

Paso ya quince meses, Boville no aparecía, y sus plumas se habían acabado, no le quedaba nada, solo su dolor.

-Padre!—dijo Dantés un frío día de invierno—perdonadme, no sé si seguís vivo, no sé si habéis muerto por mi culpa, no sé si seguís buscándome, si es así, ya no busquéis; más renuncio a la vida, que mi supuesto dios me dio, Padre! Mi amado Padre! Dios no existe y lo admito, si existiera, me hubiese dado juicio, no libertad, pero si un juicio, Mi amada Fluttershy, bella y radiante, por favor, si seguís esperándome, ya no lo hagáis, espero que vivas dichosa con quien sea que vivas, incluso si es con ese bastardo de Mondego, Perdonadme todos! No me matare, dejare que el hambre me mate, que las ratas del castillo me roen, que la enfermedad y la muerte me mezan en sus brazos hasta que yo duerma. —Dantés miro al piso, miro su plato de comida lleno—Perdonadme—dijo mientras tiraba el resto de la comida.

Todos los días tiraba su comida por donde podía, buscaba diferentes formas, el plato siempre debía estar ahí para evitar sospechas, transcurrió el tiempo, y Rainbow ya no tenía fuerzas, era de noche y la oscuridad acechaba, y con ella la muerte.

Tenía que levantarse o morir ahora, lo último que quería era que el carcelero lo viera e intente salvarlo. Su brazo apenas se podía alzar, se dejó caer sobre sus alas, ya no las sentía, miro su ala izquierda, solo quedaba una pluma primaria, y Rainbow creyó que el dolor de quitársela le iba a distraer de aquella probabilidad, pero, no hubo efecto se quita la pluma despacio y a pesar de eso no sintió nada. Pose su casco sobre la herida con sangre en la superficie, manchando su grisáceo cuerpo, antes azulado.

Miro a los lados, ya no sentía, estaba muerto en vida, la noche paso, y el siguió así, faltaba poco ya para el alba, en un rato el carcelero le iba a dar de desayunar, pero si no había plato, el entraría y detendría la muerte de Rainbow, Rainbow no quería eso, quería morir, y ya estaba cerca, pero una voz le preocupo:

-Su plato!—

"Llego" pensó Dantés "que no entre, por favor"

El carcelero no obtuvo respuesta "ya se murió" pensó.

Abrió la pesada puerta de metal, ingreso a la prisión, Dantés ya estaba delirando, combinando su situación con recuerdos, sintió como lo cargaban y lo sentaban en una silla…

RECUERDO:

"Fluttershy estaba frente a él, al día siguiente Rainbow se embarcaría a su último viaje en El Faraón, estaban en Sugar Cube Corner…

-No comas tan rápido después de haber ayunado, puedes fallecer—dijo Fluttershy

-¿Por qué decís eso? No he ayunado—respondió Dantés.

-Por si las cosas, Rainbow, te amo—

-Yo igual te amo—

-Regresaras, ¿verdad?—pregunto Fluttershy preocupada.

-Oui, solo es un viaje a Arabia Equina, ya lo he hecho miles de veces—Fluttershy se calma y toma una cuchara…

-Abre la boca, mi amado"

–Abre la boca señor, necesita comer—la voz del carcelero interrumpió el recuerdo de Dantés, su vista se clareció y logro ver al carcelero, con una cuchara tratando que Dantés coma, Rainbow lo miro con tristeza, el carcelero le abrió la boca he introdujo el caldo, estaba delicioso, Dantés dibujo una débil sonrisa.

-Mr, ¿en qué estaba pensando? Morir de hambre, usted no debe hacer eso—

Dantés miraba al carcelero, no podía responder, no tenía fuerzas, no le quedaba de otra que comer, paso así todos los días el carcelero entraba y le daba de comer, poco a poco Dantés empezó a agarrar ánimo.

Un día mientras el carcelero le daba de comer, Dantés le dijo:

-Gracias…-dio un largo suspiro—por todo, gracias—

El carcelero lo miro conmovido por aquellas palabras.

-Dígame su nombre, buen pony—

-Me llamo Antonio, de nada—respondió el carcelero.

Antonio siguió visitando a Dantés hasta que este ya pudo comer por su cuenta, Dantés volvió a comer, se sentía esperanzado otra vez.

Una noche lúgubre y terrorífica como siempre, Dantés estaba tranquilo, mientras miraba la puerta, caminaba en círculos.

Dantés se quitó la venda de sus alas, sus plumas estaban creciendo otra vez, todavía eran pequeñas para volar, demasiado. Levanto y mantuvo en el aire, con el casco, la mesa, puso su ala bajo de una de las patas y la dejo caer, la sangre chirreó, pero no había dolor, había perdido para siempre sus alas.

Se volvió a poner aquella sucia venda, y se tiró al piso, frío y duro, su oreja se posó sobre una de las esquinas "Pum" pensó Dantés "¿Un golpe?" se levantó sorprendido y agudizo el oído "¡eso fue un golpe, alguien trata de cruzar la piedra!" pensó emocionado Dantés "debo ayudarlo".

Se lanzó hacía donde se escuchaban más fuertes los golpes, y con el casco empezó a quitar las piedra que cubrían la tierra, se la pasó toda la noche así, buscando abrirse paso a través de la dura roca, para llegada la noche, había cavado lo suficiente como para que un potrillo entre sin incomodarse por el espacio.

Todos los días se la pasaba cavando, Dantés se la había ingeniado para obtener herramientas, había despedazado su cama para obtener sus clavos, su mesa y su silla, incluso el cucharon de metal del carcelero, el hueco era ahora lo suficientemente grande como para que un pony desaparezca en su interior. Dantés ya necesitaba trepar por las paredes de su zanja para poder salir, cada día los goles eran más fuertes, cada día se acercaban.

Una mañana, luego de haber desayunado se dedicó a su zanja, solo buscaba encontrarse con aquel pony, los golpes los escuchaba bajo sus cascos. Golpeo la piedra y esta se abrió dejando apreciar a aquel que, igual que Dantés, buscaba cruzar al otro lado.

-¡Otro Pony?—dijeron ambos Ponys, Dantés emocionado e ilusionado, y el otro confundido y emocionado.

Dantés retrocedió para darle paso a su invitado, este subió junto con Dantés hasta estar completamente fuera de aquella zanja.

-ouh! Error mío—dijo el pony.

-un pony vivo…-dijo Dantés emocionado de ver a otro pony luego que tanto tiempo.

-amm? Si, permítame presentarme, yo soy El Abate Tavia, he estado aquí cinco años—

-mi nombre es Rainbow Dantés, y… la verdad no se cuánto tiempo he estado aquí, pero me alegro de conocerle—

El Abate Tavia era un pony gris, con la cutie mark borrada por el maltrato de la prisión, la melena maltratada y larga, una tupida y larga barba, y su cola en el mismo estado, el pelaje gris y algo descuidado, llevaba puesto unos harapos no relevantes, sus ojos morados, y su sonrisa y presciencia le daba seguridad a Dantés.

Dantés al percatarse del estado del Abate se observó a sí mismo, era el mismo estado, vendado y con la cuti mark, igualmente borrada, solo que en un estado más demacrado por sus automaltratos físicos que el mismo Dantés se impuso.

-Al parecer este no es el exterior, mi buen amigo—dijo el Abate tranquilo.

-al parecer…-

-jajajajajaj esto es perfecto!—

-¿Por qué dice aquello? Solo volvió a encerrarse—

-pero ya sé dónde ir, y mejor aún, tengo otro pony para ayudarme a escapar—

-discúlpeme buen pony, pero mi estado es deplorable, me he resignado a estar aquí para siempre—

-Seguro? Mi buen amigo, no os espera alguien afuera acaso? No amáis a alguien? Si me ayudas a salir de aquí, yo os daré una recompensa, un tesoro, además del mayor de todos los regalos, la sabiduría!—

-no vale la pena, a mí, no me queda esperanza—

-ven, vamos a mi celda, te enseñare algo—

El Abate Tavia entro a la zanja y siguió un camino, Dantés dudo y luego siguió al Abate a su celda…