El orden de la historía sigue, nada más que me salté el numero ocho como capitulo y ya.
Capitulo 8: Dormirse en los laureles
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No se presentó. Hermione Granger Zabini Come-Libros no se presentó. En su lugar llegó un enclenque pelón diciendo que por cuestiones maritales a Hermione la habían removido del caso.
Le preguntó a Blaise qué rayos significaba "cuestiones maritales", pero el moreno estaba tan sorprendido como él de escucharlo.
—Ya no eres más mi nieto— Abraxas como era de esperarse, hizo una rabieta.
No le importaba. Aún mejor, ya nada le importaba.
Pasó casi un mes con visitas regulares a la cama de Madeleine, con el pelón fallando irrefutablemente en romper las maldiciones en la casa y con su abuelo dándole la ley del hielo. Bien por él.
Sus padres estaban sobre las nubes con sus muggles nuevos y el dinero que estaban compartiendo. Podría jurar que veía galeones en los ojos de su padre cada vez que Madeleine se le colgaba al brazo frente a los Whitehead.
—Hemos estado bastante bien— se encogió de hombros Blaise —no hemos hecho nada divertido, si sabes a qué me refiero, pero ha estado muy dócil. Cenamos casi diario, llega temprano e incluso decidió empezar a usar la ropa que yo le compró— se veía como un idiota enamorado.
Corrección , él era un idiota (lo de enamorado estaba por verse). Parafraseando mejor, se veía como un adolescente enamorado.
—¡Qué emoción! ¡Llegaste a segunda base! Tal vez la próxima te dejé tomarle la mano por más de un minuto— se mofó ácidamente.
—Contrario a lo que uno podría esperar cuando estas casi en el altar con una muggle que es casi tan rica como tú, que se acuesta contigo donde y cuando a te antoje, estás de un humor bastante insoportable.—Le picó la costilla con intenciones de fastidiar— Si bueno—rodó los ojos cruzando los brazos cuando el rubio le envió una mirada molesta y amenazadora—, es muggle, pero es más fácil de controlar. Incluso si es inútil aquí en el mundo magico, siempre puedes hacerle un borrado de memoria y decir que se perdió en el bosque.
Esta vez fue Draco quien le volteó los ojos al moreno.
Si. Granger había perdido contacto con él. Lo ignoraba y delegaba sus obligaciones, pero su verdadero dolor de trasero, era el estúpido de Zabini y sus noticias de su nueva y mejorada relación.
¿De verdad era ella tan estúpida?
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Estaba tarareando bajo su aliento la canción que Harry y Ron cantaban a todo pulmón.
Había logrado arrastrar a Neville, Luna, Harry y los Wealey a un bar muggle de karaoke. Incluso Charlie estaba ahí. Fleur, su esposo y los padres Weasley decidieron quedarse en la madriguera a pasar para hacer novedad, una tarde tranquila bebiendo té.
Todos estaban un poco ebrios gracias a Fred y George que disfrutaban de los desfiguros ajenos. Claro que ella era la excepción.
Era poco más de las once y Ginny ya estaba echándole unas miradas depredadoras a Harry, que ha su vez no tenia neuronas más allá que para recordar la letra de "Everybody wants to rule the world"(ella encontraba esta canción muy irónica para quienes la cantaban). Ron tropezó al tratar de dar un paso fuera de su lugar, cayendo sobre su rostro en seco, haciéndose un Knock-Out. Fred y George ya habían contactado a Angelina y Katy, que aparecieron poco después aprovechándose del estado inconveniente de sus novios para asaltarlos en recónditas esquinas del bar.
Ella no estaba ni cerca de ebria. Luego de su primera borrachera fue sencillo suponer la cantidad de alcohol que soportaba su cuerpo y bajo qué condiciones. Ahora podría beberse un barril del cerveza sin pestañear. Había estado estudiando.
—Voy a tomar un poco de aire— le avisó a Charlie que se sentaba a su lado. Se levantó y salió del bar sin pensar. Afuera la lluvia de esa tarde dejó el pavimento mojado, impregnando las calles de un olor que a ella le gustaba mucho. Dejó caer la espalda contra los ladrillos del bar a un costado de la entrada. La calle estaba desierta por causas desconocidas.
—Ey—Charlie le picó la costilla juguetonamente. Saltó del susto.
—Charlie—sonrió nerviosa—¿Qué pasa?—el pelirrojo se encogió de hombros. Hermione lo examinó un momento antes de que una sonrisa se esparciera por su rostro—Estás tan ebrio—se burló de su descubrimiento. Charlie rio con ella ligeramente para luego asentir confidente.
—Así es—se encogió de hombros.—Me sorprende que no lo estés tú
—Como a todos. Pero admitiré que estoy ferviente por el alcohol.
El recién llegado se acomodó a su lado sobre la pared, rozando su mano en un intento de parecer accidentado, y probablemente de no encontrarse tan ebrio, hubiese tenido éxito en eso de la discreción.
—¿Cómo van los dragones Charlie?—él se encogió de hombros y renuncio a su fingida ignorancia, tomando firmemente su mano. —¿Alguna chica?—el hombre volvió a repetir la acción, esta vez mirándola con tal intensidad que su corazón saltó.—¿Charlie?—preguntó un poco asustada. El Weasley no lo pensó más y asaltó sus labios. Hermione resolló de la sorpresa.
Charlie besaba feroz y preciso. Le sujeto de las mejillas y se restregó contra ella, evidenciando su erección contra su vientre.
Hermione dudo antes de contestar el beso. Pero qué más daba, a Charlie claramente no le molestaba estar con una mujer casada y a diferencia de Malfoy no era tan rezongón.
Se colgó de su camisa, regresando el beso con la misma intensidad.
—¡Oh vaya!—una voz femenina con una risita les sonó a un costado. Charlie quién no parecía querer detenerse por nada y desinteresado de los presentes continuó el beso. Ella por otro lado lo empujó lo suficiente para tener un brazo de separación.
Perfecto, era Madeline, y ¡Oh sorpresa! Malfoy venía con ella.
—Señora Zabini y...—miró a Charlie, con una sonrisa amable pero con ojos de lobo— Señor Zabini ¿no?—el silenció lo supo leer muy bien porque preguntó—¿Entonces un amigo?—con risa miró a Hermione, como si la comprendiera. La bruja se sintió sucia. —Qué casualidad, justo cuando terminamos nuestra cena. Pensar que me lamentaba por no poder conocer el mundo en el que viven. Encontrarme con usted aquí Señora Zabini, es sin duda un pago de compensación—Hermione tenía la cara más apática del mundo.
—Lo dudo mucho. Si me disculpan creo que será mejor que me retiré—evitó las miradas que la juzgaban. Caminó varios pasos antes de regresar y tomar al confundido pelirrojo de la mano. Lo mejor era no dejar a este ebrio boca floja con ella.
Tiró de él hasta mitad de la calle, cuando Malfoy la tomó del brazo.
—¿Tan fácil eres?—escupió a la cara. Charlie quiso intervenir.
—Charlie no hagas nada estúpido— rogó. El chico lo pensó antes de asentir—Lo mejor será que me dejes encargarme de esto. Por favor regresa a casa, hablaremos luego ¿si?—se sentía morir de vergüenza por encontrarse en esa humillante situación. Weasley quiso renegar, pero la suplica en los ojos castaños que lo miraban lo hicieron asentir rendido e ir detrás de un establecimiento para desaparecerse en la madriguera.
—¿Qué quieres?—siseó
—Pensé que eras más lista.
—No sabía que pensaras de mi siquiera eso. Además, tampoco me importa
—Por irresponsabilidades tuyas mi casa se ha visto sometida a la incompetencia del pelele que has mandado como tu remplazo.
—Yo no lo mande. Además ese no es más mi problema—se giró para irse y vio a Marlene mirarlos con molestia. Hermione se lo pensó mejor y regresó—Y sabes muy bien que no es por irresponsabilidad Malfoy.
—¿Entonces qué?
—Jamás me habían hecho sentir tan inferior y repudiada en mi vida Malfoy
—¡Te he llamado cosas peores!
—¡Si, pero en ese entonces no me importaban!
Desconcertado, retrocedió un paso como si lo hubiera abofeteado.
—Y para que lo sepas incluso como informante eres un inepto.
Ofendido se echó para atrás.
—¡Quién es la que esta en su fase de luna de miel con el estúpido de Blaise! ¡Y peor aun retozando con una comadreja!
—Charlie terminó siendo más útil que tú para mis propósitos, por lo que podrás notar.
—¡Granger!— tomó por la fuerza de los brazos y la sacudió un poco.—Parece que tu bien juicio ha muerto, y ya que me has implicado en esto, vas a hacerlo todo el camino.
—¡No estoy perdiendo mi tiempo Malfoy! He estado ocupada e incluso he cuidado de mis asuntos con Blaise
—Eres una estúpida por ceder al teatro de la pareja reconciliada.
Hemrione se soltó de un golpe—Esto no tiene nada que ver contigo—venenosamente le siseó—Mantén tu nariz de sangre pura retrograda fuera de mis asuntos.
Malfoy comprendió la referencia y aunque era un insulto tonto, dolió saber que lo antes dicho si había herido a la bruja.
—Qué sosería acabas de decir.
Hermione lo miró con apatía.— Hasta nunca Malfoy
—Granger.—a penetró con la mirada.— Regresaras a la mansión Mafloy a terminar con las maldiciones y dejaras de hacer cosas descuidadas como las que acaban de pasar, si sabes lo que te conviene
Hermione entrecerró los ojos en confusión y sospecha. Luego el entendimiento la bañó, abriendo los ojos desmesuradamente le dijo muy indignada—¡No te atreverías!
—Apuéstalo que cantaré como canario.
Con un último insulto a su persona y su rendición antes la situación, se desapareció.
Malfoy gruñó como animal frustrado y se desordenó el cabello. A su costado y como sonido de fondo, escuchó a Potter y uno de los gemelos Weasley ridiculizarse cantando.
Se volteó a ver Madeline que lo observaba con los ojos a punto de salirse de sus cuencas.
—Tú...— señaló cubriéndose la boca— y ella...—Malfoy se masajeó la frente.
Y pensar que tendría que poner en marca semejante plan de Zabini, se dijo sacando la varita de su bolsillo.
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—Tengo que escoger una de dos. Consigo toda la información que necesito, ya. O tendré que acostarme con Zabini—le dijo al retrato luego de terminar su trabajo del día. Necesitaba Maldoy para la mayoría de los rituales siguientes y muchas ganas de pasar tiempo con él no tenía.
—¿Qué es lo que te falta? Pensé que la chica Brown había recolectado todo. Mi nieto ha estado avisándote de su agenda personal ¿no es así?
—Siento que hay algo que me estoy perdiendo—me mordió la yema del pulgar—Tenemos nombres, fechas, lugares y evidencias, pero... no puedo evitar sentir que algo falta. —Miró el reloj. Casi las nueve de la noche—Me ha pasado el tiempo volando. Será mejor que regresé a casa
—¿Por qué no te quedas?—ofreció reticente
Hermione hizo una mueca entre divertida e incredulidad—No gracias
—Los padres de Draco están con los Parkinson. Se han llevado con ellos a los Whitehead. Madeline y Draco son los únicos que quedan.
—Peor aun, pero creo que haré una visita a los Parkison. Tengo que hablar con Pansy sobre algo—volvió a morderse el pulgar. Tenía varias sospechas de que algo había pasado con Parkinson, Blaise y Malfoy. —Al parecer Blaise tiene dos favoritas, Greengrass y otra de la cual ni Malfoy ni lavender pueden encontrar nada sustancial. Sospecho que es Pansy...o al menos alguien que ella conoce.
Abraxas torció el gesto—No parece muy sutil que aparezcas sin más ahí
—Siempre puedo decir que tengo asuntos con los Malfoy y que su hijo se encuentra indispuesto. Además tengo una oferta de trabajo de los Parkinson desde hace unos meses que he estado aplazando.
—No sé por qué te dicen la bruja más lista de tu generación, en serio
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El elfo a guío por los pasillos hasta llevarla frente a una puerta barroca. La invitaron a pasar y se encontró con las tres familias bebiendo champagne y vino alrededor de un piano en el que Narcissa tocaba un pieza tranquila. Todos se giraron a mirarla cuando la puerta se cerró tras ella. Sorprendidos por su presencia, detuvieron sus actividades. Algo muy raro para Hermione.
Gustave se veía hasta angustiado y un poco vivido de verla ahí. ¿Había hecho algo?
—Señora Zabini—habló la madre de Pansy, la viva imagen de su hija. —Qué sorpresa ¿Qué la trae por aquí?—compartió una mirada nerviosa con su esposo, que se veía apenado. Los Malfoy y la señora Whitehead se veían incomodo. Gustave ahora resoplaba de indignación. "Es que esto no puede ser posible" decía el muggle.
—Lo siento ¿He interrumpido algo?—preguntó confundida. Todos parpadearon igual de confundidos que ella.
—¿Señorita Granger, qué la trae por aquí?—volvió a preguntar la señora Parkinson, olvidado por un instante su estado marital.
—Vine a avisar a los Malfoy de un asunto con su mansión y a informarles a ustedes que a partir de la siguiente semana esperen mis visitas para el examen de las reliquias familiares—frunció las cejas aun desconcertada por el ambiente.
—No tenia que molestarse, una lechuza en la mañana hubiera sido suficiente. Déjeme acompañarle a la chimenea—la invitó a salir de la habitación.
—Lo mejor será que nosotros también nos vayamos—dijo estridente la voz de Gustave.
—Por supuesto—coincidió Lucius, tomando la mano de su esposa para encaminarla a la entrada de la puerta junto a Hemione.
Caminaron los seis por los pasillos, encabezados por la señora de la casa. Hermione les mencionó brevemente el estado de la casa y los avances que hasta hora llevaba.
—Por lo que voy a necesitar de ustedes o del joven Malfoy para poder terminar con el resto
—Me temo que viniste en vano, pues la casa ya es legítimamente de Draco. El momento que nos mudamos a Francia la casa se ligo mágicamente a Draco.
—Ya veo
—Bueno, aquí es—la señora Parkinson se despidió de ellos sin abrir la puerta a las chimeneas, argumentando que tenía que buscar de su hija. A Hermione no se le ocurrió una excusa para quedarse y hablar con Pansy.
Entraron los cinco, Gustave aun echando humo por la cabeza y su esposa intentando tranquilizarlo. Fueron ellos los primeros en desaparecer por la chimenea, aun un poco dudosos del funcionamiento. Antes de irse, el hombre le dio una mirada de animó que la dejó aturdida.
De pie con los Malfoy, los vieron consumirse entre llamas. Amablemente le cedieron el turno a Hermione y mientras se dirigía a las llamas, un ruido a sus espaldas los hizo girar y ver por la puerta abierta, a través del pasillo, dos jóvenes enredados en un caluroso y pasional momento. Abrieron la puerta entrando a la habitación contraria, en todo momento ajenos al publico que los veía con pánico.
La puerta hizo un eco al cerrarse tras los jóvenes. Los Malfoy casi con miedo, se voltearon lentamente a mirarla. Se sorprendieron de encontrar a la esposa del hombre en la otra alcoba con un gesto sobrio.
¿Así que era eso lo que los tenía así?
La miraban con lastima, pero había estupefacción en sus ojos.
—Ahm...—abrió la boca Narcissa en busca de algo qué decir.
Hermione entró a la chimenea con total calma, casi con gusto y les negó con la cabeza. Les sonrió perniciosa, perversa llevándose el índice sobre los labios, ordenándoles sin palabras que guardaran silencio sobre lo ocurrido. Sonrió más ampliamente y regresó a casa entre fuego verde.
Sin creer lo que acababan de presenciar, se miraron la cara unos segundos, parpadeando e incomodos.
—Creo que la chica Granger me agrada—susurró Lucius.
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Looney Malfoy09: Me dio mucha risa tu comentario con la confesión de tu confusión.
Gracias por sus comentarios, me presionan para seguir con la historia. A veces no tengo animos, pero la presión que siento me hace continuar aunque no quiera jajaja.
Ya no voy a editar, me da mucha flojera, así que van a tener que vivir con mi errores. Así como mi novio, se aguantan.
Tambien me voy a tardar menos (menos no significa poco) porque ya no voy a tener que releerlos.
Aun no empiezo el siguiente, así que no esperen leer de mi pronto :P
Bye-bye ヽ('∀`○)ノ
