Pues ya estoy terminando, queda este capítulo, otro más y un epílogo cortito. Así que os libráis de mi por un tiempo.
Capítulo XIII
"La caballería al rescate"
- ¿y si ponemos la tele? - sugirió Dean presa del aburrimiento, tras cinco minutos de un denso e incómodo silencio.
- Nunca echan nada decente – replicó Dinozzo
- Vamos Gibbs – tosió el pecoso intentando ocultar la sangre – seguro que ves canales del tipo "Caza y pesca" o "National Geographics"
- Creo que estaban reponiendo "Expediente-X" en "SciFi" - sugirió el mayor.
- ¿"Expediente-X"? - exclamaron a duo los dos muchachos
Repentinamente el mayor se sintió realmente furioso. Consciente de que le quedaba poco tiempo le entregó su arma al pecoso que perdió la sonrisa al comprender el gesto del agente.
- Tony, estoy orgulloso de haber trabajado contigo – Jethro luchaba ahora contra las ganas de saltar sobre ambos muchachos y degollarlos – creo que ha llegado el momento Winchester.
- Yo también estoy orgulloso de haber trabajado a tu lado jefe – el otro agente del NCIS también notaba los primeros síntomas – estoy preparado.
- Joder – fue todo lo que salió del cazador mientras quitaba el seguro a su arma.
Era difícil, una de las cosas más difíciles que se había visto obligado a hacer en su vida, y su vida no había sido precisamente fácil. Y es que aquellos tíos eran excepcionales, le caían bien y eran buena gente. Por ello no iba a dejar que Gibbs se encargara, si lo hacía, según las reglas, iría al infierno. Por eso lo iba a hacer él, como debía hacerse. Y después los quemaría con sal evitando que ninguna criatura infernal pudiera aprovechar sus muertes.
- ¿por dónde empiezo? - no podía casi hablar, pero sostuvo las miradas tenaces y valientes de ambos hombres deseando poder salvarles de alguna manera.
- Mira que eres melodramático, cazador – Crowley observaba a los tres hombres apoyado en el marco de la puerta.
- ¿Qué haces aquí hijo de puta? - gruñó el aludido
- Vengo a salvar tu vida, desagradecido, por si no te acuerdas, Bobby y yo tenemos un pequeño negocio y tú formas parte de él – le reprendió el demonio
- Pues curales, no les queda tiempo.
- Ellos no forman parte de este trato – el Crowley vio el odio reflejado en los ojos de ambos hombres – No me malinterpretes chico, el madurito tiene su morbo... pero ¿qué ganaría yo si los curo?
- Si no lo haces lo siguiente que haga en mi puta vida es acabar contigo... - un golpe de tos le hizo caer de rodillas mientras la sangre se esparcía aparatosamente por el suelo.
- Vamos Dean, no seas melodramático – la mirada salvaje del cazador le impidió acercarse – vale, tú ganas.
Entregó unas ampollas a los agentes "El antídoto". Llevó al herido al sillón "bien, ya tienes lo que querías ¿Contento?"
- estoy en éxtasis – respondió con ironía el cazador
- Pues ahora tú – puso la palma se su mano en el pecho del cazador y este gritó como si le estuviesen cosiendo con una pistola de grapas.
- ¡Joder! ¡prefiero a Cass mil veces!
- Pues haberlo llamado a él, desagradecido – gruñó el demonio cómicamente ofendido – has roto mi pequeño corazón, así que... me voy.
Y eso hizo, no sin guiñarle un ojo, coqueto, a Gibbs. Ambos agentes se tomaron las ampollas con alguna duda. Dean se levantó en plena forma del sillón.
- ¿como os sentís?
- Creo que ya no estoy furioso – admitió Tony
- Ni yo – confirmó el mayor - ¿y ahora qué?
- Vamos a haceros unos análisis para confirmar vuestra curación y esta pesadilla se habrá terminado – dijo levantando su arma para quitarle el seguro - ¿Qué demon...?
El cazador cayó redondo al suelo en un visto y no visto. Un dardo con somnífero sobresalía de su espalda. Dinozzo se abalanzó sobre el caído a ver que le había ocurrido y otro dardo se le clavó en un hombro "Pero...", cayó sobre el cuerpo del rubio, Gibbs se volvió hacia dónde venían los disparos y vio uno clavado en su pecho "¿Pero qué...?"
Antes de caer desplomado al suelo Valley lo cogió y lo depositó junto a los otros. Retiró el cuerpo de Dinozzo de encima de Dean, angustiado. Aunque al comprobar que estaba vivo descubrió sorprendido que las heridas del cazador habían desaparecido.
NCIS-SN NCIS-SN NCIS-SN
El chico rubio abrió el maletero del Impala sacando el bolso con la ropa de la muchacha que los acompañaba.
- Quedaos esta noche – razonó la chica morena de diecinueve años – ya es tarde, no tenéis porqué gastar dinero en un motel, en mi apartamento hay sitio de sobra.
- Vale Abby, gracias – sonrió Sam Winchester con esa ingenuidad que conquistaba a cuantos le conocían.
- Como queráis – musitó el pecoso con ese gesto de fastidio que lo hacía tan irresistible - ¿pido unas pizzas para cenar?
- ¿A las dos de la mañana? Nadie lleva pizzas a domicilio a las dos de la mañana – rió la joven
- Mira a ver si Chef Vampiro está abierto y nos la trae – bromeó el pequeño de los Winchester.
- Muy gracioso Sammy – gruñó el mayor – pero yo tengo hambre, así que voy a ver si encuentro algún veinticuatro horas por ahí. No tardaré.
Le dio el bolso a su hermano y se montó en el coche como si no llevara más de diez horas conduciendo. Encontró el "After hours" enseguida y compró unas cervezas y algo para preparar unos sándwiches
Al día siguiente, mientras el mayor de los Winchester se duchaba, llamaron al castaño de Standford. Le habían concedido la beca. Era lo que el muchacho había querido, por lo que había trabajado con todo su interés. Pero no pudo evitar sentirse un poco egoísta al escuchar al otro tararear en la ducha el solo de guitarra de "To live is to die"
- ¿te han aceptado? ¡Enhorabuena! - Abby lo abrazó muy contenta
- A ver como se lo toma – Sam esbozó una preocupada sonrisa
- ¿Tomarme el qué? - preguntó el pecoso con una toalla enrollada en la cintura y secándose el corto cabello con otra.
- Me han dado la beca Dean – el castaño pensó que lo mejor era soltarlo de sopetón
- ¡Enhorabuena! - el rubio, inesperadamente lo abrazó, eso sí dejándolo empapado porque aún no se había secado – sabía que te la darían, no eres tan listo como yo pero eres un chico muy trabajador
Volvió al baño a acabar de secarse y vestirse ante la estupefacción de su hermano y la cara de pena de Abby por perderse el espectáculo. "Pues no se lo ha tomado muy mal ¿no?" musitó Abby con sus enormes ojos verdes abiertos de par en par. "Eso parece" el chico estaba realmente aliviado, su hermano había vuelto a superar sus expectativas, incluso no le importó tener que cambiarse la ropa ( Y a Abby tampoco)
Dean acabó de vestirse. El espejo del baño le devolvió una imagen borrosa y dolida de sí mismo. Se pasó una mano por los ojos. Se encasquetó su sonrisa más burlona y salió del pequeño aseo. "¿Estáis listos o qué? Esto merece una celebración, a ver si encontramos algún sitio dónde pongan tortitas para desayunar"
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- Singer, soy Valley otra vez
- Dime muchacho
- Dean está a salvo
El viejo sonrió aliviado, algo que agradecer al maldito demonio, pero al menos su chico estaba bien.
- Gracias Valley – la emoción atravesó la línea telefónica contagiando al del FBI
- Gracias a ti, ¿quieres que le diga algo cuando despierte?
- ¿despertar?
- Es una curiosa historia
- No muchacho. Mejor no le digas nada – el viejo miró a su visitante que aguardaba pacientemente a que acabara de hablar por teléfono.
- Como quieras Singer. Adiós y gracias otra vez.
- Llámame Bobby chico
- Llámame Dick, Bobby
El dueño del desguace colgó el teléfono con un peso menos en el alma. "Dean está bien" le dijo al Winchester que tenía frente a él. Un neutro "Estupendo" fue todo lo que contestó el muchacho.
Después de dos horas discutiendo con el chico si contar de una vez a su hermano que estaba vivo, aquel "Estupendo" le convenció de que Sam tenía razón y de que era mejor no hacerlo.
Porque el muchacho había vuelto y el cielo sabía que el viejo cazador estaba feliz por su vuelta, pero había algo en el menor de los Winchester que no le dejaba alegrarse todo lo que tenía que estarlo y tenía el presentimiento de que, quizás, el otro Winchester estaría mejor si éste Sam no irrumpía en su vida por ahora.
