Capítulo trece:
-Sube y baja-
Tras ingresar a su hogar lo primero que llevó a cabo fue dirigirse a su habitación. Estaba decaída, con ánimos de nada.
Llevaba tumbada sobre su cama una gran cantidad de tiempo del cual no fue consciente. El silencio que reinaba en aquella casa no ayudaba de mucho a la rubia a salir de aquel estado.
No entendía por qué había actuado de esa manera con Rachel. Ella sabía, la morena se lo había dicho, debían conocerse. Y aun así no fue capaz de haberle dicho la verdad.
Se sentía culpable.
Rachel no la había presionado, y Quinn se dio cuenta de aquello, eso la hacía sentirse aún peor. ¿Por qué tenía que ser tan inmadura cuando se trataba de la morena?, ¿Era tanto el miedo que sentía ante la posibilidad de perder lo poco que van teniendo? Es que Rachel lograba darle el apoyo y tranquilidad que la rubia necesitaba y que, hace bastante tiempo, había dejado de recibir de parte de sus figuras paterna y materna.
Lo que sucedió y va sucediendo con Rachel es algo que jamás se imaginó, ni mucho menos esperó que sucediera. Es por ello que no se podía arriesgar con la morena, no iba a aceptar que se le fuera entre los dedos. Tenía que ser sincera y contarle que había buscado apoyo en su amiga, Santana, y Rachel si de verdad estaba interesada en ella, lo iba a comprender.
-¿Cómo has estado? Hoy no te vi muy alegre… ¿Va todo bien?- R.B
La pantalla de su móvil, mostraba aquel mensaje, tras una leve vibración que logró llamar la atención de la rubia.
Parecía como si la morena apareciese en los momentos precisos. ¿Cómo no iba, la adolescente, a sucumbir ante ella?
-Gracias por preocuparte, Rachel. Estoy bien, sólo hay algo que me preocupa... ): - Q.F
No quería ser muy específica, pretendía hablar con la morena pero no lo iba a hacer a través del móvil.
-¿Puedo ayudarte con eso?, ¿Están tus padres?... Puedo pasarme por allí si lo deseas- R.B –
-No, no están. Eres la única que puede ayudarme con esto. Creo que tenemos que hablar...- Q.F
Se había quedado mirando la pantalla del móvil esperando a que la morena respondiera inmediatamente como lo había hecho con el mensaje anterior. Se sorprendió al ver que Rachel aparecía en línea pero aun así no le escribía ningún tipo de respuesta.
"Últ. Vez hoy a las 18:33" Visualizar que la morena había ignorado su mensaje fue suficiente para lanzar aquel aparato tecnológico fuera de su vista para posteriormente cubrir su cara con el almohadón, y así intentar contener las lágrimas de frustración que amenazaban con salir.
Si hace unos minutos se sentía decaída, ahora se sentía fatal. Quería que aquella maldita sensación de su pecho se disipara, y que el estúpido nudo en su garganta dejara de incitarla a llorar.
La había cagado, Rachel lo único que quería era conocerla, sin preocupaciones ni apuros, ¿Y qué era lo que ella le daba? Drama e inquietudes. Ella sólo quería hacer las cosas bien, y mientras más lo intentaba, más parecía tomar malas decisiones.
Estaba tan metida en sus pensamientos que casi no escuchó el sonido de unos reiterados golpes en la puerta principal.
¿Sus padres? Imposible. Ellos no regresarían hasta dentro de 48 horas.
Bajó con sutileza los peldaños que la dirigían a la sala de estar, y por lo tal a la puerta de entrada. Observó por la mirilla, y sintió que el corazón se le iba a salir.
-Rachel, ¿Qué haces aquí?- espetó sin aliento simultáneamente a dejarla entrar.
-Dime qué ha pasado, Quinn- apeló mientras acorralaba a la rubia contra la puerta –Dime que no he hecho nada mal- la mirada intensa y suplicante que le otorgó provocó que a la adolescente se le hiciera difícil respirar –Vamos, Quinn, dime que todo está bien entre tú y yo-
-Rachel- susurró –Claro que tú no tienes la culpa de lo que pasa- espetó perdida en las órbitas color chocolate.
-Entonces sí sucede algo…- su semblante se volvió sombrío mientras murmuraba aquello.
-Rach…- buscó sus manos sin éxito –No tienes por qué ponerte así- le suplicó con la mirada al notar que la morena evitó el encuentro de sus manos.
-¿Y cómo quieres que me comporte, Quinn? Dímelo porque no te entiendo- exclamó levemente alterada mientras se removía el flequillo en busca de tranquilidad –No sé por qué actúas así- la miró atribulada -Primero vas y me comes la boca a pesar de haber decidido ir despacio , y luego cambias; te pones distante- suspiró -Dime como tengo que actuar si le he dado vueltas y vueltas al asunto, toda la tarde, y aun así no llego a una conclusión-
-Rachel, detente- insistió con la voz temblorosa.
La morena al notar que la rubia estaba al borde del llanto, respiró tratando de relajarse –Quinn, cariño- tomó el rostro de la chica con ambas manos –Sé que me he exaltado pero entiéndeme… Llegué aquí lo más rápido que pude, confundida y !maldita sea, preocupada!, y tú lo primero que me dices es que algo está pasando- apoyó su frente contra la de la rubia, la cual ya dejaba caer varías lagrimas por sus mejillas las cuales la diva se encargaba de secar–No he sabido cómo reaccionar- desprendió sus manos para otorgarle un necesitado abrazo -nunca sé cómo reaccionar cuando a ti se refiere-
-Es mi culpa, Rachel- espetó llorando –perdóname- abrazó con más ímpetu a la morena, al ver que esta buscaba separase levemente.
-¿Por qué tendría que perdonarte, Quinn?- tomó una ínfima distancia para mirar a la rubia a los ojos –Vamos… confía en mi- la alentó al ver que algo afligía a la dueña de las órbitas avellanas.
La adolescente la miró a los ojos en un desesperado intento de darle a entender que tenía miedo de que la chica se molestara nuevamente. Logró relajarse levemente tras recibir una sonrisa y unas suaves caricias en su espalda, de parte de la morena.
-Hoy… cuando me viste con Santana- comenzó a explicar nerviosa.
-La chica latina, ¿no?-
-Sí, ella… Sucede que… no debes preocuparte, ella y yo hemos creado un lazo muy fuerte- se preocupó al ver el ceño fruncido de la morena –Hoy en la tarde… cuando nos viste…-
-Ha pasado algo entre ustedes- interrumpió a la rubia, reflejando un semblante serio.
-Sí- se asustó al sentir como la morena deshacía el agarre –O sea ¡No!, no ese tipo de "algo", Rachel- buscó desesperadamente el abrazo de la morena –Créeme- aseguró tras ver el rostro decaído de Rachel.
suspiró -Está bien- levantó su mirada y apoyó su frente contra la de la rubia a la vez que estechaba, levemente, aún más a la chica –Te creo- murmuró.
-Santana y yo somos amigas, es por eso que confié en ella-
-¿A qué te refieres?- indagó a la vez que se permitía cerrar los ojos y relajarse. Tener a la adolescente así en sus brazos le provocaba una insoluble sensación de serenidad.
-Ella lo sabe- espetó rápidamente, arrepintiéndose al ver como la morena endurecía su expresión.
-¿Qué cosa?- espetó con temor.
-Lo de nosotras- En el momento en que sintió aflojar el agarre de la morena, y sentir inmediatamente la manera en que su cuerpo extrañaba el de la cantante, supo que podría hacer cualquier cosa para que la relación de ambas no se debilitara.
Pero ¿qué podía hacer?, Sabía que la chica no se lo había tomado bien, pero también sabía que debía darle su espacio.
Al fin y al cabo era un tema delicado.
Claramente no esperaba que Rachel la felicitara por lo que había hecho, pero tampoco esperaba ver como la morena se dirigía a uno de los sillones cercanos, y se sentaba allí sin espetar palabra alguna.
Quinn, por su parte, no sabía qué hacer. Se había quedado parada en el mismo lugar, esperando a que la morena le dijera algo. Y el silencio absoluto, de parte de la otra protagonista, no hacía nada más que ponerla cada vez más nerviosa.
No quería perderla.
Cuando vió que Rachel se tomó la cabeza con ambas manos, supo que tenía que acercarse a ella y abrazarla, a pesar de la incómoda posición. Al ver que la morena no rechazó aquel gesto supo que las cosas, quizás, no irían bien, pero tampoco mal.
-No sé qué decir, Quinn- murmuró –Ni siquiera sé si es perjudicial o no- se removió para levantar su cabeza, y poder mirar a la chica a los ojos.
-Rachel, Santana es de confiar- aseguró con la voz temblorosa debido a los nervios.
-No sé… no sé cómo puedes estar tan segura-
-La conozco, es de confiar… créeme- acarició, inconcientemente, su mejilla.
La morena fijó su mirada en el suelo –Es difícil… ¿Qué pasaría si se enteran los demás?-
-Eso no pasará- tomó el mentón de la diva, e hizo que la mirara –Hay que ser optimistas-
-No es un juego, Quinn, yo arriesgo mucho… no podemos jugar así, no podemos arriesgarnos-
-Lo sé… sólo… sólo necesitaba desahogarme con alguien, que alguien me aconsejara-
-¿Y yo?, ¿No sirvo, yo, para eso, Quinn? También puedo ayudarte, y lo sabes…- agarró una de las manos de la rubia –No puedes ir por ahí y actuar por impulso… no con algo como esto- se levantó –Mírame- apeló –Yo quiero que esto de verdad funcione, y para eso sólo se necesita confianza, y tú no confías, lo suficiente, en mí- espetó dolida.
-Claro que confío en ti- arrugó el entrecejo ante las palabras de la morena.
-Yo no diría lo mismo- murmuró mientras esbozaba una, casi imperceptible, sonrisa.
-Está bien, tienes razón. Pero no es precisamente que no tenga confianza en ti, de hecho es todo lo contrario... Siento que con esto sólo puedo confiar en ti- tomó ambas manos de la cantante - Pero tengo miedo, Rachel… no quiero alejarte de mí- suspiró tras la declaración –No puedo dejar de pensar en que no puedo equivocarme contigo, quiero demostrarte que soy capaz de ser lo suficientemente madura para estar junto a ti pero siento que si tomo alguna decisión puedo equivocarme y arruinar las cosas...- miró fijamente a la morena, sintiendo el ritmo de las palpitaciones agitar su pecho ante la declaración -De todas formas, no puedes negar que es injusto…- se cruzó de brazos.
-¿Injusto?- alzó una ceja, mientras trataba de oprimir la sonrisa que se le asomaba sin permiso previo.
-Claro que sí. Tú tienes a Jesse, te puedes apoyar en él, pedirle consejos a él. En cambio yo, ¿A quién tengo?- reclamó –¡Y saca esa sonrisa de tu cara! Que así no puedo hablar seriamente-
-Quinn Fabray... ¿Ves?, eso es precisamente lo que quiero, !lo que necesitamos! - exclamó animada- que me digas las cosas que piensas o sientes... que conversemos- la atrajo hacia su cuerpo –No te obligaré a nada- acarició lentamente la mejilla de la chica -Es por eso que no me molestaré porque le pidas apoyo a Santana… así que a parte de tenerme a mi- le guiño un ojo coquetamente – también la tienes a ella pero no de la misma forma, claro...- espetó más seria -Confiaremos en ella- sonrió tras ser atacada por unos reiterados y cortos besos de la rubia.
-Eres la mejor, Rach- tiró de su mano para guiarla hasta su habitación, previamente a haberla estrechado fuertemente en sus brazos.
-¿A qué hora llegan tus padres?- indagó tras ver como la rubia la incitaba a recostarse con ella.
-No te preocupes, nadie te verá aquí- le sonrió tranquilizándola, mientras acomodaba su cabeza sobre el pecho de la cantante.
Por una parte la rubia se sentía jodidamente bien en los brazos de la morena; la llenaba de sosiego, sentía como esa energía y felicidad que había pensado que nunca más volvería a sentir, comenzaba a hacer acto de presencia. De ahí el temor de perder a la cantante.
Rachel en aquellos meses, se había vuelto demasiado especial para ella, y estaba dispuesta a luchar con todas sus ganas y vigor.
Por otra parte, para la morena, era algo único, ya que jamás se imaginó en esa posición, nunca pensó alejarse de lo que más amaba para encontrar un estado de serenidad importante, y mucho menos se le pasó por la mente encontrarlo en aquel pueblo, junto a aquella adolescente que en aquel momento respiraba al compás de ella.
-Cielo- murmuró con placidez.
-¿Mhm?- inquirió moviendo su cabeza para conectar sus ojos con lo de la morena.
-Es hora de que me marche, no podemos confiarnos... tus padres pueden llegar en cualquier momento- espetó mientras acariciaba el cabello rubio.
La adolescente sonrió coquetamente -Digamos que eso no pasará...- rió por lo bajo, levantándose de su posición -Mis padres están de viaje...- espetó con picardia.
-Oh no, no pongas esa sonrisa- rió al ver la forma en que la rubia se sentaba sobre ella.
-¿Por qué no?,¿Algún problema?, ¿No te gusta?- se recostó sobre la morena, y llevó su nariz hacia el cuello de Rachel.
-El problema es que me… me encanta- murmuró tras sentir los labios de la rubia sobre su piel.
-Entonces disfruta- susurró en su oído
-Quinn…- suspiró
-Shhh, déjate llevar- y tras aquello atacó con furor sus labios.
Aquel encuentro ya no era como los anteriores, este era más pasional, más carnal.
Rachel sabía que debía controlar sus acciones con la rubia, quería hacer las cosas bien, quería tratarla con la mayor sutileza que le fuera posible, pero la porrista se lo ponía difícil mientras se desataba de aquella manera.
-Quinn, detente- suplicó sin fuerzas –No juegues con fuego- dio la vuelta, dejando acorralada a la rubia -o te puedes quemar-
-Entonces quémame- volvió a capturar sus labios.
Ambas a esa altura ya estaban desatadas, la mezcla de emociones que habían tenido durante el día les había provocado actuar de esa manera.
La rubia supo que no se equivocaba al actuar así, al sentir la delicada forma en que la morena dejaba caer su cuerpo encima del de ella, y posterior a esto, besarla de una forma cada vez más desesperada.
Dio, rápidamente, vuelta su cuerpo para quedar ella al mando de la situación. Se separó levemente para sonreírle de forma pícara y volvió a atacar los labios de la morena, previamente a bajar por su cuello y sentir en su oído la respiración de Rachel, la cual ya se encontraba alterada. Iba a desplazarse hacia abajo pero fue interrumpida por los labios y lengua de la morena que buscaron, sin piedad, el lóbulo de la oreja de la rubia. Ésta última se estremeció ante aquel contacto y no fue capaz de evitar el pequeño gemido que abandonó su boca, y tras aquello, nuevamente, sentir una nueva succión en el mismo lugar, por parte de la morena.
Aquello la estaba volviendo loca, Rachel se lo había advertido, y a pesar de la velocidad en que iban las cosas, Quinn ya sentía que no podía parar, y que en cualquier momento perdería la cordura.
-Te gusta esto, ¿No?- indagó, la morena, mientras desplazaba su lengua a través de la oreja de la chica -¿No?- insistió al notar como la chica pasaba saliva, pero aun así no se limitaba a responderle –Respóndeme – le susurró al oído en forma de apelación.
-Mhmm- gimió en forma de respuesta.
-Eso pensaba- y tras aquello, levantó su torso, llevando el de la rubia consigo, y se atrevió a atacar el cuello de la chica, a la vez que sus manos acariciaban desde la cintura hasta la cadera de Quinn.
-Rach- jadeó al sentir los sutiles mordiscos de la morena, los cuales se abrían paso hacia las clavículas de la porrista.
-¿Mh?- emitió embriagada por el olor de la rubia
-No pares- tras decir aquello,sujetó la cabeza de la morena, y la comenzó a guiar en su recorrido.
Se quedó sin aliento, al sentir la velocidad en que la morena la recostaba contra la cama, y, esta vez, era ella quien quedaba sentada sobre la rubia.
Rachel al notar la respiración acelerada de la chica, llevó una de sus manos al cuello de Quinn, y comenzó a desplazarlo lentamente hacia el abdomen. Sonrió al visualizar que, al pasar por el pecho de la chica, ésta última comenzaba a respirar intensa pero calmadamente ante el contacto.
-No me mires así, Quinn- murmuró al sentir como la piel se le erizaba ante la mirada de la rubia –Si lo sigues haciendo, no me haré responsable de las cosas que haga contigo- notó la forma en que la chica mordía su labio inferior tras escuchar aquello –Mierda, Quinn. Ven aquí- la atrajo hacia su cuerpo para posteriormente volver a besarla de una forma desenfrenada.
Rachel se sorprendía al ser consciente del poder que la rubia tenía sobre ella. Primera vez que tan solo una mirada le provocaba todas esas sensaciones. Quería hacerla suya, allí, en ese preciso momento, y sabía que si seguían así, ella no iba a ser capaz de detenerse.
Quinn se dejó caer contra la cama, y tras aquello, llevó ambas manos de la morena debajo de su vestido de porrista, el cual aún no se cambiaba tras llegar de clases.
-Quinn, ¿qué haces?- murmuró la morena al sentir el abdomen, contraído, de la rubia, y visualizar la vestimenta de ésta última amontonada a la altura de la cintura de Quinn.
-Cállate, Rachel- jadeó –Cállate y tócame-
-Me lo pones tan difícil, Quinn- murmuró antes de impulsarse a besar los labios de la chica, a la vez que repartía caricias, nada inocentes, por el abdomen de la rubia -¡Mhh!- gimió al sentir la mordida que le proporciono en el labio, la rubia.
Para ese punto, Quinn, ya no sabía lo que hacía. Estaba dispuesta a todo, quería que sucediera de todo, es por eso que el control sobre su cuerpo lo había dejado abandonado en el lugar más recóndito de su organismo. Y es por aquello mismo que no se limitó en sus acciones, y comenzó a producir un leve movimiento contra el cuerpo de la morena.
Rachel al sentir aquel vaivén que la rubia buscaba, notó como su cuerpo comenzaba a buscar una forma más placentera de sentir a la chica, fue ese el motivo el que la llevó a mover, hacia el lado, una de las piernas de la rubia, y posicionar una de ella entre las dos de Quinn.
Su respiración comenzó a acelerarse al escuchar los pequeños gemidos que salían de la boca de la rubia, posteriormente a cada contacto que hacía el centro de la rubia con su pierna, debido a aquel vaivén.
-Quinn, debemos parar- suplicó en un susurro –Oh Mierda…- exclamó al sentir que la rubia aceleraba el movimiento –Quinn me vas a volver loca- buscó sus labios, y acarició la pierna de la rubia, a la vez que se acoplaba al movimiento que ejecutaba la rubia.
-Oh… Rach… Rachel- gimió sin aire, al notar que la morena proporcionaba más presión con su pierna.
La diva, posteriormente a besar a la chica, comenzó a dirigir sus besos hacia el sur, hasta encontrarse con el abdomen de la rubia. En donde repartió una cantidad, incontable, de besos, los cuales provocaban que el cuerpo de Quinn se arqueara buscando más contacto.
La morena se moría por seguir con aquello, pero quería hacer que cada una de las situaciones especiales fueran dignas de la chica.
Así que sin mas reparo comenzó a subir, nuevamente, hacia los labios de la rubia, mientras pausaba y aminoraba la intensidad de las acciones
-Lamento tener que parar- murmuró sobre los labios de la rubia, previamente a volver a besarlos –pero si no lo hago, no sé en lo que podamos terminar- susurró antes de abrazar a la chica.
-¡Oh por Dios! Qué vergüenza- Exclamó para posteriormente cubrirse el rostro con una mano.
-¿Qué?, Oh no, Quinn. No te pongas así- murmuró, y destapó la cara de la chica –No hay por qué sentir vergüenza- aseguró
-Eso lo dices tú porque has sabido comportarte… Yo no he sido capaz de controlarme-
-Tranquila, me gusta que seas así- sonrió pícaramente –Es… sexy- rió tras recibir un pequeño golpe de la rubia –Me ha encantado- espetó seriamente mirando, a los ojos, a la rubia.
-Imagínate a mi- rió nerviosa
La morena se acostó a un lado de Quinn, sin dejar de mirar sus ojos –Me gustas, Quinn, me gustas mucho- aseguró mientras la abrazaba.
-A mí me vuelves loca- selló lo dicho con un breve y casto beso en los labios –Quédate conmigo esta noche-
-Mh… me lo pensaré- Estalló en carcajadas al sentir a la rubia haciéndole cosquillas –Está bien, está bien- exclamó riendo–Luego le diré a Jesse que me traiga ropa para mañana- apretó a la rubia contra su cuerpo –Peeero… Con una condición- sonrió juguetonamente al ver a la rubia levantar una de sus cejas.
-¿Cuál sería esa condición, Miss Berry?-
-La próxima vez serás tú quien se quede a pasar la noche en mi casa-
Descargo de responsabilidad: Los personajes nombrados en esta historia no me pertenecen.
Sé que no tengo perdón :(. Aun así pido disculpas.
Soy consciente que cuando uno se compromete a hacer algo, debe finalizar las cosas y no dejarlas a media.
No voy a mentir, no he tenido tiempo, pero tampoco he estado 100% ocupada. Tuve tiempo en que pude actualizar y no lo hice. Pero, al igual que ustedes, tengo cosas que, al menos para mi, son mucho más importante y requieren de mi tiempo.
Es probable que a la mayoría ni siquiera le interese, pero éste año 2014 es crucial para mi y mi futuro. En Chile, el último año de estudios escolares, se rinde una prueba de selección universitaria, y tal como suena, yo dependo de aquella prueba para poder estudiar lo que quiero. He ahí mi poco tiempo para escribir y actualizar. Además de esto hay otras variantes las cuales no nombraré porque de todas formas no retrocederán el tiempo.
No puedo prometer que actualizare seguido, porque es probable que no lo haga. Lo que sí prometo es no abandonar la historia, la voy a finalizar y trataré de hacerlo como plazo máximo en el mes de Noviembre.
Saludos!. y como siempre... Sean felices!
