El miedo

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Impulse sabía que las cosas habían empeorado, desde el momento en el que dejaron de ser visibles para él, la realidad parecía distinta, llena de matices antinaturales que le rodeaban con una fuerza infinita. Por primera vez después de tanto tiempo sintió miedo. Miedo a la soledad, al olvido.

El Impala avanzo entre las calles húmedas, la lluvia caía con fuerza redibujando el paisaje con su vida y transparencia, llevándose lejos esa suciedad que parecía formar parte de su ser, desde su llegada aquel lugar.

-¿A que le temes realmente?- La pregunta resonó en su exhausto procesador mientras atravesaba lo que el cielo terrestre enviaba. Un lugar difícil para existir y soñar.

-No puedes temer a la soledad, cuando tu sólo te aislaste de todo- Se dijo consciente de que Terran no lo buscaría jamás, él se había encargado de alejarlo, como el último mecha de ese desgastado clan.

-No puedes escapar para siempre- Prosiguió, pero la ira que sentía en su interior cada vez que recordaba, cada vez que lo veía ; simplemente no lo dejaba en paz. Cualquiera de los suyos lo habría tachado de loco, soñador, maniático o esquizofrénico; después de la caída de la unidad Avalanche nada volvería a la normalidad.

-Jamás para mí, no hay nada más que buscar- Prosiguió, ignorando la neblina que le rodeaba.

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¿Qué es el miedo en realidad?, ¿Qué lo provoca?...

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El vehículo azul se detuvo por un instante orillándose, distinguiendo algo que jamás imagino mirar. La forma de una camioneta verde, una Silverado, la cual parecía esperar al otro lado del camino, cualquiera habría pensado un mal juego del destino, con la aparición de un vehículo tan parecido al de aquel que fue su amigo, sin embargo sus sensores no detectaron nada. Nada humano, nada real.

-¿Por qué tememos a lo que no entendemos?- La forma continuaba en el lugar…

Las luces del vehículo 4x4 se encendieron, iluminando todo a su alrededor enmarcando la oscuridad de una noche que acababa de arribar.

Impulse no avanzo peleando contra esos pequeños temores que parecían enfrentarlo.

-¿Pero eso se pueden enfrentar?-

La pregunta se hizo presente con una voz que temía escuchar.

-¿Es acaso que la locura puedes ser tan contagiosa como los humanos aseguran?, ¿Puede un simple procesador recrear imágenes aleatorias e irreales que cazan la conciencia de un mecha, como lo harían como un ser humano?

Por un momento la presencia del Mustang habría sido bien recibida, ¿Cómo pelear contra aquello que no existe más?

-¿De qué te ocultas?- Resonó la pregunta con un toque más frio y oscuro de lo que recordaba.

-De que no eres capaz de enfrentar la verdad, de negarse aceptar que todos nos podemos equivocar.

El Impala encendió el motor nuevamente al notarse completamente sólo, la lluvia continúo cayendo, pero el espectro desapareció sin dejar rastro. La velocidad que el viejo auto tomo lo llevo a perder su forma en ese negro paisaje, con las sombras de la oscuridad, la humedad y el lodo, huyendo de la ciudad.

-¿Adónde vas?-

Los recuerdos asaltaron su procesador, con los gestos de un oficial a quien respetaba y estimaba. Las bromas, aventuras, secretos, consejos, todas las vivencias abandonadas.

-¿Qué es el miedo?. ¿Por qué escapas en la oscuridad? ¿Qué tienes que temer o que ocultar?

Los cuestionamientos continuaban en el aire, revelando lo que su chispa acongojaba.

-Huir jamás fue la solución- Resonó otra voz, acompañada de otra silueta más delicada. El reflejo del energón relució manchando la forma perfecta de aquel que le hablaba.

-Enfrentar la verdad es la solución que liberará al alma-

Un Audi R8, dañado, con las marcas de la terrible batalla que debió extinguir la chispa del portador le alcanzo con facilidad, rebasando su forma imponente y altiva.

-Detente ahora, no huyas más- Continuo la oración, como un canto adolorido de la realidad.

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-¿Recuerdas haber visto sus formas caídas?, ¿Recuerdas haberles dicho adiós?-

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El nunca lo presencio, desapareciendo poco después de conocer el suceso, buscando su propia venganza, intentando salvar el nombre de los caídos…Buscando culpables, buscando venganza.

-Jamás esperé, jamás supe como murieron- Se reprocho comprendiendo que los pecados del caza recompensas no eran sólo suyos, era la culpabilidad la que le obligaba a seguir en esa mortal carrera alocada.

Granizo…

La fuerza de la naturaleza les agredía con más fuerza, como enmarcando el final que le esperaba, anunciando el rotundo término de esa batalla y cólera que le embargaba.

-Todo lo que comienza debe tener un final-

La frase que su superior siempre usaba, consiente del final que tarde o temprano les alcanzaría, para unirse con aquellos que no escaparon ese momento de la matriz.

-Todos marchamos a ese punto, nadie jamás se salva, no importa cuando, siempre llega ese final, el secreto es el ¿Por qué? Y el ¿Cómo?-

Cada memoria enunciaba el fracaso o éxito de una existencia que se esperaba reflejara la vida para su raza.

-Deja de escapar y enfrenta la realidad, acepta que no volverán jamás- Exclamo el Impala para sí adolorido, era el remordimiento el que le cazaba, no espectros, no fantasmas. Sólo su realidad.

Los caídos en T-D no regresaron, como no lo hicieron los de Talión; mucho menos volverá los que formaron parte del Ragnarok.

Locura, muerte, destrucción, resultados que se cosecharon al sembrar la guerra a su paso, el castigo de aquel que entre la eterna violencia existió.

-No olvides lo que fuiste, no borres los recuerdos, sólo acepta que el pasado se marcho y es momento de continuar-Aseguro con recelo, recordando como su único compañero, el Shelby había aprendido aceptar tiempo atrás.

-Las pérdidas siempre se dan, pero siempre hay algo que guardar; que conservar-

El auto freno nuevamente encontrándose rodeado por tres formas familiares, todas con sus propias heridas. El energon eterno parecía mezclarse con el agua que bañaba las estructuras dañadas. EL paraje oscuro y boscoso les acompaño, integrando esa tétrica imagen de la que escapo.

Addanos con la herida que jamás le dejo revelar la verdad que tan celosamente guardaba, le miro sin moverse, analítico, pero amable como siempre lo fue. A su lado Silver Loup Garou en su segunda muerte, una desaparición que marco el final del que alguna vez escapo, con la plata ahora oscurecida por las heridas y cortes de su asesino, quien no tuvo remordimiento en cumplir son su deber, con las estrellas aún adornando esa espalda.

-Mis amigos, mis únicos amigos- Se dijo dejándose caer, consciente de que esos entes no le dejarían jamás en paz.

-¿Por qué Primus, porque?- Exclamo al viento con dolor evidente.

Frente a ellos él, su comandante, su teniente, su compañero, su amigo.

-Fuiste como mi hermano, siempre ahí a pesar de todo, siempre a mi lado-Prosiguió para sí sintiendo los charcos oscurecidos, levemente acompañados del liquido vital que los integro.

-Nunca le dijiste sobre lo mal que te sentiste al notar la devoción hacia su verdadero hermano, sobre las constantes peleas y las competencias que jamás habría de ganar- Susurro agachado, acariciando el pavimento húmedo con sus manos, a lo lejos los truenos iluminaban por momentos el escenario dejando a su paso el toque de aquellas lúgubres sombras.

El nombre tembló en su vocalizador, inseguro de si deseaba exclamarlo, de que la ilusión se marchara, de que eso no fuese más que la señal del final al que había escapado demasiadas veces ya.

Kitt el francotirador de cromas negros revelaba la herida que extinguió su chispa, aún con el fragmento de espada, el arma del amigo perdido. Pero era sólo una ilusión, él ya estaba muerto, al igual que los otros dos.

-Impulse- El nombre…Su denominación vibro al escapar de aquel espectro quien se veía ajeno a sus ópticos, cual pesadilla humana.

-¿Qué es lo que buscan?, ¿Qué es lo que quieren?- Susurro sin notar que su transformación les había acompañado, dejando al Ingeniero a su suerte entre un grupo de entes paranormales, pero eso era imposible; mientras la matriz recogía a todas las chispas perdidas.

-No importa el pecado todo es perdonado-Prosiguió para sin retrocediendo sin pensar.

-¿Cómo pelear contra lo que no puede ser?, ¿Cómo enfrentar el miedo de la verdad?-

El Impala dio un paso más; aterrado. Su procesador no dio crédito a los que sus ópticos revelaban, incapaz de ligar lo real e irreal.

-No huyas más, no temas, no permitas que la soledad te haga presa, la venganza nunca resolvió nada- Cada palabra recaía a sus audios, con la fuerza con la que los enfrentaba.

-No busques más culpables, pues no los hay. Nosotros fuimos víctima de nuestros hechos, de lo que creamos -

Impulse cerro sus ópticos, sintiendo la frialdad del agua que le acariciaba, el viento en su rostro, la mano congelada de su superior quien simplemente su hombro tomo.

-No te culpes por lo que no pudiste evitar, no te culpes por vivir, no creas que el mundo es injusto, sólo recuerda que todo se puede perdonar-

Cuan ajeno sonaba aquello, tan maduro y justo como debía ser, a veces existen lecciones que sólo la muerte nos puede otorgar. Con el adiós que jamás se dio y la despedida que debía resonar.

Porque como Kitt siempre decía todo lo que tiene un principio tiene un final, y este llego a ellos en un momento tal vez inesperado, tal vez no. Pero cada uno pago por cada equivocación, así como fue recompensado y mientras otros vivieron a pesar de los delitos causados, el tiempo cobraría sus acciones como lo hiciese con ellos mismos.

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El Impala continúo enfrentando la tempestad de pie, solitario sin moverse, sin reaccionar.

Nadie conoce como pasa realmente el tiempo, o lo que se dio, pero finalmente la lluvia termino, dando paso a los aromas del rocío matutino, a la naturaleza que ese mundo ocultaba, a una nueva oportunidad.

Impulse miro nuevamente sus alrededores, enfocando con esos ópticos dorados las formas verdosas que ahora le acompañaban, permitiendo que los primeros rayos de sol le calentarán, no más energon, no más marcas; sin espectros… Sin nada.

-¿Qué había sido ese sentimiento?, ¿Era ese el verdadero miedo?

Su mano se poso en su pecho donde su chispa reposaba. El peso parecía haberse desvanecido.

-¿Fue un castigo?, ¿Una advertencia?, ¿Una lección?-

La silueta de otro auto se hizo presente a lo lejos, una que pensó no querer ver.

Dorado como el Sol que le acariciaba, vibrante como la vida que pensó olvidar, único como el amigo que era.

-No estás sólo, no busques culpables, solo acepta y comienza a vivir una vez más-

-Tal vez no tuve que conocer a alguien más para entender que mis razones estaban mal, tal vez tuve que sufrir un ataque de pánico y mi procesador me jugo malas pasadas, o tal vez fueron ellos quienes regresaron para hacerme ver la verdad- Se dijo justo en el momento en el que el Mustang se detuvo al frente, observándolo.

-¿Dónde está aquel que convertiría en tu hermano?- La pregunta sonaba tan natural, tan viva, tan ligera a su pesar.

La vida es corta para algunos pero suficiente, sin arrepentirse de nada, cada quien tomo su camino una vez más- Fue la respuesta.

-Todos escogemos nuestro paso, él ha elegido el suyo, yo el mío; después de todo los sueños no siempre nos habrán de esperar, - Continuo aquella voz que tanto anhelo escuchar.

El deportivo amarillo se transformo caminando hacia él sin vacilar.

-El mío era recuperar mi camino y para eso necesitaba a mi amigo- Confirmo Terran ofreciendo su mano una vez más, esperanzado en que esta vez no sería igual.

-¿Cuántas veces lo has intentado?, ¿Cuánto tiempo sufriendo sin dejar de pelear?-

-No deseaba dejar de existir solo en un lugar desconocido sin más- Susurro.

-Gracioso es que ambos pensamos igual-Confirmo el Impala observándolo, entendiendo que había llegado el momento de perdonar.

-¿Qué sabes del miedo?- Susurro tomando la mano de aquel a quien marco como adversario y presa en algún momento de su estancia en tierra.

-¿Miedo?- La respuesta fue tal vez demasiado precisa, tal vez demasiado real.

-No mucho, sólo sé que como tú, yo también lo tengo cada día, desde el origen de mi chispa- Finalizo Terran agradeciendo el gesto.

Ambos mechas miraron hacia el cielo apreciando la belleza de esa estrella en ese sistema solar, las viejas rencillas parecían desvanecerse con la mañana, lavadas por la lluvia, extintas ante la belleza que envolvía el lugar.

-¿Por qué la pregunta?- Fue todo lo que el Mustang pudo exclamar, alegre por saber que sus esfuerzos no habían sido en vano.

-Porque creo que es momento de regresar- Exclamo el Impala señalando los cielos, implicando que su casa no era ahí, era en Cybertron.

FIN